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lunes, 19 de octubre de 2020

domingo, 31 de marzo de 2019

Gratitud

La felicidad, en un libro de hace años...

¿Qué nos impide, en efecto, decir que la felicidad de la vida consiste en un alma libre, levantada, intrépida y constante, inaccesible al miedo y a la codicia, para quien el único bien sea la virtud, el único mal la vileza, y lo demás un montón de cosas sin valor, que no quitan ni añaden nada a la felicidad de la vida, ya que vienen y se van sin aumentar ni diminuir el sumo bien?

Lucio Anneo Seneca, (4 a.C. - 65 d.C). De vita beata (Sobre la vida feliz).

Seneca es uno de los autores Romanos (bueno, nacido en Córdoba, España) que abordó una reflexión juiciosa sobre la vida. Para seguir en el tono nerd, Séneca es reconocido como un filósofo estoico. Y hasta aquí lo nerd. 

Esta frase recuerda a otro personaje muy influyente, de otra punta del mundo, Gauthama Buda, pero eso lo hablaremos otro día. Nuestra mente se perturba cuando intentamos controlar lo que está fuera de nuestro dominio... como las personas, el futuro e incluso aquellos eventos del pasado que son historia y ya. Y a partir de allí comenzamos a especular, a suponer un camino o el otro. Y mientras nos distraemos en eso, olvidamos gozar los que tenemos ahora, las personas maravillosas que nos acompañan hoy, incluso los recuerdos que podemos agradecer. 

Te cuento un consejito de peluquería que sirve para bastante. Organízate su "paquete de emergencia" para cuando pierdes contacto con la realidad. Te doy la fórmula: 


  • Fotografías con las personas que has tenido el gusto de cruzarte en la vida y te han dejado una huella amable. 
  • Fotografías de las personas cercanas, las que siempre han estado allí, aunque no las frecuentes
  • Recuerdos de esos viajes que han sido más importantes por dentro (en tu mente) que por fuera, en los pies...
  • Las frases que te han marcado, que te han ayudado a aprender un poco sobre quién eres. 
  • Los recuerdos de esos viajes con gente espectacular... y aquellos en que te has acompañado solo y has sido maravilloso compañero de viaje de ti mismo!
  • Los recuerdos de esos hitos de la vida que tienen sentido para uno mismo: ese premio que has amado, ese trabajo que ha sido un logro...
  • Y tu playlist del recuerdo, para cuando sea bueno que repases esos recuerdos e imágenes. 

Ya sabes. Dedícale un tiempo en uno de esos días que te domina la procrastinación de lo urgente y puedes hacer algo importante!

@leonardoamayaMD



martes, 19 de enero de 2016

Víctimas de nosotros mismos...

Hay una realidad básica de la vida. Por más que sufras y te tortures por el pasado, no va a cambiar. La única opción viable está en la decisión que tomes sobre lo que piensas sobre el pasado.

Por supuesto que muchas personas han sufrido episodios terribles. Una de las evidencias del poder de nuestras decisiones es la capacidad de algunas de estas personas para sobreponerse. Claro que les ha costado esfuerzo y quizá han necesitado ayuda, alguien que les apoye y les ayude a tocar tierra y ver con más claridad las opciones. Pero siempre, la decisión final recae en cada uno de nosotros.

He conocido personalmente a muchas personas que se han puesto nuevamente de pié luego de maltrato en su infancia, de terribles abusos, de la guerra, de adicciones. Pero, siempre ha ocurrido un "punto de quiebra" donde han decidido que la solución está en sus manos porque lo ocurrido no va a cambiar y el mundo no se va a confabular para ayudarlos.

Efectivamente es una decisión difícil y dolorosa. En muchas ocasiones toca emprender una tremenda tarea de pacificar nuestro pasado, perdonar, dejar pasar, asimilar. Y tomar el timón de la propia vida.
Albert Ellis, el conocido terapeuta norteamericano de quien he escrito muchas veces en este blog, decía:

The best years of your life are the ones in which you decide your problems are your own. You do not blame them on your mother, the ecology, or the president. You realize that you control your own destiny.
Albert Ellis 
"Los mejores años de tu vida son aquellos en los que decides que tus problemas son tuyos. No puedes culpar de ellos a tu madre, a la ecología, o al presidente. Entonces, eres consciente que tú estás en el control de tu propio destino".

El año pasado entrevisté a un veterano de Vietnam, ahora un reconocido psicólogo en Florida. Hablamos durante días sobre las terribles experiencias que vivió, la huella del estrés postraumático en su vida. Las adicciones que le permitieron sobrevivir a sus pesadillas. El regreso de los recuerdos de una infancia de maltrato por parte de su propia familia. Pero lo más importante fue lo que conversamos el último día. Como algún día escribiré todo y mostraré los videos, no me voy a piratear tanto. Basta con una afirmación dramática. Le pregunté si el camino era intentar olvidar, y me dijo con firmeza: lo traumático no lo podrás olvidar nunca. Tendrías que aprender a vivir con eso. Tendrás que decidirte a vivir con eso.

Por supuesto que muchas veces te costará mucho esfuerzo superar historias de tu pasado. Es posible que sí, hayas sido una víctima de personas y circunstancias. Pero vivir o no como una víctima depende de ti. Tu eres quien decide seguir adelante, reconocer que tu futuro, tu felicidad, está en tus manos. Y eres tu quien podrás decidir seguir adelante. Nadie lo hará por ti porque nadie puede decidir en tu nombre.

@leonardoamayaMD

domingo, 26 de octubre de 2014

Cambiar y permanencer...


I guess the important thing is to be responsible of transforming ourselves -being and becoming- the best version of the person we are. On my perception the way to do that is to accept our fears, our desires, our dreams as beautiful as they are, being open enough to receive miracles from life and to allow ourselves to be miracles of life for others, and for the world itself. Much love and happy sun-rain-day.  Olga Lehmann, Psicóloga y Escritoria, MA. Norges teknisk-naturvitenskapelige universitet -NTNU (Noruega)
https://www.facebook.com/olgalehmanno
Olga es una prolífica escritora con una producción que se extiende desde la poesía hasta trabajos teóricos de psicología. Y como cito hoy, también en el género comentario de facebook. El texto que cito es suficiente para pensar en la tarde de un domingo, pero no nos vamos a quedar aquí.
En el mundo de empresa se hizo popular una sentencia hace un tiempo: "cambiar o desaparecer", invitando de forma dramática a innovar. Pero ese no es el reto aquí. Refleja más una realidad de la lucha por la afirmación de la identidad a la que nos enfrentamos con frecuencia las personas.
Por E. Ericsson sabemos que alcanzamos un cierto discurso de lo que "somos" que resulta permitido por el desarrollo de la corteza cerebral e impulsado por la presión social. Los demás, nuestros pares, nos reclaman que nos definamos, que digamos como somos y actuemos según esa afirmación.
Y desde ese momento, comenzamos a batallar por afirmarnos, por soportar una identidad que no deja de ser una versión de lo que somos. Y esa batalla nos reclama hacernos rígidos, apegarnos a una cierta definición de nosotros mismos. Y entonces, sufrimos, nos exigimos "sostener" un cierto rol que nosotros mismos hemos construido.
Pues como dice Olga. Es un mejor camino dejarnos sorprender, estar abiertos al encuentro, al cambio. Aceptar que cada relación vital y cada situación de nuestra existencia nos impulsa a cambiar. Y eso no es malo. Más allá, se sufre mucho cuando se empeña uno mismo en sostener un cierto modelo: es mucho más amable y funcional permitir el cambio, gozar el cambio, estimular el cambio.
Nuestra cultura, entendida como esa serie de sentencias, mitos y reglas muchas veces poco conscientes nos encienden las alarmas con una invitación tan abierta al cambio. ¡Debemos ser los mismos! ¡Debemos ser auténticos! ¡Madurar es establecer un cierto modo de ser y sostenerlo! Yo prefiero recordarte que lo único que realmente debería movernos, y la búsqueda de todos sostenemos es la felicidad. O el estado de emociones que más se le parezca. Pues un camino seguro es relajarnos dentro de ese disfraz que nos hemos construido con la ayuda de nuestros pares, y abrirnos a crecer, a cambiar, a movernos y dejarnos influir por nuestra vida. Finalmente, ¡acabará ocurriendo queramos o no!
@leonardoamayaMD.



lunes, 12 de mayo de 2014

Budismo de oficina, el ego y esas cosas tóxicas

Buddha en la oficina: las 7 reglas del ego. 
¡Bienvenidos a Buddha para todos! Y que me perdonen los budistas serios, con la gran ventaja que los budistas verdaderos nunca se sienten ofendidos (es decir, si te molesta lo que sigue... posiblemente eres un budita falso).
Las siete reglas para la liberación del ego nos sirven para todo. De hecho, si logras vivirlas más o menos de forma cotidiana, tu vida será muy, pero muy tranquila. Como Albert Ellis, el creador de la Terapia Cognitiva tomaba de la filosofía lo que servía, ¡no nos extraña que tenga mucho de TREC!
Pero vamos a las 7:

  1. No te sientas ofendido
  2. Libérate de la necesidad de ganar
  3. Libérate de la necesidad de tener la razón
  4. Libérate de la necesidad de ser superior
  5. Libérate de la necesidad de tener más
  6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros
  7. Libérate de la necesidad de tu fama
Ellis hablaba de la necesidad de liberarnos de los "must be": de estar apegados de forma loca a nuestro modo de ver el mundo y pretender que sea como "debe ser", esto es, como a nosotros se nos da la gana. Resulta que el mundo no es controlable. No puedes lograr que sea como tú quieres. Y si regresamos a nuestro amigo Buddha, vamos a verlo hoy en el campo maravilloso y a la vez horroroso de las actividades profesionales.

No te sientas ofendido

La primera razón, porque no sirve para nada. Sufres, y posiblemente dices cosas que no deberías decir. No pocas veces es cierto que tu interlocutor quería ofenderte (mayor razón para no sentirte ofendido, no darle gusto al cabrón) pero otras muchas ocasiones no se trata de eso, sino de expresiones de miedo, temor, deseos de acumular poder, etc. Y mientras menos desarrollada la persona, más básica la frasesita.

Libérate de la necesidad de ganar

La vida misma es un entorno de luchas por el poder. En las empresas, esos rasgos medio salvajes se nos colocan a flor de piel y las maniobras de poder son de un básico que para qué te digo. Pero, esas batallitas se dan en pequeñas escaramuzas ridículas aunque crueles. Lo que importa es el largo plazo, si quieres ganar cada batalla o si te sientes ofendido porque alguna pierdas, te distraes de la meta final. Lo que importa es la última piedra, o el siguiente paso tuyo. Acuérdate de tus metas: a dónde quieres ir después de ese lugar. Eso es lo que importa. Lo demás, las pequeñas guerritas, son un trámite, y mientras más calmado las manejes, mejor. 

Libérate de la necesidad de tener la razón

Vamos a ver, que te de la razón uno de esos personajes de tu empresa, ¿realmente vale la pena? Lo que importa es ganar el punto, aunque piensen que estés equivocado. De hecho, los políticos suelen usar una estrategia bastante práctica en este campo: "hacerse los maricas". Se trata de entender que tener la razón es realmente poco útil muchas veces. Lo que importa son las soluciones y tu propio camino. 

Libérate de la necesidad de ser superior

Esa sí que es una batalla inútil. La primera razón, porque aunque todos reconozcan que eres superior, es poco probable que alguien te lo diga: le estás pidiendo una actitud muy desarrollada. Decir una alabanza realista o reconocer a una persona que admiramos requiere que tengas un camino personal bastante elaborado. Si tú ya llegaste allí, ¡que bueno! Pero no es sensato que lo pidas a todos. 

Libérate de la necesidad de tener más

La verdad pocas cosas son necesarias. Y en ocasiones, sufrimos mucho y damos guerras bastante inútiles por insensateces. Piensa de verdad en lo que es importante. Y lo demás, si te lo dan en promoción. 

Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros

Mira, lo importante no es lo que has logrado, sino que tú fuiste capaz. Eso es lo realmente importante. Los cargos van y vienen, y lo que queda está en el fondo. Me acuerdo de una frase de Colin Powell, de su libro My American Journey, de hace algunos años: no dejes que tu posición esté tan cerca de tu autoestima que cuando ella se vaya, la otra se marche con ella. 

Libérate de la necesidad de tu fama

¡Ups! Esto sí que es clave. No puedes controlar lo que otras personas dicen de ti, ni de lo que piensen otros de ti. La opinión de algunas personas claves sí que es importante en nuestra vida, pero es precisamente porque esas personas son importantes para nosotros: escógelas bien. Para los demás: "tu opinión es muy importante, pero eso no quiere decir que sea importante para mí. 
Y pues eso, a vivir el mundo de la oficina... y gozar lo que se pueda. 
@leonardoamayaMD


miércoles, 30 de abril de 2014

Memoria, Oro y Mierdita

Happiness is nothing more than good health and a bad memory. -Albert Schweitzer
El amigo Albert era un personaje de mucha teoría. Médico, filósofo, teólogo, músico. Vale la pena leer un poquito sobre lo que escribió, incluso cuando algunas de sus ideas nos puedan parecer un poquito pasadas de religión.
Sin embargo, un personaje con tanta formación también nos dejó algunos consejitos de peluquería muy significativos: la felicidad no es nada más que buena salud y mala memoria. Más claro para dónde. Ya sabemos que igual nos acordaremos de cosas del pasado, lo que importa es seleccionar bien de qué nos acordamos.
A medida que pasa el tiempo, los años y las historias personales, tienes suficientes recuerdos malos como para sufrir cada hora del día. Cada uno de nosotros ha acumulando a lo largo de su vida experiencias con personas que le han hecho sufrir, gente que ha sido menos fiel de lo que nos gustaría, relaciones que consideramos fallidas, proyectos comunes que no han salido como planeábamos. Eso es la vida real.
Al lado de estas malas experiencias también hay muchos recuerdos positivos y experiencias valiosas, esa es la verdad completa. Es decir, que la vida está constituida por oro y mierdita. Hoy vamos a concentrarnos en la infaltable mierdita. Y vamos con consejitos de peluquería:

Odiar es una forma de apegarse

Apegarse a lo malas experiencias y recuerdos de tu vida es tan tóxico como guardar un zapato sucio de caca en el armario. Y nos apegamos a estas experiencias cuando nos permitimos mantener odios y rencores. Nos quitan energía. Nos llenan el día de "pasado". No lo puedes cambiar. Y es injusto con nosotros mismos y con todas las personas que han llenado nuestra vida de oro en cantidades pequeñas o grandes, pero finalmente dorados recuerdos.
Además, no sirve para nada sufrir. El pasado es para aprender de él, pero lo que hay de posibilidades en nuestra vida es de presente: lo que hacemos, decidimos y experimentamos hoy. Y desde hoy, construímos nuestro futuro. El pasado, pasó. No lo puedes cambiar. Ni un punto, ni una coma. Eso es lo real. Pasó. Así que aprende de él, y saca ese zapato asqueroso de tu armario de memoria.

Somos tan mediocres que ni procurando ser malos llegamos a ser Hitler

Muchas veces sobrevaloramos la capacidad de maldad de los demás: no todo mundo llega a ser Hitler. Es decir, hasta en eso la mediocridad humana se manifiesta: las personas que consideramos malas son usualmente tan mediocres que se quedan en malitas, y si lo miras bien, no han sido tan terribles. Y nosotros en cambio sobrevaluamos esos malitos de barrio y les damos mucha más importancia en nuestra vida que lo que merecen tener. ¿De verdad vale esa persona como para que te quite un rato de alegría? Vamos a ver, puestos a vengarnos, la mejor venganza es el olvido y la indiferencia.

Tan pobres pendejos como tú y como yo

En no pocas ocasiones, las personas que nos han hecho una "jugadita" simplemente han hecho lo que podían por causa de sus situaciones. Mira, la gente tiene muchas "películas" personales. Muchos, tienen "rollos" mucho peor que los tuyos. En estos días, un taxista me cobró de más hacia el aeropuerto, con una teoría bastante rara.
Yo hubiese podido armar un "show", llamar a la policía, etc. Pero, no alcanzaba a mi vuelo, que era mucho más importante y costoso. Claro que es importante denunciar los abusos, pero no alcanzaba. Así que asumir la realidad: el taxista tiene muchos más problemas que yo. Y ya está bastante castigado por la vida al deber trabajar como taxista en el tráfico de Bogotá. Conducir todo el día en Bogotá no se lo deseo ni a mi peor enemigo. (Bueno, no tengo muchos enemigos, pero sí que les deseo esa desgracia: que manejen todo el día en nuestro tráfico).
Así que nada. Si estás enfermo, pues a vivir la porción de salud que toca: ninguno está completamente sano después de los 18 años. Así que goza tu "partecita" sana y... ejercita la mala memoria.
@leonardoamayaMD 

viernes, 14 de febrero de 2014

¡A la porra San Valentín!

Acabada la Navidad, a la mierda los pastores. 
Hoy es un día terrorífico para muchas personas. Si. Eso es la verdad. La cultura, las tiendas y las revistas de peluquería (a las que quiero tanto) suelen proponernos un día de encanto y emociones, romance e ilusión que es... eso: una ilusión. Por muchas razones. Te enumero algunas: 1) seguimos siendo los mismos, tú una loca histérica y él un cabrón traidor. 2) tú, una mujer ilusionada, él un insensible de piedra. 3) tú en plena crisis de los 5 años, él en plena crisis (masculina) de los cinco años -es decir, todo le da igual-. 4) tu, la mujer en espera. Él, no existe.
Claro, también hay parejas que hacen todo lo posible por ser felices ese día (y esperar que pase cuanto antes, procurando meter las patas antes del postre).
Realmente es un buen intento proponerse días especiales donde intentamos ser menos cabroncetes. No siempre se logra. Puede ocurrir un drama cultural peor: estás soltera el día de San Valentín y el plan es otro. Parecería que te toca esconderte debajo de una piedra.
Pero, veamos algunos protagonistas de las telenovelas del día:

Adriana la ilusionada

Adrianita lleva quince días escogiendo el vestido perfecto, el maquillaje perfecto, etc. Hace dos días que no da pié con bola en el trabajo, distraída. Le ha insinuado a Luis Felipe Antonio el lugar perfecto, y ella... se ha montado solita solita en una película donde Di Caprio es un pobre pendejo comparado con lo que ella va a vivir.
Adrianita... con tantas expectativas, la posibilidad de fracaso se dispara hasta el infinito y más allá. Y claro, falla una cosa aquí, un detallito allá. Y llega a la casa hecha una furia, y dispuesta a matar a la primera persona que se le atraviese, por ejemplo, a Luis Felipe Antonio.
Bueno, queda un año para superarlo. ¿La solución ideal? Vive tu San Valentín interior y, ya que has estado en una película romántica todo el mes, ¡Sigue así hoy! Mira para otro lado cuando algo falle, porque algo va a fallar. Y gózate la fiesta con lo que hay, con el real Luis Felipe Antonio.

Betty la sola

¡Hay pero por Dios! Todos mis ex-novios, ex-parejas y ex-arrejuntes están disfrutando este día y yo estoy sola. Sola, como una rata sola. Betty, tienes dos alternativas: encerrate a llorar y darle gusto a la gente que te odia, o salir, pegarte una borrachera loca, gozar como una desenfrenada y recordar que la pareja perfecta no existe, que la situación romántica ideal no existe y lo que hay son las situaciones reales. Y que con la primera y última persona con la que debes ser feliz es contigo misma. ¡Ah! y no te olvides que el cabrón que dejaste a otra ya hará sufrir a esa otra. Y esa otra se encargará de darle algún que otro momento miserable. Tú, a lo tuyo y buscar a alguien que valga la pena. Esa tarea te consumirá una buena cantidad de años, como a todos. 

Camila la traicionada

Cami, Cami... El muy cabrón de turno te dejó tirada hace como dos semanas y entonces descubriste que él ya tenía planeado este San Valentín con otra. Ya sé que llevas dos días llorando sin fin, y en la oficina decidieron que mejor no trabajaras y te dieras un paseo por tu clínica psiquiátrica de confianza. Pues mira, llora hasta que te deshidrates, pero ¡huye de tu casa esta noche! A donde otras amigas que estén atrincheradas porque están solteras, dejadas, lo que sea, y pégate la borrachera del año hablando de las cabronas y lo cabrones. Y luego, ya serenas, a planear y aprender de los errores, y a organizar para dónde te vas de vacaciones a premiarte de haber salido de este mal trago.

Daniela de los Dolores

Daniela lleva cinco / diez / quince años de casada y aún no ha aprendido la lección: Pablo Andrés no es detallista / romántico / atento. Pero, Dani, déjame decirte que no te estafaron en la tienda donde lo conseguiste. ¿Verdad que ha sido siempre así? A lo mejor tuvo uno o dos detalles de novios, pero luego, a se consolidó lo que ahora es. Y eso, es lo que ha sido siempre. Así que, eso es lo que hay. Sin embargo, si deseas intentar cambiarlo, ten en cuenta que es un proceso largo, frustrante y con baja tasa de éxito. Si quieres ser más feliz y tener una vida más tranquila, acepta lo que hay, no dejes de desear el cambio pero ten en cuenta que los sueños son sueños, las metas altas requieren tiempo y preferir un mundo mejor es una ambición humano. Exigirlo, una tarea del infierno.

Eugenia la endemoniada

Eu sí se soltó el moño. Decidió que, ya que no se cumplen las condiciones que ella tiene bien claras para ser feliz el día de hoy, entonces será un habitante del Averno y destilará fuego y azufre a su alrededor. Pues querida Eu, cuando uno vomita lava ardiendo, se acaba manchando la ropa y alguito le cae en los zapatos. Es como el efecto pañal en un niño con problemas de digestión. Siempre algo se sale de control. Eu, déjame te lo digo claro: ser feliz es una decisión. Y esa decisión se apoya en tres puntitos claves: vivir en la realidad, gozar la realidad, desear un futuro mejor sin odiar el presente, que es lo que tienes. 

Finalmente, también puedes decidirte a tener un día en el que pases de Francesca la Liberata a Paca la Puta. Pues eso: ¡Feliz San Valentín!

Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com - 

domingo, 21 de abril de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (I)

En ocasiones es importante recordar lo básico. Y para esto, nada mejor que frases producto de la mente brillante de políticos, deportistas, modelos, ingenieros nucleares, astigmáticos, es decir, de todos, porque todos de vez en cuando decimos alguna tontería.
Me parece que podemos comenzar con un individuo realmente único: nuestro querido Bush, quien clamó en favor de la paz misiles de veces.
I think war is a dangerous place. [pienso que la guerra es un lugar peligroso]
- George W. Bush, Washington, D.C. (May 7, 2003)
Pues eso. La guerra es un lugar peligroso. Vamos a recordar una pequeña lista de decisiones poco útiles que tomamos cuando nos olvidamos de esta verdad:
1. Todos cometemos errores: Así que, al empezar la guerra de "no los llamo porque no me llaman", y "no los busco porque no me comprenden", ten en cuenta que lo mismo dicen otras personas de tí.
2. Nuestros amigos, también comenten errores. Parece más cómodo estar rodeado por gente equivocada que lo quiere a uno que estar sólo y perdido mientras esperamos personas perfectas que no existen.
3. Nosotros nos cansamos de algunas personas, y ellos también. De vez en cuando, las personas necesitan descansar de otras. Tú de algunos, y otros, de tí. Darle tiempo a la gente, dejar que te extrañen, aunque sea tipo: ¿Y dónde andará ese bobo que tengo tiempo sin ver?. Controla las sobredosis de tí mismo.
4. Es mejor un mal acuerdo que una buena pelea. Puede sonar conformista, pero haz un recuento de tus últimas guerras y qué tanto te han costado, y entonces podrás darte cuenta más tranquilamente del balance.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El lado oscuro de Papa Noel

"La Navidad la siento a veces como esos brawnies que no sabes si están un poco viejos o si tenían un poco de veneno" - Santiago, filósofo espontáneo en un Efluvio filosófico alcohólico.
Pues sí. Los renos, el pesebre (con o sin burro), la natilla, los buñuelos y los encuentros con la familia conforman un variopinto y contrastante escenario emerge un poco de lo mejor de nosotros, en ocasiones acompañado con rasgos y venenitos viejos, rencorcitos mal guardados y pobremente resueltos, saborizados por del agridulce sabor de la culpa.
Parece un poco horroroso, y sin duda es políticamente incorrecto hablar de algunos aspectos difíciles en estas fechas. Sin embargo es muy frecuente un campo de batallas, la mayor parte de las veces contenidas malamente en nuestro interior. Como la cultura nos presiona de una forma poco perceptible, solemos darnos cuenta de que algo no anda del todo bien cuando percibimos nuestras respuestas fisiológicas al stress o más sonoramente, cuando hacemos alguna cosita un poco rara. Veamos un pequeño inventario de los síntomas navideños, atendiendo claramente para no confundirlos con la indigestión simple, tan frecuente por estas fechas:

  1. Siento una molestia poco definida pero constante ante algunos chistes, comentarios o incluso la presencia de una persona concreta.
  2. Algunas tareas que inevitablemente alguien debe hacer, y me acaban tocando a mí (recoger unos platos, copas... organizar camas para las verdaderas migraciones bárbaras que ocurren en las familias grandes) me parecen "injustas". 
  3. Pienso que algunos miembros de mi familia o amigos no me atienden "como se debería" y me parece que no son lo suficientemente delicados conmigo. 
  4. Tengo la impresión que las personas que me rodean en estos días no me valoran lo suficiente, o no han valorado todo lo que antes he hecho por ellas. 
Date un puntaje: 0, si nada de esto tiene que ver contigo. 1, si algunas veces, y 2 si resulta más bien frecuente. Te puedes colocar 3 puntos si en alguno de los casos es una sensación casi continua  Suma los puntajes y veamos tu espíritu navideño. 
de 0 a 3:
Es lo "normal". Tienes gente cabronceta, tú mismo vives un poco un dramita de vez en cuando, pero no es un tema que te afecte. Estás más ocupado/a en empacar regalos y evitar que tu sobrina se abra el cráneo con una silla que en ti mismo. Es un buen camino para pasarla bien estos días.
de 4 a 6:
Te estás pasando un poco en el plan de la película personal. Es una tasa de sufrimiento soportable, pero quizá hay que asumir que no es el mejor de los mundos. ¿estás pensando que ya hace falta que termine?
7 o más: 
Mmm... quizá es el momento de pensarte hacer algo. Vamos a revisar el temita para tí.

Para ser prácticos, hay dos posibilidades. Incluso, hay una tercera que es la mezcla de ambas: a) te rodean unos personajes egocéntricos tremendos. b) tú tienes una imaginación que te llena la cabeza de ideas un poco locas que deambulan empelota y sin bañarse por tu cráneo. Y la tercera vía, la más probable y frecuente: te rodea gente poco sensible y atenta a ti, acompañadas por esas ideas insalubres en tu cabeza. 
¿Porqué? por algunas simples razones: 
El primer responsable de tu felicidad eres tú mismo/a. Por supuesto, sería espectacular que nos rodearan personas interesantes y amables y dedicadasa exclusivamente a atendernos y alabarnos. Pero si eso no es posible en la dimensión ideal, el mejor camino es aceptar el mundo como es, buscarse alguna compañía mejorcita al menos a ratos y, siempre, ser feliz con lo que hay. Aceptado que las personas suelen tener otros problemas con los cuales lidiar y el sentido de la vida de los demás no somos nosotros. 
Quizá te has convertido en la responsable 1A de las fiestas y de verdad podrías hacer otras cosas mejores para ti... porque o haces gratis lo que generosamente emprendes, o no le das tanta importancia en tu vida. Y eso funciona tanto con la entrega en holocausto heróico a los demás como con la limpieza de los platos del día 25...
La opinión de las personas cercanas sobre nosotros es valiosa. Es genial escuchar los halagos... pero no es indispensable si nosotros no lo hacemos "indispensable". Es importante la opinión de cada persona, pero eso no significa que cada opinión me deba importar a mí. 
Finalmente, la Navidad puede ser, si se te da la gana, una buena excusa para volver a la infancia en la que tantas cosas no eran tan importantes como nos parecen ahora, y gozar de forma más sencilla. También sabiendo que esas personas que hoy tienes a tu alrededor, con sus problemas y sus defectos, pero también con tantas cosas buenas y virtudes son un regalo que no sabes hasta cuándo estará allí. Hoy te acompañan, así que ¡goza lo que más puedas!

Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com




sábado, 10 de noviembre de 2012

Los munditos locos de cada uno

En todas las culturas hay una psicología popular, que es uno de sus instrumentos constitutivos más poderosos y que consiste en un conjunto de descripciones más o menos normativas y más o menos conexas sobre cómo «funcionan» los seres humanos, cómo son nuestra propia mente y las mentes de los demás.
- Jerome Bruner

Pues sí. Una cita un poco densa, pero muy clara. En nuestras culturas, es decir, en el mundo de significados en el que nos movemos, hay un conjunto de explicaciones, de modos de comprender el mundo, de entender a las personas, al éxito, al logro. Explica qué "deben" hacer los demás, que "debemos" hacer nosotros. Ése es el componente normativo, que nos atrapa en una red que muchas veces nos resulta invisible pero muy eficaz.
¿Porqué una red? Porque en no pocas ocasiones nos hace sufrir. Esto ocurre cuando esos "debería" son rígidos, inflexibles, y nos conducen a calificar a las demás personas o a nosotros mismos como personas malas.
Este conjunto de normas puede ser muy asfixiante, con el componente tóxico de la "normalización". Nos parece que es ése el camino. Ese sendero que nos conduce a descalificar a los demás o descalificarnos a nosotros mismos.
Aprendemos esas reglas en nuestra crianza, en forma de sentencias que escuchamos una y mil veces de amigos, de los medios de comunicación, hasta del señor de la tienda de la esquina. Y comenzamos a repetirlas sin observar su realidad, su sobredemanda, su exigencia inhumana.
Por supuesto que también hay algunas interpretaciones del mundo que nos resultan útiles. De hecho, todas son útiles: el problema es cuando las radicalizamos. Nos sirven para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor sin complicarnos tanto la existencia. Nos sirven para comunicarnos de forma funcional con los demás. Pero, si no te generan problemas, no tiene sentido comentarlas aquí. Vamos en cambio a centrarnos en las que no nos son útiles. En la guía de las 100 ideas idiotas que nos complican la existencia. Pues eso. Nos pondremos a la tarea, pero vamos por poquitos y veamos algunos perfiles típicos:
1. La Gran Sacerdotisa: así te pones cuando estás permanentemente leyendo e interpretando las intenciones de los demás. Y te conviertes en una bruja loca.
Evidentemente hay gente con una fuerte tendencia a ser cabrona una buena parte de su tiempo. Pero, si no lo aclaras, si no enfrentas las evidencias, simplemente convertirás en una telenovela con villanos y heroínas todo tu alrededor. Y esa telenovela, está en tu cabeza. En primer lugar porque estarás viviendo en tu mundo, y atribuyéndolo continuamente a los demás. ¿Un camino? Pregunta. Enfrenta los temas con el protagonista.
2. La Super-víctima: esa personita que suele pensar que a su alrededor sólo hay personas que la hacen sufrir porque no saben comportarse con ella como deberían. 
Esto te pasa cuando te conviertes en una persona con más instrucciones que un televisor para armar-por-ti-mismo. También pasa cuando se te olvida que las demás personas tienen vida y que... frecuentemente no está el universo girando a tu alrededor. ¿Una propuesta para que dejes de ver injusticia en todas partes? Dile claramente a los demás lo que esperas de ellos y... recuerda que son libres, por tanto su vida no está centrada en tí. Ponte a buscar por tu cuenta la felicidad sin que dependa de los otros.
3. El pitoniso loco: Personaje complicadito que pretende que todos hagan las cosas a su manera porque es la "forma correcta". 
Mira con cuidado: hay muchas formas de vivir la vida. Y si pretendes que los demás la vivan a tu manera, además de injusto, te llenas de razones para sufrir sin sentido. Tus reglas no son universales.

Por supuesto que sería maravilloso que las personas vivieran centradas en hacernos felices y se concentraran en vivir nuestras reglas. Pero, la realidad es otra. Si quieres dejar de sufrir y "empelicularte" sin sentido... pues es mejor vivir en la realidad y aceptar que cada cual... vive en su mundo. Pues nada, a vivir en el tuyo.

Racionalemotivo.blogspot.com

martes, 30 de octubre de 2012

Guía práctica para vivir en el infierno

Porque, finalmente, el infierno lo construímos bastante bien nosotros solitos



Un libro con consejos muuuuy en la línea del Blog, disponible en la Librería Nacional


GUIA PRACTICA PARA VIVIR EN EL INFIERNO
Formato: LIBRO IMPRESO
Autor: AMAYA LEONARDO
Editorial: INTERMEDIO
Tipo Presentación: Libro Impreso
Tipo Formato: Tapa Dura
Número de páginas: 180
Alto: 23.5 cm
Ancho: 15 cm
ISBN: 9789587571745


martes, 26 de junio de 2012

Odio a primera vista

No creo a las primeras impresiones, porque las mías siempre son terribles. Si el mundo fuera como lo veo en la primera impresión, sería espantoso.
Yo mismo. 
Con frecuencia tenemos prevenciones sobre las personas. Bueno, tu no quizá, pero yo muchas: estamos llenos de prejuicios, y uno de los más riesgosos es el suponernos objetivos en nuestros juicios sobre los demás. Evidentemente hay bastante cabroncete por allí suelto. De hecho, es probable que tanto tú como yo seamos bastante cabroncitos de vez en cuando. Nos pasa lo mismo que a todos, estamos tratando de vivir nuestra vida, en medio de las pequeñas tragedias cotidianas. 
Al menos por eso, podemos darle la oportunidad a muchas personas, que una "segunda mirada" generalmente no defrauda. Muchos de mis mejores amigos y amigas son personas que me parecieron detestables la primera vez. Yo también le he parecido detestable a mucha gente (y vas a ver, y no les faltan motivos). 
Pero, la razón más fuerte es práctica: no parece muy funcional perder la oportunidad de encontrarte con 10 personas geniales e increíbles sólo por evitar al cabroncete que estará mezclado en medio del grupo. 


L. Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 21 de junio de 2012

Elogio a la Imperfección

La imperfección de nuestras realizaciones se compadece mejor con la imperfecta naturaleza humana que la perfección.
Rita Levi-Montalcini (Premio Nobel de Medicina)
La muy admirable y destacada científica italiana, quien aún sigue trabajando continuamente a sus más de 100 años nos ofrece esta frase tan animante. [recomiendo vivamente su interesante autobiografía "Elogio de la Imperfección"].
Evidentemente quien nos dice esto es una persona que podríamos suponer no afectada por el gen de la imperfección, de la falibilidad. Y mira tú, precisamente ella, que además debió superar el reto cultural de "las mujeres no son para la ciencia".
Animante por dos motivos: para que tú mismo aceptes la realidad, cometemos errores y tenemos límites... y para que aceptes que los demás tienen los suyos. A mí con frecuencia me pasan por la cabeza ideas homicidas estructuradas cuando alguien demuestra sus límites... y se me pasa a los cinco segundos, cuando recuerdo que él como yo... tenemos derecho a equivocarnos y de hecho, no podemos evitarlo siempre. Lo que toca trabajar luego es pensar en las soluciones, en vez de concentrarnos en castigar culpables, que es bastante poco útil. Ni tú ni los otros. A buscar soluciones!
Leonardo - Racionalemotivo.blogspot.com

sábado, 9 de junio de 2012

Amigos y Perros

The better I get to know men, the more I find myself loving dogs. - Charles de Gaulle
A friend is a gift you give yourself. - Robert Louis Stevenson
Dos frases que parecen contradictorias, pero pensándolo con calma, son como dos caras de la misma moneda. El presidente francés nos cuenta una experiencia por la que todos hemos pasado: descubrir que la gente, y nuestros amigos cercanos también, tienen límites y defectos. Nuestras mascotas -los perros o incluso esas personas que en ocasiones actúan como si fueran mascotas- no tienen eso. Tienen una entrega supina y una actitud tan inteligente como la de una vaca coronada. Predecibles. Y eso es, con frecuencia, muy poco interesante. Los amigos, en cambio, son como uno: hechos de oro y... mierdita. Con actos muy bacanos, y otros, un poco agotadores. Gente que te llama un día y luego se olvida de tu número por meses, pero allí están (evidentemente estoy hablando de los amigos verdaderos). Aprendes de ellos, te enseñan en ocasiones sin querer y otras tú queriendo. Pero siempre, tendrás que aceptar un hecho: son humanos. Se equivocan. Tienen sus propios problemas.
Así que conservar los amigos requiere una inversión emocional. Conservar el perro, cuesta la cuenta del veterinario y la comida. Por supuesto que un perro es muy buena compañía, y claro, muchos saben que su perro es especial, tiene emociones y sabe pilotar un 747. Pero, un ser humano es mucho más. Complejo. Difícil. Con capacidad de enseñar. Y de equivocarse. Así que nos amigos suelen ser un buen complemento para el perro que ya tienes.
Buen momento para plantearte: ¡cño! hace meses que no llamo a ... y... ponte a la tarea.
racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 30 de mayo de 2012

Mirar caquita

Education must, be not only a transmission of culture but also a provider of alternative views of the world and a strengthener of the will to explore them.
-Jerome Bruner
Bruner es un influyente psicólogo, referente clave en psicología cultural, entre otros campos. Y hoy recuerdo este deseo que, lamentablemente no es muy frecuente. Algunos rasgos de nuestra cultura son muy buenos, y otros, una verdadera desgracia. No pocas veces nos enfrascamos en visiones limitadas, rígidas y poco funcionales del mundo. Quedamos atrapados allí, además porque nos falta la fuerza para explorar caminos y mundos nuevos.
Evidentemente, un porro o un par de galones de ron Havana Club pueden ofrecer esas visiones -y otras muchas- pero, no duran después de despertarnos en un andén desconocido con una puta vieja aún menos familiar. Así, que recomiendo otras vías (que también pueden ser acompañadas con cantidades funcionales de mojitos).
Así, que consejitos de peluquería para ebrios en potencia:

  1. Tú puedes estar atrapado en ideas muy rígidas sobre cómo son las cosas. Si te funciona, maravilloso. Pero, lo más frecuente es que ideas rígidas conducen a mundos dolorosos y complicados de manejar. Piensa: ¿me sirve este mundo? Si ves que estás perfecto y no tomas decisiones locas, quédate así y listo. Si no... sigue leyendo:
  2. Las reglas generales sobre la vida son usualmente exageraciones basadas en pocas o ninguna evidencia. Mira las evidencias. 
  3. Las ideas superconsolidadas están frecuentemente ligadas a sobre-generalizaciones o a profecías poco fiables. Examina si tienes evidencia de las tragedias que estás pronosticando, o si estás confundiendo "difícil" con "imposible".
  4. Acostúmbrate a mirar también las oportunidades. Mejor aún, comienza por pensar en las oportunidades. Luego, una dosis de realismo es buena, pero eso: realismo, no profecías de catástrofe. Dale la oportunidad al mundo de decepcionarte alguna vez, mientras gozas las muchas en las que te sorprende con cosas buenas y retos interesantes. 
  5. Muchos puntos importantes de nuestra vida cuestan esfuerzo. Bajar dos kilitos no es compatible con comerte un tanque de helado diario, pero piénsate si de vez en cuando te gozas el tanque de helado y luego te vas al gimnasio...
  6. Dale la oportunidad a la gente que te rodea, especialmente a las personas que no hacen las cosas como tú quieres. Muchas veces descubrirás que no son tus enemigos ni personas terribles: simplemente son como tú y como yo: oro y mierdita.  

Un mojito en el honor de todos!
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 19 de febrero de 2012

¡Suelta el látigo!

The best thing about the future is that it comes one day at a time. 
 Abraham Lincoln. 
Lo mejor que tiene el futuro es que viene un día a la vez. Genial frase. Frecuentemente nos perturbamos por eventos que podrían o no ocurrir, y que no son reales... porque son posibilidades en el futuro. Y nos afanamos por garantizar que determinada cosa ocurra o no ocurra. Pensamos y sufrimos sobre nuestras posibilidades de romance, de amor, de trabajo, de dinero, de éxito. Y mientras empeñamos el tiempo y nuestras emociones en la inútil pasión de preocuparnos, sufrir y culparnos... dejamos que el presente se pase, no empeñamos nuestro tiempo a poner el pequeño ladrillo de hoy, los pasos dispendiosos del proceso que tenemos en mano hoy, descuidamos de hacer las pequeñas apuestas afectivas que nos ayudan a crecer. Y la razón es lógica: sufrir no es una estrategia, preocuparnos no produce nada. Hay que hacer cosas, hoy. Y dejar el futuro al futuro: finalmente llega un día a la vez, por fortuna. No te olvides: sufrir no produce un dolar, un amor o una meta. Sólo es una pérdida de tiempo y emociones. Así que suélta el látigo de la culpa con el que te martirizas inútilmente y... ponte a hacer algo. [Leonardo Amaya M, racionalemotivo.blogspot.com]

martes, 7 de febrero de 2012

Deja en paz a Don Perfecto

El perfeccionismo es la voz del opresor 
Anne Lamott
La escritora y activista política californiana nos trae esta frase que yo saco un poco de contexto. Porque se me da la gana, como no soy perfecto, no encontré la frase perfecta. Quizá me la tengo que inventar yo.
Pero, es una buena introducción para este tema tremendo, que es propio de nuestro mundo contemporáneo de empresas, y no sólo: hay un saco de creencias locas que nos reclaman ser perfectos. Ponte un punto por cada una de las siguientes ideas de nuestro Inventario de Ideas Locas:

  1. Cometes un error en el trabajo, y luego sufres porque secretamente piensas que es una señal de tu falta de capacidades
  2. Más de cuatro veces al día piensas que, realmente, no vas a triunfar porque te faltan capacidades.
  3. Le das vueltas y vueltas a un trabajo que debes entregar, y sientes que es bastante deficiente.
  4. Te angustian las evaluaciones, porque piensas que finalmente te van a pillar y van a descubrir que no eres competente. 

Vamos a ver hasta dónde son locas estas ideas:

  1. Cometes un error en el trabajo, y luego sufres porque secretamente piensas que es una señal de tu falta de capacidades
Pues resulta que sí. Cometerás errores. Por eso los lápices tienen borradores, y los computadores la capacidad de corregir. En el fondo, hay varias sobre-demandas. "una persona debe estar plenamente capacitada para su tarea": ¿si? ¿cuántos empleados así conoces? Las personas deben aprender en las organizaciones, y el día que no aprendas de tus errores, dejaste de crecer (y de darte cuenta de que te equivocas, que quizá es peor...).
Además, en los trabajos críticos, siempre hay redundancia, porque sabemos que alguien se va a equivocar. Cuando tengas un trabajo crítico, el modo de establecer redundancia es pedir que alguien te lo revise, pasarlo por un sistema de evaluación en tu computadora, incluso pedirle a tu mamá que lo lea. Eso es redundancia.
Y finalmente, eres humano . Que le vamos a hacer!
  • Más de cuatro veces al día piensas que, realmente, no vas a triunfar porque te faltan capacidades.
El mundo es injusto, y a pesar que seas un paquete, triunfarás si te dejas de pendejadas y ponerle condiciones a tu capacidad. ¿no te has dado cuenta de cuanta gente incompetente está llena de logros? Pues también tú te puedes aprovechar de esa maravilla del mundo. A mí me ha pasado varias veces que alguien me dice que soy un experto en temas que no tengo ni idea. Ya ves, la imagen cuenta. Lógicamente, es prudente que reconozcas que estás aprendiendo de ese tema, pero aprendiendo estamos siempre. Eso es la esencia de un reto en una organización y en la vida: atrevernos a aprender, con ayuda, con consejos y estudio, pero aprendiendo.
  • Le das vueltas y vueltas a un trabajo que debes entregar, y sientes que es bastante deficiente.
Muchos trabajos son como las tesis de maestrías y doctorados: las tesis se dejan, no se terminan. Siempre son susceptibles de mejora, de perfeccionamiento, pero tenemos que graduarnos finalmente. Así que dejamos la tesis a medio acabar. Y bueno, casi nunca la lee nadie, ni los jurados.
  • Te angustian las evaluaciones, porque piensas que finalmente te van a pillar y van a descubrir que no eres competente. 
Aquí hay además una globalización, que es esa loca tendencia a convertir un aspecto en la totalidad. Siempre tendremos campos en los que somos menos competentes. Pero, eso no nos hace incompetentes totales: nos hace humanos. Y ser humanos nos hace no sólo imperfectos, también nos hace personas capaces de crecer y aprender.
Leonardo Amaya, MD. racionalemotivo.blogspot.com


domingo, 5 de febrero de 2012

Pasiones inteligentes

No hay nada peor que un bobo con iniciativa 
Cultura Popular
Las emociones humanas son indispensables para actuar y crecer. El curioso caso de la lobotomía accidental de Phineas Gage, quien entró así al catálogo de las curiosidades médicas, lo dejó claro ya en 1848 (si te despierta la curiosidad el tema, y tienes un estómago fuerte, búscalo en internet). No tener emociones cambia notablemente a las personas, pero siempre anula la iniciativa y deja individuos que no se parecen mucho a los humanos. Así de fuerte. Las pasiones son necesarias para lograr algo realmente valioso en nuestra vida, pero, las pasiones no bastan. Eso es lo que comprendió la cultura popular: un bobo con iniciativa es peligroso. Y una pasión desbocada tiene consecuencias. A Hitler se le puede acusar de muchas cosas, pero no de carencia de iniciativa. Si no la hubiese tenido, otra sería la historia. Eso es lo terrorífico de los fanáticos: el fanático de sofá no es peligroso. Cuando se levanta, con mucha pasión y poca cabeza, ese es el momento de echar a correr.
Pues bien. Así que el ideal no es carecer de pasiones, sino aprender a manejarlas. Las pasiones locas son exageraciones de nuestras emociones sanas, funcionales y necesarias. El catálogo de emociones, cuando se habla popularmente suele ser muy amplio, e incluir muchas que realmente no son emociones.
Una situación típica es el pensamiento emocional: esa tendencia humana por atribuirle a una especial capacidad la percepción de situaciones que no van más allá de nuestra imaginación: ese "siento que me odia, siento que me ama". Piénsalo con cuidado y te darás cuenta: piensas que te odia, deseas que te ame... pero realmente, sentir en ese sentido es sentir calor, frío, hambre... Pasa en todas partes. Veamos un ejemplito:
Presiento que me voy a quedar sin trabajo
Mmm... lo temes, lo supones, has percibido algunos indicios que te llevan a verlo como posible... puede que evalúes que eres culpable.. e incluso, te lo mereces. Pero, es una evaluación. El problema de aceptar esa curiosa capacidad de percepción es que le damos un contenido mágico y de premonición al tema, y no hacemos nada por cambiarlo. Lo convertimos en un fatalismo, en una perversa disposición de los astros que han causado de forma invariable nuestra desgracia. Dudo que Saturno o Júpiter sean responsables de esas cosas. No tengo evidencia de esas confabulaciones de los astros, y en cambio, si veo todos los días gente que se encarga del cumplimiento de sus propias profecías.
La consecuencia de aceptar estas profecías es que sufrimos de manera loca por cosas que quizá no van a ocurrir nunca, y hacemos cosas tontas centradas en el fatalismo, en vez de movernos.
Buen plan para la semana: saca tu sombrero de mago y has tu lista de profecías preferidas y terribles, y ya verás que puedes hacer algo más productivo con ellas.
Leonardo Amaya M, racionalemotivo.blogspot.com



domingo, 22 de enero de 2012

Nosotros, los mediocres

¿Y si me equivoco?
(Quién no lo ha pensado cuando debía tomar una decisión clara)
Hay algunas realidades de "puño", poco discutibles y evidentes cotidianamente, y aún así, difíciles de aceptar. Les propongo una de esas:
Somos mediocres. 
Claro, hay diferentes niveles de mediocridad, relacionada con las causas y razones profundas. En relación con esas causas, con la realidad, podemos mirarlas. Existe la mediocridad que proviene del simple descuido y el desinterés por crecer. Esa es una mediocridad que no es muy sana, y luego hablaremos de ella: hay razones profundas para ese tipo tan frecuente, y es conviente controlarla. Quiero comentar el tipo de mediocridad que compartimos todos, todos: la que simplemente proviene de ser humanos.
Somos humanos. No podemos evitar cometer errores. Es la realidad: los cometeremos. Pero, eso no es una excusa para aprender, ni una razón para condenarnos. 
Hay ocasiones que, a pesar de ser conscientes de esta verdad esencial, nos martirizamos y sufrimos, nos amargamos nuestra vida y la de los que nos rodean quejándonos y lamentándonos por algo que... no va a cambiar. Pero, esto genera algo peor: no aprendemos, porque estamos dedicados a quejarnos por lo injusto que es el mundo, lo terribles que somos y las desgracias infinitas que vamos a tener por ese error. Nos metemos de lleno en la telenovela, y cerramos con llave por dentro.
Está muy vinculado a un frecuente proceso loco: la tremenda y enfermiza tendencia a buscar culpables en vez de buscar soluciones.
Evidentemente hay responsables, y en algunas ocasiones es importante tener claro quien era el responsable de ese proceso, pero seguro, siempre, lo más importante es buscar soluciones. Ya luego habrá que garantizar que esa persona en concreto tenga claro algunos puntos. Pero, soluciones. De nada sirve buscar al culpable del choque del Titanic cuando ya está hundido. ¡A tapar el hueco! y luego le damos la perorata al tipo. Y si yo fui el responsable, pues a arreglarlo: Alguna vez, a pesar de toda la preparación, lo que hemos planeado no va a salir y... será responsabilidad nuestra. 
Entonces se trata aprender. Martirizarte no es un proceso de aprendizaje. Por lo menos, no es el más funcional. Incluso puede llegar a ser ilegal. Lógico que puede ser divertido someter a un empleado al Potro de Martirio (la tortura medioeval) pero... la ley no deja. Que le vamos a hacer. Además, ese método parece que no fue muy eficaz para lograr el desarrollo de empresas. Imagino que por eso se dejó de usar. Tampoco parece que ayude mucho para mantener un matrimonio funcional o relaciones de amistad duraderas. Así que... deja de torturate y torturar a los otros y acepta la realidad: eres mediocre. Cometerás errores. Entonces, dedícate a aprender de tus metidas de pata. Mientras te quejas, lo dejas de hacer.
racionalemotivo.blogspot.com





lunes, 9 de enero de 2012

Solos y solas contraataca

Supongamos que alguien abusó sexualmente de tí. Tú tienes aún una posibilidad: lo que te digas -aunque no sea lo mejor- a tí misma sobre el abuso.
Albert Ellis
Hay dos cambios en nuestras ideas son claves para comenzar el camino a dejar de complicarnos la existencia. son dos cambios en las cosas que nos decimos a nosotros mismos, algunas veces de forma poco consciente:

  1. Ser feliz depende de mí. No puedo esperar que los demás o el mundo cambien para que se adecuen a lo que yo preferiría. 
  2. Mientras voy creciendo en ese camino, me enfrentaré a momentos que no serán agradables y que incluso serán duros. Pero, puedo soportarlos y nada garantiza que sean eternos.

Comprensiblemente, no es fácil controlar que estas ideas perturbadoras aparezcan en nuestra vida. Muchas veces, porque la cultura que nos rodea plantea unos ideales rígidos e inamovibles. Pongo el ejemplo de una familia de ideas locas que nos perturban con frecuencia: Estoy solo / a. Y algunas veces, huyendo de esa "terrible" soledad consigues lo que faltaba, sufrir con otra persona.
Detrás de esas ideas, se agazapan otras perturbadoras y falsas: estar sólo es malo, y una persona sola no es feliz. ¡Mentira pútrida! Hagamos un pequeño inventario de esas ideas locas:

  1. Si nadie me quiere, entonces debo ser infeliz: ¡Mentira varias veces! Primero, raramente eso será verdad. Incluso Hitler en sus peores momentos recibía cariño de Eva. O de Blondi, su perra. 
  2. Siempre voy a estar sólo / sola, porque muchas relaciones han terminado mal: Esa es una profecía. No tienes elementos para garantizar que sea así. Y claro, estás suponiendo que estar sólo es terrible, y no lo es. Puedes preferir (no siempre) estar con alguien, pero eso no implica que no puedas ser feliz sin nadie. Incluso, es más fácil conocer personas nuevas si no eres dependiente de nadie y estás abierto a pasarlo bien con cada persona que conozcas, sin pretender el matrimonio hasta la muerte. 
  3. Necesito a alguien [para ser feliz]: No. Necesitamos comida y líquido, y ropa... pero para ser feliz, sólo te bastas tú. No hay relación entre felicidad y compañía. Mira algunos de los matrimonios que te rodean y lo verás. 
  4. Si estoy sólo / sola es lo peor que puede ocurrirme y no puedo soportarlo: Tú puedes. Muchas personas han podido. Tú mismo en muchas ocasiones pudiste superar momentos de soledad. Y nada garantiza que incluso luego de estar rodeado de muchas personas vuelvas a estar sólo nuevamente. Y lo único realmente malo es morirse, porque se acaban las oportunidades. Así que mientras estés vivo, hay cosas que hacer y posibilidades que explorar. 

Por último... que las ideas sanas sean lógicas no significa que logres siempre controlarte. En ocasiones, lo pasarás mal, pero lo podrás superar si te sientas delante de tus ideas locas y las debates. Hay algunos consejitos de peluquería que pueden servirte:

  1. Anota todas las cosas buenas que tienes, y déjalo en una caja, para sacarlos y leerlos en los momentos malos. 
  2. Medita. Los medios para control del estrés basados en meditación son una gran ayuda para ir creciendo en la paz con los demás y con nosotros mismos.
  3. Ten algún voluntariado. Ayudar a los demás es un buen camino para dejar de pensar tanto en nosotros mismos y lo que "necesitamos".
  4. Propónte gozar cada momento, con las personas con las que estás. Goza al que toca hoy, ahora. 
  5. Acumula recuerdos positivos. Apúntalos. Toma fotografías (incluso mentales) de esos lugares que has gozado, y repásalos cuando te estés "empeliculando" con tus dramas.
  6. Dedícate tiempo a tí. Aprende a dedicarle tiempo a tus aficiones, a tus gustos, a tu cuerpo. Vete al spa, a Yoga, al curso de cocina. Aprende a divertirte contigo.
  7. Celebra. Tómate un buen vino cuando logres algo, pequeño o grande. Ten guardada una buena botella para celebrar contigo mismo tus éxitos. 

No será siempre fácil, pero puedes. Intentarlo vale siempre la pena, porque la persona más importante que conoces y conocerás jamás, eres tú mismo.
racionalemotivo.blogspot.com

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