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jueves, 16 de febrero de 2017

Sobre algunas personas tóxicas

Todos nos tropezamos con personas que nos resultan difíciles. Eso es una situación normal de la vida. Pero, quedarte muy cerca de estas personas, es una mala decisión personal. 
Partamos de un principio básico. Las personas somos una curiosa mezcla de situaciones, condiciones, estilos... y muchas veces, rarezas. Y con frecuencia, algunas patologías. Sin embargo, somos capaces de adaptarnos unos con otros. Este es un problema básico en el momento de decidir las relaciones humanas. Sería maravilloso tener "claro" quién nos conviene y quién no. Algo así como una guía de alergias a personas: "fulano de tal te causa rinorrea... y perencejo, diarrea. Evítalos". Pero esto no es real. Las relaciones humanas son más un camino de elecciones y de ajustes. Además, en muchas ocasiones requerimos tiempo para tener claro si logramos compaginar con una persona. 

En estas situaciones, hay una salida falsa que en muchas ocasiones es una trampa: esperar a demostrar que "fulano es mala persona" para alejarnos . La razón es mucho más pragmática: "fulano, en este momento, me parece que no es bueno para mi vida". La trampa de esperar odiar nos suele llevar a permanecer mucho tiempo en una relación o situación que no nos conviene. Lo real es que no es necesario que alguien sea terrible para que no nos convenga. La tarea consiste en establecer el balance, o en tener claro que esa persona tiene algunas de las condiciones que nosotros consideramos "no dialogables". Esos puntos que nada compensa. 

El otro extremo también es riesgoso: alejarnos toda persona que nos resulte difícil. Resulta que las demás personas, como tu y como yo, tienen luces y sombras. Mediocre como poesía, pero apabullante como verdad. Si me alejo de todo el que me molesta, puede que pierda personas que me aporten o, en incluso, que me pierda una oportunidad de aprender. 

Algunos consejitos de peluquería: 

  • Ten claro lo que no aceptas en ninguna situación: los "no dialogables"; 
  • Saber que en la vida perderemos personas, y eso no es ninguna tragedia. Por lo tanto, podrás prescindir voluntariamente de algunas; 
  • Que el tomar distancia no necesariamente es una decisión para siempre: puede que pasando el tiempo, creciendo cada persona y cambiando puede que se logre una relación más sana; 
  • Aceptar que no se trata de una condenación del otro; no supones que sea terrible, simplemente, en este momento, prefieres otras opciones; 
  • Entender que las relaciones perfectas no existen. Lo real tiene matices y sombras, como tú mismo; 
  • Y finalmente... que también los demás tienen derecho a alejarse de ti en cierto momento. Quizá sea una oportunidad importante para ambos darse la oportunidad de conocer otros más. 

@leonardoamayaMD

lunes, 10 de noviembre de 2014

Nostalgia y otros venenos

En la vida siempre hay despedidas, muchas veces necesarias para crecer y continuar adelante. La nostalgia es con frecuencia un bomboncito envenenado que nos impulsa a intentar revivir lo que debería quedarse en la historia. 
En ocasiones nos tropezamos con recuerdos, lugares y personas relacionados con momentos significativos de nuestro pasado. La memoria nos lleva a un tiempo que disfrutamos y que terminó, bien o mal. Nos evoca emociones en ocasiones contradictorias y con frecuencia nos impulsa a buscar una nueva oportunidad, volver a comenzar lo que pensamos que quedó inconcluso. Esta es la nostalgia.
La nostalgia es una emoción peligrosa: es uno de esos "bombones de chocolate" que nos da la vida: dulces, provocadores y venenosos. Con la nostalgia, volvemos a saborear lo bueno y miramos el pasado como un tiempo para atesorar. Pero, pasa algo similar que con los bombones de la vida real. En una dosis muy moderada se disfruta, pero si tienes problemas con el azúcar o te empacas una caja, engordan, te caen mal y te hacen salir granos. Lindos, tentadores, pero si te pasas de la dosis, te cobrarán el precio. Hay muchos, muchos bombones que es mejor dejar en el mostrador. Y el bombón de la nostalgia, es uno particularmente envenenado.
Vamos a ver porqué. Primero, porque esa parte de tu historia terminó. Intentar revivirla es muy parecido al remake de una película mediocre: peor que el original. ¿Porqué? Porque ambos cambiaron, porque el tiempo pasó, y porque volver al pasado es tema de películas pero irreal.
Claro que algunas veces hacer el remake tiene sentido: cuando has dejado cosas sin cerrar... o cuando definitivamente estás obsesionado con la posibilidad de recrear la historia. Entonces, descubres que sí, que tenías razón y debías dejar los recuerdos en el pasado.
Pero veamos las cosas con detalle. Hay algunas razones claves para tomarse con mucho cuidado la amenaza del bombón envenenado de la nostalgia:
Porque han cambiado los protagonistas
El tiempo pasó, y los protagonistas han cambiado. Son personas distintas. Y así, cuando lo intentas, te dañas un buen recuerdo y lo complementas con uno peor. Tú has crecido, has aprendido de la relación y quizá, tienes alguna que otra "cicatriz" emocional que duele. El otro o los otros personajes también. Quizá han madurado, quizá no. Probablemente podría ser que tampoco tú seas un buen recuerdo para ellos, y todos prefieran un saludo de lejitos y no un reencuentro.
Porque alguno de los protagonistas no ha cambiado
Muchas veces las personas terminamos nuestras relaciones por los mismos defectos que encontramos en el primer momento. Cuando nos enamoramos, o comenzamos una relación profesional incluso, imaginamos o suponemos -quizá con poco realismo- que ese detalle difícil o ese defecto que identificamos podríamos cambiarlo o tolerarlo. Y no, el defecto continuó. Quizá otras cosas mejoraron, pero no lo que era más significativo para nosotros.
Pues puede ocurrir que la persona siga igual. Habrá mejorado en otros campos, pero en lo que nos hizo incompatibles, no ha cambiado. Así, volver a intentarlo es poco realista y muy riesgoso. De hecho, es una apuesta loca: ya sabemos que no funciona, sabemos porqué no funciona... y nos damos cuenta de que aquello por lo que no funciona continúa allí.
Porque tu tiempo debe seguir adelante
Un miedo muy frecuente y bastante tóxico es el temor a los retos del futuro. Preferimos quedarnos en lo seguro antes que mirar adelante y decidirnos a combatir los nuevos retos de cada día. Es de hecho muy frecuente que la gente "se quede" donde estaba, sin evolucionar. Así te encuentras a personas embebidas en relaciones tóxicas, en trabajos asfixiantes y en ausencia de retos que le den sentido a la vida. En general, una situación así nos sumerge en una sensación de fracaso que genera dolor. Porque ni aceptamos lo que tenemos, ni nos decidimos a que el reto es posible, y que construir es simplemente caminar, con sus riesgos. Si nos quedamos incluso en un lugar ideal, descubriremos que el mundo a nuestro alrededor va cambiando, y si no crecemos, el cambio a nuestro alrededor nos dejará sin el "nido" de seguridad que hemos construido.
Pero, si estamos en algo que no es sano, donde recibimos un maltrato sutil o incluso abierto y tóxico, entonces hay menos razones para no tomar una decisión y darnos una oportunidad de seguir adelante y arriesgarnos con algo nuevo. Así que volver a tomar del agua envenenada, aunque esté "dulcecita a ratos" es simplemente volver a sumergirnos otra vez en el mismo charco malsano donde alguna vez estuvimos.
¿Cuándo vale la pena intentarlo otra vez?
Pregunta importante... Muchas veces pensamos que debemos intentarlo otra vez simplemente porque le tenemos miedo al reto o al riesgo que implica siempre moverse. Pero, algunas veces puede ser bueno... para estar seguros con más evidencia que ese lugar o esa relación no funcionaba, o porque de verdad quedan algunas cosas por cerrar. Pero, no te olvides: en la vida no podemos evitar el dolor, procurar evitarlo siempre nos puede llevar a tomar malas decisiones y... la vida está llena de encuentros y despedidas. Eso es también: un viaje. Al menos como planteamiento es bueno estar abiertos a los nuevos que llegan, y toca hacerle espacio de los que se deben marchar.
@leonardoamayaMD

miércoles, 27 de agosto de 2014

La importancia de darse importancia

Claro que no me creo superior que los demás, pero sé que soy superior a ti.  
—Comentario en un pasillo universitario
Estas son las cosas que uno escucha cuando está llegando a dar su clase en la Universidad. Sabiduría pura. Y esta frase ayuda para el tema de hoy.
Nuestra cultura demanda una virtud de origen cristiano: la humildad. Como es una propuesta religiosa, es un ideal que difícilmente se pueden cumplir y muchas veces quienes menos la viven son los líderes religiosos. Mejor dicho, como muchos políticos, que son los primeros en prostituir la ley. 
Hace un tiempo, en una reunión rarísima a la que asistí, coincidí con un Obispo que me contó una breve historia: en su Catedral acudía un feligrés que "comentaba" las homilías del predicador, y de vez en cuando gritaba, para apuntar una propuesta: "Eso, que se lo apliquen los curas".  
Sin embargo, como ideal ha llegado a la cultura de un cierto modo sobredemandante y contradictorio. Muy frecuentemente sabemos que hay cosas buenas en nosotros, pero "algo" nos impide reconocerlo. Si alguna persona nos lo dice, nos sentimos obligados a decir: "no, no es para tanto" e incluso lo negamos. Pero, en la práctica nos sentimos superiores a los demás por la posición que ocupamos, por el dinero que tenemos o por nuestras cualidades que no reconocemos en público. Nada más soberbio que una persona humilde, porque no se "reconoce" superior, pero sí se asume como superior. 
Claro, hay otro extremo loco: la persona que se cree y actúa como superior, maltrata a los demás y se siente por fuera de la ley y no tiene nada en la cabeza. Pero hoy no es tema hablar de los políticos. 
Se trata más de las situaciones que nos hacen sufrir porque sí actuamos como "humildes", pero de una forma inadecuada y contraproducente para nosotros. 
Comienzo por clarificar que ser buen tipo, ver en los demás el valor y no maltratarlos es lo mínimo que se espera de una persona relativamente decente, y es totalmente compatible con saber y reconocer las propias habilidades y logros. 

El sano egoísmo

Si tú no piensas en ti, entonces nadie va a pensar en ti. Entregar algo de nuestro talento y dinero generosamente a personas que lo necesitan es una tarea indudablemente loable. Pero, entregarnos nosotros, de forma acrítica, irrestricta e incondicional es una práctica muy peligrosa. 
¿No te acuerdas cuando lo haces? te pongo un ejemplo: en esos romances locos en los que estás siempre disponible para el otro, nunca hay un no. Lindo ideal: es un ideal. Pero como práctica, muy peligroso. Recuerda que no sabemos valorar lo que está en promoción, y si estás siempre en promoción... ya ves lo que pasa, los otros empiezan a considerar que eres un producto muy barato y de difícil venta. 
Cuando lo hacemos en las relaciones de pareja, cometemos un grave error que se paga caro: cuando quieras poner tu valor donde debe estar, los demás no te creerá y entonces serás una persona difícil. Pasas muy rápido de ser la generosidad encarnada a ser el diablo encarnado. 
Otras veces, nos ponemos en promoción con amigos cercanos y menos cercanos, y entonces nos acaban tratando como idiotas, abusan de nosotros y luego nos extrañamos de su conducta. 
Vamos a decirlo claro: esa conducta TU la generas. ¿Y eso? Porque un buen número de personas asumen que ser sencillo y no darse demasiada importancia es una señal de debilidadComo idea es maravilloso pero en el mundo real si tú actúas así tu vida será muy complicada. También porque todos tenemos necesidades básicas, porque para poder lograr cosas significativas tendrás que empujar puertas, personas e incluso abrir cabezas. También se trata de no confundir la sencillez con la sencilla falta de carácter. Una cosa es reconocer que tú vales la pena y que eres bueno en algunos campos, y otra suponer que por eso tienes derecho para atropellar a los demás. Reconoces tu valor y reconoces el de los demás sin por eso deteriorar el tuyo. 
Evidentemente en la historia han habido personajes con una gran capacidad de entrega... Pero son dos o tres personajes muy especiales: La madre Teresa de Calcuta, y personas por el estilo. Y si tú no estás en la disposición de atender leprosos en la India, pues no te pongas a entregarte al tiñoso de al lado, que puede resultar un cabrón bastante desagradecido porque él sí lo tiene claro. 
No conozco muchos más. Incluso algunos que se autoproclaman como humildes son personajes bastante pagados de sí mismo conozco a alguien incluso alguno que se logró hacer declarar santo y logró que lo enterrarse en una tumba de mármol. Mira tú la humildad. Es como la de esos políticos que se horrorizan cuando se habla de corrupción y hablan de su limpieza del mismo modo como hablaría de virginidad una señorita de la calle. Con perdón de las señoritas de la calle, que por lo menos trabajan. 
No propongo que seamos unos cabrones egoístas que sólo pensamos en nuestro beneficio y nos olvidemos de la gente que nos rodea. Pero has voluntariado con gente que de verdad lo necesita. Te garantizo que muy probablemente ninguno de tus novios ha estado en condiciones de ser atendido pro una ONG. No seas tú una ONG de un sólo cliente. 

Vamos a ser realistas...

Mira que todos pensamos siempre en nosotros mismos y eso no es malo. Nuestra vida está llena de intercambios. Nos reunimos con amigos agradables que nos divierten la velada. Cuidamos la amistad de personas que nos aportan. En el peor de los casos nos reunimos con algunos que son simplemente gente bonita porque bueno, son un adorno humano que habla. 
No significa desconocer a las personas que no nos pueden dar nada, pero incluso ésas nos dan algo: cuando atendemos a alguien que no puede pagarnos, cuando ayudamos en una ONG, etc, éstas personas nos hacen sentir una sensación bacana que deriva de hacer algo generoso y por aportar un poco a que este mundo sea mejorcito. Pero intercambios, todo el tiempo. No te equivoques de ONG. 

La sana soberbia

No te olvides que las personas todas, tú, yo, el señor de la esquina, interpretamos la conducta de los demás. Así funciona el mundo y nuestra mente. Y esa interpretación puede alejarse bastante de la realidad, y esos errores pueden ser también por culpa tuya. No basta con ser bueno, también hay que parecerlo. 
El problema es que la humildad está bastante subvalorada y las personas suelen verlo como debilidad, falta de carácter, propia de personas con baja autoestima, manipulables, disponibles... sigue tú. Un cierto número de personas te verán como un idiota, y así te tratarán: si eres muy generoso con tu tiempo, no te valorarán y te dejarán esperando con frecuencia. Si eres muy generoso con tu afecto, te verán como una persona poco exigente para el amor o la amistad. Si eres dadivoso con los halagos, los tomarán como poco valiosos. Y "esa gente" no son sólo los demás: así somos también nosotros. Piénsalo y te darás cuenta. 
Una sana soberbia se refiere realmente a realismo. Se trata de reconocer y valorar las cosas buenas que eres y tienes. Se trata de valorar tu propia persona y tu compañía y conversación.  Se refiere a de verdad reconocer que posiblemente no vales más que las otras personas, pero está claro que no vales menos.

El sano me ne frega niente

"Me ne frega" es más que una frase y se convierte en una actitud en Italia. Se trata de la habilidad para dejar que las cosas pasen y adquieran su propia dimensión. Lo que opina la gente de ti es eso mismo: una opinión. Lo que importa es lo que piensas tú sobre ti. Claro que nos sirven los comentarios de los demás como apoyo, algunos son verdaderos aportes de mejora, pero una buena parte son juicios parciales, incompletos, injustos e incluso pura basura. Mientras los oyes, te puedes poner música ambiente. Esto también es tener claro que nadie te conoce tan bien como tú mismo. 

Pues eso. A pensar lo que tienes y ¡no te pongas en promoción!
@leonardoamayaMD


miércoles, 16 de julio de 2014

Los errores de casting contra-atacan

En homenaje a tus parejas que no funcionaban... y lo sabías desde el primer momento
Una buena parte del sufrimiento que proviene de nuestra vida afectiva depende de personas que hemos elegido. Sí, nosotros mismos. Pero, las hemos elegido mal desde el principio y nos pasamos meses y años intentando negar la realidad y buscando cambiar rasgos claves e inamovibles de esas personas. Así, nos llenamos de frustración y luchamos intentando que una piedra aprenda a volar, hasta que finalmente nos damos cuenta que no tiene sentido esa batalla y le decimos en perfecto francés ¡A la merde! a ese imbécil / esa loca.
Como es evidente, se trata de al menos este grupito de errores graves:

  • Hacer un mal casting, con personas que no cumplen nuestros requisitos más básicos. 
  • Elegir al peor o por lo menos, al equivocado.
  • Empeñarnos tontamente en cambiar lo que no se puede cambiar
  • Persistir en el intento de cambiarlo más allá de lo sensato y cuando ya tienes claro que no sirve para nada
  • Procrastinar y dejar que pase el tiempo al lado de ese fracaso de relación
  • Finalmente echarlo / botarla y pretender que no te duela, y sufrir porque se fue, y culparte por lo que no puedes cambiar de esos errores

Vamos a darle una repasadita a cada uno, para ver si tú y yo aprendemos finalmente:

Hacer un mal casting

Vamos a ver. Esto suele comenzar porque asumes a) que no soportas estar más tiempo sin compañía. b) piensas que no existe la pareja que estás buscando c) decides que realmente puedes cambiar a la gente.
Y son tres errores graves. Primero, el problema mayor no es estar sólo. El problema más grave es estar con alguien que te hace sentirte sólo. Peor aún, es estar con alguien que te hace desear estar sólo. Luego, efectivamente la persona ideal sólo existe en nuestra cabeza loca. Pero, tampoco se trata de entrar en desesperación y quedarte con lo que sea. Es parecido a ir al supermercado y encontrar que no hay manzanas de las que te gustan, y entonces tomas una lechuga podrida. Y el peor peor de todos, pretender cambiar a la gente. No funciona, ya lo sabes. ¡Lo has intentado tantas veces! la gente cambia poquito, con mucho esfuerzo y habitualmente con un buen grupo de sesiones de psicoterapia.

Elegir al peor

Esto es buenísimo. Por algún motivo límbico que no es este el lugar de explicar, nos encanta el misterio y el riesgo. Entonces, determinamos enredarnos con el tipo que sabes que de milagro no intentará violarte en un callejón porque se dedicará a torturarte lentamente cada día, o a la loca de hospitalización que pide a gritos ser internada en una clínica y ahogarse en Prozac. El rollo va más allá: nos sorprende que esas personas nos hagan sufrir. ¿Porqué?

Empeñarnos en cambiar a la gente

Mira, cambiar, con psicoterapia o una lesión del lóbulo temporal con un riel de ferrocarril. Las demás personas que nos rodean, aceptarlas como son, aprovechar su lado bueno y mirar para otro lado cuando hagan las cositas que ya sabes. Claro que suena a conformismo: es que tienes que sumarle a esto acuerdos en lo básico. Pero cambiar, lo que se dice cambiar... sabes que va a pedir años de años. 

Persistir en intentar cambiarlo

¡Pero por Dios! Gástale esa energía a lograr acuerdos con ese personaje, o a cambiarlo por otro. 

Procrastinar y dejar que pase el tiempo

Una vez que has visto claro que con ese personaje no es... ¿Porqué demorarse en botarlo / echarla? Porque nos da miedo estar solos un domingo. Porque tenemos dolor de perder una compañía. Mala compañía, pero compañía al fin y al cabo. El problema es que sufres, y pierdes el tiempo. Y mientras pierdes el tiempo, llegan otros castings en los que no te metes. ¡A la calle!

Acabar con lo que ya está terminado y pretender que no te duela

Nos acostumbramos a todo, incluso a las malas compañías. Nos acostumbramos y hacemos planes que, finalmente, no ocurren. Pero, alimentamos nuestra cabeza con ese icopor de planes falsos. Y entonces nos duele por eso que está en nuestra imaginación y no en la realidad, porque no ha pasado, porque es un plan que muy probablemente no es posible, porque con ese personaje, no es... Es normal que nos duela un poco, pero piensa que era el momento de ver otras opciones. Hay riesgo, como en todos los temas importantes de nuestra vida, pero precisamente porque es importante, el riesgo vale. ¡Piénsatelo! y a pasar página. 
@leonardoamayaMD

sábado, 10 de agosto de 2013

De navegar y esas cosas

No puedes cruzar el mar simplemente estando de pie y mirando al agua. - Rabindranath Tagore
En REBT (rational emotional behavioral therapy) hay una gran tradición en el uso de las metáforas. Suelen ser muy pedagógicas y fáciles para manejar, y construir metáforas más sanas ayuda a re–estructurar las otras metáforas, espontáneas y tóxicas, que en ocasiones nos hacen sufrir y tomar decisiones inconvenientes oara nuestros intereses.
En algunos temas vitales importantes, relacionados con el crecimiento y el desarrollo profesional y personal, hay una imagen que es muy gráfica: Podemos pensar en nuestra vida como un viaje en un barco que pasa por diferentes puertos.
En cada puerto, te encuentras con personas: algunas significativas para aprender de ellas, otras significativas para aprender a evitarlas. También vives eventos e instituciones que te ayudan a crecer, o te sirven para aprender de tus errores y los de esas empresas, acumular experiencias, etc.
Cuando toca crecer, cuando es el momento de dar otro paso en lo afectivo y en lo profesional, entonces toca levar anclas y emprender el camino para el siguiente puerto de la vida. Algunos de los personajes del puerto en que te encuentras ahora se embarcarán contigo, y seguirán acompañándote en tu camino. Otros, deciden quedarse o tu decides que es el momento de dejarlos en la historia.
Para que pueda zarpar el barco de tu vida, tienes que soltar las amarras que te atan a los que se quedarán atrás. Esas personas, eventos, etc., quedan en tu historia. Una historia valiosa, pero claramente historia.
Se trata simplemente de avanzar, de seguir el camino. Algunas de esas personas, quedan en la historia como momentos valiosos de la vida, como ese conjunto de fotografías felices que llevamos en nuestra memoria. Fueron momentos compartidos bellos, alegres, que pasaron y que por eso mismo son un tesoro en la memoria. Sufrir porque ya no están con esas personas no tiene sentido: afectas la magia de tus recuerdos. También hay otras personas y eventos que quedarán en la historia... afortunadamente: porque fueron malas decisiones, malos «castings» de los que has aprendido con no poco costo personal. Es una dicha que hayas podido dejarlos en la historia.
Aprende de esas situaciones. ¿No te ha ocurrido que, al ver alguna fotografías te preguntas: cómo fue posible que yo me juntara con esta gentecita? Pues eso. No sufras por los errores del pasado, aprende de ellos. Cuando te queda atado al pasado... No puedes avanzar. Hay una frase muy repetida, de la que no sé su autor original: para encontrar a la persona correcta, tienes que dejar la persona equivocada. Se aplica mucho, mucho.
También te puedes atar a un recuerdo bueno, pero que ya pasó, porque esa persona o evento siguió otro camino, tú debiste tomar un viaje de muchas millas... Y ya no coinciden en el espacio o en el tiempo. Disfruta los recuerdos sin romper la magia intentado revivirlos o mantenerlos de forma heroica. Goza el recuerdo, y acepta que por ser eso es mágico. Y date la oportunidad de vivir otros momentos espectaculares, y conocer otras personas maravillosas que están en los otros puertos que puedes visitar.

Vamos a unos consejitos de peluquería que pueden ser útiles para cortar esos cabos inadecuados con el pasado y poder seguir adelante, al siguiente puerto:
–Acepta la historia como es. Cuando quedamos atrapados en un «cuento viejo», con alguna frecuencia está causado por una cierta tendencia a asumir que el final de una mala historia incluye que los demás son unos demonios terribles y tú un ángel de los cielos. Ni lo uno, ni lo otro. Todos tenemos rasgos cabroncetes. Evidentemente en ocasiones las faltas de los demás han sido más serias, por ejemplo, cuando alguien te ha agredido física o moralmente. Pero incluso ese personaje seguro tiene alguna cosa buena. Así te evitas las sobre–demandas irreales de «justicia» y aceptas que también algo bueno te dejó, incluso no voluntariamente y quizá fue simplemente el aprendizaje de no tratar más a gente así.
Quizá te equivocaste de «casting» y eso es lo que hay. Para ser claros: dejar pasar. Porque el rencor también es una forma de quedarse atado al pasado. Por supuesto, no significa que te olvides de reclamar lo que sea justo para compensar los daños causados. Pero si quieres de verdad vengarte, en muchos casos la mejor venganza es el olvido.
–La naturaleza aborrece el vacío. Nuestra vida tiene muchos espacios significativos. La sabiduría popular lo dice: un clavo saca a otro clavo. Llena tu día de actividades con sentido para ti, controla la tendencia loca de vivir para otros, y ponte en la tarea de pensar en que, para dar, primero tienes que tener algo dentro de ti. Ponte en la tarea de encontrarte con nuevas personas, nuevas experiencias y dedícale tiempo a tu arte, a tus aficiones. A lo que disfrutas hacer. Y procura hacerlo con gente valiosa. Si te quedas encerrado sollozando por lo que no es, tampoco dejas partir el barco.
–Observa las experiencias con perspectiva. Todos aprendemos de circunstancias nuevas si nos lo proponemos. ¿Recuerdas las situaciones por las que sufriste de forma loca hace dos o tres o cinco años? En la mayor parte de los casos, ahora tenemos claro que... no era para tanto.
Y tu... a que puerto tienes ahora que aprovechar?
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 9 de junio de 2013

Amor, telenovelas y alto riesgo...

Las relaciones humanas son inversiones de alto riesgo, en el mejor de los casos. 
Podríamos utilizar muchas más imágenes de este tipo. Hoy, les propongo esta: enamorarse y trabajar en construir relaciones humanas es una actividad que reclama alta inversión en emociones, en cambio, en shows afectivos, en dinero, en conflicto, en acuerdos, y así hasta el infinito y más allá. Además, la tasa de éxito es muy limitada... Para tener un dato, una página muy interesante muestra la tasa de divorcios en USA: 50% en el primer matrimonio, 67% en el segundo y 74% en los que reinciden en un tercer matrimonio. (http://www.divorcerate.org/) En las relaciones que no se han estructurado formalmente, la tasa en muy superior y de hecho, se sufre bastante más.
Así que el mínimo presupuesto que podemos hacer al emprender la búsqueda de la pareja es tener claro que no va a ser fácil, que va a costar esfuerzo y que tendremos fracasos. (Mira la Nerdoscopia para una referencia interesante). Sorprendentemente, y en contra de la evidencia, estamos llenos de mitos que nos garantizan sufrir y hacer tonterías.
Te propongo una pequeña encuesta de la locura: date un punto por cada idea de las que menciono, si alguna vez has pensado aunque sea por un instante que:

  1. La persona "perfecta para mí" está en el mundo, y es mi "media naranja" que me valorará como soy. 
  2. El amor verdadero dura para siempre una vez que encuentras la persona correcta.
  3. El matrimonio o las relaciones no deben tener mayores dificultades una vez que te has encontrado a la pareja ideal
  4. Si nos amamos, eso es suficiente para superar los problemas de la pareja .
  5. Sólo seré feliz cuando encuentre mi alma gemela.
  6. Es normal que uno sufra terriblemente cuando una relación valiosa termina.
  7. Nunca podré amar a alguien como amé a mi anterior pareja.
  8. El verdadero amor se siente en el alma y perdura para siempre
  9. Mi verdadero amor debe ser todo para mí y yo ser todo para él o ella.
  10. El amor verdadero debe estar en plena sintonía conmigo, y reconocer mis deseos sin necesidad que se lo diga siempre
Mira, si has respondido que sí a más de 6, vives en una telenovela de media mañana de esas que son depresivas y suicidas, llenas de drama y perturbación. Sí, con sólo 6. Porque son diez ideas locas y sobredemandantes. Si tienes dudas, las iremos comentando. Nos vemos en la próxima!

Nerdoscopia: Recomiendo un muy interesante trabajo de Ann Vernon (2013). I Will always love you: dispelling marital myths through applications of Rational-Emotive Behavioral Therapy, Journal of Rat-Emo Cognitive-Behav Ther, Vol 31, Núm 2, pp 57-66.

Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com


lunes, 3 de junio de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (III)

Yo tengo mis propias opiniones, -opiniones sólidas- pero no siempre estoy de acuerdo con ellas.
[I have opinions of my own --strong opinions-- but I don't always agree with them]
- George Bush 
Comencemos nuevamente por lo básico. El objetivo de la vida es ser feliz. Si no crees en esto, y piensas que la meta vital básica es sufrir, entonces no nos estamos entendiendo en lo principal. Si asumes que el objetivo vital es reconocimiento, dinero, sexo, etc., entonces estamos de acuerdo en el punto de partida, porque usualmente cuando pensamos que el dinero, o la aceptación de las personas es la meta lo que estamos asumiendo es que esas son las condiciones necesarias e indispensables para ser felices.
Sin embargo, colocar esas condiciones tan concretas con frecuencia nos conducen a sufrir, porque no siempre ni en todo momento podemos asegurar esos temas. El tema de fondo es no hay nada "necesario" para ser felices. Basta que te acuerdes de muchas personas a tu alrededor, que son felices careciendo de lo que tú consideras indispensable o que son infelices teniéndolo. Ahora, estando claros en nuestras opiniones firmes, como Bush, con alguna frecuencia nos cuesta despegarnos de esas "necesidades" que nos inventamos y nos creemos firmemente.
Uno de los campos más frecuentes está en las relaciones humanas y de pareja. Vamos a intentar ponernos de acuerdo en algunas ideas "claras" al estilo de George:

  • Cualquier relación es posible. Basta mirar a tu alrededor. Así que la idea de una "pareja ideal" está en las películas y los mitos. Mira por ejemplo la historia de la "media naranja". Parece suponerse que un ser creador y perverso piensa en dos individuos perfectamente complementarios y los coloca en lugares distantes del mundo para hacer prácticamente imposible que se encuentren. ¿No te parece un poco cruel? Por fortuna la realidad nos ayuda: mira a tu alrededor y te encontrarás con personas muy distintas que más o menos logran convivir con una cierta tranquilidad. 
  • No todas las relaciones son sanas. Vamos a irnos a uno de los principios que la antropología ha asumido como válidos para evaluar las conductas de otras culturas: que no implique la muerte, que no incluya la mutilación y que no involucre una disparidad de poder. Pues eso: una relación que no mate lo que eres o te oblige a cambiar lo esencial; una relación que no te cercene campos importantes de tu vida; y una relación en la que exista una cierta paridad. Evidentemente, muchas veces podremos negociarlo, con más o menos esfuerzo. 
  • Es importante que sepas lo que para tí es importante. Lo que es importante para tí: tener en "blanco y negro" los puntos no negociables. Lo demás, se trata de acordarlo. 
  • Algunas relaciones terminan. Es la regla de la vida. Algunas, perviven por siempre, otras se acaban, y otras toman una pausa. No se trata de que la otra persona sea un demonio de los infiernos. En ocasiones, simplemente se trata de algo más "temporal": se encuentran en momentos de la vida que en esa ocasión son incompatibles, poco viables, o te alejan de tus metas esenciales. 
  • La razón más frecuente y enfermiza que nos conduce a mantenernos en una relación tóxica es el miedo irracional a quedarnos solos. Se nos olvida que la compañía más importante, y la persona más significativa que conocemos somos nosotros mismos. Además, estar con esa relación enfermiza nos distrae de buscar unas más funcionales. Si no tienes hambre, no buscas comida. Pero, en ocasiones es mucho más sano pasar un poco de hambre y buscar mejor menú en cambio de estar lleno de caca. ¿Me entiendes?
  • Muchas, la mayoría de las relaciones se pueden salvar si se logran establecer acuerdos claros y se entiende que consolidar esos acuerdos requiere tiempo. Pero no te olvides que dejar las cosas como están, si estás sufriendo por el estado actual de la relación, no es sano. Muchas veces, para ambos.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com - www.leonardoamaya.com

lunes, 25 de marzo de 2013

Apegos y odios

Los buenos amigos y la pareja pueden ser una excelente compañía, o la mejor razón para hospitalizarte en la clínica psiquiátrica de confianza
El desapego no es el rechazo con odio. Odiar ya es un apego un poco rarito y bastante tóxico. ¿Porqué? porque permaneces con el freno puesto en el pasado que no puedes cambiar, en decisiones quizá equivocadas, pero que no tienen reversa. Y finalmente, porque para salir de un "hueco" lo mejor es seguir adelante.
En ocasiones lo que nos frena es la tendencia un poco autodestructiva a la "justicia". Si, quizá es "justo" que algunos de los que te han complicado la existencia "paguen" la deuda... pero muchas veces, vamos a ser dolorosamente claros: tú fuiste el cómplice de tu sufrimiento.
Esa "justicia" finalmente no llega por tu mano, ni porque quieras. La vida misma se encarga, porque nuestras decisiones generan consecuencias. Si él o ella son un par de cabrones terribles, ya se encargarán de tener la mujer o el marido por cárcel.
Pero, no te olvides que gracias a que este mundo es injusto y no siempre los culpables son castigados, gracias a esa "injusticia", a tí mismo / misma no te ha tocado pasar por la galera, porque mira... tu y yo alguna vez hemos sido cabroncitos. ¿Te acuerdas del gordito que rechazaste en el colegio? Pues sufrió como una mesa de bar de mala muerte contigo. recuerdas esa mujer ideal que dejaste tirada porque "no era suficientemente atractiva, y lo claro me debe atraer? Pues esa vieja te odia y guarda una foto tuya a la que entierra agujas todos los días esperando lograr poderes vudú.
Así que perdona, perdónate y sigue adelante. ¡Ya te desquitarás con otro!

racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 11 de febrero de 2013

La encuesta del apego para el día del blower

La encuesta del loco apego
Vamos a aprovechar el tiempo de peluquería llenado una pequeña encuesta de la adicción emocional. ya sabes, se trata de responder 1 si nunca ocurre, 5 si es una manía continua y entre el 2 y el 4 dependiendo de que tanto te acercas a los extremos. 
Recuerda que este es un inventario para reírte un poco de tu drama: una prueba específica puede ser útil, y acudir a ayuda profesional importante si estás sufriendo mucho en tu relación. 

1. Domingo en la mañana y... Desde que te levantas, estás a la espera de la llamada del personaje para organizar tu vida de acuerdo a lo que se le de la gana a el / ella.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
2. Domingo por la mañana, tienes programado verte con amigos, irte al gimnasio, hacer compras, visitar a tu mamá en el hospital... Te llama el personaje y toda la agenda queda libre en menos de un parpadeo
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
3. Dia normal de trabajo, con juntas y reuniones importantes. No puedes atender al gerente de Pacific Rubiales porque no tienes un minuto. Llama el personaje / la personaja para almorzar, y entonces se abre cupo en la agenda, aparece tiempo para almorzar y hasta pagas tu...
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
4. Día de pereza, afortunadamente tienes la mañana libre. El personaje llama, y el plan es jarto, cansón, terrible y  mugriento. Además, te importa un pepino el plan. Le propones plan alterno, y él / ella dice: no te preocupes, quédate. Y entonces, te animas, te bañas, te vistes y te largas a un plan terrible que odias.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
5. Te has jurado que es la últimas vez que le perdonas .................. (llena la línea) pero, antes que pase el día, acabas otra vez saltándote la decisión porque te pide el "favor".
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
6. Un día cualquiera el personaje o personaja te dice: "es que fulano / fulana realmente no me cae bien". Esa persona cae en el ostracismo más impactante inmediatamente
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
7. Llamas por teléfono y no responde. Entonces, comienzas a ponerte histérico / histérica y te cae la tentación de volver a llamar hasta perder el conocimiento.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
8. Te dice una pequeña cosa que por lo menos es molesta. Decides no ponerle atención al tema, pero te viene a la cabeza una y otra vez, hasta que explotas en una erupción magmática de ira.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
9. Aunque sabes que el personaje / la personaja es super impuntual y no cumple ni años, aplazas planes seguros porque "dijo que viene a las 8"
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre
10. Has estado respondiendo esta encuesta y has pasado por varias etapas que incluyen rabia por ser tan pendejo / pendeja de estar apegado a ese personaje / personaja.
Nunca 1 - 2 - 3 - 4 - 5 Siempre

Veamos las respuestas: 
Suma todos los puntos que has marcado y entonces:
De 10 a 25
Bueno... el problema es que pareces que te has pasado de rosca. A lo mejor te importa más el estado del tiempo en Mozambique que la persona con la que sales. Ponerle un poco de atención tampoco le hará daño.
De 26 a 35
Algunas veces te "entelenovelas". Se mantiene dentro de lo  normal de una relación entre personas promedio.
De 36 a 40
Vamos a ver. Parece que la cosa no va tan bien. Prueba con salir con más personas. No descuides a tus amigos. Ten alguna afición. Deja de ser adicto / pegajosa y verás que se puede ser más feliz.
De 41 a 45
Vas en camino firme a protagonizar un show de histeria y gritos delante de un Carulla. Ya no se trata de cuidar a tus amigos sino de cuidarte a tí mismo / misma. Seamos claros: si la adicción no fuera a esa persona sino a la marihuana, estarías viviendo bajo un puente.
De 46 a 50
Tu vida es una telenovela de un paroxismo loco. Te garantizo que hay un mundo mejor del que estás viviendo. La Sertralina y el Alprazolam deben ser para tí como la leche materna. Va llegando el momento de quererte un poquito al menos.

Seguiremos!

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sábado, 19 de enero de 2013

Adicciones afectivas 2: las palabritas de mentiritas


“Words are, of course, the most powerful drug used by mankind.”
― Rudyard Kipling

¡Que fuerte la frase! Las palabras son la más poderosa droga usada por la humanidad. Y es cierto. Por castillitos de palabras hay homicidios pasionales, guerras terribles y... también batallitas cotidianas que nos hacen la vida imposible.
Las palabras construyen realidades. Y esas realidades son muy sólidas cuando aceptamos esas palabras, tanto si nos las decimos nosotros mismos ("soy un fracaso"; "nunca conseguiré ser feliz") como cuando nos las dicen los otros ("Bueno, realmente eres un fracaso"; "eres fea"). La ventaja, es que también opera cuando nos decimos cosas buenas. Pero... ¡Ah desgracia! preferimos decirnos cosas más o menos autodestructivas. Estamos todo el día concentrados en hacernos la vida imposible.
Por el lado de nuestras adicciones y apegos, nos podemos decir bastantes venenitos verbales. En otras ocasiones, podemos tomarnos el venenito que nos da otro. Un de los temas depende del hecho que la realidad construída por las palabras es muy distinta de la realidad de un ladrillo con el que puedes construir una casa.

Una norma básica: cuidado con las palabras. Son como un hongo alucinógeno. Que alguien te diga "eres importante para mí" es sólo eso. Una frase. Es una realidad mental, que no se corresponde directamente con una realidad como una piedra. Si te confundes, te metes en un problema.

Te pongo un ejemplito:
Un mensaje de empresa dice: "Tu opinión es muy importante para nosotros". Ok. Esa es la realidad en la mente. Pero, qué significa específicamente esa frase, lo notarás en la oficina de servicio al cliente. Si te confundes y crees la frase tal cual como te la dicen... mala cosa. Te llevarás una sorpresa.
Es parecido a cuando alguien te dice: "eres el amor de mi vida". No significa necesariamente que morirá por tu ausencia. Significa más o menos: "te quiero decir algo lindo". Pero, si miras con más detenimiento, descubrirás que esa persona ha tenido muuuuchos amores de su vida. Significa que para él, hay varios amores de su vida. Si tú te oyes la historia y la entiendes como "eres mi único amor" pues prepárate a sorprenderte.
Que seas importate se nota en los hechos. Claro, no se trata que apartarte odiando a ese individuo. Se trata de tener claro que los hechos son los que hablan. Ten cuidado con lo que le dedicas a esa persona, cuida a la gente que te demuestra con hechos que te valora.
Sorprendentemente, nos dedicamos a perder el tiempo y descuidamos a esos amigos que siempre están allí y que con muchos gestos nos han demostrado su aprecio. Y no te lo dicen: hacen cosas. Ponte a revisar la lista:
  • Ese amigo que siempre está cuando necesitas un hombro para llorar o un apoyo para hacer un disparo a la cabeza de alguien. 
  • Aquel que le da por recogerte en el aeropuerto, cosa que uno no hace casi ni con el papá. 
  • Este que cuando ha hecho falta, ha sido portero, latonero, pintor, electricista...
Es decir, se trata de contrastar. Mira que se aplica a otros campos de la vida: si te has fumado una hectárea de cannabis, posiblemente escuches cosas muy curiosas que proceden de las paredes. Pues eso: toca contrastarlas y no asumir que son ciertas al modo de un ladrillo.
Si alguien te dice: "eres la razón de mi vida"... gózatela como una película. Pero, atente a los hechos para tomar decisiones. Mira la propia historia: cuando alguien objetivamente ha metido las patas, luego va y te "explica". Y si tú te comes el cuento, estarás drogada en la esquina.
Claro que el amor es un tipo de adicción. Claro que sí. Pasa igual que si te pillan fumando marihuana en el parque del Virrey. Mejor que todos estén en el mismo grado de "viaje" porque si no, sólo tú viajarás a la estación de policía más cercana. Pues lo mismo con el amor: procura poner los medios para que los dos estén en el mismo grado de intoxicación verbal. Eso es lo que te "engancha": las palabras que oyes, las palabras que te dices.

También ten cuidado con lo que dices: a lo mejor, alguien te cree. Tener cuidado no significa que no lo hagas, sino que calcules sus consecuencias. Incluso que las planifiques.

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domingo, 9 de diciembre de 2012

El Zoológico personal - III

Los perros aman a sus amigos y muerden a sus enemigos, muy diferente a las personas, quienes son incapaces de amor puro y siempre tiene que mezclar amor y odio en sus relaciones objetales 
-Sigmund Freud 
Fuertecita la frase. Refleja sin embargo, la realidad de las relaciones humanas. Vamos a ser realistas: el amor puro existe sólo en algunas telenovelas bastante tóxicas e irreales. Con frecuencia le pedimos a la realidad algo que sólo existe en la fantasía. Amor puro.
Obviamente es bueno manejar los grises. El hecho que las personas no sean capaces del amor puro no las convierte en demonios infernales. Vamos a los grises: algunas y algunos serán más oscuritos y otros más claritos. Grises. Esa es la idea. En ocasiones -no pocas- suponemos que la ausencia de amor puro sólo indica oscuridad total. No, hombre, no. Hay sus lucecitas. Algunas, como un barco contrabandista. Otras, como feria de pueblo. Pero lucecitas hay. Tendrás relaciones color gris rata, y otras color gris perla.
Se trata entonces de tener claro los tonos de gris. Ir identificando los rata y las perlas. Así no nos escandalizamos por eso: simplemente aceptamos a cada cual como es, y le damos a la gente como es. Las relaciones son una apuesta siempre, y nunca sabes si reemplazas bien la gente.
Vamos por unos grupo de consejos de peluquería más avanzados:
Aprende
Quejarse y dolerse de los errores pasados no sirve para otra cosa que para amargarse la vida ahora por cosas viejas que no puedes cambiar. Pésimo negocio. Los errores del pasado sirven para no repetirlos en el futuro. Obviamente, es importante controlar el daño de los que son más recientes o han sido muy fuertes. Lógicamente, si ahora mismo estás metida o metido en un error, pues ¡a contener el daño! Piénsalo muy bien. Que no te cueste demasiada plata o demasiadas emociones. Mira con más realismo a esa persona. Comienza a considerarla como capítulo en camino de ser cerrado. Arregla los temas económicos con esa persona. Si has estado "comprando afecto" es posible que también seas un proveedor económico. Cierra esa línea de crédito y acepta aquellas cantidades que serán de dudoso recaudo. Y... mira hacia adelante. Evalúa dónde metiste la pata, y pon esos aprendizajes en negro sobre blanco.
Compras afectivas
Estas películas malas son muy frecuente. Lo sorprendente es que nuestras "alarmas" se habían encendido y las apagamos o les colocamos un balde encima para no oírlas. Aquí te cuento algunas de las situaciones que te deben hacer pensar si estás en una compra afectiva en la que tú estás perdiendo:

  1. Notas que tú pones y pones, y el otro personaje simplemente está y pide y pide. Hay dos miedos que nos atrapan en esta situación auto-devaluadora: pensar que será difícil encontrar otra persona y pensar que mejor eso que estar solos. La respuesta es simple: si estás pagando por compañía, no te enamores del puto / la puta. No confundamos dos negocios tan distintos pero tan cercanos: el amor y el acompañamiento profesional de adultos. 
  2. Te maltratan un día y otro, en pequeñas cosas: horarios, acuerdos, y tú tragas. Hay un camino para clarificar si es una compra afectiva o simplemente que el personaje o la personaja no ha despertado a la madurez elemental: acuerdos claros. Y si el acuerdo otra vez se rompe... entonces comienza a buscar remplazo o acepta vivir en ese infiernito. 
  3. Rollos de plata. Esta es una de las alarmas más claras y frecuentes. Y es una de las alarmas con las que más nos engañamos. Vamos a ver, todo mundo puede pagar alguito. Y si no, no lo confundamos. Si el personaje puede vivir 2 estrellas, no lo lleves a vivir en 5 estrellas. Que te quiera en su nivel, y tu viajas de turista a otro estrato. Alguna vez le das una muestrica, pero de tres estrellas. O si no, lo confundes / la confundes. Y te tocará tragarte, más tarde o más temprano, un sapo bastate feo. Ya lo sabes: seguro que antes te ha pasado... No tienen que ser millones: hay gente que se enreda con dineros menores. 

La importante compañía de estar solo. Aprende a estar solo. Eso ayudará para que no dependas de nadie para ser feliz. Descubre tus aficiones, explótalas. Aprende de tí misma o mismo. Crece en las relaciones con tus amigos y amigas, que serán el colchón que te evita darte con el mundo "de jeta" cuando finalmente las cosas se ponen difíciles. Y te ayudarán a sobrellevar la búsqueda de los reemplazos menos grises que el actual color rata.
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

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