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martes, 28 de febrero de 2017

Psico-stalker y otras perturbaciones cotidianas

Carta abierta al stalker difuncional que habita en nuestro corazón...

La tecnología ha abierto posibilidades infinitas a nuestras perversiones y prácticas disfuncionales. Internet es una generosa fuente de información confusa y una muy útil herramienta de autodestrucción.

Siempre hemos sido un poco stalker. No me refiero a tí y a mí solamente, sino a toda la humanidad. Es que antes era más difícil, porque tocaba ser el loco que se subía a una escalera para alcanzar una ventana o el intrigante que preguntaba y pagaba por información. También éramos los personajes que leían diarios secretos (bueno, que pretendían serlo) etc.

Ahora, es súper fácil. Además porque vivimos vidas bastante públicas. Cuando dejas una fotografía en tu muro de cualquier red social, invitas a una pléyade de gente un poco normal, un poco anormal, como tu y como yo, a una trampa para moscas. Te explico esto último: las trampas de moscas son esos elementos eléctricos que se colocan en los pueblos de tierra caliente y producen una fritanga perturbadora de insectos. Pues eso. Colocas esa fotografía porque quieres compartir con tus amigos algo. Incluso, porque quieres que muchos se hagan partícipes de tu alegría con su envidia mal disimulada. Pero, también ven la fotografía y la analizan de forma dolorosa (para todos) muchos otros personajes de reparto de tu vida.

Pero, vamos a escribir no sobre ellos, sino sobre ese mismo personaje stalker autodestructivo que se agazapa en tí. Ese que mira las fotos de esa pareja que casi te lleva a una clínica psiquiátrica (o de fracturas). Ese personaje que te incita a mirar "¿en qué estará fulano?", pero llenos de la esperanza por encontrarlo en un momento terminal de su existencia, o pidiendo ayuda para medicamentos antipsicóticos. Claro, como toda falsa esperanza, acabas frustrándote porque en cambio de exhibir una pareja que pide a gritos cirugía plástica, está en la alfombra roja de los Oscares como uno más.

Aquí déjame contarte dos verdades: las personas en general comparten los buenos momentos o cadenas idiotas del tipo: "sé que no leerás esto hasta el final". Segunda verdad, si quieres superar a alguien, el camino no es viviendo una vida dependiente del personaje.

Punto clave y serio: nuestras vidas están llenas de duelos, de personas y eventos que deberemos superar porque terminó, porque nunca debió comenzar, porque simplemente se acabó el momento. Muy pocas cosas en la vida son para siempre. Y en general, las cosas que son para siempre suelen no ser buenas. Para siempre, el herpes y la osteoartritis. La mayor parte de las otras realidades de nuestra vida, pasan. Algunas dejan buenos recuerdos, otras dejan un trauma. Y a todo, a la bueno y a lo menos bueno, tendrás que hacerle el duelo, un proceso natural y doloroso que nos ayuda a seguir adelante. Para que comience el duelo... deberás dejar atrás al personaje. Claro, no se trata de olvidar tus derechos, puedes dejar atrás al personaje y seguir con el juicio penal, si quieres. Pero, con la intención de cerrar el tema en algún momento.

Pasar la página es importante para que tu duelo avance, y finalmente puedas seguir adelante y darte la oportunidad de otras personas, instituciones o historias. Es el peligro de volverte un stalker adicto: que mientras miras atrás con la esperanza de volver, te dejas de permitir nuevas oportunidades. Pero déjame te lo digo claro: te va a doler. En la vida real, crecer incluye siempre un poco de dolor.

No quiero sonar negativo: sí hay cosas buenas que duran mucho tiempo, incluso para siempre. (Digo, hasta que se muere uno de los dos, o de los tres si el recuerdo es más orgiástico). Incluso en la vida es muy interesante revivir esos recuerdos de buenos momentos que siempre hay en nuestra historia. Siempre, esas relaciones que duran requieren esfuerzo, tiempo y ajustes. Por eso valen la pena. Lo demás, a dejarlo pasar!

Si vas a stalkear, que sea el puro gusto del espionaje y el acecho. Si es porque no te has desprendido de la piedra con la que una vez tropezaste... piénsalo mejor y sal a darte una nueva oportunidad.

@LeonardoamayaMD

domingo, 7 de junio de 2015

Lo fácil de las cosas difíciles

Las personas enfrentan dificultades, sin importar lo que hagan. Yo enfrento dificultades con muchas cosas. Enfrento dificultades cada día, pero esto no me afecta. Aquí estoy.
Nicki Minaj
Pues mira. Una frase de la Minaj. Incluso para una persona que se dedica al mundo del espectáculo, que nos puede parecer más fácil, aparecen dificultades importantes.
Resulta que en la vida no puedes evitar los problemas. Y cuando alcanzas un cierto grado de visibilidad aparecen las envidias. Y cuando estás en escenarios en los que el poder es importante, algunos rasgos humanos muy desagradables comienzan a ser relativamente frecuentes. Pues sí, mal de muchos, consuelo de tontos, pero como todos somos un poco tontos, pues aprovechar el consejo.
La frustración no proviene sólo de la oposición de las circunstancias o de algunas personas que se pueden sentir amenazadas. También proviene de las mismas exigencias de cualquier trabajo o tarea compleja, como la vida misma, las relaciones humanas, y nuestro proceso de crecimiento profesional y personal.
Así que es momento de algunos consejitos de peluquería para esos ratos donde sentimos más que el esfuerzo reclama un empujón.

Ten una meta 

Este es un consejo de... Aristóteles. Otro día hablaremos con más detalle del personaje, pero por hoy, recordar que las metas nos ayudan a que las tareas cotidianas dispendiosas tengan sentido y podamos enfrentarlas. Hay muchas cosas que hacemos porque vale la pena: porque construye algo por lo que vale la pena. Una relación personal, un desarrollo profesional, etc.

Ten una afición que sea tu trabajo 

Este es el mejor de los mundos: hacer lo que te gusta y que te paguen por eso. Sin embargo, ¡no te olvides que el que te guste algo no significa que no te canses y que no te cueste esfuerzo! 

Ten un grupito de metas frívolas

No todo en la vida puede ser tan serio. Y además, hablando un poco más seriamente, solemos tener varias vocaciones, varios tipos de tareas que nos gustan. Algunas podemos convertirlas en nuestro trabajo, y otras pueden quedar como aficiones muy fuertes, casi profesionales. Y estas vocaciones pueden ser muy distintas, e incluso algunas muy serias y otras... más ligeras. Estas aficiones fuertes son el mejor descanso muchas veces: hacer aquello que nos hubiese gustado como trabajo, pero preferimos elegir otro. Puede pasar: Quizá en unos años, ese hobby sea tu trabajo de tiempo completo

Pues eso. Tres consejitos mientras te hacen el blower. @leonardoamayaMD 




sábado, 26 de julio de 2014

Orgullo herido y otras trampas del estilo...

Muchas veces pagamos demasiado por vengar un orgullo tonto
Nuestra cultura es muy demandante en cuanto a las "ofensas al orgullo". En principio, nos sentimos heridos, sufrimos y... hacemos tonterías cuando alguien no nos respeta como "es debido" o se salta una de las normas básicas de convivencia. En algunas ocasiones incluso somos nosotros mismos los que hemos inducido a determinadas respuestas de los otros que parecería debemos soportar, o incluso otras veces, simplemente la vida hace que nos toque tolerarlo.
¡Vamos por partes!
Primero, a tener claro que no se sirve "reclamar castigos" por orgullo, al menos la mayor parte de la veces. Piensa en la última vez que armaste una guerra campal para demandar el respeto debido. ¿Te sirvió verdaderamente de algo? Ven, piénsatelo otra vez.
Si yo hubiese respondido con lo que me pasa por la cabeza cada vez que pienso que alguien me ofende, habría perdido discusiones, negociaciones, contratos, amigos, etc. De hecho, en el dinero que te pagan cuando apoyas una negociación, la mayor parte es una compensación por escuchar cosas que no te gustaría oír, y que muy probablemente es injusto o inexacto. Te lo digo más claro: mi corazón, en esos casos, está en Bancolombia. He escuchado impasible a personas decirme cosas objetivamente injustas, claramente ofensivas e incluso directamente tonterías. Y mientras, música ambiental: chin, chin, consignación que me voy a ver arte a París.
Muchas veces las personas dicen estas cosas porque no tienen a quién más decirlas. Una vez en una población pequeña y pobre, gobernada por una caterva de malandros (como suele pasar en casi cualquier población colombiana) una señora muy pobre de la comunidad me dijo todo lo que consideraba duro de su vida como si yo pudiese hacer algo o fuese responsable. Claro que me molestó un poco por dentro, pero ¡Esa mujer no tenía a quién más decirlo! Otra vez quien me dijo de todo fue la "autoridad" local, pero bueno, yo le había dicho lo que pienso de los políticos, así que lo mínimo que debía pasar es que se ofendiera. Cualquier político que escuche lo que pienso de ellos tiene todo el derecho de sentirse mal. Esa es la verdad. ¿porqué me iba a molestar? Claro que gritó y se comportó terrible, pero... ¡era un político! No puedo esperar menos. ¿Si te muerde un perro por patearlo es culpa del perro?
Pues eso nos pasa también en ambientes más sanos, como en nuestra relación de pareja o en nuestro grupo de amigos. Mira, si le llevamos a las personas las cuentas de todo lo que nos pasa, no soportaremos a nadie. Hace un tiempo estoy en una negociación con otras personas. Mis "opositores" son personas de carácter que, lógicamente, negocian del otro lado de la mesa. Si cada vez que termina la reunión nos mostramos los dientes, ya hubiese renunciado o estaría medicado. No somos los mejores amigos, pero una vez terminada la reunión, nos despedimos y de verdad les deseo lo mejor en sus vidas. Simplemente estamos en lados opuestos de la mesa.
Pues eso y mucho más con las personas cercanas. Todos tenemos malos días, todos tenemos en ocasiones terquedades y bobadas, y alguna vez diremos más de la cuenta. El arte de la convivencia es muchas veces callar, tragarse algún juicio y "dejar pasar" por algo superior a la discusión misma.
¿El consejo de peluquería?
1. La tranquilidad es una decisión. No importa tanto lo que la gente diga o piense de ti. Lo que importa es lo que tú piensas de ti mismo. Y finalmente, no lo puedes controlar.
2. Todos tenemos derecho a un mal día. También los demás.
3. A lo mejor... tú tienes la culpa. Y no pasa nada porque alguna vez te equivoques.
4. Mañana será otro día, y en la vida, todos los procesos son largos: lo que importa no es lo que pasó hoy sino lo que pasará mañana.
5. Esa persona que hoy te molestó es posiblemente una buena persona que también tiene sus problemas. Raramente te encuentras con un demonio en carne viva.
6. Odiar te envenena a ti mismo. Deja que la vida se encarga de cada cual. También a uno mismo le da sus lecciones.
@leonardoamayaMD

lunes, 21 de abril de 2014

Tácticas autodestructivas

La felicidad se apoya en una mala memoria selectiva y una buena política de devoluciones
En terapia cognitiva, se resumen de forma muy práctica las disfunciones no psicóticas en dos rasgos: se sufre y se hacen tonterías. Así, si quieres saber si esa idea que te ronda es sana o no, simplemente considera esos dos puntitos: ¿Esto que estoy pensando me hace sufrir? ¿he tomado decisiones tontas, locas e inadecuadas para mis intereses? Con frecuencia pensamos que sufrimos por lo que nos pasa, por ejemplo, porque descubrimos que fuimos idiotas en una relación (bienvenidos al club...). Pero, si miras con atención, sufrimos por lo que pensamos sobre esa relación: "he sido idiota", "otra vez he cometido el mismo error", "nunca voy a ser feliz"... y así, hasta el infinito y más allá.

Con frecuencia, sufrimos cuando nos hemos sentido defraudados o estafados en una relación cuando pensamos que esa persona ha sido injusta. Asumimos que "debía habernos tratado mejor", "haber sido mejor persona conmigo", asumimos que fue "injusto que nos pagaran así con todo lo bueno que habíamos sido"... Pero, más que sufrir por el pasado, debería servirnos para procurar no repetir esas metidas de patas.

Mira tu historia. Piensa en esas personas que han respondido mal a tu dedicación y tu tiempo. Y fíjate que muchas veces las habías seleccionado mal, o decidiste darles de más a quienes no podían manejarlo: no todo mundo es capaz de responder a tu generosidad como a ti te gustaría. Y peor aún, esas personas muy frecuentemente no te pidieron que dieras tanto. Esto suena un poco a dar a las personas en relación con el modo como nos respondan. Suena super interesado, y tú podrías pensar: pero es que el amor no hace cuentas, el romance está en dejar la piel. Listo, sí. Eso, ni en las películas de Disney. Si das sin cuenta, entonces prepárate para que te usen y sufras porque las personas no te respondan igual. Y algo más, cuando damos a los demás en plan ilimitado... pues muchas veces estamos queriendo comprar afecto, que no es nada funcional ni sano.

Si lo piensas con más detalle, muchas de las veces en las que hemos querido ser generosos sin cuento, lo que hemos pretendido es que finalmente nos paguen con algo. No somos tan desinteresados como decimos y... sí estábamos esperando algo a cambio. Cuando se da gratis, no se espera absolutamente nada a cambio. Así que si te entregaste gratis, ¿porqué te molesta que no te hayan pagado? ¿no que era gratis?

No somos malos y terribles por esperar una respuesta a lo que damos. Es decir, si quieres dar gratis, entrégalo a una fundación. A los demás, intercambio comercial controlado. Fíjate que incluso a esos amigos a los que les damos a manos llenas, sin pensar, son habitualmente los que se "lo merecen": esos amigos nos han dado o nos dan algo. En ocasiones, basta con la buena compañía. Y se las pagamos bien. Es un intercambio inconsciente.

El problema viene cuando no hay proporción: Cuando das de más, con la ilusión de autoengaño de "ser generoso y dar gratis... ya sabes que es mentirilla que te dices. Lo más grave es que te devalúas, porque de lo que hay mucho se valora poco. Gratis gratis, bueno, la ficción de gratis, a Dios, a Budha, a Pachamama, a una fundación y a esos dos o tres amigos que valen la pena. A los demás, por ventanilla y llene el formulario. No hace falta que seas un cabrón, puedes decirlo con una sonrisita.

@leonardoamayaMD

viernes, 21 de marzo de 2014

Esos ratos en que somos inmamables...

Basurita de internet

Como pasa en muchas ocasiones las consecuencias de las reacciones de los demás depende del modo como ellos evaluar la situación en la que se encuentra sin embargo hay ocasiones en que nosotros contribuimos notablemente para que asuman mal un evento. Es decir, hay días -y no pocos- en que somos unos cabrones o por lo menos, lo parecemos mucho.


Todos tenemos un poco de cada uno de los personajes, y quizá te de un poco de vergüenza encontrarte retratado en alguno. Yo mismo tengo algunos genes de cada uno de los individuos y las individuas, los millones y millonas (Como diría un dictador iletrado de ingrata recordación) que metemos la pata todos los días.
Vamos a ver algunos de los personajes de esa telenovela:

Camila la auténtica. Camilita es una niña bacana y divertida. Pero, de vez en cuando le da por ser la "auténtica" y dice todo lo que piensa. Claro, ella piensa que "así debe ser": todos debemos decir -sobretodo ella misma- todo lo que nos viene a la cabeza sobre los demás.
Si tu eres de vez en cuando una Camilita, te invito a que consideres: 

  • Si todos decimos lo que pensamos, la tercera guerra mundial comienza mañana por la mañana. Por lo menos la parte de la tercera guerra que le corresponde a tu casa. 
  • Si le dices a todo mundo lo que piensas de ellos, te expones a que ellos por lo menos piensen lo que ellos a su vez analizan de tí, de tu vida, de tus actos. Abres la puerta a que te digan cosas que muy probablemente no te van a gustar. 
  • Puede que ya tengas clara la tercera consecuencia. Si le dices a todo mundo lo que piensas, es posible que ellos te eviten. A lo mejor todo lo que dices es cierto, pero si a las personas nos gustara tener un espejo auténtico y sincero siempre delante de nosotros, pues no haríamos dieta, nadie se maquillaría, etc. Es decir, ninguno quiere oír la verdad pura y dura siempre y en todo lugar. No. Queremos que nos mientan de vez en cuando o que por lo menos nos dejen en paz. 
Te pongo un ejemplito: yo todo la vida he hecho dieta. Es evidente para mí y para todo el universo que no estoy todo lo flaco que me gustaría. Pero si tú me dices. "¡Anda! te ves supergordo con esa camisa, deberías probar una XXL" yo por lo menos pienso (y quizá hasta te lo diga) ¿Y tu porqué no piensas en tu propia obesidad, o en ese "mal aliento" social que es decirme a mí lo que ya sé? ¿Tú me compras las camisas? Entonces, no jodas. Posiblemente no sea una conversación muy agradable. Es decir, las formas sociales ayudan a que no nos matemos entre todos.

Camilita, quizá deberías examinar porqué lo haces. Te garantizo que no es un buen camino y quizá estás sobrecomunicando emociones y temores que los demás no tienen y tu... quizá sí.


Dianita la consejera
Querida Diani... te ha dado ahora por aconsejar a todos. Claro que tienes mucha experiencia en varios temas, como aquella, como aquel, como yo mismo. Tuviste una mala experiencia en tu pasada relación y entonces te has puesto en la tarea de acompañar a tus amigas aquejadas de dolores de amor. El problemita es que das consejos por doquier, a quien te los ha pedido y a quien no.
Resulta que los consejos son peligrosos, porque quizá estás pisando algún callo... porque quizá estás aplicando tu experiencia al caso que se parece y al caso que no tiene nada que ver... y finalmente, porque estás dando por sentado que las soluciones son las que se te ocurren a ti, y del modo como se te ocurren a tí, y se deben hacer ya, cuando tú quieres.


En cambio, las personas usualmente necesitamos tiempo para aprender. Además, cada caso es distinto y cada cabeza es un mundo, así que no podemos aplicar la misma fórmula siempre. Si fuera tan fácil, no necesitaríamos elaborar duelos, todos los problemas se corregirían con una pastillita mágica y este blog junto con todos los libros de psicología, autoayuda, brujería asistida, podrían resumirse en una página.
Y lo peor, Diani... muchos no te están pidiendo esos consejos, y les sienta como un balazo tu generosa opinión. Y eso, tiene consecuencias que a ti misma no te convienen.

Camilo el descuidado
Camilo, Camilo... Resulta que tú eres muy "despreocupado" y entonces le vas diciendo a todo mundo lo que te pasa por la cabeza porque "no te das cuenta". Y vamos a ver... claro que te das cuenta, sólo que has decidido que vas a hacer lo que se te da la gana.


Pues lo de siempre: tiene consecuencias. Un día de estos, te vas a encontrar que tus amigos no te aguantan. Es bueno que comiences a practicar boxeo, porque algún día vas a decir lo que no toca a quien no toca y él te va a dar una "tocada" que te va a mandar a urgencias odontológicas con un molar incrustado en el paladar.


Y hay algo más, Camilo. Este tipo de "descuidos" en el campo profesional no son nada sanos. Primero, porque te pueden sacar cualquier día, de cualquier manera, y no lo vas a ver venir. Y segundo, porque también hay personas de respuesta lenta, de las que piensan que la mejor venganza es en frío y ya están preparando algo en el congelador.   


Pues eso, a darnos cuenta, porque somos parte de ese mundo de gente insoportable, y algunas veces, protagonistas principales.
@leonardoamayaMD - Racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 28 de junio de 2013

¡Salte de la Telenovela!

Afrontar enfermedad y muerte....implica replantearse TODO y dejarse de pamplinadas.... entender que el mundo es como es y no como yo pienso que es... ni siquiera el del otro!.. 
Olga Gamig, Florida. 
Un matrimonio amigo me ha escrito este mensaje (que me han permitido utilizar). Y es una frase que puede resultar fácil para decir, pero muy complicada para aprender y vivir en lo cotidiano.
Con frecuencia, sufrimos por la ausencia de condiciones que le hemos colocado a nuestra vida, a nuestra pareja y al mundo. No es un descubrimiento nuevo, lo tenía claro Epicteto (Circa 50 -150): No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz. Evidentemente tenemos mucha más seguridad en algunos temas cotidianos de la que tenían Buddha, Epicteto e incluso casi cualquier persona en el siglo XIX. Pero, aún así, hay muchas situaciones que no podemos controlar. Y si sufrimos porque no son como nos parece, pues tenemos razón suficiente para convertir nuestra vida en un infierno.
Nuestro amigo con tendencia a la obesidad, Buddha, invitaba a concentrarnos en el presente, mejor dicho, a gozar con lo que hay mientras intentamos construir lo que vendrá: No sufras por el pasado, no sueñes con el futuro, concentra tu mente en el momento presente. En ocasiones, con mucha frecuencia, dejamos de disfrutar lo que ya tenemos, por condenarnos y sufrir por aquellas cosas del pasado que no salieron como queríamos y que no podemos cambiar; nos preocupamos por los miedos en el futuro, y dejamos de lado el día de hoy, que es cuando podemos realmente construir lo que viene.
Un personaje de la psicología contemporánea (aún vivo, espero tener la oportunidad de oírle en el Congreso Mundial de Terapia Cognitiva del próximo mes) Aaron Beck, habla de la "tríada de la depresión": Soy malo, el mundo (los demás) son malos y mi futuro será terrible. Sí, tenemos defectos, pero no somos terribles. Sí, hay gente cabrona, pero ellos mismos tienen también algún punto positivo, y siempre, puedes cambiarlos y alejarte de los que son negativos: gente hay a paladas; sí, el mundo es complicado, pero sufriendo y quejándose por que es así no lo cambia ni un punto.
Esta frase, como ves, tien mucho que comentar. Así que comenzamos una serie: Salte de la Telenovela. Vamos a verlo, y vamos a dejar de ser la Maria Esmeralda, la Camila Topacio, la Tibisay y ponernos en nuestro lugar: personas que tienen mucho que dar, y mucho que hacer cada día. ¡Nos seguimos conversando!
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 23 de junio de 2013

Viviendo telenovelas baratas

Nuestra vida es una creación de nuestra mente
-Jonathan Haidt
Haidt es un reconocido autor en la psicología positiva, que se apoya en este argumento en los trabajos de Dan McAddams. No voy a extenderme en una nerdoscopia, pero allí te dejo ese par de nombrecitos.
Pero vamos al tema. No se trata aquí de discutir si hemos sido creados en un momento de inspiración divina o si descendemos de nuestra abuela africana Australopithecus Afarensis, sino de las percepciones que tenemos de nuestra existencia.
Resulta que gracias al amigo McAddams y algunos de su gavilla de alumnos, sabemos que las personas construímos una narración vital con componente intencional. Es decir, nos inventamos relaciones entre eventos, seleccionando los que nos interesan. El tema es que tendemos a seleccionar episodios negativos. Así, formamos una telenovela terrible que suele tener rasgos de la tríada de la depresión de Beck: soy malo, el mundo es malo y mi futuro es terrible. Pensando así, la telenovela está garantizada.
Al parecer, algunos factores biológicos influyen en este campo. Pero, los la cultura y los reforzamientos de nuestra vida ayudan a mejorar o agravan el panorama. En ese caso, cuando la tendencia es evidente, el camino va más por la vía de meditación, terapia cognitiva o... Prozac.
Y el camino de los dos primeros tiene convergencia: vivir el presente, dejando el pasado para aprender y no recriminarnos por lo que ocurrió y no podemos cambiar; ver el futuro como una meta posible, que se concreta en el ahora. Aceptar de forma realista es mundo como es, con sus tonterías. Reconocer que hay algunos planes que salen, otros terminan, muchas veces afortunadamente, y finalmente, que la tarea se concreta con hacer las cosas hoy, sostener relaciones humanas valiosas (y las que no lo son, ¡dejarlas ir!) y concentrarnos en construir hoy el futuro que queremos. ¿Te parece buena tarea para comenzar la semana?
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com @ret_training

miércoles, 16 de mayo de 2012

Y... ¿vale la pena ser insoportable?

Antes de autodiagnosticarte de baja autoestima o depresión, asegúrate de no estar rodeado de gente pelotuda.
- Texto viral en internet
Ser una vieja inmamable o un tipo cabrón tiene consecuencias. Así es la vida. Acabas rodeado de gente con baja energía, a quienes les falta la fuerza para mandarte a la mierda, o peor aún, por personas que se comportan igual que tú en ese tema y forman un agujero negro de maldad y mala leche.
En general, esos ambientes hacen sufrir. Por supuesto, si estás leyendo esto, es probable que no te comportes así tiempo completo: en general, las personas que hacen de ser insoportables su estilo de vida están bastante atrapadas en ese mundo, a través de una tupida red de relaciones disfuncionales. No les queda tiempo para leer tonterías ni cosas serias: están muy ocupadas en cosas más chic.
Así que, tanto tú como yo, sólo somos inmamables y cabrones a ratos. Y eso, nos hemos dado cuenta, tiene sus consecuencias. Si fuera bueno y nos rodeara de gente maravillosa, ¿para qué querer cambiarlo?
Entonces, vamos al tema. En términos muy generales y por tanto inexactos, hay tres caminitos que nos llevan a la mierdita:
- Pensar que nos hace más "elegantes" o "interesantes". 
R/ En general, la gente no es tan idiota. Se esfuerzan, pero no llegan a tanto. Alguno pensará que eres más interesante, que eres una persona importante, pero la mayoría (incluso aquellos pocos que te ven como interesante), se acabarán aburriendo del esplendor apabullante de tu brillo. Y un buen número te guardará un discreto y perseverante deseo de venganza. Cuando te caigas, ya verás.
- Pensar que así te rodearás de gente "chic".
R/ ¿Te acuerdas de tus amigos/as inmamables del colegio? Pues mírales. ¿De verdad vale la pena aguantarse eso para estar con esas personas? Pues les pasará a otros contigo.
- Pensar que "tienes que demostar quién eres".
R/ Si tienes que "hacer evidente" quién eres... pues no sé, no parecería que eso que eres sea tan "auténtico". Ser un auténtico cabrón amargado / bruja insoportable no parece ser una meta de imagen maravillosa.
- Creer que así la gente "hará las cosas como toca". 
R/ Ups... peligroso. La gente es como es, como tú y como yo, llena de defectos, pero también con muchas cosas bacanas. Esa es la realidad. Piénsate si estás viviendo en el mundo real, con gente que es oro y mierdita... Y bueno, siempre puedes intentar mirar más el oro. Es más divertido y menos asqueroso.
Pues nada... el objetivo, como siempre, es ser feliz, con una felicidad realista, pero de larga mirada. Ganar de forma loca una batalla hoy, te puede dificultar ganar guerritas más largas. Está, como siempre, en tus manos. Si se te da la gana.
Leonardo A - racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 14 de mayo de 2012

Desatrapatándote

El hombre es un animal inserto en redes de significación que él mismo ha tejido
-
Clifford Geertz citando a Max Weber.
Geertz estaba definiendo la cultura. Comencemos por allí. Sigamos con que "desatrapándote" no existe en español, y parece como un trabalenguas: el hombre está atrapado, ¿quién lo desatrapará?, aquél que lo desatrape buen desatrapador será, etc.
Pero vamos a lo que vamos. Nosotros somos responsables del mundo que hemos construído a nuestro alrededor. En ocasiones, ese mundo es bastante disfuncional y nos sirve para dos cosas: sufrir y hacer tonterías. Cada uno seleccionamos activamente juicios sobre nosotros mismos, y armamos una urdimbre con la cual podemos tirar de las cosas jartas de nuestra vida o enredarnos aún más en las trampas de la culpa o decirnos que no somos capaces.
Estamos rodeados de mitos, construidos por nosotros mismos: no soy capaz, no podré cambiar, no pertenezco a ese grupo y por eso me siento como un metido, nunca seré feliz... Leyes generales sobre el universo en las que, con frecuencia, perdemos. Otro personaje decía: no pretendo mostrar cómo los hombres piensan en los mitos, sino como los mitos actúan en la mente de los hombres sin que sean conscientes de ello (Claude Levi-Strauss). Pues eso: estamos llenos de mitos, que nosotros mismos, de forma bastante inconsciente hemos contribuído a construir.
Hay varios caminos para resolver este problemita. Primero, aceptar que operamos por mitos, de los que usualmente no somos conscientes. Segundo, que nosotros los construímos y tercero... que podemos cambiarlos a otros que sean más útiles. Si ya nos pusimos a armarlos para sufrir, porqué no los armamos para ser felices? Lógico, esto puede no ser fácil. En ocasiones, necesitaremos un poco de ayuda, terapia, counseling, mentoring, cannabis. (aunque esto último no lo recomiendo en serio).
Y un camino bueno es seleccionando lecturas que valgan la pena, que no generen culpa y que no nos pongan en mundos ilusorios. Si tus lecturas no ayudan a tu vida, cambia de vida o cambia de lecturas, me parece a mí...
Leonardo A. - Racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 3 de mayo de 2012

Los sutiles lazos que convierten tu día en una m.

Para ser feliz, me sirve la compañía. Para amargarme el día, lo hago bastante bien solito. 
(Efluvio filosófico de un amigo en medio de una borrachera heróica)
Y tiene toda la razón. Habilidades para hacerlos la vida imposible, tenemos en abundancia. No necesitamos ayuda en eso. Vamos a ver algunas ideítas tóxicas que nos hacen imposible la existencia de forma bastante poco funcional, para que te des un puntaje.
Ponte un número del 1 al 5 de acuerdo a la frecuencia con que pienses:

  1. La gente no sabe lo que se pierde cuando no está conmigo. (Trampa sutil: ¿qué te importa lo que se pierda la gente? Tu, feliz y ya está, quien se quiera unir al plan, adelante).
  2. Esta persona no me valora lo suficiente. (Una especialización de la anterior: Tu vales por lo que eres. No tengas reparos en demostrarlo). 
  3. Mis talentos no son valorados aquí. (Más de lo mismo: primero, lo que importa es que te paguen por esos talentos. Gente que te admire... pues bacano, pero no lo exijas. Las personas estamos todas muy ocupadas admirándonos a nosotros mismos. ¡Únetenos, admírate!)
  4. Las personas no responden bien a todo lo que hago por ellos (uff.... peligroso: quiere decir que lo que haces por ellos no es gratis, sino un intercambio en el que compras afecto. Comprar afecto siempre es muy caro). 
  5. Siempre mi vida ha sido así de terrible y por este camino seguiré. (¡Perfecto! Una profecía que mata las posibilidades de cambio. Si tienes el don de ver el futuro, ¿porqué no lo aprovechas mejor y te adivinas el número del Baloto?)
Evidentemente este "test" tiene la profundidad teórica de una encuesta de revista de peluquería, pero bueno, de algo sirve: 

Menos de 8 puntos: ¡Bien! Bastante funcional. Pero es el momento de pensar si debes atender un poco a la gente que te rodea. 
De 9 a 14 puntos: Mmm... es hora de dejar de pensar en tanta tontería e irte a dedicarte tiempo a tí mismo / misma. Fútbol y whiskey / Masaje y comprar ropa.
De 15 a 20: ¡Ups! ¿Seguro que quieres sufrir tanto por tanta gente tonta? Es hora de revisar a fondo cuánto pones en manos de los demás tu propia felicidad. Darte una pasadita por tu terapeuta de confianza es una buena idea.
De 21 a 25: Sufres y posiblemente tomas muchas decisiones por causa de ideas que no son funcionales. Por fortuna, es relativamente fácil revisar esas sobre-demandas y condenaciones personales que nos hacen la vida difícil. Ir a terapia no es para la gente loca (aunque también, claro). Es para ser feliz. Esa es la meta. No se trata de entender porqué sufres: se trata de cambiar lo que entiendes que te hace sufrir. No pienses en el problema: piensa en las muchas soluciones que tienes a mano. 
Esta encuesta NO está patrocinada por tu peluquería de confianza, pero lo parece. 
racionalemotivo.blogspot.com



domingo, 19 de febrero de 2012

¡Suelta el látigo!

The best thing about the future is that it comes one day at a time. 
 Abraham Lincoln. 
Lo mejor que tiene el futuro es que viene un día a la vez. Genial frase. Frecuentemente nos perturbamos por eventos que podrían o no ocurrir, y que no son reales... porque son posibilidades en el futuro. Y nos afanamos por garantizar que determinada cosa ocurra o no ocurra. Pensamos y sufrimos sobre nuestras posibilidades de romance, de amor, de trabajo, de dinero, de éxito. Y mientras empeñamos el tiempo y nuestras emociones en la inútil pasión de preocuparnos, sufrir y culparnos... dejamos que el presente se pase, no empeñamos nuestro tiempo a poner el pequeño ladrillo de hoy, los pasos dispendiosos del proceso que tenemos en mano hoy, descuidamos de hacer las pequeñas apuestas afectivas que nos ayudan a crecer. Y la razón es lógica: sufrir no es una estrategia, preocuparnos no produce nada. Hay que hacer cosas, hoy. Y dejar el futuro al futuro: finalmente llega un día a la vez, por fortuna. No te olvides: sufrir no produce un dolar, un amor o una meta. Sólo es una pérdida de tiempo y emociones. Así que suélta el látigo de la culpa con el que te martirizas inútilmente y... ponte a hacer algo. [Leonardo Amaya M, racionalemotivo.blogspot.com]

lunes, 13 de febrero de 2012

¡No vale la pena complicarte la vida!

La felicidad es una actitud. O nos hacemos miserables o felices y fuertes. La cantidad de trabajo necesaria para lograr lo uno o lo otro es la misma. 
Francesca Reigler
Pues no sé quién es Francesca. Puede incluso ser un fake de esos tan típicos de internet, pero aún así la frase no tiene pérdida. La cantidad de trabajo necesaria para hacernos felices o miserables es la misma: es la actitud. Podemos elegir ver sólo las cosas desagradables que nos ocurren, y aceptar calificarlas como "terribles" o podemos reconocer que además de las cosas desagradables, hay muchas agradables en nuestro día. Y más allá, eso que calificamos como "terrible" no lo es tanto. Puede ser duro, puede ser incómodo, puede ser difícil, pero no es una tragedia imposible de superar y además es lo real. Ser felices depende de cada día elegir serlo, reconociendo lo real. Mientras esperas que el mundo cambie para que tú seas feliz, se te pasa un día y otro y así toda la vida. Seamos realistas: el mundo no va a cambiar para acomodarse a las condiciones que tú esperas para ser feliz. Las personas que tienes a tu lado son como son. Y aunque puedes ir logrando negociaciones, cambiar no es fácil y además... ¡las demás personas no tienen porqué hacerlo! Puede ser difícil, pero no es buena estrategia esperar a que los demás se acomoden a lo que tú quieres.
Ser feliz depende de tí. No es fácil en algunas ocasiones, pero requiere el mismo trabajo que genera hacer tu vida miserable.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Comprar afecto es muy caro...

Comprar afecto es muy caro y necesitas un vendedor más o menos raro...
En ocasiones, buscamos de forma inconsciente "manipular" el afecto de otros a través de conductas un poco bizarras, inusuales y conflictivas. Con esas estrategias, logramos que otras personas nos atiendan más y así se refuerza una dinámica un poco tóxica de comportamiento no funcional para lograr nuestros objetivos.
El problema es que esas ganancias (usualmente llamadas "ganancias secundarias") terminan resultando complejas de sostener, porque le hacemos difícil la vida a personas significativas, y a largo plazo no son sostenibles. Nos convertimos en el enfermo designado, en el loco de la cuadra. 
En muchas ocasiones, se trata de una cierta inhabilidad para negociar nuestros intereses de un modo proactivo y funcional. Nos acaba costando trabajo emocional y relacional excesivo.
Estas relaciones tóxicas sólo funcionan mientras consigues alguien a quién "venderle" tu conducta. Con frecuencia, personas de la familia. Quizá en ocasiones somos conscientes de necesitar ayuda para salir de allí, pero somos igualmente conscientes que nos resultará difícil, y que el cambio tendrá que venir de nosotros.
Cuando la situación se hace más intensa, no es extraño que estas personas acudan en busca de ayuda, principalmente impulsados por la familia. En terapia, las personas que consiguen ganancias secundarias suelen renunciar prontamente. Algunas veces, porque piensan que es imposible cambiar, otras porque enfrentarse a su situación resulta dura y otras... porque efectivamente duele reconocer que eres tú quien genera y vive de ser el raro o la rara. Pero, vale la pena que atiendas a la ayuda. Esta estrategia es muy cara, como sabes. Hace falta que el otro se sienta responsable de tí en un nivel no funcional, culpable. Y si la gente se sale de la trampa... tendrás que buscar a otro, y mientras tanto, sufres. Piénsatelo! racionalemotivo.blogspot.com

martes, 25 de octubre de 2011

El liderazgo de nosotros los mediocres

No institution can possibly survive if it needs geniuses or supermen to manage it. It must be organized in such a way as to be able to get along under a leadership composed of average human beings. 
— Peter Drucker
Ninguna institución podría sobrevivir si necesitase genios para manejarla. No, debe ser hábil para construir bajo el liderazgo de personas promedio. ¡Menos mal! Porque la mayor parte de nosotros, somos personas promedio. Incluso promedio tirando para abajo. Más que eso, las personas que destacan en un campo, con frecuencia tienen deficiencias, incluso grandes, en otros.
Ese es nuestro mundo humano, personas promedio. Con errores, con límites. En algunas ocasiones, asumimos que no podemos tomar el timón de nuestra propia vida -primer paso para dirigir cualquier organización- porque no somos especiales, geniales, increíblemente dotados. Pues el gran Drucker nos lo advierte, eso no es lo más frecuente ni sería viable una organización que supusiera distinta la población.
Lógicamente hace falta seleccionar bien el personal y los líderes que colocas en la cabeza de un equipo o de un proceso: podrías tener excelentes tenores en el equipo de fútbol, y eso sería un error de gestión serio. Lo más frecuente, es que tengas algunos buenos jugadores y alguna estrella. Y la estrella quizá no sea el personaje ideal para liderar tu equipo de fútbol. La experiencia lo enseña continuamente. Las habilidades del líder son otras.
Para nuestra vida cotidiana, es importante que tengamos esto en la cabeza: podemos tener ideas sobre-demandantes que nos han llevado a no aferrar nuestro mando. Pues nada, no tienes excusa. Puedes tomar el timón de tu vida, en tu organización y en tu crecimiento personal. Y de hecho, no se trata de una opción, o tomas tú el timón, o quizá no lo tome nadie. racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 23 de octubre de 2011

Venganzas auto-destructivas

An eye for an eye makes the whole world blind  
Mahatma Gandhi
No este este un activismo pacifista. Si soy activista de algo, es de lo práctico. Y en muchas ocasiones, las venganzas que aplicamos hacen más daño a nosotros mismos que a los demás. Veamos algún ejemplo de la dura vida diaria:
Te has sentido maltratado por el mundo, la gente, los amigos cercanos y entonces cierras facebook, borras gente de tu chat y no respondes el teléfono. 
En el fondo, hay varios objetivos poco conscientes en el fondo:
(1) Huir del dolor. El camino más fácil para evitar el dolor y las molestias que generan las relaciones con las personas es aislarse. Pero es una solución que funciona sólo a corto plazo y en entornos muy limitados, porque es casi imposible en la práctica evitar a todas las personas. Adicionalmente, y es quizá más importante, no es una estrategia constructiva, porque no crecemos ni aprendemos. Las habilidades sociales se aprenden como se aprende a patinar: dándose golpes contra el piso hasta que logramos, con ayuda técnica, entrenamiento y práctica, a mantenernos sobre los patines.
(2) Que los demás "noten" que me hirieron. Difícil meta. Si quieres que algo se sepa, dilo claramente. Mejor cuando estés más calmado, pero háblalo. Las personas, sobre todo los hombres, somos bastante malos para comprender lo que pasa por la cabeza de los demás. Mucho más complejo es comprender cómo determinada persona asumió una cierta situación.
(3) Que se den cuenta de lo que se pierden. Mmm... esta estrategia suele no funcionar. Primero, porque, perdóname ser tan claro, hay gente a paladas. Y cuando uno pierde a alguien valioso en su vida, le ayuda pensar que forma parte de la vida, que no puedes evitarlo y puedes centrarte en las otras personas que tienes un poco olvidadas. Por eso, suele ser muy práctico tener un grupo grande de gente a tu alrededor. Y es una mala estrategia dejar que tu valor personal esté asociado a que otros lo reconozcan.
Consejitos de peluquería: 
Organiza tu facebook, chat, messenger, etc... y en vez de ponerte a borrar gente (estrategia negativa) ponte a una tarea productiva: escribir y recontactar a esos que tienes medio olvidados. Descubrirás que hay más gente interesante en tu círculo cercano.
Dedícate un día a tí mismo/a. La primera persona que debe quererte eres tú misma.
Revisa tus aficiones: para divertirse con más gente, es muy útil saber que puedes divertirte tú sólo. Y te  puedes encontrar más gente, de otros círculos, en esos mundos que tenías sin visitar.
La mejor venganza es el olvido. Dedícate a tí, a los demás, a tus deportes y gustos... y hoy. Basta de pensar en lo que ya ocurrió, porque no lo puedes cambiar.
racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lloriquear no factura

Lloriquear no factura. 
Yo mismo. 
Con frecuencia nos enfrentamos a situaciones que resultan incómodas en nuestra vida laboral y personal. Sufrimos, pensamos que el mundo es injusto y que nuestro día es una desgracia.
En ocasiones nos decimos que sentimos estar abatidos y cansados. Bien: eso no lo sentimos, eso lo pensamos. son ideas que pueden ser poco conscientes pero muy activas.
Y mientras estamos sufriendo, dispersamos nuestras energías en la inútil actividad de sufrir: esa fuerza que podríamos enplear en hacer hoy cosas que nos aporten a nuestro futuro. Peter Drucker lo decía con una frase que he citado varias veces: Deja de pensar en tus sentimientos, y ponte a hacer tu deber. Ese es un buen camino. racionalemotivo.blogspot.com

martes, 11 de octubre de 2011

Cuando el tóxico-en-mi contra-ataca

Comenzar es la mitad del camino
Aristóteles
Con frecuencia, tenemos momentos en nuestra vida en que sentimos que estamos arando en el mar. Primer error: eso no lo sentimos, eso lo pensamos. Quizá de modo poco consciente, pero hemos aceptado que las posibilidades de suceso son pocas.
Hay varios tipos de ideas irracionales que nos generan un pequeño o un grande envenenamiento de nuestra felicidad y de nuestro trabajo cotidiano. Estas ideas son sobre-demandas, lejanas a la realidad. Vamos a ver qué es lo real...
1. Nadie garantiza que tendremos éxito en todo lo que emprendamos. Algunas veces, y probablemente no pocas, fallaremos. Depende de mí que sea una ocasión de aprender, y luego de aceptarlo como parte de mi historia. Martirizarme por algo que ya pasó y no puedo cambiar no tiene sentido.
2. Muchos procesos importantes en nuestra vida reclaman variadas etapas, algunas exitosas y algunas fallidas. Esa es una realidad. Detenernos en un obstáculo, incluso fuerte, es una decisión improductiva que tomamos. En ocasiones, es una buena oportunidad para revisar si a lo mejor... toca tomar otro camino, buscar otras alternativas.
3. No es un drama volver a comenzar. Nosotros lo convertimos en un drama. Y vivir una telenovela de desgracias en general no ayuda a que emprendamos las tareas que debemos hacer.
4. No es "normal" sufrir porque algo no sale como esperamos. Es probable que nos preocupemos un poco, o sintamos algo de malestar. Pero no existe una norma general del universo que nos oblige a hundirnos en la miseria más absoluta cuando algo no sale como esperamos.
5. Fallar en un tema no nos convierte en unos fracasos totales. Tuvimos un resultado por debajo de nuestras expectativas en un determinado campo, pero usualmente hay muchos otros campos de nuestra vida que se mantienen en pié y sin problemas.
6. Es una fuga en el tiempo sufrir porque algo no salió. Frecuentemente nos castigamos por cosas del pasado que no podemos cambiar: esa decisión que considero equivocada ya la tomé, sólo puedo tomar otras hoy que ayuden a corregir el rumbo, pero no puedo cambiar el pasado. Y sufrir por lo que pueda ocurrir más adelante... nos distrae de poner HOY los medios para quizá mejorar nuestro porvenir. Pero el día que tenemos que disfrutar, como está, es el día de hoy, que es lo único que tengo.
racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 7 de octubre de 2011

Cuando el tóxico eres tú mismo

Un fanático es alguien que no quiere cambiar lo que piensa y que no sabe cambiar de tema. 
Winston Churchill

En ocasiones, somos tóxicamente fanáticos de temas absurdos. Muchas de esas ocasiones, están acompañadas de un grupito de rigideces y sobredemandas que conducen a trampas:
1. La trampa del pasado: pedir cuentas de lo que ya ocurrió, y que por tanto ya no puedes cambiar.
2. Sufrir porque una persona es... como siempre ha sido. Y te llenas de molestia porque el mundo/la gente no es como a tí te parece que deba ser.
3. Pretender que los demás te hagan la vida más fácil... desconociendo que, lamentablemente, no eres el centro del universo.
Como la creatividad humana en este tema no tiene límites, a partir de aquí nos vamos transfigurando en algunos personajes penosos:
1. El sediento de afecto: Terrible y agotador individuo que siempre se siente maltratado, manipulado, abusado. Cuando cualquier noche de luna llena te conviertes en esto, no sólo generas alguna molestia en el mundo que te rodea, sino que también tú mismo sufres tremendamente. Es probable que las personas te maltraten. Sobretodo cuando usan objetos contundentes como un bate. Pero, el maltrato psicológico crece en terrenos que tú has abonado. No te convierte en culpable, en el sentido fuerte del término, pero eres parte de la solución porque efectivamente eres parte del problema.
2. El pedidor de cuentas: Este personaje suele vivir en el pasado, donde las personas que le rodean han ido acumulando deudas que son por lo general imposibles de saldar. Si eres este... puede servirte que te concentres en "cobras" las deudas de hoy... y mejor aún, en procurar cobrarte lo que quieres hoy. Pide lo que quieres, manifiesta tus preferencias, y no esperes que los demás adivinen lo que deseas.
3. El profeta de desgracias: Este personaje vive en un futuro atroz y post-apocalíptico, donde estará solo/a, pobre, abandonado y carente de amor. Vive en dos trampas entonces: en el futuro, que no podemos  manejar, y además en una serie de tragedias de las que suele no tenemos razones objetivas para pronosticar. Y mientras se pepara para sufrir mañana, ya sufre hoy.
4. La madre de todas las dudas: Otro personaje del futuro, con Mr Spock y compañía. Se le suma que es perfeccionista, entonces pretende garantizar resultados a partir de las decisione que tome hoy. Podemos aumentar las posibilidades de éxito... pero garantizar, no es posible. Entonces, mientras descubre que la toma de decisiones más frecuente en la vida está llena de incertidumbres, aplaza y retarda lo que hoy debe elegir. racionalemotivo.blogspot.com



lunes, 3 de octubre de 2011

Auto-sabotaje afectivo

Un mito peligroso: pensar que una relación se construye a partir de que puedas aportar algo a otra persona.
Efectivamente. Con frecuencia nos preguntamos: ¿que ofrezco yo al mundo? ¿cómo le estoy ayudando a fulano? Es una meta bonita, un ideal. Pero, en las relaciones, se trata de un encuentro para que dos se acompañen en ser felices, y no de un arreglo de psicoterapia mutua. Es decir, una relación no debería ser, en principio, un medio para resolver carencias, corregir rollos personales y afectivos.
Veamos:
1. ¿No te has preguntado porqué sueles elegir parejas disfuncionales? Quizá influya mucho el hecho de pensar que "debes" aportar algo. Y que mejor que aportarle a una persona llena de rollos emocionales, traumas, defectos psicopáticos, adictos, etc... No. La gente no debe quererte porque le "aportes" algo, sino por ser quien eres. Si le aportas, que bacano. Buena cosa, pero no una compra afectiva.
2. Si has escuchado alguna vez la demanda: "Tu no me estás ayudando a ser feliz" y te has sentido culpable... es probable que estés asumiendo una responsabilidad que no es fácil de llevar. Ninguno de nosotros puede hacer feliz a otro. Si ésa persona no se decide a ser feliz, no lo será. Y procurará la ganancia de ser la "enferma designada" que llora todo el día y se queja de su vida... usualmente sin ninguna razón objetiva para eso.
3. Con alguna frecuencia, esto se debe a que pensamos que no tenemos rasgos personales dignos de ser amados. Debo decirte que si eso te pasa, te convienen unas sesiones de psicoterapia. Si eso pensamos de nosotros mismos, comenzamos a "comprar" afecto: hacer cosas para que los demás nos quieran. Cuando eso nos pasa, frecuentemente nos encontramos quejándonos de lo injusta que es la gente con nosotros: "yo que he hecho tanto por el/ella". Usualmente, las compras afectivas no sirven, porque nos convertimos en las mamás y los papás de la gente que nos rodea. Y uno, ya tiene una mamá y un papá con los que lidiar. No es sano, y genera adolescentes a tu alrededor.
4. Comprar afecto no compra afecto real. Cuando haces muchas cosas por las personas, pensando que te hace mejor, en general genera en los demás un sentimiento de culpa: debemos portarnos bien con fulano/fulana, porque ¡Es una persona muy buena! Se convierte en una obligación, y nadie ama a otro por obligación, al menos no en el largo plazo. La culpa es una emoción disfuncional que perturba a la gente. Si generas culpa... ya verás cómo te caen problemas.
Y los consejitos de peluquería para la culpa? Más adelante! racionalemotivo.blogspot.com 

martes, 27 de septiembre de 2011

El Auto-sabotaje contra-ataca

The greatest barrier to success is the fear of failure 
Sven Goran Eriksson
Este Eriksson es un notable entrenador de fútbol de origen sueco, conocido como Sven por sus amigos o como Motherf*cker Norwo' por algunos opositores del Leicester Football Club. Pero, más allá de las disputas deportivas, la frase no tiene pérdida. El miedo no es una estrategia. En cambio, es una gran barrera. No se trata de ser temerario, pero atemorizarnos porque podemos fracasar en algo no tiene mucho sentido. La razón es evidente: por más miedo que tengamos, igualmente fracasaremos en algunas ocasiones. Es la ley de la vida. Vamos a ver algunos ejemplitos de la vida diaria:
1. Vas a una fiesta, y no le hablas a la persona con la que más te gustaría hablar de todo el lugar. Hay muchas razones falsas: "como es atractivo/a, seguro que no le intereso. En el fondo, le temes a que te desprecie. Es una posibilidad. Pero puestos a que alguien te diga que no, que va a ocurrir, mejor que te lo diga alguien en quien estás interesado que cualquier monstruo de la laguna negra loser del día.
2. No emprendes un cambio profesional porque puedes fracasar. Listo, genial. Y te quedas en ese terror de organización donde te chuparán la sangre y finalmente te pueden sacar como un perro cualquier día.
3. No llamas a un cliente / amante / enemigo. porque "a lo mejor no le interesa". Listo, igual a lo mejor le interesa. Y nadie se ha muerto porque otro le diga que no le interesa algo.
En el fondo la gran barrera es que nos armamos una telenovela completamente loca sobre el fracaso. Pensamos que es lo peor que nos puede pasar: y no, seguro que hay matrimonios peores que el fracaso. Pensamos que un fracaso es una señal de que somos unos incompetentes: valoramos toda nuestra vida entera, cada uno de sus minutos y cada uno de sus campos por uno solo. Se trata de una globalización sin fundamento. A lo mejor somos terribles como vendedores de este proyecto, pero eso no nos hace ser malos vendedores en todo, y mucho menos nos convierte en completos fracasos.
Y luego... se nos olvida que el fracaso es simplemente una evaluación del resultado de un proceso para el que nos habíamos establecido unas expectativas excesivas... y quizá irreales. Raramente un fracaso es total. ¡En el peor de los casos aprendes para la próxima! racionalemotivo.blogspot.com

Las redes sociales!

 Hay mucho material disponible en:  https://www.instagram.com/leonardoamayamd/ Sigámonos allí! Leonardo