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lunes, 20 de agosto de 2018

Más allá del terrible 20% (1)

Hay un mundo maravilloso donde no te encuentras con personas difíciles. Maravilloso porque no es real. #elterrible20x100

Las relaciones humanas son complejas. Incluso en los mejores escenarios, las dificultades de comunicación son de administración ordinaria. 

Hay muchas razones. Primero, los problemas para establecer límites. Segundo, que existen personas particularmente difíciles. Inaguantables. Si. Pero más allá, incluso cuando tú mismo permites que las personas inadecuadas estén muy cerca de ti. O peor, cuando parte de tu trabajo es relacionarte con estas personas. 

Esta situación no es nueva. Muchos escritos relacionados con la felicidad, las relaciones humanas y la psicología están llenos de esta experiencia. No somos fáciles, tampoco nosotros. Y además, es imposible que seamos agradables para el 100% de las personas. Pretender serlo incluye que nos comprometamos en situaciones que nos afectan a nosotros y por supuesto a frustrarnos porque es imposible. Si, lo siento. Imposible. Y la razón es primariamente biológica. Nuestros sistemas límbicos (una parte primitiva y básica de nuestro cerebro), buscando defendernos, señala como "amenazas" a las personas con las que interactuamos. Así, un cierto número de individuos, sin que nos hayan causado ningún mal, acaban siendo designados como villanos por nuestro "defensor personal". Es fácil constatar en la vida diaria esta situación: cuando vas a un centro comercial, por ejemplo, o el gimnasio, o la calle... o la oficina, hay personas con las que nunca has interactuado que sin embargo, te "caen mal". Pues lo mismo le ocurre a los demás contigo. Luego hay muchas otras razones, de tipo cultural y social en las que no me voy a meter ahora porque seguramente no estás leyendo este escrito para que yo te de una "clase" que no has solicitado. 

Concretemos: le vas a caer mal a algunas personas. Algunas personas te van a caer mal. Y, hay gente que es particularmente difícil adicionalmente: es decir, además de las que ha señalado tu sistema de alarmas cerebrales, hay otros que sencillamente son difíciles. 

No creo que estas personas puedas ser señaladas como "perversos entes del mal". Carl Jung, un significativo psicólogo y etnógrafo de inicios del siglo XX señalaba un punto bastante claro: 

El hombre sano no tortura a otros, por lo general es el torturado el que se convierte en torturador -C. Jung. 

En muchas de las personas de difícil interacción hay una historia difícil, por carencias en las habilidades básicas de interacción social, comprensión y aceptación de la diversidad -simplemente no soporta que alguien piense diverso a como esa persona ve el mundo-; puede haber una historia de pobreza cultural (¿de dónde va a sacar esas habilidades si su entorno era así?); puede ser que se ha "entrenado" en lograr cosas de forma agresiva y violenta (no es extraño, en algunos países se valida y valora el perfil agresivo); y así hasta el infinito y más allá. 

Claro, esto no implica que debas estar cerca de esta persona. Pero allí nos juega una trampa a no pocos la "enfermedad de agradar": nuestra tendencia a pretender que seamos agradables para todos... y entonces comenzamos a buscar ser "simpáticos" para esa persona. Y entonces, nos metemos en la jaula de los leones por nuestra cuenta. Es bueno aprender de eso: si una persona te resulta difícil... quizá mejor déjala de lejos. Por algo tu propio sistema límbico te la señaló como una amenaza. 

Alguien me recordaba con preocupación algo que oyó decir en su empresa: "yo no vine aquí a hacer amigos". Quizá esta persona fuera un poco radical con su afirmación... pero insano no es el consejo. Raramente el entorno de la organización es un escenario para hacer amigos. Es una excepción que eso ocurra, entre otras razones, porque es un escenario de competencia provocada. 

Te recuerdo una cosita: si percibes una "señal" de amenaza de tu sistema límbico con alguien, escúchalo. Al menos analiza. En algunas ocasiones se equivoca, porque exagera un poco los riesgos, pero como las alarmas, muchas veces te señala algo importante. Aquí nuestro amigo Jung también lo señala: 

No debemos pretender comprender el mundo sólo por el intelecto. El juicio del intelecto es sólo parte de la verdad -C. Jung

Así que la primera tarea es aceptar: tendremos la tarea de aprender en cada escenario donde nos encontremos con momentos complejos. Es un reto de la vida. Y se trata de aprender, de establecer distancias, de moderar expectativas que se ajusten a la realidad. Y aprender a establecer acuerdos posibles, ¡controlando ese "comprador de afecto" que nos mete en problemas tantas veces!  

@leonardoamayaMD

domingo, 4 de febrero de 2018

Cuando el cambio de una relación es… terminarla.

La vida es simple. El problema es que no es fácil. 

Comencemos por dejar claro que las relaciones no “terminan” la mayor parte de las veces. Cambian a lejanía, cambian a tibieza y frialdad, cambian a odio. Y muchas veces no puedes controlar demasiado ese cambio… ¡pero es importante que lo intentes!

También me parece importante aclarar que hay relaciones muy buenas. Pero, cuestan esfuerzo y se basan en una intensa, activa y democrática negociación. Si tu relación la quieres basar en que el otro se porte como a ti se te da la gana, o peor, se basa en que algún día sea la imagen ideal que tienes en la cabeza, prepárate para sufrir de forma muy dramática.

Algunas relaciones funcionan. otras terminan. ¡Pero todas cambian!

Las relaciones “terminan”, es decir, pasan a la historia, dejas de frecuentar y conocer de esa persona e incluso procuras no enterarte demasiado de su recorrido. En no pocas veces es lo mejor que te puede pasar. Y con bastante frecuencia, requiere una decisión firme de empujarlas a que pasen a la historia. Ah, si. Que horror… las recordarás mucho tiempo. Sin embargo, cuando tomas la decisión, se trata de emprender un camino un poco arduo: conducirlas a la historia, es decir, que acaben siendo un  recuerdo lo menos doloroso posible, como una página un poco borrosa del libro de nuestra vida. Se puede, pero requiere tiempo y algo de esfuerzo. Cuando finalmente comienza ese tiempo maravilloso, somos capaces de verlas con realismo, con sus temas divertidos y constructivos… y con sus capítulos oscuros. Y logramos recordar lo bueno en medio de lo que no funcionó. Es el recuerdo más sano: sin olvidar que hubo razones por las que era mejor así.

El problema: estos recuerdos requieren tiempo para pacificarse. Porque los humanos no recordamos vagamente y tranquilos, sino con una porción significativa de las emociones que experimentamos cuando ocurrió. Eso es lo lindo de recordar las cosas buenas, nos hacen revivir la alegría. Y eso es lo malo de los recuerdos difíciles: algo del dolor inicial nos traen.

Esas emociones son reacciones humanas y válidas, sobretodo cuando están moderadas, cuando nos sirven para aprender, cuando son balanceadas: los grises, las luces y las sombras. Pero,  cuando están exaltadas suelen coincidir con decisiones bastante idiotas y no pocas veces autodestructivas. ¿Recuerdas? ¿Esas veces en que pagas con tu propio “pellejo” el orgullo? ¿Esas veces que te portaste como una persona un poco desequilibrada? No te sientas mal. Todos tenemos esqueletos de ese tipo guardados en el armario. (consejo de peluquería: uno niega esos episodios de histeria pública incluso en contra de evidencia fotográfica: “es un montaje” “no fui yo” “no había nacido en esa época” “en ese año estaba en la cárcel”).

El problema es emprender el camino de ese cambio. Las relaciones son un poco como una apuesta. Y como ocurre en las apuestas, o en la bolsa de valores, se apuesta hasta que es realista y sano.  Y llega un momento en que lo sano es retirarse. Como se trata de un balance, de aspectos buenos y malos… cuesta un poco de esfuerzo tomar la decisión. Cuando lo logras ver con menos apasionamiento, descubres que esa persona no te convenía al mediano tiempo, o que tarde o temprano terminaría, o incluso que, simplemente, fue algo importante, pero temporal. No podían durar más tiempo: esto pasa. Es una de esas realidades de la vida. Cuando se emprende una relación se hace una apuesta importante, pero es siempre una apuesta. En ocasiones funciona, en otras no. Otras veces funciona por un tiempo, pero los normales cambios de la vida lo hacen inviable luego. Claro, un buen número de relaciones duran toda la vida, en ocasiones porque negocian, aprenden a ceder, logran establecer un balance entre las ventajas y las desventajas... O porque alguno sabe morirse a tiempo.

Te adelanto un consejo de peluquería: has la lista de lo que quieres que el otro cambie… y quémala, porque no va a servir para nada. O procuras estar feliz con la persona real que tienes al lado, o te buscas otra. 

¡Continuamos la próxima semana!

@leonardoamayaMD

lunes, 4 de diciembre de 2017

Tóxicos en diferentes dosis...

No hay relaciones perfectas. Sólo en las películas. ¡Pero en pocas, muy pocas películas! 

Las películas y las novelas sirven para distraernos. Ése es su objetivo: buscan sacarnos de la cotidianidad, o destacar un episodio histórico. En algunas ocasiones presentarnos temas un poco mágicos. Incluso cuando vas al cine un poco minoritario, te encuentras con narraciones estupendas, cercanas a la realidad quizá, pero no "fotografías de lo real". Esta es una idea clara: las películas y las series de televisión no buscan ser referentes de antropología cultural.

Sin embargo, de forma sorprendente, comenzamos a colocarnos expectativas cinematográficas en nuestras relaciones. Buscamos relaciones "de cine".  Con personas perfectas, amantes dedicados, románticos eróticos, apasionados personajes. Y el problema de colocarte expectativas poco realistas es que comienzas a tomar malas decisiones: te quedas en relaciones de las que deberías huir porque en algún momento pensante que "van a mejorar por el amor" o te vas cuando no el otro cumple el ideal romántico... del cine.

La realidad es un poco distinta. Si una persona te dice que "tiene gustos particulares" en el amor y el sexo, lo más probable no es que se parezca a Mr. Grey. Podría ser más realista que se trate de un pervertido de libro de terror, de una persona en tratamiento psiquiátrico avanzado, nada de Sertralina solita, no, será más un personaje polimedicado y cuya esperanza es la reposición de la terapia electroconvulsiva.

Por supuesto, una persona con algún más o menos serio de problema de salud mental tiene derecho al amor. Pero es mejor que si hay alguien con problemas mentales en tu relación, es mejor que seas tú mismo y no el otro. Y por otro lado, no hay que olvidar que todos tenemos siempre algún problemita, por lo que si buscas a alguien completamente sano, entonces tendrás bastantes dificultades y entonces el problema lo tendrás tú.

¿Pero cómo conseguimos el personaje ideal entonces? ¿Cómo hacemos para encontrar la persona lo aceptablemente perturbada para que sea una búsqueda realista y lo suficientemente estable para que sea sano? Bueno, hay algunas reglas básicas que te cuento en los siguientes "consejitos de peluquería"

Realismo

La primera regla es la prueba de realidad. significa simplemente que te bajes de la película. 1) todos tenemos problemas, cosas un poco raras, manías, algunas cosas nos molestan por motivos altamente tontos, no soportamos situaciones que parecen normales para los otros. 2) Tu pareja no sabe leer la mente. Si quieres algo, tendrás que decírselo. 3) Una pareja no son dos personas "sincronizadas" en ideas, deseos y gustos. No: son dos personas distintas que deberán hacer acuerdos. 4) las parejas, también las buenas parejas, discuten por situaciones. Incluso por motivos muy triviales. Por cualquier tontería, mejor dicho. 5) Algunas parejas (bastantes, realmente) terminan. Y muchas veces, es lo mejor.

Primero aprender a estar bien sólo, para ser felices sin ser demandantes. 

Si no has aprendido a estar solo, a pasarlo bien contigo mismo, a hacer planes por tu cuenta, lo más posible es que seas -al menos en algunas ocasiones- una pesadilla demandante. Imagínate que tu pareja simplemente no quiere hacer nada un día. A todos, todos, nos pasa: tenemos días que nuestra única meta es respirar y mantener una vida dependiente de la televisión. Entonces, si no eres capaz de organizar un plan por tu cuenta... si tu vida personal es tan pobre que necesitas a alguien siempre a tu lado para ir al centro comercial, para ocupar un domingo, para ir a comprar una triste lechuga a la tienda de la esquina, entonces, en ese escenario, eres una persona absolutamente agotadora. Bueno, no siempre: lo eres cuando le quieres cambiar el plan al que se encuentra en vida vegetativa conectado a una serie de Netflix. 

Aprender a disfrutar la vida solos, para no ser dependientes de otros. 

Resulta que no basta con saber vivir sólo. También es importante que sepas divertirte sin necesitar un grupo animado, un gay gritón, una amiga con problemas de consumo de sustancias, alguien que grita sin camisa en una esquina, etc. Te cuento que eso funciona quizá en el colegio, en la adolescencia media, en un entorno hormonal que suele coincidir con brotes incontrolables de acné. Después, en la vida real, las personas requieren drogas más o menos fuertes para desconectar el sentido común. Así que es importante que aprendas a disfrutar tu grupo de amigos en recuperación tanto como el plan sin más personas que tú mismo y tus neurosis. 

Gozar cada momento, para que no emprendas una búsqueda necesitada. 

La situación puede ser peor. Cuando tu vida es una cierta forma de dependencia, no tolerarás estar sin nadie y empezarás a salir con aquella persona que puede definirse como "peor es nada". Resulta que muchas veces, ese "peor es nada" te demuestra que es mucho peor que estar sin nadie en una isla pequeña y deshabitada. ¿Recuerdas esas relaciones que siempre has querido olvidar, y que te vienen a la cabeza cuando estás a punto de caer en otra similar? Suelen ser relaciones de "peor es nada". 

Aprender que en las relaciones se aprende. 

De las emociones inútiles y auto lesivas, la más tremenda es la culpa. Esta sensación, tan natural en los pueblos latinos, nos lleva a sufrir por cosas que no podemos cambiar, y por asumir que no podemos equivocarnos. Suele aparecer cuando miramos el pasado y nos encontramos un recuerdo con nombre... e inmediatamente asumimos que somos un fracaso integral por esa historia negra personal. Resulta que esta emoción no sirve para nada, porque simplemente el pasado no lo podemos cambiar, y el futuro sólo lo podemos controlar en el presente. Tatúate esta frase que seguro te sirve! Nos pasamos buena parte de nuestro tiempo de sufrimiento juzgándonos por lo que no podemos cambiar y perturbándonos por lo que no podemos controlar: el futuro y los rasgos de los problemas que están más allá de nuestra posibilidad de influencia.

Tener claro que una relación se trata de establecer acuerdos...

Los mitos que nos han generado las “relaciones ideales” nos conducen con frecuencia a suponer sentencias con poca conexión lógica del tipo: “si es la persona correcta, entonces sabrá todo lo que me gusta”; “si es la persona indicada, estaremos de acuerdo en todo”, y así hasta el infinito y más allá. La realidad es que las personas establecemos relaciones con otros que son distintos, que han sido criados distintos, que además tienen mundos mentales distintos. Así que llegamos a poner algunos acuerdos básicos de convivencia. Esperar que esos límites surjan espontáneamente, de forma “automática”, es asumir una expectativa claramente irreal. Les va a costar más o menos trabajo, pero se trata de un trabajo típico de las relaciones humanas.

Saberse de memoria unas señales básicas de alarma

Algunas relaciones funcionan y otras no: muchas terminarán. Y algunas de ellas, de las que acaban, es mucho mejor para ti. Piensa que, ya que una relación es una especie compleja de apuesta, así como en el Casino, debes saber cuándo levantarte para que no te quedes sin un centavo. (De hecho, pienso que son las únicas apuestas que valen la pena, las del casino es un poco un riesgo mucho peor, si piensas en las adicciones al juego). Una forma clara, es tener muy una lista muy precisa de las señales de alarma para salir huyendo. Esa tarea te queda a ti!

Por último ¡Ten balance!

Hay que tener una vida. Una vida interesante. Así tu pareja compartirá tiempo interesante, y no será la suplencia de una persona necesitada. Ese tipo de compañía suele salir muy costoso. 

@LeonardoamayaMD


jueves, 16 de febrero de 2017

Sobre algunas personas tóxicas

Todos nos tropezamos con personas que nos resultan difíciles. Eso es una situación normal de la vida. Pero, quedarte muy cerca de estas personas, es una mala decisión personal. 
Partamos de un principio básico. Las personas somos una curiosa mezcla de situaciones, condiciones, estilos... y muchas veces, rarezas. Y con frecuencia, algunas patologías. Sin embargo, somos capaces de adaptarnos unos con otros. Este es un problema básico en el momento de decidir las relaciones humanas. Sería maravilloso tener "claro" quién nos conviene y quién no. Algo así como una guía de alergias a personas: "fulano de tal te causa rinorrea... y perencejo, diarrea. Evítalos". Pero esto no es real. Las relaciones humanas son más un camino de elecciones y de ajustes. Además, en muchas ocasiones requerimos tiempo para tener claro si logramos compaginar con una persona. 

En estas situaciones, hay una salida falsa que en muchas ocasiones es una trampa: esperar a demostrar que "fulano es mala persona" para alejarnos . La razón es mucho más pragmática: "fulano, en este momento, me parece que no es bueno para mi vida". La trampa de esperar odiar nos suele llevar a permanecer mucho tiempo en una relación o situación que no nos conviene. Lo real es que no es necesario que alguien sea terrible para que no nos convenga. La tarea consiste en establecer el balance, o en tener claro que esa persona tiene algunas de las condiciones que nosotros consideramos "no dialogables". Esos puntos que nada compensa. 

El otro extremo también es riesgoso: alejarnos toda persona que nos resulte difícil. Resulta que las demás personas, como tu y como yo, tienen luces y sombras. Mediocre como poesía, pero apabullante como verdad. Si me alejo de todo el que me molesta, puede que pierda personas que me aporten o, en incluso, que me pierda una oportunidad de aprender. 

Algunos consejitos de peluquería: 

  • Ten claro lo que no aceptas en ninguna situación: los "no dialogables"; 
  • Saber que en la vida perderemos personas, y eso no es ninguna tragedia. Por lo tanto, podrás prescindir voluntariamente de algunas; 
  • Que el tomar distancia no necesariamente es una decisión para siempre: puede que pasando el tiempo, creciendo cada persona y cambiando puede que se logre una relación más sana; 
  • Aceptar que no se trata de una condenación del otro; no supones que sea terrible, simplemente, en este momento, prefieres otras opciones; 
  • Entender que las relaciones perfectas no existen. Lo real tiene matices y sombras, como tú mismo; 
  • Y finalmente... que también los demás tienen derecho a alejarse de ti en cierto momento. Quizá sea una oportunidad importante para ambos darse la oportunidad de conocer otros más. 

@leonardoamayaMD

domingo, 20 de noviembre de 2016

Las apuestas y las salidas

Lo más difícil de vivir una fantasía es que, tarde o temprano, te das con los dientes en la realidad. 

Las relaciones de pareja son una especie de apuesta obligatoria. Como cualquier apuestas, predecir es bastante difícil. Algunas apuestas, son de alto riesgo: por ejemplo, las relaciones entre personas que viven a 4 horas de avión; aquellas con personas claramente complejas... o con historias difíciles. Puede que salga bien, que resulten ser las "almas gemelas" que finalmente, en medio de la disfunción, se encuentran. Pero también puede ocurrir que triunfe la estadística y se genere un drama de proporciones épicas.
Las relaciones y las apuestas pueden llegar a ser adictivas y tóxicas. Así como hay personas que comienzan con apostar unas monedas y luego dejan en el casino hasta la casa, también en las relaciones puedes llegar a una situación de maltrato y abuso cuando sigues allí a pesar de todas las señales de fracaso. En ambos casos, si juegas mucho tiempo, acabas perdiendo mucho más que lo conveniente. Pasa en las apuestas, pasa en el amor. Las relaciones comienzan a pedir más y más, y tendrás que ir calculando cuánto de tu "patrimonio emocional" es sano a comprometer.
Claro, me podrías decir que, visto esto, es mejor no apostar. Y sí, es posible. Pero, la verdad es que las relaciones con otras personas aportan bastante a la propia vida. Así que si no arriesgas algo, también puedes perder algo importante, interesante o al menos, divertido.
Sin embargo, lo real es que muchas relaciones no son capaces de consolidarse. Y esto es importante que lo tengas claro. En las estadísticas, hay un número significativo. Entre un 10 a un 60% de las relaciones consolidadas terminan (depende del país). Y este número se acerca más al 60% cuando la hay menos determinantes culturales y económicos que le obligan a permanecer en situaciones inadecuadas.
El problema radica en que decidir no es fácil. Todos tenemos defectos, y si nos alejamos de las personas cuando percibimos alguno, pues entonces te vas a separar un millón de veces. El tema radica en cuánto tiempo le vas a dar a la relación para decidir si es sano continuar.
Vamos a un dato clave: te va a tocar elegir en algún momento. Aceptar y manejar con paz los defectos del otro que no vas a poder cambiar fácil. O irte, y volver al "mercado del usado".
Vamos a lo primero. Si te empeñas en cambiar la realidad de forma importante, vas a sufrir mucho. Siempre tendrás que negociar con la pareja. Y negociar incluye aceptar algunos aspectos difíciles, que te vas a tener que tragar. Así de claro. O decidir que esos puntos son no negociables en tu opinión, e irte.
El camino de heroísmo inútil, luchar contra la realidad, contra la realidad pura y cruda de la persona y la relación en la que estás es sumamente doloroso. Así de tremendo. Claro, me puedes decir que no, que la gente cambia por amor, etc. Listo. Sí, es cierto. Pero la mayor parte de las veces eso ocurre es en telenovelas y películas románticas. Y menos en la vida de las parejas reales.

Sin embargo, parece que es mejor hacer un buen "casting" y no meterte en una telenovela. O si te metes, atender a las señales de alarma. Por ejemplo: si te han dicho que la persona está perturbada, se comporta como perturbada, se ha comportado con otros como perturbada, se ha comportando contigo como alguien perturbado... Si a pesar de esto, decides continuar en esa relación en la que sufres, pues quizá quien está más perturbado eres tu.

Vamos a dos dosis adicionales de realidad:
Uno no se queda en una relación porque la otra persona sea maravillosa. Lo normal, lo habitual, es que todos tengamos defectos, e incluso, que dentro del amplio mundo de lo opinable, cada uno tenga posiciones divergentes en un tema. Tocará negociarlo, porque si no, acabarán en un drama. Uno se queda en una relación porque decide asumir algunas cosas que no le gustan y negocia con realismo las otras. Y no sufre en la apuesta por el cambio. Si te quedas y decides ser feliz sólo cuando el otro cambie, pues vas a sufrir bastante, bastante, bastante.

Y la otra dura realidad, es que en ocasiones algunas relaciones deben terminar. Y uno termina relaciones en las que hay cosas buenas. Raramente en la relación  hay un demonio del averno y el otro es un ángel de paz. No. Lo frecuente es que en el personaje que no te aguantas, hay cosas buenas. Por eso cuesta trabajo abandonarlo. Uno no se va porque la persona sea terrible, sino porque el balance entre lo bueno y lo malo no es suficiente, y te toca renunciar a algunas cosas buenas, incluso muy importantes, que están en el otro.

Pues eso... Vivir en las relaciones reales es el camino para que tus telenovelas personales no te lleven por el camino del drama.

@LeonardoamayaMD

sábado, 30 de agosto de 2014

Esa gentecita que vas conociendo...

El tiempo no es lo que te hace madurar. Es el contacto con las demás personas, que poco a poco te van haciendo más duro, más frío, más cabrón, más hijodeputa. 
Comentario filosófico-etílico
El Old Parr es, en mi amplia experiencia personal, una fuente insondable de filosofía. De hecho, luego de la primera botella suelo imaginarme que estoy bebiendo con Kant, Sartre, Marco Aurelio. Y de repente, me despierto con ideas geniales. Pero esta vez no fue así, alguien comentó la frase que encabeza este escrito de forma clara, organizada, explosiva y gangosa. En medio de los problemas de articulación con los que esta persona luchaba, el pensamiento brotó como brotan los granos en la adolescencia: de forma imprudente e inesperada.
Este es el verdadero origen de la construcción de la identidad, y el santo grial de la psicología del desarrollo: son los demás los que te van construyendo*. ¿Te acuerdas de ese novio querido, detallista y de corazón de oro? ¿el que ahora es un puto sin corazón que maltrata psicológicamente a su novia? ¿Te has preguntado qué le pasó? Pues que tú, la otra, aquella y la de más allá lo trataron como una basura, le pusieron los cachos y lo dejaron botado en un callejón. Así llegó a ser el cabroncete de ahora.
¿Te acuerdas de Luisita, la niña linda del colegio, que te trataba bien y que parecía un sol de mujer? ¿la que ahora es una perra sin corazón que apuñala al que puede? ¡Le pasó lo mismo! La trataron como una basura, la dejaron plantada en las mejores fiestas y no la invitaban a divertirse.
¿Te acuerdas del buen amigo que siempre estaba allí cuando lo necesitabas, el que no te juzgaba y siempre era un consuelo en los problemas? ¡siiiii! es el hijodeputa insensible que le importa un pepino los problemas de los demás y que de vez en cuando usa técnicas de tortura psicológica que ya le podrían dar un PhD en la Guantanamo Army University.
Pues eso nos pasa a todos, a unos y a otros. La batalla es intentar encontrar el equilibrio entre ser una persona que piensa que lucha por ser valiosa y que sabe darse su valor, colocar puntos de respeto y marcar fronteras cuando toca. En general es una buena idea ser una persona que "vale la pena", sensible a los problemas de los demás, dispuesto a poner su parte cuando hace falta ayudar a los otros, actuando de forma generosa con su tiempo y su conocimiento. Pero... con unos límites mínimos. Lo regalado no suele valorarse: si das de forma ilimitada, muchas personas darán por descontado que siempre estás disponible.
El truco de los trucos: actuar de cara a tu conciencia, y saber que por el mundo hay mucho cabroncete suelto. Así que aprende a dar con la gente que vale tu esfuerzo, y prepárate para aclararle límites a uno que otro cada semana. Pues eso. Psicología del desarrollo.
@leonardoamayaMD

* Un poco se seriedad: la teoría de construcción narrativa de la identidad es un campo teórico y experimental apasionante con notables aplicaciones en múltiples áreas de la práctica psicológica. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

La importancia de darse importancia

Claro que no me creo superior que los demás, pero sé que soy superior a ti.  
—Comentario en un pasillo universitario
Estas son las cosas que uno escucha cuando está llegando a dar su clase en la Universidad. Sabiduría pura. Y esta frase ayuda para el tema de hoy.
Nuestra cultura demanda una virtud de origen cristiano: la humildad. Como es una propuesta religiosa, es un ideal que difícilmente se pueden cumplir y muchas veces quienes menos la viven son los líderes religiosos. Mejor dicho, como muchos políticos, que son los primeros en prostituir la ley. 
Hace un tiempo, en una reunión rarísima a la que asistí, coincidí con un Obispo que me contó una breve historia: en su Catedral acudía un feligrés que "comentaba" las homilías del predicador, y de vez en cuando gritaba, para apuntar una propuesta: "Eso, que se lo apliquen los curas".  
Sin embargo, como ideal ha llegado a la cultura de un cierto modo sobredemandante y contradictorio. Muy frecuentemente sabemos que hay cosas buenas en nosotros, pero "algo" nos impide reconocerlo. Si alguna persona nos lo dice, nos sentimos obligados a decir: "no, no es para tanto" e incluso lo negamos. Pero, en la práctica nos sentimos superiores a los demás por la posición que ocupamos, por el dinero que tenemos o por nuestras cualidades que no reconocemos en público. Nada más soberbio que una persona humilde, porque no se "reconoce" superior, pero sí se asume como superior. 
Claro, hay otro extremo loco: la persona que se cree y actúa como superior, maltrata a los demás y se siente por fuera de la ley y no tiene nada en la cabeza. Pero hoy no es tema hablar de los políticos. 
Se trata más de las situaciones que nos hacen sufrir porque sí actuamos como "humildes", pero de una forma inadecuada y contraproducente para nosotros. 
Comienzo por clarificar que ser buen tipo, ver en los demás el valor y no maltratarlos es lo mínimo que se espera de una persona relativamente decente, y es totalmente compatible con saber y reconocer las propias habilidades y logros. 

El sano egoísmo

Si tú no piensas en ti, entonces nadie va a pensar en ti. Entregar algo de nuestro talento y dinero generosamente a personas que lo necesitan es una tarea indudablemente loable. Pero, entregarnos nosotros, de forma acrítica, irrestricta e incondicional es una práctica muy peligrosa. 
¿No te acuerdas cuando lo haces? te pongo un ejemplo: en esos romances locos en los que estás siempre disponible para el otro, nunca hay un no. Lindo ideal: es un ideal. Pero como práctica, muy peligroso. Recuerda que no sabemos valorar lo que está en promoción, y si estás siempre en promoción... ya ves lo que pasa, los otros empiezan a considerar que eres un producto muy barato y de difícil venta. 
Cuando lo hacemos en las relaciones de pareja, cometemos un grave error que se paga caro: cuando quieras poner tu valor donde debe estar, los demás no te creerá y entonces serás una persona difícil. Pasas muy rápido de ser la generosidad encarnada a ser el diablo encarnado. 
Otras veces, nos ponemos en promoción con amigos cercanos y menos cercanos, y entonces nos acaban tratando como idiotas, abusan de nosotros y luego nos extrañamos de su conducta. 
Vamos a decirlo claro: esa conducta TU la generas. ¿Y eso? Porque un buen número de personas asumen que ser sencillo y no darse demasiada importancia es una señal de debilidadComo idea es maravilloso pero en el mundo real si tú actúas así tu vida será muy complicada. También porque todos tenemos necesidades básicas, porque para poder lograr cosas significativas tendrás que empujar puertas, personas e incluso abrir cabezas. También se trata de no confundir la sencillez con la sencilla falta de carácter. Una cosa es reconocer que tú vales la pena y que eres bueno en algunos campos, y otra suponer que por eso tienes derecho para atropellar a los demás. Reconoces tu valor y reconoces el de los demás sin por eso deteriorar el tuyo. 
Evidentemente en la historia han habido personajes con una gran capacidad de entrega... Pero son dos o tres personajes muy especiales: La madre Teresa de Calcuta, y personas por el estilo. Y si tú no estás en la disposición de atender leprosos en la India, pues no te pongas a entregarte al tiñoso de al lado, que puede resultar un cabrón bastante desagradecido porque él sí lo tiene claro. 
No conozco muchos más. Incluso algunos que se autoproclaman como humildes son personajes bastante pagados de sí mismo conozco a alguien incluso alguno que se logró hacer declarar santo y logró que lo enterrarse en una tumba de mármol. Mira tú la humildad. Es como la de esos políticos que se horrorizan cuando se habla de corrupción y hablan de su limpieza del mismo modo como hablaría de virginidad una señorita de la calle. Con perdón de las señoritas de la calle, que por lo menos trabajan. 
No propongo que seamos unos cabrones egoístas que sólo pensamos en nuestro beneficio y nos olvidemos de la gente que nos rodea. Pero has voluntariado con gente que de verdad lo necesita. Te garantizo que muy probablemente ninguno de tus novios ha estado en condiciones de ser atendido pro una ONG. No seas tú una ONG de un sólo cliente. 

Vamos a ser realistas...

Mira que todos pensamos siempre en nosotros mismos y eso no es malo. Nuestra vida está llena de intercambios. Nos reunimos con amigos agradables que nos divierten la velada. Cuidamos la amistad de personas que nos aportan. En el peor de los casos nos reunimos con algunos que son simplemente gente bonita porque bueno, son un adorno humano que habla. 
No significa desconocer a las personas que no nos pueden dar nada, pero incluso ésas nos dan algo: cuando atendemos a alguien que no puede pagarnos, cuando ayudamos en una ONG, etc, éstas personas nos hacen sentir una sensación bacana que deriva de hacer algo generoso y por aportar un poco a que este mundo sea mejorcito. Pero intercambios, todo el tiempo. No te equivoques de ONG. 

La sana soberbia

No te olvides que las personas todas, tú, yo, el señor de la esquina, interpretamos la conducta de los demás. Así funciona el mundo y nuestra mente. Y esa interpretación puede alejarse bastante de la realidad, y esos errores pueden ser también por culpa tuya. No basta con ser bueno, también hay que parecerlo. 
El problema es que la humildad está bastante subvalorada y las personas suelen verlo como debilidad, falta de carácter, propia de personas con baja autoestima, manipulables, disponibles... sigue tú. Un cierto número de personas te verán como un idiota, y así te tratarán: si eres muy generoso con tu tiempo, no te valorarán y te dejarán esperando con frecuencia. Si eres muy generoso con tu afecto, te verán como una persona poco exigente para el amor o la amistad. Si eres dadivoso con los halagos, los tomarán como poco valiosos. Y "esa gente" no son sólo los demás: así somos también nosotros. Piénsalo y te darás cuenta. 
Una sana soberbia se refiere realmente a realismo. Se trata de reconocer y valorar las cosas buenas que eres y tienes. Se trata de valorar tu propia persona y tu compañía y conversación.  Se refiere a de verdad reconocer que posiblemente no vales más que las otras personas, pero está claro que no vales menos.

El sano me ne frega niente

"Me ne frega" es más que una frase y se convierte en una actitud en Italia. Se trata de la habilidad para dejar que las cosas pasen y adquieran su propia dimensión. Lo que opina la gente de ti es eso mismo: una opinión. Lo que importa es lo que piensas tú sobre ti. Claro que nos sirven los comentarios de los demás como apoyo, algunos son verdaderos aportes de mejora, pero una buena parte son juicios parciales, incompletos, injustos e incluso pura basura. Mientras los oyes, te puedes poner música ambiente. Esto también es tener claro que nadie te conoce tan bien como tú mismo. 

Pues eso. A pensar lo que tienes y ¡no te pongas en promoción!
@leonardoamayaMD


miércoles, 16 de julio de 2014

Los errores de casting contra-atacan

En homenaje a tus parejas que no funcionaban... y lo sabías desde el primer momento
Una buena parte del sufrimiento que proviene de nuestra vida afectiva depende de personas que hemos elegido. Sí, nosotros mismos. Pero, las hemos elegido mal desde el principio y nos pasamos meses y años intentando negar la realidad y buscando cambiar rasgos claves e inamovibles de esas personas. Así, nos llenamos de frustración y luchamos intentando que una piedra aprenda a volar, hasta que finalmente nos damos cuenta que no tiene sentido esa batalla y le decimos en perfecto francés ¡A la merde! a ese imbécil / esa loca.
Como es evidente, se trata de al menos este grupito de errores graves:

  • Hacer un mal casting, con personas que no cumplen nuestros requisitos más básicos. 
  • Elegir al peor o por lo menos, al equivocado.
  • Empeñarnos tontamente en cambiar lo que no se puede cambiar
  • Persistir en el intento de cambiarlo más allá de lo sensato y cuando ya tienes claro que no sirve para nada
  • Procrastinar y dejar que pase el tiempo al lado de ese fracaso de relación
  • Finalmente echarlo / botarla y pretender que no te duela, y sufrir porque se fue, y culparte por lo que no puedes cambiar de esos errores

Vamos a darle una repasadita a cada uno, para ver si tú y yo aprendemos finalmente:

Hacer un mal casting

Vamos a ver. Esto suele comenzar porque asumes a) que no soportas estar más tiempo sin compañía. b) piensas que no existe la pareja que estás buscando c) decides que realmente puedes cambiar a la gente.
Y son tres errores graves. Primero, el problema mayor no es estar sólo. El problema más grave es estar con alguien que te hace sentirte sólo. Peor aún, es estar con alguien que te hace desear estar sólo. Luego, efectivamente la persona ideal sólo existe en nuestra cabeza loca. Pero, tampoco se trata de entrar en desesperación y quedarte con lo que sea. Es parecido a ir al supermercado y encontrar que no hay manzanas de las que te gustan, y entonces tomas una lechuga podrida. Y el peor peor de todos, pretender cambiar a la gente. No funciona, ya lo sabes. ¡Lo has intentado tantas veces! la gente cambia poquito, con mucho esfuerzo y habitualmente con un buen grupo de sesiones de psicoterapia.

Elegir al peor

Esto es buenísimo. Por algún motivo límbico que no es este el lugar de explicar, nos encanta el misterio y el riesgo. Entonces, determinamos enredarnos con el tipo que sabes que de milagro no intentará violarte en un callejón porque se dedicará a torturarte lentamente cada día, o a la loca de hospitalización que pide a gritos ser internada en una clínica y ahogarse en Prozac. El rollo va más allá: nos sorprende que esas personas nos hagan sufrir. ¿Porqué?

Empeñarnos en cambiar a la gente

Mira, cambiar, con psicoterapia o una lesión del lóbulo temporal con un riel de ferrocarril. Las demás personas que nos rodean, aceptarlas como son, aprovechar su lado bueno y mirar para otro lado cuando hagan las cositas que ya sabes. Claro que suena a conformismo: es que tienes que sumarle a esto acuerdos en lo básico. Pero cambiar, lo que se dice cambiar... sabes que va a pedir años de años. 

Persistir en intentar cambiarlo

¡Pero por Dios! Gástale esa energía a lograr acuerdos con ese personaje, o a cambiarlo por otro. 

Procrastinar y dejar que pase el tiempo

Una vez que has visto claro que con ese personaje no es... ¿Porqué demorarse en botarlo / echarla? Porque nos da miedo estar solos un domingo. Porque tenemos dolor de perder una compañía. Mala compañía, pero compañía al fin y al cabo. El problema es que sufres, y pierdes el tiempo. Y mientras pierdes el tiempo, llegan otros castings en los que no te metes. ¡A la calle!

Acabar con lo que ya está terminado y pretender que no te duela

Nos acostumbramos a todo, incluso a las malas compañías. Nos acostumbramos y hacemos planes que, finalmente, no ocurren. Pero, alimentamos nuestra cabeza con ese icopor de planes falsos. Y entonces nos duele por eso que está en nuestra imaginación y no en la realidad, porque no ha pasado, porque es un plan que muy probablemente no es posible, porque con ese personaje, no es... Es normal que nos duela un poco, pero piensa que era el momento de ver otras opciones. Hay riesgo, como en todos los temas importantes de nuestra vida, pero precisamente porque es importante, el riesgo vale. ¡Piénsatelo! y a pasar página. 
@leonardoamayaMD

miércoles, 9 de julio de 2014

Citando a Felipe Santos: de "tusas" locas y cosas así.

Aunque te quiero, ya no quiero verte
Felipe Santos @felipesantosm

En estos días, estaba revisando frases de la gente que sigo en twitter. Y me encontré este lingote de sabiduría del cantante Felipe Santos. A quienes no lo conocen, les recomiendo comenzar por este video: http://youtu.be/ngQLO94aikQ. Cuando quiero conmoverme por tragedias que NO me han ocurrido, lo oigo una diez veces seguidas.
Vamos a seguir con la frase sabia. Aunque te quiero, ya no quiero verte. Mejor dicho, el camino a una "tusa" loca. Querer y estar atrapado por una persona en la que estamos en una relación disfuncional, tóxica y loca.
Tú lo sabes bien y quizá lo has vivido. Esa personas con la que logras una química demencial: dos buenos componentes quizá, pero que juntos generan un ácido corrosivísimo, un veneno de muerte lenta o una sustancia ansiógeno-depresiva que te llena hasta el último capilar.
Pero, sigues allí. Quieres seguir con él o ella, "darle una oportunidad". Y cuando te lo planteas, te advierten del peligro tus amigos cercanos, tu madre, el portero del edificio, tu terapéuta y hasta una señora que viene de hacer mercado y te ve de lejos las intenciones suicidas. Tú mismo te das cuenta y te saltan todas las alarmas. Tu propio cerebro te dice: "hey, eso va a doler", como cuando te montaste por primera vez en patines en una pendiente hacia abajo.
Incluso más drama: YA te ha dolido bastante antes, cuando rompiste, cuando estuviste sin él o ella, cuando pensaron darse una oportunidad, cuando se la dieron, cuando volvieron a romper... y ahora que piensas hacer la tontería de pegarte de frente contra una pared que ya conoces.
En esas ocasiones, te vienen a la cabeza cositas tóxicas como éstas, un...

Pequeño inventario de la tortura auto-infringida y suicida

"Pero es amor"

No. Son varias cosas: la adicción química que genera el enamoramiento. Puede ser también la costumbre. Puede ser el miedo a estar solos un tiempo. También puede ser una mirada desbalanceada de la realidad: observar lo bueno y dejar que la fantasía del "amor" suavice lo malo.
No conozco a nadie que sea una bola total y absoluta de maldad. No pienso que existan: incluso Hitler quería a sus perros, hasta que los mató. Los mató por amor, hay que decirlo. Las personas somos una bella mezcla de oro y mierdita. Cosas bacanas, defectos abominables y todo lo que hay en el medio. Así que es normal que el recuerdo de las cosas buenas de una persona nos golpee y... nos olvidemos de las cicatrices y magulladuras de las malas.

"El amor lo supera todo"

Por favor... ¿de verdad te vas a dejar autoengañar por eso? Nos gustaría, sería un buen mito y quizá el tema de fondo de una película super lloricógena y romantitóxica. Tu sabes bien que no. El amor no supera muuuuchas cosas. Supera algunas poquitas, muy específicas. Incluso algunas grandes. Pero todo, no. Sí, te gustaría. Sí, es un mito lindo. Sí, es un ideal. Yo también sueño con cosas ideales, como bajar de peso sin dejar que comer como un tiburón ballena en temporada de focas, pero no. Ese no es el mundo real. Piensa en el casting, si tiene que haber un perturbado mental en tu relación, procura ser tú. 

"Esta vez sí lo vamos a lograr"

Mmm... Esto pertenece al grupo de la ludopatía. Si te gusta ir a Las Vegas, y acabar sin camisa, ok. Es una apuesta, y como toda apuesta, implica asumir un riesgo: en ocasiones alto. En otras, muy alto. En algunas apuestas, una verdadera locura. Pues, no te olvides que en las apuestas, la Casa tiene ventaja, y tú no eres la Casa. 

"Voy a poner todo de mi parte"

Esto lo podríamos llamar "sobre-inversión". Es parecido a tener un negocio que está en crisis, y colocas unos cuantos millones. Se pone peor, y metes allí tu hipoteca. Se hace crítico, y entonces apoyas con tus ahorros. Pues eso. Piénsatelo con calma si vale la pena de verdad...

"No puedo vivir sin él o ella"

Si alguna vez lo has pensado, esta idea te ha llevado al borde del abismo y has dado un paso adelante. Usualmente a uno le da un poco de vergüenza caer en una trampa tan vieja, pero así somos. Claro que nos duele, claro que es difícil en algunas ocasiones, pero sabes que sí puedes vivir con esa persona. En algunas oportunidades simplemente te da pereza lo de salir a hacer un nuevo casting... Pero vivir, vivir, sí lo logras. Algunas veces, la frase es mejor: ¡Debo vivir SIN esa persona! 

"Nunca volveré a encontrar una persona igual"

¡Menos mal!

"En estas cosas, hay que seguir el corazón"

Tú sabes que no. Hay que seguir la corteza cerebral, y no te olvides que el corazón es un músculo hueco lleno de sangre. Deje así. 
@LeonardoamayaMD

lunes, 23 de junio de 2014

Facebook, stalkers y la limpieza de primavera

Borrar o no borrar: he aquí el dilema... (Que pena con Hamlet)
Facebook es en ocasiones como ese armario de la cocina donde tienes cosas valiosas que habías olvidado, venenos que ni sabías que tenías, incluso te encuentras con la mala experiencia de incluso una rata muerta. También están -el armario y facebook- llenos de cosas viejas que pensaste alguna vez usar, etc. Y como en el armario, de vez en cuando toca ordenar el teléfono y facebook.
Algunas cosas las borrarás -y botarás- porque realmente no la usarás nunca, y si la vuelves a necesitar, entonces te buscas otra nueva. Otras te conviene botarlas porque son tóxicas. Por ejemplo, esa pareja antigua que de vez en cuando espías y te hace sufrir otra vez. Otras cosas y personas es bueno sacarlas porque te estás llenando espacio... y haciendo perder el tiempo. Ésas son las que pueden doler, porque siempre hay esquinitas de la esperanza, pero seamos prácticos: ¿De verdad piensas que te vas a poner otras vez esos jeans? ¿Realmente piensas que esa persona va a dar más de lo que ya dio?
Algunas cosas las dejas porque para qué sacarlas: son aquellas personas que no aportan mucho a tu vida, pero son gente buena que tarde o temprano te gustaría tratar más. En el armario viene a ser como ese reloj clásico que no te vas a poner hoy, pero que de vez en cuando acaricias y te trae recuerdos.
Vamos a ver si te sirven estos consejitos prácticos, para comenzar la semana en la peluquería:

A quién sacas, y porqué lo sacas

El objetivo de la vida es ser feliz. Y a falta de felicidad, estar tranquilos. Y para estar traquilos, toca tener una cierta dosis de mala memoria. Así, si estás de acuerdo con lo que te acabo de decir, Sacas a quien te duele ver. Sacas a la persona que te hiere cuando te encuentras en la calle o cuando la ves en una foto. A lo mejor con el paso del tiempo no te afectará, y entonces, podrás actuar como un espía y hurgar en la basura de los demás (en facebook, me refiero). Pero quizá entonces, tendrás otras cosas que hacer y ya no te importará. 
Al principio duele un poco, porque solemos conservar el dolor de lo que no fue. Las telenovelas nos han ayudado mucho a eso, a llenarnos de pendejadas irreales que nos hacen sufrir. Para ser claro: lo que duele, fuera. Y bloqueo y todo. Pero ojo, lo que duele y ya no tiene sentido, lo que duele y no tiene futuro. 

A quién dejas, y porqué lo dejas

Evidentemente dejas a las personas que son valiosas. Dejas a los que han sido valiosos y ahora están lejos o la relación no pudo seguir más adelante, pero no te duele ni hay algo turbio que prefieres olvidar. Guardas recuerdos que de vez en cuando ayudan en la vida, ojeando los años pasados.
Guardas lo que tiene esperanza realista, la gente de la ciudad que querrás visitar y esos amigos grandes que están quizá a 8 horas de avión pero a dos latidos del corazón (¡Huy! que poético). Pero lo guardas su esos recuerdos te sirven de apoyo para seguir adelante, con tu vida tal como esas personas siguen con sus vidas.

Controlando los impulsos locos

En ocasiones, sacas gente porque te dan impulsos locos que no tienen sentido. Cuando son personas con errores de casting graves: esa gente que sabes que no está cerca de ti, de tu mundo, de tus posibilidades y sin embargo intentas cambiar la realidad. Si no te genera impulsos locos de mirar, curiosear, comunicarte, etc., las puedes dejar, como un adorno exótico que no pega mucho en tu casa pero le da algo de kitsch. Peeeero, si esa persona no tiene sentido o en este momento no parece tener ningún futuro, y, condición 2, te da por hurgar en la basura... pa' fuera y bloqueado. 

El pequeño espía que todos llevamos dentro

Espiar tiene su encanto, y facebook nos permite hacerlo en muchas ocasiones. Si es algo lúdico, es decir, una pequeña diversión enferma que no es delictiva ni afecta la salud, adelante. Pero, si hurgas en la basura, tocando las ratas podridas de tu pasado o la caquita de diversos otros animales... búscate un mejor plan. Pa' fuera, bloqueado.

Vamos a lo básico-básico

Hay algunos criterios que son difícilmente discutibles. Nos ayudan a tomar esas decisiones difíciles que son... tan fáciles de aconsejar pero tan complicadas de vivir. Te cuento:

  • Ir a lo básico: ser feliz. Este es el criterio clave. Si estás de acuerdo con esto, ya te resultará más fácil determinar uno que otro que debe irse. Si algo no funciona, lo llevas al taller una o dos veces. Pero si no se logra... a la basura y entonces a buscar algo que esté en promoción. 
  • Ir a lo básico: evitar lo tóxico. ¡Otro punto clave! Pasa con algunas serpientes, pasa con las personas: esas caras que quieres, no quieren, puedes, no pueden, y así hasta que te entonteces y dejas de valorarte y comienzas a regalarte... y entonces, te quedas en tu versión barata. Ya lo sabes, deja pasar el problema, y si no, deja pasar al problemático. 
  • Ir a lo básico: no perder el tiempo. La política que aprendimos en el colegio: lo que no sirve, que no estorbe. En ocasiones nos quedamos detenidos emocionalmente en una relación que no funciona, que no avanza, que es... una pérdida de tiempo porque ni sales del mercado, ni te metes en la canasta. Ya lo sabes: no están en el mismo momento, cosas así. Pues es probable que el personaje ni considere el plan... porque pareces en promoción. Y lo peor: tú te has puesto en promoción y así te tratan. 
  • Ir a lo básico: hay que reponer el mercado de vez en cuando. ¡Super básico! Uno no queda atrapado en la misma gente de un día para otro: va ocurriendo poco a poco cuando dejas de buscar, cuando dejas de moverte. Y pasa como con las verduras: se acaban o se pudren, y entonces, a volver al mercado y dejar el resto en el tanque del reciclaje. 
  • Ir a lo básico: los buenos amigos también se equivocan. Una medida de prudencia: se saca a uno que otro, pero un aseo general en el que limpias más del 15% habla más de tus propios problemas para elegir a la gente que de la gente misma que sacas. Es un problema de como estás diseñando tu casting... porque resulta que también a la gente hay que darle alguna oportunidad. Pero, no tantas. 
  • Ir a lo básico: la gente viene y va de tu vida. Pocas personas son eternas, y esas, incluso tampoco lo son. Acéptalo. Alguna vez vas a sufrir, y algunas veces es mejor sufrir un poco. No lo conviertas en un drama, es una tarea administrativa. No se trata de insultar a los que alejas por un tiempo, se trata de limpieza de verano. 
  • Ir a lo básico: no es un drama. Es lo normal. La gente pasa, tú tienes algún duelo, otros llegan. Esa es la vida, todos pasamos por allí, en ocasiones con duelos que se resuelven con la ayuda del Dr. Buchanan's Master, en otras, con el Dr. Máster en psicología. Pero duelos, todos. Eso es la vida, el mundo no se termina.
@leonardoamayaMD


miércoles, 2 de abril de 2014

La mala costumbre de vivir como una víctima

"No hay nadie inocente, sino insuficientemente investigado" Cultura popular
Con una frecuencia disfuncionalmente elevada, asumimos que somos víctimas de la fatalidad, de la crueldad de las personas que nos odian o de las lamentables y perversas fuerzas de la realidad. Y nosotros, como inocentes ovejas que padecemos todos los males, las personas lamentables que nos maltratan, y las parejas terribles que el destino pone a nuestro lado.
Estoy hablando de las desgracias cotidianas, y no de la acción de la naturaleza -un Tsumani- o el trabajo de un déspota como Hitler o Göering, e incluso de un déspota tropical y analfabeto
como Maduro. No: hablo de lo cotidiano. De la universidad, del trabajo, del romance tóxico de cada día.
El problema con sentirnos víctimas es que renunciamos a ser protagonistas de nuestra vida y nuestras decisiones: si todo depende de los actores externos, de las crueldades del destino y de las perversidades del resto del universo, entonces no tendría sentido trabajar por el cambio o poner medios para que mejore nuestra vida.
Pero vamos por partes. Mira, tu y yo sabemos que somos en ocasiones cabroncetes. Yo no llevo a cabo todos los homicidios que se me ocurren por las complicaciones que genera, como deshacerte del cadáver, limpiar la sangre y recoger las vísceras. Entonces, me consuelo con desearles la mujer por cárcel y cosas así.
Hay algo más terrible aún. Muchas veces somos cómplices de las situaciones lamentables en las que nos encontramos. Primero, porque sufrimos desproporcionadamente por pendejadas. Sufrimos porque evaluamos como tragedias cosas que no lo son. Tememos que no podremos soportar la soledad y nos enfurece a muerte que ese personaje o personaja nos haya dejado tirados. Consideramos insoportable situaciones que hemos soportado otras veces... Mira que muchas veces hemos superado las "tragedias" que nos caen encima. Mira, mira... seguro que si nos hacen la cuenta bien, muchos de nosotros nos merecemos bastantes cositas difíciles. En algunas ocasiones, porque en contra del sentido común y de los consejos de la humanidad toda, en contra de la opinión de nuestra madre, de nuestra abuela, de la señora que vende cigarrillos en la esquina, nos metemos con una persona que nosotros mismos sabemos que no nos conviene. Y luego, nos ponemos en la irrealidad de atribuirlo a la mala fortuna. No: son simplemente las consecuencias de nuestros actos. Así que si te metes con el equivocado, has desde ya la reserva para psicoterapia al terminar o disfruta en lo posible a esa persona tóxica y ¡huye cuanto antes!
¿Y sufres por el resultado de la Universidad? Si, acéptalo: incluso te merecías menos. No es que el profesor te odie. Seguramente podría tener razones, pero quizá tiene otras personas más significativas para él a las que detesta y les dedica toda su energía negativa. A ti, simplemente te puso la nota que te merecías. El problema de creerte víctima aquí es que no aprendes. Mientras consideras que tu profesor es hijo de una meretriz que se vende en la calle por tres pesos, te olvidas de lo más importante: que lo que no estudiaste son temas que serán importantes para tu vida. Y que, finalmente, eres una vaga redomada o un perezoso inconsecuente. Es duro reconocerlo, pero reconocer su responsabilidad ayuda para que te propongas mejorar un poco y llegar al envidiable nivel de mediocre funcional.
Y el trabajo... vamos a ver, ¿te sirve de algo sufrir todo el día y odiar a cada persona que vez? ¿se lo merecen porque son injustos contigo? Sufrir no sirve para nada. Te hace aún más insufrible cada minuto que pasas allí. Y ellos... pues quizá son cabrones algunos. Pero es poco probable que cambien para que tú no sufras. ¡Si no les importa que sus hijos, su mujer, su madre y la señora de la lavandería sufran!
Sentirte víctima no cambia el hecho que el timón de tu vida sólo lo puedes llevar tú. Sentirte víctima te hace abandonar la tarea de construir una vida mejor y te concentra en la inútil tarea de sufrir... Además, incluso en el caso real de estar bajo un jefe terrible y una pareja insufrible, eres mucho más que una víctima. Encuentra la fuerza en ti para cambiar de situación, crecerte ante las que no puedes cambiar y concentrarte en los otros mundos que habitan en ti. Y siempre, piensa hasta dónde tú eres cómplice de lo que te pasa, para que te "pases" a tu lado y juegues tu juego por ti mismo.
@leonardoamayaMD - racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 17 de marzo de 2014

Autopirateándome

Fucsia.co
...
Pues sí, en Fucsia.co. Finalmente logro mi meta personal de hablar para una revista de peluquería, espacio que considero el lugar natural para mis ideas. Sin embargo, debo agregar a la revista que soy MD, PhD, CBT (TREC) Advanced Practicum. Y poseo una gran habilidad para hablar mierdita de corrido, como en este video. Que lo disfruten.

lunes, 15 de julio de 2013

¡Ojo al casting!


Entre dos errores, prefiero el que nunca he intentado antes  
-Mae West
Cuesta mucho ser autocrítico. En ocasiones, porque no podemos ver claro nuestros propios errores. En muchas otras, porque verlos claro es una experiencia dolorosa que preferimos evitar. Pero esta evitación es por sí misma un error: te condena a no mejorar y así coleccionas un grupillo de hábitos que te hacen una persona difícil incluso para ti mismo.

No te parece tremendo cometer siempre los mismos errores? A mí me parecería triste ser una persona que sistemáticamente se equivoca en lo mismo, una y otra vez, sin mejorar. Yo sigo a Mae West: de dos errores, prefiero el que no he cometido antes. No podemos evitar todos los errores. Nos equivocamos. Sin embargo, siempre podemos aprender: la primera vez que cometes un error es simplemente una consecuencia de la condición humana. La segunda vez que cometes ese mismo error, es una mala decisión y un problema de tu gestión personal.

Equivocarse en la valoración de eventos, proyectos y personas forma parte de la experiencia humana. Proponernos metas e intentar nuevos panoramas vitales implica siempre un riesgo. Raramente tendremos el control de todos los elementos para juzgar de primera intención personas o situaciones. Sin embargo, cuando consideramos que alguien o alguna situación no cumplió nuestras expectativas, con frecuencia nos encontramos que ya teníamos información sobre esos defectos. Toda relación es de alto riesgo, así que si vas a invertir, es bueno estar atento a la «calidad» del producto.

Evidentemente todos tenemos defectos, y nuestros amigos nos soportan porque evalúan que nuestros aspectos positivos compensan nuestros límites. Pero, si la persona con la que tratas no coincide en tus valores personales o profesionales, piénsalo con más cuidado. Podemos ajustarnos a temas importantes pero superficiales, en cambio los aspectos de fondo no mejoran fácilmente.

De esas situaciones de fracaso personal en una empresa o en una relación podemos aprender, si nos atrevemos a reconocer que esta vez no salió bien y toleramos el momento de sufrimiento que es normal. Ayuda mucho reconocer la realidad: nos moriremos cometiendo errores, no siempre –de hecho, casi nunca– contamos con los datos suficientes para evaluar de forma acertada un proyecto, una situación.

En la evaluación de las personas, nos enfrentamos a un reto adicional: hay mucho farsante suelto por allí. Y la habilidad del farsante es parecer otro. Allí te doy un consejito de peluquería: mira su trabajo (dice mucho de la gente) cómo maneja el tiempo, que tan profesional y constante es en lo que hace. Mira su entorno: amigos y familia... Dice mucho de nosotros nuestros amigos! A mi me alegra que el peor de mi grupo de amigos soy yo, y no tengo problemas con la autoestima, sino todo lo contrario. Y mira la familia. Lo que se hereda no se hurta, dicen por allí. Evidentemente hay personas que van cambiando y mejorando por la vida, y superan grandes limitaciones, pero también en este caso, la excepción confirma la regla.

Un proyecto que no sale es consecuencia del simple hecho del riesgo. Todos hacemos apuestas para crecer, y algunas veces, tropezamos en ese camino. Pero si somos objetivos, muchas veces, en medio de aspectos que no cumplieron nuestras expectativas se encuentran otros puntos que fueron retantes y constructivos.

Con las personas, es frecuente que caigamos en cuenta más o menos tarde de errores graves en nuestra selección y apreciación inicial. Con algunas de esas personas, es una buena oportunidad tomar distancia. Aprender implica tener claro cuáles son las personas que son una oportunidad para tí, las personas que aportan, los amigos verdaderos, con los que puede haber problemas de tanto en tanto, pero están allí. También tener claro cuál es el perfil de personas que están quizá bien para tener en la categoría de conocidos, pero no para ser cercanos. La red de amigos es tan importante que la calidad de las personas es clave. No se trata que esas personas sean malos individuos: siguiendo a Ellis, incluso Hitler quería a sus perros; se trata más que esas persona no son coherentes con tu estilo de vida, con tus preferencias, con tu grupo. Mira tu "foto de grupo" y casi siempre descubrirás quienes no cuadran. Una buena limpieza del «facebook» real de vez en cuando, es bueno. ¡Ojo al casting que haces!
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com 

domingo, 9 de junio de 2013

Amor, telenovelas y alto riesgo...

Las relaciones humanas son inversiones de alto riesgo, en el mejor de los casos. 
Podríamos utilizar muchas más imágenes de este tipo. Hoy, les propongo esta: enamorarse y trabajar en construir relaciones humanas es una actividad que reclama alta inversión en emociones, en cambio, en shows afectivos, en dinero, en conflicto, en acuerdos, y así hasta el infinito y más allá. Además, la tasa de éxito es muy limitada... Para tener un dato, una página muy interesante muestra la tasa de divorcios en USA: 50% en el primer matrimonio, 67% en el segundo y 74% en los que reinciden en un tercer matrimonio. (http://www.divorcerate.org/) En las relaciones que no se han estructurado formalmente, la tasa en muy superior y de hecho, se sufre bastante más.
Así que el mínimo presupuesto que podemos hacer al emprender la búsqueda de la pareja es tener claro que no va a ser fácil, que va a costar esfuerzo y que tendremos fracasos. (Mira la Nerdoscopia para una referencia interesante). Sorprendentemente, y en contra de la evidencia, estamos llenos de mitos que nos garantizan sufrir y hacer tonterías.
Te propongo una pequeña encuesta de la locura: date un punto por cada idea de las que menciono, si alguna vez has pensado aunque sea por un instante que:

  1. La persona "perfecta para mí" está en el mundo, y es mi "media naranja" que me valorará como soy. 
  2. El amor verdadero dura para siempre una vez que encuentras la persona correcta.
  3. El matrimonio o las relaciones no deben tener mayores dificultades una vez que te has encontrado a la pareja ideal
  4. Si nos amamos, eso es suficiente para superar los problemas de la pareja .
  5. Sólo seré feliz cuando encuentre mi alma gemela.
  6. Es normal que uno sufra terriblemente cuando una relación valiosa termina.
  7. Nunca podré amar a alguien como amé a mi anterior pareja.
  8. El verdadero amor se siente en el alma y perdura para siempre
  9. Mi verdadero amor debe ser todo para mí y yo ser todo para él o ella.
  10. El amor verdadero debe estar en plena sintonía conmigo, y reconocer mis deseos sin necesidad que se lo diga siempre
Mira, si has respondido que sí a más de 6, vives en una telenovela de media mañana de esas que son depresivas y suicidas, llenas de drama y perturbación. Sí, con sólo 6. Porque son diez ideas locas y sobredemandantes. Si tienes dudas, las iremos comentando. Nos vemos en la próxima!

Nerdoscopia: Recomiendo un muy interesante trabajo de Ann Vernon (2013). I Will always love you: dispelling marital myths through applications of Rational-Emotive Behavioral Therapy, Journal of Rat-Emo Cognitive-Behav Ther, Vol 31, Núm 2, pp 57-66.

Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com


lunes, 3 de junio de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (III)

Yo tengo mis propias opiniones, -opiniones sólidas- pero no siempre estoy de acuerdo con ellas.
[I have opinions of my own --strong opinions-- but I don't always agree with them]
- George Bush 
Comencemos nuevamente por lo básico. El objetivo de la vida es ser feliz. Si no crees en esto, y piensas que la meta vital básica es sufrir, entonces no nos estamos entendiendo en lo principal. Si asumes que el objetivo vital es reconocimiento, dinero, sexo, etc., entonces estamos de acuerdo en el punto de partida, porque usualmente cuando pensamos que el dinero, o la aceptación de las personas es la meta lo que estamos asumiendo es que esas son las condiciones necesarias e indispensables para ser felices.
Sin embargo, colocar esas condiciones tan concretas con frecuencia nos conducen a sufrir, porque no siempre ni en todo momento podemos asegurar esos temas. El tema de fondo es no hay nada "necesario" para ser felices. Basta que te acuerdes de muchas personas a tu alrededor, que son felices careciendo de lo que tú consideras indispensable o que son infelices teniéndolo. Ahora, estando claros en nuestras opiniones firmes, como Bush, con alguna frecuencia nos cuesta despegarnos de esas "necesidades" que nos inventamos y nos creemos firmemente.
Uno de los campos más frecuentes está en las relaciones humanas y de pareja. Vamos a intentar ponernos de acuerdo en algunas ideas "claras" al estilo de George:

  • Cualquier relación es posible. Basta mirar a tu alrededor. Así que la idea de una "pareja ideal" está en las películas y los mitos. Mira por ejemplo la historia de la "media naranja". Parece suponerse que un ser creador y perverso piensa en dos individuos perfectamente complementarios y los coloca en lugares distantes del mundo para hacer prácticamente imposible que se encuentren. ¿No te parece un poco cruel? Por fortuna la realidad nos ayuda: mira a tu alrededor y te encontrarás con personas muy distintas que más o menos logran convivir con una cierta tranquilidad. 
  • No todas las relaciones son sanas. Vamos a irnos a uno de los principios que la antropología ha asumido como válidos para evaluar las conductas de otras culturas: que no implique la muerte, que no incluya la mutilación y que no involucre una disparidad de poder. Pues eso: una relación que no mate lo que eres o te oblige a cambiar lo esencial; una relación que no te cercene campos importantes de tu vida; y una relación en la que exista una cierta paridad. Evidentemente, muchas veces podremos negociarlo, con más o menos esfuerzo. 
  • Es importante que sepas lo que para tí es importante. Lo que es importante para tí: tener en "blanco y negro" los puntos no negociables. Lo demás, se trata de acordarlo. 
  • Algunas relaciones terminan. Es la regla de la vida. Algunas, perviven por siempre, otras se acaban, y otras toman una pausa. No se trata de que la otra persona sea un demonio de los infiernos. En ocasiones, simplemente se trata de algo más "temporal": se encuentran en momentos de la vida que en esa ocasión son incompatibles, poco viables, o te alejan de tus metas esenciales. 
  • La razón más frecuente y enfermiza que nos conduce a mantenernos en una relación tóxica es el miedo irracional a quedarnos solos. Se nos olvida que la compañía más importante, y la persona más significativa que conocemos somos nosotros mismos. Además, estar con esa relación enfermiza nos distrae de buscar unas más funcionales. Si no tienes hambre, no buscas comida. Pero, en ocasiones es mucho más sano pasar un poco de hambre y buscar mejor menú en cambio de estar lleno de caca. ¿Me entiendes?
  • Muchas, la mayoría de las relaciones se pueden salvar si se logran establecer acuerdos claros y se entiende que consolidar esos acuerdos requiere tiempo. Pero no te olvides que dejar las cosas como están, si estás sufriendo por el estado actual de la relación, no es sano. Muchas veces, para ambos.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com - www.leonardoamaya.com

domingo, 26 de mayo de 2013

Desapegandote y desenchiclandote de las relaciones pegajosas ytóxicas...

Leonor Lega, biógrafa de Albert Ellis ha concentrado parte de su trabajo en relaciones de pareja y afectivas basadas en terapia REBT. He tenido la maravillosa oportunidad de conversar y aprender de ella en múltiples ocasiones.

Luego de este detalle de vanagloria personal, pasemos a algunas ideas:

1. Estar sin alguien no es una desgracia. Claro, puedes preferirlo, es bacano y llega a ser muchas veces una experiencia divertida. Pero, indispenble, no lo es. Conozco a un buen número de personas que viven solas y son felices. Algunos, por decisión luego de relaciones largas, otras por viudez y muchas otras variadas formas, y otras simplemente porque las ofertas que llegaron eran poco prometedoras.
Cuando aceptamos la idea sobre-demandante: «no puedo vivir sólo» o «necesito a alguien para ser feliz», acabamos en relaciones poco sanas. Hay una razón básica: te pones en «promoción» y otras personas se dan cuenta y se aprovechan, muchas veces incluso de forma inconsciente. En cambio, sabemos que la independencia emocional es un aporte clave para la relación, cualquiera que sea, o incluso la ausencia de relaciones exclusivas. 

2. La independiencia emocional no es sequedad ni distancia. Puedes sostener relaciones muy intensas y vibrantes sin estar pegado al otro o los otros como una lapa tóxica y demandante*. Una relación se enriquece cuando los dos tienen cosas distintas que aportar, cuando cada uno es feliz por su cuenta y se pone a tu lado para compartir esa felicida, planes, y montar bacanales. Si lo que se pone a tu lado es una especie de sanguijuela emocional, llena de carencias y radicalmente hematófaga, tarde o temprano comenzarás a sufrir y cansarte. Y lo peor, la sanguijuela también. 
Otro tema clave: no eres el terapeuta de tu pareja. Fíjate que los que nos dedicamos a esto procuramos esta atentos a la interferencia que se produce cuando atiendes gente cercana. Es difícil e incluso, se enredan los temas familiares. Pues imagínate tú, atendiendo al personaje con el que compartes la cama. Aí que si tus parejas necesitan ayuda profesional, piden a gritos de noche una hospitalización psiquiátrica, o simplemente tienen una personalidad rara, de esas que hace falta una guía de enfermedades no para comprenderlos sino para abrirles la cabeza con ella, pues ses el momento que te plantees si vale la pena buscar tus parejas en el piso de transtornos mentales del hospital de confianza. Mándalos a su terapeuta, o acepta que no eres tu el personaje para ese voltaje. Es que mira, se trata de relaciones distintas, una es la relación afectiva, y la otra una relación clínica profesional.
En ocasiones las relaciones afectivas son muy parecidas a las relaciones clínicas, pero son muy distintas. Es como la relación entre una mujer fea y un culturista travesti: pueden parecerse, pero no son lo mismo.

3. Las relaciones evolucionan, crecen; otras se deterioran y acaban en el congelador esperando una mejor oportunidad y unas pocas acaban. No todas las que acaban finalizan en una batalla campal. Algunas, simplemente toman caminos distintos porque de hecho las personas involucradas están en momentos diversos. Algunas se fortalecen y crecen con la distancia, otras se opacan y languidecen al aparecer algunos kilómetros de diferencia. 
En principio vital generalmente conveniente es intentar activamente mantener las redes de personas significativas en nuestra vida. Otro principio igualmente importante es reconocer que algunas personas, en el momento vital en que se encuentran, no te convienen para crecer. Pero sobre esto te cuento otro día.

4. el objetivo vital es ser feliz. Y ser feliz, depende de tí, de como asumas la realidad: si esperas de las cosas o de algunas personas más de lo que realmente te pueden dar, simplemente porque evaluaste mal la situación o porque acostumbras sobredemandar, pues comenzarás a sufrir.
Así de fácil. Ahora, cuando te preguntes por el pricipio básico relacionado con mo que haces o vives, pregúntate si eres feliz en eso. Piénsatelo un poco, y examina si se trata de un tema de realismo. Y claro, considera si es realista seguir adelante o cambiar de entorno y de persona.

5. Aceptación incondicional. Esta es una idea clave: nos enfrentamos a la verdad que no es viable cambiar siempre. Tenemos dos caminos: sufrir y quejarnos por lo injusta que es la vida, que es cierto, o aceptar incondicionalmente la realidad. Ya que no la puedes cambiar, disfruta l que se pueda.
Te darás cuenta que frecuentemente generalizamos y lo que consideramos trágico no es más que una sobre–evaluación de un aspecto de ma situación. Hay una frase muy usada que te lleva a esa base: «si puedes cambiarlo, porqué sufres? Y, si no puedes cambiarlo, porqué sufres?


viernes, 17 de mayo de 2013

Pasando la página

Cuando toca pasar la página...
 Imagen tomada de internet. Derechos reservados del autor
Que bueno es mandar a alguna gentecita a la p. m! 
- Comentario real de mucha gente
La vida es un camino, y una evolución. Hay cambios que nosotros propiciamos, otros que permitimos y otros sobre los que tenemos poco control. En algunas ocasiones, estos cambios son una verdadera perdida, y en otros, una sobrevaloración: una oportunidad que no fue, una apuesta que fracasó. Esta es la realidad. Raramente son una desgracia integral, y pocas veces una ganancia total. Lo real resulta una proporción de resultados positivos y resultados menos positivos.
Ellis y Beck, padres de la terapia cognitiva han recogido un aporte significativo de la filosofía griega: nuestras reacciones emocionales no son consecuencia de la realidad, sino de la interpretación que hacemos de ella. Con frecuencia, nuestra interpretación es sobredemandante, globalizante, distorsionada. Como cuando pensamos que "es terrible" determinada pérdida o que una situación específica es completamente fatal.
Si miramos nuestra propia experiencia vital, situaciones que juzgamos mal han resultado ser una oportunidad, porque nos han dejado tiempo libre para otras cosas, porque nos han reclamada reconstruirnos y seguir adelante, e incluso porque hemos logrado alejarnos de una relación tóxica o de una persona a la que realmente no podíamos ayudar y que esa persona misma no nos aportaba, no porque fuera mala integralmente, sino porque en los momentos vitales en los que nos encontramos no era factible una relación productiva.
Alguna vez incluso, esa separación era el recorrido normal de un cierto deterioro que veíamos pero que nos costaba aceptar. Todo esto no es otra cosa que la realidad. Es importante que en las pequeñas encrucijadas y decisiones difíciles -más o menos difíciles, incluso en las pequeñas elecciones cotidianas que no califican más allá de "jarticas"-. Y el enfoque realista es... puse los medios, este es el resultado, esta es la realidad, no tiene sentido sufrir por eso. Aprender, siempre. Sufrir, no tiene sentido. Pero no podemos contener el sufrimiento hasta que no asumimos que eso es lo real, con eso es con lo que hay que trabajar, y ahora toca mirar adelante. Y es que sufrir nos estorba incluso para poder aprender, que es lo único positivo -además de los buenos recuerdos- que podemos sacar del pasado: sufrir no es una estrategia. Y eso que pasó, quizá tiene componentes negativos, pero eso es lo real, y a otra cosa mariposa.
 Ellis escribió sobre una tarea clave vital: la aceptación incondicional: eso es lo que hay. Claro, pon lo medios, esfuérzate, pon de tu parte. Y si la cosa no se resuleve como quieres, momento de concentrate otra vez en ir adelante. Leonor Lega (discípula de Ellis y profesora en Saint Peter's College de quien tengo el honor de haber aprendido) suele insistir en este campo cuando se trata de las relaciones de pareja... Pero ese es otro capítulo que continúa...

lunes, 25 de marzo de 2013

Apegos y odios

Los buenos amigos y la pareja pueden ser una excelente compañía, o la mejor razón para hospitalizarte en la clínica psiquiátrica de confianza
El desapego no es el rechazo con odio. Odiar ya es un apego un poco rarito y bastante tóxico. ¿Porqué? porque permaneces con el freno puesto en el pasado que no puedes cambiar, en decisiones quizá equivocadas, pero que no tienen reversa. Y finalmente, porque para salir de un "hueco" lo mejor es seguir adelante.
En ocasiones lo que nos frena es la tendencia un poco autodestructiva a la "justicia". Si, quizá es "justo" que algunos de los que te han complicado la existencia "paguen" la deuda... pero muchas veces, vamos a ser dolorosamente claros: tú fuiste el cómplice de tu sufrimiento.
Esa "justicia" finalmente no llega por tu mano, ni porque quieras. La vida misma se encarga, porque nuestras decisiones generan consecuencias. Si él o ella son un par de cabrones terribles, ya se encargarán de tener la mujer o el marido por cárcel.
Pero, no te olvides que gracias a que este mundo es injusto y no siempre los culpables son castigados, gracias a esa "injusticia", a tí mismo / misma no te ha tocado pasar por la galera, porque mira... tu y yo alguna vez hemos sido cabroncitos. ¿Te acuerdas del gordito que rechazaste en el colegio? Pues sufrió como una mesa de bar de mala muerte contigo. recuerdas esa mujer ideal que dejaste tirada porque "no era suficientemente atractiva, y lo claro me debe atraer? Pues esa vieja te odia y guarda una foto tuya a la que entierra agujas todos los días esperando lograr poderes vudú.
Así que perdona, perdónate y sigue adelante. ¡Ya te desquitarás con otro!

racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 3 de marzo de 2013

Guía de alarmas en la gente rara de la que te apegas para sufrir

No hay relaciones malas, sino personas confundidas de relación. 
Como bien sabes, aunque te cueste reconocerlo, has terminado en algunas relaciones locas porque tú apagaste las alarmas que se disparaban cada tanto, de forma clara, evidente y ruidosa. Pero, seguiste allí y llegaste a las consecuencias que conoces.
Evidentemente, para sostener cualquier relación, desde el romance más tormentoso hasta el disfuncional acuerdo con tu proveedor de telefonía, hace falta apagar algunas alarmas. Sabes que la gotera, el defecto en el techo y la fuga de aceite están allí, pero sabes que toca sostenerse con eso.
Cuando la relación no funciona... o apagaste las alarmas pero decidiste hacer como si no pasara nada, y asumiste una relación distinta a la real. Así que se trata de equivocarse: tener un excelente futbolista en el coro y un tenor espectacular en la portería.

No hay relaciones malas sino personas confundidas

Hay muchas relaciones funcionales entre personas que parecen incompatibles. ¿Cuál es el secreto? tienen claro en qué relación están. Vamos a ver. Pongámonos que eres una excelente ejecutiva, exitosa, y sales con un tipo menor que tú en edad, pero sobretodo, en edad mental. Sales con un persona que está en plena etapa hippie loca y aunque tenga ya incipientes canas, en cambio tiene acné cerebral: por dentro, no tiene más de 16 años.
Si piensas que con ese personaje vas a tener una relación seria, comprometida, donde las responsabilidades se reparten, entonces la que está de remate eres tú. Por supuesto que algunas de estas relaciones funcionan serias. Si, claro. En las películas: donde un personaje lleno de esteroidas en ropa ajustada y con capa vuela, y otro señor lanza redes de araña por todo New York.
Puede funcionar si sabes lo que tienes, un personaje para divertirte, inmaduro como papaya verde. Y funcionas con ese tipo de relación, una cosa divertida, babosa, variable y emocional. Y con uno que otro cuerno.
También puedes cargar con un personaje variable, terco, complicado. Y lo mismo: espera que sea variable, terco y complicado. Si esperas que sea el personaje de las emociones y los detalles, pues lo mismo. Te empeliculaste mal. Error de casting: o cambias el protagonista, o cambias la película.

Vamos a ver algunas alarmas que es bueno revisar, para que sepas con quién andas y actúes en consecuencia:

1. Personaje o personaja variable, soñador ilusorio, que suelta ideas de dudosa realización. 
Mira, creer, creer, ni en el Credo. Hechos. Si te comes los cuentos de las personas que te prometen amor eterno, comenzaste a poner medios para pasarla mal muy pronto. Por supuesto que es muy bonito soñar, y armar castillos en el aire, siempre y cuando el castillo de ilusiones no lo pages con tiempo real ni dinero en efectivo.
Cuando alguien comienza a prometer, y el otro comienza a creer... el que cree comienza a pagar, con su tiempo, con su empeño, con sus ilusiones, etc. Las cosas reales, que se pueden tocar, suelen ser bastante más divertidas y no requieren empeñar el alma al futuro. Piensa en lo que tienes hoy. Claro, que te pinten pajaritos en el aire, sin que te olvides que están pintados allí.
Es mejor un cosa pequeña hoy que doscientos sueños y alegrías en el futuro.

2. Individuo o individua que se ha portado a lo cerdo con la anterior relación. 
Vamos a ver. Todos nosotros, seres humanos de carne y carne, solemos ser más o menos contínuos en nuestras formas de comportarnos. Si alguien te ha señalado cómo se ha portado con otros, no te olvides que más tarde o más temprano tu serás otro "otro". No se trata de no meterse con estas personas, sino de saber con quién te estás metiendo. No hace falta recriminarlo ni quejarse, porque... no va a cambiar. Sino en saber que, cuando las cosas terminen, tú pasarás a ser otra "historia dura". Así que prepárate. A defenderte y a poner los medios de control por adelantado, mientras te diviertes. Ya lo sabes, mientras llega la persona correcta, diviértete con la equivocada.

3. Protagonista de novela que se siente siempre en persecución por sus anteriores parejas. 
Una de las tareas más complicadas de la evolución humana es lograr que reconozcamos de verdad nuestra responsabilidad en nuestras metidas de pata. Todos cometemos errores, lo sabemos y lo decimos. Pero, cuando toca reconocer "este error", no el teórico posible sino este, allí se acaba la responsabilidad.
Por supuesto que hay personas con una historia de relaciones terribles. Pero, en general, la división de la guerra suele ser al menos, 60% / 40%. Una relación, usualmente, la arman dos. Muy raramente hay un sólo culpable predominante. Y lo más realista, son los co-responsables. Cada uno puso su granito de arena. O su montoncito de m...., para ser más claros.
Así que, la "víctima" será víctima casi siempre. Tú serás el cabrón o la cabrona, la causa el mal, el personaje conflictivo. Claaaaro que te puedes divertir con este personaje, pero acostúmbrate a ser el malo de la película y prepárate para la lloradera. ¡¡¡Ah!!! Atención, la lloradera es un modo disfuncional de negociar. Mejor dicho, una estrategia para lograr metas. Manipular, para ser más claros.

4. El carajo o la caraja que siempre te saca plata.
Esta sí se resuelve fácil. El que paga, manda. Exige. Que haga cosas, puesto que estás patrocinando la fiesta.

5. El demonio/a de tasmania que hace shows de gritos e histerias.
Vamos a ser muuuuuy claros. No va a cambiar este personaje / personaja. Siempre será el show, la víctima, el drama. Aprende a desarrollar estratégias para asistir al evento de lágrimas como lo que es: un espectáculo barato. Tendrás la oportunidad de manejar distintas tácticas, así que prepárate para ser creativo.

6. Historia de cuernos.
Otra fácil: Si los ha puesto antes, ¿porqué no a tí? Entonces, confianza en estos casos, significa vigilancia armada, no para pillarte si lo hace, sino para saber con quién.

7. Sujeto/a con plan de millas en la clínica psiquiátrica más cercana.
Vamos a ver. ¿de verdad es realista que va a cambiar? Por supuesto que podemos ser felices con un personaje o una sujeta con transtornos de la personalidad. Incluso severos. La razón es siemple: porque ser felices depende de nosotros y el realismo con el que enfrentemos las situaciones.
Entonces, las condiciones para ser feliz con el personaje que tienes en la casa, sin camisa de fuerza pero pidiéndola a gritos: a) Eso es lo que hay. El personaje es así. No te engañaron, así era desde el día que lo conociste. b) No va a cambiar. O cambiará muy poco y con mucho esfuerzo. Si te empeñas en cambiarlo será una tarea larga, dispendiosa, exigente y frustrante. Mejor, dedícate a otra cosa. c) El paquete de promoción viene con todo. Como ocurre con todos los seres humanos, personas como tú y como yo, venimos en "combo": con cosas bacanas y con aspectos inmamables. Y no se puede separar.

8. Personaje descuidado con todo.
Vamos a ver. Hoy te quejas porque el personaje es desordenado, no ayuda en la limpieza y el orden básico de la casa, no es capaz de poner un vaso en su sitio, etc. Aquí toca entrar a la tarea de hacer acuerdos (camino complejo y difícil, pero muy conveniente para no matarse con quien se convive). Peeeero, no nos pongamos en plan sorprendido. ¿Te acuerdas como era el apartamento de soltero? Así que no te lo cambiaron. Tú aceptaste las cosas así y ahora no vengas con que sorprendida / sorprendido.  Quizá pudiste comenzar antes con los acuerdos, pero nunca es tarde. Lo que sí... déjate de dramas que no te los crees tú y no sirven para nada. Esa mofeta sucia ya estaba así cuando lo recogiste. No lo cubre la garantía.

9. Personaje misterioso.
Ups... Esto es muy masculino, aunque claro que las mujeres, con eso de la igualdad, se están empeñando. Aunque el misterio femenino son más tareas para que los hombres mejoren en capacidad de atención emocional. Pero no nos salgamos del tema, personaje misterioso.
La idea clave: la mejor confianza es la confianza vigilada. Si piensas que te esconden un misterio, ten seguro que hay otros cinco misterios más por allí agazapados. Así que, con la mejor sonrisa y sin advertir jamás de nada, oído atento y claves localizadas.

10. Personaja conflictiva.
Lo que te decía, la versión femenina del misterio es un complejo sistema de datos incompletos y peticiones a sotto voce. Mira, si quieres saber qué es mejor regalarle, atento a lo que se dice "de pasada". Si te dice "no pasa nada" ya sabes, tormenta segura. Si escuchas: "no importa que me acompañes", coge tu abrigo y súbete inmediatamente al plan.
Y no me digas que no sabías que las cosas eran así.

Como te darás cuenta, hay una salida bastante fácil: adaptarse a la REALIDAD. porque...

Cambiar es difícil, requiere mucha psicoterapia, y puestos a invertir, invierte en tí y cambia tú. 

¿¿Y que hacer con las alarmas?? ya te contaré la semana entrante.

Un último consejito de peluquería por hoy, te recuerdo:

Diviértete con la persona equivocada mientras encuentras la correcta, pero para eso, ten claro en que moto andas. 

Leonardo Amaya (c) 2012 - Racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 11 de febrero de 2013

La encuesta del apego para el día del blower

La encuesta del loco apego
Vamos a aprovechar el tiempo de peluquería llenado una pequeña encuesta de la adicción emocional. ya sabes, se trata de responder 1 si nunca ocurre, 5 si es una manía continua y entre el 2 y el 4 dependiendo de que tanto te acercas a los extremos. 
Recuerda que este es un inventario para reírte un poco de tu drama: una prueba específica puede ser útil, y acudir a ayuda profesional importante si estás sufriendo mucho en tu relación. 

1. Domingo en la mañana y... Desde que te levantas, estás a la espera de la llamada del personaje para organizar tu vida de acuerdo a lo que se le de la gana a el / ella.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
2. Domingo por la mañana, tienes programado verte con amigos, irte al gimnasio, hacer compras, visitar a tu mamá en el hospital... Te llama el personaje y toda la agenda queda libre en menos de un parpadeo
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
3. Dia normal de trabajo, con juntas y reuniones importantes. No puedes atender al gerente de Pacific Rubiales porque no tienes un minuto. Llama el personaje / la personaja para almorzar, y entonces se abre cupo en la agenda, aparece tiempo para almorzar y hasta pagas tu...
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
4. Día de pereza, afortunadamente tienes la mañana libre. El personaje llama, y el plan es jarto, cansón, terrible y  mugriento. Además, te importa un pepino el plan. Le propones plan alterno, y él / ella dice: no te preocupes, quédate. Y entonces, te animas, te bañas, te vistes y te largas a un plan terrible que odias.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
5. Te has jurado que es la últimas vez que le perdonas .................. (llena la línea) pero, antes que pase el día, acabas otra vez saltándote la decisión porque te pide el "favor".
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
6. Un día cualquiera el personaje o personaja te dice: "es que fulano / fulana realmente no me cae bien". Esa persona cae en el ostracismo más impactante inmediatamente
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
7. Llamas por teléfono y no responde. Entonces, comienzas a ponerte histérico / histérica y te cae la tentación de volver a llamar hasta perder el conocimiento.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
8. Te dice una pequeña cosa que por lo menos es molesta. Decides no ponerle atención al tema, pero te viene a la cabeza una y otra vez, hasta que explotas en una erupción magmática de ira.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
9. Aunque sabes que el personaje / la personaja es super impuntual y no cumple ni años, aplazas planes seguros porque "dijo que viene a las 8"
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
10. Has estado respondiendo esta encuesta y has pasado por varias etapas que incluyen rabia por ser tan pendejo / pendeja de estar apegado a ese personaje / personaja.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre

Veamos las respuestas: 
Suma todos los puntos que has marcado y entonces:
De 10 a 25
Bueno... el problema es que pareces que te has pasado de rosca. A lo mejor te importa más el estado del tiempo en Mozambique que la persona con la que sales. Ponerle un poco de atención tampoco le hará daño.
De 26 a 35
Algunas veces te "entelenovelas". Se mantiene dentro de lo  normal de una relación entre personas promedio.
De 36 a 40
Vamos a ver. Parece que la cosa no va tan bien. Prueba con salir con más personas. No descuides a tus amigos. Ten alguna afición. Deja de ser adicto / pegajosa y verás que se puede ser más feliz.
De 41 a 45
Vas en camino firme a protagonizar un show de histeria y gritos delante de un Carulla. Ya no se trata de cuidar a tus amigos sino de cuidarte a tí mismo / misma. Seamos claros: si la adicción no fuera a esa persona sino a la marihuana, estarías viviendo bajo un puente.
De 46 a 50
Tu vida es una telenovela de un paroxismo loco. Te garantizo que hay un mundo mejor del que estás viviendo. La Sertralina y el Alprazolam deben ser para tí como la leche materna. Va llegando el momento de quererte un poquito al menos.

Seguiremos!

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