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martes, 30 de octubre de 2012

Guía práctica para vivir en el infierno

Porque, finalmente, el infierno lo construímos bastante bien nosotros solitos



Un libro con consejos muuuuy en la línea del Blog, disponible en la Librería Nacional


GUIA PRACTICA PARA VIVIR EN EL INFIERNO
Formato: LIBRO IMPRESO
Autor: AMAYA LEONARDO
Editorial: INTERMEDIO
Tipo Presentación: Libro Impreso
Tipo Formato: Tapa Dura
Número de páginas: 180
Alto: 23.5 cm
Ancho: 15 cm
ISBN: 9789587571745


domingo, 30 de septiembre de 2012

Solas y solos: la trampa de la necesidad

Desear algo, quererlo apasionadamente no se hace una necesidad. 
Los seres humanos somos intencionales. Buscamos cosas. Nos colocamos metas. Si ellas, nuestro día a día tiene un rumbo torpe y con frecuencia nuestros actos son titubeantes. Esto lo sabemos desde Aristóteles (Libro de la Ética, II). El filósofo griego remarcaba que esa búsqueda se orienta a nuestros talentos, a aquellos rasgos de nuestra vida que podemos desarrollar para ser mejores.
Esa búsqueda reclama, además de la intención, emociones apropiadas, paciencia en los múltiples pasos que reclaman nuestras metas más elaboradas y altas, y una significativa dosis de tolerancia a la frustración. Sin estas habilidades, nuestro recorrido vital se hace perturbador y con frecuencia tomamos decisiones que nos alejan de nuestra meta.
En la vida real, lo más frecuente es que el camino más corto entre dos puntos sea una curva. No es frecuente que logremos de forma lineal y recta nuestros propósitos. En frecuentes ocasiones debemos tomar "curvas", incluso retroceder para cambiar de camino cuando el que hemos tomado no ha resultado adecuado.
Aquí entra e juego de la tolerancia a la frustración: las decisiones importantes raramente se toman con todos los datos necesarios para que la elección sea perfecta. Así que muchas veces, es una "apuesta calculada": algunos elementos de información básica y entonces asumir el riesgo.
Estas habilidades requieren en muchas ocasiones que evitemos las trampas de nuestras sobredemandas.
Querer mucho algo no lo hace necesario. No lo convierte en indispensable. Soy yo quien acepta que es "vital" y sin eso "no soy feliz". Aceptar estas ideas nos dificultan mucho controlar nuestras emociones, nos desespera y frustra cuando no lo logramos rápidamente o de forma fácil en oportunidades nos lleva a renunciar antes de tiempo o empeñarnos en permanecer en un entorno difícil o poco productivo. Es decir, finalmente, nos dificulta lograr nuestras metas.
Hay una trampa adicional: asumir algo como "indispensable" para nuestra felicidad genera que la aplacemos. Tiene mucho de una visión del "todo o nada" O tengo esto que quiero para ser plenamente feliz o no soy nada feliz. Realmente, lo ideal es que seamos ya felices mientras buscamos lo que nos haría más feliz en nuestros cálculos o en nuestras metas.
La realidad es que, además, en la vida no podemos conseguir todo y al mismo tiempo. Por lo menos, es poco probable. Nuestro día a día contiene con frecuencia decepciones pequeñas y grandes, problemas de distinto tamaño y riesgo. Pero, también contiene pequeñas y grandes ocasiones para ser felices.
Nuestro sistema límbico -una parte muy importante y activa de nuestro cerebro- está encargado de mostrarnos los riesgos, así que tendemos de cierta forma a resaltar las amenazas y los momentos complejos en el día a día. De una forma automática los exageramos. En ocasiones es útil, y en otras, perjudicial. Para eso tenemos la corteza cerebral, donde reside nuestra razón: allí ponderamos si esa alarma es importante o es simplemente se "activó" sin un motivo suficientemente importante. Y en todo caso, sufrir no es una estrategia. Una vez revisada la "alarma", ponerse manos a la obra en las pequeñas cosas que HOY pueden cambiar tu mañana es mucho más eficaz que sentarte a sufrir y esperar que el mundo cambie para hacerte feliz, que es poco probable. Tomar el timón de la propia vida, aprovechando la fiesta que siempre hay en un rincón del barco.
racionalemotivo.blogspot.com


lunes, 30 de julio de 2012

Convirtiéndote en un caos emocional

La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes.
- John Lennon
Podemos pasarnos una buena parte de nuestra vida en dos fases de sufrimiento: la búsqueda de la pareja ideal, y aguantándonos la pareja ideal. En ocasiones, asumimos la vida relacional con un cierto fatalismo y hacemos de una experiencia que debería ser feliz un conjunto bastante tremendo de malestares y disputas.
Con frecuencia le pedimos a la realidad y a las personas metas y logros que son bastante difíciles en el mundo actual y las personas de nuestro alrededor.
Primero, una cosa clara: puedes estar solo y ser feliz. La mejor compañía puedes ser muchas veces tú mismo y un cierto número de buenos amigos. Entre otras razones, porque lo mejor es ser feliz con lo que hay, por que esa es tu vida real. Y si lo real en tu vida es que ahora no hay nadie "especial", pues a divertirte con libertad, a salir a la calle, a consentirte en lo que te gusta, a explorar tus aficiones y gustos sin que nadie les ponga límites ni te toque combinarlo con la usualmente lamentable experiencia de los domingos familiares (sabes de lo que te estoy hablando, esos planes jartísimos y largos con la jartísima familia de tu pareja).
En ocasiones nos frena una idea que no tiene ninguna prueba: "no tengo fuerzas para ser feliz sin nadie especial a mi lado" y textos similares de telenovela mexicana / venezolana / colombiana. Pues un punto claro: no sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte no es la única opción.
Pero, estar disponible es eso: estás en el mercado. Y, hay que salir a ver qué pasa. Y aquí, suele surgir otro grupo de ideas bastante tremendistas: "tengo miedo de sufrir otra vez". ¡Por Dios! ¡Salte ya de esa telenovela! En la vida, todo tiene algún pequeño costo. Tener una relación implica el riesgo de romperla y de experimentar un poco de dolor. Eso es lo que pasa en el mundo real. Pero, es un dolor soportable, no se trata de una amputación sin anestesia. Ni siquiera de un parto natural. Lógicamente, si nos encerramos en casa a llorar nuestra desgracia, pues percibiremos una vida con poco sentido. Si vas a llorar, que sea en la calle rodeado de buenos amigos y acompañado de una buena botella de Old Parr. Así hemos manejado por siglos los problemas afectivos y nos ha ido bastante bien.
Y si el personaje / personaja aparece, pues a ponerte en el mundo real: tendrás que establecer negociaciones, porque la luna de miel en la que no percibes los defectos... no aguanta mucho más de una semana. Ya lo sabes.
racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 9 de enero de 2012

Solos y solas contraataca

Supongamos que alguien abusó sexualmente de tí. Tú tienes aún una posibilidad: lo que te digas -aunque no sea lo mejor- a tí misma sobre el abuso.
Albert Ellis
Hay dos cambios en nuestras ideas son claves para comenzar el camino a dejar de complicarnos la existencia. son dos cambios en las cosas que nos decimos a nosotros mismos, algunas veces de forma poco consciente:

  1. Ser feliz depende de mí. No puedo esperar que los demás o el mundo cambien para que se adecuen a lo que yo preferiría. 
  2. Mientras voy creciendo en ese camino, me enfrentaré a momentos que no serán agradables y que incluso serán duros. Pero, puedo soportarlos y nada garantiza que sean eternos.

Comprensiblemente, no es fácil controlar que estas ideas perturbadoras aparezcan en nuestra vida. Muchas veces, porque la cultura que nos rodea plantea unos ideales rígidos e inamovibles. Pongo el ejemplo de una familia de ideas locas que nos perturban con frecuencia: Estoy solo / a. Y algunas veces, huyendo de esa "terrible" soledad consigues lo que faltaba, sufrir con otra persona.
Detrás de esas ideas, se agazapan otras perturbadoras y falsas: estar sólo es malo, y una persona sola no es feliz. ¡Mentira pútrida! Hagamos un pequeño inventario de esas ideas locas:

  1. Si nadie me quiere, entonces debo ser infeliz: ¡Mentira varias veces! Primero, raramente eso será verdad. Incluso Hitler en sus peores momentos recibía cariño de Eva. O de Blondi, su perra. 
  2. Siempre voy a estar sólo / sola, porque muchas relaciones han terminado mal: Esa es una profecía. No tienes elementos para garantizar que sea así. Y claro, estás suponiendo que estar sólo es terrible, y no lo es. Puedes preferir (no siempre) estar con alguien, pero eso no implica que no puedas ser feliz sin nadie. Incluso, es más fácil conocer personas nuevas si no eres dependiente de nadie y estás abierto a pasarlo bien con cada persona que conozcas, sin pretender el matrimonio hasta la muerte. 
  3. Necesito a alguien [para ser feliz]: No. Necesitamos comida y líquido, y ropa... pero para ser feliz, sólo te bastas tú. No hay relación entre felicidad y compañía. Mira algunos de los matrimonios que te rodean y lo verás. 
  4. Si estoy sólo / sola es lo peor que puede ocurrirme y no puedo soportarlo: Tú puedes. Muchas personas han podido. Tú mismo en muchas ocasiones pudiste superar momentos de soledad. Y nada garantiza que incluso luego de estar rodeado de muchas personas vuelvas a estar sólo nuevamente. Y lo único realmente malo es morirse, porque se acaban las oportunidades. Así que mientras estés vivo, hay cosas que hacer y posibilidades que explorar. 

Por último... que las ideas sanas sean lógicas no significa que logres siempre controlarte. En ocasiones, lo pasarás mal, pero lo podrás superar si te sientas delante de tus ideas locas y las debates. Hay algunos consejitos de peluquería que pueden servirte:

  1. Anota todas las cosas buenas que tienes, y déjalo en una caja, para sacarlos y leerlos en los momentos malos. 
  2. Medita. Los medios para control del estrés basados en meditación son una gran ayuda para ir creciendo en la paz con los demás y con nosotros mismos.
  3. Ten algún voluntariado. Ayudar a los demás es un buen camino para dejar de pensar tanto en nosotros mismos y lo que "necesitamos".
  4. Propónte gozar cada momento, con las personas con las que estás. Goza al que toca hoy, ahora. 
  5. Acumula recuerdos positivos. Apúntalos. Toma fotografías (incluso mentales) de esos lugares que has gozado, y repásalos cuando te estés "empeliculando" con tus dramas.
  6. Dedícate tiempo a tí. Aprende a dedicarle tiempo a tus aficiones, a tus gustos, a tu cuerpo. Vete al spa, a Yoga, al curso de cocina. Aprende a divertirte contigo.
  7. Celebra. Tómate un buen vino cuando logres algo, pequeño o grande. Ten guardada una buena botella para celebrar contigo mismo tus éxitos. 

No será siempre fácil, pero puedes. Intentarlo vale siempre la pena, porque la persona más importante que conoces y conocerás jamás, eres tú mismo.
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 19 de junio de 2011

El dramón del "estoy sola / solo" - 3

Terminada la navidad, a la mierda los pastores - Popular (J. E. Reyes)
Esta frase que me envía J. E. Reyes, una persona del sistema financiero de Bogotá, me recuerda un par de situaciones comunes en nuestra vida social.
Frecuentemente, nuestros "generosos favores" no lo son tanto. De forma inconsciente estamos buscando una respuesta, un agradecimiento, afecto. Puede sonar duro, pero es una forma de compra de afecto. Eso quiere decir que tu acto desinteresado no lo es tanto. Por supuesto que podemos esperar una cierta gratitud, pero si lo exiges, si lo reclamas, tendrás molestias porque las personas no te recompensarán como tu quieres. Hay dos ideas (que ya he citado) asociadas a esta situación. Una, proviene del mundo de la psicología: Albert Ellis nos advertía que el mundo es injusto, y recomendaba que nos acostumbrásemos a ello. Y desde el mundo de la empresa, Peter Drucker nos invitaba a acostumbrarnos que debíamos tratar a todas las personas como si fueran voluntarios. Y Drucker hablaba a directivos en corporaciones.
No lo olvides, terminada la navidad, cuando has sido de ayuda o apoyo a algunas personas... pues a la mierda los pastores, se olvidarán. ¿Consejito de peluquería? Has las cosas buenas por tí mismo, por actuar bien. Sé consciente que frecuentemente esperarás de forma inconsciente contraprestaciones y eso te hará sufrir.
Aún así muchas personas personas se portarán bien contigo de forma desinteresada, porque sí. Y si no lo esperas permanentemente, será un regalo agradable de cada día. Además, las personas tenemos un cierto "instinto" de reciprocidad ilógico e inconsciente. Así que por simple ley de los grandes números, un número significativo de personas harán actos recíprocos a tus buenas acciones. Pero, si lo esperas de todo mundo, eres un comprador de afecto y con frecuencia te sentirás defraudado.
Estas situaciones no son realmente injustas: esas personas a las que les reclamas que "no han sido justas conmigo, que les he hecho tantas cosas buenas" no sabían que tú las habías ayudado como un intercambio comercial. racionalemotivo.blogspot.com.

jueves, 16 de junio de 2011

El dramón del "estoy sola / solo" - 2

Toda tu infelicidad proviene de tu inhabilidad para estar solo - Jean de la Bruyere (1645 - 1696)
El escritor francés nos pone de frente con una situación funcional: con frecuencia, el temor que nos genera pensar que estar solo es terrible, nos lleva a utilizar estrategias que nos desvalorizan ante los demás. Perdón por usar una frase un poco fuerte: al que se le ve el hambre, no come.
Por otra parte, en ocasiones sentimos que otras personas son dependientes de nosotros para ser felices. Y en general... ya tenemos bastante con procurar ser felices por nuestra cuenta. No es la tarea de nadie hacer feliz a otro. Cada cual debe ser feliz por sí mismo.
En el fondo, ese temor es irracional. No es ninguna desgracia estar solo algunos momentos de nuestra vida. es funcional que tengamos tiempo que dedicamos a nosotros mismos, sin necesitar a nadie más. La independencia emocional favorece que seamos capaces de manejar relaciones más funcionales. ¿Cuál es el camino entonces? El realismo: puede ser feliz solo. de hecho, es un gusto dedicarte tiempo para tí mismo. Vé a hacer las cosas que te gustan. Y luego, quédate en el presente. Disfruta hoy, goza lo que cada día te da. Deja de sufrir por el pasado, que no puedes cambiar, y deja de sufrir por las profecías dramáticas que haces del futuro: porque no puedes controlarlo. Gózate a tí mismo y disfruta las personas reales que tienes a tu alrededor. - racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 15 de junio de 2011

El dramón del "estoy sola / solo" - 1

I'm restore myself when I'm alone - Marilyn Monroe
Es un tema amplio, y es una conversación frecuente en las ciudades grandes y caóticas. Yo mismo vivo en una ciudad grande y caótica. Como decía Jack el destripador, vamos por partes: comienzo hoy a escribir la semana de la soledad.
Primero, sentirse solo no es una sensación. Es un pensamiento, un juicio. Uno siente frio, calor, hambre, prurito en lugares inconfesables e incómodos. Pero soledad, no se siente. Se piensa que se esta solo. Y además se piensa que estar solo es malo.
Frecuentemente pensamos que estamos solos porque "no somos especiales para nadie". ¡Salte de la telenovela ya! Quizá eso puede pasar hoy, pero nada garantiza que no pueda ser distinto mañana. Hay gente a paladas, ¡por Dios! Pero, en ocasiones asumimos conductas que no ayudan a ampliar nuestro círculo (y vienen los consejitos de "Peluquería"):
1. No pongas condiciones improbables. Excluímos gente: ponemos tantas condiciones a las personas que... simplemente nadie nos sirve. Vamos a poner expectativas realistas: los hombres son insensibles y las mujeres hipersensibles. Esto es lo que hay.
2. Se nos olvida que detrás de ese tipo/a tan intenso/a, hay otras personas. A lo mejor no sale nada con este, pero sí con la amiga o el amigo!
3. Quedarte encerrado en la casa no es estrategia. ¡Por favor! Muestra la mercancía. Hay que salir a la calle. Al menos te da un resfriado y acabas teniendo un affair inconfesable con personal paramédico.
4. Pásate por lugares interesantes. Vete a una inauguración de arte, a un curso de cocina, a yoga. Si no conoces a nadie en la primera ocasión, por lo menos aprendes algo y alcanzas otros temas para disfrutar, conversar, vivir.
5. ¡Habla con la gente! En ocasiones, vamos etiquetando personas y pensamos que son difíciles, que no van a responder, etc... Por favor, supera el acne y vente al mundo de la realidad: muchas de las personas que parecen lejanas... tienen un cierto grado de timidez o piensan que tú, con esa cara que haces, eres difícil, padeces una enfermedad colorectal que te hace inabordable. En último caso, si esa persona no responde, pues mañana es otro día y puede cambiar e incluso, ya te lo dije, hay gente a paladas! Otro vendrá.
6. Deja de hacer esa cara. Mira, hacer cara de mandril con estreñimiento no hace atractivo a nadie. No te hace interesante. ¿Tu le hablarías a alguien que hace la cara que tu haces en ocasiones? Pero, con frecuencia, la inseguridad en una situación social nos lleva a asumir conductas poco funcionales, como algunos gestos.
Pues nada, luego hablo de Marilyn. To be continued. - info@leonardoamaya.com

Las redes sociales!

 Hay mucho material disponible en:  https://www.instagram.com/leonardoamayamd/ Sigámonos allí! Leonardo