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domingo, 8 de septiembre de 2013

Ideas irracionales que nos agravan lo ídem

¿Y dónde dice que todo mundo debe quererte?
 Albert Ellis, el creador de una de las líneas de terapia cognitiva, la TREC, trabajó y dialogó mucho sobre varias de la ideas rígidas y locas que nos llevan a un mundo de caos y sufrimiento. Estas ideas tienen en común su irrealidad y subredemanda. Son mentira, y además son tan exigentes que te garantizan estar siempre frustrado.
Vamos con la primera:
"Es una necesidad extrema para el ser humano ser amado por prácticamente cada persona significativa de la sociedad"
Claro que de primer intento, uno dice: "nooo pero yo no estoy tan loco". Pero vamos, léela bien. Léela con realismo: ¿no es cierto que en muchas ocasiones te frustra y te molesta que alguna persona no te quiere como "debería" quererte? ¿Sino, porqué te sorprende que el portero de tal edificio no te atendió como el príncipe de Gales? Evidentemente puedes demandar unos mínimos estándares de interacción, pero no esperes que sea una atención estilo Versalles.
Incluso, te lo digo de una vez: ¿tu esposo no te "tiene" que querer como tú quieres? Cada cual quiere a su forma. Incluso, hay mucha gente que no "tiene" que quererte prácticamente nada. Una pequeña alegría: tampoco tu tienes que querer a todo el mundo. Hay gente que te caerá mal, y hay personas a las que tú le caes mal. Esa es la realidad. El mundo ideal que tienes en la cabeza es real allí: dentro de tu cabeza.
¿El camino? ¡Aceptar la realidad! Cuando te toque interactuar con algunas de esas personas que te recuerdan que "el infierno son los demás"[L'enfer, c'est l'Autre: Sartre]... pues acéptalo. Y no te sientas obligado tampoco a "querer" a todos. Claro, te invito a que no se note y respetes las mínimas normas de cortesía, pero... no tienes que hablar toda la noche con esa persona. Ni verla incluso. A nadie se le niega un saludito de lejos, como esos de: "¿será que es o no es?". Pues eso.
Cortesía y saludito de lejos, cuando no logras fingir que no viste, y si se te da la gana, no saludar.
Y cuando te toque a ti recibir el "saludito de lejos"... pues aceptarlo: tampoco esa persona debe amarte. Y verás que bien la pasas.
Leonardo Amaya / racionalemotivo.blogspot.com






domingo, 9 de junio de 2013

Amor, telenovelas y alto riesgo...

Las relaciones humanas son inversiones de alto riesgo, en el mejor de los casos. 
Podríamos utilizar muchas más imágenes de este tipo. Hoy, les propongo esta: enamorarse y trabajar en construir relaciones humanas es una actividad que reclama alta inversión en emociones, en cambio, en shows afectivos, en dinero, en conflicto, en acuerdos, y así hasta el infinito y más allá. Además, la tasa de éxito es muy limitada... Para tener un dato, una página muy interesante muestra la tasa de divorcios en USA: 50% en el primer matrimonio, 67% en el segundo y 74% en los que reinciden en un tercer matrimonio. (http://www.divorcerate.org/) En las relaciones que no se han estructurado formalmente, la tasa en muy superior y de hecho, se sufre bastante más.
Así que el mínimo presupuesto que podemos hacer al emprender la búsqueda de la pareja es tener claro que no va a ser fácil, que va a costar esfuerzo y que tendremos fracasos. (Mira la Nerdoscopia para una referencia interesante). Sorprendentemente, y en contra de la evidencia, estamos llenos de mitos que nos garantizan sufrir y hacer tonterías.
Te propongo una pequeña encuesta de la locura: date un punto por cada idea de las que menciono, si alguna vez has pensado aunque sea por un instante que:

  1. La persona "perfecta para mí" está en el mundo, y es mi "media naranja" que me valorará como soy. 
  2. El amor verdadero dura para siempre una vez que encuentras la persona correcta.
  3. El matrimonio o las relaciones no deben tener mayores dificultades una vez que te has encontrado a la pareja ideal
  4. Si nos amamos, eso es suficiente para superar los problemas de la pareja .
  5. Sólo seré feliz cuando encuentre mi alma gemela.
  6. Es normal que uno sufra terriblemente cuando una relación valiosa termina.
  7. Nunca podré amar a alguien como amé a mi anterior pareja.
  8. El verdadero amor se siente en el alma y perdura para siempre
  9. Mi verdadero amor debe ser todo para mí y yo ser todo para él o ella.
  10. El amor verdadero debe estar en plena sintonía conmigo, y reconocer mis deseos sin necesidad que se lo diga siempre
Mira, si has respondido que sí a más de 6, vives en una telenovela de media mañana de esas que son depresivas y suicidas, llenas de drama y perturbación. Sí, con sólo 6. Porque son diez ideas locas y sobredemandantes. Si tienes dudas, las iremos comentando. Nos vemos en la próxima!

Nerdoscopia: Recomiendo un muy interesante trabajo de Ann Vernon (2013). I Will always love you: dispelling marital myths through applications of Rational-Emotive Behavioral Therapy, Journal of Rat-Emo Cognitive-Behav Ther, Vol 31, Núm 2, pp 57-66.

Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cambiando las ideas locas

Las personas no se alteran simplemente. Ellas participan activamente en su perturbación
Albert Ellis 
Ellis mostraba como nosotros sufrimos no tanto por lo que nos ocurre, sino por el modo como interpretamos lo que nos ocurre. En nuestra cabeza sostenemos ideas sobre-demandantes que fácilmente resultan frustradas por la realidad y nos conducen a perturbación emocional y a tomar decisiones no proactivas.
Podemos darnos cuenta de esta realidad con nuestra propia experiencia: eventos que antes nos hacían sufrir, quizá cuando estábamos en el colegio, ahora no tienen ninguna importancia y situaciones que perturban notablemente a algunas personas para otras no tienen relevancia.
Ellis señalaba dos características básicas de esas ideas perturbadoras: su rigidez y absolutismo. "Tiene que ser así siempre y en todos los eventos": una exigencia así nos garantiza estar dándonos golpes contra el mundo todos los días.
Cambiar esas ideas locas que nos complican la existencia es una tarea clave para ser felices. Por supuesto nos podríamos adentrar en una discusión teórico-teórica de lo que es la felicidad, pero para efectos prácticos, sufrir y amargarse porque las cosas no salen como esperas no es felicidad.
El proceso para el cambio se centra en varias etapas que me acabo de inventar esta mañana:
1. identificar la disfuncionalidad de las consecuencias emocionales y conductuales de las ideas sobre-demandantes y rígidas. Porque... ¿para qué cambiar si todo va bien? Resulta que las ideas sobre-demandantes son irreales. En la vida real, no existe la gente como tú la querrías, los novios ideales, los jefes maravillosos. No. Existe la gente normal, que es una bella mezcla de oro y mierdita. Y cuando no aceptas que eso es lo real, sufres cuando el día a día te pone delante lo que existe. Esto es lo que hay. ¿te sirve de algo sufrir por cosas que no van a cambiar?
2. reconocer las características de las ideas locas y su relación de causa con las emocionales perturbadoras y la conducta disfuncional. Date cuenta porqué tienes ese ataque de ira pre-infarto: "es que él no está plenamente comprometido en esta relación". Si, ok. Decíme si de verdad esperas que él se inmole en el altar del amor puro. Tú lo conoces hace tiempo: ¿de verdad es posible en él eso que exiges? ¿tú lo haces? ¿de verdad? Entonces vas en camino de pasarte una semana en una clínica de reposo. Cómprate un tiempo compartido en la clínica psiquiátrica de tu elección.
3. aprender a identificarlas en la vida cotidiana (como ideas y juicios emergentes). Fácil reconocerlas: son rígidas: están llenas de "debería ser así", "esto no es justo", "el / ella / yo somos malos"
4. entrenarse en debatirlas: detectar la irracionalidad de la demanda, y cambiarlas por ideas realistas. Es relativamente fácil. Cambia los "debería" por "me gustaría". "preferiría que fuera así", pero si no es así, lo puedo soportar y no es una desgracia. Preferiría de otra forma, pero esto es lo que hay. No significa ser pasivo y dejar que las cosas que no prefieres pasen, pero mientras las enfrentas, no sufras. Incluso, es más eficaz.
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 7 de agosto de 2011

RET: Las ideas irracionales

Si algo es irracional, implica que no funciona. Es usualmente irreal.
Albert Ellis
El Entrenamiento Racional Emotivo se funda en trabajar sobre las ideas irracionales que causan dolor emocional y conductas disfuncionales. Solemos pensar que reaccionamos directamente a los eventos de nuestra vida, y que nuestra ira, angustia, etc., son consecuencias de cosas que nos suceden. Y pues no, hace mucho tiempo se sabe que no. Son nuestras creencias hiper-demandantes las que nos conducen a evaluar los sucesos como malos, terribles e intolerables, y a partir de esas ideas reaccionamos emocionalmente.

Ellis reconocía una idea como irracional cuando:
1. Distorsiona la realidad. 
2. Es ilógica
3. Nos dificulta alcanzar nuestras metas
4. Nos conduce a emociones poco saludables
5. Genera conductas auto-destructivas

Estas ideas son frecuentemente inconscientes y muy activas. Comenzamos el trabajo por alcanzar un pensamiento más sano cuando comenzamos a reconocerlas en nosotros y nos hacemos capaces de mirarlas de forma crítica, enfrentando su irracionalidad de base.

Te pongo un ejemplo de esas ideas locas que nos rondan la mente en tantas ocasiones: "no voy a poder superar que esta persona no me quiera"... y luego vas a ver y no sólo tú has sobrevivido, sino muchísimas personas. En la base de esa idea, está otra idea hiperdemandante, que puede formar parte de lo que Ellis llamaba la "filosofía de base", ideas conglomerantes que dan cuenta de nuestra comprensión de las "reglas del mundo".

La peligrosa idea -difícil de erradicar- es una de las core ideas:

"Una persona adulta debe ser amada y aprobada por los demás prácticamente todo el tiempo". 


Esta creencia básica nos lleva a atender notablemente a la aprobación de los otros, y a sufrir cuando percibimos que no la tenemos. Además, suele conducirnos a buscar activamente la señales de aprobación y desaprobación en los otros... y frecuentemente a tomar datos completamente accidentales para afirmar ese amor o negarlo.

Ellis proponía un camino retante: enseñaba a las personas a aceptarse incondicionalmente a sí mismas, aunque nadie, ni su propio terapista le aprobasen. Esa era la meta para superar la dependencia infantil de la opinión y el afecto de los otros. Por supuesto no se trata de convertirnos en robots insensibles (no es posible, by the way). Se trata de aceptar que es bueno, me gustaría que las personas me amasen y aprobasen, pero si no ocurre con algunas ni todo el tiempo (que es lo que pasa en la realidad) eso no es una tragedia, puedo soportarlo y sobrevivir como mucha gente lo ha hecho y no me hace una persona fallida. Más castizo, que bacano que te quieran, pero si por un rato parece que nadie lo hace, te basta contigo mismo para ser feliz. Y ya verás que dejas de hacer cosas raras, de intentar comprar afecto y sufrir mientras aparece alguien más. Porque gente, hay a paladas. - racionalemotivo.com


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