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domingo, 7 de abril de 2019

Ideas Claras

Cuando se trata de la vida feliz, no es propio que me respondas, según la costumbre de la opinión de la mayoría: “Esto parece ser la mayor felicidad”; pues por eso mismo es la peor. No marchan tan bien los asuntos humanos, que las cosas mejores agraden a los más; la prueba de lo peor es la muchedumbre. Busquemos qué es lo mejor, no lo más acostumbrado
Seneca, De Vita Beata

Hoy te traigo otro texto un poquito añejo, de Séneca. Sobre un tema cotidiano, y ya vez, antiguo: la felicidad. Nuestro querido Séneca tenía una pregunta muy adecuada para leer el domingo en la noche: el camino para ser felices. 

Por supuesto un filósofo debía escribir de una forma un poco difícil de comprender.  Pero este párrafo es bastante directo: lo que opina la mayoría no es lo que a todos sirve para ser felices. Y resulta que con frecuencia nos equivocamos de camino precisamente por seguir la opinión dominante. 
Resulta que todos tenemos diversas metas y tareas en la vida. 

Déjame lo digo claro: la jerarquía habitual suele no coincidir con lo que debería ser para nosotros importante. Claro que nuestro trabajo es relevante. Ojalá nos haga felices, sea una ocasión para crecer y sus retos interesantes. Pero, no es lo único, y muy seguramente no es lo más importante en nuestra vida. 

Claro que no te sugiero que renuncies mañana. Entre otras cosas porque necesitas el dinero, continuar tu recorrido profesional e incluso estar ocupado. Si te quedas todos el día en la casa es posible que te neurotices y comiences a pensar tonterías que te preocupen más. Pero, tampoco debe ser lo más significativo en tu día. Y también es probable que lo más apasionante que tengas mañana no sea tan relevante para la mayoría. Mira lo que nos decía Séneca: 

No marchan tan bien los asuntos humanos, que las cosas mejores agraden a la mayoría. 

Te lo traduzco mejorcito: No es que nuestro mundo esté lo suficientemente sano mentalmente como para que lo más importante importe a la mayoría. Voy a ser más claro aún. Mañana tengo una reunión de trabajo importante, que me divierte. Pero, lo que realmente me apasiona mañana es ir al gimnasio y ver como va la renovación de mi cocina. Otro día puede que lo mejor sea verme con algunas personas. Imagínate que yo mañana le apueste todo a esa reunión. Hoy preparé el material que necesitaba y me dispuse a que sea interesante y divertida, pero puede ser que las demás personas que acudan les importe muy poco lo que hice e incluso no lo valoren o no lo entiendan. Pues bueno, lo que realmente me interesa en categoría A plus es mi cocina. No quiere decir que no me importe para nada la reunión; simplemente es que no será lo más importante para mi felicidad en ese día. Quizá en otro sí. 

Es más, mi cocina no es lo que más felicidad me dará. Es la comunicación con la gente que me voy a encontrar, algunos de mi familia, otros amigos importantes y algunos colaboradores con los que amo trabajar. ¡Pero con frecuencia nos olvidamos de disfrutar eso! Cada momento, cada tema importante. 

Si vamos a lo práctico, te recomiendo un truco de peluquería: Construye tu lista de la felicidad de mañana. No de toda la vida ni del universo mundo, sino de lo que puedes disfrutar mañana mismo, y verás que, al ordenarlo de acuerdo a lo que para ti es más significativo, muy probablemente no coincide con la opinión de la mayoría e incluso, puede sorprenderte. 

Si la haces con juicio es posible que descubras que no atiendes lo suficiente a temas que son de verdad importante en tu vida. Te ayudo: comienza con las personas valiosas de tu vida con las que vas a tener contacto mañana. Sigue con las tareas interesantes de tu trabajo -quizá te interesen predominantemente a ti- luego, ¡por favor! incluye las metas que pueden sonar tontas pero que te gustan: ese postre que te vas a tragar mañana porque sí. Esa novela que estás leyendo, incluso la tarde del gimnasio, porque quieres mejorar algo en tu cuerpo, o desarrollar un extraño músculo o incluso si simplemente vas a ver gente que se sacrifica más en su dieta que tu. 

Y no te olvides, los que podemos disfrutar es lo que tenemos a mano cada día. Y disfrutar es al menos una versión cercana a la felicidad. 

@leonadoamayaMD

domingo, 31 de marzo de 2019

Gratitud

La felicidad, en un libro de hace años...

¿Qué nos impide, en efecto, decir que la felicidad de la vida consiste en un alma libre, levantada, intrépida y constante, inaccesible al miedo y a la codicia, para quien el único bien sea la virtud, el único mal la vileza, y lo demás un montón de cosas sin valor, que no quitan ni añaden nada a la felicidad de la vida, ya que vienen y se van sin aumentar ni diminuir el sumo bien?

Lucio Anneo Seneca, (4 a.C. - 65 d.C). De vita beata (Sobre la vida feliz).

Seneca es uno de los autores Romanos (bueno, nacido en Córdoba, España) que abordó una reflexión juiciosa sobre la vida. Para seguir en el tono nerd, Séneca es reconocido como un filósofo estoico. Y hasta aquí lo nerd. 

Esta frase recuerda a otro personaje muy influyente, de otra punta del mundo, Gauthama Buda, pero eso lo hablaremos otro día. Nuestra mente se perturba cuando intentamos controlar lo que está fuera de nuestro dominio... como las personas, el futuro e incluso aquellos eventos del pasado que son historia y ya. Y a partir de allí comenzamos a especular, a suponer un camino o el otro. Y mientras nos distraemos en eso, olvidamos gozar los que tenemos ahora, las personas maravillosas que nos acompañan hoy, incluso los recuerdos que podemos agradecer. 

Te cuento un consejito de peluquería que sirve para bastante. Organízate su "paquete de emergencia" para cuando pierdes contacto con la realidad. Te doy la fórmula: 


  • Fotografías con las personas que has tenido el gusto de cruzarte en la vida y te han dejado una huella amable. 
  • Fotografías de las personas cercanas, las que siempre han estado allí, aunque no las frecuentes
  • Recuerdos de esos viajes que han sido más importantes por dentro (en tu mente) que por fuera, en los pies...
  • Las frases que te han marcado, que te han ayudado a aprender un poco sobre quién eres. 
  • Los recuerdos de esos viajes con gente espectacular... y aquellos en que te has acompañado solo y has sido maravilloso compañero de viaje de ti mismo!
  • Los recuerdos de esos hitos de la vida que tienen sentido para uno mismo: ese premio que has amado, ese trabajo que ha sido un logro...
  • Y tu playlist del recuerdo, para cuando sea bueno que repases esos recuerdos e imágenes. 

Ya sabes. Dedícale un tiempo en uno de esos días que te domina la procrastinación de lo urgente y puedes hacer algo importante!

@leonardoamayaMD



lunes, 4 de diciembre de 2017

Tóxicos en diferentes dosis...

No hay relaciones perfectas. Sólo en las películas. ¡Pero en pocas, muy pocas películas! 

Las películas y las novelas sirven para distraernos. Ése es su objetivo: buscan sacarnos de la cotidianidad, o destacar un episodio histórico. En algunas ocasiones presentarnos temas un poco mágicos. Incluso cuando vas al cine un poco minoritario, te encuentras con narraciones estupendas, cercanas a la realidad quizá, pero no "fotografías de lo real". Esta es una idea clara: las películas y las series de televisión no buscan ser referentes de antropología cultural.

Sin embargo, de forma sorprendente, comenzamos a colocarnos expectativas cinematográficas en nuestras relaciones. Buscamos relaciones "de cine".  Con personas perfectas, amantes dedicados, románticos eróticos, apasionados personajes. Y el problema de colocarte expectativas poco realistas es que comienzas a tomar malas decisiones: te quedas en relaciones de las que deberías huir porque en algún momento pensante que "van a mejorar por el amor" o te vas cuando no el otro cumple el ideal romántico... del cine.

La realidad es un poco distinta. Si una persona te dice que "tiene gustos particulares" en el amor y el sexo, lo más probable no es que se parezca a Mr. Grey. Podría ser más realista que se trate de un pervertido de libro de terror, de una persona en tratamiento psiquiátrico avanzado, nada de Sertralina solita, no, será más un personaje polimedicado y cuya esperanza es la reposición de la terapia electroconvulsiva.

Por supuesto, una persona con algún más o menos serio de problema de salud mental tiene derecho al amor. Pero es mejor que si hay alguien con problemas mentales en tu relación, es mejor que seas tú mismo y no el otro. Y por otro lado, no hay que olvidar que todos tenemos siempre algún problemita, por lo que si buscas a alguien completamente sano, entonces tendrás bastantes dificultades y entonces el problema lo tendrás tú.

¿Pero cómo conseguimos el personaje ideal entonces? ¿Cómo hacemos para encontrar la persona lo aceptablemente perturbada para que sea una búsqueda realista y lo suficientemente estable para que sea sano? Bueno, hay algunas reglas básicas que te cuento en los siguientes "consejitos de peluquería"

Realismo

La primera regla es la prueba de realidad. significa simplemente que te bajes de la película. 1) todos tenemos problemas, cosas un poco raras, manías, algunas cosas nos molestan por motivos altamente tontos, no soportamos situaciones que parecen normales para los otros. 2) Tu pareja no sabe leer la mente. Si quieres algo, tendrás que decírselo. 3) Una pareja no son dos personas "sincronizadas" en ideas, deseos y gustos. No: son dos personas distintas que deberán hacer acuerdos. 4) las parejas, también las buenas parejas, discuten por situaciones. Incluso por motivos muy triviales. Por cualquier tontería, mejor dicho. 5) Algunas parejas (bastantes, realmente) terminan. Y muchas veces, es lo mejor.

Primero aprender a estar bien sólo, para ser felices sin ser demandantes. 

Si no has aprendido a estar solo, a pasarlo bien contigo mismo, a hacer planes por tu cuenta, lo más posible es que seas -al menos en algunas ocasiones- una pesadilla demandante. Imagínate que tu pareja simplemente no quiere hacer nada un día. A todos, todos, nos pasa: tenemos días que nuestra única meta es respirar y mantener una vida dependiente de la televisión. Entonces, si no eres capaz de organizar un plan por tu cuenta... si tu vida personal es tan pobre que necesitas a alguien siempre a tu lado para ir al centro comercial, para ocupar un domingo, para ir a comprar una triste lechuga a la tienda de la esquina, entonces, en ese escenario, eres una persona absolutamente agotadora. Bueno, no siempre: lo eres cuando le quieres cambiar el plan al que se encuentra en vida vegetativa conectado a una serie de Netflix. 

Aprender a disfrutar la vida solos, para no ser dependientes de otros. 

Resulta que no basta con saber vivir sólo. También es importante que sepas divertirte sin necesitar un grupo animado, un gay gritón, una amiga con problemas de consumo de sustancias, alguien que grita sin camisa en una esquina, etc. Te cuento que eso funciona quizá en el colegio, en la adolescencia media, en un entorno hormonal que suele coincidir con brotes incontrolables de acné. Después, en la vida real, las personas requieren drogas más o menos fuertes para desconectar el sentido común. Así que es importante que aprendas a disfrutar tu grupo de amigos en recuperación tanto como el plan sin más personas que tú mismo y tus neurosis. 

Gozar cada momento, para que no emprendas una búsqueda necesitada. 

La situación puede ser peor. Cuando tu vida es una cierta forma de dependencia, no tolerarás estar sin nadie y empezarás a salir con aquella persona que puede definirse como "peor es nada". Resulta que muchas veces, ese "peor es nada" te demuestra que es mucho peor que estar sin nadie en una isla pequeña y deshabitada. ¿Recuerdas esas relaciones que siempre has querido olvidar, y que te vienen a la cabeza cuando estás a punto de caer en otra similar? Suelen ser relaciones de "peor es nada". 

Aprender que en las relaciones se aprende. 

De las emociones inútiles y auto lesivas, la más tremenda es la culpa. Esta sensación, tan natural en los pueblos latinos, nos lleva a sufrir por cosas que no podemos cambiar, y por asumir que no podemos equivocarnos. Suele aparecer cuando miramos el pasado y nos encontramos un recuerdo con nombre... e inmediatamente asumimos que somos un fracaso integral por esa historia negra personal. Resulta que esta emoción no sirve para nada, porque simplemente el pasado no lo podemos cambiar, y el futuro sólo lo podemos controlar en el presente. Tatúate esta frase que seguro te sirve! Nos pasamos buena parte de nuestro tiempo de sufrimiento juzgándonos por lo que no podemos cambiar y perturbándonos por lo que no podemos controlar: el futuro y los rasgos de los problemas que están más allá de nuestra posibilidad de influencia.

Tener claro que una relación se trata de establecer acuerdos...

Los mitos que nos han generado las “relaciones ideales” nos conducen con frecuencia a suponer sentencias con poca conexión lógica del tipo: “si es la persona correcta, entonces sabrá todo lo que me gusta”; “si es la persona indicada, estaremos de acuerdo en todo”, y así hasta el infinito y más allá. La realidad es que las personas establecemos relaciones con otros que son distintos, que han sido criados distintos, que además tienen mundos mentales distintos. Así que llegamos a poner algunos acuerdos básicos de convivencia. Esperar que esos límites surjan espontáneamente, de forma “automática”, es asumir una expectativa claramente irreal. Les va a costar más o menos trabajo, pero se trata de un trabajo típico de las relaciones humanas.

Saberse de memoria unas señales básicas de alarma

Algunas relaciones funcionan y otras no: muchas terminarán. Y algunas de ellas, de las que acaban, es mucho mejor para ti. Piensa que, ya que una relación es una especie compleja de apuesta, así como en el Casino, debes saber cuándo levantarte para que no te quedes sin un centavo. (De hecho, pienso que son las únicas apuestas que valen la pena, las del casino es un poco un riesgo mucho peor, si piensas en las adicciones al juego). Una forma clara, es tener muy una lista muy precisa de las señales de alarma para salir huyendo. Esa tarea te queda a ti!

Por último ¡Ten balance!

Hay que tener una vida. Una vida interesante. Así tu pareja compartirá tiempo interesante, y no será la suplencia de una persona necesitada. Ese tipo de compañía suele salir muy costoso. 

@LeonardoamayaMD


sábado, 18 de julio de 2015

Filosofía Musical

Giorgia Vivi Davvero

La nostra cara Giorgia Trodani (Roma, 1971) canta a grito herido un trozo de filosofía musical que vale la pena comentar -y quizá hasta bailar: Vivi Davvero. Vive verdaderamente.
Y no es la típica canción que propone la solución de la felicidad "contra la pared". Mira lo que nos dice Gio:
Questo è il prezzo che
Questo mondo impone a noi
Di vivere senza certezza alcuna
Este es el precio que el mundo nos impone: vivir sin ninguna certeza. Y se nos olvida, sobre todo en lo afectivo. Esperamos tener seguridades, esperamos que no nos cueste sostener y trabajar en una relación, esperamos que el otro nos ofrezca un seguro. Y así, sólo podemos frustrarnos, pelear de forma infinita y sufrir de forma loca.
La realidad, es que cada camino, cada persona y cada relación son una apuesta. Tenemos algunos datos, alguna información, pero, suficiente y clara, no. Toca apostar. Y apostar un día y otro. Claro, no se trata de una suerte loca, también debes utilizar algunos medios. Buscar que puedes aportar tú a la relación, a tu vida profesional también. Apostar no es nada seguro si lo que pretendes es que el otro cambie para que se adapte a ti, o encontrar a la persona "perfecta". Eso sólo ocurre en Disney Channel, y la vida real se parece más a Animal Planet.
Es decir. Te toca apostar un poquito. Tendrás que vivir con la incerteza. Tendrás que poner de tu parte. Y puede que aún así, alguna vez tengas que retirarte de la mesa de 21 y pasarte a la de tarot. Pero, nuestra amiga Giorgia nos da un poco de esperanza:
Mi pento mi dolgo per questo peccato
Ma quando respiro mi accorgo che esisto davvero
Me arrepiento y me duelo por este pecado, pero cuando respiro, me doy cuenta que me ¡Vivo de verdad! Eso es. Salte de la telenovela y ponte en la vida real.
@leonardoamayaMD




lunes, 15 de junio de 2015

Feat Aristóteles: la enfermedad del éxito

"La felicidad es el sentido y el propósito de la vida, la meta última de toda la existencia humana"
-Aristóteles

La enfermedad del éxito (feat. Aristóteles) 

Nuestra sociedad es bastante exigente con nosotros sobre el éxito. Lo que sea que eso signifique cada día. Y, con frecuencia, esta “toxicidad” nos lleva a sufrir y a tomar decisiones que finalmente no nos sirven -incluso para esa misma meta-.
Por supuesto que ser exitoso en el camino que emprendamos genera satisfacciones. Incluso, (feat. Aristóteles) lograr el desarrollo de nuestros talentos es camino para la felicidad. El problema viene cuando confundimos el éxito con lo que podría ser sus consecuencias: el dinero y el reconocimiento. Y esta confusión, nos suele llevar de cabeza.

¡Vamos por partes! 

1. Lo que importa finalmente es ser felices. En ocasiones pensamos que el único camino para ser felices está por fuera de nosotros (la pareja ideal, determinada cantidad de dinero, que los demás hablen de nuestras maravillas, etc). Y entonces, sacrificamos nuestra felicidad porque la persona que tienes al lado no cumple tus expectativas, no has alcanzado determinado carro, o ropa, o etc… Por supuesto que, siguiendo la filosofía de Pambelé, “es mejor ser rico que pobre”. Pero, tendrás que tener fuerza interior cuando debas recuperarte de una dificultad financiera -cuando incluso descubrirás quienes son tus verdaderos amigos-.
2. Sufrir por el reconocimiento (que los demás acepten que eres exitoso - inteligente - brillante, etc) te distrae de hacer las cosas bien, de crecer, etc. Incluso, te pone en riesgo que mientras piensas en lo que los demás piensan, te distraes de tu verdadero trabajo. Tu empresa no te paga por pensar si eres maravilloso sino por hacer tu tarea.
3. Sufrir por la aceptación de los demás te puede conducir a que tomes decisiones que finalmente no te convienen: porque no las orientas a crecer sino a aparentar que estás creciendo.
4. Estar preocupado por lo que los demás piensen te hace más frágil. La opinión de las personas -también la tuya y la mía- son bastante inestable, inconsistentes y muchas veces, inexactas. Claro que es importante escuchar a las personas cercanas y a quienes son representativos en tu gremio, pero, para aprender. Ellos mismos se habrán equivocado y saben que lo importante es la habilidad para corregir los errores, y no el ser impecables, que raramente seremos.

¿Y que hacer entonces?

Pues algunos truquitos de peluquería:
1. Ten claro lo que deseas lograr. Piensa bien que ocupación te hace más feliz y cumple mejor tus expectativas. Es más fácil esforzarnos en lo que nos gusta y nos resulta más agradable.
2. Distingue el logro de sus consecuencias. La meta es ser mejor, trabajar mejor, disfrutar lo que haces. La señal del camino correcto es la felicidad y… tener una vida. El dinero y el reconocimiento puede ser una consecuencia, pero no la “prueba” del éxito.
3. Valora la amistad. Ten claro que personas son las que te rodean y son valiosas. No se trata de rechazar a los demás, siempre es bueno un grupo de personas amplio. Pero, claridad: quienes son los que aportan, quienes son las personas que vale la pena escuchar, y quienes son las que forman parte del paisaje.
4. Concéntrate en lo que haces hoy, para que tengas claro qué es lo que te está conduciendo por el camino que deseas. En muchas ocasiones el preguntarse y sufrir por el futuro, además de una pérdida de tiempo, sólo te resta fuerza. El futuro lo construyes ahora, con lo que haces hoy, con lo que trabajas hoy.
5. Ten claro que los trabajos honestos reclaman esfuerzo. (Incluso los deshonestos, como la política, por ejemplo, también demanda trabajar e ir trepando, pero claro, como es un trabajo asqueroso, rodeado de basura y de la peor gente de una sociedad, usualmente). Nadie dijon que sería fácil.
6. Si una de las metas es producir dinero (que es una buena meta, claro) ten claro que por las vías decentes, el dinero se produce con más dinero: invirtiendo, analizando inversiones, etc. A lo mejor la parte inicial la construyes con el trabajo, pero recuerda que las finanzas son un negocio muy específico.
7. Ten claro que todo finalmente cuesta. Si prefieres determinado logro, por algún lado lo vas a pagar. También lo bueno. Y claro, que si, por ejemplo, tomas la terrible decisión de conseguir la felicidad a través de otra persona… serás esclava de esas personas que escojas para una tarea tan improbable.
8. Ten aficiones fuertes. No te olvides que descansar es importante, mejor en algo que sea también una pasión. Es muy frecuente que tengamos varios talentos y vocaciones. A lo mejor eres un excelente abogado, y también un maravilloso compositor, o cantante de vallenatos, o cocinero. Y esa ocupación tan diferente puede ser tan fuerte como el derecho. Sólo que a las leyes le dedicas de 8 a 5. 9. Has un buen “casting”. Rodéate de personas que te aporten. de esas personas se aprende, suelen ser un impulso positivo y por lo menos, una cercanía sincera.
@leonardoamayaMD

viernes, 24 de abril de 2015

Frustración, la gente y esas cosas cotidianas...

¿Quién te dijo que era fácil?
Las relaciones humanas pueden ser una fuente muy importante de felicidad. También pueden ser un pozo sin fondo de dolor y conducirte al mundo del sufrimiento.
De hecho, la búsqueda de la pareja, la ausencia de alguien especial, la misma presencia de la persona especial pero difícil, las personas que nos rodean en el trabajo, y un largo etcétera han llevado a sentencias tan violentas como el célebre: "el infierno es el otro" (L'enfer, c'est l´Autre, Jean Paul Sartre).
Hay que ser un poco justos. Ni tú ni yo somos fáciles. En el sentido que, si tenemos una toma de decisiones sana, preferimos nuestros intereses a los de los demás. Frases como "entrégate a los demás", "piensa primero en los otros" son aplicables como ideales en situaciones muy específicas, por ejemplo, en las acciones ciudadanas. Pero, como política vital continuada, es insostenible.
Claro, puedes usarlo como ideal. Pero, usualmente, es una postura un poco hipócrita. Recuerdo alguna persona de una organización religiosa bastante radical que decía: "primero los demás, primero los otros" y el cabroncete vivía en un palacete en un barrio muy-muy en Roma, y no se bajaba nunca de un Mercedes-Benz. Claro, a mí también me gusta la estrellita de tres puntas, pero no ando por el mundo colocándome como ejemplo de entrega a los demás.
Pero volvamos a lo importante. Los demás, y tu y yo, preferimos nuestras demandas a las de otros. En algunas ocasiones nos proponemos cumplir lo que otras personas desean, y entonces nos comprometemos personalmente. Pues así les pasa a los otros. Ellos también tienen sus preferencias, que pueden ser muy diversas a las tuyas. ¿Porque diablos a tu pareja le debe gustar exactamente lo mismo que a ti? Alguna vez puede que te acompañe a ese plan que detesta, pero colocar como meta que siempre haga lo que para ti es mejor... es pasarse.
El problema es que estamos llenos de reglas de la cultura, de "mitos" de las relaciones de pareja: "Mi pareja debería comprenderme siempre"; "una relación es aquella en la que uno lee la mente del otro", etc. La última frase me la decía alguien hace unas semanas y le pedí que me dejara usarla, luego que descubrió el nivel de locura de esa exigencia. ¡Puestos a leer mentes, que monten un circo!
La respuesta de las respuestas es: Negociación. Llegar a acuerdos. Y para encontrar puntos medios, hace falta que uno ceda y que el otro también de espacio. Es muy improbable lograr acuerdos cuando se construye a partir de una exigencia que no es realista. Si le pedimos a la realidad lo que no puede dar... pues nos vamos a frustrar. Y para poder exigir lo que nos puede dar la realidad... pues toca ser realista.
¿Un consejo de peluquería? Mira lo que es REAL en cada persona y en cada relación en la que estás. Luego, piénsate hasta dónde pueden lograr acuerdos. No lo que te "gustaría", porque muy probablemente pertenece al mundo de los ideales. Lo que puedes realmente conseguir. Y a divertirte en el intento: no dejes tu felicidad para cuando tengas todo lo que deseas, porque tendrás que esperar mucho. Más de lo que vale la pena.
@leonardoamayaMD

lunes, 12 de enero de 2015

Recetas de vida fácil

Felicidad es, muchas veces, una decisión.
Hay muchas definiciones de la compleja noción que llamamos Espiritualidad. No me voy a meter en esa tarea, que además, puede importar poco para la meta de hoy. Espiritualidad suele estar relacionada con alcanzar la paz en medio de las circunstancias personales, logrando que las dificultades y el dolor no conduzcan a la perturbación y una cierta distancia de los objetos a los que nos apegamos, también cuando estos "objetos del afecto" son personas. Estaría cerca de poder amar sin depender, donde radica el sano egoísmo de amarse más a uno mismo que a cualquier otro. Para efectos prácticos, podemos considerar a una persona espiritual como alguien que vive y comunica la paz sin ser por eso un personaje rarísimo que se pone permanentemente como ejemplo. Por tanto, será una persona que no juzga a los demás como malos, ni se califica a él como bueno. Quizá es alguien que simplemente acepta cómo somos, humanos, y acepta el mundo como es. Y mientras tanto, vive el día y lo deja vivir a los demás. Muy fácil para escribirlo, un poco más difícil lograrlo.
Y esa situación de "felicidad - paz - imperturbabilidad" ha sido el tema del pensamiento psicológico, incluso cuando formaba parte de la filosfía, más de 23 siglos atrás.
Está en la línea de las tareas humanas más importantes, en las que estar en el camino es por sí mismo un logro y donde alcanzar tal meta es un ideal. Para un escrito de fin de semana de inicio de enero, basta con ver algunos puntitos que son, en el fondo, consejitos de peluquería.

Resulta que las personas sufrimos mucho por interpretaciones, peleamos por etéreos como "respeto", "reconocimiento", "aceptación", etc. No se trata necesariamente de vivir sin disfrutar estas posibilidades, sino de no sufrir cuando no lo obtienes siempre ni de todas las personas. Gózalo cuando lo logres, que será algunas veces, de algunas personas. En las demás ocasiones, se trata de dar las batallas que quieras dar sin sufrir por eso.

Usando un estilo que el padre de la Terapia Cognitiva, Albert Ellis, usaba como "canciones racionales" o poemas racionales... podemos resumir esto en una batallita articulada: 
  • Que no me haga sufrir lo que piensa o me da la gente.
  • Porque muchas veces es sólo un que yo tengo reglas muy exigentes.
  • Porque si es incluso cierto, no los hace malos: no tienen que actuar siempre como a mí me gustaría.
  • Porque incluso, si lo hacen, no los hace personas terribles, los hace humanos.
Y otra...
  • Que no me haga sufrir lo que no me gusta de lo que me pasa ahora
  • Porque sufrir no es un método, y por tanto no cambia nada
  • Porque siempre habrá una meta pendiente o un deseo no alcanzado
  • Y mientras batallas por ellos, sufrir y quejarte no te aporta nada.
La gente no me quiere
  • La gente no me quiere como a mí me gustaría, y tienen ese derecho... incluso nosotros no queremos a todas las personas como cada una de ellas querría ser querida
  • No me importa que la gente no me quiera como a mí me gustaría
  • No es malo que la gente no me quiera como a mí me gustaría
  • No me importa tratar bien a la gente, aunque no me trate como a mí me gustaría (No soy tonto porque trate a las personas mejor de como pienso que ellos me tratan)
Pues eso. Feliz año nuevo, y ya estamos en enero para poder comenzar otra vez las guerritas del día!
@leonardoamayaMD

viernes, 19 de diciembre de 2014

Los enemigos dentro de la mente

Muchas veces no necesitamos personas que nos desanimen. Basta con escuchar el demonio autocompasivo y depresor que tenemos dentro.
En la vida son normales los altos y los bajos emocionales, personales, relacionales, económicos, laborales, y un largo etcétera. Tendremos problemas, batallaremos con situaciones y momentos difíciles. Es precisamente en esas ocasiones en las que no debemos escuchar la vocecita desalentadora que nos dice: "es imposible", "pobre de ti que te pasan esas cosas", "que dura es tu vida". ¿Porqué? por que no sirve para nada. Nos sentimos mal, concentramos nuestras fuerzas en sufrir y lamentarnos, lloriquear... y no hacemos nada para enfrentar la situación.
Además de hacernos insoportables y molestos para las personas que nos rodean, alimentamos las raíces del fracaso.
¿El camino para salir de aquí?

  • Entender que lamentarnos no sirve para nada. 
  • Tener claro que es una salida tan tóxica como cómoda: no haces nada, sufres... y tampoco te esfuerzas. Pero, te toca pagar un precio loco por esta pereza. 
  • Saber que hay un mundo mejor, y tener claro que nada nos ahorrará el esfuerzo para trabajar en construirnos nuestras soluciones. 
  • Decidirnos, sí, decidirnos a re-orientar nuestras fuerzas hacia las soluciones de hoy. 
Sí, es una decisión. Te toca tomarla, te toca saber que cuesta esfuerzo, y tendrás que aceptar que muchas veces la salida más fácil es bastante difícil.
Decídete a enfrentar tus problemas. No se resolverán solos. Ni lloriqueando por las dificultades, a las que nos toca enfrentar todos.
@leonardoamayaMD

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Carpe diem!

Finalmente, sólo se vive un día a la vez
Muchas veces olvidamos que no es la vida lo que es un tesoro, sino lo que llena de sentido ese tiempo. Hay vidas cortas y largas, pero finalmente, sólo se viven un día a la vez.
El pasado no nos pertenece. Es nuestra historia, nos ha construido, pero ocurrió. Pasó. Si queremos, si lo decidimos, nuestros recuerdos son el tesoro del que podemos sacar fuerzas en los días oscuros. Si decidimos mirar lo bueno, si decidimos coleccionar recuerdos y encuentros, y dejar pasar aquellas cosas que sirvieron para aprender, pero recordarlas llevan a sufrir. Quédate con lo aprendido, olvida la historia dura.
Siempre en nuestro pasado hay mucho para volver a mirar. Depende de nosotros elegir esos momentos de luz, que no faltan en nadie. Algunos serán el encuentro con personas significativas. Otros, serán ese destello de paz del encuentro con nosotros mismos. Cada uno tiene su estilo: en ocasiones, es caminar hasta el final de un espolón en Cartagena, sentarte a mirar la enormidad del mar y dejarte llevar por el impacto con esa belleza arrebatadora. Otras veces, es la memoria "andante". Para mi, volver a caminar calles: la mágica Roma y esas callejuelas llenas de arte en las que, de repente, te tropiezas con Bernini. La Cali que me adoptó unos años inolvidables. La geografía agreste de la Guajira, que te hierve la sangre del Caribe. O la fría Bogotá, paseándola por su arquitectura rotunda y plomiza y la sorpresa del sol que explota en medio de una mañana nublada. Depende de ti: tú tienes tus ciudades y tus encuentros.
Tampoco nos pertenece el futuro. Lo vamos construyendo día a día. Hoy. Ese día real que perdemos por estar preocupados en lo que no nos pertenece porque ya pasó o porque aún no ha llegado.
Hoy. Los encuentros de hoy, las personas de hoy, las oportunidades de hoy.
Ya lo decían Buddha, Epicteto, Marco Aurelio... Frankl, Beck, Ellis. Y luego, medio mundo. Hasta yo.
@leonardoamayaMD

miércoles, 9 de julio de 2014

Citando a Felipe Santos: de "tusas" locas y cosas así.

Aunque te quiero, ya no quiero verte
Felipe Santos @felipesantosm

En estos días, estaba revisando frases de la gente que sigo en twitter. Y me encontré este lingote de sabiduría del cantante Felipe Santos. A quienes no lo conocen, les recomiendo comenzar por este video: http://youtu.be/ngQLO94aikQ. Cuando quiero conmoverme por tragedias que NO me han ocurrido, lo oigo una diez veces seguidas.
Vamos a seguir con la frase sabia. Aunque te quiero, ya no quiero verte. Mejor dicho, el camino a una "tusa" loca. Querer y estar atrapado por una persona en la que estamos en una relación disfuncional, tóxica y loca.
Tú lo sabes bien y quizá lo has vivido. Esa personas con la que logras una química demencial: dos buenos componentes quizá, pero que juntos generan un ácido corrosivísimo, un veneno de muerte lenta o una sustancia ansiógeno-depresiva que te llena hasta el último capilar.
Pero, sigues allí. Quieres seguir con él o ella, "darle una oportunidad". Y cuando te lo planteas, te advierten del peligro tus amigos cercanos, tu madre, el portero del edificio, tu terapéuta y hasta una señora que viene de hacer mercado y te ve de lejos las intenciones suicidas. Tú mismo te das cuenta y te saltan todas las alarmas. Tu propio cerebro te dice: "hey, eso va a doler", como cuando te montaste por primera vez en patines en una pendiente hacia abajo.
Incluso más drama: YA te ha dolido bastante antes, cuando rompiste, cuando estuviste sin él o ella, cuando pensaron darse una oportunidad, cuando se la dieron, cuando volvieron a romper... y ahora que piensas hacer la tontería de pegarte de frente contra una pared que ya conoces.
En esas ocasiones, te vienen a la cabeza cositas tóxicas como éstas, un...

Pequeño inventario de la tortura auto-infringida y suicida

"Pero es amor"

No. Son varias cosas: la adicción química que genera el enamoramiento. Puede ser también la costumbre. Puede ser el miedo a estar solos un tiempo. También puede ser una mirada desbalanceada de la realidad: observar lo bueno y dejar que la fantasía del "amor" suavice lo malo.
No conozco a nadie que sea una bola total y absoluta de maldad. No pienso que existan: incluso Hitler quería a sus perros, hasta que los mató. Los mató por amor, hay que decirlo. Las personas somos una bella mezcla de oro y mierdita. Cosas bacanas, defectos abominables y todo lo que hay en el medio. Así que es normal que el recuerdo de las cosas buenas de una persona nos golpee y... nos olvidemos de las cicatrices y magulladuras de las malas.

"El amor lo supera todo"

Por favor... ¿de verdad te vas a dejar autoengañar por eso? Nos gustaría, sería un buen mito y quizá el tema de fondo de una película super lloricógena y romantitóxica. Tu sabes bien que no. El amor no supera muuuuchas cosas. Supera algunas poquitas, muy específicas. Incluso algunas grandes. Pero todo, no. Sí, te gustaría. Sí, es un mito lindo. Sí, es un ideal. Yo también sueño con cosas ideales, como bajar de peso sin dejar que comer como un tiburón ballena en temporada de focas, pero no. Ese no es el mundo real. Piensa en el casting, si tiene que haber un perturbado mental en tu relación, procura ser tú. 

"Esta vez sí lo vamos a lograr"

Mmm... Esto pertenece al grupo de la ludopatía. Si te gusta ir a Las Vegas, y acabar sin camisa, ok. Es una apuesta, y como toda apuesta, implica asumir un riesgo: en ocasiones alto. En otras, muy alto. En algunas apuestas, una verdadera locura. Pues, no te olvides que en las apuestas, la Casa tiene ventaja, y tú no eres la Casa. 

"Voy a poner todo de mi parte"

Esto lo podríamos llamar "sobre-inversión". Es parecido a tener un negocio que está en crisis, y colocas unos cuantos millones. Se pone peor, y metes allí tu hipoteca. Se hace crítico, y entonces apoyas con tus ahorros. Pues eso. Piénsatelo con calma si vale la pena de verdad...

"No puedo vivir sin él o ella"

Si alguna vez lo has pensado, esta idea te ha llevado al borde del abismo y has dado un paso adelante. Usualmente a uno le da un poco de vergüenza caer en una trampa tan vieja, pero así somos. Claro que nos duele, claro que es difícil en algunas ocasiones, pero sabes que sí puedes vivir con esa persona. En algunas oportunidades simplemente te da pereza lo de salir a hacer un nuevo casting... Pero vivir, vivir, sí lo logras. Algunas veces, la frase es mejor: ¡Debo vivir SIN esa persona! 

"Nunca volveré a encontrar una persona igual"

¡Menos mal!

"En estas cosas, hay que seguir el corazón"

Tú sabes que no. Hay que seguir la corteza cerebral, y no te olvides que el corazón es un músculo hueco lleno de sangre. Deje así. 
@LeonardoamayaMD

lunes, 2 de junio de 2014

Budismo de oficina - 2

No te sientas ofendido
Es inevitable tener roces profesionales. Esta es la realidad. Bueno, la única forma de no tenerlos totalmente es que no trabajes, no salgas de tu casa y no te encuentres con los colegas, pero no me parece una expectativa vital maravillosa.
Incluso como independiente, tienes que escuchar la voz de tus clientes, que efectivamente son tus jefes. Evidentemente puede ser un poco mejor que tener un jefe exclusivo, pero es igualmente retante escuchar las retroalimentaciones.
Siempre cometeremos errores, somos humanos y esa es una posibilidad cotidiana. Algunas veces, nos daremos cuenta nosotros mismos, y en otras, los demás nos lo advertirán. Incluso puede ocurrir que una persona a la que le hemos hecho un favor nos haga una evaluación o tengamos una situación difícil con ella. Es inevitable. Los ingleses usan una expresión bastante gráfica: "no hay buena obra que no quede sin su castigo". Seamos sinceros un poco: hay ocasiones en las que hemos cometido errores que merecen no sólo la corrección sino la reprobación de otros. Esa es la fragilidad personal. Otra frase que me sirve mucho a mí mismo para manejar la frustración de mis propias equivocaciones apoya la idea de "mal de muchos, consuelo de tontos". Yo procuro ser, en ese sentido, un tonto feliz. La frase es clara: no hay personas inocentes, sólo personas poco investigadas.
Vamos a lo básico. Sufrir por el comentario de alguien sobre nuestro trabajo no sirve de nada. Si el comentario evidencia una falla nuestra, puede ser una excelente oportunidad de aprendizaje. Y moriremos de viejo aprendiendo, si nos disponemos a aprender. De hecho, la única garantía que tenemos para evolucionar en nuestra profesión es el aprendizaje continuo, y como sabemos desde el colegio, el aprendizaje duele.
Si el comentario es inexacto o incluso una visión poco cercana a la realidad, pues menos nos sirve sufrir. Sufrir ni sirve para nada (excepto si te gusta, y por ejemplo, usas una indumentaria de cuero y un látigo. Tienes todo el derecho, pero no se parece al sufrimiento de oficina. Al menos no a las oficinas más frecuentes).
En algunas ocasiones, una persona con la que sostenemos una interacción profesional hará algo directamente molesto, como agredirnos un poco con su estilo de interacción. Te puede pasar en un aeropuerto, en una tienda, etc. Algunas veces servirá para que evalúes el "casting" de los sitios a los que vas o de las personas con las que te encuentras. En otras, será simplemente parte de la experiencia vital.
Otras veces, las personas cercanas pueden hacerte comentarios que te resultan incómodos y dolorosos, pero son personas a valiosos en tu vida por otras razones. Se trata, como diría el Ing Alejandro Tovar, de lo que te salió en la tapa. Todos, tu y yo también, tenemos actitudes y palabras que resultan difíciles para algunas de las personas con las que interactuamos.
El fondo, es que somos nosotros quienes nos "sentimos" ofendidos de forma extrema cuando exigimos al mundo que sea atento, cariñoso, comprensivo y delicado en todo encuentro con nosotros, y eso, no es real. Entonces, nos frustramos. El problema es que en la medida en la que dejamos que esta tendencia defensiva nos domine, nuestra tolerancia a la frustración social se va al piso. Tolerancia en este sentido se refiere a la aceptación incondicional de la realidad: así son los demás, y así es la vida profesional. Por supuesto que podemos desear y hasta cierto punto demandar unas ciertas características de trato, pero incluso con las mejores personas y en los mejores entornos, las discusiones y las diferencias forman parte de las realidades de todos los días, y un mundo en le que sufres por eso, se hace muy complicado.
Unos truquitos de peluquería:
  • Medita. Usando el método que quieras, incluso la contemplación de la calle, del arte, o de la puerta misma de tu habitación. En serio. 
  • Acepta la realidad. Ponte la tarea de recordarte que esto es la verdad, lo real.
  • Mejora el casting: dedícale tiempo a pulir el perfil de las personas con las que te tratas más frecuentemente. Eso, por lo menos baja el nivel de la tensión promedio. 
  • Aprende. "Traduce" los comentarios o actos incómodos o indelicados de los demás en ocasiones de aprender. 
  • Agradece: al universo y a las propias personas que son el contraste dulce de la realidad ácida. 
  • Ten una vida: cultiva tus aficiones, tus hobbies que te alimentan y para los que sólo estás tu. 
  • Ponte música ambiental en tu cabeza. Hay algunas interacciones que se aguantan simplemente porque mientras te dicen cosas, tu oyes música tibetana en tu mente, cuencos y bambúes. 
Continuará!
@leonardoamayaMD






miércoles, 30 de abril de 2014

Memoria, Oro y Mierdita

Happiness is nothing more than good health and a bad memory. -Albert Schweitzer
El amigo Albert era un personaje de mucha teoría. Médico, filósofo, teólogo, músico. Vale la pena leer un poquito sobre lo que escribió, incluso cuando algunas de sus ideas nos puedan parecer un poquito pasadas de religión.
Sin embargo, un personaje con tanta formación también nos dejó algunos consejitos de peluquería muy significativos: la felicidad no es nada más que buena salud y mala memoria. Más claro para dónde. Ya sabemos que igual nos acordaremos de cosas del pasado, lo que importa es seleccionar bien de qué nos acordamos.
A medida que pasa el tiempo, los años y las historias personales, tienes suficientes recuerdos malos como para sufrir cada hora del día. Cada uno de nosotros ha acumulando a lo largo de su vida experiencias con personas que le han hecho sufrir, gente que ha sido menos fiel de lo que nos gustaría, relaciones que consideramos fallidas, proyectos comunes que no han salido como planeábamos. Eso es la vida real.
Al lado de estas malas experiencias también hay muchos recuerdos positivos y experiencias valiosas, esa es la verdad completa. Es decir, que la vida está constituida por oro y mierdita. Hoy vamos a concentrarnos en la infaltable mierdita. Y vamos con consejitos de peluquería:

Odiar es una forma de apegarse

Apegarse a lo malas experiencias y recuerdos de tu vida es tan tóxico como guardar un zapato sucio de caca en el armario. Y nos apegamos a estas experiencias cuando nos permitimos mantener odios y rencores. Nos quitan energía. Nos llenan el día de "pasado". No lo puedes cambiar. Y es injusto con nosotros mismos y con todas las personas que han llenado nuestra vida de oro en cantidades pequeñas o grandes, pero finalmente dorados recuerdos.
Además, no sirve para nada sufrir. El pasado es para aprender de él, pero lo que hay de posibilidades en nuestra vida es de presente: lo que hacemos, decidimos y experimentamos hoy. Y desde hoy, construímos nuestro futuro. El pasado, pasó. No lo puedes cambiar. Ni un punto, ni una coma. Eso es lo real. Pasó. Así que aprende de él, y saca ese zapato asqueroso de tu armario de memoria.

Somos tan mediocres que ni procurando ser malos llegamos a ser Hitler

Muchas veces sobrevaloramos la capacidad de maldad de los demás: no todo mundo llega a ser Hitler. Es decir, hasta en eso la mediocridad humana se manifiesta: las personas que consideramos malas son usualmente tan mediocres que se quedan en malitas, y si lo miras bien, no han sido tan terribles. Y nosotros en cambio sobrevaluamos esos malitos de barrio y les damos mucha más importancia en nuestra vida que lo que merecen tener. ¿De verdad vale esa persona como para que te quite un rato de alegría? Vamos a ver, puestos a vengarnos, la mejor venganza es el olvido y la indiferencia.

Tan pobres pendejos como tú y como yo

En no pocas ocasiones, las personas que nos han hecho una "jugadita" simplemente han hecho lo que podían por causa de sus situaciones. Mira, la gente tiene muchas "películas" personales. Muchos, tienen "rollos" mucho peor que los tuyos. En estos días, un taxista me cobró de más hacia el aeropuerto, con una teoría bastante rara.
Yo hubiese podido armar un "show", llamar a la policía, etc. Pero, no alcanzaba a mi vuelo, que era mucho más importante y costoso. Claro que es importante denunciar los abusos, pero no alcanzaba. Así que asumir la realidad: el taxista tiene muchos más problemas que yo. Y ya está bastante castigado por la vida al deber trabajar como taxista en el tráfico de Bogotá. Conducir todo el día en Bogotá no se lo deseo ni a mi peor enemigo. (Bueno, no tengo muchos enemigos, pero sí que les deseo esa desgracia: que manejen todo el día en nuestro tráfico).
Así que nada. Si estás enfermo, pues a vivir la porción de salud que toca: ninguno está completamente sano después de los 18 años. Así que goza tu "partecita" sana y... ejercita la mala memoria.
@leonardoamayaMD 

sábado, 1 de marzo de 2014

Telenovelas con protagonistas de pesadilla

Definir felicidad es una tarea complicada. Vamos a quedarnos con lo básico: la felicidad mínima parte de no complicarse la vida.
Tu tranquilidad no puede depender del cambio o la conducta de otras personas. Cada uno tiene su historia, sus problemas, sus tonterías, sus neurosis. No es nada práctico condicionar tu felicidad por los demás, porque este es un camino bastante seguro para frustrarte cada día. 

La paz personal depende de una decisión básica: elegir vivir cada día, enfrentar tus retos un día a la vez, aceptar que las personas son como son: puedes preferir que sean distintas, pero si no son según tus deseos no es una tragedia, no son un drama ni son una injusticia. Es simplemente la realidad. Lo real es que las personas no viven para hacernos felices a nosotros como a nosotros se nos da la gana que sea. 

Otra tarea básica y cotidiana es reconocer que tus miedos pueden convertirse en procesos para cumplir la meta en vez de temores de eventos futuros. 

Y el truco final: salir de la trampa de la frustración. Tenemos defectos, reaccionamos de formas poco funcionales, tenemos emociones locas que dependen de nuestras sobre demandas al mundo y a las personas. Así que depende de nosotros trabajar con las ideas claras: el mundo no es como a mí me gustaría sino como él es y ya. Las personas no giran a mi alrededor buscando hacerme feliz. Así que me toca ponerme a mí a la tarea de ser feliz, porque nadie lo hará por mí. Así de simple. 

racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 13 de enero de 2014

Las famosas metas de fin de año...

Los propósitos son una excelente forma para reconocer lo inconstantes que somos
Hay una práctica extendida típica de los comienzos de año: la lista de las metas. Ciertamente es importante proponernos metas en la vida. Así operamos los seres humanos de forma más eficaz. El cambio de año es una buena excusa para evaluar los doce meses anteriores y aprender de los errores, corregir un poco el rumbo o incluso dar un "timonazo" radical.
Muchas de esas metas se quedan allí, como metas. Eso sí es un poco triste porque le perdimos tiempo y le colocamos ilusiones.
Vamos a revisar esas agendas y ver que podemos aprender de hacer agendas...
1. Para crecer, hay que reconocer que metimos la pata. Don perfecto nunca aprende porque don perfecto no comete errores. En ocasiones nos cuesta reconocer que nos equivocamos porque somos muy radicales en nuestros juicios y asumimos que un error es una constatación de nuestra incapacidad o un indicio de nuestro fracaso en un futuro. Resulta que ni lo uno... ni lo otro. Todos somos mediocres (así le he oído gritar a empresarios exitosos mi profesor Dom DiMattia).
Todos somos mediocres porque somos humanos, tenemos límites y nos equivocamos. Hay otra mediocridad que depende de no ser competentes, pero está asociada a la pereza y no a nuestros límites naturales.
Tampoco cometer errores implica que nuestra vida futura será un océano de desgracias sin fin. Incluso sin cometerlos pasamos por temporadas catastróficas. Y en otros casos, cometiendo toda la serie de equivocaciones tontas nos va bien. Simplemente se trata de una realidad: el mundo es injusto. En ocasiones que sea injusto incluso juega a tu propio favor.
2. Para crecer, hay que estar dispuesto a aprender. Y para aprender, tenemos que escuchar a los demás, incluso cuando nos duele lo que dicen. Por supuesto no se escucha a todo mundo: se trata de escuchar a tus pares, que son los que tienen conocimiento del tema, o tus cercanos amigos, que no temen decirte la verdad a la cara porque piensan que así te pueden ayudar. A los que no están en estos grupos, pues uno toma nota y quizá la lee o quizá la bota a la basura.
Un consejito de peluquería: si te dolió lo que dijo un par o una persona de tu entorno, apúntalo, porque es muy probable que tengan razón. Si lo dice el último mico de la fila quizá se trata de un gaznido elaborado. Pero, escucha con la disposición de aprender algo más.
3. Prepárate para recomenzar muchas veces. Nada importante se hace en un sólo paso o se logra con poco esfuerzo. Que pena, pero es la vida real.
4. Aprende a "ponerle patitas" a las metas. Una meta global, grande, es linda pero... poco clara. En este mundo, los cambios grandes se organizan con pequeños cambios, un plan, una tarea, una fecha, y luego otro, y así hasta el infinito y más allá.
Pues nada. ¡Organiza tu lista!
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 15 de diciembre de 2013

Una vida llena de desgracias... que nunca han ocurrido

"Los callejones sin salida son mi mejor fuente de inspiración" 
Milan Kundera
Una ávida lectora y logoterapeuta que disfruta el agradable y cálido clima invernal de Suecia mientras cursa un doctorado me envía esta frase de Kundera. ¡Da mucho para pensar y decir!
Comencemos por partes, como hace uno cuando se debe comer un elefante.
En nuestra vida con alguna frecuencia nos tropezamos situaciones de las que pensamos no tienen salida. Sufrimos locamente, nos ataca la angustia, tiramos por la ventana proyectos y metas ante el drama. Muy frecuentemente, se relaciona con temas afectivos, como cuando termina una relación en la que habíamos empeñado mucho de nuestro esfuerzo (e incluso peor, tiempo y dinero).
Claro, ahora podemos decir que no valía la pena, que fue un error, pero mira: nos costó meses de drama, alguna que otra pastilla psicoactiva, terapia, etc. Quizá incluso pasa cuando estamos solos y pensamos que no conseguiremos la persona ideal (y asumimos locamente que sólo se puede ser feliz con alguien, ya te cuento de eso...).
En ocasiones, el drama se presenta porque hemos tomado una decisión que ha cambiado el rumbo de nuestra vida, o evaluamos que algo a lo que dedicamos muchos años no tiene sentido, y en consecuencia asumimos que nuestra un parte sustancial de nuestra vida ha sido un error. En este caso, la telenovela comienza con una promesa de mínimo tres temporadas.

Con frecuencia, nos pasan por la cabeza algunas ideas bastante tóxicas relacionadas con estos dramas. Hoy, te cuento dos:

Mi vida no tiene sentido sin .................... (Coloque en la línea punteada el idiota en cuestión).

Si estás pasando por esta situación, piénsalo con más cuidado y usa la memoria. En otras ocasiones, has sentido lo mismo (quizá una de esas relaciones escolares complicadas) y resulta que sobreviviste. Fuiste capaz de recomenzar y luego, el personaje en cuestión pasó a la historia. Otras veces, puedes acordarte de personas a tu alrededor que han pasado por la historia, y han seguido adelante. Incluso muchas veces, esas personas se han "librado" de un verdadero problema al dejar que ese mal momento pase a la historia.
Nuestra vida tiene muchos más sentidos. Claramente tener alguna persona significativa a nuestro lado puede ser un buen plan. Pero, las personas, todos, somos afortunadamente reemplazables. Todos. Todos... Y luego, quizá es el momento para considerar si el problema quizá no esté en el modo como tú manejas tu vida.
Veamos... es bueno que tengamos una relación, una persona que nos quiera. Bien, no es indispensable (pregúntale a alguien casado y ya verás: es posible vivir con una persona que no te ama...) En segundo lugar, es bueno que tengamos una relación profesional retante, un trabajo que nos da algunas emociones, nos permite crecer y nos proporciona dinero. Por lo menos eso estaría bien. Tercero, amigos y familia. Pero hasta aquí, son campos de la vida en los que requerimos otras personas. Te agrego un cuarto y quinto punto. El cuarto, ten una afición, un arte. Pintura, baile, música, cine, afecto por la moda o el diseño. Son cosas que puedes hacer o disfrutar y tareas que haces para ti. No necesitas a nadie para ese plan. Con mucha frecuencia, le dedicamos muy poco tiempo a esa actividad tan importante. Y el quinto, espiritualidad, ir más allá. No hace falta que sea un tema religioso, la espiritualidad es simplemente ir más allá de lo corporal. Meditación, contemplación, de lo que sea. Uno puede ser notablemente espiritual en este sentido y no tener ninguna creencia religiosa.
Pues mira, no es fácil cojear de dos de estas cinco patas. Y si no practicas las "patas" cuatro y cinco... tres son muy pocas para mantenernos estables. Consejo de peluquería: busca tu arte, busca tu contacto con el espíritu.

Estoy más solo / sola que un hongo y no conseguiré nunca a nadie que me haga feliz.

¿Te das cuenta que es una predicción? Nadie te puede garantizar que consigas a alguien. Nadie te puede garantizar que el que consigas no resulte de lo peor. Tampoco nadie te puede profetizar que no conseguirás a alguien. Pero, por lo menos hay que salir de la casa. No para buscar a nadie: para pasarla bien mientras te dejas encontrar. Si te quedas encerrado/a, pues tocará con el que reparte la pizza, que quizá no es eso lo que está buscando.

Vamos a Kundera, y aprovechemos la licencia de tergiversar y hacer decir a la frase lo que se nos de la gana: inspírate cuando te encuentres en ese callejón sin salida. Y ya verás que la tiene. Al menos, para pasarlo bien hoy. No te hablo de magia. La solución no aparecerá fácil, pero te garantizo que si te quedas llorando y quejándote, allí sí que no aparecerá nada.

Racionalemotivo.blogspot.com


domingo, 3 de noviembre de 2013

Autobiografías y otras mentiras de ese tipo

La autobiografía es un género literario en el cual establecemos correlaciones improbables entre hechos vagamente ciertos
- Leonardo Amaya, Efluvio filosófico-etílico
Con frecuencia establecemos correlaciones entre eventos de nuestro pasado para demostrarnos a nosotros mismos, de forma autodestructiva, que nuestra vida ha sido una evolución tóxica de situaciones desgraciadas. Y lo más terrible de esta situación es que solemos creer que esos vínculos son ciertos.
Piensa en las profecías cotidianas que te hacen sufrir: Suelen ser la conclusión de historias malas, dudosas elecciones y coincidencias con personas inoportunas, pero no una verdadera "cadena de la condenación". Sin embargo, nuestra habilidad para asumir que la magia negra opera en nosotros es verdaderamente sorprendente.
Es muy posible que en nuestra historia vital encontremos páginas difíciles vividas y personajes lamentables que permitimos entrar en nuestro camino. Vamos por partes: Episodios difíciles hemos tenido todos. En muchas ocasiones, esas experiencias nos han ayudado a crecer y hemos logrado aprender, de una forma costosa, quizá, pero válida. No pocas veces hemos aprendido que... hay maneras más baratas de aprender, como escuchar con más atención las historias malas de los demás y "escarmentar en cabeza ajena".
Y personas equivocadas... ¡cuánto nos enseñan! Frecuentemente que vemos ahora como equivocadas fueron una apuesta, y como en todas las apuestas, algunas veces ganas y otras pierdes. Mucho más frecuente cuando se trata de elecciones románticas, donde tendemos a invocar la magia, recordar a Disney y asumir que es cierto y apostar a riesgo loco. También las malas elecciones de personas han sido simplemente eso: errores de "casting". Éste sí es un aprendizaje clave: cuando miras los malos castings te encuentras que desde el principio... eran personas equivocadas. Gran ocasión para aprender, y es muy importante que miremos esas malas experiencias no para sufrir, sino para evitar volver a tropezar otra vez con la misma piedra.
Y finalmente, unos consejos de peluquería, un poco más elaborados, como para el blower:

  • En nuestra vida hay también muchos eventos positivos que con mucha frecuencia olvidamos, damos por sentado que son "naturales" o perdemos el buen hábito de usas como recuerdos buenos en las horas malas. 
  • Las páginas difíciles de la biografía son eso: pasado. Historia. No lo puedes cambiar, sólo aprender de ellas. Y no dicen mucho de ti, simplemente que has probado diversas formas para ser feliz, y no siempre han salido bien. 
  • Además, ¿quién te ha dicho que no puedes cometer errores? esa es la condición humana: equivocarnos de vez en cuando. Sino, decidir sería facilísimo. 
  • Pierde el mal hábito de hacer profecías y concéntrate en trabajar para construir una vida mejor en el futuro. Sufrir no produce nada más que úlceras y dolor de cabeza. 
  • Mejora tus habilidades autobiográficas e incluye los pasajes buenos de tu vida. 
  • Y finalmente... aprende. Aprender es una tarea tan compleja y difícil que deberías alegrarte por cada oportunidad que te da tu historia personal para ver un mejor camino. 

racionalemotivo.blogspot.com - www.leonardoamaya.com

lunes, 15 de julio de 2013

¡Ojo al casting!


Entre dos errores, prefiero el que nunca he intentado antes  
-Mae West
Cuesta mucho ser autocrítico. En ocasiones, porque no podemos ver claro nuestros propios errores. En muchas otras, porque verlos claro es una experiencia dolorosa que preferimos evitar. Pero esta evitación es por sí misma un error: te condena a no mejorar y así coleccionas un grupillo de hábitos que te hacen una persona difícil incluso para ti mismo.

No te parece tremendo cometer siempre los mismos errores? A mí me parecería triste ser una persona que sistemáticamente se equivoca en lo mismo, una y otra vez, sin mejorar. Yo sigo a Mae West: de dos errores, prefiero el que no he cometido antes. No podemos evitar todos los errores. Nos equivocamos. Sin embargo, siempre podemos aprender: la primera vez que cometes un error es simplemente una consecuencia de la condición humana. La segunda vez que cometes ese mismo error, es una mala decisión y un problema de tu gestión personal.

Equivocarse en la valoración de eventos, proyectos y personas forma parte de la experiencia humana. Proponernos metas e intentar nuevos panoramas vitales implica siempre un riesgo. Raramente tendremos el control de todos los elementos para juzgar de primera intención personas o situaciones. Sin embargo, cuando consideramos que alguien o alguna situación no cumplió nuestras expectativas, con frecuencia nos encontramos que ya teníamos información sobre esos defectos. Toda relación es de alto riesgo, así que si vas a invertir, es bueno estar atento a la «calidad» del producto.

Evidentemente todos tenemos defectos, y nuestros amigos nos soportan porque evalúan que nuestros aspectos positivos compensan nuestros límites. Pero, si la persona con la que tratas no coincide en tus valores personales o profesionales, piénsalo con más cuidado. Podemos ajustarnos a temas importantes pero superficiales, en cambio los aspectos de fondo no mejoran fácilmente.

De esas situaciones de fracaso personal en una empresa o en una relación podemos aprender, si nos atrevemos a reconocer que esta vez no salió bien y toleramos el momento de sufrimiento que es normal. Ayuda mucho reconocer la realidad: nos moriremos cometiendo errores, no siempre –de hecho, casi nunca– contamos con los datos suficientes para evaluar de forma acertada un proyecto, una situación.

En la evaluación de las personas, nos enfrentamos a un reto adicional: hay mucho farsante suelto por allí. Y la habilidad del farsante es parecer otro. Allí te doy un consejito de peluquería: mira su trabajo (dice mucho de la gente) cómo maneja el tiempo, que tan profesional y constante es en lo que hace. Mira su entorno: amigos y familia... Dice mucho de nosotros nuestros amigos! A mi me alegra que el peor de mi grupo de amigos soy yo, y no tengo problemas con la autoestima, sino todo lo contrario. Y mira la familia. Lo que se hereda no se hurta, dicen por allí. Evidentemente hay personas que van cambiando y mejorando por la vida, y superan grandes limitaciones, pero también en este caso, la excepción confirma la regla.

Un proyecto que no sale es consecuencia del simple hecho del riesgo. Todos hacemos apuestas para crecer, y algunas veces, tropezamos en ese camino. Pero si somos objetivos, muchas veces, en medio de aspectos que no cumplieron nuestras expectativas se encuentran otros puntos que fueron retantes y constructivos.

Con las personas, es frecuente que caigamos en cuenta más o menos tarde de errores graves en nuestra selección y apreciación inicial. Con algunas de esas personas, es una buena oportunidad tomar distancia. Aprender implica tener claro cuáles son las personas que son una oportunidad para tí, las personas que aportan, los amigos verdaderos, con los que puede haber problemas de tanto en tanto, pero están allí. También tener claro cuál es el perfil de personas que están quizá bien para tener en la categoría de conocidos, pero no para ser cercanos. La red de amigos es tan importante que la calidad de las personas es clave. No se trata que esas personas sean malos individuos: siguiendo a Ellis, incluso Hitler quería a sus perros; se trata más que esas persona no son coherentes con tu estilo de vida, con tus preferencias, con tu grupo. Mira tu "foto de grupo" y casi siempre descubrirás quienes no cuadran. Una buena limpieza del «facebook» real de vez en cuando, es bueno. ¡Ojo al casting que haces!
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com 

domingo, 9 de diciembre de 2012

El Zoológico personal - III

Los perros aman a sus amigos y muerden a sus enemigos, muy diferente a las personas, quienes son incapaces de amor puro y siempre tiene que mezclar amor y odio en sus relaciones objetales 
-Sigmund Freud 
Fuertecita la frase. Refleja sin embargo, la realidad de las relaciones humanas. Vamos a ser realistas: el amor puro existe sólo en algunas telenovelas bastante tóxicas e irreales. Con frecuencia le pedimos a la realidad algo que sólo existe en la fantasía. Amor puro.
Obviamente es bueno manejar los grises. El hecho que las personas no sean capaces del amor puro no las convierte en demonios infernales. Vamos a los grises: algunas y algunos serán más oscuritos y otros más claritos. Grises. Esa es la idea. En ocasiones -no pocas- suponemos que la ausencia de amor puro sólo indica oscuridad total. No, hombre, no. Hay sus lucecitas. Algunas, como un barco contrabandista. Otras, como feria de pueblo. Pero lucecitas hay. Tendrás relaciones color gris rata, y otras color gris perla.
Se trata entonces de tener claro los tonos de gris. Ir identificando los rata y las perlas. Así no nos escandalizamos por eso: simplemente aceptamos a cada cual como es, y le damos a la gente como es. Las relaciones son una apuesta siempre, y nunca sabes si reemplazas bien la gente.
Vamos por unos grupo de consejos de peluquería más avanzados:
Aprende
Quejarse y dolerse de los errores pasados no sirve para otra cosa que para amargarse la vida ahora por cosas viejas que no puedes cambiar. Pésimo negocio. Los errores del pasado sirven para no repetirlos en el futuro. Obviamente, es importante controlar el daño de los que son más recientes o han sido muy fuertes. Lógicamente, si ahora mismo estás metida o metido en un error, pues ¡a contener el daño! Piénsalo muy bien. Que no te cueste demasiada plata o demasiadas emociones. Mira con más realismo a esa persona. Comienza a considerarla como capítulo en camino de ser cerrado. Arregla los temas económicos con esa persona. Si has estado "comprando afecto" es posible que también seas un proveedor económico. Cierra esa línea de crédito y acepta aquellas cantidades que serán de dudoso recaudo. Y... mira hacia adelante. Evalúa dónde metiste la pata, y pon esos aprendizajes en negro sobre blanco.
Compras afectivas
Estas películas malas son muy frecuente. Lo sorprendente es que nuestras "alarmas" se habían encendido y las apagamos o les colocamos un balde encima para no oírlas. Aquí te cuento algunas de las situaciones que te deben hacer pensar si estás en una compra afectiva en la que tú estás perdiendo:

  1. Notas que tú pones y pones, y el otro personaje simplemente está y pide y pide. Hay dos miedos que nos atrapan en esta situación auto-devaluadora: pensar que será difícil encontrar otra persona y pensar que mejor eso que estar solos. La respuesta es simple: si estás pagando por compañía, no te enamores del puto / la puta. No confundamos dos negocios tan distintos pero tan cercanos: el amor y el acompañamiento profesional de adultos. 
  2. Te maltratan un día y otro, en pequeñas cosas: horarios, acuerdos, y tú tragas. Hay un camino para clarificar si es una compra afectiva o simplemente que el personaje o la personaja no ha despertado a la madurez elemental: acuerdos claros. Y si el acuerdo otra vez se rompe... entonces comienza a buscar remplazo o acepta vivir en ese infiernito. 
  3. Rollos de plata. Esta es una de las alarmas más claras y frecuentes. Y es una de las alarmas con las que más nos engañamos. Vamos a ver, todo mundo puede pagar alguito. Y si no, no lo confundamos. Si el personaje puede vivir 2 estrellas, no lo lleves a vivir en 5 estrellas. Que te quiera en su nivel, y tu viajas de turista a otro estrato. Alguna vez le das una muestrica, pero de tres estrellas. O si no, lo confundes / la confundes. Y te tocará tragarte, más tarde o más temprano, un sapo bastate feo. Ya lo sabes: seguro que antes te ha pasado... No tienen que ser millones: hay gente que se enreda con dineros menores. 

La importante compañía de estar solo. Aprende a estar solo. Eso ayudará para que no dependas de nadie para ser feliz. Descubre tus aficiones, explótalas. Aprende de tí misma o mismo. Crece en las relaciones con tus amigos y amigas, que serán el colchón que te evita darte con el mundo "de jeta" cuando finalmente las cosas se ponen difíciles. Y te ayudarán a sobrellevar la búsqueda de los reemplazos menos grises que el actual color rata.
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 5 de julio de 2012

Quiebras emocionales y cosas por el estilo

Las tarjetas de crédito son como algunas relaciones: tienes la ilusión de que la compra es fácil y luego te llegan cuentas impagables durante meses.
(Efluvio filosófico etílico)
Las tarjetas de crédito son ilusiones peligrosas, como algunas relaciones. Compras rápido algo que consideras indispensable y luego descubres que, además de inútil es una compra cara: así te quedas con algo metido en el fondo del armario mientras puntualmente te llegan las cartas de amor del banco.
Con frecuencia, esto ocurre porque no hemos sido realistas en la balanza: de un lado, la necesidad real de ese objeto y del otro el precio. ¿estás dispuesto a pagar eso por esta cosita? Pues en las relaciones pasa también. No somos cuidadosos para saber, primero, qué queremos. Que cosa estamos buscando, de verdad, en esa relación.  De vez en cuando nos sorprendemos buscando cosas que... siemplemente no están allí. No vienen en ese paquete. Quieres una relación seria, y te metes con una payasa o un bufón. Quieres una relación ligera, y te enredas con una neurótica con plan de millas en la clínica psiquiátrica o con un tipo tan complicado, tan complicado... que viene con instrucciones.
Otras veces, queremos cosas contradictorias: quiero estar con esa persona, pero también quiero defender mi orgullo, que en mi mente loca significa esperar que ella o él caigan rendidos a mis pies sin hacer ningún esfuerzo. Pues no, con frecuencia o toca humillarse un poquito -mientras inviertes en el negocio a ver si sale- o toca bajarse las espectativas y quedarse con la promoción del mes.
Y otras veces... no somos nada realistas. Una relación cuesta. Incluso dinero. Pero siempre, tiempo, una pequeña apuesta emocional, aguantarse algún ataque cercano a la psicosis. Una pequeña variadad de manias envueltas en una primorosa cajita. Eso es lo real.
Por supuesto puedes esperar a que aparezca el hombre o mujer de tus sueños sin hacer nada. Claro que puede pasar, en Disneyland o peor aún, en Epcot Center. En la vida real, un poco menos frecuente.
Así que, algunos consejitos de peluquería:
Pregúntate en serio, qué diablos es lo que quieres. Que estás buscando.
Coloca el P&G emocional, y analiza cuánto vas a invertir en el personaje o personaja de turno.
Sácale tiempo a quererte, como profilaxis emocional. Si entregas tu vida y planes completamente a alguien puede ser muy bonito para una película con Zac Efron, pero poco funcional para ser emocionalmente independiente.
Prepara un acopio de tranquilidad debajo del colchón, porque hay mucho principe que es sapo y mucha princesa que es bruja, así que siempre es una apuesta.
Y ¡a la calle!... dejándo la tarjeta de crédito platino guardada en casa.

L. Amaya - racionalemotivo.blogspot.com






miércoles, 30 de mayo de 2012

Mirar caquita

Education must, be not only a transmission of culture but also a provider of alternative views of the world and a strengthener of the will to explore them.
-Jerome Bruner
Bruner es un influyente psicólogo, referente clave en psicología cultural, entre otros campos. Y hoy recuerdo este deseo que, lamentablemente no es muy frecuente. Algunos rasgos de nuestra cultura son muy buenos, y otros, una verdadera desgracia. No pocas veces nos enfrascamos en visiones limitadas, rígidas y poco funcionales del mundo. Quedamos atrapados allí, además porque nos falta la fuerza para explorar caminos y mundos nuevos.
Evidentemente, un porro o un par de galones de ron Havana Club pueden ofrecer esas visiones -y otras muchas- pero, no duran después de despertarnos en un andén desconocido con una puta vieja aún menos familiar. Así, que recomiendo otras vías (que también pueden ser acompañadas con cantidades funcionales de mojitos).
Así, que consejitos de peluquería para ebrios en potencia:

  1. Tú puedes estar atrapado en ideas muy rígidas sobre cómo son las cosas. Si te funciona, maravilloso. Pero, lo más frecuente es que ideas rígidas conducen a mundos dolorosos y complicados de manejar. Piensa: ¿me sirve este mundo? Si ves que estás perfecto y no tomas decisiones locas, quédate así y listo. Si no... sigue leyendo:
  2. Las reglas generales sobre la vida son usualmente exageraciones basadas en pocas o ninguna evidencia. Mira las evidencias. 
  3. Las ideas superconsolidadas están frecuentemente ligadas a sobre-generalizaciones o a profecías poco fiables. Examina si tienes evidencia de las tragedias que estás pronosticando, o si estás confundiendo "difícil" con "imposible".
  4. Acostúmbrate a mirar también las oportunidades. Mejor aún, comienza por pensar en las oportunidades. Luego, una dosis de realismo es buena, pero eso: realismo, no profecías de catástrofe. Dale la oportunidad al mundo de decepcionarte alguna vez, mientras gozas las muchas en las que te sorprende con cosas buenas y retos interesantes. 
  5. Muchos puntos importantes de nuestra vida cuestan esfuerzo. Bajar dos kilitos no es compatible con comerte un tanque de helado diario, pero piénsate si de vez en cuando te gozas el tanque de helado y luego te vas al gimnasio...
  6. Dale la oportunidad a la gente que te rodea, especialmente a las personas que no hacen las cosas como tú quieres. Muchas veces descubrirás que no son tus enemigos ni personas terribles: simplemente son como tú y como yo: oro y mierdita.  

Un mojito en el honor de todos!
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

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