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miércoles, 11 de noviembre de 2020
El Podcast... Hablando de la vida diaria, donde en el menú... siempre hay sapo.
Los dilemas nunca se resuelven: se toman decisiones. Es una realidad que parece difícil de "tragar" pero si: nos lo han dejado claro los helénicos... Seguiremos hablando de eso. De la búsqueda de la tranquilidad en la vida real, con sus matices y sus personajes.
lunes, 29 de junio de 2015
Del filósofo Diomedes
"Si la vida fuera estable todo el tiempo, yo no bebería ni malgastaría la plata"Diomedes fue un personaje con algunas ideas muy polémicas, como su visión de la mujer. En ese campo mejor no meterse mucho. Pero, en lo que te cito, señaló una de los rasgos más significativos en el momento de tomar decisiones vitales importantes: No tenemos certezas en puntos fundamentales de la existencia, como el romance, la fortuna, el éxito profesional, etc. Cada vez que debemos elegir el algún campo realmente importante, nos enfrentamos a la significativa dificultad de no contar con información fundamental que nos permita elecciones seguras.
Diomedes Díaz, Filósofo Vallenato
En esto, la vida se parece mucho a las opciones de inversión en bolsa. Eliges una determinada acción, inviertes con algunos elementos, pero al final, si quieres verdadera rentabilidad, debes arriesgarte con pocos datos. Así pasa en las decisiones románticas: si quieres algo seguro, seguro, entonces toca bajar tanto los estándares que quizá no vale la pena.
Pero, el romance se parece también a las bolsa de valores cuando decidir si inviertes más o te retiras, con una pérdida significativa en ocasiones. De allí podemos ver varios ejemplos útiles. Invertir todo, todo, a la primera, por un impuso, suele causar pérdidas espectaculares. Retirarte antes, puede significar que dejes pasar una buena oportunidad.
En casi cualquier relación hay subidas y bajadas. Al comienzo y en los momentos de crisis es cuando consideras si debes seguir invirtiendo. Algunas veces, los problemas al inicio de la relación deberían ser una alarma, porque te hablan de temas importantes en los que no están de acuerdo, o de situaciones que son realmente inaceptables (por ejemplo, la violencia o el maltrato psicológico: ¡huye!). Sin embargo, los problemas más frecuentes son menos clamorosos y te obligan a pensar en seguir invirtiendo o desistir de la oferta.
En las crisis (que siempre habrá), el reto es similar. ¿Boto a la basura tiempo, emociones y posibilidades, o vuelvo a invertir? Es muy poco probable que tengas seguridad suficiente como para que la decisión no implique riesgo. Si te paralizas por el miedo a perder en esta elección... no te olvides de Diomedes. O te quedas, o te vas. Pero permanecer en la mitad, no funciona. Porque en la mitad, sufren ambos. Sufres tú, que es lo más importante. Elegir significa vuelvo a intentarlo, me quedo. O me voy. Pero, un estado intermedio del tipo "vamos a ver" no es tomar una decisión, y por tanto no funciona. Es como quedarme sentado en la oficina de la comisionista de bolsa con el dinero en el bolsillo. O voy y lo invierto, o como Diomedes, a beber y malgastarlo fuera. Bueno, con moderación, porque siempre te puedes ir a invertir en otro sitio. @LeonardoAmayaMD
domingo, 2 de septiembre de 2012
Terrorcitos tontos
Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo. - Publio Siro
De escritor latino (también conocido como Publilio, mira tu...) sólo se conservan su obra "Sententia" y una serie de máximas morales. Citas, mejor dicho. Pasó por todo género de aventuras, hecho esclavo, liberado por su talento, etc.
Pues Publio nos advierte algo bastanta claro: el miedo no es una estrategia para crecer ni para vencer. Sin embargo, con frecuencia titubeamos en nuestras decisiones porque tememos equivocarnos, nos aterrorizan las consecuencias de nuestros errores, etc.
Obviamente es mejor no equivocarnos. Y que cuando nos equivoquemos, que es inevitable, las consecuencias no sean catastróficas. Pero, nos equivocaremos. Es característicamente humano el error. No hay cómo escapar de eso.
Además, muchas veces lo que llamamos equivocaciones es simplemente la consecuencia de tomar una decisión entre dos salidas posibles. Raramente tendremos el control total de lo que elegimos, y otras veces, seleccionaremos una opción entre varias posibles, todas ellas muy parecidas. Muy pocas veces tendremos la oportunidad de seleccionar entre una cosa horrible horrorosa y otra bella buenísima.
En cambio, aplazar más allá de lo recomendable una decisión es un error en sí mismo. Tú mismo puedes verlo en tu experiencia: esa relación que debiste terminar antes, y te costó un buen precio aplazar el reto; ese trabajo que puliste y puliste hasta que no cumpliste la meta, y así, hasta el infinito y más allá. Esto es lo que hay: decidir entre dos opciones imperfectas e incontrolables. Lo cotidiano.
racionalemotivo.blogspot.com
jueves, 12 de abril de 2012
Decidiendo con una sana irresponsabilidad
Decide lo que quieres. Decide lo que estás dispuesto a pagar por eso. Establece tus prioridades y ponte a trabajar.
H. L. Hunt (Petrolero y activista político)Raramente en nuestra vida las decisiones son fáciles. Elegir entre las puertas flameantes de un infierno en vida y las alegrías sin fin de una orgía con gente divertida no es lo de todos los días. La vida sería muy distinta si las opciones cotidianas fueran tan fáciles. Lo más frecuente es elegir entre dos cosas más o menos horribles o dos panoramas más o menos buenos.
Estos dilemas están relacionados con la demora en tomar decisiones. Para que lo sepas de una vez: no hay decisiones perfectas. Todas las decisiones, incluso las óptimas, cuestan algo. Es como la vida misma: nada es gratis. Y si te dicen que lo es, sospecha. Por algún lado te van a cobrar.
Hay un miedo tonto que con frecuencia nos atenaza: es la pregunta del ¿y si me equivoco? ¿este error no me marcará de por vida? Pues mira, sí. Empezando los tatuajes hechos cuando estás borracho. Pero, la vida continúa y uno es perfectamente capaz de reconstruirse. Incluso te puedes borrar ese tatuaje de pirata que te hiciste una noche en plena farra.
Así que... a decidir. Piensa lo que quieres, piensa cuánto te va a costar cada opción, decide y ponte a trabajar en lo que sigue. Esperar más de la cuenta sólo extiende el sufrimiento.
racionalemotivo.blogspot.com
lunes, 28 de noviembre de 2011
Las trampas de las decisiones en caliente
La suerte favorece a la mente preparada—Louis PasteurLa llamada "tercera ola" de psicoterapia combina el trabajo sobre las ideas perturbadoras con las intervenciones de aceptación y conciencia plena, centradas en la relación de las personas con sus pensamientos y emociones.
Una de las experiencias a cuyos retos nos enfrentamos cotidianamente es la toma de decisiones. Nuestro día está lleno de elecciones pequeñas y grandes que varían el curso de nuestra existencia de forma imperceptible pero eficaz. En psiquiatría y psicología hay toda un área de conocimiento centrada en el estudio de la capacidad de toma de decisiones, y nos hace evidente que raramente estamos en plenas condiciones para tomarlas. Lo más frecuente, es que decidamos con información parcial y poco procesada, así que cada elección pequeña tiene una alta proporción de apuesta.
Entonces lo real es que debemos decidir asumiendo el riesgo de no tener control total. Eso es lo que hay. Y el mundo, los líderes de la historia y hasta la señora de los tintos hemos llevado la vida con este hecho. Y nuestras vidas y las historia han seguido adelante.
Sin embargo, algunas guías básicas nos pueden servir a la hora de tomar una decisión. Primero, cabeza fría, aceptando la realidad: el mundo seguirá adelante y yo mismo también con algún error. Siempre, mientras estemos vivos, hay oportunidad de volver a tomar el camino. Para esto, nos sirve mantener una actitud serena frecuente, como la que nos ofrece la práctica frecuente de alguna estrategia útil para el control del estrés, como el Mindfulness o ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso).
Luego, podemos evaluar nuestras decisiones con una regla. Con frecuencia, para la mayor parte de las decisiones, basta una muy fácil: Que nuestras elecciones sean (1) Proactivas y (2) Defensivas. Podemos repasar el tema: son proactivas cuando conducen a algo positivo, cuando la meta es la construcción de algo, y no el rechazo, la huída o la venganza a otros. Son defensivas cuando el precio de esa meta es proporcionado en relación con nuestros mejores intereses.
Si repasamos nuestras decisiones, incluso aquellas en las que definitivamente metimos las patas (pero ojo, aquí estamos y hemos sobrevivido, así que no fue el fin del mundo), podremos aprender cuál de estos elementos hemos descuidado. Hoy mismo tendremos muchas ocasiones de practicar este camino.
¿Y del Reducción del Estrés Basado en Mindfulness? ¡Otro día! - racionalemotivo.blogspot.com
martes, 22 de noviembre de 2011
El inmenso mundo de las tonterías - 1
Por poder se entiende cada oportunidad o posibilidad existente en una relación social que permite a un individuo cumplir su propia voluntad.Dicho de forma rápida, y menos técnica, poder es la ocasión que se me presenta para hacer lo que se me da la gana. Sin más razones. Porque se me da la gana. La adicción al poder (que tenemos todos...) nos lleva con alguna frecuencia a hacer tonterías incontables, porque resulta que todo lo que hacemos tiene consecuencias, y si haces lo que se te da la gana a las patadas... alguien te la puede devolver. O la vida misma, porque "lo que se me da la gana" puede estar muy distante de "lo que me conviene".
Max Weber.
En general, la toma de decisiones puede basarse en dos metas básicas: que sea proactiva y defensiva. Es decir, hacerlo por algo que busco (y no para evitar, huir, o vengarme) y evaluando que el precio de lo que busco no sea excesivo. A eso último lo llamo "defensivo". Te pongo un ejemplo: en ocasiones, puedes querer mandar a la m* a alguien de tu equipo o a un cliente... porque "te parece justo", "se lo merece", "se lo buscó", etc. Pues... bien. Pregúntate: ¿en verdad gano algo más que el saborcito de la mandada a la m*? Porque perder ese cliente o ese colaborador puede salir bastante caro.
Claro que hay gente inmamable que se merece una patada en el c*lo. Peeeero, a lo mejor gano más buscando algo mejor: reemplázalo por un mejor cliente o un mejor colaborador. Como venganza es bastante eficaz e incluso sales ganando.
En todo caso, me parece práctico revisar si no estoy juzgando de forma global a esa persona. A lo mejor tiene alguna cosa buena. Es probable que tenga varias. Y es mejor mirar eso, porque conseguir un buen colaborador, incluso uno mediocremente bueno, no es fácil. Y clientes... no te recomiendo ir botando. En mi opinión, el único cliente que no sirve es el que no te produce nada, y ese no es cliente.
Lógico que tienes que aguntar el deseo irrefrenable de mandar a alguien al zipote. Entonces, consejitos de peluquería para ese momento: recuerda que nuestras emociones cambian cuando cambian nuestros pensamientos hiper-exigentes, irreales:
1. Esto es lo que hay. Piénsalo: a lo mejor cambias ese colaborador por uno... incluso peor. Una dosis de realismo.
2. Es cansón, inmamable... pero lo puedo soportar. Nadie ha muerto por aguantarse a un insufrible. De hecho, ES sufrible. Lo puedes sufrir, eres capaz.
3. Si finalmente evalúas y te desencartas de ese personaje, pues no pasa nada. Incluso no podemos retener a los buenos clientes y se nos van buenos colaboradores... y la vida sigue. Esto es lo que hay: la realidad.
racionalemotivo.blogspot.com
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