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lunes, 30 de marzo de 2015

Ira, quejas airadas y otras pataletas inútiles

Albert Ellis proponía una frase que es muy realista:
"El mundo es injusto, acostúmbrate a eso"
Muchas veces luchamos contra esa realidad. Claro que nos gustaría un mundo mejor, donde las personas no enfrenten la injusticia, no deban tolerar conductas egoístas de los demás y todos piensen en el bien ajeno. Si, sería muy lindo. Pero no es así. No se trata de una visión negativa, también somos capaces de altruismo y no es extraño encontrar personas que actúan desinteresadamente. Sin embargo, las incompatibilidades de intereses personales y la realidad de las dificultades de la vida nos recuerdan que no es lo más frecuente.
Oponernos a esa verdad causa un dolor verdaderamente inútil. Porque sufres, y no pasa nada. Las cosas seguirán igual. Evidentemente vale la pena esforzarse por un mundo mejor: pero sufrir no es método. No sirve para que las cosas cambien. Simplemente, sufrir, quejarnos y retorcernos no produce ningún cambio. No se trata de renunciar a la construcción o a la denuncia de mejores condiciones. Se trata de aceptar una verdad más simple:
Sufrir no es un método. Incluso es probable que perturbarte te conduzca a actuar en una forma aún más contraproducente.
Te pongo un ejemplo.
Imagínate un jefe o colaborador hostil, que en una reunión hace un gesto burlón luego de tu exposición de una propuesta. Su acción es injusta, porque, si tiene dudas sobre tu trabajo, hay medios para contribuir con de un modo proactivo al cambio. Pero que proactivo ni que ocho cuartos. Un cabroncete. No tiene derecho a una agresión personal. No ha sido física, no es gravísima, pero es una acción inadecuada y molesta, y sin duda, injusta.
Ok. Imaginemos que tu asumes que esta ofensa es muy grave, que se suma a otras y que es una situación intolerable. Si asumes estos pensamientos, es muy probable que pierdas el control de tus emociones, te molestes y lo expreses, e incluso, que tomes la decisión de irte de la reunión, interactuar menos con esa persona, o quizá allí mismo reconvenirle por sus actos.
Pues esta persona se ha mofado de forma discreta, y quizá sólo para ti ha sido evidente. Es probable que los demás consideren que tu reacción ha sido excesiva, desproporcionada. Alguien puede pensar que eres tú quien manifiesta poco profesionalismo por ser "tan sensible". Acabas perdiendo. Te has sentido muy mal y finalmente, no sólo no ha pasado nada, sino que quien parece intolerante y con alguna perturbación no es él, sino tú. Tampoco cambia.
El realismo ayuda a que no nos exaltemos emocionalmente y podamos manejar estas situaciones, por lo demás inevitables, de forma más funcional.
¿Que es la realidad, aunque sea injusta?
Lo real es que hay personas difíciles. Hay individuos cuyos estilos de liderazgo corresponden a edades primitivas de la humanidad. Hay gente que es bastante mal educada y no tiene los mínimos estándares de conducta. Hay personas que su crianza no les ha permitido tener mejores herramientas de negociación. No los justifica, pero es lo que hay.
Te pongo otro ejemplo.
Imagina que te molestas y perturbas porque la persona de atención al cliente con la que has interactuado por teléfono ha sido displicente y poco colaboradora. Dime, ¿esto es la excepción, o lo que es estadísticamente más frecuente? ¿Te sirve de algo molestarte y discutirle? A lo mejor te sirve aparentar estar molesto: en algunas ocasiones te ayudará a conseguir algo mejor en tu negociación. Pero, gritar, dejar que la ira te domine como Otelo en sus mejores tiempos, es demasiada inversión. Finge. Miente. Pero no te alteres. Y para no alterarte, acepta lo real: lo más probable es que la persona que te atiende tiene bastantes carencias profesionales y su trabajo es también para ella, un verdadero suplicio. Debería mejorar, podrías enviar una queja. Recuerda: la mayor parte de las veces que las personas se alteran por una situación, finalmente no hacen nada para que esa situación cambie. ¡Mira en tu propia historia!
¿Cuantas cartas de quejas has colocado? ¿Cuantas acciones legales has emprendido? Lo más probable es que sólo gritaste y te alteraste. La mayor parte de las personas que amenazan con emprender una acción de queja, real y efectiva finalmente no lo hacen y se contentan con simplemente gritar. Y así, la mayor parte de las veces no pasa nada porque no queda ningún testimonio.
Y si nos vamos a un entorno más complicado, como nuestras relaciones afectivas y románticas, has hecho algo? Ha cambiado tu pareja con los gritos y trifulcas? Casi nunca. Y si lo consigues, el precio suele resultar alto, porque va empeorando la calidad de tu interacción y cada vez tus "shows" pierden más eficacia. No te digo nada que no sepas: mira tu propia experiencia. Hay formas más fáciles, y para lograr emplearlas, debes estar en calma, y para estar tranquilo, toca aceptar la verdad, lo que es. Si, aceptar que ocurren cosas injustas. No se trata de validarlas ni de omitir nuestro esfuerzo por que cambien: se trata simplemente de utilizar métodos menos costosos emocionalmente... Porque son más eficaces.
@LeonardoamayaMD

domingo, 28 de septiembre de 2014

Guía para ser insoportable

De internet...

El reto de los retos es la convivencia. Se pasa uno la vida tratando de no matarse con los de la casa, a los que por lo menos ya conoces, y resulta que te faltan los del trabajo, los de la calle, etc...

Comentario desesperanzado callejero (las cosas que uno escucha caminando por ahí)


Todos tenemos malos días. Y en esas ocasiones, es un poco comprensible que reaccionemos de formas agresivas, como cuando:

  • Le dices que no a todo mundo. 
  • Le dices a todo mundo lo que piensas de ellos, con todo detalle y floritura. 
  • Tratas a algunos como se merece que sean tratados (a las patadas). 
  • Le responden a los demás tal como te han tratado a ti. 
  • Dejas claro todos los puntos de una experiencia laboral o personal pasada. 

¿Te das cuenta de lo que pasaría si todos los días aceptáramos que es "justo" estar molestos? ¡es que todos los días tendríamos razones! Y claro, muchos otros se nos unirían al plan, y entonces la casa, la universidad y el trabajo se convertirían en un campo de batalla.
De hecho, es muy frecuente que sea así. Estamos en campos de guerra continuamente. Y eso nos distrae de nuestro trabajo y nos hace imposible la vida.
Hay una pequeña trampa cultural que nos impide esforzarnos por no ser tan cabrones como nos parece que son los demás: esa ley cultural tan venenosa que nos reclama cobrar todas las deudas sociales. Esa ley de "No se deje" que se puede traducir por: "si a usted le hacen la vida un infierno, comparta el fuego". Por eso es tan fácil encontrarse con el infierno todos los días.
¿Que nos puede ayudar a cambiar? Al menos nos ayuda ser realista:

  • No esperes mucho de la gente. Cada uno tiene sus problemas y batallas... así que no están obligados a hacerte feliz. 
  • Comprende que hay mucha gente menos educada y moderada que tú. Lo más frecuente es que las personas hayan salido de la casa de sus papás bastante mal criaditos. Así que ¿porqué te sorprende que algunos se comporten como marranos sociales (con todo respeto a los cerdos)?
  • Entiende que hay personas -y son muchas- con notables dificultades para manejar el poder. Y mientras más básico es el poder o más ilegítimo es quien lo posee, peor. En mi experiencia personal por ejemplo, nadie peor para manejar el poder que un político corrupto, si me perdonan la redundancia...
  • Se consciente que las pequeñas venganzas derivadas de "no me puedo dejar" con bastante frecuencia no nos convienen. Nadie planea un asesinato en voz alta, y puestos a cobrarnos las cabronadas de otro, mejor planearlas calladitos.

Aprende que el odio nos envenena. Claro que podemos exigir el respeto debido y las cuentas por pagar... pero a gritos, nos pueden confundir con el culpable y no reconocer que somos el inocente.
Pero bueno, veamos porqué envenena la vida hacer las cositas de la lista anterior:

Le dices que no a todo mundo. Colocar límites es una buena tarea personal. Y colocarlos sonriendo y sin dar patadas, todo un arte. Para eso, ayuda mucho entender que antes de negarnos a algo, se trata mejor de explicar las condiciones. A casi todo se puede responder que sí, pero siempre explicando los "como". Hacer ciertas cosas tiene un grupito de condiciones. Pues eso: dile a la gente cuál es el precio. 

Le dices a todo mundo lo que piensas de ellos, con todo detalle y floritura. Sumado al hecho que es poco probable que conozcamos a fondo a todas las personas con las que nos relacionamos, comentar nuestras opiniones personales es potencialmente tóxico. Primero, es probable que a las otras personas no les importe. Y muy seguramente, hay partes de esas ideas que son dolorosas. No todos necesitamos conocer todo lo que debemos mejorar. Seguro que a ti tampoco te gusta. Mira que es un tema básico: vivir y dejar vivir. Hay algunos acuerdos con algunas personas -tu pareja, por ejemplo- pero con lo demás, es probable que esos acuerdos sean muy, muy pocos. Así que cada cual, que haga lo que le de la gana. 

En el caso de tu pareja, mucho más cuidado. ¿Recuerdas aquella cosa que siempre te "cobra" cuando están en crisis? Pues eso. Si le sumas una frase difícil, darás pié para otra cuenta pendiente. 

Tratas a algunos como se merece que sean tratados (a las patadas). ¿Te imaginas el mundo que se construye si a cada cual le damos lo que le corresponde? ¿Te imaginas lo que pasaría si a ti también te cobran todas y cada una de las que has hecho? Pues eso: piénsatelo. 
En general tratamos a las personas como somos nosotros, no como son ellos. ¿Cierto que tú no te peleas a dientes con un perro, ni te lanzas ladrillos con un personaje que es bastante básico? Claro que aquí aparece esa ley social de "yo no me dejo"... pero, ponte un ejemplo: 
Vas conduciendo por una vía, y de repente, una persona te cierra el paso antes del semáforo, te grita y te dice que "ayuda, deja pasar", acompañado de dos o tres opiniones desafortunadas sobre la vida sexual de tu madre. Claro que nos indigna, pero ¿te imaginas si te bajas, le rompes una farola con un ladrillo y pasas directamente a lanzarle el amoblamiento urbano disponible? Claro que nos molesta, y evidentemente es la consecuencia de la distribución democrática de la calle, te encuentras con cada personaje. Pero, usualmente lo mejor es pasar del tipo, dejarlo con su rabieta. A lo mejor hasta le da una angina y le ayuda esa situación a pensar sobre su vida. 
Le responden a los demás tal como te han tratado a ti. Esta es la trampa de la "reciprocidad": fulano me hizo tal cosa, y yo entonces le cobro ésta. Lo que sigue es el el mismo fulano te la cobra otra vez, etc. Se trata del simple hecho que la ley del ojo por ojo no funciona con gente que ves todos los días, como en el trabajo, por ejemplo. ¡Cada lunes sería un incubo!
Dejas claro todos los puntos de una experiencia laboral o personal pasada. Lo sabes bien. Clarificar todos y cada uno de los puntos de mejora de alguien no sólo no sirve para que mejore, sino que te garantiza un enemigo a muerte. Nosotros mismos hemos tenido quizá la dicha de experimentar esos que te dicen: mira, toma lo que quieras de lo que te voy a decir, pero: y enumera cinco o seis cosas que te hacen pensar ¿Y este idiota? ¡Claro que voy a tomar un par de cosas!
Es decir, mira, en el trabajo toca. Pero en la vida ordinaria, nadie te ha nombrado Gerente de Desarrollo del vecino. Cada cual que batalle con sus cosas. 

Sin embargo, lo más importante es buscar no llenarte de ira y de recuerdos y cuentas de las demás personas, porque simplemente te envenena el carácter y además... implica que le estás dando demasiada importancia a alguno que posiblemente no la amerita. Cada cual tiene sus películas, y uno debe entender que los demás no están obligados a vivir por nosotros. Tenemos unos acuerdos mínimos de convivencia o nos esforzamos por lograr establecerlos... y con los que no lo logramos, o aún no ha sido posible, pues un poco de distancia cuando se puede, y cuando no, distancia mental. Y como siempre, un día a la vez. 

@leonardoamayaMD





lunes, 25 de marzo de 2013

Apegos y odios

Los buenos amigos y la pareja pueden ser una excelente compañía, o la mejor razón para hospitalizarte en la clínica psiquiátrica de confianza
El desapego no es el rechazo con odio. Odiar ya es un apego un poco rarito y bastante tóxico. ¿Porqué? porque permaneces con el freno puesto en el pasado que no puedes cambiar, en decisiones quizá equivocadas, pero que no tienen reversa. Y finalmente, porque para salir de un "hueco" lo mejor es seguir adelante.
En ocasiones lo que nos frena es la tendencia un poco autodestructiva a la "justicia". Si, quizá es "justo" que algunos de los que te han complicado la existencia "paguen" la deuda... pero muchas veces, vamos a ser dolorosamente claros: tú fuiste el cómplice de tu sufrimiento.
Esa "justicia" finalmente no llega por tu mano, ni porque quieras. La vida misma se encarga, porque nuestras decisiones generan consecuencias. Si él o ella son un par de cabrones terribles, ya se encargarán de tener la mujer o el marido por cárcel.
Pero, no te olvides que gracias a que este mundo es injusto y no siempre los culpables son castigados, gracias a esa "injusticia", a tí mismo / misma no te ha tocado pasar por la galera, porque mira... tu y yo alguna vez hemos sido cabroncitos. ¿Te acuerdas del gordito que rechazaste en el colegio? Pues sufrió como una mesa de bar de mala muerte contigo. recuerdas esa mujer ideal que dejaste tirada porque "no era suficientemente atractiva, y lo claro me debe atraer? Pues esa vieja te odia y guarda una foto tuya a la que entierra agujas todos los días esperando lograr poderes vudú.
Así que perdona, perdónate y sigue adelante. ¡Ya te desquitarás con otro!

racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 10 de enero de 2013

Relaciones Miserables: con la ira de todos los diablos

#RelacionesToxicas
Cualquiera puede estallar de ira. Es fácil. Pero, estar furioso con la persona correcta, con la intensidad correcta, en el momento correcto y por la razón correcta no está en las manos de todos ni resulta fácil. 
- Aristóteles.
Mira que la cita es vieja. Seguimos siendo muy parecidos a pesar de los avances de la civilización, tales como los increíblemente instructivos reality y el uso de los pantalones descaderados. Mira tu: la civilización avanza, y seguimos sin ser prácticos a la hora de volvernos unos iracundos fosos de lava. Vamos a seguir el consejo de Aristóteles para tener "iras contenidas".
Primero, bájale el volumen. Estar un poco molestos en algunas situaciones es una reacción normal y sana. No es muy humano ser un individuo que no reacciona ante la corrupción, ante la injusticia y ante un senador cualquiera. Ser un "palo" no es nada humano.
Pero, entre la molestia que nos permite reaccionar de forma productiva y emprender tareas para resolver o manejar la situación injusta y la explosión de ira, hay un cambio importante: acuérdate de tu último ataque de ira. Eso pasa: no hacemos nada más que estallar, buscarnos una úlcera y... nada más. Tomamos decisiones bastante tontas cuando dejamos que explote toda nuestra indignación. Finalmente, es muy parecido a una cuestión de volumen: bajarle de Ira en 10 grado a Molestia en 2 - 3 grado.
Estar furioso con la persona correcta
Cuesta un poco de trabajo... sobretodo cuando la persona equivocada eres también tú. Y el "también" se debe a que en una relación los responsables son dos. Incluso cuando el cabrón en es el otro o la otra... activamente habíamos ignorado señales, elegimos mal al personaje, le pasamos muchas antes. Por supuesto que no se trata de sentirnos mal sino de aprender: si no reconocemos que nos equivocamos, difícilmente aprenderemos. Porque si somos perfectos ¿que vamos a cambiar?
Con la intensidad correcta
Evidentemente hay situaciones que son molestas. Incluso muy molestas. En esas ocasiones, es normal que nos ofendamos, que nos molesten algunas cosas. Incluso muchas. Pero, dejar que el mundo se nos convierta en un drama, es consecuencia de asumir que el mundo "debe" ser distinto. Y resulta que no, que el mundo es así y que algunas personas algunas veces actúan del modo que a tí no te gusta. Peeeero, en ocasiones, también nosotros somos mierditas con alguien, porque siemplemente hacemos las cosas como nosotros queremos y no para servir a los demás.
En el momento correcto
Éste es un punto absolutamente práctico. Si te vas a arriesgar a que te de una taquiarritmia por la ira, incluso que abones en la cuenta de una úlcera, que por lo menos sirva para algo. Hay momentos que son realmente inútiles para manifestar la molestia. Traga, cuenta hasta diez, y espera al momento ideal, al golpe de efecto.
Por la razón correcta
Ups. Esta sí que es complicada y requiere mucha cabeza fría. Pensarse bien la razón. Y que la razón sea válida. Finalmente, todos, también nosotros, debemos orientar nuestros actos de un modo defensivo, del modo que nos convenga. Así que esperar que los demás actúan como si tú fueses el centro del universo es poco realista, injusto con las demás personas y... peligroso. Mira que con frecuencia nos damos cuenta que hay personas que nos "ayudan demasiado". Pon atención: gente tan generosa hay muy, muy poquita (yo conozco sólo cuatro...) y no siempre es muy sano algo así. Así que, ten claro porqué te pones furioso/a: si se rompió un acuerdo, si una persona fue desleal ante un tema que habías dejado claro, etc. Y aprende... para que no se repita: tropezar en una piedra es normal. Enamorarse de la piedra es otro tema...
racionalemotivo.blogspot.com / Leonardo Amaya

sábado, 21 de julio de 2012

la insoportable gentecita insoportable

Cuanto más conozco a los hombres, más me gusta mi perro.
Diógenes de Sínope (412 - 323 aC)
Hay algunas verdades muy difíciles de tolerar. Por ejemplo, la realidad de tener un tracto digestivo, cuyo final conocemos. Incluso la frustración de no poder bebernos todo el Martini o los Mojitos que consideramos necesarios para mantener la cordura. Pero, aún con lo terrible que es esto, hay una realidad cotidiana que nos genera consecuencias inmediatas: cada uno de nosotros es una gentecita insoportable para alguien.
El que nosotros seamos más pesados que una vaca llevada en brazos no hace que nos resulte más fácil tolerar a los demás algunas veces. Pero, objetivamente, depende de nosotros. Si. Duro saberlo, pero sí. Porque es muy infrecuente que una persona sea universalmente inmamable. Lo más frecuente es que alguien los soporte. Incluso nosotros algunos días. Eso quiere decir que... no son ellos necesariamente, sino algunos de sus rasgos que entran en colisión con nuestras sobre-demandas. Esperamos que todo el mundo sea como a nosotros se nos da la gana, hagan las cosas como a nosotros se nos dan la gana, y además sonriendo. El problema es que estas condiciones no se cumplen casi nunca, o salen muy caras.
Por supuesto que somos libre para detestar a quien queramos. El riesgo es que sufrimos y nos perdemos los buenos ratos de las malas personas, porque no tengo el gusto de conocer a nadie que no tenga sus malos ratos. Tu y yo, que nos solemos creer mejores que los demás, ya lo sabes: tampoco. La vida sufriendo por los otros no es fácil. 
¿Un truco fácil? Ponle atención a las ideas que te pasan por la cabeza cuando estás elaborando un complejo plan homicida ante esa persona que al parecer te ha consumido el último recurso de control mental. Casi siempre te tropezarás con los "debería". "Él debería ser así". Y bueno, que le vamos a hacer, es una idea loca. Primero, es poco probable que nos guste todo lo que hacen los demás. Segundo, sufrir no es una estratégia para lograr esa meta. Y tercero... pues esa persona tiene derecho a ser como se le da la gana. El mismo derecho que tienes tú. Por último... pues muchas veces puedes largarte o restringir el tiempo en el tiempo que pasas con esa persona. Sin embargo, algunos puntos pueden ser mejor: 1) Interésate por los temas que tienen en común, y evita los que tienen diferencias. 2) No acudas a los momentos en que esa persona hace cosas que para tí son intolerables, por ejemplo, estas personitas que comen como cerditos a mí me ponen a mil. Así que evito comer con ellos, y ya. El resto del tiempo son gente maravillosamente mediocre, como yo mismo. 3) Ejercítate en la libertad. Léete los derechos del hombre, y verás que posiblemente te quieres saltar algunos... 4) Concéntrate en las cosas buenas de ese personaje. En muchas ocasiones, compensa los malos. Y 5) No "entres al trapo". Si hay un tema de conflicto, o lo enfrentas en el mejor ambiente, o lo entierras. Ya sabes: el objetivo de la vida es ser feliz, o por lo menos, estar tranquilo, que es una forma bastante accesible de felicidad. Allí quedamos!
racionalemotivo.blogspot.com - Leonardo Amaya

martes, 19 de junio de 2012

Ira loca y esas cosas

Una persona es tan grande como lo sean las cosas que le hacen enfurecer
Winston Churchill
Realmente, cuando algo nos pone furiosos poco nos importa si somos grandes o no. De hecho, y con el perdón de Wins, la preocupación por ser grande o no suele ser infrecuente en las batallas cotidianas.
Pero, bien leído tiene razón.  Podemos amargar nuestra existencia cuando bajamos el umbral de las situaciones que nos indignan. No creo que sea el ideal humano la imperturbabilidad, esa capacidad para mantenernos hieráticos ante casi todo. Se trata de "no pasarnos de rosca", armando una trifulca cuando basta con una queja al servicio de maltrato al cliente (atención al cliente, creo que le dicen), ni tomar decisiones tontas por "sacarnos el clavo". Es decir, no sufrir y no hacer pendejadas. De eso se trata.
Claro, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero, veamos algunos consejitos de peluquería:

  1. No olvidar que la ira suele provenir de una sobredemanda: esperar que el mundo y las personas sean y se comporten como se nos da la gana. Eso no es realista: las personas tienen otras ocupaciones distintas a pensar en tí. Y además, raramente logramos que hagan lo que queremos con una pataleta. La mejor manipulación es fría. Finalmente, aceptar la realidad te sirve para no ponerla peor.
  2. Tu pareja / romance / entuque / ninguna de las anteriores / todas las anteriores, suele tener sus propias preocupaciones, tanto o más idiotas que las tuyas y las mías. Así que suele estar muy ocupado en sus propias cavilaciones y dramitas como para ponerle atención a tu telenovela sobre-demandante. La mejor solución: dedícate a tí, cuídate, atiéndete. Así no dependerás de otro para lo que tiene más interés en tu vida: tu propia felicidad.
  3. Otra ocupación mejor para el cerebro es concentrarse en las soluciones en vez de sumergirte en la ira santa. ¿Que puedo hacer para lograr lo que me propongo? Claro, debes tener claro que es lo que realmente quieres... a lo mejor lo que quieres es que esa persona te ponga más atención y utilizas la forma más disfuncional: comportarte como una loca o un sicótico. Pues mira... a largo plazo, no sirve... Ya lo has experimentado seguramente. 
  4. Mucho más de fondo es repetirte hasta que te quede claro que... la gente tiene derecho a ser como es. Y, finalmente ganas más aceptándolo así. 
  5. Si finalmente no te aguantas a una persona específica, pues sácala de tu órbita. No me parece muy recomendable, sin embargo... pierdes la oportunidad de aprender a manejar las frustraciones o de incluso, verla cambiar. O... cambiar tú mismo y aprender que pelear... no factura. 
racionalemotivo.blogspot.com


miércoles, 13 de junio de 2012

Romances homicidas

Yo tengo ideas homicidas relativamente estructuradas todos los días. Después me calmo, y me doy cuenta que estaba exagerando un poco y olvidando que todos somos un poco cabrones de vez en cuando. Y otras veces, no las llevo a cabo simplemente porque es muy complicado deshacerse limpiamente de un cadáver. 
Efluvio filosófico etílico.
Todos nos hemos sentido víctimas de vez en cuando. La mayor parte de las veces, victimitas, de pequeños crímenes. En nuestras relaciones sociales y profesionales, experimentamos conductas verdaderamente cabronas de otras personas. La mayor parte de las veces, esas conductas no son más que la expresión de una realidad: que somos imperfectos y nos falta tacto para hacer las cabronadas: se pueden hacer de formas más funcionales. Otras veces, simplemente es la imposibilidad de llegar a un acuerdo. Otras, porque no logramos poner de acuerdo las demandas de dos egoísmos, el de cada uno de nosotros con la otra persona.
Si nos vamos a lo práctico, el problema esencial es que el mundo no puede ser siempre como a nosotros se nos da la gana. Las demás personas tienen vida y tienen sus prioridades, que raramente son hacer por nosotros todo lo que a nosotros se nos da la gana. Y claro, no nos gusta. Así de duro es. Esa persona no vive para tí. Tiene otras cosas que hacer. Incluso le pueden dar ganas de no salir de la casa y quedarse viendo televisión sin bañarse en vez de organizar la tarde para hacerte a tí la vida divertida plenamente, en un holocausto personal sin límite.
Lógico, nuestra cultura está llena de ideas sobre demandantes y profundamente tóxicas. En estos días alguien me decía que la esencia del amor era la dependencia del otro... Mmm a mí me parece más bien la esencia del 70% de los que necesitan psicoterapia, si no más. Claro, es que hemos visto muchas telenovelas. Perdónenme por romperles la magia: las telenovelas no son reales. Son actores, con frecuencia egoístas, pantalleros y con una que otra adicción. Les pagan por mentir de forma realista. ¿Ustedes creen de verdad que hay colegios como los de High School Musical? Tampoco parece que existe Godzilla. La vida es mucho más plana y sencilla. Te haces el viaje espectacular y mágico, y luego te tienes que embutir en el avión lleno de turistas y niños gritones.
Las relaciones son una batalla tras otra hasta llegar a acuerdos. Hay que intentar que esos acuerdos se produzcan antes del 50 aniversario. Y para eso, o te casas con una persona que esté completa y psicóticamente centrada en tí o te pones en mangas de camisa y te dispones a llegar a acuerdos básicos, que implican ceder una vez tú y otra vez el otro. Un buen entrenamiento es la pareja que tengas ahora. De verdad que es más bacano estar con alguien sin tanto rollo y tanta pelea. Si la cosa está muy complicada, pues un buen comienzo puede ser ir a terapia de pareja. No tiene mucho sentido acudir a psicoterapia cuando estás a quince días de buscar el divorcio o una motosierra para deshacerte del cadáver.
L Amaya - Racionaemotivo.blogspot.com

miércoles, 28 de marzo de 2012

Ira loca y frustraciones desesperadas

Aprender de ayer, vivir el hoy, esperar por el mañana
Albert Einstein
Miren lo poeta que puede alcanzar a ser un físico. No se imagina uno las vicisitudes necesarias para pensar esto (o el brandy indispensable). Muy realista la frase.
De vez en cuando nos ocurre uno de esos días en que varias cosas no salen como nos gustaría. Mira que no digo "salen mal", porque ese es un juicio excesivo que raramente es cierto. En ocasiones, nuestra sensación es una cierta rabia con el mundo injusto y terrible que nos ha tocado vivir.
Albert Ellis recordaba algo clave para la vida sana: el mundo es injusto. Acostúmbrate. Es el puro realismo. Si el mundo fuese justo, no habría espacio en la cárcel, para poner un ejemplo solamente. Pero, no te olvides que en muchas ocasiones nosotros hemos salvado el pellejo precisamente porque el mundo no siempre es justo: ¿te acuerdas ese examen que merecías perder, y no perdiste? ¿Esa persona con la que estuviste en riesgo de casarte y afortunadamente no lo hiciste? Pues eso: el que sea injusto el mundo en algunas ocasiones nos conviene.
Hay una amenaza un poco más sutil, y es la cierta tendencia que tenemos de hacer predicciones terribles y sufrir por ellas, mientras no hacemos nada positivo y ponemos todos los medios para que se cumpla esa desgracia. Primero, raramente las desgracias son totales. Y segundo, está en el futuro, y por tanto, aún no ha ocurrido y tenemos pocas evidencias que vaya a ocurrir. Así que puestos a hacer profecías, profetízate algo bacano.
¿Y qué hacer mientras tanto? Sembrar. Cuando te "pre-ocupes", es mucho más funcional ponerte a hacer algo para el futuro. Desde llamar a esos amigos que tienes abandonados hasta completar tu currículum para empezar a buscar otro lugar de trabajo, si es lo que quieres.
¿El consejito de peluquería? Que ese "no se qué" que te cause la frustración se convierta en una decisión de levantarte de la silla donde estás llorando tus desgracias, y ponte a hacer algo mejor. Tú sabes que hay muchísimas mejores cosas para hacer en vez de estar sufriendo sin sentido.
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 25 de marzo de 2012

¡¡¡Con el poder de la ira!!!

La ira es una gran fuerza. Si la controlas, podrás transformarla en un poder capaz de mover el mundo. 
---William Shenstone
Nuestro amigo Willy era un escritor, poeta y paisajista inglés del siglo XVIII. Entre muchas cosas, se dedicó al paisajismo arquitectónico en su amplia finca del Worcestershire. Pues parece que este personaje tan apacible controlaba su furia dedicándose a la jardinería industrial. ¡Lo que se habría divertido con una motosierra!
El camino es muy fácil. Todos pasamos por momentos duros y difíciles, con situaciones que nos incomodan, con personas que nos quedan mal en sus compromisos e incluso con múltiples situaciones que no son equitativas y nos molestan. Pues nada, tienes dos opciones: sufrir, cultivarte un infarto o una úlcera, o en el mejor de los casos ambos... O, ponerte a hacer algo, para cambiar esa situación o para distraerte de la que no puedes cambiar. Un poco de molestia puedes sentir y manejar... pero dejar que te domine, te haga sufrir y te lleve a hacer tonterías no resuelve nada. Ya lo sabes: si no eres parte de la solución, eres parte del problema. Así que, deja de quejarte, y ponte a hacer algo. No porque "tengas que", sino porque no vale la pena sufrir.
¿El consejito de peluquería? Superfácil. Cuando sientas bullir dentro de tí el fuego arrasador de Atila el Huno... no quemes el piso y... mira qué puedes cambiar de eso que te molesta, para ponerte a cambiarlo.
racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 19 de marzo de 2012

El sutil arte de amargarse la vida: la Ira Loca


La ira es un tipo de locura. Horacio
Vamos a lo real: a lo largo del día, es normal que algunas circunstancias o eventos nos molesten. Las emociones son humanas, y pretender ser un palo seco no parece que produzca un resultado muy humano.
Hay una forma muy fácil de darnos cuenta cuando las emociones se están pasando a un tono excesivo, loco y disfuncional: un test con sólo dos preguntas. 1. ¿estoy sufriendo? 2. ¿estoy tomando decisiones locas / disfuncionales / autodestructivas? Por una sola respuesta positiva, te anotas el punto.
Podemos decir que una irita moderada, sin sufrir mucho y sin decidir tonterías, es una reacción normal a algo que nos molesta. Para no confundir las cosas, digámosle molestia, inconformidad, etc. Y dejemos el término "ira" para referirnos a la emoción excesiva, desproporcionada y auto-lesiva.
La ira y la molestia tienen un origen común: el mundo / las personas / un evento no es como nos gustaría, como lo preferiríamos. La reacción se sale de quicio cuando "exigimos" que las cosas sean como a nosotros se nos dá la gana. Y ese es el problema: porque las cosas son como son, las personas son como son. Podemos preferir que sea de otra forma, pero, obligarlo, exigirlo, es una sobredemanda. Por supuesto podemos oponer los medios para favorecer que las situaciones sean a nuestro gusto, pero ayuda mucho aceptar la realidad, en dos puntos: 1. No siempre las situaciones y las personas serán a nuestro pleno gusto; y 2: eso no es terrible ni insoportable. Verás que lo puedes soportar. Eso es lo real.
Vamos a algunos consejitos de peluquería, tan útiles al inicio de la semana.

Ideas locas para combatir cuando aparezcan: 

  1. Esto no es justo. Mmm pues no, ten en cuenta que frecuentemente consideramos que lo justo es "lo que a mí se me da la gana". Todos llevamos dentro un pequeño déspota, un Hugo Rafael Chavez interior, que genera sufrimiento  a nosotros mismos y a los demás. Y resulta que el mundo muy frecuentemente no será como nosotros queremos. 
  2. Si las cosas no son así, es insoportable. ¿En serio? Prueba y verás que sí lo puedes soportar. Y dejar de pensar en lo terrible que es el mundo te ayudará a gozar con lo "normal" que el mundo es. 
  3. Si las cosas no cambian, será terrible. Mira: sufrir, armar una gritería loca, encerrarte a controlar una reacción de ira espeluznante, convertirte en el lobo transformer, no cambian las cosas de forma duradera. Quizá las personas intenten adaptarse a tus exigencias por un tiempo, para evitar que te conviertas en el Yeti de las Nieves, pero... no suelen perseverar mucho en el intento. Y eso, en parte depende de un tema muy real: el mundo no gira alrededor de tí. Así que, o te adaptas, o sufriras bastantico. Y además, no cambian las cosas. Es más fácil lograr cambios con la "mano izquierda", negociando, conversando... incluso manipulando un poquito. Pero, siendo el Cromagnón de la semana... no. Mira tus experiencias anteriores: ¿con tus rabietas ha cambiado algo?

El objetivo de la vida es ser feliz. Y lo que más se parece a la felicidad es estar tranquilo. Por lo menos, estar alterado no parece que sea una forma muy pulida de la felicidad. Dale una pensadita y verás.
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 13 de noviembre de 2011

Pelear no factura... ¡pero cómo dan ganas!

La mejor venganza se sirve fría
Cultura popular
Las decisiones funcionales no necesariamente son agradables. No es extraño que aún teniendo muy claro lo que más nos conviene hacer, tenemos simultáneamente la idea de una cierta "justicia" que deberíamos operar.
La razón es muy simple: lo funcional no tiene porqué ser fácil. Cuesta trabajo, puede ser difícil, pero es posible. Algunos aspectos de la cultura proponen un modelo rígido de justicia: "el que la hace, la debe pagar". El problema resulta cuando nos enfrentamos a la realidad: arrastrar tras nosotros rencores nos lleva a ser personas negativas y ásperas, y finalmente no conduce necesariamente a una ganancia real para nosotros.
Entender que la "venganza" no tiene sentido práctico no implica renunciar a una compensación del daño causado. Pero, de hecho, para solicitar y lograr compensaciones es mucho más conveniente tener la cabeza fría
Esa idea nos puede ayudar mucho: la primera tóxica (y profundamente irracional) afirma que determinados aspectos de nuestros hábitos no los podemos cambiar. No es cierto: podemos cambiar esa "necesidad" de venganza. Puede costar un poco de esfuerzo, pero no es imposible.
racionalemotivo@blogspot.com

viernes, 21 de octubre de 2011

Hambre de Venganza

No hay venganza tan plena como el olvido
Josh Billings
Algunos de nuestros rasgos culturales son muy positivos. Otros, pueden ser bastantes tóxicos. Los latinos tenemos una cierta a ocupar nuestra mente en iras contra personas y alimentamos molestias porque no fuimos capaces de "responder" adecuadamente a alguien que en nuestra opinión nos ofendió, y buscamos desquitarnos en una próxima oportunidad. Eso, se llama más claramente deseo de venganza.
Con frecuencia, nos duele y pensamos que alguien "nos la hizo" y entonces, hemos sido unos tontos. En el fondo, está la idea que lo justo es el ojo por ojo. Que esa persona "debe" recibir su castigo.
Hay varios problemas asociados a estas ideas. Pienso que la primera dificultad es que cumplir estas "normas" de justicia es que una sociedad así nos resultaría insufrible. A punta de "ojo por ojo" quedaríamos todos ciegos.
Pero, una dificultad más frecuente y continua es que sufrimos por respuestas que no dimos en el pasado, por no haber quizá agredido a otro del modo como nosotros pensamos que nos agredieron. Y claro, muchas veces no podíamos o no debíamos responder de igual forma. Piénsalo bien, no nos conviene "retaliar" cada potencial ofensa que recibimos. En último análisis, no parece útil ni sensato agacharnos a morder a un perro.
Vamos por partes:
1. Muchas "ofensas" no lo son tanto. La persona que nos habla puede estar en una situación muy problemática y diversa a la nuestra. No tiene todo el control de la situación, como lo tenemos quizá nosotros, o al menos no tanto control como el nuestro.
2. No nos ofenden las cosas que nos dicen, sino lo que aceptamos que es cierto y además nos define como malos. Es una exageración. Un error o un límite nuestro nos hace humanos, no defectuosos.
3. Nuestras "venganzas" no pocas veces afectan más a nosotros que a los demás. Si yo saco de facebook a todos los que alguna vez se comportan de un modo que me parece injusto... me iré quedando con muy poca gente. Y si mis amigos me cobran cada tontería, pues imagínate.
Es un aspecto cultural muy arraigado... Volveremos al tema!
racionalemotivo.blogspot.com

martes, 18 de octubre de 2011

La ira no factura

Nunca escribas una carta cuando estás furioso
Proverbio Chino
Como todos sabemos, un buen ataque de ira -mejor si es fingido y plenamente falso- consigue algunas metas a corto plazo. Pero, también somos conscientes que la ira funciona sólo en breves y controladas dosis. El General Colin Powell tiene una recomendación muy práctica: Get mad, then get over it. Supéralo. Reconstruye y potencia lo que has logrado.
Algo más práctico aún: la verdadera reacción de ira es controlada. Así que... muy probablemente, la mejor reacción de ira es la falsa. La actuación digna del Oscar de la Academia. Entonces, la recomendación real es que no alimentes la ira. Y para eso, un buen toque de ideas realistas es importante.
La ira (no la molestia controlada por una situación que no nos gusta) proviene de una sobredemanda al mundo, a los demás o a tí mismo. Es al enfermedad de "el mundo / el / ella / yo debería ser como a mí se me da la gana". No: realismo. El mundo es como es. No tiene porqué gustarme en todos sus aspectos, pero que yo lo exija al borde de un ataque de apoplejía no lo cambia ni un ápice. La gente continuará como es, mi jefe / socio / subalterno no se moverá así (al menos no a largo plazo) y yo mismo me mantendré como estoy. Tengo que buscar otras estrategias.
Y esas estrategias funcionales las debo pensar y ejecutar con cabeza fría. A eso se refiere el proverbio: se nota que estás como una Hipa Mala de la furia (no tengo ni idea qué es una Hipa Mala, pero así dicen en la agreste Guajira colombiana)... y luego te toca hacerle frente a las tonterías que escribiste.
Así que realismo: el mundo es como es. Y no lo cambias con enfurecerte. Puedes mejorar algunos puntos, pero se trata de un trabajo progresivo, dispendioso y continuado. Esto es lo que hay. racionalemotivo.blogspot.com.

lunes, 8 de agosto de 2011

Mirando a través de un vidrio torcido

Don’t worry over what other people are thinking about you …’coz they are busy worrying over what you are thinking about them.
DRA

Una de las características de las ideas que nos generan malestar emocional y nos llevan a hacer cosas que no nos sirven para nada es que distorsionan la realidad. La tradición psicológica ha establecido una serie de fenómenos llamados "distorsiones cognitivas". Son procesos que alteran el modo como percibimos la realidad, y generan una visión irreal del mundo.
Por supuesto, la mayoría de nosotros pensamos que no, que es mentira, que vemos el mundo como es y por tanto percibimos siempre las cosas con una claridad meridiana.Pues todo mundo piensa lo mismo, y por eso no somos capaces de entender a tantas personas.
Una de las distorsiones cognitivas más comunes es el "filtro mental" también llamado abstracción selectiva. De forma inconsciente pero activa seleccionamos loe eventos y situaciones que confirman nuestra creencia previa. Así, si piensas que una persona de tu empresa te trata de forma agresiva, resaltas las ocasiones en que efectivamente se comporta así y lo etiquetas como una conducta recurrente. Igual con tu novio, con tu padre, con el vecino.
El problema ocurre porque reaccionas a esa visión etiquetada, y no a la realidad, por lo que a los ojos de los testigos sobrereaccionas y te comportas como un perturbado.
Evidentemente es funcional establecer acuerdos de comunicación con las personas, y en este ejemplo hacer explícito que no estás de acuerdo con determinada conducta, pero, si estás muy alterado difícilmente podrás mantener un ambiente de acuerdos y se parecerá más al ambiente previo a una pelea de bar a botellazos.
Recuerda un poco de tu historia y verás que hace poco te ha pasado... El primer paso para cambiar un problema es reconocer que lo tienes, porque si eres perfecto, ¿para qué cambiar?-racionalemotivo.blogspot.com

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