martes, 31 de mayo de 2011

El Amor en presente.

El amor es una decisión - J. E. Reyes, Broker de Valores, Bogotá.
Pues si. Un broker de valores tiene autoridad para hablar de amor. Vamos a romper la magia. En su mítica "Historia de la Vida Privada" Philippe Ariès nos colocó también en esa realidad. El amor romántico como principio de una relación marital es un invento bastante reciente, en cuanto a extensión. Hasta bien entrado el siglo XVIII, las personas se casaban simplemente porque era necesario. Luego podía nacer el afecto. Pero, nadie lo daba por sentando en una relación. Mucho peor si la familia era importante o incluso noble, porque el matrimonio era un instrumento para construir alianzas políticas. No hace falta leerse el grueso volumen 2 de la "Historia..." citada.
Y de hecho, seguimos haciéndolo. Si lo miras detenidamente, "decidimos" a quién queremos. Claro, la búsqueda es más libre y menos orquestada, pero seguimos eligiendo.
Hasta aquí todo bien. El rollo lo armamos cuando nos montamos la telenovela personal: "No he encontrado el amor", "ya no lo amo", "no logro escuchar mi corazón"... etc. Y sufrimos. Si gozamos la telenovela, adelante! pero si sufrimos por eso, si nos hacemos la vida miserable, pues a leer a Ariès.
Caemos en las trampas del tiempo también aquí. Cuando nos "empeliculamos" porque estamos a la espera de la persona perfecta para ser felices. Lógico, sigue buscando, pero mientras, diviértete con el gordito calvo, o con esa querida novia que bien le haría comer menos. Otras veces es más exigente. Tenemos una noviecilla que es casi una modelo, pero... le falta esto, aquello... O tenemos el novio "superpinta" pero que "no me trata como debería". Pues, mientras buscas el perfecto, diviértete con el / la modelo. Y mientras esperas el / la modelo, diviértete con la población con sobrepeso, que suelen ser buenos conversadores.
En fin, a ver más History Channel y menos TV Azteca, que después pasa lo que pasa.

lunes, 30 de mayo de 2011

Vivir el presente

Excitabat enim fluctus in simpulo* [Hacía una tempestad en un cucharón]- Marco Tulio Cicerón 
Cicerón, cuyo aporte a la cotidianidad moderna ha sido usar su nombre para perros Bulldog, nos deja este recuerdito para la vida tranquila: Tenemos una tendencia notable a armar tormentas en un cucharón.
En un día cualquiera de nuestra vida ocurren muchos eventos. No es extraño que suframos un contratiempo, pasemos incluso un mal rato con una persona o situación. Pero, en lo ancho del día, la mayor parte de lo que nos ocurre es muy agradable. Nos encontramos con amigos en la calle que no veíamos en años. Trabajamos en un reto profesional que nos hace crecer. Iniciamos un proyecto esperanzador. Disfrutamos un día mágico en nuestra ciudad. Gozamos un almuerzo genial con algún amigo / a. Recibimos una llamada que nos alegra. Tenemos salud en un 99% de nuestro cuerpo. Pero mira tu!  Nos amargamos todo el día por 2 minutos de encuentro desagradable con alguien! Armamos un drama y descalificamos todo un día lleno de diversión, alegría y paz por sólo dos o tres minutos que nos parecieron terribles y... realmente no lo fueron. Alguna vez en nuestra vida hay situaciones duras, como la muerte de una persona cercana. Pero, eso no nos ocurre cotidianamente. Hace unos días me encontré con alguien hecha un mar de lágrimas por un asunto laboral, con una persona que realmente es difícil de tolerar: ¿Cuántos muertos hay?, pregunté. Y no, no había ninguno. Entonces, la vida sigue. Tómate un Martini Bianco, brinda por esa cabrona y a gozar las próximas 16 horas. A mí me sirve. Prueba esta semana y me cuentas. racionalemotivo.blogspot.com.
* La traducción literal es: él hacía oleaje en un cucharón. En Inglaterra se suele decir una expresión similar: Storm in a teacup

sábado, 28 de mayo de 2011

Un pasado feliz (Contraataca)

Aquel que piensa que el pasado no puede cambiarse, aún no ha empezado a escribir sus memorias. - Torvald Gahlin
El caricaturista Gahlin nos recuerda una verdad inapelable. Depende de tí lo que aceptes en tus memorias. En todas las historias personales hay pasajes hartos, mamones, incómodos, etc. Pero, dependen de tí lo que recuerdes incluir. Y más importante aún: lo que aceptes como tuyo. En general lo que nos pasó no implica que seamos unos loser, unas imbéciles, etc., quizá estuvieron influídas por el minuto loser de nuestros 22 años, el acto imbécil de aquel noviazgo, pero no nos convertimos en lo que fuimos por un momento.
Pero además, no sirve de nada más que para sufrir. Decirse a sí mismo que es un perdedor no te convierte en un ganador ni te impulsa a recomenzar. En cambio, te llena de una actitud derrotista y acabas no haciendo nada, porque si asumes que eres un loser ¿qué lo puede cambiar?
Asume las grandes ventajas de la narrativa literaria, toma algo para escribir tu historia... !y un gran borrador! Imagínate lo que sería una película sin una buena edición. Pues eso, a ganarte el Oscar por edición de historias personales. !Hasta te diviertes, seguro! - racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 27 de mayo de 2011

Un pasado feliz

Graecia capta ferum victorem cepit et artis intulit agresti Latio (Horacio)
Otro persona con nombre de miembro de un grupo vallenato, Quinto Horacio Flaco, dejó para la memoria una gran recuerdo de las sorpresas que genera la historia: la Grecia dominada por quienes luego fundarían el Imperio Romano conquistó culturalmente a Roma: les dio las artes al agreste Lazio, cuyos pobladores del momento se dedicaban con ardiente ímpetu a acabar hasta con el tendido de la perra de cuanto pueblo y civilización tomaban. Pasa frecuentemente en la historia, también en la historia personal, que grandes dramas acarrean grandes beneficios. 
En el caso de nuestras historias personales, muy frecuentemente esos "grandes dramas" son dramitas. Cuando miramos en nuestro pasado, descubrimos los vestigios de muchos pequeños eventos, ahora casi insignificantes, que en su tiempo nos parecieron terribles e insoportables. 
Otros eventos han podido tener consecuencias más significativas en nuestra vida pero no los podemos cambiar, por lo que no tiene sentido sufrir por ellos. 
Una gran amenaza de ambos (los dramitas y los dramas) es que nos lleven a hacer profecías sin ningún soporte objetivo pero con efectos bastante reales. El hecho de haber tenido seis relaciones emocionales bastante poco productivas en el pasado, no es una garantía que las siguientes seis sean iguales. Pero si me hago el pronóstico, seguro que me consigo otros subnormales para tener la docena. Construímos activamente nuestro mundo con nuestras ideas, también cuando hacemos pronósticos terribles y nos empeñamos en que se cumplan. 
El dolor autoprovocado -en este caso de forma casi inconsciente- no tiene mucho sentido (bueno, a no ser que a tí y a tu pareja les guste hacer de Batman y la Mujer Maravilla, con látigo y todo) Aprender de las experiencias pasadas no implica que deba sacarte lágrimas el recuerdo.
Para vivir bien el presente (que es lo único real) es importante pacificar nuestro pasado. Implica gozar de los buenos recuerdos. Te toca a tí mirarlos. En las historias personales de todos hay oro... y caquita. Pues depende de tí que dejes de chapotear en la caquita y comiences a gozar con el oro, así sea media onza.
En cierta forma es construir una gozosa experiencia Alzheimer: acordarme principalmente de lo bacano, de lo bueno, e incluirlo dentro de las razones que me dejan gozar el día.  racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 26 de mayo de 2011

Futuro

El mejor camino para predecir el futuro es crearlo - Peter Drucker.
La planeación es importante, pero más importante la ejecución. Siempre podremos ver más posibilidades, pero toca moverse oportunamente. Y cuando te mueves, te puedes equivocar. En el mundo real, siempre tendremos que asumir algunos riesgos y alguna cosa puede resultar por debajo de nuestras expectativas.
La excesiva planeación suele no ser eficaz: los miedos son pésimos consejeros administrativos, entre otras razones porque frecuentemente tememos a fantasmas y tigres que sólo deambulan en nuestra imaginación.
En otras oportunidades, tenemos verdadero terror a equivocarnos, porque nos atemorizan las risas o críticas de otros. Primero, por lo general las personas tienen cosas más importantes que hacer que dedicarse a reírse de los demás. Y la opinión de aquellos que se dedican a mirar los tropiezos de otros puede ser bastante poco significativa.
Cambiamos nuestro futuro cambiando nuestro presente, cambiando hoy, trabajando hoy. Y el futuro? Ya llegará. Lo haces cada día, porque está bastante más cerca de lo que sueles pensar. Algo que leí en estos días, dicho por el director de marketing de Apple en España: Aquí en Apple el futuro es la semana que viene. Pues eso, en la vida de cada uno también.
En fin, en resumen: seguro que logras más en tu futuro si apagas el teledrama que tienes en la cabeza, dejas de pensar en tragedias y hecatombes cataclísmicas y te pontes a hacer algo ya. Seguro que hay muchas cosas más productivas que lloriquear en la cama. racionalemotivo.blogspot.com.

lunes, 23 de mayo de 2011

Culpas y miedos

People don't just get upset. They contribute to their upsetness. - Albert Ellis
Esta frase apunta a un aspecto central de la psicoterapia TREC. Somos nosotros mismos quienes quedamos atrapados por ideas que nos hacen sufrir y nos llevan a tomar decisiones erradas. 
Una de las trampas más frecuentes en nuestro entorno es la que nos genera la culpa, entendiendo "culpa" como una emoción generada por una responsabilidad asumida de forma sobredemandante e irracional. Cuando una responsabilidad es hiperdemandante, simplemente supera nuestra real capacidad, y entonces nos condenamos a nosotros mismos por no cumplir ese "deber" que nos hemos autoimpuesto. Siempre estaremos "debiendo". Ejemplos? Pensar que somos responsables de la felicidad y el logro de otra persona. Cada cual es responsable de su propia felicidad, y además nadie es capaz de hacer feliz a otro. Podemos contribuir, ayudar, etc, pero nadie puede hacer feliz a otro. Ni exitoso. Cada cual tiene que decidirse a serlo. Tu novio, tu madre, etc. Cada uno.
Es parecido al mundo de los "debí" del pasado: "debí" elegir mejor, "debí" estudiar más... En fin, hubiese sido mejor, más conveniente, quizá. Pero el pasado no lo puedes cambiar, y mientras te condenas a tí mismo por lo que ya es parte de la historia... te descuidas de lo que puedes hacer hoy, que es lo único que realmente existe. Y te das mala vida y sufres... y eso te roba energía para lo que puedas hacer hoy
Y si tu novio / mamá / hermana tonta / amiga imbécil no es feliz... Pues es problema de él / ella! Ayúdala, acompañala, pero no intentes suplantarla en su deber: porque no puedes. racionalemotivo.blogspot.com 

jueves, 19 de mayo de 2011

Aurea Mediocritas

Nemo mortalium omnibus horis sapit [ningún mortal es sabio a todas las horas] Plinio el Viejo
Plinio el Viejo (autor latino con nombre de acordeonista de grupo vallenato) dejó esta frase tan  tranquilizadora: todos cometemos errores. No lo podemos evitar. Lo que sí podemos evitar es descalificarnos a nosotros mismos por equivocarnos. No somos unos perdedores cuando descubrimos que una decisión nos condujo a resultados por debajo de nuestras expectativas. No somos unos "loser" cuando la mujer / hombre amado se convirtieron en un sapo más rápidamente de lo esperado. Y además... Condenarnos a nosotros mismos, no sirve para nada: habitualmente nos hace perder la fuerza que necesitamos para levantarnos y volver a comenzar.
Tenemos dos opciones: quedarnos allí, lamentándonos de ser las terribles personas que pensamos que somos (idea loca que nos atormenta muchas veces) o MOVERNOS. Shake that ass, muévete. Ponte nuevas metas. Vuelve a probar con otra persona / proyecto / deporte / partido / socio / negocio. Lo decía con claridad el gran Drucker: Never mind your happiness; do your duty.
Pues eso. Salte ya de la telenovela mexicana donde estás metido, guarda la caja de Kleenex para otra ocasión, y ponte a hacer algo distinto de lamentarte por ser lo que eres: una persona humana. racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 18 de mayo de 2011

Realismo Pueril

Belives creates the actual fact - William James
Con frecuencia creemos que vemos el mundo tal como es en la realidad, y que los hechos son tan evidentes y visibles para todos, que deberían estar plenamente de acuerdo con nuestra visión. Así, nuestra visión es "la correcta", y si alguien no está de acuerdo, significa que les falta mirar los datos o están cegados por sus ideologías... pero nosotros no, porque estamos seguros que vemos la verdad. El problema es que ¡todos pensamos lo mismo!. 
Olvidamos con frecuencia que nuestras experiencias, el contexto y nuestra formación modelan notablemente nuestro discernimiento. Como recuerda Jonathan Haidt, funcionamos con un mito terrible: mi grupo piensa lo correcto, porque vemos las cosas como son. Aquellos que no coinciden obviamente están sesgados por sus religiones, sus ideologías o sus propios intereses. El realismo pueril nos propone un mundo cimentado en unas nociones del bien y del mal claramente delimitadas, y eso nos retrotrae a la más perturbadora implicación del consejo del sabio sobre la hipocresía: el mal y el bien no existen más allá de nuestras creencias sobre ellos  (J. Haidt, 2006. La Hipótesis de la Felicidad) - racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 12 de mayo de 2011

La respuesta es sí, la pregunta es cómo.

Accept the fact that we have to treat almost anybody as a volunteer. - Peter Drucker.
Una política personal está enfocada a generar conductas más proactivas a partir de pensamientos realistas y productivos.
Cotidianamente nos enfrentamos a situaciones de negociación con otras personas, tanto en las organizaciones como en la vida cotidiana. La tendencia más frecuente de nuestra cultura nos impulsa a concentrarnos en las dificultades, en los "No". Pero, un "no" conduce a suspender la creatividad, imposibilita la búsqueda de alternativas. La política "si, pero cómo" nos reclama buscar soluciones y terceras vías.
La primera idea a tener en cuenta es cultural: las personas no suelen expresar claramente lo que realmente desean, muchas veces porque ellas mismas no lo tienen claro... o porque no pueden aceptar que desean algo hiperexigente.
Pongamos un ejemplo: tu socio te dice, palabras más, palabras menos, que desea trabajar menos que los demás y a pesar de esto, recibir la misma proporción que los demás. La sóla propuesta te puede molestar, pero la explosión emocional no suele conducir a soluciones.
Lo primero, es intentar comprender qué es lo que la persona realmente desea. Evidentemente, eso no es obligación tuya, pero te sirve intentar comprender a las personas. A lo mejor lo que desea es un trabajo distinto, más retante, incluso fuera de tu organización. También podría desear simplemente un arreglo distinto, trabajar como un tercero. Por este camino, la solución es más fácil.
Pero, también es posible que esta persona soporte una idea irracional, irreal, del tipo "el trabajo no debería cansarme", "el trabajo no debería interferir mi vida social". Aquí estamos ante la realidad. A mí me gustaría que mi trabajo no interfiriera mis planes sociales, sería lo mejor, pero la realidad es que eso no siempre es posible. Sería mejor, pero no puedo exiguirlo al mundo, porque es irreal al menos en el mundo laboral de hoy.
Aquí nos tocaría resolver el "como" de una forma distinta: evitar caer en el campo de la culpa. Yo no estoy obligado a hacerle el mundo más allá de lo fácil a mis socios, ni hacerlos felices. Esa no es la tarea de una organización. Sería mejor, sería lo ideal, pero no es la misión de mi empresa, que se dedica a hacer tornillos o prestar servicios de catering. Y por tanto mi socio no puede exigirme que sea nuestra empresa la que lo haga. El como es posiblemente... en otro sitio. Prueba sin nosotros. O resuélvete a reconocer que el mundo es así por el momento. Podemos trabajar para lograr un mejor ambiente laboral, pero un lugar donde trabajes sólo una hora al día y te paguemos 100.000 US al año no es nuestra empresa por ahora. El "como" es variado: O trabajas más horas. O recibes la retribución de otra forma, seguramente menos jugosa... o es con otras personas, pero te toca encontrarlas a tí. Y avísame si encuentras esa empresa, yo también quiero trabajar allí! - racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 11 de mayo de 2011

Felicidad y Logro

La felicidad no es una realidad al modo de una piedra.
Yo mismo, info@leonardoamaya.com
La felicidad es producto de la evaluación de valor que concedemos a nuestra vida. Ocurre lo mismo que con el logro: no es una realidad como las de la ingeniería. Aún así, nuestra felicidad percibida y la percepción de logro generan consecuencias muy reales en cuanto a sufrimiento y decisiones: las que causa nuestro centro de recompensa cerebral cuando nos condenamos como poco exitosos.
La condenación de nosotros mismos que proviene de esos juicios calificativos globales no sirve para nada, porque no es real, y sólo conduce a sufrimiento. La condenación no es proactiva. Eso ya lo saben (al menos en teoría) las personas que trabajan en gestión humana. Si calificas globalmente a alguien como "equivocado" conduces a respuestas emocionales de castigo, pero raramente lleva a solucionar los problemas reales de desempeño. Y en nuestro entorno cultural, con frecuencia induce conductas pasivo-agresivas: sabotaje emocional a las políticas del área y ataques descalificatorios pasivos sobre las personas y la institución. Así que tampoco genera dinero. Las telenovelas, que son resúmenes caricaturescos de cada sociedad, ofrecen esbozos de estas acciones, exageraciones de lo que ocurre en el entorno corporativo: la secretaria que te oculta información, el funcionario que hace pequeños sabotajes... Pero, frecuentemente las telenovelas se viven en la televisión y en la vida real. A ver si revisas el guión de la tuya! racionalemotivo.blogspot.com

martes, 10 de mayo de 2011

Futuro

Life is 10% of what happens to me and 90% of how I react to it.
John Maxwell
Maxwell es un célebre autor sobre temas de liderazgo en las organizaciones (quizá él prefiere una definición más extensa). La frase que apunto hoy tiene mucho de TREC y Entrenamiento Racional Emotivo. Frecuentemente reaccionamos ante situaciones vitales de forma poco productiva: descalificándonos ante algo que juzgamos como un error, o haciendo predicciones catastróficas carantes de soporte. Y ninguno de los dos caminos sirve para nada, porque no generan emociones constructivas ni conducen a decisiones proactivas. Sufres, y no te mueves. Y el líder se encarga de que las cosas pasen. Aquí me uno a tantos: el liderazgo personal es el más importante. La primera organización de tu vida, es tu vida misma.


martes, 3 de mayo de 2011

Futuro

The best way to predict the future is to create it.
Peter Drucker.
No es extraño que nos encontremos especulando sobre el futuro. Y en muchas de esas oportunidades, estamos distraídos en los miedos y los riesgos que podríamos enfrentar más adelante. Casi siempre, esas tenebrosas predicciones ("esto va a fracasar, estaré solo/a") son una sobrevaloración de situaciones ordinarias y dramatizaciones de situaciones realmente no tan terribles.
Pero, la principal amenaza, es que esos pensamientos influyen negativamente en nuestras emociones y nos distraen del día de hoy, de lo que estamos realmente viviendo. Creamos el futuro hoy. Lo creamos con lo que estamos haciendo. No podemos garantizar que las metas que nos hemos colocado las alcanzaremos tal como las hemos imaginado, pero tampoco podemos estar seguros de lo contrario. Sin embargo, lo más productivo es ponernos a hacer hoy el camino de lo que deseamos, y ser felices mientras lo construímos. ¿Preferirías estar con alguien más adelante en mi vida? Pues sal ya a la calle, déjate ver y busca. Si te quedas encerrado pensando en esos miedos, es muy poco probable que alguien llegue a tu puerta. ¿Querrías que tu empresa te garantizara un estilo de vida ideal? Pues a trabajar ahora, ya mismo. Preocuparte y sufrir por lo que es irreal no ha producido nunca un centavo. racionalemotivo.blogspot.com

Más allá del terrible 20% (1)

Hay un mundo maravilloso donde no te encuentras con personas difíciles. Maravilloso porque no es real. #elterrible20x100 Las relaciones...