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domingo, 8 de marzo de 2015

Bombones envenenados

En la vida real, el camino más corto entre dos puntos no es una recta, sino una curva. 
En la vida raramente los caminos fáciles acaban finalmente siéndolo.
Cuando debemos tomar decisiones importantes, con frecuencia se nos presentan alternativas que aparentan ser el camino más fácil. Y entonces, con frecuencia, es importante distinguir las verdaderas soluciones de los "bomboncitos envenedados": las salidas aparentemente simples, lo "mejor", la salida más fácil.
Las tareas importantes de la vida cuestan esfuerzo. Y no sólo una vez: con frecuencia debemos hacer "inversiones" que contribuyen a construir lo valioso de nuestra existencia: nuestras relaciones, el avance en nuestro trabajo, las metas de cooperación, etc. Las crisis son las ocasiones en las que se nos presenta claro el costo de lo significativo.
Por ejemplo, en las relaciones de pareja, tirar una relación sólida a la basura ante una complicación, aunque sea grave, deja de lado una realidad: que las relaciones son exigentes. hay un "otro" con su mundo, sus necesidades, sus historias, su pasado. Y coordinarlo con tu mundo, tus metas, tu pasado... requiere esfuerzo y ajustes.
Ante los retos profesionales o las dificultades que se presenten, un bombón envenenado puede ser la "oportunidad" de cambiar nuestro recorrido por algo menos exigente... Y entonces, "vendemos" en promoción nuestro sueño, lo que hemos estado construyendo. Cambiar nuestro recorrido profesional, ante una temporada profesional compleja, deja de lado el esfuerzo que antes hemos depositado. Por supuesto que algunas veces los cambios radicales son una salida necesaria. Pero, es una decisión tan seria que debemos tomarla con mucho peso. Quizá, en ambas decisiones, botamos a la basura cosas muy importantes.
Evidentemente hay relaciones que terminan, así como hay ocasiones en la vida en las que debemos replantearnos nuestro camino profesional. Pero, estas decisiones difíciles se suelen tomar bastante mal cuando estamos en medio de una crisis. El miedo es un factor muy peligroso como elemento para una decisión importante.
Lo que nos atemoriza puede ser importante para analizar y menos para decidir: si temes la soledad, quizá valoras más la compañía de quien sea antes que a tus valores y tu identidad, que es lo que dejas de lado cuando te quedas con la persona incorrecta por miedo a la soledad. Ése sí es un punto clave porque quizá debes evaluar lo que te significa estar sin alguien, y esa puede ser la solución: entender que debes trabajar mejor lo que consideras valioso y lo que no, reconsiderar si estás colocando demasiado en la balanza.
En el caso de los "bombones envenenados", quizá estas olvidando que todo lo que vale cuesta. Si realmente estás construyendo una relación importante en tu vida, hay que considerar lo que la convivencia cuesta. No puedes pretender que alguien valioso no te demande algunas negociaciones personales. Si pretendes en una relación poner todas las condiciones, quizá no estás siendo justo y posiblemente tu relación fracase, porque alguien que se valora no aceptará ponerse en promoción. Y si eres tú quien acepta todas las condiciones del otro, o estás viviendo en el mito "todo por amor" o... simplemente no te valoras lo suficiente. Quizá incluso no te conoces lo bastante para saber que también tienes valores. Y si tú no crees en tí, ¿cómo vas a esperar que los demás lo hagan?
También debes valorar lo que eres. Entender que tú eres tu propia marca. Si te "pones en promoción" quizá "te vendas" un poco más, pero quizá el precio que pagues por venderte sea muy alto, y acabes regalándote. Las promociones sirven en casos muy contados cuando se refiere a lo valioso por sí mismo. No hay problema que ese shampoo ahora cueste 25% menos. Lo que te debes preguntar es si luego, cuando vuelva al 100% las personas prefieran comprar otro. Sirve cuando vendes al mayor, pero las personas nos "vendemos" siempre al detal.
Un "bombón envenenado aparece con la apariencia de una ventaja. Es muchas veces un camino que parece más fácil a primera vista. Pero, a la larga, es más costoso. Quizá pagas demasiado por el atajo... y ese atajo, no valía tanto la pena. Porque los atajos, finalmente, pueden que te lleven a un lugar al que no te interesa ir. Sí, más rápido, pero a un sitio que no te interesa.
@LeonardoamayaMD

miércoles, 3 de abril de 2013

Lo que te salió en la tapa.

Ser feliz es muy fácil: aceptar que lo que tienes es lo que te salió en la tapa.
- Alejandro Tobar. (conversación con el autor).
Afortunadamente, es extraño que alguien tenga todo. Si eres inteligente en temas académicos, eres una telenovela en los temas personales. Un tipo brillante, se enreda con viejas disfuncionales que lo hacen sufrir. La que es bonita, se tropieza con personajes insufribles. Y así, hasta el infinito y más allá.
Con alguna frecuencia, atendí a modelos profesionales. Y sin faltar a la confidencialidad, debo decir que fue una experiencia de aprendizaje: sufren por cosas muy parecidas a lo que hace sufrir a gente más feíta. En ocasiones, toman decisiones terribles que les complican la vida profesional y otras veces se dejan usar y minusvalorar por otras personas. Incluso, no están contentos con su cuerpo y su imagen física. Y doy fe que, con la pinta que tienen estos personajes, yo hubiese sido actor porno.
Por supuesto, hay temas que podemos mejorar. Procurar crecer profesionalmente, como personas, hacernos una lipo, ir al gimnasio, dieta, conseguir una maestría, etc, son hitos vitales que podemos perseguir. Pero, mientras lo logramos, no tiene sentido sufrir por lo que no tenemos.
Algunas cosas no las tendremos nunca, o intentarlo afectaría otras áreas de nuestro estilo de vida. Vamos a ver... si quiero bajar 15 quilos que me sobran, debo controlar las salidas a los restaurantes y dedicarle más tiempo al gimnasio, tiempo que debo sacarlo de otros temas que me gustan más, como ir a Galerías de arte y hablar m con amigos. No se puede tener todo. Es la realidad.
Pero, solemos estar más atentos a nuestros defectos y lo que no tenemos y descuidar nuestros logros y bienes actuales. Nos empuja un poco nuestro sistema límbico y otro poco nuestra cultura del reto. De allí a sufrir es un paso, también nos conduce a tomar decisiones tontas. No sirve para nada: pongamos el ejemplo de los kilitos de más. Puedes sufrir todo el día ante la mirada estupefacta de tu imponente panza. Pero no bajarás 100 gramos a no ser que te llenes de ánimo y lleves tu culo gordo a un gimnasio.  Y finalmente, es mejor que te quieras con tu barriga mientras ella te acompañe. Sufrir, no sirve para nada. Lo mismo pasa en todos los otros campos: no te has esforzado, y no te gusta tu lugar profesional actual? pues a moverte, pero siendo feliz ya.
Una de las tremendas barreras que nos pone nuestra cultura está relacionada con las sobredemandas: nos olvidamos que la vida hay que vivirla, que incluso la conversada con un grupo de alcohólicos sociales (tus amigos) es significativa; que atender a tus hobbies te saca de la carrera de las ratas mental. Pero, eso es otro tema que conversaremos luego.
racionalemotivo.blogspot.com


jueves, 5 de julio de 2012

Quiebras emocionales y cosas por el estilo

Las tarjetas de crédito son como algunas relaciones: tienes la ilusión de que la compra es fácil y luego te llegan cuentas impagables durante meses.
(Efluvio filosófico etílico)
Las tarjetas de crédito son ilusiones peligrosas, como algunas relaciones. Compras rápido algo que consideras indispensable y luego descubres que, además de inútil es una compra cara: así te quedas con algo metido en el fondo del armario mientras puntualmente te llegan las cartas de amor del banco.
Con frecuencia, esto ocurre porque no hemos sido realistas en la balanza: de un lado, la necesidad real de ese objeto y del otro el precio. ¿estás dispuesto a pagar eso por esta cosita? Pues en las relaciones pasa también. No somos cuidadosos para saber, primero, qué queremos. Que cosa estamos buscando, de verdad, en esa relación.  De vez en cuando nos sorprendemos buscando cosas que... siemplemente no están allí. No vienen en ese paquete. Quieres una relación seria, y te metes con una payasa o un bufón. Quieres una relación ligera, y te enredas con una neurótica con plan de millas en la clínica psiquiátrica o con un tipo tan complicado, tan complicado... que viene con instrucciones.
Otras veces, queremos cosas contradictorias: quiero estar con esa persona, pero también quiero defender mi orgullo, que en mi mente loca significa esperar que ella o él caigan rendidos a mis pies sin hacer ningún esfuerzo. Pues no, con frecuencia o toca humillarse un poquito -mientras inviertes en el negocio a ver si sale- o toca bajarse las espectativas y quedarse con la promoción del mes.
Y otras veces... no somos nada realistas. Una relación cuesta. Incluso dinero. Pero siempre, tiempo, una pequeña apuesta emocional, aguantarse algún ataque cercano a la psicosis. Una pequeña variadad de manias envueltas en una primorosa cajita. Eso es lo real.
Por supuesto puedes esperar a que aparezca el hombre o mujer de tus sueños sin hacer nada. Claro que puede pasar, en Disneyland o peor aún, en Epcot Center. En la vida real, un poco menos frecuente.
Así que, algunos consejitos de peluquería:
Pregúntate en serio, qué diablos es lo que quieres. Que estás buscando.
Coloca el P&G emocional, y analiza cuánto vas a invertir en el personaje o personaja de turno.
Sácale tiempo a quererte, como profilaxis emocional. Si entregas tu vida y planes completamente a alguien puede ser muy bonito para una película con Zac Efron, pero poco funcional para ser emocionalmente independiente.
Prepara un acopio de tranquilidad debajo del colchón, porque hay mucho principe que es sapo y mucha princesa que es bruja, así que siempre es una apuesta.
Y ¡a la calle!... dejándo la tarjeta de crédito platino guardada en casa.

L. Amaya - racionalemotivo.blogspot.com






jueves, 3 de mayo de 2012

Los sutiles lazos que convierten tu día en una m.

Para ser feliz, me sirve la compañía. Para amargarme el día, lo hago bastante bien solito. 
(Efluvio filosófico de un amigo en medio de una borrachera heróica)
Y tiene toda la razón. Habilidades para hacerlos la vida imposible, tenemos en abundancia. No necesitamos ayuda en eso. Vamos a ver algunas ideítas tóxicas que nos hacen imposible la existencia de forma bastante poco funcional, para que te des un puntaje.
Ponte un número del 1 al 5 de acuerdo a la frecuencia con que pienses:

  1. La gente no sabe lo que se pierde cuando no está conmigo. (Trampa sutil: ¿qué te importa lo que se pierda la gente? Tu, feliz y ya está, quien se quiera unir al plan, adelante).
  2. Esta persona no me valora lo suficiente. (Una especialización de la anterior: Tu vales por lo que eres. No tengas reparos en demostrarlo). 
  3. Mis talentos no son valorados aquí. (Más de lo mismo: primero, lo que importa es que te paguen por esos talentos. Gente que te admire... pues bacano, pero no lo exijas. Las personas estamos todas muy ocupadas admirándonos a nosotros mismos. ¡Únetenos, admírate!)
  4. Las personas no responden bien a todo lo que hago por ellos (uff.... peligroso: quiere decir que lo que haces por ellos no es gratis, sino un intercambio en el que compras afecto. Comprar afecto siempre es muy caro). 
  5. Siempre mi vida ha sido así de terrible y por este camino seguiré. (¡Perfecto! Una profecía que mata las posibilidades de cambio. Si tienes el don de ver el futuro, ¿porqué no lo aprovechas mejor y te adivinas el número del Baloto?)
Evidentemente este "test" tiene la profundidad teórica de una encuesta de revista de peluquería, pero bueno, de algo sirve: 

Menos de 8 puntos: ¡Bien! Bastante funcional. Pero es el momento de pensar si debes atender un poco a la gente que te rodea. 
De 9 a 14 puntos: Mmm... es hora de dejar de pensar en tanta tontería e irte a dedicarte tiempo a tí mismo / misma. Fútbol y whiskey / Masaje y comprar ropa.
De 15 a 20: ¡Ups! ¿Seguro que quieres sufrir tanto por tanta gente tonta? Es hora de revisar a fondo cuánto pones en manos de los demás tu propia felicidad. Darte una pasadita por tu terapeuta de confianza es una buena idea.
De 21 a 25: Sufres y posiblemente tomas muchas decisiones por causa de ideas que no son funcionales. Por fortuna, es relativamente fácil revisar esas sobre-demandas y condenaciones personales que nos hacen la vida difícil. Ir a terapia no es para la gente loca (aunque también, claro). Es para ser feliz. Esa es la meta. No se trata de entender porqué sufres: se trata de cambiar lo que entiendes que te hace sufrir. No pienses en el problema: piensa en las muchas soluciones que tienes a mano. 
Esta encuesta NO está patrocinada por tu peluquería de confianza, pero lo parece. 
racionalemotivo.blogspot.com



martes, 13 de marzo de 2012

¡Suelta la pala!

Si pensar en el pasado no te sirve para ser más feliz ni para quererte más, es momento entonces que dejes de pensar en el pasado.
Tenemos una afincada tendencia a tomar la pala y desenterrar errores del pasado, metidas de pata, y muchas veces, simples errores de cálculo que nos han generado dolor o problemas. Muchas veces ambos. Por supuesto es importante aprender de los errores cometidos. Para eso, hay que tener claro cuál fue el error: muchas veces juzgamos nuestras decisiones con información que sólo tenemos hoy. Pero, el aprendizaje no tiene porqué ser doloroso. Eso de "la letra con sangre entra" es una idea de una pedagogía un poco cavernícola. Puedes aprender sin que sea excesivamente doloroso, y siempre, sin condenarte.
Así que veamos un pequeño grupo de consejitos de peluquería:

  • Si te hace falta explorar tu pasado, ten la pala a tu lado. Porque si desentierras un zombie de tu vida anterior, mejor le cortas la cabeza. Listo, fue un error, no vamos a repetirlo. Pero pasó: ese zombie estuvo en tu vida. Y eso no te convierte en un@ fracasad@.
  • Los "te lo dije" son eso: te lo dije. Todos tenemos derecho a cometer nuestros propios errores, y claro, muchas cosas que nos han dicho no han ocurrido nunca: sólo cuentan los "te lo dije" que acertaron, así que no es muy indicativo. Puestos a hacer profecías, pues profetiza el número del Baloto y me lo cuentas.
  • El futuro es hoy. Lo que tenemos que construir, comencémoslo hoy. Ya que tienes la pala en la mano, apenas termines de lamentarte por las terribles cosas que has hecho, pues comienza a trabajar en el mañana. Y el trabajo para el mañana se hace hoy. Si la embarraste ayer, pues nada. No lo puedes cambiar. Pensar que eres una furcia o un paquete no cambia el pasado. Ocurrió. Lo que puedes cambiar es lo que hagas hoy.
  • La máquina del tiempo... está en tu cabeza. Tú eres quien hace que el doloroso pasado (que es historia, muerta, seca y fría). Si tú la enciendes, tú la puedes apagar. Desconéctala, y salva la naturaleza del uso absurdo de los recursos.
  • Dedícate tiempo ahora. Estar sentad@ lloriqueando por lo que ha pasado, no cambia lo que ha pasado. Así que, salte de tu telenovela, y ¡vete a gozar los comerciales!

racionalemotivo.blogspot.com




miércoles, 28 de diciembre de 2011

Aceptación y Compromiso

Sufrir no es una estrategia.
Yo mismo, ayudado por un vasito de Old Parr.
Aceptación no es quedarse sentado contemplando de forma serena cómo se te cae la casa y dejas de crecer como persona. Se trata de no sufrir, mientras haces lo que buenamente puedes por crecer y darle mantenimiento a tu casa (real o simbólica). La razón de fondo es clara: sufrir no es una estrategia. No se crece como persona sufriendo. No aprendes más sufriendo. No crece tu cuenta bancaria a punta de llanto, culpabilización y requiebros. Y mientras te dedicas a autocompadecerte, quejarte por lo injusto que es el mundo, la gente que te rodea y el destino... no haces nada para cambiar tú mismo, que es el único factor que puedes controlar.
Cuando una persona dice que quiere emprender un camino de crecimiento personal (inteligencia emocional por lo menos...) y sigue pensando que son los demás los que deben cambiar... pues le falta tiempo, no está en la posición ideal para dar esos pasos claves. Mientras esperes que el mundo cambie para ser feliz, pues no has comenzado el camino para serlo. No puedes, porque el mundo... no va a ser como a tí se te da la gana, sino como es. Cuando dejas de culpar de tus "desgracias" a tu papá, a tu mamá, a tu pareja, a tu jefe, ahora sí estas en en el camino del realismo. Pueden tener una parte de la responsabilidad de algunas circunstancias duras de tu historia, pero responsable - responsable, sólo tú. El tema no es si "es justo o no es justo". El tema es que no funciona. El único timón que puedes asumir es el de tu vida. Por supuesto que sería mejor que el mundo fuese como a nosotros nos gusta. ¡Sería genial! pero no es realista. Ése es el problema.
¿Y cómo dejar de sufrir? Aquí vienen unos cuantos consejitos de peluqueria. Recuerda que las emociones son un tipo de pensamiento, sufrimos por cosas que pensamos acerca de lo que pasa, no por lo que pasa:
Combate la idea (irracional, loca, inútil) de:
  1. Los demás son injustos. No: los demás son humanos y... no tienen obligación de hacer lo que tú quieres.
  2. Necesito de alguien para ser feliz. No: sería bacano, puede ser al menos interesante, pero puedes ser perfectamente feliz sólo/sola. Incluso, si eres emocionalmente independiente podrás ser más feliz con otras personas, porque no necesitarás que "ellos" te organicen su felicidad.
  3. Estoy mal. No: en este momento, hoy, estás un poco triste, un poco ansioso, un poco lo que sea. Pero tú no eres "la ansiedad", ni "la depresión", ni "la rabia". Eres mucho más que eso, pero te toca empezar a mirar lo demás. Así de simple. 
  4. No podré reconstruirme de esto. No es verdad: siempre cambiamos, siempre hay oportunidades. Personas en situaciones muy complejas han sido capaces, y probablemente tú mismo / tu misma lo has conseguido en otras ocasiones. ¿Te acuerdas de tus dramas de colegio, de ese noviazgo que pensabas eterno y resultó una relación con el lobo feroz / la bruja mala del oeste? Pues mira que lo superaste. Así que muy probablemente lograrás pronto salir de este hueco, que no es tan grande como piensas. 
  5. Mi vida no tiene sentido. ¡Nooo, que te pasa! Claro que sí. Ese romance se acabó, ese hijo tuyo está en un problema, pero esos son aspectos de la vida. Una parte de la vida. Un tiempo. Vive hoy, trabaja por las soluciones hoy, y ya mañana será otro día. No sufras por adelantado, cuando puedes enfrentarte a los problemas en cómodas cuotas diarias. 
Y dos ideas finales:
  • Disfruta el día. Hoy. Ya mañana veremos que pasa. Trabaja hoy para que mañana sea un poquito más fácil.
  • Has meditación. De algún tipo, incluso la meditación contemplativa del fondo de una botella de Old Parr. Ya verás que hay muchas otras cosas en un día. 
racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 22 de diciembre de 2011

Ayúdame menos

"Ayúdame menos"
Yo mismo, en un momento de particular inspiración.
Las fiestas especiales, incluídas la Navidad, son una ocasión única en que familias perfectamente normales (es decir, moderadamente disfuncionales) aprovechan para encontrarse, comer dietas altas en azúcares y grasas y ponerse al día en la peleas acumuladas en los años. Siempre son también una buena oportunidad para recibir algún que otro comentario bienintencionado y displacentero.
Las tareas de crecimiento personal con frecuencia necesitan el buen impulso de un consejo sincero. Pero, mi experiencia (personal y como terapeuta) es que esos consejos se reciben mejor del psiquiatra, el psicólogo, el cantinero y hasta de la loca de la esquina que de la gente más cercana.
¿A qué se debe esto? Difícil de establecer en cada caso particular. Hay muchos temas mal resueltos con la gente más cercana. Además, no los podemos mandar a la m como sí podemos con los otros personajes, incluído el terapeuta, que además está entrenado para que le importe un chorizo que lo mandes a la m.
Hay unas razones específicas para que nos resulte molesto el comentario constructivo:

  1. Te lo dicen (o lo interpretas así) proveniente de una cierta autoridad. Por ejemplo, cuando la casada, envuelta en un matrimonio sufriente y terrible le recomienda a la soltera recalcitrante que se case. En esas ocasiones, uno podría perfectamente responderle: "precisamente no me caso al ver tu terrorífica experiencia". Una respuesta así puede dar al traste con una cena navideña. 
  2. Te dicen algo... en lo que tienen la razón, al menos en un alto porcentaje. Pero, resulta que el hecho de que alguien tenga la razón y te convenga incluso el consejo, no lo autoriza a decírtelo. Imagínate un vidente que tuviese la capacidad de ver de forma clara los defectos de los demás y de dedicase a pasearse por un centro comercial iluminando a las otras personas con el singular resplandor de la verdad. Le calculo media hora antes que alguien le parta la cara. 

Algo de sentido común entonces:

  1. Tú, yo, la loca de la esquina, el propio consejero, etc., tenemos defectos. Y nos conviene querernos como somos, también con esos defectos. Aceptación y Compromiso. Compromiso con cambiar, ponernos las metas, hacer cosas, y mientras mejoramos, aceptarnos plenamente como somos. 
  2. Podría ocurrir que el hada de los consejos suelas ser tú. Perdóname ser tan claro: te harás insufrible. Amplificarás la percepción de tus propios defectos ante los ojos de los demás. Te recomiendo lo mismo: aceptación y compromiso. Acepto a los demás como son, con defectos, y así tendré la paz y serenidad suficiente para aceptar lo que no puedo cambiar, y ayudar de modo eficaz y silencioso cuando está en mi mano. Piénsalo: ¿alguna de las personas a las que has aconsejado sin que te lo pidieran tomó bien y eficazmente tu consejo? Es una experiencia poco frecuente. Muérdete un poquito más la lengua y piensa mientras tanto cómo podrías ayudar de un modo más funcional... y acuérdate de un pasaje de la Biblia, que recomiendo a algunas personas especialmente: esa que habla de la paja en el ojo del prójimo y la viga en el propio. Con frecuencia nos molestan más los defectos... que sospechamos compartimos. 
  3. Y... dedícate a gozar la Navidad. Habla con los tuyos, escúchalos, diviértete con ellos. Y déjalos en paz. Tienen derecho a tener defectos, como tú mismo tienes ese derecho. No porque seamos mediocres, sino porque somos humanos. 

racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 15 de diciembre de 2011

Decídete a cambiar... sin sufrir mientras tanto.

Salte de la telenovela, y shake that ass.  
-Frase de la cultura popular (la mía).
Suena muy fuerte ponerlo todo en español clarito, pero la idea es clave. Cuando nos sentamos a sufrir porque las cosas que nos gustaría que cambiaran de nuestra vida aún no cambian, conseguimos justamente eso: sufrir. A punta de sufrir no se logra nada. Mientras estamos sentados pensando que: 
El mundo es injusto.
La gente no me apoya.
Me han faltado oportunidades.
Tantas cosas me han salido mal.
Dejo de poner los medios para combatir las ideas locas que me frenan. Porque, son ideas locas. La mayor parte de las veces. Veamos: 
El mundo es injusto. Cierto, muy cierto. Y aveces, el que sea injusto juega a favor tuyo. ¿No te ha pasado que, a pesar de cometer errores y hacer tonterías te va bien en algo? Por eso: porque el mundo es injusto. 
La gente no me apoya. Ciertamente. Ellos mismos tienen sus problemas. De echo, muchas veces es una ventaja que la gente no te apoye, porque ellos tienen sus propias ideas y te pueden empujar a cometer errores que no son tuyos. Por lo menos, equivócate con tus propias metidas de pata. Y además, cuando la gente te apoya, le da por pedirte cuentas. En no pocas ocasiones, uno tiene ganas de pedirle a alguien: "ayúdame menos"
Me han faltado oportunidades. Si, mientras lloriqueas por tus desgracias, se te pasan las oportunidades que no te han faltado. 
Tantas cosas me han salido mal. Si, cierto. Pero alguna te ha salido bien. En el peor de los casos, alguna te saldrá bien en algún momento. No hay persona tan de malas. Y... quien hace cosas, alguna vez se equivoca. ¿Quién te ha dicho que uno triunfa siempre?
Lo decía claramente P. Drucker (Lo he citado varias veces): Deja de pensar en tus sentimientos y ponte a hacer tu deber. Y el mejor día es hoy. 
racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Decídete

Acceptance is not love. You love a person because he or she has lovable traits, but you accept everybody just because they're alive and human.
Albert Ellis
Nos debemos querer como somos. Ya. Por eso, pienso que la idea de "autoestima" suele ser peligrosa, porque se basa en el reconocimiento de los aspectos valiosos que tenemos. Prefiero la de "autoaceptación incondicional", porque es quererme ya, como soy, también reconociendo que tengo defectos y no me hacen una persona globalmente fallida ni mala.
Aún así, es admisible que tengamos aspectos de nuestro modo de ser y nuestro recorrido personal que deseemos mejorar. Incluso situaciones realmente complejas, porque requieran mucho tiempo y varios procesos para alcanzar la meta.
Pues el primer paso es realismo. Y este realismo incluye una decisión: Si quieres mejorar, depende de tí. No del mundo, ni de las otras personas. Los demás no son "culpables" de tu situación. Posiblemente han colaborado, pero tú aceptaste que te importaran más allá de lo razonable las opiniones y sugerencias de los otros. Y digamos, por ejemplo, que fulano contribuyó al fracaso de tu empresa... Pues tú lo tenías como socio, lo dejaste allí o no pudiste deshacerte de él. Así que... responsable, colaborador, pero no culpable.
Y tú tampoco eres culpable. Has contribuído, cometiste errores -eres humano, ¿cierto?- lo pudiste hacer mejor, pero, no decidiste en forma radical destruirte la vida. Y si lo hiciste, pues lloriquear por el pasado no sirve para nada.
Cuando estés con la cabeza llena de un sólo problema, y todo el día deseas volver al pasado y cambiar lo que ocurrió... ¡Despierta! Eso no es realista. Llénate la cabeza de planes y soluciones, levántate de la cama donde te has dedicado a lloriquear y ponte a hacer algo. No eres la primera persona que ha tenido que reconstruirse de cero. En algún momento puedes requerir ayuda profesional, la compañía y consejo de un amigo sensato o quizá hasta algunas cuantas pastillitas. Pero, la solución está en tí. Si esperas que el mundo cambie, que las personas te resuelvan tus problemas... pues es una esperanza peligrosa, porque se apoya en ideas que no son realistas. Tus problemas son tuyos. Nadie los puede llevar con el mismo compromiso que tú. Ni aún tus padres. Ni tu marido, ni tu esposa, ni tus hijos. Tú.
Por supuesto podemos esperar y desear un mundo mejor. Maravilloso. Yo también quiero volar como una foca sin sobrepeso. Pero, las ideas irracionales son disfuncionales por ser irreales, y lo irreal... no funciona en el sentido que estamos hablando.
Así que te toca a tí. Ya verás que puedes, que esa tragedia en la que navegas... pues finalmente no es tan grave (lo único grave de verdad es morirte, y cuando te mueras pues ya no tendrás de qué preocuparte). Mientras, hay un mundo de posibilidades. Todas.
Un libro que puede ayudar en ratos como ese es "El hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl, el padre de la Logoterapia. Es accesible y se lo ha leído todo el mundo. Róbaselo a tu amigo de confianza.
Y... otro día comento la cita de Ellis.
racionalemotivo.blogspot.com

martes, 13 de diciembre de 2011

Aceptando la realidad

Attention in and of itself is curative
Fritz Perls 
Perls, creador de la terapia Gestalt ofrece esta idea clave. La advertencia plena, del presente, es por sí misma una solución al sufrimiento cotidiano y a las decisiones erróneas que acompañan nuestras fugas de la realidad.
Con frecuencia, nos atenazan pensamientos sobre el futuro (tendré esto, aquello se hará difícil...) o sobre el pasado, sufriendo por aquello que pienso es un error, y realmente no puedo cambiar. Este es un primer paso, aceptar el futuro como incierto y el pasado como historia. Esos juicios e ideas ocurren en el presente, ahora, cuando estoy viviendo una determinada situación y hago una predicción de desgracia, frecuentemente sin bases y siempre inútil, o juzgo mi pasado de una forma global negativa, que además de ser poco ajustada a la realidad (difícilmente todas y cada una de las decisiones de mi pasado han sido errores) no sirve para nada, porque el pasado es historia y ya. Puedo aprender de él, pero no me sirve de nada culparme.
Ser consciente de estas ideas es un paso clave: la conciencia del presente ayuda a percibir ese tumulto de juicios y calificaciones que nos llena la cabeza y nos distorsionan la percepción de la realidad. Esa conciencia de nuestras ideas es el centro de muchos modelos de meditación oriental que luego han entrado a la intervención médica y psicológica con resultados positivos.
El percibir esos juicios, siendo atento a esos procesos interiores nos ayuda a reconocerlos como ideas que están en nuestra mente, aceptándolas como son: ideas, juicios, calificaciones.
¿Algunos ejemplos de esas ideas? Cada uno tenemos los propios, pero algunas constituyen grupos bastante frecuentes:

  • Esperar que los demás cambien mi vida: hace que pensemos el mundo como gente justa / injusta, culpables de nuestros problemas. La realidad es que el timón de mi vida lo tengo yo, en lo que es posible dirigir la propia vida. Me corresponde a mí encontrar medios para trabajar con las personas que tengo delante, o aprender de ellas, o dejarlas pasar. Pero no son ellas las que tienen que pensar en resolver mis asuntos, es mi tarea ser responsable de pensar, en cada día, soluciones. 
  • La visión de telenovela, que dispara las ideas de tragedias en el futuro por el evento que estamos viviendo hoy, y nos distrae de pensar hoy las soluciones. En ocasiones, se trata simplemente de aceptar que las cosas son así y ya, y que lo mejor que podemos hacer es concentrarnos en otros temas, que son más importantes. 

Por supuesto, una técnica de Minfulness puede ayudar. Gran oportunidad de internet: consigues ejemplos muy fácil en youtube! En vez de seguir en tu telenovela... busca medios para salirte.
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 23 de octubre de 2011

Venganzas auto-destructivas

An eye for an eye makes the whole world blind  
Mahatma Gandhi
No este este un activismo pacifista. Si soy activista de algo, es de lo práctico. Y en muchas ocasiones, las venganzas que aplicamos hacen más daño a nosotros mismos que a los demás. Veamos algún ejemplo de la dura vida diaria:
Te has sentido maltratado por el mundo, la gente, los amigos cercanos y entonces cierras facebook, borras gente de tu chat y no respondes el teléfono. 
En el fondo, hay varios objetivos poco conscientes en el fondo:
(1) Huir del dolor. El camino más fácil para evitar el dolor y las molestias que generan las relaciones con las personas es aislarse. Pero es una solución que funciona sólo a corto plazo y en entornos muy limitados, porque es casi imposible en la práctica evitar a todas las personas. Adicionalmente, y es quizá más importante, no es una estrategia constructiva, porque no crecemos ni aprendemos. Las habilidades sociales se aprenden como se aprende a patinar: dándose golpes contra el piso hasta que logramos, con ayuda técnica, entrenamiento y práctica, a mantenernos sobre los patines.
(2) Que los demás "noten" que me hirieron. Difícil meta. Si quieres que algo se sepa, dilo claramente. Mejor cuando estés más calmado, pero háblalo. Las personas, sobre todo los hombres, somos bastante malos para comprender lo que pasa por la cabeza de los demás. Mucho más complejo es comprender cómo determinada persona asumió una cierta situación.
(3) Que se den cuenta de lo que se pierden. Mmm... esta estrategia suele no funcionar. Primero, porque, perdóname ser tan claro, hay gente a paladas. Y cuando uno pierde a alguien valioso en su vida, le ayuda pensar que forma parte de la vida, que no puedes evitarlo y puedes centrarte en las otras personas que tienes un poco olvidadas. Por eso, suele ser muy práctico tener un grupo grande de gente a tu alrededor. Y es una mala estrategia dejar que tu valor personal esté asociado a que otros lo reconozcan.
Consejitos de peluquería: 
Organiza tu facebook, chat, messenger, etc... y en vez de ponerte a borrar gente (estrategia negativa) ponte a una tarea productiva: escribir y recontactar a esos que tienes medio olvidados. Descubrirás que hay más gente interesante en tu círculo cercano.
Dedícate un día a tí mismo/a. La primera persona que debe quererte eres tú misma.
Revisa tus aficiones: para divertirse con más gente, es muy útil saber que puedes divertirte tú sólo. Y te  puedes encontrar más gente, de otros círculos, en esos mundos que tenías sin visitar.
La mejor venganza es el olvido. Dedícate a tí, a los demás, a tus deportes y gustos... y hoy. Basta de pensar en lo que ya ocurrió, porque no lo puedes cambiar.
racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 10 de julio de 2011

De Facundo...

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. 

Facundo Cabral

Con frecuencia llenamos lo cotidiano con sufrimientos que no pertenecen a la realidad. La realidad es ahora, cuando hacemos posible el futuro. Hemos escrito mucho sobre las "trampas del tiempo": el pasado, del que solemos seleccionar los peores recuerdos para construir las profecías más sombrías.
Una estrategia para hacer patente nuestra exageraciones es contabilizar el tiempo de esas "malas épocas. Piensa en cuánto tiempo realmente sufriste, y verás que -para la gran mayoría de nosotros- sufrir, sufrir, acumula máximo unas horas al día.
Frecuentemente además dramatizamos momentos que no fueron tan duros. Es posible vivir momentos difíciles -como padecer cáncer, por ejemplo- y llevarlo con gran fortaleza. A mí me sorprende la capacidad de asumir positivamente la vida de Katie Piper. Dale un google y verás que es una persona sorprendente.
Además, solemos pensar que es "lógico" sufrir por situaciones duras, como por ejemplo las quemaduras severas. Pensamos que sería lógico tener una autoimagen corporal mala, y resulta que no es cierto (Lawrence & Rosemberg, Comparing the Body Esteem of Pediatric Survivors of Burn Injury With  the Body Esteem of an Age-Matched Comparison Group Without Burns, Rehabilitation Psychology 2007, Vol. 52, No. 4, 370–379). En ética clínica, invitamos a los terapeutas a vigilar esas representaciones erróneas, a las que llamamos la "visión de outsider".
Esa visión distorsionada de la realidad nos hace justificar que suframos por situaciones en las que pensamos que es "lógico" sentirse mal, y eso no es cierto.  No es "logico". Creemos que es lógico, pero no tenemos ninguna base para afirmarlo.
Lo lógico lo propone Facundo Cabral. Mucho más ahora, cuando empezamos a recoger su legado como pensador. Sufrir es una pérdida de tiempo. racionalemotivo.blogspot.com

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