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lunes, 29 de junio de 2015

Del filósofo Diomedes

"Si la vida fuera estable todo el tiempo, yo no bebería ni malgastaría la plata"
Diomedes Díaz, Filósofo Vallenato
Diomedes fue un personaje con algunas ideas muy polémicas, como su visión de la mujer. En ese campo mejor no meterse mucho. Pero, en lo que te cito, señaló una de los rasgos más significativos en el momento de tomar decisiones vitales importantes: No tenemos certezas en puntos fundamentales de la existencia, como el romance, la fortuna, el éxito profesional, etc. Cada vez que debemos elegir el algún campo realmente importante, nos enfrentamos a la significativa dificultad de no contar con información fundamental que nos permita elecciones seguras.
En esto, la vida se parece mucho a las opciones de inversión en bolsa. Eliges una determinada acción, inviertes con algunos elementos, pero al final, si quieres verdadera rentabilidad, debes arriesgarte con pocos datos. Así pasa en las decisiones románticas: si quieres algo seguro, seguro, entonces toca bajar tanto los estándares que quizá no vale la pena.
Pero, el romance se parece también a las bolsa de valores cuando decidir si inviertes más o te retiras, con una pérdida significativa en ocasiones. De allí podemos ver varios ejemplos útiles. Invertir todo, todo, a la primera, por un impuso, suele causar pérdidas espectaculares. Retirarte antes, puede significar que dejes pasar una buena oportunidad.
En casi cualquier relación hay subidas y bajadas. Al comienzo y en los momentos de crisis es cuando consideras si debes seguir invirtiendo. Algunas veces, los problemas al inicio de la relación deberían ser una alarma, porque te hablan de temas importantes en los que no están de acuerdo, o de situaciones que son realmente inaceptables (por ejemplo, la violencia o el maltrato psicológico: ¡huye!). Sin embargo, los problemas más frecuentes son menos clamorosos y te obligan a pensar en seguir invirtiendo o desistir de la oferta.
En las crisis (que siempre habrá), el reto es similar. ¿Boto a la basura tiempo, emociones y posibilidades, o vuelvo a invertir? Es muy poco probable que tengas seguridad suficiente como para que la decisión no implique riesgo. Si te paralizas por el miedo a perder en esta elección... no te olvides de Diomedes. O te quedas, o te vas. Pero permanecer en la mitad, no funciona. Porque en la mitad, sufren ambos. Sufres tú, que es lo más importante. Elegir significa vuelvo a intentarlo, me quedo. O me voy. Pero, un estado intermedio del tipo "vamos a ver" no es tomar una decisión, y por tanto no funciona. Es como quedarme sentado en la oficina de la comisionista de bolsa con el dinero en el bolsillo. O voy y lo invierto, o como Diomedes, a beber y malgastarlo fuera. Bueno, con moderación, porque siempre te puedes ir a invertir en otro sitio. @LeonardoAmayaMD

domingo, 25 de enero de 2015

Ligeros de equipaje...

El único real viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos horizontes, sino en lograr mirar con nuevos ojos. 
Marcel Proust
Esta es una de esas frases que me generan envidia y me hacen pensar ¿como es posible que a mí no se me ocurran esas frases? Pero bueno, este no es el tema. Hoy, hablemos un poco de viajes. De aquellos interiores que deben ser consecuencia de los viajes exteriores.
Nuestra vida, en cierta forma, es un viaje muy articulado y complejo. Crecer como persona te reclama ese "abrir los ojos nuevamente" muchas veces. y otras, abrimos los ojos viajando, conociendo nuevas formas de ver el mundo, mirando "in situ" como otros miran de otras formas el mundo.
Viajar es un poco eso, "encontrarte" con lo que puedes ser, si decides abrir tu mente, si decides soltar las amarras de las ideas preconcebidas, de las peligrosas zonas de comodidad que nos paralizan.
Y claro, para poder ir a nuevos puertos, tienes que soltar las amarras con las que estás atado al último. Algunas personas, recuerdos, experiencias y emociones viajarán contigo en ese nuevo curso. Otras -personas, experiencias- se quedarán atrás y es muy bueno que atrás queden. Pero, incluso muchas cosas serán la razón de la buena nostalgia, de esa alegría que sientes cuando miras objetos viejos, mensajes del tiempo, fotografías que conservas también en el alma. Honrar a esas personas y recuerdos es, muchas veces, seguir adelante sin apegos indebidos, sin dejar cabos sueltos y sutiles. Lo que vale la pena de tu historia, viaja contigo. Y en los caminos del mundo te re-encuentras con esos amigos e historias que no has visto en años, pero con los que te sientas a tomarte un café que parecería habías interrumpido ayer. ¡Adelante! Ligeros de equipaje.
¡Feliz viaje! para ese nuevo reto que comienza ahora, para esa nueva oportunidad que te da la vida.
@leonardoamayaMD

viernes, 19 de diciembre de 2014

Los enemigos dentro de la mente

Muchas veces no necesitamos personas que nos desanimen. Basta con escuchar el demonio autocompasivo y depresor que tenemos dentro.
En la vida son normales los altos y los bajos emocionales, personales, relacionales, económicos, laborales, y un largo etcétera. Tendremos problemas, batallaremos con situaciones y momentos difíciles. Es precisamente en esas ocasiones en las que no debemos escuchar la vocecita desalentadora que nos dice: "es imposible", "pobre de ti que te pasan esas cosas", "que dura es tu vida". ¿Porqué? por que no sirve para nada. Nos sentimos mal, concentramos nuestras fuerzas en sufrir y lamentarnos, lloriquear... y no hacemos nada para enfrentar la situación.
Además de hacernos insoportables y molestos para las personas que nos rodean, alimentamos las raíces del fracaso.
¿El camino para salir de aquí?

  • Entender que lamentarnos no sirve para nada. 
  • Tener claro que es una salida tan tóxica como cómoda: no haces nada, sufres... y tampoco te esfuerzas. Pero, te toca pagar un precio loco por esta pereza. 
  • Saber que hay un mundo mejor, y tener claro que nada nos ahorrará el esfuerzo para trabajar en construirnos nuestras soluciones. 
  • Decidirnos, sí, decidirnos a re-orientar nuestras fuerzas hacia las soluciones de hoy. 
Sí, es una decisión. Te toca tomarla, te toca saber que cuesta esfuerzo, y tendrás que aceptar que muchas veces la salida más fácil es bastante difícil.
Decídete a enfrentar tus problemas. No se resolverán solos. Ni lloriqueando por las dificultades, a las que nos toca enfrentar todos.
@leonardoamayaMD

lunes, 13 de enero de 2014

Las famosas metas de fin de año...

Los propósitos son una excelente forma para reconocer lo inconstantes que somos
Hay una práctica extendida típica de los comienzos de año: la lista de las metas. Ciertamente es importante proponernos metas en la vida. Así operamos los seres humanos de forma más eficaz. El cambio de año es una buena excusa para evaluar los doce meses anteriores y aprender de los errores, corregir un poco el rumbo o incluso dar un "timonazo" radical.
Muchas de esas metas se quedan allí, como metas. Eso sí es un poco triste porque le perdimos tiempo y le colocamos ilusiones.
Vamos a revisar esas agendas y ver que podemos aprender de hacer agendas...
1. Para crecer, hay que reconocer que metimos la pata. Don perfecto nunca aprende porque don perfecto no comete errores. En ocasiones nos cuesta reconocer que nos equivocamos porque somos muy radicales en nuestros juicios y asumimos que un error es una constatación de nuestra incapacidad o un indicio de nuestro fracaso en un futuro. Resulta que ni lo uno... ni lo otro. Todos somos mediocres (así le he oído gritar a empresarios exitosos mi profesor Dom DiMattia).
Todos somos mediocres porque somos humanos, tenemos límites y nos equivocamos. Hay otra mediocridad que depende de no ser competentes, pero está asociada a la pereza y no a nuestros límites naturales.
Tampoco cometer errores implica que nuestra vida futura será un océano de desgracias sin fin. Incluso sin cometerlos pasamos por temporadas catastróficas. Y en otros casos, cometiendo toda la serie de equivocaciones tontas nos va bien. Simplemente se trata de una realidad: el mundo es injusto. En ocasiones que sea injusto incluso juega a tu propio favor.
2. Para crecer, hay que estar dispuesto a aprender. Y para aprender, tenemos que escuchar a los demás, incluso cuando nos duele lo que dicen. Por supuesto no se escucha a todo mundo: se trata de escuchar a tus pares, que son los que tienen conocimiento del tema, o tus cercanos amigos, que no temen decirte la verdad a la cara porque piensan que así te pueden ayudar. A los que no están en estos grupos, pues uno toma nota y quizá la lee o quizá la bota a la basura.
Un consejito de peluquería: si te dolió lo que dijo un par o una persona de tu entorno, apúntalo, porque es muy probable que tengan razón. Si lo dice el último mico de la fila quizá se trata de un gaznido elaborado. Pero, escucha con la disposición de aprender algo más.
3. Prepárate para recomenzar muchas veces. Nada importante se hace en un sólo paso o se logra con poco esfuerzo. Que pena, pero es la vida real.
4. Aprende a "ponerle patitas" a las metas. Una meta global, grande, es linda pero... poco clara. En este mundo, los cambios grandes se organizan con pequeños cambios, un plan, una tarea, una fecha, y luego otro, y así hasta el infinito y más allá.
Pues nada. ¡Organiza tu lista!
racionalemotivo.blogspot.com

sábado, 24 de agosto de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría

Para la NASA, es espacio es una prioridad importante
Dan Quayle (Político, exvicepresidente USA)
Esto sí que es ir a lo básico. A pesar de los rumores sobre su poca competencia intelectual, esta frase está realmente llena de sabiduría. La razón es básica: con frecuencia nos olvidamos de lo más importante para nosotros, porqué hacemos determinada tarea, cuál es nuestro verdadero trabajo, quienes son nuestros amigos de verdad, en qué clase de relación estamos.
Como en la vida corriente nos llenamos de tareas y de metas que compiten por el poco tiempo que tenemos... es clave saber qué y quienes tienen prioridad. Y en esto hay que ser claro en el casting. Una de las tareas importantes es construir, sin este trabajo, nos mata el día a día. Descuidamos amigos que son significativos, o nuestras aficiones poco importantes nos distraen de nuestro trabajo... o dejamos que nuestras distracciones importantes pasen a segundo plano porque nos asociamos a la gente equivocada en eso.
Quienes son nuestros amigos significativos es otro punto clave. No se trata de verlos todas las semanas, se trata de tenerlos en prioridad cuando hace falta, no descuidarlos, aprovechar los momentos de coincidencia. Cuando tienes muchos amigos significativos, el orden es clave. Cultiva los amigos que aportan. Dedícales tiempo, aprende de ellos. Y el casting equivocado, ¡a limpiarlo! De cualquier persona puedes aprender, pero no todos deben ser importantes para ti, simplemente porque no te alcanzará el tiempo.
Y saber en qué relación estás, muy importante. Si estás con un plan informal, en una relación seria, en un rollito sin más... Cualquier relación es válida, siempre que los dos estén en la misma, ¿me entiendes?
Pues ya lo sabes. El espacio es una prioridad importante si eres de la NASA, no lo olvides.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 28 de junio de 2013

¡Salte de la Telenovela!

Afrontar enfermedad y muerte....implica replantearse TODO y dejarse de pamplinadas.... entender que el mundo es como es y no como yo pienso que es... ni siquiera el del otro!.. 
Olga Gamig, Florida. 
Un matrimonio amigo me ha escrito este mensaje (que me han permitido utilizar). Y es una frase que puede resultar fácil para decir, pero muy complicada para aprender y vivir en lo cotidiano.
Con frecuencia, sufrimos por la ausencia de condiciones que le hemos colocado a nuestra vida, a nuestra pareja y al mundo. No es un descubrimiento nuevo, lo tenía claro Epicteto (Circa 50 -150): No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz. Evidentemente tenemos mucha más seguridad en algunos temas cotidianos de la que tenían Buddha, Epicteto e incluso casi cualquier persona en el siglo XIX. Pero, aún así, hay muchas situaciones que no podemos controlar. Y si sufrimos porque no son como nos parece, pues tenemos razón suficiente para convertir nuestra vida en un infierno.
Nuestro amigo con tendencia a la obesidad, Buddha, invitaba a concentrarnos en el presente, mejor dicho, a gozar con lo que hay mientras intentamos construir lo que vendrá: No sufras por el pasado, no sueñes con el futuro, concentra tu mente en el momento presente. En ocasiones, con mucha frecuencia, dejamos de disfrutar lo que ya tenemos, por condenarnos y sufrir por aquellas cosas del pasado que no salieron como queríamos y que no podemos cambiar; nos preocupamos por los miedos en el futuro, y dejamos de lado el día de hoy, que es cuando podemos realmente construir lo que viene.
Un personaje de la psicología contemporánea (aún vivo, espero tener la oportunidad de oírle en el Congreso Mundial de Terapia Cognitiva del próximo mes) Aaron Beck, habla de la "tríada de la depresión": Soy malo, el mundo (los demás) son malos y mi futuro será terrible. Sí, tenemos defectos, pero no somos terribles. Sí, hay gente cabrona, pero ellos mismos tienen también algún punto positivo, y siempre, puedes cambiarlos y alejarte de los que son negativos: gente hay a paladas; sí, el mundo es complicado, pero sufriendo y quejándose por que es así no lo cambia ni un punto.
Esta frase, como ves, tien mucho que comentar. Así que comenzamos una serie: Salte de la Telenovela. Vamos a verlo, y vamos a dejar de ser la Maria Esmeralda, la Camila Topacio, la Tibisay y ponernos en nuestro lugar: personas que tienen mucho que dar, y mucho que hacer cada día. ¡Nos seguimos conversando!
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 5 de mayo de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (II)


"Las predicciones son difíciles, sobre todo sobre el futuro"
Yogi Berra, Jugador de Beisbol (1925-)
Si, podemos burlarnos, pero él por lo menos lo tiene claro: las predicciones son muy complicadas, y si es sobre el futuro, peor.
Pero, con frecuencia, nosotros tan inteligentes y coherentes nos pasamos horas terribles sufriendo sobre nuestro futuro. Preocupados por si lograremos aumentar nuestros ingresos, triunfar o mantener nuestro éxito, mantener nuestra relación o conseguir la persona deseada. Utilizamos la capacidad cerebral  desarrollada luego de millones de años de evolución, para armar unas telenovelas baratas que ni vendemos al canal tonto de la temporada.
Vamos por partes. Primero, sufrir y preocuparse no es una estrategia para nada. Segundo, estar sufriendo entorpece nuestra capacidad para planear y ejecutar. Y tercero, nos distraemos de lo que ya tenemos logrado en nuestra vida.
El futuro lo construímos hoy. Lo que emprendemos hoy aumenta nuestras posibilidades de lograr metas en el futuro, y las decisiones que tomemos hoy hacen más o menos riesgoso nuestro camino y el tiempo que sigue. Funciona en ambos sentidos: si haces algo productivo hoy, aumentas la probabilidad de éxito. Y en el otro sentido, si te sientas a fumar opio y lloriquear, disminuyen tus posibilidades de lograr algo interesante luego. Puestos a fumar alucinógenos y embriagarte, por lo menos hazlo con amigos: por lo menos conseguirás un descuento por grupo en la clínica para desintoxicación de tu preferencia.
Y lo único real que tenemos, es lo que hoy tenemos. Lo pasado no existe ya. Son buenos recuerdos si seleccionas recordar lo bueno, o un pozo de desgracias si te concentras en lo que no terminó como deseabas. Finalmente, el pasado es la película que nos contamos, con heroínas y villanos. Demanda al villano pero no sufras por él. Recuerda la heroína y apóyate en esa experiencia para buscar las heroínas y los héroes del futuro: a esos los encuentras hoy sin la "pinta" de superhéroe que luego tendrán, pero es hoy donde los encuentras. Mira bien a tu alrededor, y si ahora nos ves los candodatos, hora de dejar de lloriquear y sal a la calle a buscar candidatos.
Es mejor táctica concentrar las energías en hacer algo en vez de sentarte a predecir desgracias. Ya lo dijo Yogi: es muy difícil predecir, sobre todo el futuro. ¿Estás sufriendo por algo que te preocupa? Pues ponte ya a hacer algo HOY. Es lo que tienes.
Leonardo Amaya / racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 23 de septiembre de 2012

Un día a la vez

Lo real es el día. El pasado es historia, y el futuro existe en nuestra mente. Vivir el presente va más allá de una estrategia: es la realidad.
Con mucha frecuencia nos torturamos por aquellos aspectos de nuestra vida pasada que juzgamos equivocados. Entre estos temas, en ocasiones nos tortura el tiempo que no dedicamos a las personas significativas de nuestra vida o incluso a nosotros mismos. Un paso adelante en esta tortura con poco sentido es condenarnos a nosotros mismos, juzgarnos globalmente por decisiones que no podemos cambiar. Una buena parte de esta tendencia disfunción al proviene de formas culpabilizantes de nuestro modo de comprender la religiosidad.
El futuro nos hace sufrir porque con frecuencia predecimos eventos terribles que serían consecuencia de nuestras faltas, el "justo castigo" por nuestros errores. Evidentemente nuestros acos de hoy aumentas las posibilidades de consecuencias específicas en nuestro futuro. Pero, sufrir por eso no cambia el resultado. Lo que cambia nuestro destino es lo que hagamos ahora, lo que cambiemos hoy en nuestra conducta.
La enfermedad de una persona significativa nos recuerda que los tenemos por un tiempo limitado. Nos puede servir para tener muy presente que cada momento es único y el tiempo que estamos con esas personas es siempre limitado. No sabemos cuando ni cuanto tiempo los tenemos, pero tenemos claro que tienen un límite.
La consecuencia es lógica, pero no por eso fácil de tomar: aprovechar cada día, cada momento. Al menos una llamada, tiempo para tomarte un café con calma, para sostener una breve conversación,  así un día y otro: pequeños recuerdos que son como tesoros discretos. Y si llega la enfermedad, dedicarte a sufrir por lo que no hiciste o preocuparte por lo que pueda pasar, que o puedes controlar, no tiene mucho sentido. Dedícate tiempo a gozar esa persona, a construir recuerdos valiosos. Es lo que tienes. Y ya es mucho.m
Racionalemotivo.blogspot.com / Leonardo Amaya

domingo, 19 de febrero de 2012

¡Suelta el látigo!

The best thing about the future is that it comes one day at a time. 
 Abraham Lincoln. 
Lo mejor que tiene el futuro es que viene un día a la vez. Genial frase. Frecuentemente nos perturbamos por eventos que podrían o no ocurrir, y que no son reales... porque son posibilidades en el futuro. Y nos afanamos por garantizar que determinada cosa ocurra o no ocurra. Pensamos y sufrimos sobre nuestras posibilidades de romance, de amor, de trabajo, de dinero, de éxito. Y mientras empeñamos el tiempo y nuestras emociones en la inútil pasión de preocuparnos, sufrir y culparnos... dejamos que el presente se pase, no empeñamos nuestro tiempo a poner el pequeño ladrillo de hoy, los pasos dispendiosos del proceso que tenemos en mano hoy, descuidamos de hacer las pequeñas apuestas afectivas que nos ayudan a crecer. Y la razón es lógica: sufrir no es una estrategia, preocuparnos no produce nada. Hay que hacer cosas, hoy. Y dejar el futuro al futuro: finalmente llega un día a la vez, por fortuna. No te olvides: sufrir no produce un dolar, un amor o una meta. Sólo es una pérdida de tiempo y emociones. Así que suélta el látigo de la culpa con el que te martirizas inútilmente y... ponte a hacer algo. [Leonardo Amaya M, racionalemotivo.blogspot.com]

martes, 7 de febrero de 2012

Deja en paz a Don Perfecto

El perfeccionismo es la voz del opresor 
Anne Lamott
La escritora y activista política californiana nos trae esta frase que yo saco un poco de contexto. Porque se me da la gana, como no soy perfecto, no encontré la frase perfecta. Quizá me la tengo que inventar yo.
Pero, es una buena introducción para este tema tremendo, que es propio de nuestro mundo contemporáneo de empresas, y no sólo: hay un saco de creencias locas que nos reclaman ser perfectos. Ponte un punto por cada una de las siguientes ideas de nuestro Inventario de Ideas Locas:

  1. Cometes un error en el trabajo, y luego sufres porque secretamente piensas que es una señal de tu falta de capacidades
  2. Más de cuatro veces al día piensas que, realmente, no vas a triunfar porque te faltan capacidades.
  3. Le das vueltas y vueltas a un trabajo que debes entregar, y sientes que es bastante deficiente.
  4. Te angustian las evaluaciones, porque piensas que finalmente te van a pillar y van a descubrir que no eres competente. 

Vamos a ver hasta dónde son locas estas ideas:

  1. Cometes un error en el trabajo, y luego sufres porque secretamente piensas que es una señal de tu falta de capacidades
Pues resulta que sí. Cometerás errores. Por eso los lápices tienen borradores, y los computadores la capacidad de corregir. En el fondo, hay varias sobre-demandas. "una persona debe estar plenamente capacitada para su tarea": ¿si? ¿cuántos empleados así conoces? Las personas deben aprender en las organizaciones, y el día que no aprendas de tus errores, dejaste de crecer (y de darte cuenta de que te equivocas, que quizá es peor...).
Además, en los trabajos críticos, siempre hay redundancia, porque sabemos que alguien se va a equivocar. Cuando tengas un trabajo crítico, el modo de establecer redundancia es pedir que alguien te lo revise, pasarlo por un sistema de evaluación en tu computadora, incluso pedirle a tu mamá que lo lea. Eso es redundancia.
Y finalmente, eres humano . Que le vamos a hacer!
  • Más de cuatro veces al día piensas que, realmente, no vas a triunfar porque te faltan capacidades.
El mundo es injusto, y a pesar que seas un paquete, triunfarás si te dejas de pendejadas y ponerle condiciones a tu capacidad. ¿no te has dado cuenta de cuanta gente incompetente está llena de logros? Pues también tú te puedes aprovechar de esa maravilla del mundo. A mí me ha pasado varias veces que alguien me dice que soy un experto en temas que no tengo ni idea. Ya ves, la imagen cuenta. Lógicamente, es prudente que reconozcas que estás aprendiendo de ese tema, pero aprendiendo estamos siempre. Eso es la esencia de un reto en una organización y en la vida: atrevernos a aprender, con ayuda, con consejos y estudio, pero aprendiendo.
  • Le das vueltas y vueltas a un trabajo que debes entregar, y sientes que es bastante deficiente.
Muchos trabajos son como las tesis de maestrías y doctorados: las tesis se dejan, no se terminan. Siempre son susceptibles de mejora, de perfeccionamiento, pero tenemos que graduarnos finalmente. Así que dejamos la tesis a medio acabar. Y bueno, casi nunca la lee nadie, ni los jurados.
  • Te angustian las evaluaciones, porque piensas que finalmente te van a pillar y van a descubrir que no eres competente. 
Aquí hay además una globalización, que es esa loca tendencia a convertir un aspecto en la totalidad. Siempre tendremos campos en los que somos menos competentes. Pero, eso no nos hace incompetentes totales: nos hace humanos. Y ser humanos nos hace no sólo imperfectos, también nos hace personas capaces de crecer y aprender.
Leonardo Amaya, MD. racionalemotivo.blogspot.com


domingo, 5 de febrero de 2012

Pasiones inteligentes

No hay nada peor que un bobo con iniciativa 
Cultura Popular
Las emociones humanas son indispensables para actuar y crecer. El curioso caso de la lobotomía accidental de Phineas Gage, quien entró así al catálogo de las curiosidades médicas, lo dejó claro ya en 1848 (si te despierta la curiosidad el tema, y tienes un estómago fuerte, búscalo en internet). No tener emociones cambia notablemente a las personas, pero siempre anula la iniciativa y deja individuos que no se parecen mucho a los humanos. Así de fuerte. Las pasiones son necesarias para lograr algo realmente valioso en nuestra vida, pero, las pasiones no bastan. Eso es lo que comprendió la cultura popular: un bobo con iniciativa es peligroso. Y una pasión desbocada tiene consecuencias. A Hitler se le puede acusar de muchas cosas, pero no de carencia de iniciativa. Si no la hubiese tenido, otra sería la historia. Eso es lo terrorífico de los fanáticos: el fanático de sofá no es peligroso. Cuando se levanta, con mucha pasión y poca cabeza, ese es el momento de echar a correr.
Pues bien. Así que el ideal no es carecer de pasiones, sino aprender a manejarlas. Las pasiones locas son exageraciones de nuestras emociones sanas, funcionales y necesarias. El catálogo de emociones, cuando se habla popularmente suele ser muy amplio, e incluir muchas que realmente no son emociones.
Una situación típica es el pensamiento emocional: esa tendencia humana por atribuirle a una especial capacidad la percepción de situaciones que no van más allá de nuestra imaginación: ese "siento que me odia, siento que me ama". Piénsalo con cuidado y te darás cuenta: piensas que te odia, deseas que te ame... pero realmente, sentir en ese sentido es sentir calor, frío, hambre... Pasa en todas partes. Veamos un ejemplito:
Presiento que me voy a quedar sin trabajo
Mmm... lo temes, lo supones, has percibido algunos indicios que te llevan a verlo como posible... puede que evalúes que eres culpable.. e incluso, te lo mereces. Pero, es una evaluación. El problema de aceptar esa curiosa capacidad de percepción es que le damos un contenido mágico y de premonición al tema, y no hacemos nada por cambiarlo. Lo convertimos en un fatalismo, en una perversa disposición de los astros que han causado de forma invariable nuestra desgracia. Dudo que Saturno o Júpiter sean responsables de esas cosas. No tengo evidencia de esas confabulaciones de los astros, y en cambio, si veo todos los días gente que se encarga del cumplimiento de sus propias profecías.
La consecuencia de aceptar estas profecías es que sufrimos de manera loca por cosas que quizá no van a ocurrir nunca, y hacemos cosas tontas centradas en el fatalismo, en vez de movernos.
Buen plan para la semana: saca tu sombrero de mago y has tu lista de profecías preferidas y terribles, y ya verás que puedes hacer algo más productivo con ellas.
Leonardo Amaya M, racionalemotivo.blogspot.com



lunes, 16 de enero de 2012

Frustraciones insoportables

Menos da una piedra
-Cultura popular española
Con frecuencia en nuestra vida, incluso cada día, las cosas no salen como queremos y como lo habíamos planeado. Forma parte de la realidad del mundo y en ocasiones, las amplificamos por nuestras sobre-demandas.
Algunas de esas frustraciones pueden ser realmente impactantes, y nos generan una cierta molestia que puede extenderse durante el tiempo.
Hay dos trampas fuertes, la trampa del pasado, que nos lleva a condenarnos por decisiones que ya no podemos cambiar, y la trampa del futuro, predicciones para las que tenemos muy pocos puntos de apoyo: el malestar emocional que nos generan estas dos 'fugas en el tiempo' nos distraen de lo único real, que es el presente, y nos quitan energía para asumir las decisiones y acciones que podemos tomar hoy, las únicas que pueden contribuir al cambio de nuestra vida.
Pero, en ocasiones, el malestar permanece taimado allí, y queda como una especie de molestia sorda que surge en varios momentos. Aveces, este malestar está relacionado con otra ideíta tonta pero muy activa: "no voy a poder soportarlo". Si lo miras con objetividad, por supuesto que es molesto y quizá intenso, pero soportar, soportar, has podido otras veces. Lo único realmente insoportable es morirse, y cuando te mueres, ya no tienes más preocupaciones.
Tres ideas (consejitos de peluquería) para meternos en la cabeza cuando estemos en uno de esos días:
Bien, vamos a concentrarnos en lo de hoy: ¿qué debo hacer ya para hacer las cosas mejor mañana?
Ok, estar un poco perturbados es normal. No soy de piedra. ¿Dime quién no ha pasado por un mal rato y aquí está?
Molesta, he tenido un evento malo -que no ha ocupado tooooodo el día, sólo un rato difícil, sin duda, pero  vamos a poner piedra por piedra para que las cosas cambien.
Bueno, esto salió mal. Vamos a probar con otro.
El objetivo del pensamiento sano es disminuir las emociones disfuncionales, pero no se trata de convertirnos en un palo. No es realista ni humano no tener emociones. Pero, llorar alguna vez no es malo. No da cáncer. Estar mamado del trabajo un día no es terrible: es una experiencia bastante frecuente... y exagerada muchas veces. Y... Menos da una piedra: siempre se puede sacar algo de las experiencias difíciles, por lo menos, aprender.
racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 5 de septiembre de 2011

El cambio es hoy

I never think of the future - it comes soon enough
Albert Einstein
Frecuentemente nos preocupamos por nuestro futuro y sus incertidumbres ... y no hacemos nada. De hecho, eso suele pasar. Mientras estamos sufriendo por las cosas que no hicimos antes (y que no podemos cambiar, eso ya pasó) y por la profecías de las desgracias que nos avendrán (que... tampoco podemos controlar) nos descuidamos del presente, que es lo único real, y que es cuando realmente podemos influir en el futuro.
Preocuparnos no sirve. Uno puede estar muy preocupado todo el día y... no hacer nada. Además, la tensión emocional no es buen acompañante para las decisiones y el trabajo continuado. Y resulta que los procesos personales y empresariales son una carrera de fondo. De nada sirve el pistoletazo de actividad que nos genera una preocupación explosiva, luego de charlar con un amigo, etc. Dura muy poco. Míralo en tu vida. Si esas preocupaciones no se convierten en trabajo específico ya... se quedan en el fogonazo.
El cambio es hoy. Ese es el verdadero cambio. El que es real. Lo demás, suelen ser promesas cuando no directamente mentiritas piadosas. Lo que construye es hacer las cosas hoy de tal modo que me griten claramente: "creciste, cambiaste..."
La mayor parte de las veces no reclama una conversión de vida total (alguna vez sí): los barcos cambian de rumbo con giros muy contenidos. Y no se trata de pereza naviera, sino del hecho que los grandes pesos manejan grandes inercias. Y nuestra vida también la tiene, nuestros cambios comienzan por cosas menos dramáticas. Levantarme a trabajar un poco más temprano. Acabar todos los días de revisar el el correo, si mi trabajo me demanda eso. No dejar nada en la bandeja de pendientes... y dedicarle todos los días tiempo a las cosas importantes.
Pequeños cambios, pero significativos, que puedan decir por sí mismos "ha cambiado el rumbo". - racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 25 de julio de 2011

Los miedos paralizantes

Anxiety is the essential condition of intellectual and artistic creation. 
Charles Frankel (Filósofo, USA)

Un cierto nivel de ansiedad está presente cuando debes tomar decisiones de futuro. En general, las decisiones humanas importantes se toman siempre en un entorno de incertidumbre. No es posible tener todas las garantías de éxito en una gestión o en cualquiera de los muchos cruces de caminos que constituyen una vida.
¿Sigo con esta persona o me doy una oportunidad con otra? ¿Asumo este riesgo profesional o me quedo en el lago estancado de mi zona de comodidad? y así hasta el infinito y más allá...
Pero, un nivel alto de ansiedad no es funcional. Paraliza la acción, aumenta el riesgo de tomar decisiones poco racionales y defensivas. Muy frecuentemente, lleva a dilatar la toma de una decisión, muchas veces tan grave como no tomarlas.
La raíz de la ansiedad disfuncional es el miedo al fracaso. Y este, es usualmente un miedo irracional. Primero, porque "fracaso" es una evaluación. Yo digo que fracasé porque un determinado resultado de un proceso estuvo por debajo de las expectativas que me había planteado. Y la primera pregunta a hacerme es si esas expectativas fueron realistas para el trabajo que desempeñé.
En segundo lugar, una situación que no sale como se espera es normal en cualquier negocio, también en las relaciones humanas. Y ese "lunar" no implica que toda mi vida, desde que nací hasta el día de hoy sea una desgracia.
Luego, a pesar de las consecuencias que la situación pueda generar, no tengo motivos para hacer una predicción catastrófica de todo mi futuro. De hecho, llamamos muy fácilmente catástrofe a cualquier situación.
Lógicamente, es prudente asesorarse para tomar decisiones y no ser temerarios, reconocer nuestras límites personales y financieros. Pero, para caminar, hace falta poner un pié en el aire. Siempre hay riesgos en las decisiones.

Las redes sociales!

 Hay mucho material disponible en:  https://www.instagram.com/leonardoamayamd/ Sigámonos allí! Leonardo