Mostrando entradas con la etiqueta Trampas del Pasado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trampas del Pasado. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de noviembre de 2014

Nostalgia y otros venenos

En la vida siempre hay despedidas, muchas veces necesarias para crecer y continuar adelante. La nostalgia es con frecuencia un bomboncito envenenado que nos impulsa a intentar revivir lo que debería quedarse en la historia. 
En ocasiones nos tropezamos con recuerdos, lugares y personas relacionados con momentos significativos de nuestro pasado. La memoria nos lleva a un tiempo que disfrutamos y que terminó, bien o mal. Nos evoca emociones en ocasiones contradictorias y con frecuencia nos impulsa a buscar una nueva oportunidad, volver a comenzar lo que pensamos que quedó inconcluso. Esta es la nostalgia.
La nostalgia es una emoción peligrosa: es uno de esos "bombones de chocolate" que nos da la vida: dulces, provocadores y venenosos. Con la nostalgia, volvemos a saborear lo bueno y miramos el pasado como un tiempo para atesorar. Pero, pasa algo similar que con los bombones de la vida real. En una dosis muy moderada se disfruta, pero si tienes problemas con el azúcar o te empacas una caja, engordan, te caen mal y te hacen salir granos. Lindos, tentadores, pero si te pasas de la dosis, te cobrarán el precio. Hay muchos, muchos bombones que es mejor dejar en el mostrador. Y el bombón de la nostalgia, es uno particularmente envenenado.
Vamos a ver porqué. Primero, porque esa parte de tu historia terminó. Intentar revivirla es muy parecido al remake de una película mediocre: peor que el original. ¿Porqué? Porque ambos cambiaron, porque el tiempo pasó, y porque volver al pasado es tema de películas pero irreal.
Claro que algunas veces hacer el remake tiene sentido: cuando has dejado cosas sin cerrar... o cuando definitivamente estás obsesionado con la posibilidad de recrear la historia. Entonces, descubres que sí, que tenías razón y debías dejar los recuerdos en el pasado.
Pero veamos las cosas con detalle. Hay algunas razones claves para tomarse con mucho cuidado la amenaza del bombón envenenado de la nostalgia:
Porque han cambiado los protagonistas
El tiempo pasó, y los protagonistas han cambiado. Son personas distintas. Y así, cuando lo intentas, te dañas un buen recuerdo y lo complementas con uno peor. Tú has crecido, has aprendido de la relación y quizá, tienes alguna que otra "cicatriz" emocional que duele. El otro o los otros personajes también. Quizá han madurado, quizá no. Probablemente podría ser que tampoco tú seas un buen recuerdo para ellos, y todos prefieran un saludo de lejitos y no un reencuentro.
Porque alguno de los protagonistas no ha cambiado
Muchas veces las personas terminamos nuestras relaciones por los mismos defectos que encontramos en el primer momento. Cuando nos enamoramos, o comenzamos una relación profesional incluso, imaginamos o suponemos -quizá con poco realismo- que ese detalle difícil o ese defecto que identificamos podríamos cambiarlo o tolerarlo. Y no, el defecto continuó. Quizá otras cosas mejoraron, pero no lo que era más significativo para nosotros.
Pues puede ocurrir que la persona siga igual. Habrá mejorado en otros campos, pero en lo que nos hizo incompatibles, no ha cambiado. Así, volver a intentarlo es poco realista y muy riesgoso. De hecho, es una apuesta loca: ya sabemos que no funciona, sabemos porqué no funciona... y nos damos cuenta de que aquello por lo que no funciona continúa allí.
Porque tu tiempo debe seguir adelante
Un miedo muy frecuente y bastante tóxico es el temor a los retos del futuro. Preferimos quedarnos en lo seguro antes que mirar adelante y decidirnos a combatir los nuevos retos de cada día. Es de hecho muy frecuente que la gente "se quede" donde estaba, sin evolucionar. Así te encuentras a personas embebidas en relaciones tóxicas, en trabajos asfixiantes y en ausencia de retos que le den sentido a la vida. En general, una situación así nos sumerge en una sensación de fracaso que genera dolor. Porque ni aceptamos lo que tenemos, ni nos decidimos a que el reto es posible, y que construir es simplemente caminar, con sus riesgos. Si nos quedamos incluso en un lugar ideal, descubriremos que el mundo a nuestro alrededor va cambiando, y si no crecemos, el cambio a nuestro alrededor nos dejará sin el "nido" de seguridad que hemos construido.
Pero, si estamos en algo que no es sano, donde recibimos un maltrato sutil o incluso abierto y tóxico, entonces hay menos razones para no tomar una decisión y darnos una oportunidad de seguir adelante y arriesgarnos con algo nuevo. Así que volver a tomar del agua envenenada, aunque esté "dulcecita a ratos" es simplemente volver a sumergirnos otra vez en el mismo charco malsano donde alguna vez estuvimos.
¿Cuándo vale la pena intentarlo otra vez?
Pregunta importante... Muchas veces pensamos que debemos intentarlo otra vez simplemente porque le tenemos miedo al reto o al riesgo que implica siempre moverse. Pero, algunas veces puede ser bueno... para estar seguros con más evidencia que ese lugar o esa relación no funcionaba, o porque de verdad quedan algunas cosas por cerrar. Pero, no te olvides: en la vida no podemos evitar el dolor, procurar evitarlo siempre nos puede llevar a tomar malas decisiones y... la vida está llena de encuentros y despedidas. Eso es también: un viaje. Al menos como planteamiento es bueno estar abiertos a los nuevos que llegan, y toca hacerle espacio de los que se deben marchar.
@leonardoamayaMD

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Carpe diem!

Finalmente, sólo se vive un día a la vez
Muchas veces olvidamos que no es la vida lo que es un tesoro, sino lo que llena de sentido ese tiempo. Hay vidas cortas y largas, pero finalmente, sólo se viven un día a la vez.
El pasado no nos pertenece. Es nuestra historia, nos ha construido, pero ocurrió. Pasó. Si queremos, si lo decidimos, nuestros recuerdos son el tesoro del que podemos sacar fuerzas en los días oscuros. Si decidimos mirar lo bueno, si decidimos coleccionar recuerdos y encuentros, y dejar pasar aquellas cosas que sirvieron para aprender, pero recordarlas llevan a sufrir. Quédate con lo aprendido, olvida la historia dura.
Siempre en nuestro pasado hay mucho para volver a mirar. Depende de nosotros elegir esos momentos de luz, que no faltan en nadie. Algunos serán el encuentro con personas significativas. Otros, serán ese destello de paz del encuentro con nosotros mismos. Cada uno tiene su estilo: en ocasiones, es caminar hasta el final de un espolón en Cartagena, sentarte a mirar la enormidad del mar y dejarte llevar por el impacto con esa belleza arrebatadora. Otras veces, es la memoria "andante". Para mi, volver a caminar calles: la mágica Roma y esas callejuelas llenas de arte en las que, de repente, te tropiezas con Bernini. La Cali que me adoptó unos años inolvidables. La geografía agreste de la Guajira, que te hierve la sangre del Caribe. O la fría Bogotá, paseándola por su arquitectura rotunda y plomiza y la sorpresa del sol que explota en medio de una mañana nublada. Depende de ti: tú tienes tus ciudades y tus encuentros.
Tampoco nos pertenece el futuro. Lo vamos construyendo día a día. Hoy. Ese día real que perdemos por estar preocupados en lo que no nos pertenece porque ya pasó o porque aún no ha llegado.
Hoy. Los encuentros de hoy, las personas de hoy, las oportunidades de hoy.
Ya lo decían Buddha, Epicteto, Marco Aurelio... Frankl, Beck, Ellis. Y luego, medio mundo. Hasta yo.
@leonardoamayaMD

miércoles, 2 de abril de 2014

La mala costumbre de vivir como una víctima

"No hay nadie inocente, sino insuficientemente investigado" Cultura popular
Con una frecuencia disfuncionalmente elevada, asumimos que somos víctimas de la fatalidad, de la crueldad de las personas que nos odian o de las lamentables y perversas fuerzas de la realidad. Y nosotros, como inocentes ovejas que padecemos todos los males, las personas lamentables que nos maltratan, y las parejas terribles que el destino pone a nuestro lado.
Estoy hablando de las desgracias cotidianas, y no de la acción de la naturaleza -un Tsumani- o el trabajo de un déspota como Hitler o Göering, e incluso de un déspota tropical y analfabeto
como Maduro. No: hablo de lo cotidiano. De la universidad, del trabajo, del romance tóxico de cada día.
El problema con sentirnos víctimas es que renunciamos a ser protagonistas de nuestra vida y nuestras decisiones: si todo depende de los actores externos, de las crueldades del destino y de las perversidades del resto del universo, entonces no tendría sentido trabajar por el cambio o poner medios para que mejore nuestra vida.
Pero vamos por partes. Mira, tu y yo sabemos que somos en ocasiones cabroncetes. Yo no llevo a cabo todos los homicidios que se me ocurren por las complicaciones que genera, como deshacerte del cadáver, limpiar la sangre y recoger las vísceras. Entonces, me consuelo con desearles la mujer por cárcel y cosas así.
Hay algo más terrible aún. Muchas veces somos cómplices de las situaciones lamentables en las que nos encontramos. Primero, porque sufrimos desproporcionadamente por pendejadas. Sufrimos porque evaluamos como tragedias cosas que no lo son. Tememos que no podremos soportar la soledad y nos enfurece a muerte que ese personaje o personaja nos haya dejado tirados. Consideramos insoportable situaciones que hemos soportado otras veces... Mira que muchas veces hemos superado las "tragedias" que nos caen encima. Mira, mira... seguro que si nos hacen la cuenta bien, muchos de nosotros nos merecemos bastantes cositas difíciles. En algunas ocasiones, porque en contra del sentido común y de los consejos de la humanidad toda, en contra de la opinión de nuestra madre, de nuestra abuela, de la señora que vende cigarrillos en la esquina, nos metemos con una persona que nosotros mismos sabemos que no nos conviene. Y luego, nos ponemos en la irrealidad de atribuirlo a la mala fortuna. No: son simplemente las consecuencias de nuestros actos. Así que si te metes con el equivocado, has desde ya la reserva para psicoterapia al terminar o disfruta en lo posible a esa persona tóxica y ¡huye cuanto antes!
¿Y sufres por el resultado de la Universidad? Si, acéptalo: incluso te merecías menos. No es que el profesor te odie. Seguramente podría tener razones, pero quizá tiene otras personas más significativas para él a las que detesta y les dedica toda su energía negativa. A ti, simplemente te puso la nota que te merecías. El problema de creerte víctima aquí es que no aprendes. Mientras consideras que tu profesor es hijo de una meretriz que se vende en la calle por tres pesos, te olvidas de lo más importante: que lo que no estudiaste son temas que serán importantes para tu vida. Y que, finalmente, eres una vaga redomada o un perezoso inconsecuente. Es duro reconocerlo, pero reconocer su responsabilidad ayuda para que te propongas mejorar un poco y llegar al envidiable nivel de mediocre funcional.
Y el trabajo... vamos a ver, ¿te sirve de algo sufrir todo el día y odiar a cada persona que vez? ¿se lo merecen porque son injustos contigo? Sufrir no sirve para nada. Te hace aún más insufrible cada minuto que pasas allí. Y ellos... pues quizá son cabrones algunos. Pero es poco probable que cambien para que tú no sufras. ¡Si no les importa que sus hijos, su mujer, su madre y la señora de la lavandería sufran!
Sentirte víctima no cambia el hecho que el timón de tu vida sólo lo puedes llevar tú. Sentirte víctima te hace abandonar la tarea de construir una vida mejor y te concentra en la inútil tarea de sufrir... Además, incluso en el caso real de estar bajo un jefe terrible y una pareja insufrible, eres mucho más que una víctima. Encuentra la fuerza en ti para cambiar de situación, crecerte ante las que no puedes cambiar y concentrarte en los otros mundos que habitan en ti. Y siempre, piensa hasta dónde tú eres cómplice de lo que te pasa, para que te "pases" a tu lado y juegues tu juego por ti mismo.
@leonardoamayaMD - racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 6 de marzo de 2014

Una cadena infinita de desgracias


Hace unas semanas alguien publicó este maravilloso sticker en internet. Más real que una piedra: 
Recordar es volver a emputarse
Con alguna frecuencia hacemos el tóxico y autodestructivo ejercicio de pensar en errores del pasado y evaluarnos por esas "metidas de pata". A partir de este veneno de la memoria, podemos considerar que nuestra vida ha sido una pérdida de tiempo, que somos las peores personas del universo (o estamos en un lugar destacado de ese selecto grupo) y que, como dice una ranchera que suele escucharse en avanzados estados de alcoholemia: "porque sé que de este golpe ya no voy a levantarme". 
Éste es un cartel para emergencias, cuando te quedes atrapado en el loco pasado: puedes imprimirlo y pegarlo en la botella de aguardiente que guardas en el fondo del bar para cuando todo te viene de recuerdo y te la empinas hasta llorar, lamentarte y autoflajelarte. Vamos a mirar un poco la realidad, a partir de las verdades como una piedra: 
Verdad como una piedra número 1: La vida humana es una colección de grandes éxitos revuelto con grandes boñiguitas de vaca. 
Si miramos la vida de cualquier persona, lo más frecuente es que esté revuelto el oro con la mierdita. Así de simple. Todos hemos cometido errores, todos tenemos en nuestros recuerdos equivocaciones. Algunas, te reconozco, pueden ser bastante grandes. Pero, al lado de esas, hay éxitos y logros. Y además, esas equivocaciones están en el pasado, ya no puedes cambiarlas. 
Claro, cuando uno está en la más profunda de las inmundas considera que en su vida todo ha sido un completo error (como dicen en las novelas mexicanas). Pues incluso en esa hipotética y muy poco probable situación, ¡Igual ya pasó, está en el pasado! Y tienes hoy para levantarte y comenzar a dejar de cometer errores. ¡Toma hoy tu primera buena decisión! Yo pienso que mis mejores decisiones las he venido a tomar después de los 40 años. Antes, hice tonterías. Con algunas de esas tonterías me divertí y con las otras pues he colocado los hitos a partir de los cuales me he reconstruido. Finalmente, sólo vivimos el día de hoy, el pasado no lo podemos cambiar y el futuro lo construimos a partir de lo que decidamos hoy, incluso hoy mismo por la tarde. la primera buena decisión, si quieres, es esta: ¡Pues me levanto y a que se jodan lo cabrones con mi felicidad!
Y tenlo muy clarito: tomar decisiones importantes siempre tiene riesgos. Algunas veces te vas a equivocar, porque eso es humano. 
Verdad como una piedra número 2: Nadie toma decisiones idiotas para hacerse la vida infeliz
Simplemente se equivoca y evalúa mal una situación. 
Así de simple. Tú, como todos, has tomado decisiones erradas. Incluso algunas muy graves y que han consumido mucho tiempo. Por ejemplo, más de la mitad de las relaciones emocionales comprometidas, es decir, matrimonios y relaciones largas, termina. Muchas de esas, terminan confirmando lo que todo mundo decía a gritos (pero no te decían a ti, que embarrada...): ¡Es un error! ¡¡No se casen!! Pero todas esas personas no se han comprometido con la firme intención de hacer su vida miserable. Simplemente, evaluaron mal a la persona y al momento. Incluso lo pasaron bien un cierto porcentaje del tiempo. Y finalmente, tuvieron la fuerza y la decisión de decir: ¡a la mierda todo, me voy de actor porno! y dejaron al neurótico o a la loca en cuestión. 
Finalmente, muchos de nuestros "errores" fueron malas valoraciones de las personas y las situaciones. En vez de sufrir por eso, ¡aprende! porque sí daría un poquito de pena que te equivoques dos veces con el mismo tema o la misma persona. Hay que ser creativos hasta para eso, ¡equivócate de formas nuevas!
Verdad como una piedra número 3: Lo normal en la vida es que las personas entren y salgan. 
Más realista, poco. Esto es la realidad. Las personas entran y salen de nuestra vida, eso es lo real. Incluso de formas dramáticas, como cuando la muerte o un viaje de cambio de vida aleja definitivamente o por mucho tiempo a personas significativas. Es lo normal. Es duro, pero eso es lo que ocurre. Incluso, esto te puede ayudar cuando tengas en cuenta que no solo salen de nuestra vida personas que valoramos: también salen afortunadamente de nuestra vida personas que son como una especie de kriptonita falsa. 
Verdad como una piedra número 4: Lo que puedes manejar es el presente. 
Si. Así de simple. El pasado está allí, los problemas están allí. No los puedes cambiar: puedes aprender de ellos, para que HOY no vuelvas a cometer los mismos (no te preocupes, cometerás otros). 
Verdad como una piedra número 5: La felicidad es también el ejercicio estratégico de una intencional mala memoria. 
Siiiii eso es una maravilla. Es como una especie de mala memoria funcional. A mí me sirve mucho. Hay gentecita de la que me acuerdo de forma borrosa. Para esto, es importante que tengas mucho presente, que conozcas mucha gente valiosa nueva, que te pongas en la tarea de hacer muchas cosas significativas. Significativas para ti, para tus metas. No tienen que ser procesos que te conduzcan a un nobel, basta que te lleven a reírte y a pasarla bien un rato, cada rato de tu vida. 
Verdad como una piedra número 6: A grandes boñigas, grandes paladas de tierra. 
Mira que en ocasiones somos particularmente geniales luego de aprender de una buena metida de pata. Basta que dejemos de consumirnos a nosotros mismos en la culpabilización y que nos decidamos a usar esa "energía" emocional de formas más positivas: en emputarnos para salir adelante. Y claramente en nuestra vida habrá situaciones y personas que fueron y son, para nosotros, una gran y potente "recuerdo" de una vaca. 
Pero vamos por partes: 1) no le des tanta importancia a esa persona. ¡Nunca la tuvo! 2) No seas tan radical con tanta gente como para odiar: Odiar es también un modo insano de apegarse al pasado. Pasa la página, olvida, deja así. 3) El mejor proceso para no odiar, es ser realista: esa persona quizá no fue el demonio de Tasmania, sus propios demonios la llevan a actuar así, como en ocasiones nuestros demonios nos hacen ser a cada uno de nosotros el demonio de Tasmania de cada día. 
Verdad como una piedra número 7: Échale también su culpa a los demás. 
¡Si! Deja de ser tan protagonista y no te olvides que quizá fuiste el "chacho de la película" (como decía el llorado Diomedes Díaz) pero seguro que tuviste coprotagonistas importantes en esa embarrada. incluso, en varios de esos eventos del pasado fuiste sólo rol secundario. Quizá candidato al Oscar de la Academia, pero secundario. Y en muchos otros, simplemente fuiste el actor extra al que le calló la pelotita de caca. 
Verdad como una piedra número 8: Siempre queda el resto del día. Pues eso. ¡A recomenzar, que eso es también la vida!
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com / @leonardoamayaMD

domingo, 15 de diciembre de 2013

Una vida llena de desgracias... que nunca han ocurrido

"Los callejones sin salida son mi mejor fuente de inspiración" 
Milan Kundera
Una ávida lectora y logoterapeuta que disfruta el agradable y cálido clima invernal de Suecia mientras cursa un doctorado me envía esta frase de Kundera. ¡Da mucho para pensar y decir!
Comencemos por partes, como hace uno cuando se debe comer un elefante.
En nuestra vida con alguna frecuencia nos tropezamos situaciones de las que pensamos no tienen salida. Sufrimos locamente, nos ataca la angustia, tiramos por la ventana proyectos y metas ante el drama. Muy frecuentemente, se relaciona con temas afectivos, como cuando termina una relación en la que habíamos empeñado mucho de nuestro esfuerzo (e incluso peor, tiempo y dinero).
Claro, ahora podemos decir que no valía la pena, que fue un error, pero mira: nos costó meses de drama, alguna que otra pastilla psicoactiva, terapia, etc. Quizá incluso pasa cuando estamos solos y pensamos que no conseguiremos la persona ideal (y asumimos locamente que sólo se puede ser feliz con alguien, ya te cuento de eso...).
En ocasiones, el drama se presenta porque hemos tomado una decisión que ha cambiado el rumbo de nuestra vida, o evaluamos que algo a lo que dedicamos muchos años no tiene sentido, y en consecuencia asumimos que nuestra un parte sustancial de nuestra vida ha sido un error. En este caso, la telenovela comienza con una promesa de mínimo tres temporadas.

Con frecuencia, nos pasan por la cabeza algunas ideas bastante tóxicas relacionadas con estos dramas. Hoy, te cuento dos:

Mi vida no tiene sentido sin .................... (Coloque en la línea punteada el idiota en cuestión).

Si estás pasando por esta situación, piénsalo con más cuidado y usa la memoria. En otras ocasiones, has sentido lo mismo (quizá una de esas relaciones escolares complicadas) y resulta que sobreviviste. Fuiste capaz de recomenzar y luego, el personaje en cuestión pasó a la historia. Otras veces, puedes acordarte de personas a tu alrededor que han pasado por la historia, y han seguido adelante. Incluso muchas veces, esas personas se han "librado" de un verdadero problema al dejar que ese mal momento pase a la historia.
Nuestra vida tiene muchos más sentidos. Claramente tener alguna persona significativa a nuestro lado puede ser un buen plan. Pero, las personas, todos, somos afortunadamente reemplazables. Todos. Todos... Y luego, quizá es el momento para considerar si el problema quizá no esté en el modo como tú manejas tu vida.
Veamos... es bueno que tengamos una relación, una persona que nos quiera. Bien, no es indispensable (pregúntale a alguien casado y ya verás: es posible vivir con una persona que no te ama...) En segundo lugar, es bueno que tengamos una relación profesional retante, un trabajo que nos da algunas emociones, nos permite crecer y nos proporciona dinero. Por lo menos eso estaría bien. Tercero, amigos y familia. Pero hasta aquí, son campos de la vida en los que requerimos otras personas. Te agrego un cuarto y quinto punto. El cuarto, ten una afición, un arte. Pintura, baile, música, cine, afecto por la moda o el diseño. Son cosas que puedes hacer o disfrutar y tareas que haces para ti. No necesitas a nadie para ese plan. Con mucha frecuencia, le dedicamos muy poco tiempo a esa actividad tan importante. Y el quinto, espiritualidad, ir más allá. No hace falta que sea un tema religioso, la espiritualidad es simplemente ir más allá de lo corporal. Meditación, contemplación, de lo que sea. Uno puede ser notablemente espiritual en este sentido y no tener ninguna creencia religiosa.
Pues mira, no es fácil cojear de dos de estas cinco patas. Y si no practicas las "patas" cuatro y cinco... tres son muy pocas para mantenernos estables. Consejo de peluquería: busca tu arte, busca tu contacto con el espíritu.

Estoy más solo / sola que un hongo y no conseguiré nunca a nadie que me haga feliz.

¿Te das cuenta que es una predicción? Nadie te puede garantizar que consigas a alguien. Nadie te puede garantizar que el que consigas no resulte de lo peor. Tampoco nadie te puede profetizar que no conseguirás a alguien. Pero, por lo menos hay que salir de la casa. No para buscar a nadie: para pasarla bien mientras te dejas encontrar. Si te quedas encerrado/a, pues tocará con el que reparte la pizza, que quizá no es eso lo que está buscando.

Vamos a Kundera, y aprovechemos la licencia de tergiversar y hacer decir a la frase lo que se nos de la gana: inspírate cuando te encuentres en ese callejón sin salida. Y ya verás que la tiene. Al menos, para pasarlo bien hoy. No te hablo de magia. La solución no aparecerá fácil, pero te garantizo que si te quedas llorando y quejándote, allí sí que no aparecerá nada.

Racionalemotivo.blogspot.com


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Construir sobre arena... o quizá sobre algo un poco más blando

Construir la vida sobre un fundamento claro es la razón por la que no podemos edificarla sobre caca. 
Efluvio filosófico-etílico
Tuve un pequeño escrúpulo para escribir el título que me parecía más acertado para hoy: no se puede edificar sobre un campo de lo que ya dije. 
Incluso para el mercadeo esta idea es clara. Recuerdo que una de las los principios de Nike Europa es: "las cosas se hacen con gente buena". Se hacen cosas grandes con gente grande, con metas grandes, con ideales grandes. 
Me contaron que vieron en un lugar cualquiera una frase un poco impactante: el cartel decía algo así como "mis motivaciones son mis enemigos". Seguramente se trata de esas frases que buscan impactar y ya está, pero nos sirve para echar carreta hoy. 
Resulta que es una motivación bastante pobre. Se apoya en una de las peores experiencias humanas, si asumimos que tenemos gente en nuestro pasado que hay que dejar allí. Pero dejemos lo feillo a un lado y pensemos en positivo. 
Nietzche decía (más o menos): Quien tiene un porqué, aguanta cualquier como". Y a eso vamos. Tener razones para actuar es clave para movernos. Ayuda mucho que esos porqué sean con las metas constructivas, con las personas constructivas, con lo mejor que nos rodea. Porque así podemos construir hacia el futuro, apoyándonos con lo mejor del presente. 
Viktor Frankl hablaba de las crisis del absurdo como una forma radical de las crisis de sentido. Va más allá: no sólo pensar que la vida propia no tiene sentido sino que es absurda. Hay además mucha investigación que ha mostrado este fenómeno como un efecto de la cultura contemporánea. Ahora, tener un sentido vital no quiere decir que deba ser "el" sentido. No hace falta que nuestra vida se oriente por la salvación de una especie de primates en riesgo de extinción en las Islas Faroes (donde de hecho, no hay primates, me imagino que por el frío de los mil demonios que hace allí). 
Así nos permitimos un sano egoísmo. Esto es: primero tú. Hasta los más fuertes actos generosos tienen algún premio. Al menos te da alegría no ser tan cabrón como otros, o como tú mismo hace un tiempo. Está bien. No nos pongamos esas metas locas (porque son irreales) de hacer lo bueno de forma super altruísta. Es una sobredemanda, algo que va más allá de lo que puedes pedirte. Pero preocúpate por tener una motivación constructiva: el arte, la moda, la salvación de las últimas tres guacamayas importadas y casi congeladas de las islas Hébridas, a punto de extinguirse ahogadas en la última llovizna del norte de Escocia. 
Pero vamos a lo importante: espero que hayas por lo menos pensado en lo tóxico que es construir encima de nuestros odios. De hecho, parece pobre y un tris patética una vida que no tiene más motivaciones disponibles que sus propios pequeños y retorcidos odios. A las personas que he conocido radicalizadas en este momento de vida... pues he procurado tenerlas de lejitos, porque además de rasgos del carácter bastante extremos, suelen ser personas conflictivas y tóxicas para su entorno. Así mismo. Un motor a base de caca puede ser muy ecológico pero un poquito maloliente, ¿no?
Pues seguro que tú no eres de esas personas (no creo que ese perfil lea mucho y menos un blog como este). Mira que en últimas, cuando uno crece pensando en sus "pequeños odios" finalmente está actuando de cara a la platea, y a al gente que debería ser menos significativa de su vida. Los errores del pasado, las personas de la historia mala... pues déjalas como aprendizaje y búscate motivaciones más higiénicos. ¡Seguramente que es más sano!
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 3 de noviembre de 2013

Autobiografías y otras mentiras de ese tipo

La autobiografía es un género literario en el cual establecemos correlaciones improbables entre hechos vagamente ciertos
- Leonardo Amaya, Efluvio filosófico-etílico
Con frecuencia establecemos correlaciones entre eventos de nuestro pasado para demostrarnos a nosotros mismos, de forma autodestructiva, que nuestra vida ha sido una evolución tóxica de situaciones desgraciadas. Y lo más terrible de esta situación es que solemos creer que esos vínculos son ciertos.
Piensa en las profecías cotidianas que te hacen sufrir: Suelen ser la conclusión de historias malas, dudosas elecciones y coincidencias con personas inoportunas, pero no una verdadera "cadena de la condenación". Sin embargo, nuestra habilidad para asumir que la magia negra opera en nosotros es verdaderamente sorprendente.
Es muy posible que en nuestra historia vital encontremos páginas difíciles vividas y personajes lamentables que permitimos entrar en nuestro camino. Vamos por partes: Episodios difíciles hemos tenido todos. En muchas ocasiones, esas experiencias nos han ayudado a crecer y hemos logrado aprender, de una forma costosa, quizá, pero válida. No pocas veces hemos aprendido que... hay maneras más baratas de aprender, como escuchar con más atención las historias malas de los demás y "escarmentar en cabeza ajena".
Y personas equivocadas... ¡cuánto nos enseñan! Frecuentemente que vemos ahora como equivocadas fueron una apuesta, y como en todas las apuestas, algunas veces ganas y otras pierdes. Mucho más frecuente cuando se trata de elecciones románticas, donde tendemos a invocar la magia, recordar a Disney y asumir que es cierto y apostar a riesgo loco. También las malas elecciones de personas han sido simplemente eso: errores de "casting". Éste sí es un aprendizaje clave: cuando miras los malos castings te encuentras que desde el principio... eran personas equivocadas. Gran ocasión para aprender, y es muy importante que miremos esas malas experiencias no para sufrir, sino para evitar volver a tropezar otra vez con la misma piedra.
Y finalmente, unos consejos de peluquería, un poco más elaborados, como para el blower:

  • En nuestra vida hay también muchos eventos positivos que con mucha frecuencia olvidamos, damos por sentado que son "naturales" o perdemos el buen hábito de usas como recuerdos buenos en las horas malas. 
  • Las páginas difíciles de la biografía son eso: pasado. Historia. No lo puedes cambiar, sólo aprender de ellas. Y no dicen mucho de ti, simplemente que has probado diversas formas para ser feliz, y no siempre han salido bien. 
  • Además, ¿quién te ha dicho que no puedes cometer errores? esa es la condición humana: equivocarnos de vez en cuando. Sino, decidir sería facilísimo. 
  • Pierde el mal hábito de hacer profecías y concéntrate en trabajar para construir una vida mejor en el futuro. Sufrir no produce nada más que úlceras y dolor de cabeza. 
  • Mejora tus habilidades autobiográficas e incluye los pasajes buenos de tu vida. 
  • Y finalmente... aprende. Aprender es una tarea tan compleja y difícil que deberías alegrarte por cada oportunidad que te da tu historia personal para ver un mejor camino. 

racionalemotivo.blogspot.com - www.leonardoamaya.com

martes, 15 de octubre de 2013

Una de Nietzsche...

La buena memoria es a veces un obstáculo al buen pensamiento
F. Nietzsche
¡Quien se imaginaría a este circunspecto filósofo dando consejitos de peluquería! Pero, para que veas: recordar cada cosa con frecuencia entorpece nuestra capacidad para razonar de forma defensiva y constructiva.
¿Y porqué? Es importante tener historia para aprender de nuestro pasado, también de las malas experiencias. Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Aprender en los temas humanos es una tarea compleja, y requiere que construyamos sobre lo que ya hemos vivido. Pero, en muchas ocasiones el pasado y la memoria hiperactiva nos interfieren porque:
Nos dedicamos a sufrir sobre los errores pasados: acéptalos. No los puedes cambiar. Aprende.
Nos llenamos de prejuicios: el hecho de haber tenido interacciones con dos o tres cabrones y una persona falsa no implica que siempre nos vamos a encontrar con gente así. Por ejemplo, yo tengo muchos buenos amigos bogotanos, luego de haber tenido la experiencia de tratar profesionalmente con una personaja de lo peor, poco profesional y falsa como moneda de cuatro pesos. 
Perdemos la oportunidad para arriesgarnos nuevamente: una parte importante de las buenas metas humanas incluyen un factor de riesgo. Enamorarse, trabajos retantes y aficiones frecuentemente demandan una buena porción de apuesta. Apostamos por personas nuevas, proyectos nuevos y metas nuevas, y si nos paraliza el recuerdo de malas experiencias pasadas, podemos dejar de lado una nueva oportunidad con mejores resultados.
Pues con Nietzsche: un poco de mala memoria no pocas veces es bueno.
LAmaya - racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 28 de junio de 2013

¡Salte de la Telenovela!

Afrontar enfermedad y muerte....implica replantearse TODO y dejarse de pamplinadas.... entender que el mundo es como es y no como yo pienso que es... ni siquiera el del otro!.. 
Olga Gamig, Florida. 
Un matrimonio amigo me ha escrito este mensaje (que me han permitido utilizar). Y es una frase que puede resultar fácil para decir, pero muy complicada para aprender y vivir en lo cotidiano.
Con frecuencia, sufrimos por la ausencia de condiciones que le hemos colocado a nuestra vida, a nuestra pareja y al mundo. No es un descubrimiento nuevo, lo tenía claro Epicteto (Circa 50 -150): No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz. Evidentemente tenemos mucha más seguridad en algunos temas cotidianos de la que tenían Buddha, Epicteto e incluso casi cualquier persona en el siglo XIX. Pero, aún así, hay muchas situaciones que no podemos controlar. Y si sufrimos porque no son como nos parece, pues tenemos razón suficiente para convertir nuestra vida en un infierno.
Nuestro amigo con tendencia a la obesidad, Buddha, invitaba a concentrarnos en el presente, mejor dicho, a gozar con lo que hay mientras intentamos construir lo que vendrá: No sufras por el pasado, no sueñes con el futuro, concentra tu mente en el momento presente. En ocasiones, con mucha frecuencia, dejamos de disfrutar lo que ya tenemos, por condenarnos y sufrir por aquellas cosas del pasado que no salieron como queríamos y que no podemos cambiar; nos preocupamos por los miedos en el futuro, y dejamos de lado el día de hoy, que es cuando podemos realmente construir lo que viene.
Un personaje de la psicología contemporánea (aún vivo, espero tener la oportunidad de oírle en el Congreso Mundial de Terapia Cognitiva del próximo mes) Aaron Beck, habla de la "tríada de la depresión": Soy malo, el mundo (los demás) son malos y mi futuro será terrible. Sí, tenemos defectos, pero no somos terribles. Sí, hay gente cabrona, pero ellos mismos tienen también algún punto positivo, y siempre, puedes cambiarlos y alejarte de los que son negativos: gente hay a paladas; sí, el mundo es complicado, pero sufriendo y quejándose por que es así no lo cambia ni un punto.
Esta frase, como ves, tien mucho que comentar. Así que comenzamos una serie: Salte de la Telenovela. Vamos a verlo, y vamos a dejar de ser la Maria Esmeralda, la Camila Topacio, la Tibisay y ponernos en nuestro lugar: personas que tienen mucho que dar, y mucho que hacer cada día. ¡Nos seguimos conversando!
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 14 de abril de 2013

El talento de Ratatouille

No cualquiera puede ser un gran artista, pero un gran artista puede venir de cualquier parte
-
Anton Ego (Persona de la película Ratatouille)
Pues sí, una cita de un personaje de dibujos animados. Nada distinto a cada uno de nosotros, que con no poca frecuencia nos metemos en películas bastante complicaditas e imaginarias.
Resulta que con frecuencia, sufrimos porque pensamos que no hacemos las cosas tan bien como deberíamos, cometemos más errores que los demás congéneres y eso confirma que somos incompetentes en el amor, en el trabajo, y peor aún, en el timón de nuestra propia vida.
Vamos a dos ideítas básicas:
1. Sí, a lo mejor debes mejorar. No sólo porque efectivamente los humanos somos defectuosos, sino porque de hecho, tenemos la posibilidad de ser mejores. ¿Te das cuenta lo básico del asunto? Claro, a lo mejor incluso eres terrible en un tema. Pues... busca ayuda. Consejitos, psicoterapia, etc. Pero, sufrir no es un método para nada.
2. Sí, deja de planear y sufrir y ponte a hacer algo. Vamos a repasar el "rosario de dolores": "me van a descubrir lo incompetente que soy"; "nunca podré mejorar en esto", y etc. Mira, seguro que algo se puede hacer. Ponte a hacerlo. Es muy bueno e importante planear, pero luego de organizar, alguien tiene que ponerse a hacer las cosas. Y si no eres tú, quién. Si no es ahora, cuándo. Si no es aquí, dónde.
¿Talento? tenemos todos. Quizá para algunas habilidades muy especiales no será práctico demandarse mucho, porque el camino sería muy dispendioso para competir con personas que nos llevan ventaja en tiempo y habilidades ya poseídas, pero seguro que tienes muchas habilidades que nunca te has decidido a explorar porque no eres "lo suficientemente bueno". ¿seguro? yo conozco personalmente gente bastante incompetente que logra "vivir del cuento" bastante bien. Únete al grupo, y ponte a hacer algo. Seguro que sentado llorando no desarrollarás ningún talento distinto a ser una reina del drama. Y levantándote a poner las manos a la obra al menos te ayudará a dejar de pensar en temas autodestructivos.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com


domingo, 21 de octubre de 2012

Lugares equivocados y tragedias anunciadas

No me da tanta rabia haberme equivocado, sino que me lo habían dicho cincuenta cabrones.
AA, Bogotá.
Bueno, primero los errores podemos convertirlos en oportunidades (excepto que te mueras, claro, pero no estamos hablando de ese nivel de errores). Además, siempre cometeremos errores. Forma parte de condición humana.
Ahora, los problemas no son para sufrir, sino para buscar soluciones. Si te lo advirtieron todos tus amigos, no hay nada que hacer: ya pasó. Peeeero, revisa si no tienes un problema de "oído". La primera vez que metes la pata en un hueco es un error, pero la segunda vez que caes en el mismo hueco, es una decisión. Una elección tonta, pero elección finalmente.
Sin embargo, perdemos tiempo culpándonos y revolcándonos en el pasado. Por supuesto, si tienes una extraña perversión que te hace experimentar placer con la culpabilidad, adelante. Los demás, podemos concentrarnos más en aprender de las metidas de pata y ponernos a trabajar en corregir las consecuencias que nos dejaron o aprender de ellas.
No hace falta que sean los grandes errores. Bien sirven toda esa cantidad ingente de pequeñas tonterías que nos hacen la vida imposible sin matarnos. Finalmente, así crecemos: un poco cada día.
racionalemotivo.blogspot.com.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Un día a la vez

Lo real es el día. El pasado es historia, y el futuro existe en nuestra mente. Vivir el presente va más allá de una estrategia: es la realidad.
Con mucha frecuencia nos torturamos por aquellos aspectos de nuestra vida pasada que juzgamos equivocados. Entre estos temas, en ocasiones nos tortura el tiempo que no dedicamos a las personas significativas de nuestra vida o incluso a nosotros mismos. Un paso adelante en esta tortura con poco sentido es condenarnos a nosotros mismos, juzgarnos globalmente por decisiones que no podemos cambiar. Una buena parte de esta tendencia disfunción al proviene de formas culpabilizantes de nuestro modo de comprender la religiosidad.
El futuro nos hace sufrir porque con frecuencia predecimos eventos terribles que serían consecuencia de nuestras faltas, el "justo castigo" por nuestros errores. Evidentemente nuestros acos de hoy aumentas las posibilidades de consecuencias específicas en nuestro futuro. Pero, sufrir por eso no cambia el resultado. Lo que cambia nuestro destino es lo que hagamos ahora, lo que cambiemos hoy en nuestra conducta.
La enfermedad de una persona significativa nos recuerda que los tenemos por un tiempo limitado. Nos puede servir para tener muy presente que cada momento es único y el tiempo que estamos con esas personas es siempre limitado. No sabemos cuando ni cuanto tiempo los tenemos, pero tenemos claro que tienen un límite.
La consecuencia es lógica, pero no por eso fácil de tomar: aprovechar cada día, cada momento. Al menos una llamada, tiempo para tomarte un café con calma, para sostener una breve conversación,  así un día y otro: pequeños recuerdos que son como tesoros discretos. Y si llega la enfermedad, dedicarte a sufrir por lo que no hiciste o preocuparte por lo que pueda pasar, que o puedes controlar, no tiene mucho sentido. Dedícate tiempo a gozar esa persona, a construir recuerdos valiosos. Es lo que tienes. Y ya es mucho.m
Racionalemotivo.blogspot.com / Leonardo Amaya

viernes, 27 de abril de 2012

"Metiendo la pata" y las cagaditas diarias

Para aguantarse a un perfecto, hacen falta dos perfectos. 
Hay algunas realidades absolutamente cotidianas. Una de ellas, que tenemos una tendencia continua de buscarse motivos para sufrir. Y muy cerca a esa, una cierta, obsesiva e irracional tendencia de pretender la perfección. La verdadera calidad humana, es la calidad parcial. La calidad total, déjala para las teorías y los libros de psicología ficción. Somos imperfectos, tenemos límites y cometemos errores.
Claro que es importante procurar mejorar, ser más competentes en nuestro trabajo y buscar hacer las cosas bien. Pero, incluso con esas excelentes ideas e intenciones, cometeremos errores. Algunos, de forma continuada.
De los errores, podemos aprender. Y poco más. Mirar nuestros errores del pasado para condenarnos y para sufrir, no tiene ningún sentido. Si puedes mejorar, para qué preocuparse. Y si en eso, puedes mejorar poco, porque lo has intentado y aún no lo consigues, pues tampoco tiene sentido pasarlo mal. Por esa simple razón, porque eres humano.
En otras ocasiones, intentamos olvidarnos del tema y negar nuestro pasado. Puede servir... pero no muchas veces, porque precisamente es tu pasado. Parece que es un poco más funcional mirar tus errores, aceptarlos como equivocaciones, observar qué puedes aprender de ellos... y no decir nada de tí además de reconocer que eres humano.
Así que si decides tomar la pala para desenterrar cadáveres de tu historia, pues asúmelo como un pequeño cursito de arqueología interior. Ríete un poco, tapa otra vez, y concéntrate en hacer lo que mejor puedes hoy.
racionalemotivo.blogspot.com

martes, 13 de marzo de 2012

¡Suelta la pala!

Si pensar en el pasado no te sirve para ser más feliz ni para quererte más, es momento entonces que dejes de pensar en el pasado.
Tenemos una afincada tendencia a tomar la pala y desenterrar errores del pasado, metidas de pata, y muchas veces, simples errores de cálculo que nos han generado dolor o problemas. Muchas veces ambos. Por supuesto es importante aprender de los errores cometidos. Para eso, hay que tener claro cuál fue el error: muchas veces juzgamos nuestras decisiones con información que sólo tenemos hoy. Pero, el aprendizaje no tiene porqué ser doloroso. Eso de "la letra con sangre entra" es una idea de una pedagogía un poco cavernícola. Puedes aprender sin que sea excesivamente doloroso, y siempre, sin condenarte.
Así que veamos un pequeño grupo de consejitos de peluquería:

  • Si te hace falta explorar tu pasado, ten la pala a tu lado. Porque si desentierras un zombie de tu vida anterior, mejor le cortas la cabeza. Listo, fue un error, no vamos a repetirlo. Pero pasó: ese zombie estuvo en tu vida. Y eso no te convierte en un@ fracasad@.
  • Los "te lo dije" son eso: te lo dije. Todos tenemos derecho a cometer nuestros propios errores, y claro, muchas cosas que nos han dicho no han ocurrido nunca: sólo cuentan los "te lo dije" que acertaron, así que no es muy indicativo. Puestos a hacer profecías, pues profetiza el número del Baloto y me lo cuentas.
  • El futuro es hoy. Lo que tenemos que construir, comencémoslo hoy. Ya que tienes la pala en la mano, apenas termines de lamentarte por las terribles cosas que has hecho, pues comienza a trabajar en el mañana. Y el trabajo para el mañana se hace hoy. Si la embarraste ayer, pues nada. No lo puedes cambiar. Pensar que eres una furcia o un paquete no cambia el pasado. Ocurrió. Lo que puedes cambiar es lo que hagas hoy.
  • La máquina del tiempo... está en tu cabeza. Tú eres quien hace que el doloroso pasado (que es historia, muerta, seca y fría). Si tú la enciendes, tú la puedes apagar. Desconéctala, y salva la naturaleza del uso absurdo de los recursos.
  • Dedícate tiempo ahora. Estar sentad@ lloriqueando por lo que ha pasado, no cambia lo que ha pasado. Así que, salte de tu telenovela, y ¡vete a gozar los comerciales!

racionalemotivo.blogspot.com




lunes, 16 de enero de 2012

Frustraciones insoportables

Menos da una piedra
-Cultura popular española
Con frecuencia en nuestra vida, incluso cada día, las cosas no salen como queremos y como lo habíamos planeado. Forma parte de la realidad del mundo y en ocasiones, las amplificamos por nuestras sobre-demandas.
Algunas de esas frustraciones pueden ser realmente impactantes, y nos generan una cierta molestia que puede extenderse durante el tiempo.
Hay dos trampas fuertes, la trampa del pasado, que nos lleva a condenarnos por decisiones que ya no podemos cambiar, y la trampa del futuro, predicciones para las que tenemos muy pocos puntos de apoyo: el malestar emocional que nos generan estas dos 'fugas en el tiempo' nos distraen de lo único real, que es el presente, y nos quitan energía para asumir las decisiones y acciones que podemos tomar hoy, las únicas que pueden contribuir al cambio de nuestra vida.
Pero, en ocasiones, el malestar permanece taimado allí, y queda como una especie de molestia sorda que surge en varios momentos. Aveces, este malestar está relacionado con otra ideíta tonta pero muy activa: "no voy a poder soportarlo". Si lo miras con objetividad, por supuesto que es molesto y quizá intenso, pero soportar, soportar, has podido otras veces. Lo único realmente insoportable es morirse, y cuando te mueres, ya no tienes más preocupaciones.
Tres ideas (consejitos de peluquería) para meternos en la cabeza cuando estemos en uno de esos días:
Bien, vamos a concentrarnos en lo de hoy: ¿qué debo hacer ya para hacer las cosas mejor mañana?
Ok, estar un poco perturbados es normal. No soy de piedra. ¿Dime quién no ha pasado por un mal rato y aquí está?
Molesta, he tenido un evento malo -que no ha ocupado tooooodo el día, sólo un rato difícil, sin duda, pero  vamos a poner piedra por piedra para que las cosas cambien.
Bueno, esto salió mal. Vamos a probar con otro.
El objetivo del pensamiento sano es disminuir las emociones disfuncionales, pero no se trata de convertirnos en un palo. No es realista ni humano no tener emociones. Pero, llorar alguna vez no es malo. No da cáncer. Estar mamado del trabajo un día no es terrible: es una experiencia bastante frecuente... y exagerada muchas veces. Y... Menos da una piedra: siempre se puede sacar algo de las experiencias difíciles, por lo menos, aprender.
racionalemotivo.blogspot.com

sábado, 14 de enero de 2012

Culpa y Realismo

Yo no tengo la culpa de que la vida se nutra de la virtud y del pecado, de lo hermoso y de lo feo. 
-Benito Pérez Galdos
Las emociones disfuncionales, es decir, aquellas sensaciones que nos hacen sufrir y que influyen en que tomemos decisiones poco útiles e incluso dañinas, son exageraciones de las emociones funcionales, útiles, que nos hacen humanos. Nuestra ira loca es una exageración de la molestia normal que nos generan ciertas situaciones; la angustia que nos lleva a sufrir ante riesgos futuros, es una amplificación dañina de la controlada preocupación por situaciones difíciles previsibles y que debemos enfrentar.
Así que el límite es el problema: es fácil identificar cuándo nos estamos pasando de la raya: porque sufrimos y hacemos cosas locas de las que luego, más tranquilos, somos capaces de reconocer como errores.
Esas emociones provienen de nuestras ideas: ideas sobre-demandantes para el mundo o para nosotros mismos que nos llevan a la frustración porque son precisamente eso: sobre-demandantes. No son realistas. No es lo que ocurre verdaderamente. No se trata de dejar pasar todo, pero sí de aceptar que el mundo es como es, y el cambio de nos parece adecuado necesitará tiempo, en ocasiones, mucho tiempo.
Así que se trata de tener claro que lo que nos gustaría, es decir, el mundo ideal que gira alrededor de nuestros deseos y nosotros mismos como seres perfectos es eso: una preferencia, un gusto, casi tanto como nos gustaría poder volar por nuestra cuenta. Y que por tanto, es eso: me gusta, pero no debe ser así. Porque nada puede obligar al mundo, a los demás o a mí mismo a ser de acuerdo al modelo ideal. Aceptar lo que es, lo que somos, y comprometernos con poner los medios cada día, sin angustias ni locuras para hacer más probable un mundo mejor para nosotros y los demás.
Hay una emoción que es muy frecuente, que llena nuestros días y que nos hace sufrir tontamente. Esa es la culpa, exageración de la responsabilidad. Pongo un ejemplo: eres responsable de esa decisión que finalmente demostró no ser para nada conveniente, incluso muy inadecuada. Ok, eres responsable, pero:

  • Eso está en el pasado, no lo puedes cambiar. Es historia. Puedes poner medios para contener el problema, pero no puedes volver atrás. 
  • Esa decisión no te convierte en una persona terrible. Te convierte en un ser humano, susceptible de errores, y capaz de mejorar. Pues condenarte a tí mismo y decirte que eres una basura no hace que cambie el pasado: sigue igual. 

En últimas, sentirte una porquería no sirve para nada más que para sufrir.
En otras ocasiones, por desgracia muy frecuentemente, mantenemos una constante búsqueda de las personas que en nuestro pasado nos hicieron algún daño, la mayor de las veces involuntario por parte de ellos. Y nos amargamos, y borramos gente de facebook, del teléfono, mantenemos activamente guerras absurdas y vamos quedándonos aislados cada vez de más personas.
por supuesto puedes poner distancia de personas que realmente no te aportan demasiado. Pero, la realidad es que no resulta nada fácil rodearse de gente perfecta, porque no existen y los que creen que son perfectos son habitualmente inaguantables.
Hay algunos puntos de realismo que nos pueden ayudar a manejar esas ideas de fondo que nos hacen sufrir en relación con la culpa:

  • Realmente el mundo no gira alrededor de tí. Esas personas posiblemente no estaban centradas en satisfacer tu vida y tenían -siguen teniendo seguramente- sus propios problemas y fantasmas. 
  • La gente perfecta no existe. Rodearte de los mejorcitos es una buena idea, pero no son muchos y no hay ninguno que sea perfecto. Así que si comienzas a quitar de tu lado a la gente con defectos, te acabarás quedando solo. 
  • Mientras tú te preocupas y sufres por la gente, ellos están en sus propios temas. Es decir, que tú sufras no hace que ellos centren su vida en tí. Una cosa un poco más dura: deja de pensar que los demás te hacen la vida difícil. Lo real es que el mundo es difícil y que sufres porque no te decides a dejar de exigir lo que no puedes conseguir. 
  • La culpa nos hace vivir en el pasado, que no podemos cambiar, cuando sería más funcional trabajar por lo que tenemos hoy en mano.

Manejar la culpa no es nada fácil, así que no sufras por lo que demore. Ponte un esfuerzo diario, examinando las ideas de sobre-demanda, suelta el libro de las retaliaciones, y dedícate a pensar en tí, en qué debes hacer hoy por tí. Mañana es otro día, y ya veremos.
leonardoamaya.com

jueves, 29 de diciembre de 2011

El loco libro del pasado

La historia persona es... un cuentico que nos inventamos a partir de trozos y eventos. Depende de tí si se convierte en un cuento de terror y lágrimas.
En nuestra historia personal hay siempre algunos eventos difíciles y relativamente duros. No han sido realmente terribles, porque sobrevivimos y estamos aquí. Pero, indudablemente algunas de nuestras historias pueden haber requerido un proceso de superación complejo e incluso aún podemos estar padeciendo algunas consecuencias.
A pesar de esto, raramente nuestra vida es un torrente ilimitado de lágrimas. Hay momentos complicados, pero su duración, comparado con el arco de nuestra existencia, ha sido contenido. Incluso en los peores momentos de nuestra vida, la situación no ha ocupado todos y cada uno de los minutos del día. Más allá, las personas más terribles de nuestra existencia no son un ogro demoníaco cada segundo y cada latido de su pútrido corazón. Incluso Hitler era bueno con sus perros, y a ratos, con Eva Braun. Incluso dedicaba ratos bucólico a pintar algunas acuarelas, quizá un poco mediocres pero románticas. Eso no disminuye la tremenda realidad de los crímenes que se cometieron bajo su mando, pero para este ejemplo, evidencio que incluso uno de los monstruos de nuestra época no era atroz cada minuto. Difícilmente tu antiguo novio / novia será comparable en actos de perversidad a Hitler (aunque lo haya intentado sin cansancio durante esa relación tórrida contigo).
Nosotros construímos nuestra historia seleccionando pasajes y personajes de nuestra memoria. Frecuentemente experimentamos una cierta tendencia a preferir el recuento de momentos difíciles y personajes lamentables. Hay alguna evidencia neurofisiológica que esta situación depende de estructuras específicas de nuestro cerebro. Luego, nuestros hábitos y nuestra cultura impulsan o controlan esta tendencia, con alguna inclinación más bien a estimularla. Así construímos nuestra historia personal, y luego nos dedicamos a rumiarla en los tiempos en que nos sentimos más miserables, de forma tal que nos sintamos aún peor. Esto podría llamarse el loco libro del pasado, donde también hay personas que hemos convertido en el malo de la película y, cada vez que tenemos oportunidad, sacamos al vampiro infecto y le restregamos en la cara que ha sido nuestro propio torturador en jefe. No raramente este recuerdo y confrontación ocurre durante una amable comida que bañamos íntegramente en hiel.
Pues te cuento. Depende de tí. Puestos a inventarnos nuestra historia, escoge mejores capítulos, termínalos bien, y no hagas profecías de las que no tienes ningún soporte. Ponle y acepta el toque de contraste de esos episodios, pero déjalos como son: episodios. No te definen ni definen de forma plena a los personajes de ese evento. Somos humanos, todos, también tú, también esa persona. Podría ser una buena tarea para el nuevo año sentarnos todos con un buen borrador a corregir la autobiografía.
racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 16 de septiembre de 2011

Amores tóxicos

En los tiempos del fascismo yo no sabía que estaba viviendo en los tiempos del fascismo. 
Hans Magnus Enzensberger.
La frase de este escritor alemán introduce uno de los temas claves en la resolución de la culpa. Con frecuencia, nos atormentamos y culpamos por situaciones de nuestro pasado que pudimos haber manejado mejor. No es extraño que saquemos del baúl de los recuerdos tóxicos historias de relaciones con personas, grupos, tríos, etc., a partir de las cuales nos castigamos por haber metido la pata, haber mantenido una situación de devaluación personal e incluso decirnos que... botamos muchos años de nuestra vida.
Vamos por partes, como bien decía Jack el Destripador.
1. Las evaluaciones del pasado las solemos hacer con nuestra experiencia y fortaleza actual. Resulta que hace 5, 10, 15 años no eramos los mismos. Quizá eramos más ingenuos, un poco soñadores o incluso nuestra experiencia vital nos permitía soñar con cambiar el mundo, unirnos a batallas por la libertad, el amor y más.
2. Muy raramente sufrimos el 100% del tiempo. Incluso mientras se hundía el Titanic te podías tomar un whisky y escuchar con embeleso la orquesta principal del barco. Incluso tendrías un minuto para mirar el esplendor apabullante del Mar del Norte. Así que en la mayor parte de las relaciones habrás tenido un buen rato, buen sexo o por lo menos conversación. Quizá amigos comunes o ambientes que disfrutaste.
3. No puedes cambiarlo. Lo que sí puedes lograr es dejar de sufrir por eso. No fue el mejor plan, pudo se mejor, pero fue lo que fue. Si realmente te causó mucho daño, puedes hasta demandarlo. Y si no consigues dinero, al menos le darás un mal rato.
4. Chapotear en el pasado no sólo trae al presente cosas que no puedes cambiar, sino que te distrae de ocuparte por qué vas a hacer hoy, que es lo único real y lo que te permite construir el futuro.
5. ¿La idea básica? Vivir el día. Hoy. Incluso si vas a poner la demanda... llámate hoy mismo al abogado.
racionalemotivo@blogspot.com
Independencia Emocional: Leonor Lega, PhD., del Albert Ellis Institute NY en Bogotá. 28-29 de octubre de 2011. Información: info@alianzatrec.com

Las redes sociales!

 Hay mucho material disponible en:  https://www.instagram.com/leonardoamayamd/ Sigámonos allí! Leonardo