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domingo, 31 de marzo de 2019

Gratitud

La felicidad, en un libro de hace años...

¿Qué nos impide, en efecto, decir que la felicidad de la vida consiste en un alma libre, levantada, intrépida y constante, inaccesible al miedo y a la codicia, para quien el único bien sea la virtud, el único mal la vileza, y lo demás un montón de cosas sin valor, que no quitan ni añaden nada a la felicidad de la vida, ya que vienen y se van sin aumentar ni diminuir el sumo bien?

Lucio Anneo Seneca, (4 a.C. - 65 d.C). De vita beata (Sobre la vida feliz).

Seneca es uno de los autores Romanos (bueno, nacido en Córdoba, España) que abordó una reflexión juiciosa sobre la vida. Para seguir en el tono nerd, Séneca es reconocido como un filósofo estoico. Y hasta aquí lo nerd. 

Esta frase recuerda a otro personaje muy influyente, de otra punta del mundo, Gauthama Buda, pero eso lo hablaremos otro día. Nuestra mente se perturba cuando intentamos controlar lo que está fuera de nuestro dominio... como las personas, el futuro e incluso aquellos eventos del pasado que son historia y ya. Y a partir de allí comenzamos a especular, a suponer un camino o el otro. Y mientras nos distraemos en eso, olvidamos gozar los que tenemos ahora, las personas maravillosas que nos acompañan hoy, incluso los recuerdos que podemos agradecer. 

Te cuento un consejito de peluquería que sirve para bastante. Organízate su "paquete de emergencia" para cuando pierdes contacto con la realidad. Te doy la fórmula: 


  • Fotografías con las personas que has tenido el gusto de cruzarte en la vida y te han dejado una huella amable. 
  • Fotografías de las personas cercanas, las que siempre han estado allí, aunque no las frecuentes
  • Recuerdos de esos viajes que han sido más importantes por dentro (en tu mente) que por fuera, en los pies...
  • Las frases que te han marcado, que te han ayudado a aprender un poco sobre quién eres. 
  • Los recuerdos de esos viajes con gente espectacular... y aquellos en que te has acompañado solo y has sido maravilloso compañero de viaje de ti mismo!
  • Los recuerdos de esos hitos de la vida que tienen sentido para uno mismo: ese premio que has amado, ese trabajo que ha sido un logro...
  • Y tu playlist del recuerdo, para cuando sea bueno que repases esos recuerdos e imágenes. 

Ya sabes. Dedícale un tiempo en uno de esos días que te domina la procrastinación de lo urgente y puedes hacer algo importante!

@leonardoamayaMD



miércoles, 30 de abril de 2014

Memoria, Oro y Mierdita

Happiness is nothing more than good health and a bad memory. -Albert Schweitzer
El amigo Albert era un personaje de mucha teoría. Médico, filósofo, teólogo, músico. Vale la pena leer un poquito sobre lo que escribió, incluso cuando algunas de sus ideas nos puedan parecer un poquito pasadas de religión.
Sin embargo, un personaje con tanta formación también nos dejó algunos consejitos de peluquería muy significativos: la felicidad no es nada más que buena salud y mala memoria. Más claro para dónde. Ya sabemos que igual nos acordaremos de cosas del pasado, lo que importa es seleccionar bien de qué nos acordamos.
A medida que pasa el tiempo, los años y las historias personales, tienes suficientes recuerdos malos como para sufrir cada hora del día. Cada uno de nosotros ha acumulando a lo largo de su vida experiencias con personas que le han hecho sufrir, gente que ha sido menos fiel de lo que nos gustaría, relaciones que consideramos fallidas, proyectos comunes que no han salido como planeábamos. Eso es la vida real.
Al lado de estas malas experiencias también hay muchos recuerdos positivos y experiencias valiosas, esa es la verdad completa. Es decir, que la vida está constituida por oro y mierdita. Hoy vamos a concentrarnos en la infaltable mierdita. Y vamos con consejitos de peluquería:

Odiar es una forma de apegarse

Apegarse a lo malas experiencias y recuerdos de tu vida es tan tóxico como guardar un zapato sucio de caca en el armario. Y nos apegamos a estas experiencias cuando nos permitimos mantener odios y rencores. Nos quitan energía. Nos llenan el día de "pasado". No lo puedes cambiar. Y es injusto con nosotros mismos y con todas las personas que han llenado nuestra vida de oro en cantidades pequeñas o grandes, pero finalmente dorados recuerdos.
Además, no sirve para nada sufrir. El pasado es para aprender de él, pero lo que hay de posibilidades en nuestra vida es de presente: lo que hacemos, decidimos y experimentamos hoy. Y desde hoy, construímos nuestro futuro. El pasado, pasó. No lo puedes cambiar. Ni un punto, ni una coma. Eso es lo real. Pasó. Así que aprende de él, y saca ese zapato asqueroso de tu armario de memoria.

Somos tan mediocres que ni procurando ser malos llegamos a ser Hitler

Muchas veces sobrevaloramos la capacidad de maldad de los demás: no todo mundo llega a ser Hitler. Es decir, hasta en eso la mediocridad humana se manifiesta: las personas que consideramos malas son usualmente tan mediocres que se quedan en malitas, y si lo miras bien, no han sido tan terribles. Y nosotros en cambio sobrevaluamos esos malitos de barrio y les damos mucha más importancia en nuestra vida que lo que merecen tener. ¿De verdad vale esa persona como para que te quite un rato de alegría? Vamos a ver, puestos a vengarnos, la mejor venganza es el olvido y la indiferencia.

Tan pobres pendejos como tú y como yo

En no pocas ocasiones, las personas que nos han hecho una "jugadita" simplemente han hecho lo que podían por causa de sus situaciones. Mira, la gente tiene muchas "películas" personales. Muchos, tienen "rollos" mucho peor que los tuyos. En estos días, un taxista me cobró de más hacia el aeropuerto, con una teoría bastante rara.
Yo hubiese podido armar un "show", llamar a la policía, etc. Pero, no alcanzaba a mi vuelo, que era mucho más importante y costoso. Claro que es importante denunciar los abusos, pero no alcanzaba. Así que asumir la realidad: el taxista tiene muchos más problemas que yo. Y ya está bastante castigado por la vida al deber trabajar como taxista en el tráfico de Bogotá. Conducir todo el día en Bogotá no se lo deseo ni a mi peor enemigo. (Bueno, no tengo muchos enemigos, pero sí que les deseo esa desgracia: que manejen todo el día en nuestro tráfico).
Así que nada. Si estás enfermo, pues a vivir la porción de salud que toca: ninguno está completamente sano después de los 18 años. Así que goza tu "partecita" sana y... ejercita la mala memoria.
@leonardoamayaMD 

martes, 28 de enero de 2014

Emociones de fragmentación

El cerebro es un órgano maravilloso; comienza a trabajar en el momento en que te despiertas en la mañana y no deja de hacerlo sino hasta que llegas a la oficina.
Robert Frost*

Solemos culpar a nuestras emociones de muchas decisiones un poco tóxicas de nuestra vida. Le atribuimos un poder irresistible, como cuando las culpamos de "no sentirnos bien en este lugar, es algo que siento, hay un mal aquí". Les damos el poder de leer la realidad de modo mágico. "siento que esa persona me odia, lo percibo" y así, hasta el infinito y más allá. Con alguna frecuencia afirmamos que no podemos controlarlas y afirmamos que "debemos seguir a nuestro corazón". Muy poética la frase para justificar decisiones que no queremos pensar mucho.
Las emociones son profundamente humanas. Spock es un personaje de ciencia ficción y no me imagino lo que sería trabajar con él. Pero eso no implica que en algunas ocasiones preferiríamos trabajar con el orejas puntiagudas de Star Trek que con algunos de nuestros compañeros... o con nosotros mismos.
Pero, las emociones no son la "causa". Las emociones son la consecuencia de como evaluamos el mundo que nos rodea, las experiencias y las personas. De hecho, nuestra memoria es emocional en el sentido que acumulamos recuerdos asociados a juicios. Hagamos un pequeño experimento. Intenta recordar un evento y cuéntatelo en voz alta. Verás que comenzamos con describir eventos, situaciones, lo ocurrido. Y de repente, recordamos una "evaluación": algo así como decir: "fue una buena experiencia", "fue divertido", etc. Cuando le referimos a alguien un suceso o hablamos de una persona, solemos incluir en algún momento juicios de valor. No los hacemos en el momento, de hecho, así hemos almacenado el recuerdo. El juicio de valor y la emoción nos vienen juntos**.
Pues mete eso en una empresa, y ya tienes lista la telenovela.
Veamos alguna escenita de las telenovelas de oficina:
Margarita del Carmen es una ejecutiva de experiencia. Llegan a la Junta de Mercadeo de los lunes, y ella expone su propuesta, en la que ha trabajado el fin de semana. Camilo de las Mercedes es el nuevo Gerente, con dos meses en la compañía. Se mantiene distraído durante la sesión y descuidadamente hace dos comentarios un poco superficiales sobre el trabajo de Margarita. Finalmente considera que "debe estudiar con más detalle la propuesta", no la aprueba y da por terminada la reunión.
Ya te puedes imaginar. Camilo de las Mercedes tiene una enemiga a muerte de allí hasta los 2000 capítulos de esta telenovela.
Muchos habremos pensado que el tal Camilo es un cabrón de mucho cuidado. Ven, no te mientas: tú también lo pensante. Y lo hemos pensado porque nuestra memoria ha acumulado varios Camilos y nos los recuerda como una amenaza: esa es también la función de la memoria, lograr que no tropecemos dos veces con la misma piedra. Y es probable que sea cierto. A lo mejor el tal Camilo se merece una colonoscopia a fondo. Pero, esa es una interpretación. Nuestro cerebro nos ha querido advertir del riesgo. Incluso activó la alarma emocional y sentimos que el estómago se retorcía, casi tanto como nos gustaría retorcerle el cuello al cabroncete.
Sin embargo, es una evaluación, una impresión, un juicio. A lo mejor el personaje no es tan cabrón y simplemente está distraído. A lo mejor tuvo guerra campal en su casa con su mujer. A lo mejor tiene uno de esos hijos adolescentes que ya conoces. A lo mejor incluso es cierto que toca releer tu trabajo. Todos nos equivocamos, y esta vez le pudo tocar a Margarita del Carmen.
Pero, si el tema no se aclara, cada vez que se encuentren, el sistema límbico de margarita señalará los movimientos de Camilo como una amenaza. Y llegará el día que incluso ver su sombra reflejada en una pared desencadenará en Margara impulsos similares a los de un escualo depredador ante una descuidada foca. O la de un par de panteras negras, si han tenido rounds mutuos en otras reuniones.
Y cómo salir de esta trampa... pues hay varios caminos. El primero, muy cognitivo al estilo pragmático: tener en mente que estás evaluando. Ser consciente de este proceso cuando se disparen las emociones ante alguien. Hay un camino más profundo: trabajar todos los días por renunciar al reconocimiento. No se trata de negar tus logros, sino desligarte de la necesidad de que otros te reconozcan. Que tu jefe lo sepa, y a los demás, convéncelos con argumentos. Y que piensen lo que se les da la gana, porque no hay cómo controlar eso. (Bueno, puede probar con hipnosis colectiva y quizá opio en el aire acondicionado de la oficina, pero me parece más riesgoso).
Sobre el segundo camino, hablamos más adelante!
Leonardo Amaya, racionalemotivo.blogspot.com

*Robert Frost (1874-1963) fue un destacado poeta norteamericano. Antes de lograr reconocimiento, trabajó como maestro, zapatero, granjero, editor de un periódico pequeño en un pueblo ídem. Su poesía es raizal y cercana, y afronta temas profundamente anclados en el espíritu americano, como la sencillez, lo rural, la libertad. Para revisar algunas de sus obras, http://www.internal.org/Robert_Frost
** Este fenómeno es mucho más complejo, y aquí me limito a contarlo de forma sintética y en cierto modo caricaturesca, por lo que es inexacto.

martes, 4 de septiembre de 2012

Consejitos sociales durante el blower

Si no eres tú, quién. Si no es ahora, cuando. Si no es allí, dónde.Cultura popular
En ocasiones caemos en cuenta de nuestra práctica social y podemos descubrir que es limitada. Que no nos sirve. Que estamos nadando y pescando en una pecera. Ya sabemos que no es una buena práctica, porque nos hace dependientes de pocas personas e incluso un poco pesados, porque nos repetimos mucho.
Crecer en nuestra vida social es como aprender a patinar. A punta de estrellones y de dejar piel en el pavimento. Así de simple. Y como es simple, podemos trabajarle a pocas reglas muy útiles. Te las cuento:

  • La respuesta es sí. 
  • La pregunta es como. 
  • Ya hay plan y tiene hora. 
  • Yo voy. Si quieres, te pegas. 
La respuesta es sí. 
Después organizas la cocina. Después acabas ese trabajo (finalmente ya está retrasado). Luego lavas la cocina. Apúntate al plan. Si finalmente es malo, siempre te puedes ir a un bar y rematar por tu cuenta. 
La pregunta es cómo
Puedes organizar el horario. Puedes cambiar el sitio. Puedes poner algunas condiciones. Finalmente, puedes hacer lo que te de la gana. Organiza las cosas para que sea posible. 
Ya hay plan y tiene hora. 
Si propones algo, tenlo claro y dilo claro: tal día, a tal hora. Y este es el plan. Se oyen propuestas sobre los detalles, pero esta es la propuesta. 
Yo voy. Si quieres, te pegas. 
No dependas de las personas para divertirte. Si quieres ir a cine, organizas película y hora. Si vas a una exposición, igual. Y te vas por tu cuenta. Si estás dispuesta o dispuesto a eso, será menos tensionante planear cosas. Y nadie se ha muerto por irse sólo a cine. Y si es a un bar, siempre hay un vago que se pega. ten una lista amplia. Para eso, el último consejo: pesca fuera de la pecera.

Leonardo. Racionalemotivo.blogspot.com




sábado, 9 de junio de 2012

Amigos y Perros

The better I get to know men, the more I find myself loving dogs. - Charles de Gaulle
A friend is a gift you give yourself. - Robert Louis Stevenson
Dos frases que parecen contradictorias, pero pensándolo con calma, son como dos caras de la misma moneda. El presidente francés nos cuenta una experiencia por la que todos hemos pasado: descubrir que la gente, y nuestros amigos cercanos también, tienen límites y defectos. Nuestras mascotas -los perros o incluso esas personas que en ocasiones actúan como si fueran mascotas- no tienen eso. Tienen una entrega supina y una actitud tan inteligente como la de una vaca coronada. Predecibles. Y eso es, con frecuencia, muy poco interesante. Los amigos, en cambio, son como uno: hechos de oro y... mierdita. Con actos muy bacanos, y otros, un poco agotadores. Gente que te llama un día y luego se olvida de tu número por meses, pero allí están (evidentemente estoy hablando de los amigos verdaderos). Aprendes de ellos, te enseñan en ocasiones sin querer y otras tú queriendo. Pero siempre, tendrás que aceptar un hecho: son humanos. Se equivocan. Tienen sus propios problemas.
Así que conservar los amigos requiere una inversión emocional. Conservar el perro, cuesta la cuenta del veterinario y la comida. Por supuesto que un perro es muy buena compañía, y claro, muchos saben que su perro es especial, tiene emociones y sabe pilotar un 747. Pero, un ser humano es mucho más. Complejo. Difícil. Con capacidad de enseñar. Y de equivocarse. Así que nos amigos suelen ser un buen complemento para el perro que ya tienes.
Buen momento para plantearte: ¡cño! hace meses que no llamo a ... y... ponte a la tarea.
racionalemotivo.blogspot.com

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 Hay mucho material disponible en:  https://www.instagram.com/leonardoamayamd/ Sigámonos allí! Leonardo