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domingo, 4 de febrero de 2018

Cuando el cambio de una relación es… terminarla.

La vida es simple. El problema es que no es fácil. 

Comencemos por dejar claro que las relaciones no “terminan” la mayor parte de las veces. Cambian a lejanía, cambian a tibieza y frialdad, cambian a odio. Y muchas veces no puedes controlar demasiado ese cambio… ¡pero es importante que lo intentes!

También me parece importante aclarar que hay relaciones muy buenas. Pero, cuestan esfuerzo y se basan en una intensa, activa y democrática negociación. Si tu relación la quieres basar en que el otro se porte como a ti se te da la gana, o peor, se basa en que algún día sea la imagen ideal que tienes en la cabeza, prepárate para sufrir de forma muy dramática.

Algunas relaciones funcionan. otras terminan. ¡Pero todas cambian!

Las relaciones “terminan”, es decir, pasan a la historia, dejas de frecuentar y conocer de esa persona e incluso procuras no enterarte demasiado de su recorrido. En no pocas veces es lo mejor que te puede pasar. Y con bastante frecuencia, requiere una decisión firme de empujarlas a que pasen a la historia. Ah, si. Que horror… las recordarás mucho tiempo. Sin embargo, cuando tomas la decisión, se trata de emprender un camino un poco arduo: conducirlas a la historia, es decir, que acaben siendo un  recuerdo lo menos doloroso posible, como una página un poco borrosa del libro de nuestra vida. Se puede, pero requiere tiempo y algo de esfuerzo. Cuando finalmente comienza ese tiempo maravilloso, somos capaces de verlas con realismo, con sus temas divertidos y constructivos… y con sus capítulos oscuros. Y logramos recordar lo bueno en medio de lo que no funcionó. Es el recuerdo más sano: sin olvidar que hubo razones por las que era mejor así.

El problema: estos recuerdos requieren tiempo para pacificarse. Porque los humanos no recordamos vagamente y tranquilos, sino con una porción significativa de las emociones que experimentamos cuando ocurrió. Eso es lo lindo de recordar las cosas buenas, nos hacen revivir la alegría. Y eso es lo malo de los recuerdos difíciles: algo del dolor inicial nos traen.

Esas emociones son reacciones humanas y válidas, sobretodo cuando están moderadas, cuando nos sirven para aprender, cuando son balanceadas: los grises, las luces y las sombras. Pero,  cuando están exaltadas suelen coincidir con decisiones bastante idiotas y no pocas veces autodestructivas. ¿Recuerdas? ¿Esas veces en que pagas con tu propio “pellejo” el orgullo? ¿Esas veces que te portaste como una persona un poco desequilibrada? No te sientas mal. Todos tenemos esqueletos de ese tipo guardados en el armario. (consejo de peluquería: uno niega esos episodios de histeria pública incluso en contra de evidencia fotográfica: “es un montaje” “no fui yo” “no había nacido en esa época” “en ese año estaba en la cárcel”).

El problema es emprender el camino de ese cambio. Las relaciones son un poco como una apuesta. Y como ocurre en las apuestas, o en la bolsa de valores, se apuesta hasta que es realista y sano.  Y llega un momento en que lo sano es retirarse. Como se trata de un balance, de aspectos buenos y malos… cuesta un poco de esfuerzo tomar la decisión. Cuando lo logras ver con menos apasionamiento, descubres que esa persona no te convenía al mediano tiempo, o que tarde o temprano terminaría, o incluso que, simplemente, fue algo importante, pero temporal. No podían durar más tiempo: esto pasa. Es una de esas realidades de la vida. Cuando se emprende una relación se hace una apuesta importante, pero es siempre una apuesta. En ocasiones funciona, en otras no. Otras veces funciona por un tiempo, pero los normales cambios de la vida lo hacen inviable luego. Claro, un buen número de relaciones duran toda la vida, en ocasiones porque negocian, aprenden a ceder, logran establecer un balance entre las ventajas y las desventajas... O porque alguno sabe morirse a tiempo.

Te adelanto un consejo de peluquería: has la lista de lo que quieres que el otro cambie… y quémala, porque no va a servir para nada. O procuras estar feliz con la persona real que tienes al lado, o te buscas otra. 

¡Continuamos la próxima semana!

@leonardoamayaMD

domingo, 21 de enero de 2018

Cambiar...

«En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos]» Heráclito

Las relaciones cambian. Otras veces, las debes cambiar. (1)

Las relaciones humanas... la prueba de cada día

Las relaciones afectivas suelen ser muy importantes. Son la causa más frecuente de sufrimiento emocional. Claro, también es el más significativo componente de nuestra vida emocional. Aunque hay personas en esta variada humanidad que pueden vivir mucho tiempo sin ninguna relación particularmente significativa e incluso con poca actividad sexual, es más frecuente la población para quienes las relaciones emocionales exclusivas y los grupos sociales son emocionalmente muy importantes. (Para los curiosos, Alfred Kinsey, el padre de la investigación de la conducta sexual describió a mediados del siglo pasado a los primeros personajes, asignándoles el “cero” en su escala. No es nueva la categoría social que suele llamarse “asexual”). 

Por tanto, lo más frecuente es la batalla de la afectividad significativa y exclusiva. Los romances, para decirlo más claro. Y los amigos especiales. Como es importante, tiene impacto en nuestras emociones y en la conducta; y como además tenemos todo un conjunto de exigencias culturales más o menos demandantes, así como más o menos insanos, el drama emocional está presente frecuentemente en nuestra vida. Mucho más porque las personas somos bastante complicadas, y frecuentemente tenemos claro lo que queremos o buscamos en la persona equivocada las metas correctas.

La combinación de exigencias culturales locas, del tipo: “debo casarme con alguien, quien sea, con la ceremonia soñada, palomas, gente llorando, etc” y gente bastante variada conduce a una tasa importante de errores de “casting” (elegir la persona equivocada para el plan correcto…). Así se entienden las relaciones dolorosas que se sostienen contra toda lógica en el tiempo. De la forma más dramática, no es extraño que alguien continúe en un vínculo tóxico con un maltratador violento, que golpea física o emocionalmente a la persona. 

También hay otra realidad que dificulta la toma de decisiones: que las personas somos una compleja mezcla de aspectos positivos y otros que no lo son tanto. Albert Ellis utilizaba una frase chocante pero muy evidente: Incluso Hitler quería a sus perros. Reconocía que era una persona que había cometido actos terribles, pero incluso ese aterrador personaje de la historia podía tener algunos rasgos funcionales. Y tu peor pareja no es más aterrador que Hitler. 

Así que vamos a dedicarle un tiempo para conversar sobre la realidad. Comencemos con un punto clave: las relaciones cambian. Y lo hacen porque las personas cambiamos. En algunas ocasiones, este cambio nos permite ver con más realismo la persona con la que estamos. Por ejemplo, descubrimos que el balance entre lo bueno y lo menos bueno nos hace un poco de crisis. 

Las relaciones cambian. ¡Afortunadamente!

Las relaciones cambian. Esta es una realidad que puede costarnos algún esfuerzo aprender a manejar, porque solemos evitar el cambio. Con alguna frecuencia le tememos a la incertidumbre que genera esta realidad. Y es uso: real. Porque nosotros cambiamos, porque el mundo cambia, y entonces nos adaptamos o entramos en crisis. 

Habitualmente tenemos ideales de relación y cuando hemos llegado a una cierta situación de comodidad, experimentamos el temor por perder aquello que hemos alcanzado. Pero, ¡el cambio es un reto del que pueden salir situaciones mejores!

Nuestra riqueza humana se hace evidente cuando nos adaptarnos a esos cambios. Nuestras propias vidas evolucionan: profesionalmente, económicamente, en nuestra madurez personal, nuestras aspiraciones. El reto que nos plantea el cambio en nuestro entorno es alcanzar una reacción de adaptación que sea funcional. Por ejemplo nosotros podríamos reaccionar de una manera completamente tonta a un cambio en nuestra vida económica, por ejemplo suponer que podemos prescindir de las personas importantes que nos han acompañado porque nuestro entorno profesional mejoró. Pero es también cierto que cambios importantes en nuestras situaciones externas alteran las relaciones que teníamos previamente, y algunos de nuestros amigos podrían no reaccionar adecuadamente y hacerse un poco más lejanos. 

Hace pocos días me contaron la historia de una persona que recibió un subsidio —realmente bajo— del gobierno Y a partir de allí decidió dejar a su esposa. Cuando uno lo ve desde afuera, se da cuenta que es una tontería: a los 6 meses ya se había acabado el dinero y se había alejado de esos “nuevos amigos” que había conseguido con la aparente mejoría económica. Es evidente que esta persona no estaba acostumbrada a la cantidad de dinero que recibió y percibió de forma desproporcionada su nueva situación. Más allá de lo tonto que resulta cambiar de esta forma por el dinero, también en algunas ocasiones nosotros podemos hacer esas valoraciones irreales del cambio en otras circunstancias. 

Y vamos a una forma práctica de ver el tema. 


  • El cambio es una realidad de la vida. Queramos o no, nuestro entorno, las personas que nos rodean y nosotros mismos cambiaremos. El reto es adaptarnos y evitar reaccionar de forma dramática a lo que no es más que la vida misma. 
  • La tarea es preguntarnos con cabeza fría cuáles son las decisiones que debo tomar yo mismo: no lo que me digan los demás, no lo que se me ocurra pensando mágicamente en la permanencia, que no existe. 
  • Concentrarnos en el futuro que podemos prever, desde el presente, que es lo único que podemos manejar. 
  • Y por último, hay una tarea de aceptación que puede ser más o menos dolorosa: tendré que aceptar que el cambio incluye la gente que me rodea: algunos puede que se alejen y algunos es posible que se pierdan (al menos por un tiempo…). Si somos más ajustados a la realidad humana, la respuesta no está en blanco y negro. Las relaciones cambian pero no necesariamente deben que terminar. Raramente la realidad es tan dramática. Cambian. En ocasiones el cambio puede incluir un poco de distancia. Y en no pocos casos, esa lejanía es lo mejor. Pero no es una tragedia: finalmente, la vida es también eso: el cambio.

@leonardoamayaMD

jueves, 29 de diciembre de 2011

El loco libro del pasado

La historia persona es... un cuentico que nos inventamos a partir de trozos y eventos. Depende de tí si se convierte en un cuento de terror y lágrimas.
En nuestra historia personal hay siempre algunos eventos difíciles y relativamente duros. No han sido realmente terribles, porque sobrevivimos y estamos aquí. Pero, indudablemente algunas de nuestras historias pueden haber requerido un proceso de superación complejo e incluso aún podemos estar padeciendo algunas consecuencias.
A pesar de esto, raramente nuestra vida es un torrente ilimitado de lágrimas. Hay momentos complicados, pero su duración, comparado con el arco de nuestra existencia, ha sido contenido. Incluso en los peores momentos de nuestra vida, la situación no ha ocupado todos y cada uno de los minutos del día. Más allá, las personas más terribles de nuestra existencia no son un ogro demoníaco cada segundo y cada latido de su pútrido corazón. Incluso Hitler era bueno con sus perros, y a ratos, con Eva Braun. Incluso dedicaba ratos bucólico a pintar algunas acuarelas, quizá un poco mediocres pero románticas. Eso no disminuye la tremenda realidad de los crímenes que se cometieron bajo su mando, pero para este ejemplo, evidencio que incluso uno de los monstruos de nuestra época no era atroz cada minuto. Difícilmente tu antiguo novio / novia será comparable en actos de perversidad a Hitler (aunque lo haya intentado sin cansancio durante esa relación tórrida contigo).
Nosotros construímos nuestra historia seleccionando pasajes y personajes de nuestra memoria. Frecuentemente experimentamos una cierta tendencia a preferir el recuento de momentos difíciles y personajes lamentables. Hay alguna evidencia neurofisiológica que esta situación depende de estructuras específicas de nuestro cerebro. Luego, nuestros hábitos y nuestra cultura impulsan o controlan esta tendencia, con alguna inclinación más bien a estimularla. Así construímos nuestra historia personal, y luego nos dedicamos a rumiarla en los tiempos en que nos sentimos más miserables, de forma tal que nos sintamos aún peor. Esto podría llamarse el loco libro del pasado, donde también hay personas que hemos convertido en el malo de la película y, cada vez que tenemos oportunidad, sacamos al vampiro infecto y le restregamos en la cara que ha sido nuestro propio torturador en jefe. No raramente este recuerdo y confrontación ocurre durante una amable comida que bañamos íntegramente en hiel.
Pues te cuento. Depende de tí. Puestos a inventarnos nuestra historia, escoge mejores capítulos, termínalos bien, y no hagas profecías de las que no tienes ningún soporte. Ponle y acepta el toque de contraste de esos episodios, pero déjalos como son: episodios. No te definen ni definen de forma plena a los personajes de ese evento. Somos humanos, todos, también tú, también esa persona. Podría ser una buena tarea para el nuevo año sentarnos todos con un buen borrador a corregir la autobiografía.
racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Aceptación y Compromiso

Sufrir no es una estrategia.
Yo mismo, ayudado por un vasito de Old Parr.
Aceptación no es quedarse sentado contemplando de forma serena cómo se te cae la casa y dejas de crecer como persona. Se trata de no sufrir, mientras haces lo que buenamente puedes por crecer y darle mantenimiento a tu casa (real o simbólica). La razón de fondo es clara: sufrir no es una estrategia. No se crece como persona sufriendo. No aprendes más sufriendo. No crece tu cuenta bancaria a punta de llanto, culpabilización y requiebros. Y mientras te dedicas a autocompadecerte, quejarte por lo injusto que es el mundo, la gente que te rodea y el destino... no haces nada para cambiar tú mismo, que es el único factor que puedes controlar.
Cuando una persona dice que quiere emprender un camino de crecimiento personal (inteligencia emocional por lo menos...) y sigue pensando que son los demás los que deben cambiar... pues le falta tiempo, no está en la posición ideal para dar esos pasos claves. Mientras esperes que el mundo cambie para ser feliz, pues no has comenzado el camino para serlo. No puedes, porque el mundo... no va a ser como a tí se te da la gana, sino como es. Cuando dejas de culpar de tus "desgracias" a tu papá, a tu mamá, a tu pareja, a tu jefe, ahora sí estas en en el camino del realismo. Pueden tener una parte de la responsabilidad de algunas circunstancias duras de tu historia, pero responsable - responsable, sólo tú. El tema no es si "es justo o no es justo". El tema es que no funciona. El único timón que puedes asumir es el de tu vida. Por supuesto que sería mejor que el mundo fuese como a nosotros nos gusta. ¡Sería genial! pero no es realista. Ése es el problema.
¿Y cómo dejar de sufrir? Aquí vienen unos cuantos consejitos de peluqueria. Recuerda que las emociones son un tipo de pensamiento, sufrimos por cosas que pensamos acerca de lo que pasa, no por lo que pasa:
Combate la idea (irracional, loca, inútil) de:
  1. Los demás son injustos. No: los demás son humanos y... no tienen obligación de hacer lo que tú quieres.
  2. Necesito de alguien para ser feliz. No: sería bacano, puede ser al menos interesante, pero puedes ser perfectamente feliz sólo/sola. Incluso, si eres emocionalmente independiente podrás ser más feliz con otras personas, porque no necesitarás que "ellos" te organicen su felicidad.
  3. Estoy mal. No: en este momento, hoy, estás un poco triste, un poco ansioso, un poco lo que sea. Pero tú no eres "la ansiedad", ni "la depresión", ni "la rabia". Eres mucho más que eso, pero te toca empezar a mirar lo demás. Así de simple. 
  4. No podré reconstruirme de esto. No es verdad: siempre cambiamos, siempre hay oportunidades. Personas en situaciones muy complejas han sido capaces, y probablemente tú mismo / tu misma lo has conseguido en otras ocasiones. ¿Te acuerdas de tus dramas de colegio, de ese noviazgo que pensabas eterno y resultó una relación con el lobo feroz / la bruja mala del oeste? Pues mira que lo superaste. Así que muy probablemente lograrás pronto salir de este hueco, que no es tan grande como piensas. 
  5. Mi vida no tiene sentido. ¡Nooo, que te pasa! Claro que sí. Ese romance se acabó, ese hijo tuyo está en un problema, pero esos son aspectos de la vida. Una parte de la vida. Un tiempo. Vive hoy, trabaja por las soluciones hoy, y ya mañana será otro día. No sufras por adelantado, cuando puedes enfrentarte a los problemas en cómodas cuotas diarias. 
Y dos ideas finales:
  • Disfruta el día. Hoy. Ya mañana veremos que pasa. Trabaja hoy para que mañana sea un poquito más fácil.
  • Has meditación. De algún tipo, incluso la meditación contemplativa del fondo de una botella de Old Parr. Ya verás que hay muchas otras cosas en un día. 
racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 15 de diciembre de 2011

Decídete a cambiar... sin sufrir mientras tanto.

Salte de la telenovela, y shake that ass.  
-Frase de la cultura popular (la mía).
Suena muy fuerte ponerlo todo en español clarito, pero la idea es clave. Cuando nos sentamos a sufrir porque las cosas que nos gustaría que cambiaran de nuestra vida aún no cambian, conseguimos justamente eso: sufrir. A punta de sufrir no se logra nada. Mientras estamos sentados pensando que: 
El mundo es injusto.
La gente no me apoya.
Me han faltado oportunidades.
Tantas cosas me han salido mal.
Dejo de poner los medios para combatir las ideas locas que me frenan. Porque, son ideas locas. La mayor parte de las veces. Veamos: 
El mundo es injusto. Cierto, muy cierto. Y aveces, el que sea injusto juega a favor tuyo. ¿No te ha pasado que, a pesar de cometer errores y hacer tonterías te va bien en algo? Por eso: porque el mundo es injusto. 
La gente no me apoya. Ciertamente. Ellos mismos tienen sus problemas. De echo, muchas veces es una ventaja que la gente no te apoye, porque ellos tienen sus propias ideas y te pueden empujar a cometer errores que no son tuyos. Por lo menos, equivócate con tus propias metidas de pata. Y además, cuando la gente te apoya, le da por pedirte cuentas. En no pocas ocasiones, uno tiene ganas de pedirle a alguien: "ayúdame menos"
Me han faltado oportunidades. Si, mientras lloriqueas por tus desgracias, se te pasan las oportunidades que no te han faltado. 
Tantas cosas me han salido mal. Si, cierto. Pero alguna te ha salido bien. En el peor de los casos, alguna te saldrá bien en algún momento. No hay persona tan de malas. Y... quien hace cosas, alguna vez se equivoca. ¿Quién te ha dicho que uno triunfa siempre?
Lo decía claramente P. Drucker (Lo he citado varias veces): Deja de pensar en tus sentimientos y ponte a hacer tu deber. Y el mejor día es hoy. 
racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 5 de septiembre de 2011

El cambio es hoy

I never think of the future - it comes soon enough
Albert Einstein
Frecuentemente nos preocupamos por nuestro futuro y sus incertidumbres ... y no hacemos nada. De hecho, eso suele pasar. Mientras estamos sufriendo por las cosas que no hicimos antes (y que no podemos cambiar, eso ya pasó) y por la profecías de las desgracias que nos avendrán (que... tampoco podemos controlar) nos descuidamos del presente, que es lo único real, y que es cuando realmente podemos influir en el futuro.
Preocuparnos no sirve. Uno puede estar muy preocupado todo el día y... no hacer nada. Además, la tensión emocional no es buen acompañante para las decisiones y el trabajo continuado. Y resulta que los procesos personales y empresariales son una carrera de fondo. De nada sirve el pistoletazo de actividad que nos genera una preocupación explosiva, luego de charlar con un amigo, etc. Dura muy poco. Míralo en tu vida. Si esas preocupaciones no se convierten en trabajo específico ya... se quedan en el fogonazo.
El cambio es hoy. Ese es el verdadero cambio. El que es real. Lo demás, suelen ser promesas cuando no directamente mentiritas piadosas. Lo que construye es hacer las cosas hoy de tal modo que me griten claramente: "creciste, cambiaste..."
La mayor parte de las veces no reclama una conversión de vida total (alguna vez sí): los barcos cambian de rumbo con giros muy contenidos. Y no se trata de pereza naviera, sino del hecho que los grandes pesos manejan grandes inercias. Y nuestra vida también la tiene, nuestros cambios comienzan por cosas menos dramáticas. Levantarme a trabajar un poco más temprano. Acabar todos los días de revisar el el correo, si mi trabajo me demanda eso. No dejar nada en la bandeja de pendientes... y dedicarle todos los días tiempo a las cosas importantes.
Pequeños cambios, pero significativos, que puedan decir por sí mismos "ha cambiado el rumbo". - racionalemotivo.blogspot.com

sábado, 27 de agosto de 2011

Otro cambio...

You can not always control circumstances, but you can control your own thoughts.Charles Popplestown
La teoría REBT de Albert Ellis tienen muchos vínculos con esta idea. Dicho rápidamente, el modelo del "ABC" muestra que son nuestras creencias (Belief) las que causan nuestras emociones y nuestra conducta; si nuestras creencias son irracionales (no corresponden con la realidad) nuestras emociones serán exageradas y perturbadoras y nuestra conducta disfuncional.
Lo característico de las creencias irracionales no es que sean totalmente locas: lo característico es que sean ideas y reglas generales del mundo absolutistas (tendencia a establecer generalizaciones globales que deseamos imponer a la realidad) y rígidas (sobre-expectativas inflexibles que aplicamos a todas las circunstancias). Y el mundo real no es así. Las personas y las circunstancias son muy variables y diversas, de un lado. Y además, no podemos imponer nuestro modelo ideal la mayor parte de las veces.
Cuando intentamos imponer nuestros modelos ideales rígidos a la realidad, la experiencia es frustrante y nuestra conducta inútil y muy frecuentemente perjudicial para nuestras metas. Ese intento se le suele llamar coloquialmente en el mundo de REBT "cambiar la A". Es una meta buena, deseable... pero frecuentemente, no es posible o por lo menos no es fácil. Así, que lo que resulta más eficaz es cambiar la B, las creencias. Se trata de cambiar no la expectativa, sino sus exigencias rígidas: preferiría un mundo donde la "A" fuera distinta, pero si no es así, no es una tragedia, puedo soportarlo y es lo que hay. Y empezamos entonces a operar con la realidad.
Parece fácil, y de hecho, cuando comienzas a practicarlo suele funcionar de forma eficaz pronto. En algunas ocasiones puede requerir más esfuerzo, en algunas ocasiones un poco de práctica de estrategias de relajación y control del estrés (yo suelo recomendar y hacer mindfulness). Y la pasas mejor. Recuerda, los mundos ideales, sólo están en tu cabeza. En la realidad, todo es bastante más variable. racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 25 de agosto de 2011

Cambio

"The greatest discovery of my generation is that human beings can alter their lives by altering their attitude of mind"
William James
El camino del cambio se inicia en el cambio de las actitudes, que son generadas por ideas. Nuestra comprensión del mundo y las personas está elaborada a partir de reglas: mientras más rígidas y globales, más disfuncionales.
Esas ideas son disfuncionales porque no son realistas. Y lo que no es realista, no funciona
Veamos un pequeño florilegio de las tonterías que nos acaban complicando la vida porque nos entorpecen el trabajo para el cambio en la organización: 
1. Quiero tener paz en mi lugar de trabajo. Listo. Eso es un ideal, pero en un lugar de trabajo, lo que debes lograr es dinero. Esto es un negocio, no una ONG para ayudar a tu autoestima.  
2. La gente debe respetarme. Si, bacano. Pero no esperes que sea gratis. La gente debe trabajar contigo en los procesos comunes, y tú tienes que trabajar. Y llegar a acuerdos. El problema es que solemos pensar que "respeto" es que te perdonen la mediocridad... y eso no ocurre siempre. Pon límites, determina estilos de comunicación, y... trabaja. 
3. Mi equipo debe obedecerme siempre.  ¿Ah, si? pensé que la esclavitud había terminado. Además, no es realista o por lo menos no es barato. Págales mucho, y tendrás unos pequeños parásitos caros. Si quieres oir siempre aplausos, entonces necesitas gente de muy poco nivel a tu alrededor. Si tu equipo te reta, es probable que crezcas. Si sólo te aplaude... huirán como ratas cuando se hunda el barco. 
4. Quiero que mi empresa sea un Great Place to Work. Bello ideal. me gusta ese premio, sobre todo porque te dan una escultura de Ceci Arango, que es el trofeo en Colombia. Pero... estamos en el mundo de la escala de grises. Que sea rentable, no me agredan físicamente ni me disparen, y ya con eso estoy feliz. Porque me agreden psicológicamente sólo si yo lo acepto. Todo lo demás es ganancia. Y eso se logra con acuerdos claros, negociación, roles, más negociación, y un montón de cinta pegante para organizar los tropezones humanos infaltables. Y mientras eso se logra, meditación, mindfulness, hasta marihuana y... un poco de trabajo en inteligencia emocional. De eso se trata esto. Porque el mundo real es esto: un poco de oro, y un poco de mierdita. El mundo ideal... existe sólo en tu cabeza. Como la caspa. racionalemotivo.blogspot.com

sábado, 16 de julio de 2011

Cambio

El cambio comienza cuando dejas de lado el miedo.
L. Amaya
Evidentemente, no se trata de ser temerarios, ni pensar que todo es cambio es conveniente por sí mismo. Realmente, el cambio es inevitable, porque no podemos controlar todas las situaciones que actúan sobre el transcurso de nuestra vida. Precisamente esa es la tarea: arriesgarnos a tomar el timón de nuestro destino.
Esto es válido en muchos campos, cuando tomas el riesgo de una nueva relación, cuando decides que es tiempo de darte una oportunidad con una persona distinta; ocurre también el campo laboral, en aquellas inflexiones que reclaman tomar nuevos caminos. De hecho, la innovación es siempre un riesgo. Cada decisión es asumir un reto.
En el mundo laboral... ¡y en el emocional! las decisiones ocurren en entornos de incertidumbre. Las decisiones fáciles, con claridad de resultados son escasos y fáciles. Lo frecuente, lo cotidiano, son las decisiones con pocos elementos de outgoing. Toca decidir, y para evitar aplazar las elecciones de forma temeraria y poco funcional, debes dejar de lado el miedo al cambio, el temor por salir de la comodidad insana de esa mala relación, de esas situaciones laborales estancadas.
¿La primera tarea? -Ser conscientes que frecuentemente, muy frecuentemente, nuestros temores no tiene verdadero fundamento. Y la segunda, dimensionar. desdramatizar el peor escenario. Los romanos del Imperio daban un consejo empresarial muy práctico: si vis pacem, para bellum. Si quieres la paz, prepárate para la guerra. En la vida de relación y en el trabajo. - Racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 22 de abril de 2011

Asumir el riesgo del cambio

I am always doing that which I cannot do, in order that I may learn how to do it.  Pablo Picasso
Con frecuencia nos mantenemos en una zona de comodidad dolorosa o disfuncional porque asumimos ideas atemorizantes sobre nuestro futuro y el cambio que podemos lograr. En otras ocasiones, nos aterroriza el trabajo que demanda salir de la zona de comodidad. Una dosis de realismo es clave: el mundo es injusto, acostúmbrate (Ellis). El cambio frecuentemente reclamará esfuerzo, riesgo, trabajo duro y no hay garantía de éxito. Por eso es una apuesta: hay más posibilidades de lograr algo mejor que si te quedas en una zona de comodidad conformista, pero nadie te va a dar garantía. En el peor de los casos aprenderás, si te decides a lograrlo. Y luego, las dificultades son terribles e insoportables si tú lo asumes así. La telenovela te la montas tú solo, en tu cabeza. Y no cambia la realidad.  
Una película recomendada para pensar sobre el tema: The Company Men (2010), de John Wells, con Ben Affleck. info@leonardoamaya.com / racionalemotivo.blogspot.com

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