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domingo, 20 de noviembre de 2016

Las apuestas y las salidas

Lo más difícil de vivir una fantasía es que, tarde o temprano, te das con los dientes en la realidad. 

Las relaciones de pareja son una especie de apuesta obligatoria. Como cualquier apuestas, predecir es bastante difícil. Algunas apuestas, son de alto riesgo: por ejemplo, las relaciones entre personas que viven a 4 horas de avión; aquellas con personas claramente complejas... o con historias difíciles. Puede que salga bien, que resulten ser las "almas gemelas" que finalmente, en medio de la disfunción, se encuentran. Pero también puede ocurrir que triunfe la estadística y se genere un drama de proporciones épicas.
Las relaciones y las apuestas pueden llegar a ser adictivas y tóxicas. Así como hay personas que comienzan con apostar unas monedas y luego dejan en el casino hasta la casa, también en las relaciones puedes llegar a una situación de maltrato y abuso cuando sigues allí a pesar de todas las señales de fracaso. En ambos casos, si juegas mucho tiempo, acabas perdiendo mucho más que lo conveniente. Pasa en las apuestas, pasa en el amor. Las relaciones comienzan a pedir más y más, y tendrás que ir calculando cuánto de tu "patrimonio emocional" es sano a comprometer.
Claro, me podrías decir que, visto esto, es mejor no apostar. Y sí, es posible. Pero, la verdad es que las relaciones con otras personas aportan bastante a la propia vida. Así que si no arriesgas algo, también puedes perder algo importante, interesante o al menos, divertido.
Sin embargo, lo real es que muchas relaciones no son capaces de consolidarse. Y esto es importante que lo tengas claro. En las estadísticas, hay un número significativo. Entre un 10 a un 60% de las relaciones consolidadas terminan (depende del país). Y este número se acerca más al 60% cuando la hay menos determinantes culturales y económicos que le obligan a permanecer en situaciones inadecuadas.
El problema radica en que decidir no es fácil. Todos tenemos defectos, y si nos alejamos de las personas cuando percibimos alguno, pues entonces te vas a separar un millón de veces. El tema radica en cuánto tiempo le vas a dar a la relación para decidir si es sano continuar.
Vamos a un dato clave: te va a tocar elegir en algún momento. Aceptar y manejar con paz los defectos del otro que no vas a poder cambiar fácil. O irte, y volver al "mercado del usado".
Vamos a lo primero. Si te empeñas en cambiar la realidad de forma importante, vas a sufrir mucho. Siempre tendrás que negociar con la pareja. Y negociar incluye aceptar algunos aspectos difíciles, que te vas a tener que tragar. Así de claro. O decidir que esos puntos son no negociables en tu opinión, e irte.
El camino de heroísmo inútil, luchar contra la realidad, contra la realidad pura y cruda de la persona y la relación en la que estás es sumamente doloroso. Así de tremendo. Claro, me puedes decir que no, que la gente cambia por amor, etc. Listo. Sí, es cierto. Pero la mayor parte de las veces eso ocurre es en telenovelas y películas románticas. Y menos en la vida de las parejas reales.

Sin embargo, parece que es mejor hacer un buen "casting" y no meterte en una telenovela. O si te metes, atender a las señales de alarma. Por ejemplo: si te han dicho que la persona está perturbada, se comporta como perturbada, se ha comportado con otros como perturbada, se ha comportando contigo como alguien perturbado... Si a pesar de esto, decides continuar en esa relación en la que sufres, pues quizá quien está más perturbado eres tu.

Vamos a dos dosis adicionales de realidad:
Uno no se queda en una relación porque la otra persona sea maravillosa. Lo normal, lo habitual, es que todos tengamos defectos, e incluso, que dentro del amplio mundo de lo opinable, cada uno tenga posiciones divergentes en un tema. Tocará negociarlo, porque si no, acabarán en un drama. Uno se queda en una relación porque decide asumir algunas cosas que no le gustan y negocia con realismo las otras. Y no sufre en la apuesta por el cambio. Si te quedas y decides ser feliz sólo cuando el otro cambie, pues vas a sufrir bastante, bastante, bastante.

Y la otra dura realidad, es que en ocasiones algunas relaciones deben terminar. Y uno termina relaciones en las que hay cosas buenas. Raramente en la relación  hay un demonio del averno y el otro es un ángel de paz. No. Lo frecuente es que en el personaje que no te aguantas, hay cosas buenas. Por eso cuesta trabajo abandonarlo. Uno no se va porque la persona sea terrible, sino porque el balance entre lo bueno y lo malo no es suficiente, y te toca renunciar a algunas cosas buenas, incluso muy importantes, que están en el otro.

Pues eso... Vivir en las relaciones reales es el camino para que tus telenovelas personales no te lleven por el camino del drama.

@LeonardoamayaMD

viernes, 19 de diciembre de 2014

Los enemigos dentro de la mente

Muchas veces no necesitamos personas que nos desanimen. Basta con escuchar el demonio autocompasivo y depresor que tenemos dentro.
En la vida son normales los altos y los bajos emocionales, personales, relacionales, económicos, laborales, y un largo etcétera. Tendremos problemas, batallaremos con situaciones y momentos difíciles. Es precisamente en esas ocasiones en las que no debemos escuchar la vocecita desalentadora que nos dice: "es imposible", "pobre de ti que te pasan esas cosas", "que dura es tu vida". ¿Porqué? por que no sirve para nada. Nos sentimos mal, concentramos nuestras fuerzas en sufrir y lamentarnos, lloriquear... y no hacemos nada para enfrentar la situación.
Además de hacernos insoportables y molestos para las personas que nos rodean, alimentamos las raíces del fracaso.
¿El camino para salir de aquí?

  • Entender que lamentarnos no sirve para nada. 
  • Tener claro que es una salida tan tóxica como cómoda: no haces nada, sufres... y tampoco te esfuerzas. Pero, te toca pagar un precio loco por esta pereza. 
  • Saber que hay un mundo mejor, y tener claro que nada nos ahorrará el esfuerzo para trabajar en construirnos nuestras soluciones. 
  • Decidirnos, sí, decidirnos a re-orientar nuestras fuerzas hacia las soluciones de hoy. 
Sí, es una decisión. Te toca tomarla, te toca saber que cuesta esfuerzo, y tendrás que aceptar que muchas veces la salida más fácil es bastante difícil.
Decídete a enfrentar tus problemas. No se resolverán solos. Ni lloriqueando por las dificultades, a las que nos toca enfrentar todos.
@leonardoamayaMD

domingo, 30 de septiembre de 2012

Solas y solos: la trampa de la necesidad

Desear algo, quererlo apasionadamente no se hace una necesidad. 
Los seres humanos somos intencionales. Buscamos cosas. Nos colocamos metas. Si ellas, nuestro día a día tiene un rumbo torpe y con frecuencia nuestros actos son titubeantes. Esto lo sabemos desde Aristóteles (Libro de la Ética, II). El filósofo griego remarcaba que esa búsqueda se orienta a nuestros talentos, a aquellos rasgos de nuestra vida que podemos desarrollar para ser mejores.
Esa búsqueda reclama, además de la intención, emociones apropiadas, paciencia en los múltiples pasos que reclaman nuestras metas más elaboradas y altas, y una significativa dosis de tolerancia a la frustración. Sin estas habilidades, nuestro recorrido vital se hace perturbador y con frecuencia tomamos decisiones que nos alejan de nuestra meta.
En la vida real, lo más frecuente es que el camino más corto entre dos puntos sea una curva. No es frecuente que logremos de forma lineal y recta nuestros propósitos. En frecuentes ocasiones debemos tomar "curvas", incluso retroceder para cambiar de camino cuando el que hemos tomado no ha resultado adecuado.
Aquí entra e juego de la tolerancia a la frustración: las decisiones importantes raramente se toman con todos los datos necesarios para que la elección sea perfecta. Así que muchas veces, es una "apuesta calculada": algunos elementos de información básica y entonces asumir el riesgo.
Estas habilidades requieren en muchas ocasiones que evitemos las trampas de nuestras sobredemandas.
Querer mucho algo no lo hace necesario. No lo convierte en indispensable. Soy yo quien acepta que es "vital" y sin eso "no soy feliz". Aceptar estas ideas nos dificultan mucho controlar nuestras emociones, nos desespera y frustra cuando no lo logramos rápidamente o de forma fácil en oportunidades nos lleva a renunciar antes de tiempo o empeñarnos en permanecer en un entorno difícil o poco productivo. Es decir, finalmente, nos dificulta lograr nuestras metas.
Hay una trampa adicional: asumir algo como "indispensable" para nuestra felicidad genera que la aplacemos. Tiene mucho de una visión del "todo o nada" O tengo esto que quiero para ser plenamente feliz o no soy nada feliz. Realmente, lo ideal es que seamos ya felices mientras buscamos lo que nos haría más feliz en nuestros cálculos o en nuestras metas.
La realidad es que, además, en la vida no podemos conseguir todo y al mismo tiempo. Por lo menos, es poco probable. Nuestro día a día contiene con frecuencia decepciones pequeñas y grandes, problemas de distinto tamaño y riesgo. Pero, también contiene pequeñas y grandes ocasiones para ser felices.
Nuestro sistema límbico -una parte muy importante y activa de nuestro cerebro- está encargado de mostrarnos los riesgos, así que tendemos de cierta forma a resaltar las amenazas y los momentos complejos en el día a día. De una forma automática los exageramos. En ocasiones es útil, y en otras, perjudicial. Para eso tenemos la corteza cerebral, donde reside nuestra razón: allí ponderamos si esa alarma es importante o es simplemente se "activó" sin un motivo suficientemente importante. Y en todo caso, sufrir no es una estrategia. Una vez revisada la "alarma", ponerse manos a la obra en las pequeñas cosas que HOY pueden cambiar tu mañana es mucho más eficaz que sentarte a sufrir y esperar que el mundo cambie para hacerte feliz, que es poco probable. Tomar el timón de la propia vida, aprovechando la fiesta que siempre hay en un rincón del barco.
racionalemotivo.blogspot.com


lunes, 13 de febrero de 2012

¡No vale la pena complicarte la vida!

La felicidad es una actitud. O nos hacemos miserables o felices y fuertes. La cantidad de trabajo necesaria para lograr lo uno o lo otro es la misma. 
Francesca Reigler
Pues no sé quién es Francesca. Puede incluso ser un fake de esos tan típicos de internet, pero aún así la frase no tiene pérdida. La cantidad de trabajo necesaria para hacernos felices o miserables es la misma: es la actitud. Podemos elegir ver sólo las cosas desagradables que nos ocurren, y aceptar calificarlas como "terribles" o podemos reconocer que además de las cosas desagradables, hay muchas agradables en nuestro día. Y más allá, eso que calificamos como "terrible" no lo es tanto. Puede ser duro, puede ser incómodo, puede ser difícil, pero no es una tragedia imposible de superar y además es lo real. Ser felices depende de cada día elegir serlo, reconociendo lo real. Mientras esperas que el mundo cambie para que tú seas feliz, se te pasa un día y otro y así toda la vida. Seamos realistas: el mundo no va a cambiar para acomodarse a las condiciones que tú esperas para ser feliz. Las personas que tienes a tu lado son como son. Y aunque puedes ir logrando negociaciones, cambiar no es fácil y además... ¡las demás personas no tienen porqué hacerlo! Puede ser difícil, pero no es buena estrategia esperar a que los demás se acomoden a lo que tú quieres.
Ser feliz depende de tí. No es fácil en algunas ocasiones, pero requiere el mismo trabajo que genera hacer tu vida miserable.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

martes, 7 de febrero de 2012

Deja en paz a Don Perfecto

El perfeccionismo es la voz del opresor 
Anne Lamott
La escritora y activista política californiana nos trae esta frase que yo saco un poco de contexto. Porque se me da la gana, como no soy perfecto, no encontré la frase perfecta. Quizá me la tengo que inventar yo.
Pero, es una buena introducción para este tema tremendo, que es propio de nuestro mundo contemporáneo de empresas, y no sólo: hay un saco de creencias locas que nos reclaman ser perfectos. Ponte un punto por cada una de las siguientes ideas de nuestro Inventario de Ideas Locas:

  1. Cometes un error en el trabajo, y luego sufres porque secretamente piensas que es una señal de tu falta de capacidades
  2. Más de cuatro veces al día piensas que, realmente, no vas a triunfar porque te faltan capacidades.
  3. Le das vueltas y vueltas a un trabajo que debes entregar, y sientes que es bastante deficiente.
  4. Te angustian las evaluaciones, porque piensas que finalmente te van a pillar y van a descubrir que no eres competente. 

Vamos a ver hasta dónde son locas estas ideas:

  1. Cometes un error en el trabajo, y luego sufres porque secretamente piensas que es una señal de tu falta de capacidades
Pues resulta que sí. Cometerás errores. Por eso los lápices tienen borradores, y los computadores la capacidad de corregir. En el fondo, hay varias sobre-demandas. "una persona debe estar plenamente capacitada para su tarea": ¿si? ¿cuántos empleados así conoces? Las personas deben aprender en las organizaciones, y el día que no aprendas de tus errores, dejaste de crecer (y de darte cuenta de que te equivocas, que quizá es peor...).
Además, en los trabajos críticos, siempre hay redundancia, porque sabemos que alguien se va a equivocar. Cuando tengas un trabajo crítico, el modo de establecer redundancia es pedir que alguien te lo revise, pasarlo por un sistema de evaluación en tu computadora, incluso pedirle a tu mamá que lo lea. Eso es redundancia.
Y finalmente, eres humano . Que le vamos a hacer!
  • Más de cuatro veces al día piensas que, realmente, no vas a triunfar porque te faltan capacidades.
El mundo es injusto, y a pesar que seas un paquete, triunfarás si te dejas de pendejadas y ponerle condiciones a tu capacidad. ¿no te has dado cuenta de cuanta gente incompetente está llena de logros? Pues también tú te puedes aprovechar de esa maravilla del mundo. A mí me ha pasado varias veces que alguien me dice que soy un experto en temas que no tengo ni idea. Ya ves, la imagen cuenta. Lógicamente, es prudente que reconozcas que estás aprendiendo de ese tema, pero aprendiendo estamos siempre. Eso es la esencia de un reto en una organización y en la vida: atrevernos a aprender, con ayuda, con consejos y estudio, pero aprendiendo.
  • Le das vueltas y vueltas a un trabajo que debes entregar, y sientes que es bastante deficiente.
Muchos trabajos son como las tesis de maestrías y doctorados: las tesis se dejan, no se terminan. Siempre son susceptibles de mejora, de perfeccionamiento, pero tenemos que graduarnos finalmente. Así que dejamos la tesis a medio acabar. Y bueno, casi nunca la lee nadie, ni los jurados.
  • Te angustian las evaluaciones, porque piensas que finalmente te van a pillar y van a descubrir que no eres competente. 
Aquí hay además una globalización, que es esa loca tendencia a convertir un aspecto en la totalidad. Siempre tendremos campos en los que somos menos competentes. Pero, eso no nos hace incompetentes totales: nos hace humanos. Y ser humanos nos hace no sólo imperfectos, también nos hace personas capaces de crecer y aprender.
Leonardo Amaya, MD. racionalemotivo.blogspot.com


domingo, 22 de enero de 2012

Nosotros, los mediocres

¿Y si me equivoco?
(Quién no lo ha pensado cuando debía tomar una decisión clara)
Hay algunas realidades de "puño", poco discutibles y evidentes cotidianamente, y aún así, difíciles de aceptar. Les propongo una de esas:
Somos mediocres. 
Claro, hay diferentes niveles de mediocridad, relacionada con las causas y razones profundas. En relación con esas causas, con la realidad, podemos mirarlas. Existe la mediocridad que proviene del simple descuido y el desinterés por crecer. Esa es una mediocridad que no es muy sana, y luego hablaremos de ella: hay razones profundas para ese tipo tan frecuente, y es conviente controlarla. Quiero comentar el tipo de mediocridad que compartimos todos, todos: la que simplemente proviene de ser humanos.
Somos humanos. No podemos evitar cometer errores. Es la realidad: los cometeremos. Pero, eso no es una excusa para aprender, ni una razón para condenarnos. 
Hay ocasiones que, a pesar de ser conscientes de esta verdad esencial, nos martirizamos y sufrimos, nos amargamos nuestra vida y la de los que nos rodean quejándonos y lamentándonos por algo que... no va a cambiar. Pero, esto genera algo peor: no aprendemos, porque estamos dedicados a quejarnos por lo injusto que es el mundo, lo terribles que somos y las desgracias infinitas que vamos a tener por ese error. Nos metemos de lleno en la telenovela, y cerramos con llave por dentro.
Está muy vinculado a un frecuente proceso loco: la tremenda y enfermiza tendencia a buscar culpables en vez de buscar soluciones.
Evidentemente hay responsables, y en algunas ocasiones es importante tener claro quien era el responsable de ese proceso, pero seguro, siempre, lo más importante es buscar soluciones. Ya luego habrá que garantizar que esa persona en concreto tenga claro algunos puntos. Pero, soluciones. De nada sirve buscar al culpable del choque del Titanic cuando ya está hundido. ¡A tapar el hueco! y luego le damos la perorata al tipo. Y si yo fui el responsable, pues a arreglarlo: Alguna vez, a pesar de toda la preparación, lo que hemos planeado no va a salir y... será responsabilidad nuestra. 
Entonces se trata aprender. Martirizarte no es un proceso de aprendizaje. Por lo menos, no es el más funcional. Incluso puede llegar a ser ilegal. Lógico que puede ser divertido someter a un empleado al Potro de Martirio (la tortura medioeval) pero... la ley no deja. Que le vamos a hacer. Además, ese método parece que no fue muy eficaz para lograr el desarrollo de empresas. Imagino que por eso se dejó de usar. Tampoco parece que ayude mucho para mantener un matrimonio funcional o relaciones de amistad duraderas. Así que... deja de torturate y torturar a los otros y acepta la realidad: eres mediocre. Cometerás errores. Entonces, dedícate a aprender de tus metidas de pata. Mientras te quejas, lo dejas de hacer.
racionalemotivo.blogspot.com





jueves, 8 de septiembre de 2011

L'uomo è infelice perchè incontentabile. [El hombre es infeliz porque nada le satisface] Giacomo Leopardi
Leopardi fue un notable poeta y filósofo italiano. Y en la frase del inicio, coloca un dedo en la llaga que nos causa más sufrimiento: nuestros modelos sobre-demandantes. La vida es como es. Y en ella, tal como se dan las cosas, puedes ser feliz.
Cuando colocamos estándares ideales, que sólo existen en nuestra cabeza, comenzamos a sufrir e incluso a hacer una que otra tontería. La pendiente comienza con el mundo loco de los "debería ser" y de "lo justo". "Él debería ser así" es un ideal. Como viajar a la velocidad luz, que se acabe la delincuencia en el mundo y ganar dinero sin trabajar. Un mundo genial, pero inexistente. Los "lojustoes" resulta bastante más complejo, porque la traducción operativa de "lo justo es" suele ser "lo que a mí se me dé la gana". Y mientras estamos pensando en el mundo ideal que no existe, sufrimos de una manera loca en vez de sacarle jugo a la realidad. Pues eso. L'uomo e' infelice... porque nunca logra alcanzar metas si asume como reales los ideales sobre-demandantes. racionalemotivo.blogspot.com. 

lunes, 15 de agosto de 2011

Creciendo

Success is the ability to go from one failure to another with no loss of enthusiasm.
Sir Winston Churchill
Churchill nunca defrauda. Sobretodo, porque era un personaje afecto a leer aforismos y citarlos ampliamente. Debe ser complejo saber si esta frase tan redonda es original de él, pero sí sabemos que la tomó como propia en su recorrido político.
El éxito es la habilidad de ir de una falla en otra sin perder el entusiasmo. Esa es una tarea clave, porque sabemos que el logro reclama mucho trabajo. Hay muchos trucos y consejos para lograr el liderazgo y el emprendimiento, pero parece que no hay ninguno que excluya el trabajo duro, los fines de semana ocupados y las noches de esfuerzo. Lógico, mejor que te guste lo que haces, porque te va a tocar dedicarle los mejores tiempos de tu vida. ¿Qué tiene esto que ver con REBT? Mucho: una de las ideas irracionales más comunes, que nos conducen a hacer tonterías y a sufrir innecesariamente.
Trabajar duro lo reclaman todos los campos de nuestra vida: el trabajo, las relaciones con nuestros colegas, los vínculos con la familia, la pareja... y el trabajo que hacemos, mucho más cuando tenemos la ambición de crecer.
¿La solución? Realismo y trabajar cada día bien, teniendo claro que el futuro no lo podemos controlar, pero mejoramos las expectativas hoy. ¿Y el pasado? Historia. Lo que has hecho o dejado de hacer no cambia porque sufras por eso. Lo que cuenta, es lo que hagas hoy. Aprendiendo de nuestro amigo Winston. - racionalemotivo.blogspot.com 

viernes, 22 de julio de 2011

La decisión de ser feliz

No entiendo porqué todo el mundo ve las cosas de manera distinta a como yo las veo tan claras. ¿Cómo es posible que tanta gente esté equivocada? - B. F. 
Hay muchas cosas que son decisiones. Ser feliz, es una de ellas. Lógicamente la solución no es tan simple: se trata de cambiar las exigencias rígidas que le hacemos al mundo para evitar estrellarnos contra ellas.
El mundo es injusto, acostúmbrate a eso (A. Ellis). Además, muchas veces pretendemos que "lo justo" es que las cosas ocurran y la gente nos trate como a nosotros se nos dá la gana. Y eso no sólo es improbable, sino que nos conduce a "esperar" que la gente se entere de lo que queremos porque "ellos deberían tenerlo claro".
Pues no. La gente hace las cosas como mejor piensa. Lo mismo que hacemos cada uno de nosotros. Y si quieres que algo cambie, no esperes que los demás lo adivinen. Te tocará decir claramente lo que prefieres.
Y eso último también es clave. Se trata de cosas que prefieres de determinado modo, pero, déjame decirlo claro: el mundo no es como tú quieres. Y no tiene porqué serlo así.
Por supuesto, puedes decidir ser mártir de tus verdades y pretender que el mundo cambie porque haces mala cara. Pero tengo serias dudas de que ese sistema funcione. racionalemotivo.blogspot.com.

martes, 10 de mayo de 2011

Futuro

Life is 10% of what happens to me and 90% of how I react to it.
John Maxwell
Maxwell es un célebre autor sobre temas de liderazgo en las organizaciones (quizá él prefiere una definición más extensa). La frase que apunto hoy tiene mucho de TREC y Entrenamiento Racional Emotivo. Frecuentemente reaccionamos ante situaciones vitales de forma poco productiva: descalificándonos ante algo que juzgamos como un error, o haciendo predicciones catastróficas carantes de soporte. Y ninguno de los dos caminos sirve para nada, porque no generan emociones constructivas ni conducen a decisiones proactivas. Sufres, y no te mueves. Y el líder se encarga de que las cosas pasen. Aquí me uno a tantos: el liderazgo personal es el más importante. La primera organización de tu vida, es tu vida misma.


viernes, 29 de abril de 2011

Decisiones

Making good decisions is a crucial skill at every level -  Peter Drucker.
La frase proviene del entorno empresarial, del gran Drucker. Pero, es aplicable a muchos otros campos. Con frecuencia, retrazamos las decisiones porque buscamos decisiones perfectas en vez de decisiones buenas: las decisiones perfectas no existen. Las buenas decisiones son tomadas con reflexión y buen juicio, pero asumiendo la realidad: muchas veces debemos decidir entre dos cosas buenas y tienemos que tomar decisiones estableciendo una jerarquía de criterios. 
Las buenas decisiones tienen también la característica de ser oportunas. Mientras buscas la decision perfecta (meta irreal) el tiempo se pasa en dudas y consultas y cuando finalmente tienes que admitir la realidad, el momento puede haber pasado. - racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 22 de abril de 2011

Asumir el riesgo del cambio

I am always doing that which I cannot do, in order that I may learn how to do it.  Pablo Picasso
Con frecuencia nos mantenemos en una zona de comodidad dolorosa o disfuncional porque asumimos ideas atemorizantes sobre nuestro futuro y el cambio que podemos lograr. En otras ocasiones, nos aterroriza el trabajo que demanda salir de la zona de comodidad. Una dosis de realismo es clave: el mundo es injusto, acostúmbrate (Ellis). El cambio frecuentemente reclamará esfuerzo, riesgo, trabajo duro y no hay garantía de éxito. Por eso es una apuesta: hay más posibilidades de lograr algo mejor que si te quedas en una zona de comodidad conformista, pero nadie te va a dar garantía. En el peor de los casos aprenderás, si te decides a lograrlo. Y luego, las dificultades son terribles e insoportables si tú lo asumes así. La telenovela te la montas tú solo, en tu cabeza. Y no cambia la realidad.  
Una película recomendada para pensar sobre el tema: The Company Men (2010), de John Wells, con Ben Affleck. info@leonardoamaya.com / racionalemotivo.blogspot.com

martes, 29 de marzo de 2011

Tómate las cosas con calma...

A black cat crossing your path signifies that the animal is going somewhere. Groucho Marx.
Frecuentemente nuestras angustias están asociadas a predicciones terribles que nunca acaban ocurriendo. Somos muy incrédulos de las posibilidades que tenemos y en cambio le damos una importancia desmedida a las profecías que construímos a partir de datos endebles. Es la "trampa" de sufrir por el futuro. Quieres no sufrir por lo que pase luego? Trabaja hoy. Se feliz con lo que tienes hoy. Siembra hoy, Disfruta hoy. Hoy es lo único que realmente tienes. Y además, alarmarse por posibles tragedias del futuro no cambia el que ocurran o no: No te alarmes. Ponte a hacer algo un poco más productivo! - racionalemotivo.blogspot.com


viernes, 25 de marzo de 2011

Salte de la telenovela

There are three musts that hold us back: I must do well. You must treat me well. And the world must be easy. - Albert Ellis 
Los grandes dramas que vivimos cada uno de nosotros en la infancia, ahora que los miramos a lo lejos, notamos que eran realmente, en la gran mayoría de los casos, tonterías.
Igual nos ha pasado con muchos de los dramas de la adolescencia. Y nos pasa frecuentemente en las batallas de todos los días. Tenemos una gran tendencia a dramatizar nuestra vida a niveles ridículos. Y nos creemos el drama, y pensamos que no podemos vivir así, que no lo soportaremos, que es lo peor que nos puede ocurrir. Y cuando pasa el tiempo, descubrimos que fuimos capaces de soportarlo, que no es tan grave como nos parecía y que seguimos finalmente adelante. Pero esos dramas nos hicieron perder el tiempo y sufrir de forma innecesaria.
Una buena meta, decidirnos a salir de la telenovela lloricosa donde vivimos tantas veces. Reírnos un poco por el drama que hemos montado... y finalmente, gozar los días como son: ni terribles ni maravillosos. Oro y mierdita. Decídete a mirar el oro, y deja en paz el poquito de vitamina m que nos toca tomar.

Las redes sociales!

 Hay mucho material disponible en:  https://www.instagram.com/leonardoamayamd/ Sigámonos allí! Leonardo