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lunes, 4 de diciembre de 2017

Tóxicos en diferentes dosis...

No hay relaciones perfectas. Sólo en las películas. ¡Pero en pocas, muy pocas películas! 

Las películas y las novelas sirven para distraernos. Ése es su objetivo: buscan sacarnos de la cotidianidad, o destacar un episodio histórico. En algunas ocasiones presentarnos temas un poco mágicos. Incluso cuando vas al cine un poco minoritario, te encuentras con narraciones estupendas, cercanas a la realidad quizá, pero no "fotografías de lo real". Esta es una idea clara: las películas y las series de televisión no buscan ser referentes de antropología cultural.

Sin embargo, de forma sorprendente, comenzamos a colocarnos expectativas cinematográficas en nuestras relaciones. Buscamos relaciones "de cine".  Con personas perfectas, amantes dedicados, románticos eróticos, apasionados personajes. Y el problema de colocarte expectativas poco realistas es que comienzas a tomar malas decisiones: te quedas en relaciones de las que deberías huir porque en algún momento pensante que "van a mejorar por el amor" o te vas cuando no el otro cumple el ideal romántico... del cine.

La realidad es un poco distinta. Si una persona te dice que "tiene gustos particulares" en el amor y el sexo, lo más probable no es que se parezca a Mr. Grey. Podría ser más realista que se trate de un pervertido de libro de terror, de una persona en tratamiento psiquiátrico avanzado, nada de Sertralina solita, no, será más un personaje polimedicado y cuya esperanza es la reposición de la terapia electroconvulsiva.

Por supuesto, una persona con algún más o menos serio de problema de salud mental tiene derecho al amor. Pero es mejor que si hay alguien con problemas mentales en tu relación, es mejor que seas tú mismo y no el otro. Y por otro lado, no hay que olvidar que todos tenemos siempre algún problemita, por lo que si buscas a alguien completamente sano, entonces tendrás bastantes dificultades y entonces el problema lo tendrás tú.

¿Pero cómo conseguimos el personaje ideal entonces? ¿Cómo hacemos para encontrar la persona lo aceptablemente perturbada para que sea una búsqueda realista y lo suficientemente estable para que sea sano? Bueno, hay algunas reglas básicas que te cuento en los siguientes "consejitos de peluquería"

Realismo

La primera regla es la prueba de realidad. significa simplemente que te bajes de la película. 1) todos tenemos problemas, cosas un poco raras, manías, algunas cosas nos molestan por motivos altamente tontos, no soportamos situaciones que parecen normales para los otros. 2) Tu pareja no sabe leer la mente. Si quieres algo, tendrás que decírselo. 3) Una pareja no son dos personas "sincronizadas" en ideas, deseos y gustos. No: son dos personas distintas que deberán hacer acuerdos. 4) las parejas, también las buenas parejas, discuten por situaciones. Incluso por motivos muy triviales. Por cualquier tontería, mejor dicho. 5) Algunas parejas (bastantes, realmente) terminan. Y muchas veces, es lo mejor.

Primero aprender a estar bien sólo, para ser felices sin ser demandantes. 

Si no has aprendido a estar solo, a pasarlo bien contigo mismo, a hacer planes por tu cuenta, lo más posible es que seas -al menos en algunas ocasiones- una pesadilla demandante. Imagínate que tu pareja simplemente no quiere hacer nada un día. A todos, todos, nos pasa: tenemos días que nuestra única meta es respirar y mantener una vida dependiente de la televisión. Entonces, si no eres capaz de organizar un plan por tu cuenta... si tu vida personal es tan pobre que necesitas a alguien siempre a tu lado para ir al centro comercial, para ocupar un domingo, para ir a comprar una triste lechuga a la tienda de la esquina, entonces, en ese escenario, eres una persona absolutamente agotadora. Bueno, no siempre: lo eres cuando le quieres cambiar el plan al que se encuentra en vida vegetativa conectado a una serie de Netflix. 

Aprender a disfrutar la vida solos, para no ser dependientes de otros. 

Resulta que no basta con saber vivir sólo. También es importante que sepas divertirte sin necesitar un grupo animado, un gay gritón, una amiga con problemas de consumo de sustancias, alguien que grita sin camisa en una esquina, etc. Te cuento que eso funciona quizá en el colegio, en la adolescencia media, en un entorno hormonal que suele coincidir con brotes incontrolables de acné. Después, en la vida real, las personas requieren drogas más o menos fuertes para desconectar el sentido común. Así que es importante que aprendas a disfrutar tu grupo de amigos en recuperación tanto como el plan sin más personas que tú mismo y tus neurosis. 

Gozar cada momento, para que no emprendas una búsqueda necesitada. 

La situación puede ser peor. Cuando tu vida es una cierta forma de dependencia, no tolerarás estar sin nadie y empezarás a salir con aquella persona que puede definirse como "peor es nada". Resulta que muchas veces, ese "peor es nada" te demuestra que es mucho peor que estar sin nadie en una isla pequeña y deshabitada. ¿Recuerdas esas relaciones que siempre has querido olvidar, y que te vienen a la cabeza cuando estás a punto de caer en otra similar? Suelen ser relaciones de "peor es nada". 

Aprender que en las relaciones se aprende. 

De las emociones inútiles y auto lesivas, la más tremenda es la culpa. Esta sensación, tan natural en los pueblos latinos, nos lleva a sufrir por cosas que no podemos cambiar, y por asumir que no podemos equivocarnos. Suele aparecer cuando miramos el pasado y nos encontramos un recuerdo con nombre... e inmediatamente asumimos que somos un fracaso integral por esa historia negra personal. Resulta que esta emoción no sirve para nada, porque simplemente el pasado no lo podemos cambiar, y el futuro sólo lo podemos controlar en el presente. Tatúate esta frase que seguro te sirve! Nos pasamos buena parte de nuestro tiempo de sufrimiento juzgándonos por lo que no podemos cambiar y perturbándonos por lo que no podemos controlar: el futuro y los rasgos de los problemas que están más allá de nuestra posibilidad de influencia.

Tener claro que una relación se trata de establecer acuerdos...

Los mitos que nos han generado las “relaciones ideales” nos conducen con frecuencia a suponer sentencias con poca conexión lógica del tipo: “si es la persona correcta, entonces sabrá todo lo que me gusta”; “si es la persona indicada, estaremos de acuerdo en todo”, y así hasta el infinito y más allá. La realidad es que las personas establecemos relaciones con otros que son distintos, que han sido criados distintos, que además tienen mundos mentales distintos. Así que llegamos a poner algunos acuerdos básicos de convivencia. Esperar que esos límites surjan espontáneamente, de forma “automática”, es asumir una expectativa claramente irreal. Les va a costar más o menos trabajo, pero se trata de un trabajo típico de las relaciones humanas.

Saberse de memoria unas señales básicas de alarma

Algunas relaciones funcionan y otras no: muchas terminarán. Y algunas de ellas, de las que acaban, es mucho mejor para ti. Piensa que, ya que una relación es una especie compleja de apuesta, así como en el Casino, debes saber cuándo levantarte para que no te quedes sin un centavo. (De hecho, pienso que son las únicas apuestas que valen la pena, las del casino es un poco un riesgo mucho peor, si piensas en las adicciones al juego). Una forma clara, es tener muy una lista muy precisa de las señales de alarma para salir huyendo. Esa tarea te queda a ti!

Por último ¡Ten balance!

Hay que tener una vida. Una vida interesante. Así tu pareja compartirá tiempo interesante, y no será la suplencia de una persona necesitada. Ese tipo de compañía suele salir muy costoso. 

@LeonardoamayaMD


jueves, 16 de febrero de 2017

Sobre algunas personas tóxicas

Todos nos tropezamos con personas que nos resultan difíciles. Eso es una situación normal de la vida. Pero, quedarte muy cerca de estas personas, es una mala decisión personal. 
Partamos de un principio básico. Las personas somos una curiosa mezcla de situaciones, condiciones, estilos... y muchas veces, rarezas. Y con frecuencia, algunas patologías. Sin embargo, somos capaces de adaptarnos unos con otros. Este es un problema básico en el momento de decidir las relaciones humanas. Sería maravilloso tener "claro" quién nos conviene y quién no. Algo así como una guía de alergias a personas: "fulano de tal te causa rinorrea... y perencejo, diarrea. Evítalos". Pero esto no es real. Las relaciones humanas son más un camino de elecciones y de ajustes. Además, en muchas ocasiones requerimos tiempo para tener claro si logramos compaginar con una persona. 

En estas situaciones, hay una salida falsa que en muchas ocasiones es una trampa: esperar a demostrar que "fulano es mala persona" para alejarnos . La razón es mucho más pragmática: "fulano, en este momento, me parece que no es bueno para mi vida". La trampa de esperar odiar nos suele llevar a permanecer mucho tiempo en una relación o situación que no nos conviene. Lo real es que no es necesario que alguien sea terrible para que no nos convenga. La tarea consiste en establecer el balance, o en tener claro que esa persona tiene algunas de las condiciones que nosotros consideramos "no dialogables". Esos puntos que nada compensa. 

El otro extremo también es riesgoso: alejarnos toda persona que nos resulte difícil. Resulta que las demás personas, como tu y como yo, tienen luces y sombras. Mediocre como poesía, pero apabullante como verdad. Si me alejo de todo el que me molesta, puede que pierda personas que me aporten o, en incluso, que me pierda una oportunidad de aprender. 

Algunos consejitos de peluquería: 

  • Ten claro lo que no aceptas en ninguna situación: los "no dialogables"; 
  • Saber que en la vida perderemos personas, y eso no es ninguna tragedia. Por lo tanto, podrás prescindir voluntariamente de algunas; 
  • Que el tomar distancia no necesariamente es una decisión para siempre: puede que pasando el tiempo, creciendo cada persona y cambiando puede que se logre una relación más sana; 
  • Aceptar que no se trata de una condenación del otro; no supones que sea terrible, simplemente, en este momento, prefieres otras opciones; 
  • Entender que las relaciones perfectas no existen. Lo real tiene matices y sombras, como tú mismo; 
  • Y finalmente... que también los demás tienen derecho a alejarse de ti en cierto momento. Quizá sea una oportunidad importante para ambos darse la oportunidad de conocer otros más. 

@leonardoamayaMD

domingo, 28 de septiembre de 2014

Guía para ser insoportable

De internet...

El reto de los retos es la convivencia. Se pasa uno la vida tratando de no matarse con los de la casa, a los que por lo menos ya conoces, y resulta que te faltan los del trabajo, los de la calle, etc...

Comentario desesperanzado callejero (las cosas que uno escucha caminando por ahí)


Todos tenemos malos días. Y en esas ocasiones, es un poco comprensible que reaccionemos de formas agresivas, como cuando:

  • Le dices que no a todo mundo. 
  • Le dices a todo mundo lo que piensas de ellos, con todo detalle y floritura. 
  • Tratas a algunos como se merece que sean tratados (a las patadas). 
  • Le responden a los demás tal como te han tratado a ti. 
  • Dejas claro todos los puntos de una experiencia laboral o personal pasada. 

¿Te das cuenta de lo que pasaría si todos los días aceptáramos que es "justo" estar molestos? ¡es que todos los días tendríamos razones! Y claro, muchos otros se nos unirían al plan, y entonces la casa, la universidad y el trabajo se convertirían en un campo de batalla.
De hecho, es muy frecuente que sea así. Estamos en campos de guerra continuamente. Y eso nos distrae de nuestro trabajo y nos hace imposible la vida.
Hay una pequeña trampa cultural que nos impide esforzarnos por no ser tan cabrones como nos parece que son los demás: esa ley cultural tan venenosa que nos reclama cobrar todas las deudas sociales. Esa ley de "No se deje" que se puede traducir por: "si a usted le hacen la vida un infierno, comparta el fuego". Por eso es tan fácil encontrarse con el infierno todos los días.
¿Que nos puede ayudar a cambiar? Al menos nos ayuda ser realista:

  • No esperes mucho de la gente. Cada uno tiene sus problemas y batallas... así que no están obligados a hacerte feliz. 
  • Comprende que hay mucha gente menos educada y moderada que tú. Lo más frecuente es que las personas hayan salido de la casa de sus papás bastante mal criaditos. Así que ¿porqué te sorprende que algunos se comporten como marranos sociales (con todo respeto a los cerdos)?
  • Entiende que hay personas -y son muchas- con notables dificultades para manejar el poder. Y mientras más básico es el poder o más ilegítimo es quien lo posee, peor. En mi experiencia personal por ejemplo, nadie peor para manejar el poder que un político corrupto, si me perdonan la redundancia...
  • Se consciente que las pequeñas venganzas derivadas de "no me puedo dejar" con bastante frecuencia no nos convienen. Nadie planea un asesinato en voz alta, y puestos a cobrarnos las cabronadas de otro, mejor planearlas calladitos.

Aprende que el odio nos envenena. Claro que podemos exigir el respeto debido y las cuentas por pagar... pero a gritos, nos pueden confundir con el culpable y no reconocer que somos el inocente.
Pero bueno, veamos porqué envenena la vida hacer las cositas de la lista anterior:

Le dices que no a todo mundo. Colocar límites es una buena tarea personal. Y colocarlos sonriendo y sin dar patadas, todo un arte. Para eso, ayuda mucho entender que antes de negarnos a algo, se trata mejor de explicar las condiciones. A casi todo se puede responder que sí, pero siempre explicando los "como". Hacer ciertas cosas tiene un grupito de condiciones. Pues eso: dile a la gente cuál es el precio. 

Le dices a todo mundo lo que piensas de ellos, con todo detalle y floritura. Sumado al hecho que es poco probable que conozcamos a fondo a todas las personas con las que nos relacionamos, comentar nuestras opiniones personales es potencialmente tóxico. Primero, es probable que a las otras personas no les importe. Y muy seguramente, hay partes de esas ideas que son dolorosas. No todos necesitamos conocer todo lo que debemos mejorar. Seguro que a ti tampoco te gusta. Mira que es un tema básico: vivir y dejar vivir. Hay algunos acuerdos con algunas personas -tu pareja, por ejemplo- pero con lo demás, es probable que esos acuerdos sean muy, muy pocos. Así que cada cual, que haga lo que le de la gana. 

En el caso de tu pareja, mucho más cuidado. ¿Recuerdas aquella cosa que siempre te "cobra" cuando están en crisis? Pues eso. Si le sumas una frase difícil, darás pié para otra cuenta pendiente. 

Tratas a algunos como se merece que sean tratados (a las patadas). ¿Te imaginas el mundo que se construye si a cada cual le damos lo que le corresponde? ¿Te imaginas lo que pasaría si a ti también te cobran todas y cada una de las que has hecho? Pues eso: piénsatelo. 
En general tratamos a las personas como somos nosotros, no como son ellos. ¿Cierto que tú no te peleas a dientes con un perro, ni te lanzas ladrillos con un personaje que es bastante básico? Claro que aquí aparece esa ley social de "yo no me dejo"... pero, ponte un ejemplo: 
Vas conduciendo por una vía, y de repente, una persona te cierra el paso antes del semáforo, te grita y te dice que "ayuda, deja pasar", acompañado de dos o tres opiniones desafortunadas sobre la vida sexual de tu madre. Claro que nos indigna, pero ¿te imaginas si te bajas, le rompes una farola con un ladrillo y pasas directamente a lanzarle el amoblamiento urbano disponible? Claro que nos molesta, y evidentemente es la consecuencia de la distribución democrática de la calle, te encuentras con cada personaje. Pero, usualmente lo mejor es pasar del tipo, dejarlo con su rabieta. A lo mejor hasta le da una angina y le ayuda esa situación a pensar sobre su vida. 
Le responden a los demás tal como te han tratado a ti. Esta es la trampa de la "reciprocidad": fulano me hizo tal cosa, y yo entonces le cobro ésta. Lo que sigue es el el mismo fulano te la cobra otra vez, etc. Se trata del simple hecho que la ley del ojo por ojo no funciona con gente que ves todos los días, como en el trabajo, por ejemplo. ¡Cada lunes sería un incubo!
Dejas claro todos los puntos de una experiencia laboral o personal pasada. Lo sabes bien. Clarificar todos y cada uno de los puntos de mejora de alguien no sólo no sirve para que mejore, sino que te garantiza un enemigo a muerte. Nosotros mismos hemos tenido quizá la dicha de experimentar esos que te dicen: mira, toma lo que quieras de lo que te voy a decir, pero: y enumera cinco o seis cosas que te hacen pensar ¿Y este idiota? ¡Claro que voy a tomar un par de cosas!
Es decir, mira, en el trabajo toca. Pero en la vida ordinaria, nadie te ha nombrado Gerente de Desarrollo del vecino. Cada cual que batalle con sus cosas. 

Sin embargo, lo más importante es buscar no llenarte de ira y de recuerdos y cuentas de las demás personas, porque simplemente te envenena el carácter y además... implica que le estás dando demasiada importancia a alguno que posiblemente no la amerita. Cada cual tiene sus películas, y uno debe entender que los demás no están obligados a vivir por nosotros. Tenemos unos acuerdos mínimos de convivencia o nos esforzamos por lograr establecerlos... y con los que no lo logramos, o aún no ha sido posible, pues un poco de distancia cuando se puede, y cuando no, distancia mental. Y como siempre, un día a la vez. 

@leonardoamayaMD





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