martes, 5 de mayo de 2015

Pequeña lista de la disfuncionalidad

¡La lista práctica para sufrir cada día!

Una advertencia preliminar: no me parece un buen camino vital sufrir. Sin embargo, en ocasiones es conveniente tener claro los medios para lograrlo, de tal forma que te decidas a revisar si los haces y a partir de allí, a cambiarlos. Esta es una pequeña mirada a los caminos disfuncionales que en algunas ocasiones recorremos:

1. Revivir hoy lo que no funcionó en el pasado.

Hay una frase muy realista que me encanta: “no hay nadie inocente, solo personas insuficientemente investigadas”. Si. En nuestro pasado hay equivocaciones, incluso graves. Algunas consecuencias de esos errores podemos resolverlos hoy, y otros en cambio, no podremos. Entonces, sirve de muy poco sufrir por esos errores. Si miras en lo que te has equivocado, que sea para aprender. Para quejarte y dolerte por lo que no puede ya cambiar… es por lo menos una pérdida de tiempo tóxica.

2. Culparte por el pasado

Es muy, muy frecuente, y muy practico para sufrir en cualquier día que decidas dedicarte a esa afanosa labor. Todos tenemos temas en el pasado para arrepentirnos, maltratarnos y culparnos. Hay por lo menos una razón loca que justifica esta condenación: estamos juzgando con nuestra experiencia de hoy a las decisiones inmaduras e irresponsables del pasado. No siempre fuimos viejos y sabios: antes éramos jóvenes y tontos. Pero, nos divertíamos.

3. Distraerte de trabajar hoy por preocuparte sobre el futuro

Excelente medio para traer al presente las tragedias que aún no han ocurrido, y entonces, dedicar el tiempo precioso del que disponemos para crecer para dedicarnos en cambio a preocuparnos y dolernos por lo que ocurriría en el futuro. En cambio, deberíamos quizá concentrarnos en trabajar para que ese futuro sea mejor. Y el tiempo para poner esos medios es ahora. ¡Pero ah! estás más ocupado sufriendo. Pésima inversión.

4. Apegarte a ser impecable

La calidad total a escala humana es calidad parcial. Una meta vital realista y sana es el trabajar para lograr la mejor versión de nosotros mismos. Cada día. Aceptando y reconociendo que siempre tendremos algunos temas para mejorar.

5. Asumir que eres una mala persona porque has cometido errores

Claro, cuando se pone así de evidente resulta notable que es una tontería. No eres malo por cometer errores. Lo que eres es defectuoso un poco, como todos los humanos. Claro, en cualquier momento te puedes encontrar con esos personajes que sí se creen perfectos (el típico perfil Opus, por ejemplo) y ya ves: miran a la gente como “pobrecitos” y claro, eso los hace unos cabrones insufribles. Eso sí que me parece malo.
La realidad es que la vida es un camino para ir creciendo, y esa es la meta, lo que has crecido hoy. Los errores que cometas son simplemente la realidad de no ser perfecto. Una de las más importantes habilidades humanas es saber “sacar la pata”, porque la meterás muchas veces.

6. Necesitar cosas

No te voy a proponer que vivas en una cueva. Sabemos que es divertido y una buena posibilidad vital rodearte de algunas comodidades y uno que otro “lujito”. Pero, depender de cosas para ser feliz es un verdadero camino de desgracia. ¡Porque te acostumbras a todo! y lo que nos parecía indispensable luego se torna trivial. Gozar lo que logramos tener es un buen picante para la vida. Depender de algo para ser feliz… un producto bastante venenoso del mercadeo.

7. Necesitar personas

Evidentemente los amigos y las personas significativas ayudan mucho y son un gozo vital. Pero, nadie es responsable de la felicidad de otro. Es una tarea tan demandante y personal que sólo cada uno puede asumirla. Cuando comienzas a depender de la gente, además, te haces bastante pesadito y se hace más complejo convivir contigo. El camino para liberarse de esto es fácil en la teoría y bastante complejo en la práctica: aprender a ser feliz contigo mismo, a valorar tus aficiones, a disfrutar de lo que tienes. Entonces es incluso más fácil que la gente te rodee, porque resultas una persona menos compleja y por lo menos, causas paz.

8. Considerar indispensable el ganar siempre

Una cierta competitividad te empuja a crecer. Un exceso, a competir con todos, sufrir por los éxitos de los demás y padecer el fracaso general en cada frustración normal. Además, ya la vida nos ha enseñado como termina el estilo tiburón de finanzas… (Enron, Interbolsa, etc).

9. Tener una caja de recuerdos disfuncional 

Si vas a conservar recuerdos, que sean los que te llevan a los aprendizajes y a revivir momentos gratos. Para revivir lo difícil y doloroso, nuestro cerebro requiere poca ayuda.

10. Guardar rencores que te envenenan a ti mismo

En la vida todos nos hemos encontrado con personas que estaban en un mal momento o en un mal lugar… con las que simplemente no lo logramos. Quédate con lo aprendido, deja ir lo que te perturba.
@LeonardoamayaMD

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