lunes, 4 de diciembre de 2017

Tóxicos en diferentes dosis...

No hay relaciones perfectas. Sólo en las películas. ¡Pero en pocas, muy pocas películas! 

Las películas y las novelas sirven para distraernos. Ése es su objetivo: buscan sacarnos de la cotidianidad, o destacar un episodio histórico. En algunas ocasiones presentarnos temas un poco mágicos. Incluso cuando vas al cine un poco minoritario, te encuentras con narraciones estupendas, cercanas a la realidad quizá, pero no "fotografías de lo real". Esta es una idea clara: las películas y las series de televisión no buscan ser referentes de antropología cultural.

Sin embargo, de forma sorprendente, comenzamos a colocarnos expectativas cinematográficas en nuestras relaciones. Buscamos relaciones "de cine".  Con personas perfectas, amantes dedicados, románticos eróticos, apasionados personajes. Y el problema de colocarte expectativas poco realistas es que comienzas a tomar malas decisiones: te quedas en relaciones de las que deberías huir porque en algún momento pensante que "van a mejorar por el amor" o te vas cuando no el otro cumple el ideal romántico... del cine.

La realidad es un poco distinta. Si una persona te dice que "tiene gustos particulares" en el amor y el sexo, lo más probable no es que se parezca a Mr. Grey. Podría ser más realista que se trate de un pervertido de libro de terror, de una persona en tratamiento psiquiátrico avanzado, nada de Sertralina solita, no, será más un personaje polimedicado y cuya esperanza es la reposición de la terapia electroconvulsiva.

Por supuesto, una persona con algún más o menos serio de problema de salud mental tiene derecho al amor. Pero es mejor que si hay alguien con problemas mentales en tu relación, es mejor que seas tú mismo y no el otro. Y por otro lado, no hay que olvidar que todos tenemos siempre algún problemita, por lo que si buscas a alguien completamente sano, entonces tendrás bastantes dificultades y entonces el problema lo tendrás tú.

¿Pero cómo conseguimos el personaje ideal entonces? ¿Cómo hacemos para encontrar la persona lo aceptablemente perturbada para que sea una búsqueda realista y lo suficientemente estable para que sea sano? Bueno, hay algunas reglas básicas que te cuento en los siguientes "consejitos de peluquería"

Realismo

La primera regla es la prueba de realidad. significa simplemente que te bajes de la película. 1) todos tenemos problemas, cosas un poco raras, manías, algunas cosas nos molestan por motivos altamente tontos, no soportamos situaciones que parecen normales para los otros. 2) Tu pareja no sabe leer la mente. Si quieres algo, tendrás que decírselo. 3) Una pareja no son dos personas "sincronizadas" en ideas, deseos y gustos. No: son dos personas distintas que deberán hacer acuerdos. 4) las parejas, también las buenas parejas, discuten por situaciones. Incluso por motivos muy triviales. Por cualquier tontería, mejor dicho. 5) Algunas parejas (bastantes, realmente) terminan. Y muchas veces, es lo mejor.

Primero aprender a estar bien sólo, para ser felices sin ser demandantes. 

Si no has aprendido a estar solo, a pasarlo bien contigo mismo, a hacer planes por tu cuenta, lo más posible es que seas -al menos en algunas ocasiones- una pesadilla demandante. Imagínate que tu pareja simplemente no quiere hacer nada un día. A todos, todos, nos pasa: tenemos días que nuestra única meta es respirar y mantener una vida dependiente de la televisión. Entonces, si no eres capaz de organizar un plan por tu cuenta... si tu vida personal es tan pobre que necesitas a alguien siempre a tu lado para ir al centro comercial, para ocupar un domingo, para ir a comprar una triste lechuga a la tienda de la esquina, entonces, en ese escenario, eres una persona absolutamente agotadora. Bueno, no siempre: lo eres cuando le quieres cambiar el plan al que se encuentra en vida vegetativa conectado a una serie de Netflix. 

Aprender a disfrutar la vida solos, para no ser dependientes de otros. 

Resulta que no basta con saber vivir sólo. También es importante que sepas divertirte sin necesitar un grupo animado, un gay gritón, una amiga con problemas de consumo de sustancias, alguien que grita sin camisa en una esquina, etc. Te cuento que eso funciona quizá en el colegio, en la adolescencia media, en un entorno hormonal que suele coincidir con brotes incontrolables de acné. Después, en la vida real, las personas requieren drogas más o menos fuertes para desconectar el sentido común. Así que es importante que aprendas a disfrutar tu grupo de amigos en recuperación tanto como el plan sin más personas que tú mismo y tus neurosis. 

Gozar cada momento, para que no emprendas una búsqueda necesitada. 

La situación puede ser peor. Cuando tu vida es una cierta forma de dependencia, no tolerarás estar sin nadie y empezarás a salir con aquella persona que puede definirse como "peor es nada". Resulta que muchas veces, ese "peor es nada" te demuestra que es mucho peor que estar sin nadie en una isla pequeña y deshabitada. ¿Recuerdas esas relaciones que siempre has querido olvidar, y que te vienen a la cabeza cuando estás a punto de caer en otra similar? Suelen ser relaciones de "peor es nada". 

Aprender que en las relaciones se aprende. 

De las emociones inútiles y auto lesivas, la más tremenda es la culpa. Esta sensación, tan natural en los pueblos latinos, nos lleva a sufrir por cosas que no podemos cambiar, y por asumir que no podemos equivocarnos. Suele aparecer cuando miramos el pasado y nos encontramos un recuerdo con nombre... e inmediatamente asumimos que somos un fracaso integral por esa historia negra personal. Resulta que esta emoción no sirve para nada, porque simplemente el pasado no lo podemos cambiar, y el futuro sólo lo podemos controlar en el presente. Tatúate esta frase que seguro te sirve! Nos pasamos buena parte de nuestro tiempo de sufrimiento juzgándonos por lo que no podemos cambiar y perturbándonos por lo que no podemos controlar: el futuro y los rasgos de los problemas que están más allá de nuestra posibilidad de influencia.

Tener claro que una relación se trata de establecer acuerdos...

Los mitos que nos han generado las “relaciones ideales” nos conducen con frecuencia a suponer sentencias con poca conexión lógica del tipo: “si es la persona correcta, entonces sabrá todo lo que me gusta”; “si es la persona indicada, estaremos de acuerdo en todo”, y así hasta el infinito y más allá. La realidad es que las personas establecemos relaciones con otros que son distintos, que han sido criados distintos, que además tienen mundos mentales distintos. Así que llegamos a poner algunos acuerdos básicos de convivencia. Esperar que esos límites surjan espontáneamente, de forma “automática”, es asumir una expectativa claramente irreal. Les va a costar más o menos trabajo, pero se trata de un trabajo típico de las relaciones humanas.

Saberse de memoria unas señales básicas de alarma

Algunas relaciones funcionan y otras no: muchas terminarán. Y algunas de ellas, de las que acaban, es mucho mejor para ti. Piensa que, ya que una relación es una especie compleja de apuesta, así como en el Casino, debes saber cuándo levantarte para que no te quedes sin un centavo. (De hecho, pienso que son las únicas apuestas que valen la pena, las del casino es un poco un riesgo mucho peor, si piensas en las adicciones al juego). Una forma clara, es tener muy una lista muy precisa de las señales de alarma para salir huyendo. Esa tarea te queda a ti!

Por último ¡Ten balance!

Hay que tener una vida. Una vida interesante. Así tu pareja compartirá tiempo interesante, y no será la suplencia de una persona necesitada. Ese tipo de compañía suele salir muy costoso. 

@LeonardoamayaMD


miércoles, 8 de noviembre de 2017

Una reglas que hacen fácil la vida...

Ya era hora de volver a escribir, así que comenzamos con algo práctico. Se acerca diciembre, y volvemos a encontrarnos con la familia que amamos... y muchos debemos manejar las consecuencias de ser mayores: nos vamos haciendo un poco neuróticos funcionales.

Yo he tenido la maravilla de continuar viajando largo con toda mi familia. Y, para sobrevivir, hay unas reglas sanas que les propongo a los que deseen hacer lo mismo.

REGLAS DE CONVIVENCIA... Para viajes de gente mayor con rasgos neuróticos.

¡Es una maravilla viajar en familia! Aunque, como somos mayorcitos, algunos puntos son claves:

  1. Nos queremos. Eso está fuera de duda. Pero el amor de familia no es el mismo que se deben tener los hermanos siameses. Podemos hacer planes por separado, podemos comer a diferentes horas, podemos usar diferentes medios de transporte, podemos elegir diferentes excursiones.
  2. En algunas ocasiones iremos juntos todos como una familia latina de la televisión, y en otros seremos más como Curb your enthusiasm. 
  3. Nos comprometemos a respetar los horarios. No se espera a los retrasos en planes comunes: suponemos que si no llegas a la hora del show del barco, o al punto de encuentro en el centro comercial de moda... es que has cambiado el plan y lo resolverás de otra forma. 
  4. Algunos aman comprar y disfrutan pasar todo el día en las tiendas, otros prefieren los museos y el arte tribal. Entonces, no obligamos a los compradores a conocer el arte de Namibia, ni a los antropólogos a pasarse el día en la 5th Av. 
  5. Coincidimos todos para la cena. Las otras comidas, iremos acordando. El desayuno suele ser complicado cuando somos varios grupos... Todos invitados, todos libres. 
  6. Somos varias parejas. Y eso, son familias distintas. Todos necesitan momentos para pelear a gusto sin que los oiga la suegra. Los suegros también necesitan desarrollar su amor, que luego de 45, 50 años de casados requiere su trabajo. 
  7. Los solteros son unos tíos generosos y malcriadores. Pero, por alguna razón están solteros. Aman los sobrinos, no quieren adoptar hijos. Así que no son los “cuidadores” ni los que “no tienen nada que hacer”. Tiene derecho a sus gustos raros (quedarse viendo TV, ir a un show de música de Alaska, o de Maluma, que es más o menos lo mismo). También están de vacaciones.
  8. No se asignan sillas en los aviones por “obligación”. No tenemos que viajar juntitos en forma tal que algunos deben soportar la silla de detestan. Algunos aman las ventanillas, otros los pasillos... Si ascendieron a Ejecutiva a fulanito, no tiene que cederla a nadie. 
  9. Nadie tiene que cargar las compras de nadie. Si quiere hacerlo, se ofrece. Si no, por algo no se encarta con paquetes. Es lindo ayudarnos. Pero no es obligatorio. 
  10. Cada cual es una familia, en un momento distinto de la vida. Así que los gastos lo hace cada uno según su modelo. Nos ha servido mucho la “vaca”. Todos ponemos 100 Euros por cabeza (niños incluidos) y se pagan todas las comidas de ahí, hasta que se acaba y volvemos a aportar. La “vaca” es para gastos comunes y regalos comunes. No es sucursal virtual de tu banco. 
  11. Piensa siempre: tenemos la oportunidad increíble de estar todos compartiendo un plan. Es una oportunidad para conocernos más en el momento en el que estamos, y aprender aún más, a amar las diferencias. Todos somos distintos, ¡que alegría!
Si tienes sugerencias, súmalas!
@leonardoamayaMD


domingo, 21 de mayo de 2017

La enfermedad del control...

Un camino muy práctico para vivir en un mundo de frustración y sufrimiento: pretender el control sobre el mundo, los demás y las propias tonterías... 

Comencemos con una advertencia: es importante planear, construir y trabajar por alcanzar metas en nuestro futuro, así como facilitar que las personas importantes para nosotros actúen de una forma acorde con nuestras preferencias. Lo que resulta en cambio una exigencia que el mundo no puede concedernos es el pretender garantizar que los eventos ocurran siempre y en todos o casi todos nuestros deseos.
No se trata de una especie de "regla" o de norma. Se trata de varias realidades: no podemos controlar todas las consecuencias de nuestros actos, aunque podamos favorecer una tendencia hacia nuestros mejores intereses. No podemos garantizar que triunfemos de forma dominante en todas las cosas que emprendamos, y no podemos lograr que las personas hagan todo como nosotros queremos. Bueno, al menos no las personas interesantes. Ni siquiera podemos garantizar esto en las personas que dependen de nosotros de algún modo.
No se trata de una regla. Simplemente que no sirve, y entonces, cuando nos colocamos esto como condición, sufrimos y hacemos tonterías. Sufrimos porque nos frustraremos con frecuencia, y haremos tonterías porque cuando le pedimos al mundo cosas que no puede darnos, comenzamos a actuar de una forma un tanto desquiciada.
Mira tu propia historia. Piensa en cuando has sido víctima de un controlador: ¿verdad que es insoportable y que comienzas a hacerle "trampas" y huir? y... cuando tú mismo has actuado como una persona necesitada de cariño, afecto canino y medicación psiquiátrica en dosis importantes, ¿no has sufrido de manera excesiva y finalmente no has logrado el éxito, o te ha costado mucho esfuerzo?
Y este es el problema y el panorama. Más adelante hablaré sobre cómo manejar a ese notario de la vida que te arma un cerco muy estrecho.
Comencemos contigo: con aprender a manejar ese pequeño déspota que vive en ti y te conduce a ser una persona un tanto inaguantable que además sufre de forma loca, viviendo cada día de una forma poco sana.
Paso 1: Aceptar la realidad.
Hay una serie de normas de la vida real que simplemente toca aceptar y luego... aprender a negociar a tu mejor conveniencia.

  • Las personas no están obligadas a amarte como tú las amas. 
  • Las personas no están obligadas a amarte de forma simultánea. (mientras tu la quieres, él o ella te odian y al contrario...)
  • Las personas tenemos distintos tiempos para muchas cosas... no todos nos tomamos el mismo tiempo que tú te tomas para: a) olvidar a alguien b) superar una furia o discusión c) aprender las reglas de una relación. d) etc, etc. 
  • Los proyectos no son perfectos. Algunas cosas salen bien de una, otras requieren tiempo.
  • Los proyectos tienen un cierto "balance de la locura": cuando funciona el módulo "A", entonces aparece el problema "B". Cuando resuelves el problema "B", descubres que hay algo que no anda bien en el diseño del módulo "C". Por eso te pagan. Porque las cosas no funcionan y hay problemas. 
  • Si todo parece tranquilo, hay algo amenazante que no estás viendo. 
  • La felicidad no se trata de no tener problemas. Nunca seríamos felices. Se trata de saber manejarlos, aceptarlos, seguir adelante, y tener una vida balanceada. 
Paso 2: Tener una vida balanceada.
Las películas románticas nos han vendido una serie de eventos lindos que vivimos en la pantalla pero que sólo ocasionalmente ocurren en la vida real. Cuando yo pretendo vivir en una novela, voy a encontrarme muchos capítulos que... no cuadran. 
Por esto, es muy riesgoso que la vida gire alrededor de un sólo punto. Incluso, eso hace la vida un poco pobre, porque tampoco responde a la multitud de intereses que tiene una persona. Veamos algunas realidades: 
  • Todos tenemos muchos intereses, pasiones y habilidades. Con frecuencia las hemos olvidado porque alguien nos dijo que no éramos buenos en eso, o que debíamos concentrarnos en una sola. 
  • Muchas veces dejamos de lado otras aficiones y pasiones porque somos excesivamente exigentes o poco realistas, por ejemplo, si asumes que lo único que te llena es el buceo y captura de fauna marina con arpón, o el alpinismo en el Tíbet. Es poco práctico: valdría la pena que mires otras opciones más fáciles para hacer con frecuencia. Ya irás de vez en cuando al pacífico oriental. 
  • Conócete. Esa es una tarea clave en la vida. Sácale tiempo a saber qué te gusta, qué plan haces sin necesidad que nadie te acompañe... Qué harías un domingo en la tarde por tu propia cuenta... y ponte en la tarea de dedicarle tiempo. 
Paso 3: Trabaja en el futuro... sin olvidarte de vivir a fondo el presente. Porque el presente es lo único que tienes. Incluso para planear y construir, es lo único real. 

@LeonardoamayaMD

martes, 28 de febrero de 2017

Psico-stalker y otras perturbaciones cotidianas

Carta abierta al stalker difuncional que habita en nuestro corazón...

La tecnología ha abierto posibilidades infinitas a nuestras perversiones y prácticas disfuncionales. Internet es una generosa fuente de información confusa y una muy útil herramienta de autodestrucción.

Siempre hemos sido un poco stalker. No me refiero a tí y a mí solamente, sino a toda la humanidad. Es que antes era más difícil, porque tocaba ser el loco que se subía a una escalera para alcanzar una ventana o el intrigante que preguntaba y pagaba por información. También éramos los personajes que leían diarios secretos (bueno, que pretendían serlo) etc.

Ahora, es súper fácil. Además porque vivimos vidas bastante públicas. Cuando dejas una fotografía en tu muro de cualquier red social, invitas a una pléyade de gente un poco normal, un poco anormal, como tu y como yo, a una trampa para moscas. Te explico esto último: las trampas de moscas son esos elementos eléctricos que se colocan en los pueblos de tierra caliente y producen una fritanga perturbadora de insectos. Pues eso. Colocas esa fotografía porque quieres compartir con tus amigos algo. Incluso, porque quieres que muchos se hagan partícipes de tu alegría con su envidia mal disimulada. Pero, también ven la fotografía y la analizan de forma dolorosa (para todos) muchos otros personajes de reparto de tu vida.

Pero, vamos a escribir no sobre ellos, sino sobre ese mismo personaje stalker autodestructivo que se agazapa en tí. Ese que mira las fotos de esa pareja que casi te lleva a una clínica psiquiátrica (o de fracturas). Ese personaje que te incita a mirar "¿en qué estará fulano?", pero llenos de la esperanza por encontrarlo en un momento terminal de su existencia, o pidiendo ayuda para medicamentos antipsicóticos. Claro, como toda falsa esperanza, acabas frustrándote porque en cambio de exhibir una pareja que pide a gritos cirugía plástica, está en la alfombra roja de los Oscares como uno más.

Aquí déjame contarte dos verdades: las personas en general comparten los buenos momentos o cadenas idiotas del tipo: "sé que no leerás esto hasta el final". Segunda verdad, si quieres superar a alguien, el camino no es viviendo una vida dependiente del personaje.

Punto clave y serio: nuestras vidas están llenas de duelos, de personas y eventos que deberemos superar porque terminó, porque nunca debió comenzar, porque simplemente se acabó el momento. Muy pocas cosas en la vida son para siempre. Y en general, las cosas que son para siempre suelen no ser buenas. Para siempre, el herpes y la osteoartritis. La mayor parte de las otras realidades de nuestra vida, pasan. Algunas dejan buenos recuerdos, otras dejan un trauma. Y a todo, a la bueno y a lo menos bueno, tendrás que hacerle el duelo, un proceso natural y doloroso que nos ayuda a seguir adelante. Para que comience el duelo... deberás dejar atrás al personaje. Claro, no se trata de olvidar tus derechos, puedes dejar atrás al personaje y seguir con el juicio penal, si quieres. Pero, con la intención de cerrar el tema en algún momento.

Pasar la página es importante para que tu duelo avance, y finalmente puedas seguir adelante y darte la oportunidad de otras personas, instituciones o historias. Es el peligro de volverte un stalker adicto: que mientras miras atrás con la esperanza de volver, te dejas de permitir nuevas oportunidades. Pero déjame te lo digo claro: te va a doler. En la vida real, crecer incluye siempre un poco de dolor.

No quiero sonar negativo: sí hay cosas buenas que duran mucho tiempo, incluso para siempre. (Digo, hasta que se muere uno de los dos, o de los tres si el recuerdo es más orgiástico). Incluso en la vida es muy interesante revivir esos recuerdos de buenos momentos que siempre hay en nuestra historia. Siempre, esas relaciones que duran requieren esfuerzo, tiempo y ajustes. Por eso valen la pena. Lo demás, a dejarlo pasar!

Si vas a stalkear, que sea el puro gusto del espionaje y el acecho. Si es porque no te has desprendido de la piedra con la que una vez tropezaste... piénsalo mejor y sal a darte una nueva oportunidad.

@LeonardoamayaMD

jueves, 16 de febrero de 2017

Sobre algunas personas tóxicas

Todos nos tropezamos con personas que nos resultan difíciles. Eso es una situación normal de la vida. Pero, quedarte muy cerca de estas personas, es una mala decisión personal. 
Partamos de un principio básico. Las personas somos una curiosa mezcla de situaciones, condiciones, estilos... y muchas veces, rarezas. Y con frecuencia, algunas patologías. Sin embargo, somos capaces de adaptarnos unos con otros. Este es un problema básico en el momento de decidir las relaciones humanas. Sería maravilloso tener "claro" quién nos conviene y quién no. Algo así como una guía de alergias a personas: "fulano de tal te causa rinorrea... y perencejo, diarrea. Evítalos". Pero esto no es real. Las relaciones humanas son más un camino de elecciones y de ajustes. Además, en muchas ocasiones requerimos tiempo para tener claro si logramos compaginar con una persona. 

En estas situaciones, hay una salida falsa que en muchas ocasiones es una trampa: esperar a demostrar que "fulano es mala persona" para alejarnos . La razón es mucho más pragmática: "fulano, en este momento, me parece que no es bueno para mi vida". La trampa de esperar odiar nos suele llevar a permanecer mucho tiempo en una relación o situación que no nos conviene. Lo real es que no es necesario que alguien sea terrible para que no nos convenga. La tarea consiste en establecer el balance, o en tener claro que esa persona tiene algunas de las condiciones que nosotros consideramos "no dialogables". Esos puntos que nada compensa. 

El otro extremo también es riesgoso: alejarnos toda persona que nos resulte difícil. Resulta que las demás personas, como tu y como yo, tienen luces y sombras. Mediocre como poesía, pero apabullante como verdad. Si me alejo de todo el que me molesta, puede que pierda personas que me aporten o, en incluso, que me pierda una oportunidad de aprender. 

Algunos consejitos de peluquería: 

  • Ten claro lo que no aceptas en ninguna situación: los "no dialogables"; 
  • Saber que en la vida perderemos personas, y eso no es ninguna tragedia. Por lo tanto, podrás prescindir voluntariamente de algunas; 
  • Que el tomar distancia no necesariamente es una decisión para siempre: puede que pasando el tiempo, creciendo cada persona y cambiando puede que se logre una relación más sana; 
  • Aceptar que no se trata de una condenación del otro; no supones que sea terrible, simplemente, en este momento, prefieres otras opciones; 
  • Entender que las relaciones perfectas no existen. Lo real tiene matices y sombras, como tú mismo; 
  • Y finalmente... que también los demás tienen derecho a alejarse de ti en cierto momento. Quizá sea una oportunidad importante para ambos darse la oportunidad de conocer otros más. 

@leonardoamayaMD

martes, 31 de enero de 2017

El sano derecho a estar como una cabra

Una verdad infalible: si alguien está loco en una relación, es mejor que seas tu. 
Con alguna frecuencia las personas recogen "perritos heridos" en sus relaciones de pareja. El problema más grave incluso no es ese. Uno puede estar con una persona llena de necesidades y con varios problemas diagnosticables. Incluso es posible tener una relación con alguien que le haya dado nombre a un trastorno, por ejemplo, "Enfermedad de Pedro José" o "Desorden del Espectro Lucrecia Emerenciana". El problema es que asumas que esa puede ser una relación tranquila y serena. No. Una relación con Lucrecia estará llena de dramas, dramitas y conflictos. Se harán presentes los síntomas que forman parte de sus "criterios para hacer un diagnóstico".
Cuando se tiende de recoger "perritos heridos" es decir, tendencia a actuar como Madre-Teresa-de-Calcuta emocional, es probable que tengas algunas cositas no resueltas. Esas "cositas" son frecuentemente ideas irracionales, ideas que alguna persona -o varias, o incluso tú- metieron en tu cabeza. Ideas de este tipo:
  • "Nadie -o poca gente- puede amarme"
  • "Uno debe empeñarse para sacar adelante una relación"
  • "Algo hay en mí que no funciona, quien esté conmigo, algo debo tolerarle"
Como suele ocurrir, estas ideas locas no son completamente fuera de la realidad. Algo, un porcentaje de los problemas, es probable que sea tu responsabilidad. Pero, es más raro que la responsabilidad sea sólo tuya.
Vamos a verlas con un poco de calma.

El mito "Nadie -o poca gente- puede amarme"

Componente de verdad: Es probable que no seas fácil. Es probable que seas una persona un poco compleja o poco tolerante. Componente de mentira: hay gente insoportable y terrible que sin embargo tiene pareja.  Solución fácil: empieza a revisar como hacerte menos insoportable. Uno puede ser más amable y menos conflictivo. Decisión ganadora: no te pongas en promoción. Si te relacionas con una persona que claramente es un peligro emocional, posiblemente has bajado demasiado las expectativas. Probablemente las has bajado tanto que no vale la pena esa relación y lo que debes hacer es volver al casting y buscarte algo mejorcito.

El mito "Uno debe empeñarse para sacar adelante una relación"

Eh, si. Empeñarse un poco, poner algo de esfuerzo. Pero entre colocar medios y dejar la piel, uno que otro hueso o la salud mental hay una distancia.  Truco esencial: pregúntale a alguien de confianza si estás actuando de forma autodestructiva... y si el personaje en cuestión vale la pena.

Algo hay en mí que no funciona, quien esté conmigo, algo debo tolerarle

Es posible, como siempre, que algo de verdad esté por allí. Tienes un truco ganador: pregúntale a alguien de confianza, alguien a quien quizá no le caigas tan bien, si piensa que necesitas ayuda profesional. Y si la persona duda, tú no lo dudes. Busca ayuda y que te ajusten algún tornillo. En ocasiones basta con un par de consultas. Pero, en este mito hay mucho de falso: existen personas que están bastante mal de la cabeza y logran tener relaciones sólidas.

Consejitos finales

Tómate la vida con más calma. Deja de hacerte sabotaje, y date la oportunidad con algunas personas mejorcitas. Mejora el casting. Y ten espectativas realistas: las relaciones perfectas no existen ya ni en las películas, así que, puesto que vas a sufrir un poquito, al menos con alguien que valga la pena el esfuerzo.

@LeonardoamayaMD
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 20 de noviembre de 2016

Las apuestas y las salidas

Lo más difícil de vivir una fantasía es que, tarde o temprano, te das con los dientes en la realidad. 

Las relaciones de pareja son una especie de apuesta obligatoria. Como cualquier apuestas, predecir es bastante difícil. Algunas apuestas, son de alto riesgo: por ejemplo, las relaciones entre personas que viven a 4 horas de avión; aquellas con personas claramente complejas... o con historias difíciles. Puede que salga bien, que resulten ser las "almas gemelas" que finalmente, en medio de la disfunción, se encuentran. Pero también puede ocurrir que triunfe la estadística y se genere un drama de proporciones épicas.
Las relaciones y las apuestas pueden llegar a ser adictivas y tóxicas. Así como hay personas que comienzan con apostar unas monedas y luego dejan en el casino hasta la casa, también en las relaciones puedes llegar a una situación de maltrato y abuso cuando sigues allí a pesar de todas las señales de fracaso. En ambos casos, si juegas mucho tiempo, acabas perdiendo mucho más que lo conveniente. Pasa en las apuestas, pasa en el amor. Las relaciones comienzan a pedir más y más, y tendrás que ir calculando cuánto de tu "patrimonio emocional" es sano a comprometer.
Claro, me podrías decir que, visto esto, es mejor no apostar. Y sí, es posible. Pero, la verdad es que las relaciones con otras personas aportan bastante a la propia vida. Así que si no arriesgas algo, también puedes perder algo importante, interesante o al menos, divertido.
Sin embargo, lo real es que muchas relaciones no son capaces de consolidarse. Y esto es importante que lo tengas claro. En las estadísticas, hay un número significativo. Entre un 10 a un 60% de las relaciones consolidadas terminan (depende del país). Y este número se acerca más al 60% cuando la hay menos determinantes culturales y económicos que le obligan a permanecer en situaciones inadecuadas.
El problema radica en que decidir no es fácil. Todos tenemos defectos, y si nos alejamos de las personas cuando percibimos alguno, pues entonces te vas a separar un millón de veces. El tema radica en cuánto tiempo le vas a dar a la relación para decidir si es sano continuar.
Vamos a un dato clave: te va a tocar elegir en algún momento. Aceptar y manejar con paz los defectos del otro que no vas a poder cambiar fácil. O irte, y volver al "mercado del usado".
Vamos a lo primero. Si te empeñas en cambiar la realidad de forma importante, vas a sufrir mucho. Siempre tendrás que negociar con la pareja. Y negociar incluye aceptar algunos aspectos difíciles, que te vas a tener que tragar. Así de claro. O decidir que esos puntos son no negociables en tu opinión, e irte.
El camino de heroísmo inútil, luchar contra la realidad, contra la realidad pura y cruda de la persona y la relación en la que estás es sumamente doloroso. Así de tremendo. Claro, me puedes decir que no, que la gente cambia por amor, etc. Listo. Sí, es cierto. Pero la mayor parte de las veces eso ocurre es en telenovelas y películas románticas. Y menos en la vida de las parejas reales.

Sin embargo, parece que es mejor hacer un buen "casting" y no meterte en una telenovela. O si te metes, atender a las señales de alarma. Por ejemplo: si te han dicho que la persona está perturbada, se comporta como perturbada, se ha comportado con otros como perturbada, se ha comportando contigo como alguien perturbado... Si a pesar de esto, decides continuar en esa relación en la que sufres, pues quizá quien está más perturbado eres tu.

Vamos a dos dosis adicionales de realidad:
Uno no se queda en una relación porque la otra persona sea maravillosa. Lo normal, lo habitual, es que todos tengamos defectos, e incluso, que dentro del amplio mundo de lo opinable, cada uno tenga posiciones divergentes en un tema. Tocará negociarlo, porque si no, acabarán en un drama. Uno se queda en una relación porque decide asumir algunas cosas que no le gustan y negocia con realismo las otras. Y no sufre en la apuesta por el cambio. Si te quedas y decides ser feliz sólo cuando el otro cambie, pues vas a sufrir bastante, bastante, bastante.

Y la otra dura realidad, es que en ocasiones algunas relaciones deben terminar. Y uno termina relaciones en las que hay cosas buenas. Raramente en la relación  hay un demonio del averno y el otro es un ángel de paz. No. Lo frecuente es que en el personaje que no te aguantas, hay cosas buenas. Por eso cuesta trabajo abandonarlo. Uno no se va porque la persona sea terrible, sino porque el balance entre lo bueno y lo malo no es suficiente, y te toca renunciar a algunas cosas buenas, incluso muy importantes, que están en el otro.

Pues eso... Vivir en las relaciones reales es el camino para que tus telenovelas personales no te lleven por el camino del drama.

@LeonardoamayaMD

Tóxicos en diferentes dosis...

No hay relaciones perfectas. Sólo en las películas. ¡Pero en pocas, muy pocas películas!  Las películas y las novelas sirven para distrae...