Mostrando entradas con la etiqueta Políticas proactivas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Políticas proactivas. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de febrero de 2017

Sobre algunas personas tóxicas

Todos nos tropezamos con personas que nos resultan difíciles. Eso es una situación normal de la vida. Pero, quedarte muy cerca de estas personas, es una mala decisión personal. 
Partamos de un principio básico. Las personas somos una curiosa mezcla de situaciones, condiciones, estilos... y muchas veces, rarezas. Y con frecuencia, algunas patologías. Sin embargo, somos capaces de adaptarnos unos con otros. Este es un problema básico en el momento de decidir las relaciones humanas. Sería maravilloso tener "claro" quién nos conviene y quién no. Algo así como una guía de alergias a personas: "fulano de tal te causa rinorrea... y perencejo, diarrea. Evítalos". Pero esto no es real. Las relaciones humanas son más un camino de elecciones y de ajustes. Además, en muchas ocasiones requerimos tiempo para tener claro si logramos compaginar con una persona. 

En estas situaciones, hay una salida falsa que en muchas ocasiones es una trampa: esperar a demostrar que "fulano es mala persona" para alejarnos . La razón es mucho más pragmática: "fulano, en este momento, me parece que no es bueno para mi vida". La trampa de esperar odiar nos suele llevar a permanecer mucho tiempo en una relación o situación que no nos conviene. Lo real es que no es necesario que alguien sea terrible para que no nos convenga. La tarea consiste en establecer el balance, o en tener claro que esa persona tiene algunas de las condiciones que nosotros consideramos "no dialogables". Esos puntos que nada compensa. 

El otro extremo también es riesgoso: alejarnos toda persona que nos resulte difícil. Resulta que las demás personas, como tu y como yo, tienen luces y sombras. Mediocre como poesía, pero apabullante como verdad. Si me alejo de todo el que me molesta, puede que pierda personas que me aporten o, en incluso, que me pierda una oportunidad de aprender. 

Algunos consejitos de peluquería: 

  • Ten claro lo que no aceptas en ninguna situación: los "no dialogables"; 
  • Saber que en la vida perderemos personas, y eso no es ninguna tragedia. Por lo tanto, podrás prescindir voluntariamente de algunas; 
  • Que el tomar distancia no necesariamente es una decisión para siempre: puede que pasando el tiempo, creciendo cada persona y cambiando puede que se logre una relación más sana; 
  • Aceptar que no se trata de una condenación del otro; no supones que sea terrible, simplemente, en este momento, prefieres otras opciones; 
  • Entender que las relaciones perfectas no existen. Lo real tiene matices y sombras, como tú mismo; 
  • Y finalmente... que también los demás tienen derecho a alejarse de ti en cierto momento. Quizá sea una oportunidad importante para ambos darse la oportunidad de conocer otros más. 

@leonardoamayaMD

lunes, 25 de mayo de 2015

Felicidad, o algo por el estilo

La felicidad es, finalmente, una decisión.
Nuestra vida está llena de guerras un poco sobrevaloradas. Muchas veces, nuestra misma cultura nos obliga a batallas épicas que tienen poco sentido. Debemos ser exitosos, debemos ser "líderes" -lo que sea que eso signifique-. Debemos ser la pareja perfecta, la madre perfecta, el amante perfecto (ojalá con performances dignos de actor porno). Y estas exigencias nos conducen a un mundo maravilloso donde se pasa de la alegría total al trauma más estrepitoso, ¡muchas veces en la misma semana!
En otras ocasiones, le pedimos a nuestra pareja, a nuestros papás, a nuestros amigos una hoja da vida intachable, donde no puede haber errores y todo debe estar reluciente.
Así, nos condenamos a nosotros mismos por la terrible obligación de ser perfectos y hacemos sufrir a los que nos rodean. Y en esa batalla, llenamos días y días. En alguna ocasión, un profesional muy exitoso me decía: "llegué a donde nunca pensé que llegaría, y ahora no estoy seguro si tomé el camino correcto". Tampoco hace falta ser tan dramáticos. Por una simple razón: la vida raramente es un camino recto y organizado como se ve en algunas biografías un poco "mejoradas". La inmensa mayoría de las historias son una serie de caminos, curvas, reversa, y volver a empezar.
Cuando caemos en estas encrucijadas emocionales suele estar en el fondo de nuestra mente un par de mitos: suponer que existe el camino correcto y confundir la meta con los medios para alcanzarla. La meta, es ser felices. La trampa, que solemos asumir que la felicidad requiere una serie de cosas para alcanzarla. La pareja perfecta, el trabajo perfecto, la cantidad de dinero perfecta. Claro, usualmente no lo pensamos de forma tan directa: simplemente lo asumimos como real, y nos vamos adelante.
La felicidad es lo único que realmente buscamos. Pero, suponemos que es imposible ser feliz sin ciertas cosas. Un gran amigo me lo enseñó tres semanas antes de morir de una enfermedad muy demandante: estuvo feliz hasta el último momento. Hasta tuvo tiempo para despedirse de todos.
Pues eso. O somos felices con la realidad, con lo que tenemos en ese momento, o no seremos felices nunca. Nuestra mente demandante y los rasgos locos de nuestra cultura siempre nos podrán ofrecer razones para no ser felices. Depende de nosotros decidirlo. Si. Ser feliz es, en el fondo, una decisión.
@LeonardoAmayaMD

jueves, 14 de mayo de 2015

Aprendizajes aeronáuticos: el síndrome del piloto experto

Aprendizajes Aeronáuticos.
La experiencia aérea ha enseñado mucho, también a otros campos. Varios de esos aprendizajes tiene un alto contenido psicológico. Por ejemplo, que la mayor frecuencia de errores humanos los cometen pilotos en dos momentos bastante distintos en su recorrido: los muy jóvenes, por inexperiencia o por impericia. Y los expertos, por las dificultades para pensar por fuera de su habilidad acumulada, perdiendo la oportunidad de aprender o trabajar con común con personas menos expertas o con menos recorrido, pero que poseen información clave o puede ser una oportunidad de crecimiento.
En el momento que dejamos de escuchar, dejamos de aprender. Y cuando estás en una cierta posición de éxito, te arriesgas a aislarte en tu pedestal y así te quedas, como una columna vieja. Esto ha causado eventos lamentables en la historia de la aviación, y también puede ocurrir en otros campos.
Hace unas semanas, tuve ocasión de presenciar algo similar, en un entorno extra-aeronáutico: un personaje muy experto y reconocido en su campo tuvo  problemas importantes para captar elementos significativos de un problema porque asistió a la reunión con una visión bastante rígida de la situación, que además no era de su campo de pericia y reconocimiento de la situación. Incluso perdió el control y se levantó de la reunión. Me parece una persona admirable por su recorrido y precisamente por eso, su reacción me sorprendió. Así, que decidí escarmentar en cabeza ajena.
Ya me explico:
En algún momento, y siempre en un entorno muy restringido del conocimiento, podemos llegar a ser expertos. Si llega ese momento para mí, espero acordarme de esta experiencia: siempre podremos aprender, si tenemos la suficiente humildad para reconocer que muy frecuentemente necesitaremos información, nuevo conocimiento y siempre, del apoyo de otros.
Por supuesto espero no perder el control como esa persona, a la que además respeto en sus logros profesionales. Si él pudo perder las luces de ese modo, cualquiera también. Ahora, quizá tengamos menos esa posibilidad si aprendemos de esa experiencia.
Por contraste, hace unos meses tuve la ocasión que dialogar con una persona verdaderamente genial. Y humanamente muy divertida. Le hice un comentario muy informal sobre un tema de su competencia, y él me dijo: mm no estoy seguro de lo que dices, pero voy a pensarlo. Era una broma. Y él, un Maestro de vida. Con este aprendizaje, me encantaría alcanzar a ser así: sin falsas humildades (él tiene claro que es muy bueno en su campo) pero también sin falsas soberbias: no somos perfectos.
¿Te sirve este aprendizaje a ti?
@leonardoamayaMD

martes, 5 de mayo de 2015

Pequeña lista de la disfuncionalidad

¡La lista práctica para sufrir cada día!

Una advertencia preliminar: no me parece un buen camino vital sufrir. Sin embargo, en ocasiones es conveniente tener claro los medios para lograrlo, de tal forma que te decidas a revisar si los haces y a partir de allí, a cambiarlos. Esta es una pequeña mirada a los caminos disfuncionales que en algunas ocasiones recorremos:

1. Revivir hoy lo que no funcionó en el pasado.

Hay una frase muy realista que me encanta: “no hay nadie inocente, solo personas insuficientemente investigadas”. Si. En nuestro pasado hay equivocaciones, incluso graves. Algunas consecuencias de esos errores podemos resolverlos hoy, y otros en cambio, no podremos. Entonces, sirve de muy poco sufrir por esos errores. Si miras en lo que te has equivocado, que sea para aprender. Para quejarte y dolerte por lo que no puede ya cambiar… es por lo menos una pérdida de tiempo tóxica.

2. Culparte por el pasado

Es muy, muy frecuente, y muy practico para sufrir en cualquier día que decidas dedicarte a esa afanosa labor. Todos tenemos temas en el pasado para arrepentirnos, maltratarnos y culparnos. Hay por lo menos una razón loca que justifica esta condenación: estamos juzgando con nuestra experiencia de hoy a las decisiones inmaduras e irresponsables del pasado. No siempre fuimos viejos y sabios: antes éramos jóvenes y tontos. Pero, nos divertíamos.

3. Distraerte de trabajar hoy por preocuparte sobre el futuro

Excelente medio para traer al presente las tragedias que aún no han ocurrido, y entonces, dedicar el tiempo precioso del que disponemos para crecer para dedicarnos en cambio a preocuparnos y dolernos por lo que ocurriría en el futuro. En cambio, deberíamos quizá concentrarnos en trabajar para que ese futuro sea mejor. Y el tiempo para poner esos medios es ahora. ¡Pero ah! estás más ocupado sufriendo. Pésima inversión.

4. Apegarte a ser impecable

La calidad total a escala humana es calidad parcial. Una meta vital realista y sana es el trabajar para lograr la mejor versión de nosotros mismos. Cada día. Aceptando y reconociendo que siempre tendremos algunos temas para mejorar.

5. Asumir que eres una mala persona porque has cometido errores

Claro, cuando se pone así de evidente resulta notable que es una tontería. No eres malo por cometer errores. Lo que eres es defectuoso un poco, como todos los humanos. Claro, en cualquier momento te puedes encontrar con esos personajes que sí se creen perfectos (el típico perfil Opus, por ejemplo) y ya ves: miran a la gente como “pobrecitos” y claro, eso los hace unos cabrones insufribles. Eso sí que me parece malo.
La realidad es que la vida es un camino para ir creciendo, y esa es la meta, lo que has crecido hoy. Los errores que cometas son simplemente la realidad de no ser perfecto. Una de las más importantes habilidades humanas es saber “sacar la pata”, porque la meterás muchas veces.

6. Necesitar cosas

No te voy a proponer que vivas en una cueva. Sabemos que es divertido y una buena posibilidad vital rodearte de algunas comodidades y uno que otro “lujito”. Pero, depender de cosas para ser feliz es un verdadero camino de desgracia. ¡Porque te acostumbras a todo! y lo que nos parecía indispensable luego se torna trivial. Gozar lo que logramos tener es un buen picante para la vida. Depender de algo para ser feliz… un producto bastante venenoso del mercadeo.

7. Necesitar personas

Evidentemente los amigos y las personas significativas ayudan mucho y son un gozo vital. Pero, nadie es responsable de la felicidad de otro. Es una tarea tan demandante y personal que sólo cada uno puede asumirla. Cuando comienzas a depender de la gente, además, te haces bastante pesadito y se hace más complejo convivir contigo. El camino para liberarse de esto es fácil en la teoría y bastante complejo en la práctica: aprender a ser feliz contigo mismo, a valorar tus aficiones, a disfrutar de lo que tienes. Entonces es incluso más fácil que la gente te rodee, porque resultas una persona menos compleja y por lo menos, causas paz.

8. Considerar indispensable el ganar siempre

Una cierta competitividad te empuja a crecer. Un exceso, a competir con todos, sufrir por los éxitos de los demás y padecer el fracaso general en cada frustración normal. Además, ya la vida nos ha enseñado como termina el estilo tiburón de finanzas… (Enron, Interbolsa, etc).

9. Tener una caja de recuerdos disfuncional 

Si vas a conservar recuerdos, que sean los que te llevan a los aprendizajes y a revivir momentos gratos. Para revivir lo difícil y doloroso, nuestro cerebro requiere poca ayuda.

10. Guardar rencores que te envenenan a ti mismo

En la vida todos nos hemos encontrado con personas que estaban en un mal momento o en un mal lugar… con las que simplemente no lo logramos. Quédate con lo aprendido, deja ir lo que te perturba.
@LeonardoamayaMD

domingo, 5 de abril de 2015

Las tragedias griegas que nos montamos

"Las personas no se perturban por lo que les ocurre, sino por lo que piensan sobre lo que les ocurre" - Epícteto (55 - 135 d.C.)
La vida nos da abundantes razones para ser felices. También nos proporciona un buen grupo de ocasiones para no serlo. Pero, una buena parte de nuestro sufrimiento proviene de nuestra propia cabeza, del modo como asumimos lo que nos ocurre.
Esta realidad ya la había reconocido un autor clásico, Epicteto: “las personas no se perturban por lo que les ocurre, sino por lo que piensan sobre lo que les ocurre”. Este planteamiento de más de dos mil años le sirvió de soporte a Albert Ellis, el “abuelo” de la psicología cognitiva.
Es decir, sufrir se trata no de las “tragedias” sino de lo que nosotros asumimos que es una tragedia. Basta mirar cómo diferentes personas reaccionan de forma distinta a situaciones iguales. Para algunas, una situación dramática vital es una ocasión para crecer, y para otras, una ocasión de hundirse en la profunda miseria. Depende de cómo te lo tomes.
El problema con esas formas de asumir lo que ocurre es que estamos llenos de "mitos" donde reglamos los "debería ser". Estamos llenos de normas sobre cómo debería ser el mundo ideal, la pareja ideal, la relación ideal. Y entonces, la realidad se encarga de decepcionarnos ampliamente. Y le resulta muy fácil, porque estamos esperando situaciones que no son reales fuera de nuestra mente.
Pues esto lo tenía bastante claro hace casi dos mil años nuestro amigo Epícteto.
Para mejorar un poco nuestra tasa de sufrimiento hay un camino práctico y antiguo: desea los ideales, pero acepta la realidad y trabaja con el mundo como el mundo es.
@leonardoamayaMD

sábado, 14 de febrero de 2015

Botiquín para sobrevivir a San Valentín

Si. Otra vez San Valentín. 
Otras vez comienzas a dudar si estás con la persona correcta... porque no te llama, porque el plan parece organizado a la carrera, porque se le olvidó. O finalmente estás en la casa porque no estás saliendo con nadie (o con nadie que valga la pena).
Pues lo sabes perfectamente pero te lo voy a recordar. Es una fecha comercial. Está organizada para vender una serie de objetos cursis, llenos de corazones, que luego no vas a saber qué hacer con ellos. También es un momento bueno para los restaurantes, para vender esos vinos así como mediocritos que se han quedado en la bodega. Momento de ponerles unos pompones, una tarjetica en forma de corazón, ¡y sale!
También esta fecha es ocasión de grandes angustias (inútiles, ya verás) por la situación emocional de cada cual. La verdad, el consejo más importante es: ¡no te dejes guiar demasiado por las fechas comerciales! Pero, está muy metido en la cultura y como solemos compararnos con imágenes ideales -precisamente las que vemos en las propagandas y en el cine- pues acabamos sufriendo un poco.
Así que te dejo aquí una pequeña guía de supervivencia, de acuerdo al estado en que te llegue esta fecha:

Si estás en medio de una relación genial

¡Maravilloso! estás en el mejor de los mundos. Sin embargo, sufres porque... (1) El personaje no parece estar "tan enamorado" como a ti te gustaría. (2) La celebración no fue "tan especial" como el año pasado. (3) Te esfuerzas por sonreír todo el tiempo pero estás con miedo porque "esto puede terminar". 
El consejo es muy fácil: Concéntrate en lo que tienes. Hoy. Celebra por ti. Goza lo que puedes con lo que en cada momento tienes. Y por favor... deja de comparar tu vida con las películas.

Si estás en una relación en crisis

Ok. de acuerdo en que no estás en el mejor momento. Pero, esto es también una oportunidad. Tienes al menos tres salidas: (1) Te concentras en gozar hasta el último centavo de tu víctima. (2) te decides a celebrar por ti misma / mismo y no te preocupas por la cara del otro personaje: que cada cual lleve su batalla. (3) Pues nada, el personaje se presentó "porque le tocaba". Pues resulta, que a falta de mejor plan, ese es el que hay. ¡a divertirse! Ya mañana es otro día y verás qué decides. Pero hoy, puede esperar.
Ahhh, pero si el personaje no aparece, momento de salir a gozar con lo que te gusta y ¡toma la decisión que has estado aplazando tanto!

Si estás en una relación tóxica

Esta es muy fácil: escucha con cuidado, como si fuera una tarea de la Universidad, "Vete" de Felipe Santos. Ya él lo dice claro. 

Si estás saliendo de una tusa

Mira lo que NO puedes hacer: Quedarte en casa a revisar facebook. No. Muy tóxico. ¡A la calle, a hacer lo que te guste! Lo que sea. Momento de concentrarte en ti, vestirte para ti, ir a la peluquería, compara ropa, lo que se te ocurra y que te encante. Esos pequeños gustos costosos que le dan sentido al día sin sentido. ¡A la calle!

Si estás encerrada para que nadie vea que estas sola

Pues lee la anterior. ¡A la calle, a la calle! Se trata, como muchas tareas en la vida misma, de dos letricas: A y C. Aceptación y compromiso. 
Aceptación en sentido realista y no en de forma dramática. Se trata de reconocer que en ese momento de nuestra vida estamos así. Y tener claro que la felicidad la tenemos que encontrar en el presente real y no en un pasado que ya no existe o con unas condiciones que tampoco están ahora. 
Compromiso personal con dos cosas: vivir del mejor modo posible nuestro presente mientras trabajamos por lo que queremos en el futuro. 
La "aceptación llorosa" sirve de muy poco, se trata de saber "esta es mi realidad, así que es el mejor mundo posible, ahora". Es decir, no se trata de aceptar como acepta uno una desgracia "Oh, una vaca ha volado por encima de mí, y ahora me rodea el resultado de su digestión". No. Se trata de realismo: este es mi mejor mundo. Ahora. Y ahora voy a trabajar por el mejor mundo de mañana. 

Si te estás acordando de quien no debes

¡Alarma! En ocasiones se nos pasa por la cabeza mirar atrás. No sirve de mucho... si es para aprender, adelante! Si es para reafirmar una decisión, genial. Pero, si lo piensas para "retomar lo que salió mal"... es el momento de sacar lápiz y papel, ponerte en la tarea de recordar porqué ese personaje salió de tu vida, y así tener claras las razones por las que no debe volver. Estos días de pereza, nos confunden y nos dejan tener recuerdos muy parcializados y peligrosos: porque son irreales la mayor parte de las veces, son incompletos. 
La vida es, si queremos usar una metáfora, un camino. Y en ese recorrido te encuentras con gente interesante, que sigue contigo de algún modo, aunque quizá hoy no estén físicamente a tu lado. Pero, en ese camino te encuentras también algunas personas que quizá fueron significativas un tiempo, y luego no, o siempre... fueron candidatos a ser un "aprendizaje". 
Esas personas que han sido en tu vida un "curso de la gente con la que no me debo ver y las relaciones que no debo tener". Ya hiciste el curso. Ya ganaste esa. No vuelvas atrás!

@leonardoamayaMD

martes, 20 de enero de 2015

¡Metas y acciones!


Cuando es evidente que no vas a alcanzar las metas, no cambies tus objetivos sino tus acciones. 
Atribuído a Confucio, traducción adaptada.
En nuestra cultura de occidente, estamos en inicio de año. Es una fecha arbitraria hasta cierto punto, de hecho, el año nuevo se celebra en fechas distintas para otras culturas. Por ejemplo, el año nuevo Chino es el comienzo del año 4713, se celebrará en nuestro 19 de febrero y será el año de la Cabra. Muchos lo celebraremos, por ejemplo, los que estamos como las cabras.
El comienzo del año es siempre un reto interesante: tenemos nuevamente la oportunidad de decir mentiras o emprender procesos que permitirán nuestro crecimiento. Esta es la época en que te das cuenta de golpe que no cumpliste buena parte de lo que deseaste y te propusiste hace doce meses.
Quizá este recuerdo te golpeó mientras cumplías otro de los rituales de estas fechas: hacer aseo a fondo de tu escritorio y de tu armario, y considerar con dolor tu volumen abdominal consecuencia de las natillas irresponsables. Si, es el tiempo en que se tiene un abdomen masmeliforme.
Pero, finalmente estamos en esas fechas. Y con alguna frecuencia es la ocasión de repensar lo que no hicimos, lo que quedó pendiente y bueno, la ocasión del "ahora sí". 

Generalmente estas situaciones nos producen emociones bastante negativas: la culpa loca por lo que ha quedado pendiente y nos esperó en la oficina hasta el día de comienzo, los logros que no alcanzamos, y tantas cosas que decidimos hacer hace meses y no hemos hecho. Todo esto nos apabulla en un momento de particular fragilidad: cuando además hemos descubierto que otra vez tragamos como poseídos en las fiestas y ahora nos acompañan diez kilos de más que nos recuerdan la navidad.
La culpa es esa emoción que surge cuando miramos el pasado para condenarnos y acusarnos por lo inconstantes y mediocres que hemos sido en algunos campos. Y es una emoción que no sirve para construir nada. Nos concentramos en considerar los errores cometidos en el pasado pero convertimos esta evaluación en sufrimiento. Nos maltratamos por realidades que no son nuestros mejores productos pero finalmente no podemos cambiar.
Es mejor invertir esa fuerza en volver a mirar tus objetivos, proponerte metas evaluables en el futuro (nada puedes hacer con lo que no hiciste) y proponerte desde ya acciones pequeñas, cotidianas, específicas para cada día: serán finalmente esos esfuerzos de cada día los que permitirán cambios en tu vida, acercarte a esos objetivos grandes que no vas a lograr en una semana, pero sí en la suma de lo que hagas cada semana.
@leonardoamayaMD


lunes, 12 de enero de 2015

Recetas de vida fácil

Felicidad es, muchas veces, una decisión.
Hay muchas definiciones de la compleja noción que llamamos Espiritualidad. No me voy a meter en esa tarea, que además, puede importar poco para la meta de hoy. Espiritualidad suele estar relacionada con alcanzar la paz en medio de las circunstancias personales, logrando que las dificultades y el dolor no conduzcan a la perturbación y una cierta distancia de los objetos a los que nos apegamos, también cuando estos "objetos del afecto" son personas. Estaría cerca de poder amar sin depender, donde radica el sano egoísmo de amarse más a uno mismo que a cualquier otro. Para efectos prácticos, podemos considerar a una persona espiritual como alguien que vive y comunica la paz sin ser por eso un personaje rarísimo que se pone permanentemente como ejemplo. Por tanto, será una persona que no juzga a los demás como malos, ni se califica a él como bueno. Quizá es alguien que simplemente acepta cómo somos, humanos, y acepta el mundo como es. Y mientras tanto, vive el día y lo deja vivir a los demás. Muy fácil para escribirlo, un poco más difícil lograrlo.
Y esa situación de "felicidad - paz - imperturbabilidad" ha sido el tema del pensamiento psicológico, incluso cuando formaba parte de la filosfía, más de 23 siglos atrás.
Está en la línea de las tareas humanas más importantes, en las que estar en el camino es por sí mismo un logro y donde alcanzar tal meta es un ideal. Para un escrito de fin de semana de inicio de enero, basta con ver algunos puntitos que son, en el fondo, consejitos de peluquería.

Resulta que las personas sufrimos mucho por interpretaciones, peleamos por etéreos como "respeto", "reconocimiento", "aceptación", etc. No se trata necesariamente de vivir sin disfrutar estas posibilidades, sino de no sufrir cuando no lo obtienes siempre ni de todas las personas. Gózalo cuando lo logres, que será algunas veces, de algunas personas. En las demás ocasiones, se trata de dar las batallas que quieras dar sin sufrir por eso.

Usando un estilo que el padre de la Terapia Cognitiva, Albert Ellis, usaba como "canciones racionales" o poemas racionales... podemos resumir esto en una batallita articulada: 
  • Que no me haga sufrir lo que piensa o me da la gente.
  • Porque muchas veces es sólo un que yo tengo reglas muy exigentes.
  • Porque si es incluso cierto, no los hace malos: no tienen que actuar siempre como a mí me gustaría.
  • Porque incluso, si lo hacen, no los hace personas terribles, los hace humanos.
Y otra...
  • Que no me haga sufrir lo que no me gusta de lo que me pasa ahora
  • Porque sufrir no es un método, y por tanto no cambia nada
  • Porque siempre habrá una meta pendiente o un deseo no alcanzado
  • Y mientras batallas por ellos, sufrir y quejarte no te aporta nada.
La gente no me quiere
  • La gente no me quiere como a mí me gustaría, y tienen ese derecho... incluso nosotros no queremos a todas las personas como cada una de ellas querría ser querida
  • No me importa que la gente no me quiera como a mí me gustaría
  • No es malo que la gente no me quiera como a mí me gustaría
  • No me importa tratar bien a la gente, aunque no me trate como a mí me gustaría (No soy tonto porque trate a las personas mejor de como pienso que ellos me tratan)
Pues eso. Feliz año nuevo, y ya estamos en enero para poder comenzar otra vez las guerritas del día!
@leonardoamayaMD

lunes, 23 de junio de 2014

Facebook, stalkers y la limpieza de primavera

Borrar o no borrar: he aquí el dilema... (Que pena con Hamlet)
Facebook es en ocasiones como ese armario de la cocina donde tienes cosas valiosas que habías olvidado, venenos que ni sabías que tenías, incluso te encuentras con la mala experiencia de incluso una rata muerta. También están -el armario y facebook- llenos de cosas viejas que pensaste alguna vez usar, etc. Y como en el armario, de vez en cuando toca ordenar el teléfono y facebook.
Algunas cosas las borrarás -y botarás- porque realmente no la usarás nunca, y si la vuelves a necesitar, entonces te buscas otra nueva. Otras te conviene botarlas porque son tóxicas. Por ejemplo, esa pareja antigua que de vez en cuando espías y te hace sufrir otra vez. Otras cosas y personas es bueno sacarlas porque te estás llenando espacio... y haciendo perder el tiempo. Ésas son las que pueden doler, porque siempre hay esquinitas de la esperanza, pero seamos prácticos: ¿De verdad piensas que te vas a poner otras vez esos jeans? ¿Realmente piensas que esa persona va a dar más de lo que ya dio?
Algunas cosas las dejas porque para qué sacarlas: son aquellas personas que no aportan mucho a tu vida, pero son gente buena que tarde o temprano te gustaría tratar más. En el armario viene a ser como ese reloj clásico que no te vas a poner hoy, pero que de vez en cuando acaricias y te trae recuerdos.
Vamos a ver si te sirven estos consejitos prácticos, para comenzar la semana en la peluquería:

A quién sacas, y porqué lo sacas

El objetivo de la vida es ser feliz. Y a falta de felicidad, estar tranquilos. Y para estar traquilos, toca tener una cierta dosis de mala memoria. Así, si estás de acuerdo con lo que te acabo de decir, Sacas a quien te duele ver. Sacas a la persona que te hiere cuando te encuentras en la calle o cuando la ves en una foto. A lo mejor con el paso del tiempo no te afectará, y entonces, podrás actuar como un espía y hurgar en la basura de los demás (en facebook, me refiero). Pero quizá entonces, tendrás otras cosas que hacer y ya no te importará. 
Al principio duele un poco, porque solemos conservar el dolor de lo que no fue. Las telenovelas nos han ayudado mucho a eso, a llenarnos de pendejadas irreales que nos hacen sufrir. Para ser claro: lo que duele, fuera. Y bloqueo y todo. Pero ojo, lo que duele y ya no tiene sentido, lo que duele y no tiene futuro. 

A quién dejas, y porqué lo dejas

Evidentemente dejas a las personas que son valiosas. Dejas a los que han sido valiosos y ahora están lejos o la relación no pudo seguir más adelante, pero no te duele ni hay algo turbio que prefieres olvidar. Guardas recuerdos que de vez en cuando ayudan en la vida, ojeando los años pasados.
Guardas lo que tiene esperanza realista, la gente de la ciudad que querrás visitar y esos amigos grandes que están quizá a 8 horas de avión pero a dos latidos del corazón (¡Huy! que poético). Pero lo guardas su esos recuerdos te sirven de apoyo para seguir adelante, con tu vida tal como esas personas siguen con sus vidas.

Controlando los impulsos locos

En ocasiones, sacas gente porque te dan impulsos locos que no tienen sentido. Cuando son personas con errores de casting graves: esa gente que sabes que no está cerca de ti, de tu mundo, de tus posibilidades y sin embargo intentas cambiar la realidad. Si no te genera impulsos locos de mirar, curiosear, comunicarte, etc., las puedes dejar, como un adorno exótico que no pega mucho en tu casa pero le da algo de kitsch. Peeeero, si esa persona no tiene sentido o en este momento no parece tener ningún futuro, y, condición 2, te da por hurgar en la basura... pa' fuera y bloqueado. 

El pequeño espía que todos llevamos dentro

Espiar tiene su encanto, y facebook nos permite hacerlo en muchas ocasiones. Si es algo lúdico, es decir, una pequeña diversión enferma que no es delictiva ni afecta la salud, adelante. Pero, si hurgas en la basura, tocando las ratas podridas de tu pasado o la caquita de diversos otros animales... búscate un mejor plan. Pa' fuera, bloqueado.

Vamos a lo básico-básico

Hay algunos criterios que son difícilmente discutibles. Nos ayudan a tomar esas decisiones difíciles que son... tan fáciles de aconsejar pero tan complicadas de vivir. Te cuento:

  • Ir a lo básico: ser feliz. Este es el criterio clave. Si estás de acuerdo con esto, ya te resultará más fácil determinar uno que otro que debe irse. Si algo no funciona, lo llevas al taller una o dos veces. Pero si no se logra... a la basura y entonces a buscar algo que esté en promoción. 
  • Ir a lo básico: evitar lo tóxico. ¡Otro punto clave! Pasa con algunas serpientes, pasa con las personas: esas caras que quieres, no quieren, puedes, no pueden, y así hasta que te entonteces y dejas de valorarte y comienzas a regalarte... y entonces, te quedas en tu versión barata. Ya lo sabes, deja pasar el problema, y si no, deja pasar al problemático. 
  • Ir a lo básico: no perder el tiempo. La política que aprendimos en el colegio: lo que no sirve, que no estorbe. En ocasiones nos quedamos detenidos emocionalmente en una relación que no funciona, que no avanza, que es... una pérdida de tiempo porque ni sales del mercado, ni te metes en la canasta. Ya lo sabes: no están en el mismo momento, cosas así. Pues es probable que el personaje ni considere el plan... porque pareces en promoción. Y lo peor: tú te has puesto en promoción y así te tratan. 
  • Ir a lo básico: hay que reponer el mercado de vez en cuando. ¡Super básico! Uno no queda atrapado en la misma gente de un día para otro: va ocurriendo poco a poco cuando dejas de buscar, cuando dejas de moverte. Y pasa como con las verduras: se acaban o se pudren, y entonces, a volver al mercado y dejar el resto en el tanque del reciclaje. 
  • Ir a lo básico: los buenos amigos también se equivocan. Una medida de prudencia: se saca a uno que otro, pero un aseo general en el que limpias más del 15% habla más de tus propios problemas para elegir a la gente que de la gente misma que sacas. Es un problema de como estás diseñando tu casting... porque resulta que también a la gente hay que darle alguna oportunidad. Pero, no tantas. 
  • Ir a lo básico: la gente viene y va de tu vida. Pocas personas son eternas, y esas, incluso tampoco lo son. Acéptalo. Alguna vez vas a sufrir, y algunas veces es mejor sufrir un poco. No lo conviertas en un drama, es una tarea administrativa. No se trata de insultar a los que alejas por un tiempo, se trata de limpieza de verano. 
  • Ir a lo básico: no es un drama. Es lo normal. La gente pasa, tú tienes algún duelo, otros llegan. Esa es la vida, todos pasamos por allí, en ocasiones con duelos que se resuelven con la ayuda del Dr. Buchanan's Master, en otras, con el Dr. Máster en psicología. Pero duelos, todos. Eso es la vida, el mundo no se termina.
@leonardoamayaMD


miércoles, 2 de abril de 2014

La mala costumbre de vivir como una víctima

"No hay nadie inocente, sino insuficientemente investigado" Cultura popular
Con una frecuencia disfuncionalmente elevada, asumimos que somos víctimas de la fatalidad, de la crueldad de las personas que nos odian o de las lamentables y perversas fuerzas de la realidad. Y nosotros, como inocentes ovejas que padecemos todos los males, las personas lamentables que nos maltratan, y las parejas terribles que el destino pone a nuestro lado.
Estoy hablando de las desgracias cotidianas, y no de la acción de la naturaleza -un Tsumani- o el trabajo de un déspota como Hitler o Göering, e incluso de un déspota tropical y analfabeto
como Maduro. No: hablo de lo cotidiano. De la universidad, del trabajo, del romance tóxico de cada día.
El problema con sentirnos víctimas es que renunciamos a ser protagonistas de nuestra vida y nuestras decisiones: si todo depende de los actores externos, de las crueldades del destino y de las perversidades del resto del universo, entonces no tendría sentido trabajar por el cambio o poner medios para que mejore nuestra vida.
Pero vamos por partes. Mira, tu y yo sabemos que somos en ocasiones cabroncetes. Yo no llevo a cabo todos los homicidios que se me ocurren por las complicaciones que genera, como deshacerte del cadáver, limpiar la sangre y recoger las vísceras. Entonces, me consuelo con desearles la mujer por cárcel y cosas así.
Hay algo más terrible aún. Muchas veces somos cómplices de las situaciones lamentables en las que nos encontramos. Primero, porque sufrimos desproporcionadamente por pendejadas. Sufrimos porque evaluamos como tragedias cosas que no lo son. Tememos que no podremos soportar la soledad y nos enfurece a muerte que ese personaje o personaja nos haya dejado tirados. Consideramos insoportable situaciones que hemos soportado otras veces... Mira que muchas veces hemos superado las "tragedias" que nos caen encima. Mira, mira... seguro que si nos hacen la cuenta bien, muchos de nosotros nos merecemos bastantes cositas difíciles. En algunas ocasiones, porque en contra del sentido común y de los consejos de la humanidad toda, en contra de la opinión de nuestra madre, de nuestra abuela, de la señora que vende cigarrillos en la esquina, nos metemos con una persona que nosotros mismos sabemos que no nos conviene. Y luego, nos ponemos en la irrealidad de atribuirlo a la mala fortuna. No: son simplemente las consecuencias de nuestros actos. Así que si te metes con el equivocado, has desde ya la reserva para psicoterapia al terminar o disfruta en lo posible a esa persona tóxica y ¡huye cuanto antes!
¿Y sufres por el resultado de la Universidad? Si, acéptalo: incluso te merecías menos. No es que el profesor te odie. Seguramente podría tener razones, pero quizá tiene otras personas más significativas para él a las que detesta y les dedica toda su energía negativa. A ti, simplemente te puso la nota que te merecías. El problema de creerte víctima aquí es que no aprendes. Mientras consideras que tu profesor es hijo de una meretriz que se vende en la calle por tres pesos, te olvidas de lo más importante: que lo que no estudiaste son temas que serán importantes para tu vida. Y que, finalmente, eres una vaga redomada o un perezoso inconsecuente. Es duro reconocerlo, pero reconocer su responsabilidad ayuda para que te propongas mejorar un poco y llegar al envidiable nivel de mediocre funcional.
Y el trabajo... vamos a ver, ¿te sirve de algo sufrir todo el día y odiar a cada persona que vez? ¿se lo merecen porque son injustos contigo? Sufrir no sirve para nada. Te hace aún más insufrible cada minuto que pasas allí. Y ellos... pues quizá son cabrones algunos. Pero es poco probable que cambien para que tú no sufras. ¡Si no les importa que sus hijos, su mujer, su madre y la señora de la lavandería sufran!
Sentirte víctima no cambia el hecho que el timón de tu vida sólo lo puedes llevar tú. Sentirte víctima te hace abandonar la tarea de construir una vida mejor y te concentra en la inútil tarea de sufrir... Además, incluso en el caso real de estar bajo un jefe terrible y una pareja insufrible, eres mucho más que una víctima. Encuentra la fuerza en ti para cambiar de situación, crecerte ante las que no puedes cambiar y concentrarte en los otros mundos que habitan en ti. Y siempre, piensa hasta dónde tú eres cómplice de lo que te pasa, para que te "pases" a tu lado y juegues tu juego por ti mismo.
@leonardoamayaMD - racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 30 de marzo de 2014

Sobre el trabajo y otras tareas infernales

Un día cualquiera en la Universidad, oí una frase llena de carga filosófica:
No sé porqué se me ocurrió meterme en la Universidad, si hubiese podido ser simplemente una zorra feliz (comentario de una estudiante, en temporada de exámenes)
Escribo en un día domingo. Y desde la ventana veo un piso de la Bolsa de Valores de Colombia de la calle 72 en Bogotá con sus luces encendidas. O alguien está trabajando ahora, o hay una fiesta a la que no me han invitado. Muy posiblemente la verdad es menos festiva: hay gente trabajando. También hay otros que están poniéndose al día para alcanzar a entregar todo lo que tenían pendiente para mañana. De forma cruel, algunas empresas colocan la junta el lunes en la mañana. Sí, algunos estarán preparando los informes donde se colarán errores que sólo brillarán con el esplendor del sol cuando estén primorosamente impresos y visibles en el power point ante toda la junta. Otros estarán atrasados en su semana cuando aún no ha comenzado incluso. Y peor, se ponen a leer este blog con todo lo que tienen pendiente.
Pues vamos a ver si hacemos algo productivo, breve y que nos ayude a continuar el trabajo que falta. Comencemos con unas elegantes verdades como una piedra:

Verdad como una piedra #1: ésta es la realidad

Todos podemos aspirar a tener un trabajo que amemos. Pero, no siempre en nuestra vida lo tendremos. Quizá lo alcancemos durante periodos largos, pero siempre habrá alguna oportunidad o un tiempo en el que nos tocará morder un mal trabajo o los aspectos más aburridores de nuestro trabajo. incluso el DJ tiene malos días y la stripper desarrolla alergia al tubo.

Verdad como una piedra #2: alguna vez toca pagar la fiesta

Todos los trabajos, incluso los que amamos intensamente, tienen momentos aburridores y "jarticos". A lo mejor amas ser pediatra, pero la experiencia del consultorio de pediatría a media tarde es dramático. ¿sabes porqué? porque la diarrea es una situación frecuente en niños. Dejo lo demás a tu imaginación. Yo adoro ir a mis clases en la Universidad (las mismas que algunos de mis alumnos odian) pero, yo detesto calificar. Aborrezco el sistema electrónico para subir las actas de notas. Pero, me toca pagar la fiesta: toca pasar las notas, y calificar. Y si volvemos a la stripper, pues me imagino que todo el día con ese clima y tan poca ropa debe ser fatal para las infecciones respiratorias. 

Verdad como una piedra #3: nadie te dijo que venías al circo

Si señor, hay que diferenciar la diversión del trabajo. Incluso en los mejores entornos laborales, hay una alta tasa de migración de talento. Con el tiempo, te aburres hasta de la langosta en nidos de calamares, y empiezas a extrañar el pan duro que se olvidó en una esquina de la cocina. Claro, lo ideal es que conduzcas tu vida hacia un trabajo que te guste, o al menos que no lo odies de forma encendida. 

Verdad como una piedra #4: Aunque te guste, te vas a cansar

Si señor. Adoro la consultoria, las salas VIP y la consulta. Pero, al final de una noche de trabajo, uno se cansa. Luego de años soñando con tomar un avión cada tres días, entonces descubres que prefieres dormir toda la semana en tu casa. Si, nos cansamos. Hacer las cosas bien es agotador siempre. Tengo algunos amigos en el campo de la farsándula, y alguno me contaba en estos días que estaba agotado con una filmación en la que llevaban tres días. Lo peor es una escena que estaban filmando y en la que se tomaron 16 horas, no era propiamente de candidatura al Oscar. Era algo así como cantar una frase tonta y bailar rodeado de una cantidad de extras y extros, modelos y modelas (millones y millonas, como diría un dictador idiota) detestables. y si piensas en la stripper, también. 

Verdad como una piedra #5: mientras más lo piensas, más te amargas

Pues eso. El poder multiplicador de la caca mental es infinito. Si piensas todo el día en las cosas terribles que en tu dramática mente habitan, pues comienzas a sufrir, te conviertes en un personaje hosco y tu vida toma rasgos miserables. 
Además, te agotas más rápido, te odian los que te rodean -porque te tornas un personaje que es como el foco de toda oscuridad-.

¿Y entonces?

Pues entonces, la salida es fácil. Si estás en el trabajo perfecto, acepta que te toca pagar la fiesta de vez en cuando. Si estás en el trabajo no tan perfecto, recuerda orientar tu esfuerzo para que logres ir adelantando el camino a uno mejor, y mientras, goza la fiesta en lo que puedas, mira las cosas buenas y pasa un poco de las malas, porque no las puedes cambiar o porque cambiarlas no te resuelven la vida. Y si estás en lo profundo de la inmunda, en el trabajo de tus pesadillas, recuerda que al menos te pagan, y concentra todos tus deseos de venganza en construir un campo feliz allí donde puedas, mientras te vas moviendo para lograr salir de allí. No te conviene aplazar tu felicidad a cuando estés en las condiciones perfectas...
Y nada más! ¡¡¡Feliz lunes!!!

LA
@leonardoamayaMD - racionalemotivo.blogspot.com - www.leonardoamaya.com



domingo, 15 de diciembre de 2013

Una vida llena de desgracias... que nunca han ocurrido

"Los callejones sin salida son mi mejor fuente de inspiración" 
Milan Kundera
Una ávida lectora y logoterapeuta que disfruta el agradable y cálido clima invernal de Suecia mientras cursa un doctorado me envía esta frase de Kundera. ¡Da mucho para pensar y decir!
Comencemos por partes, como hace uno cuando se debe comer un elefante.
En nuestra vida con alguna frecuencia nos tropezamos situaciones de las que pensamos no tienen salida. Sufrimos locamente, nos ataca la angustia, tiramos por la ventana proyectos y metas ante el drama. Muy frecuentemente, se relaciona con temas afectivos, como cuando termina una relación en la que habíamos empeñado mucho de nuestro esfuerzo (e incluso peor, tiempo y dinero).
Claro, ahora podemos decir que no valía la pena, que fue un error, pero mira: nos costó meses de drama, alguna que otra pastilla psicoactiva, terapia, etc. Quizá incluso pasa cuando estamos solos y pensamos que no conseguiremos la persona ideal (y asumimos locamente que sólo se puede ser feliz con alguien, ya te cuento de eso...).
En ocasiones, el drama se presenta porque hemos tomado una decisión que ha cambiado el rumbo de nuestra vida, o evaluamos que algo a lo que dedicamos muchos años no tiene sentido, y en consecuencia asumimos que nuestra un parte sustancial de nuestra vida ha sido un error. En este caso, la telenovela comienza con una promesa de mínimo tres temporadas.

Con frecuencia, nos pasan por la cabeza algunas ideas bastante tóxicas relacionadas con estos dramas. Hoy, te cuento dos:

Mi vida no tiene sentido sin .................... (Coloque en la línea punteada el idiota en cuestión).

Si estás pasando por esta situación, piénsalo con más cuidado y usa la memoria. En otras ocasiones, has sentido lo mismo (quizá una de esas relaciones escolares complicadas) y resulta que sobreviviste. Fuiste capaz de recomenzar y luego, el personaje en cuestión pasó a la historia. Otras veces, puedes acordarte de personas a tu alrededor que han pasado por la historia, y han seguido adelante. Incluso muchas veces, esas personas se han "librado" de un verdadero problema al dejar que ese mal momento pase a la historia.
Nuestra vida tiene muchos más sentidos. Claramente tener alguna persona significativa a nuestro lado puede ser un buen plan. Pero, las personas, todos, somos afortunadamente reemplazables. Todos. Todos... Y luego, quizá es el momento para considerar si el problema quizá no esté en el modo como tú manejas tu vida.
Veamos... es bueno que tengamos una relación, una persona que nos quiera. Bien, no es indispensable (pregúntale a alguien casado y ya verás: es posible vivir con una persona que no te ama...) En segundo lugar, es bueno que tengamos una relación profesional retante, un trabajo que nos da algunas emociones, nos permite crecer y nos proporciona dinero. Por lo menos eso estaría bien. Tercero, amigos y familia. Pero hasta aquí, son campos de la vida en los que requerimos otras personas. Te agrego un cuarto y quinto punto. El cuarto, ten una afición, un arte. Pintura, baile, música, cine, afecto por la moda o el diseño. Son cosas que puedes hacer o disfrutar y tareas que haces para ti. No necesitas a nadie para ese plan. Con mucha frecuencia, le dedicamos muy poco tiempo a esa actividad tan importante. Y el quinto, espiritualidad, ir más allá. No hace falta que sea un tema religioso, la espiritualidad es simplemente ir más allá de lo corporal. Meditación, contemplación, de lo que sea. Uno puede ser notablemente espiritual en este sentido y no tener ninguna creencia religiosa.
Pues mira, no es fácil cojear de dos de estas cinco patas. Y si no practicas las "patas" cuatro y cinco... tres son muy pocas para mantenernos estables. Consejo de peluquería: busca tu arte, busca tu contacto con el espíritu.

Estoy más solo / sola que un hongo y no conseguiré nunca a nadie que me haga feliz.

¿Te das cuenta que es una predicción? Nadie te puede garantizar que consigas a alguien. Nadie te puede garantizar que el que consigas no resulte de lo peor. Tampoco nadie te puede profetizar que no conseguirás a alguien. Pero, por lo menos hay que salir de la casa. No para buscar a nadie: para pasarla bien mientras te dejas encontrar. Si te quedas encerrado/a, pues tocará con el que reparte la pizza, que quizá no es eso lo que está buscando.

Vamos a Kundera, y aprovechemos la licencia de tergiversar y hacer decir a la frase lo que se nos de la gana: inspírate cuando te encuentres en ese callejón sin salida. Y ya verás que la tiene. Al menos, para pasarlo bien hoy. No te hablo de magia. La solución no aparecerá fácil, pero te garantizo que si te quedas llorando y quejándote, allí sí que no aparecerá nada.

Racionalemotivo.blogspot.com


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Construir sobre arena... o quizá sobre algo un poco más blando

Construir la vida sobre un fundamento claro es la razón por la que no podemos edificarla sobre caca. 
Efluvio filosófico-etílico
Tuve un pequeño escrúpulo para escribir el título que me parecía más acertado para hoy: no se puede edificar sobre un campo de lo que ya dije. 
Incluso para el mercadeo esta idea es clara. Recuerdo que una de las los principios de Nike Europa es: "las cosas se hacen con gente buena". Se hacen cosas grandes con gente grande, con metas grandes, con ideales grandes. 
Me contaron que vieron en un lugar cualquiera una frase un poco impactante: el cartel decía algo así como "mis motivaciones son mis enemigos". Seguramente se trata de esas frases que buscan impactar y ya está, pero nos sirve para echar carreta hoy. 
Resulta que es una motivación bastante pobre. Se apoya en una de las peores experiencias humanas, si asumimos que tenemos gente en nuestro pasado que hay que dejar allí. Pero dejemos lo feillo a un lado y pensemos en positivo. 
Nietzche decía (más o menos): Quien tiene un porqué, aguanta cualquier como". Y a eso vamos. Tener razones para actuar es clave para movernos. Ayuda mucho que esos porqué sean con las metas constructivas, con las personas constructivas, con lo mejor que nos rodea. Porque así podemos construir hacia el futuro, apoyándonos con lo mejor del presente. 
Viktor Frankl hablaba de las crisis del absurdo como una forma radical de las crisis de sentido. Va más allá: no sólo pensar que la vida propia no tiene sentido sino que es absurda. Hay además mucha investigación que ha mostrado este fenómeno como un efecto de la cultura contemporánea. Ahora, tener un sentido vital no quiere decir que deba ser "el" sentido. No hace falta que nuestra vida se oriente por la salvación de una especie de primates en riesgo de extinción en las Islas Faroes (donde de hecho, no hay primates, me imagino que por el frío de los mil demonios que hace allí). 
Así nos permitimos un sano egoísmo. Esto es: primero tú. Hasta los más fuertes actos generosos tienen algún premio. Al menos te da alegría no ser tan cabrón como otros, o como tú mismo hace un tiempo. Está bien. No nos pongamos esas metas locas (porque son irreales) de hacer lo bueno de forma super altruísta. Es una sobredemanda, algo que va más allá de lo que puedes pedirte. Pero preocúpate por tener una motivación constructiva: el arte, la moda, la salvación de las últimas tres guacamayas importadas y casi congeladas de las islas Hébridas, a punto de extinguirse ahogadas en la última llovizna del norte de Escocia. 
Pero vamos a lo importante: espero que hayas por lo menos pensado en lo tóxico que es construir encima de nuestros odios. De hecho, parece pobre y un tris patética una vida que no tiene más motivaciones disponibles que sus propios pequeños y retorcidos odios. A las personas que he conocido radicalizadas en este momento de vida... pues he procurado tenerlas de lejitos, porque además de rasgos del carácter bastante extremos, suelen ser personas conflictivas y tóxicas para su entorno. Así mismo. Un motor a base de caca puede ser muy ecológico pero un poquito maloliente, ¿no?
Pues seguro que tú no eres de esas personas (no creo que ese perfil lea mucho y menos un blog como este). Mira que en últimas, cuando uno crece pensando en sus "pequeños odios" finalmente está actuando de cara a la platea, y a al gente que debería ser menos significativa de su vida. Los errores del pasado, las personas de la historia mala... pues déjalas como aprendizaje y búscate motivaciones más higiénicos. ¡Seguramente que es más sano!
racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 29 de julio de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría: sobre la dieta cotidiana


La comida es una parte importante de una dieta balanceada
-Fran Lebowitz

La célebre y ácida escritora de la Gran Manzana ofrece esta frase llena de profundidad. Ojo, estoy seguro que lo dijo pensando a qué se refería, o en el mejor de los casos, profundamente borracha. Porque es una frase de una gran sabiduría!
Vamos a ver. Una dieta balanceada incluye un poco de todo lo bueno disponible, y si es posible, un toquecito de lo malo, pero balanceadito. Si pensamos en la dieta vital, en el régimen alimenticio de nuestra vida, es importante que haya comida, amigos, un poco de drama, un poco de creencias desconectadas de la realidad, una gran dosis de realismo, estabilidad, un poco de incredulidad, un poco de espiritualidad, un poco de respeto a los demás, mandar a algunos a la mierda de vez en cuando, etc. ¿Ves? la comida es una parte importante de la dieta balanceada, pero no basta con comida. 
Vamos a hacer una pequeña revisión entonces de una dieta balanceada:
Comida: el tema está claro. Pero se trata de comer con la gente que toca. Así que si aceptas comer con alguien, es porque te vas a divertir. Los demás, que te manden un mail.
Un poco de drama: Si, le da un poco de picante a la vida encontrarte con algunos amigos con sus rollitos y sus historias. Puedes apoyarlo -de vez en cuando es bueno saberse útil-. Ahora, son la sal de la vida, no la base de la alimentación. Que vayan a terapia los demás. Y si hay gente muy perturbada a tu alrededor... recuerda que el peso de cargarles los rollos puede ser muy ominoso. Los que necesiten terapia, terapia. Los que necesiten medicación, medicación. Los que se deban pasar una temporadita por el hospital de confianza, acompáñales a hacer la maleta.
Una dosis de realismo: el mundo es como es. No lo vas a cambiar. Acéptalo, y trabaja por sacar lo mejor que puedas de lo que realmente tienes posible. Acepta que cometerás errores y procura aprender de ellos.
Una dosis de sueños: apuesta por lo que quieres logra en tu futuro. Aprende que el futuro se construye hoy, con lo que tienes en tus manos.
Un poco de espiritualidad: una espiritualidad sana, que se apoye en lo mejor de tí, sin exigirte más de lo que puedes dar. Una espiritualidad que te ayude a construir a partir de lo bueno, y que no te castigue por los errores y dificultades que son simplemente la consecuencia de ser humanos.
Un poco de incredulidad: para que cuentes con lo que hay y no demandes de tus amigos más de lo que pueden dar. Construye sobre las realidades, las promesas son sólo eso. Palabras. Tienen mucha fuerza, pero sólo cuando se hacen reales. Cuando tu las tomas como reales y no resultan, sufres. Allí puedes ver su poder. Y cuando las aceptas como posibilidades, y te invitan a construir.
Gente buena: las cosas se hacen con gente buena. Rodéate de personas mejor que tú, de quienes puedas aprender. Realmente hay muchas personas así. Ten cuidado de las que... no están en tu mismo momento.
Leonardo Amaya / racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 30 de septiembre de 2012

Solas y solos: la trampa de la necesidad

Desear algo, quererlo apasionadamente no se hace una necesidad. 
Los seres humanos somos intencionales. Buscamos cosas. Nos colocamos metas. Si ellas, nuestro día a día tiene un rumbo torpe y con frecuencia nuestros actos son titubeantes. Esto lo sabemos desde Aristóteles (Libro de la Ética, II). El filósofo griego remarcaba que esa búsqueda se orienta a nuestros talentos, a aquellos rasgos de nuestra vida que podemos desarrollar para ser mejores.
Esa búsqueda reclama, además de la intención, emociones apropiadas, paciencia en los múltiples pasos que reclaman nuestras metas más elaboradas y altas, y una significativa dosis de tolerancia a la frustración. Sin estas habilidades, nuestro recorrido vital se hace perturbador y con frecuencia tomamos decisiones que nos alejan de nuestra meta.
En la vida real, lo más frecuente es que el camino más corto entre dos puntos sea una curva. No es frecuente que logremos de forma lineal y recta nuestros propósitos. En frecuentes ocasiones debemos tomar "curvas", incluso retroceder para cambiar de camino cuando el que hemos tomado no ha resultado adecuado.
Aquí entra e juego de la tolerancia a la frustración: las decisiones importantes raramente se toman con todos los datos necesarios para que la elección sea perfecta. Así que muchas veces, es una "apuesta calculada": algunos elementos de información básica y entonces asumir el riesgo.
Estas habilidades requieren en muchas ocasiones que evitemos las trampas de nuestras sobredemandas.
Querer mucho algo no lo hace necesario. No lo convierte en indispensable. Soy yo quien acepta que es "vital" y sin eso "no soy feliz". Aceptar estas ideas nos dificultan mucho controlar nuestras emociones, nos desespera y frustra cuando no lo logramos rápidamente o de forma fácil en oportunidades nos lleva a renunciar antes de tiempo o empeñarnos en permanecer en un entorno difícil o poco productivo. Es decir, finalmente, nos dificulta lograr nuestras metas.
Hay una trampa adicional: asumir algo como "indispensable" para nuestra felicidad genera que la aplacemos. Tiene mucho de una visión del "todo o nada" O tengo esto que quiero para ser plenamente feliz o no soy nada feliz. Realmente, lo ideal es que seamos ya felices mientras buscamos lo que nos haría más feliz en nuestros cálculos o en nuestras metas.
La realidad es que, además, en la vida no podemos conseguir todo y al mismo tiempo. Por lo menos, es poco probable. Nuestro día a día contiene con frecuencia decepciones pequeñas y grandes, problemas de distinto tamaño y riesgo. Pero, también contiene pequeñas y grandes ocasiones para ser felices.
Nuestro sistema límbico -una parte muy importante y activa de nuestro cerebro- está encargado de mostrarnos los riesgos, así que tendemos de cierta forma a resaltar las amenazas y los momentos complejos en el día a día. De una forma automática los exageramos. En ocasiones es útil, y en otras, perjudicial. Para eso tenemos la corteza cerebral, donde reside nuestra razón: allí ponderamos si esa alarma es importante o es simplemente se "activó" sin un motivo suficientemente importante. Y en todo caso, sufrir no es una estrategia. Una vez revisada la "alarma", ponerse manos a la obra en las pequeñas cosas que HOY pueden cambiar tu mañana es mucho más eficaz que sentarte a sufrir y esperar que el mundo cambie para hacerte feliz, que es poco probable. Tomar el timón de la propia vida, aprovechando la fiesta que siempre hay en un rincón del barco.
racionalemotivo.blogspot.com


miércoles, 16 de mayo de 2012

Y... ¿vale la pena ser insoportable?

Antes de autodiagnosticarte de baja autoestima o depresión, asegúrate de no estar rodeado de gente pelotuda.
- Texto viral en internet
Ser una vieja inmamable o un tipo cabrón tiene consecuencias. Así es la vida. Acabas rodeado de gente con baja energía, a quienes les falta la fuerza para mandarte a la mierda, o peor aún, por personas que se comportan igual que tú en ese tema y forman un agujero negro de maldad y mala leche.
En general, esos ambientes hacen sufrir. Por supuesto, si estás leyendo esto, es probable que no te comportes así tiempo completo: en general, las personas que hacen de ser insoportables su estilo de vida están bastante atrapadas en ese mundo, a través de una tupida red de relaciones disfuncionales. No les queda tiempo para leer tonterías ni cosas serias: están muy ocupadas en cosas más chic.
Así que, tanto tú como yo, sólo somos inmamables y cabrones a ratos. Y eso, nos hemos dado cuenta, tiene sus consecuencias. Si fuera bueno y nos rodeara de gente maravillosa, ¿para qué querer cambiarlo?
Entonces, vamos al tema. En términos muy generales y por tanto inexactos, hay tres caminitos que nos llevan a la mierdita:
- Pensar que nos hace más "elegantes" o "interesantes". 
R/ En general, la gente no es tan idiota. Se esfuerzan, pero no llegan a tanto. Alguno pensará que eres más interesante, que eres una persona importante, pero la mayoría (incluso aquellos pocos que te ven como interesante), se acabarán aburriendo del esplendor apabullante de tu brillo. Y un buen número te guardará un discreto y perseverante deseo de venganza. Cuando te caigas, ya verás.
- Pensar que así te rodearás de gente "chic".
R/ ¿Te acuerdas de tus amigos/as inmamables del colegio? Pues mírales. ¿De verdad vale la pena aguantarse eso para estar con esas personas? Pues les pasará a otros contigo.
- Pensar que "tienes que demostar quién eres".
R/ Si tienes que "hacer evidente" quién eres... pues no sé, no parecería que eso que eres sea tan "auténtico". Ser un auténtico cabrón amargado / bruja insoportable no parece ser una meta de imagen maravillosa.
- Creer que así la gente "hará las cosas como toca". 
R/ Ups... peligroso. La gente es como es, como tú y como yo, llena de defectos, pero también con muchas cosas bacanas. Esa es la realidad. Piénsate si estás viviendo en el mundo real, con gente que es oro y mierdita... Y bueno, siempre puedes intentar mirar más el oro. Es más divertido y menos asqueroso.
Pues nada... el objetivo, como siempre, es ser feliz, con una felicidad realista, pero de larga mirada. Ganar de forma loca una batalla hoy, te puede dificultar ganar guerritas más largas. Está, como siempre, en tus manos. Si se te da la gana.
Leonardo A - racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 28 de marzo de 2012

Ira loca y frustraciones desesperadas

Aprender de ayer, vivir el hoy, esperar por el mañana
Albert Einstein
Miren lo poeta que puede alcanzar a ser un físico. No se imagina uno las vicisitudes necesarias para pensar esto (o el brandy indispensable). Muy realista la frase.
De vez en cuando nos ocurre uno de esos días en que varias cosas no salen como nos gustaría. Mira que no digo "salen mal", porque ese es un juicio excesivo que raramente es cierto. En ocasiones, nuestra sensación es una cierta rabia con el mundo injusto y terrible que nos ha tocado vivir.
Albert Ellis recordaba algo clave para la vida sana: el mundo es injusto. Acostúmbrate. Es el puro realismo. Si el mundo fuese justo, no habría espacio en la cárcel, para poner un ejemplo solamente. Pero, no te olvides que en muchas ocasiones nosotros hemos salvado el pellejo precisamente porque el mundo no siempre es justo: ¿te acuerdas ese examen que merecías perder, y no perdiste? ¿Esa persona con la que estuviste en riesgo de casarte y afortunadamente no lo hiciste? Pues eso: el que sea injusto el mundo en algunas ocasiones nos conviene.
Hay una amenaza un poco más sutil, y es la cierta tendencia que tenemos de hacer predicciones terribles y sufrir por ellas, mientras no hacemos nada positivo y ponemos todos los medios para que se cumpla esa desgracia. Primero, raramente las desgracias son totales. Y segundo, está en el futuro, y por tanto, aún no ha ocurrido y tenemos pocas evidencias que vaya a ocurrir. Así que puestos a hacer profecías, profetízate algo bacano.
¿Y qué hacer mientras tanto? Sembrar. Cuando te "pre-ocupes", es mucho más funcional ponerte a hacer algo para el futuro. Desde llamar a esos amigos que tienes abandonados hasta completar tu currículum para empezar a buscar otro lugar de trabajo, si es lo que quieres.
¿El consejito de peluquería? Que ese "no se qué" que te cause la frustración se convierta en una decisión de levantarte de la silla donde estás llorando tus desgracias, y ponte a hacer algo mejor. Tú sabes que hay muchísimas mejores cosas para hacer en vez de estar sufriendo sin sentido.
racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 16 de enero de 2012

Frustraciones insoportables

Menos da una piedra
-Cultura popular española
Con frecuencia en nuestra vida, incluso cada día, las cosas no salen como queremos y como lo habíamos planeado. Forma parte de la realidad del mundo y en ocasiones, las amplificamos por nuestras sobre-demandas.
Algunas de esas frustraciones pueden ser realmente impactantes, y nos generan una cierta molestia que puede extenderse durante el tiempo.
Hay dos trampas fuertes, la trampa del pasado, que nos lleva a condenarnos por decisiones que ya no podemos cambiar, y la trampa del futuro, predicciones para las que tenemos muy pocos puntos de apoyo: el malestar emocional que nos generan estas dos 'fugas en el tiempo' nos distraen de lo único real, que es el presente, y nos quitan energía para asumir las decisiones y acciones que podemos tomar hoy, las únicas que pueden contribuir al cambio de nuestra vida.
Pero, en ocasiones, el malestar permanece taimado allí, y queda como una especie de molestia sorda que surge en varios momentos. Aveces, este malestar está relacionado con otra ideíta tonta pero muy activa: "no voy a poder soportarlo". Si lo miras con objetividad, por supuesto que es molesto y quizá intenso, pero soportar, soportar, has podido otras veces. Lo único realmente insoportable es morirse, y cuando te mueres, ya no tienes más preocupaciones.
Tres ideas (consejitos de peluquería) para meternos en la cabeza cuando estemos en uno de esos días:
Bien, vamos a concentrarnos en lo de hoy: ¿qué debo hacer ya para hacer las cosas mejor mañana?
Ok, estar un poco perturbados es normal. No soy de piedra. ¿Dime quién no ha pasado por un mal rato y aquí está?
Molesta, he tenido un evento malo -que no ha ocupado tooooodo el día, sólo un rato difícil, sin duda, pero  vamos a poner piedra por piedra para que las cosas cambien.
Bueno, esto salió mal. Vamos a probar con otro.
El objetivo del pensamiento sano es disminuir las emociones disfuncionales, pero no se trata de convertirnos en un palo. No es realista ni humano no tener emociones. Pero, llorar alguna vez no es malo. No da cáncer. Estar mamado del trabajo un día no es terrible: es una experiencia bastante frecuente... y exagerada muchas veces. Y... Menos da una piedra: siempre se puede sacar algo de las experiencias difíciles, por lo menos, aprender.
racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Aceptación y Compromiso

Sufrir no es una estrategia.
Yo mismo, ayudado por un vasito de Old Parr.
Aceptación no es quedarse sentado contemplando de forma serena cómo se te cae la casa y dejas de crecer como persona. Se trata de no sufrir, mientras haces lo que buenamente puedes por crecer y darle mantenimiento a tu casa (real o simbólica). La razón de fondo es clara: sufrir no es una estrategia. No se crece como persona sufriendo. No aprendes más sufriendo. No crece tu cuenta bancaria a punta de llanto, culpabilización y requiebros. Y mientras te dedicas a autocompadecerte, quejarte por lo injusto que es el mundo, la gente que te rodea y el destino... no haces nada para cambiar tú mismo, que es el único factor que puedes controlar.
Cuando una persona dice que quiere emprender un camino de crecimiento personal (inteligencia emocional por lo menos...) y sigue pensando que son los demás los que deben cambiar... pues le falta tiempo, no está en la posición ideal para dar esos pasos claves. Mientras esperes que el mundo cambie para ser feliz, pues no has comenzado el camino para serlo. No puedes, porque el mundo... no va a ser como a tí se te da la gana, sino como es. Cuando dejas de culpar de tus "desgracias" a tu papá, a tu mamá, a tu pareja, a tu jefe, ahora sí estas en en el camino del realismo. Pueden tener una parte de la responsabilidad de algunas circunstancias duras de tu historia, pero responsable - responsable, sólo tú. El tema no es si "es justo o no es justo". El tema es que no funciona. El único timón que puedes asumir es el de tu vida. Por supuesto que sería mejor que el mundo fuese como a nosotros nos gusta. ¡Sería genial! pero no es realista. Ése es el problema.
¿Y cómo dejar de sufrir? Aquí vienen unos cuantos consejitos de peluqueria. Recuerda que las emociones son un tipo de pensamiento, sufrimos por cosas que pensamos acerca de lo que pasa, no por lo que pasa:
Combate la idea (irracional, loca, inútil) de:
  1. Los demás son injustos. No: los demás son humanos y... no tienen obligación de hacer lo que tú quieres.
  2. Necesito de alguien para ser feliz. No: sería bacano, puede ser al menos interesante, pero puedes ser perfectamente feliz sólo/sola. Incluso, si eres emocionalmente independiente podrás ser más feliz con otras personas, porque no necesitarás que "ellos" te organicen su felicidad.
  3. Estoy mal. No: en este momento, hoy, estás un poco triste, un poco ansioso, un poco lo que sea. Pero tú no eres "la ansiedad", ni "la depresión", ni "la rabia". Eres mucho más que eso, pero te toca empezar a mirar lo demás. Así de simple. 
  4. No podré reconstruirme de esto. No es verdad: siempre cambiamos, siempre hay oportunidades. Personas en situaciones muy complejas han sido capaces, y probablemente tú mismo / tu misma lo has conseguido en otras ocasiones. ¿Te acuerdas de tus dramas de colegio, de ese noviazgo que pensabas eterno y resultó una relación con el lobo feroz / la bruja mala del oeste? Pues mira que lo superaste. Así que muy probablemente lograrás pronto salir de este hueco, que no es tan grande como piensas. 
  5. Mi vida no tiene sentido. ¡Nooo, que te pasa! Claro que sí. Ese romance se acabó, ese hijo tuyo está en un problema, pero esos son aspectos de la vida. Una parte de la vida. Un tiempo. Vive hoy, trabaja por las soluciones hoy, y ya mañana será otro día. No sufras por adelantado, cuando puedes enfrentarte a los problemas en cómodas cuotas diarias. 
Y dos ideas finales:
  • Disfruta el día. Hoy. Ya mañana veremos que pasa. Trabaja hoy para que mañana sea un poquito más fácil.
  • Has meditación. De algún tipo, incluso la meditación contemplativa del fondo de una botella de Old Parr. Ya verás que hay muchas otras cosas en un día. 
racionalemotivo.blogspot.com

martes, 22 de noviembre de 2011

El inmenso mundo de las tonterías - 1

Por poder se entiende cada oportunidad o posibilidad existente en una relación social que permite a un individuo cumplir su propia voluntad. 
Max Weber.
Dicho de forma rápida, y menos técnica, poder es la ocasión que se me presenta para hacer lo que se me da la gana. Sin más razones. Porque se me da la gana. La adicción al poder (que tenemos todos...) nos lleva con alguna frecuencia a hacer tonterías incontables, porque resulta que todo lo que hacemos tiene consecuencias, y si haces lo que se te da la gana a las patadas... alguien te la puede devolver. O la vida misma, porque "lo que se me da la gana" puede estar muy distante de "lo que me conviene".
En general, la toma de decisiones puede basarse en dos metas básicas: que sea proactiva y defensiva. Es decir, hacerlo por algo que busco (y no para evitar, huir, o vengarme) y evaluando que el precio de lo que busco no sea excesivo. A eso último lo llamo "defensivo". Te pongo un ejemplo: en ocasiones, puedes querer mandar a la m* a alguien de tu equipo o a un cliente... porque "te parece justo", "se lo merece", "se lo buscó", etc. Pues... bien. Pregúntate: ¿en verdad gano algo más que el saborcito de la mandada a la m*? Porque perder ese cliente o ese colaborador puede salir bastante caro.
Claro que hay gente inmamable que se merece una patada en el c*lo. Peeeero, a lo mejor gano más buscando algo mejor: reemplázalo por un mejor cliente o un mejor colaborador. Como venganza es bastante eficaz e incluso sales ganando.
En todo caso, me parece práctico revisar si no estoy juzgando de forma global a esa persona. A lo mejor tiene alguna cosa buena. Es probable que tenga varias. Y es mejor mirar eso, porque conseguir un buen colaborador, incluso uno mediocremente bueno, no es fácil. Y clientes... no te recomiendo ir botando. En mi opinión, el único cliente que no sirve es el que no te produce nada, y ese no es cliente.
Lógico que tienes que aguntar el deseo irrefrenable de mandar a alguien al zipote. Entonces, consejitos de peluquería para ese momento: recuerda que nuestras emociones cambian cuando cambian nuestros pensamientos hiper-exigentes, irreales:
1. Esto es lo que hay. Piénsalo: a lo mejor cambias ese colaborador por uno... incluso peor. Una dosis de realismo.
2. Es cansón, inmamable... pero lo puedo soportar. Nadie ha muerto por aguantarse a un insufrible. De hecho, ES sufrible. Lo puedes sufrir, eres capaz.
3. Si finalmente evalúas y te desencartas de ese personaje, pues no pasa nada. Incluso no podemos retener a los buenos clientes y se nos van buenos colaboradores... y la vida sigue. Esto es lo que hay: la realidad.
racionalemotivo.blogspot.com

Las redes sociales!

 Hay mucho material disponible en:  https://www.instagram.com/leonardoamayamd/ Sigámonos allí! Leonardo