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domingo, 31 de marzo de 2019

Gratitud

La felicidad, en un libro de hace años...

¿Qué nos impide, en efecto, decir que la felicidad de la vida consiste en un alma libre, levantada, intrépida y constante, inaccesible al miedo y a la codicia, para quien el único bien sea la virtud, el único mal la vileza, y lo demás un montón de cosas sin valor, que no quitan ni añaden nada a la felicidad de la vida, ya que vienen y se van sin aumentar ni diminuir el sumo bien?

Lucio Anneo Seneca, (4 a.C. - 65 d.C). De vita beata (Sobre la vida feliz).

Seneca es uno de los autores Romanos (bueno, nacido en Córdoba, España) que abordó una reflexión juiciosa sobre la vida. Para seguir en el tono nerd, Séneca es reconocido como un filósofo estoico. Y hasta aquí lo nerd. 

Esta frase recuerda a otro personaje muy influyente, de otra punta del mundo, Gauthama Buda, pero eso lo hablaremos otro día. Nuestra mente se perturba cuando intentamos controlar lo que está fuera de nuestro dominio... como las personas, el futuro e incluso aquellos eventos del pasado que son historia y ya. Y a partir de allí comenzamos a especular, a suponer un camino o el otro. Y mientras nos distraemos en eso, olvidamos gozar los que tenemos ahora, las personas maravillosas que nos acompañan hoy, incluso los recuerdos que podemos agradecer. 

Te cuento un consejito de peluquería que sirve para bastante. Organízate su "paquete de emergencia" para cuando pierdes contacto con la realidad. Te doy la fórmula: 


  • Fotografías con las personas que has tenido el gusto de cruzarte en la vida y te han dejado una huella amable. 
  • Fotografías de las personas cercanas, las que siempre han estado allí, aunque no las frecuentes
  • Recuerdos de esos viajes que han sido más importantes por dentro (en tu mente) que por fuera, en los pies...
  • Las frases que te han marcado, que te han ayudado a aprender un poco sobre quién eres. 
  • Los recuerdos de esos viajes con gente espectacular... y aquellos en que te has acompañado solo y has sido maravilloso compañero de viaje de ti mismo!
  • Los recuerdos de esos hitos de la vida que tienen sentido para uno mismo: ese premio que has amado, ese trabajo que ha sido un logro...
  • Y tu playlist del recuerdo, para cuando sea bueno que repases esos recuerdos e imágenes. 

Ya sabes. Dedícale un tiempo en uno de esos días que te domina la procrastinación de lo urgente y puedes hacer algo importante!

@leonardoamayaMD



domingo, 20 de noviembre de 2016

Las apuestas y las salidas

Lo más difícil de vivir una fantasía es que, tarde o temprano, te das con los dientes en la realidad. 

Las relaciones de pareja son una especie de apuesta obligatoria. Como cualquier apuestas, predecir es bastante difícil. Algunas apuestas, son de alto riesgo: por ejemplo, las relaciones entre personas que viven a 4 horas de avión; aquellas con personas claramente complejas... o con historias difíciles. Puede que salga bien, que resulten ser las "almas gemelas" que finalmente, en medio de la disfunción, se encuentran. Pero también puede ocurrir que triunfe la estadística y se genere un drama de proporciones épicas.
Las relaciones y las apuestas pueden llegar a ser adictivas y tóxicas. Así como hay personas que comienzan con apostar unas monedas y luego dejan en el casino hasta la casa, también en las relaciones puedes llegar a una situación de maltrato y abuso cuando sigues allí a pesar de todas las señales de fracaso. En ambos casos, si juegas mucho tiempo, acabas perdiendo mucho más que lo conveniente. Pasa en las apuestas, pasa en el amor. Las relaciones comienzan a pedir más y más, y tendrás que ir calculando cuánto de tu "patrimonio emocional" es sano a comprometer.
Claro, me podrías decir que, visto esto, es mejor no apostar. Y sí, es posible. Pero, la verdad es que las relaciones con otras personas aportan bastante a la propia vida. Así que si no arriesgas algo, también puedes perder algo importante, interesante o al menos, divertido.
Sin embargo, lo real es que muchas relaciones no son capaces de consolidarse. Y esto es importante que lo tengas claro. En las estadísticas, hay un número significativo. Entre un 10 a un 60% de las relaciones consolidadas terminan (depende del país). Y este número se acerca más al 60% cuando la hay menos determinantes culturales y económicos que le obligan a permanecer en situaciones inadecuadas.
El problema radica en que decidir no es fácil. Todos tenemos defectos, y si nos alejamos de las personas cuando percibimos alguno, pues entonces te vas a separar un millón de veces. El tema radica en cuánto tiempo le vas a dar a la relación para decidir si es sano continuar.
Vamos a un dato clave: te va a tocar elegir en algún momento. Aceptar y manejar con paz los defectos del otro que no vas a poder cambiar fácil. O irte, y volver al "mercado del usado".
Vamos a lo primero. Si te empeñas en cambiar la realidad de forma importante, vas a sufrir mucho. Siempre tendrás que negociar con la pareja. Y negociar incluye aceptar algunos aspectos difíciles, que te vas a tener que tragar. Así de claro. O decidir que esos puntos son no negociables en tu opinión, e irte.
El camino de heroísmo inútil, luchar contra la realidad, contra la realidad pura y cruda de la persona y la relación en la que estás es sumamente doloroso. Así de tremendo. Claro, me puedes decir que no, que la gente cambia por amor, etc. Listo. Sí, es cierto. Pero la mayor parte de las veces eso ocurre es en telenovelas y películas románticas. Y menos en la vida de las parejas reales.

Sin embargo, parece que es mejor hacer un buen "casting" y no meterte en una telenovela. O si te metes, atender a las señales de alarma. Por ejemplo: si te han dicho que la persona está perturbada, se comporta como perturbada, se ha comportado con otros como perturbada, se ha comportando contigo como alguien perturbado... Si a pesar de esto, decides continuar en esa relación en la que sufres, pues quizá quien está más perturbado eres tu.

Vamos a dos dosis adicionales de realidad:
Uno no se queda en una relación porque la otra persona sea maravillosa. Lo normal, lo habitual, es que todos tengamos defectos, e incluso, que dentro del amplio mundo de lo opinable, cada uno tenga posiciones divergentes en un tema. Tocará negociarlo, porque si no, acabarán en un drama. Uno se queda en una relación porque decide asumir algunas cosas que no le gustan y negocia con realismo las otras. Y no sufre en la apuesta por el cambio. Si te quedas y decides ser feliz sólo cuando el otro cambie, pues vas a sufrir bastante, bastante, bastante.

Y la otra dura realidad, es que en ocasiones algunas relaciones deben terminar. Y uno termina relaciones en las que hay cosas buenas. Raramente en la relación  hay un demonio del averno y el otro es un ángel de paz. No. Lo frecuente es que en el personaje que no te aguantas, hay cosas buenas. Por eso cuesta trabajo abandonarlo. Uno no se va porque la persona sea terrible, sino porque el balance entre lo bueno y lo malo no es suficiente, y te toca renunciar a algunas cosas buenas, incluso muy importantes, que están en el otro.

Pues eso... Vivir en las relaciones reales es el camino para que tus telenovelas personales no te lleven por el camino del drama.

@LeonardoamayaMD

martes, 5 de mayo de 2015

Pequeña lista de la disfuncionalidad

¡La lista práctica para sufrir cada día!

Una advertencia preliminar: no me parece un buen camino vital sufrir. Sin embargo, en ocasiones es conveniente tener claro los medios para lograrlo, de tal forma que te decidas a revisar si los haces y a partir de allí, a cambiarlos. Esta es una pequeña mirada a los caminos disfuncionales que en algunas ocasiones recorremos:

1. Revivir hoy lo que no funcionó en el pasado.

Hay una frase muy realista que me encanta: “no hay nadie inocente, solo personas insuficientemente investigadas”. Si. En nuestro pasado hay equivocaciones, incluso graves. Algunas consecuencias de esos errores podemos resolverlos hoy, y otros en cambio, no podremos. Entonces, sirve de muy poco sufrir por esos errores. Si miras en lo que te has equivocado, que sea para aprender. Para quejarte y dolerte por lo que no puede ya cambiar… es por lo menos una pérdida de tiempo tóxica.

2. Culparte por el pasado

Es muy, muy frecuente, y muy practico para sufrir en cualquier día que decidas dedicarte a esa afanosa labor. Todos tenemos temas en el pasado para arrepentirnos, maltratarnos y culparnos. Hay por lo menos una razón loca que justifica esta condenación: estamos juzgando con nuestra experiencia de hoy a las decisiones inmaduras e irresponsables del pasado. No siempre fuimos viejos y sabios: antes éramos jóvenes y tontos. Pero, nos divertíamos.

3. Distraerte de trabajar hoy por preocuparte sobre el futuro

Excelente medio para traer al presente las tragedias que aún no han ocurrido, y entonces, dedicar el tiempo precioso del que disponemos para crecer para dedicarnos en cambio a preocuparnos y dolernos por lo que ocurriría en el futuro. En cambio, deberíamos quizá concentrarnos en trabajar para que ese futuro sea mejor. Y el tiempo para poner esos medios es ahora. ¡Pero ah! estás más ocupado sufriendo. Pésima inversión.

4. Apegarte a ser impecable

La calidad total a escala humana es calidad parcial. Una meta vital realista y sana es el trabajar para lograr la mejor versión de nosotros mismos. Cada día. Aceptando y reconociendo que siempre tendremos algunos temas para mejorar.

5. Asumir que eres una mala persona porque has cometido errores

Claro, cuando se pone así de evidente resulta notable que es una tontería. No eres malo por cometer errores. Lo que eres es defectuoso un poco, como todos los humanos. Claro, en cualquier momento te puedes encontrar con esos personajes que sí se creen perfectos (el típico perfil Opus, por ejemplo) y ya ves: miran a la gente como “pobrecitos” y claro, eso los hace unos cabrones insufribles. Eso sí que me parece malo.
La realidad es que la vida es un camino para ir creciendo, y esa es la meta, lo que has crecido hoy. Los errores que cometas son simplemente la realidad de no ser perfecto. Una de las más importantes habilidades humanas es saber “sacar la pata”, porque la meterás muchas veces.

6. Necesitar cosas

No te voy a proponer que vivas en una cueva. Sabemos que es divertido y una buena posibilidad vital rodearte de algunas comodidades y uno que otro “lujito”. Pero, depender de cosas para ser feliz es un verdadero camino de desgracia. ¡Porque te acostumbras a todo! y lo que nos parecía indispensable luego se torna trivial. Gozar lo que logramos tener es un buen picante para la vida. Depender de algo para ser feliz… un producto bastante venenoso del mercadeo.

7. Necesitar personas

Evidentemente los amigos y las personas significativas ayudan mucho y son un gozo vital. Pero, nadie es responsable de la felicidad de otro. Es una tarea tan demandante y personal que sólo cada uno puede asumirla. Cuando comienzas a depender de la gente, además, te haces bastante pesadito y se hace más complejo convivir contigo. El camino para liberarse de esto es fácil en la teoría y bastante complejo en la práctica: aprender a ser feliz contigo mismo, a valorar tus aficiones, a disfrutar de lo que tienes. Entonces es incluso más fácil que la gente te rodee, porque resultas una persona menos compleja y por lo menos, causas paz.

8. Considerar indispensable el ganar siempre

Una cierta competitividad te empuja a crecer. Un exceso, a competir con todos, sufrir por los éxitos de los demás y padecer el fracaso general en cada frustración normal. Además, ya la vida nos ha enseñado como termina el estilo tiburón de finanzas… (Enron, Interbolsa, etc).

9. Tener una caja de recuerdos disfuncional 

Si vas a conservar recuerdos, que sean los que te llevan a los aprendizajes y a revivir momentos gratos. Para revivir lo difícil y doloroso, nuestro cerebro requiere poca ayuda.

10. Guardar rencores que te envenenan a ti mismo

En la vida todos nos hemos encontrado con personas que estaban en un mal momento o en un mal lugar… con las que simplemente no lo logramos. Quédate con lo aprendido, deja ir lo que te perturba.
@LeonardoamayaMD

viernes, 19 de diciembre de 2014

Los enemigos dentro de la mente

Muchas veces no necesitamos personas que nos desanimen. Basta con escuchar el demonio autocompasivo y depresor que tenemos dentro.
En la vida son normales los altos y los bajos emocionales, personales, relacionales, económicos, laborales, y un largo etcétera. Tendremos problemas, batallaremos con situaciones y momentos difíciles. Es precisamente en esas ocasiones en las que no debemos escuchar la vocecita desalentadora que nos dice: "es imposible", "pobre de ti que te pasan esas cosas", "que dura es tu vida". ¿Porqué? por que no sirve para nada. Nos sentimos mal, concentramos nuestras fuerzas en sufrir y lamentarnos, lloriquear... y no hacemos nada para enfrentar la situación.
Además de hacernos insoportables y molestos para las personas que nos rodean, alimentamos las raíces del fracaso.
¿El camino para salir de aquí?

  • Entender que lamentarnos no sirve para nada. 
  • Tener claro que es una salida tan tóxica como cómoda: no haces nada, sufres... y tampoco te esfuerzas. Pero, te toca pagar un precio loco por esta pereza. 
  • Saber que hay un mundo mejor, y tener claro que nada nos ahorrará el esfuerzo para trabajar en construirnos nuestras soluciones. 
  • Decidirnos, sí, decidirnos a re-orientar nuestras fuerzas hacia las soluciones de hoy. 
Sí, es una decisión. Te toca tomarla, te toca saber que cuesta esfuerzo, y tendrás que aceptar que muchas veces la salida más fácil es bastante difícil.
Decídete a enfrentar tus problemas. No se resolverán solos. Ni lloriqueando por las dificultades, a las que nos toca enfrentar todos.
@leonardoamayaMD

domingo, 26 de octubre de 2014

Cambiar y permanencer...


I guess the important thing is to be responsible of transforming ourselves -being and becoming- the best version of the person we are. On my perception the way to do that is to accept our fears, our desires, our dreams as beautiful as they are, being open enough to receive miracles from life and to allow ourselves to be miracles of life for others, and for the world itself. Much love and happy sun-rain-day.  Olga Lehmann, Psicóloga y Escritoria, MA. Norges teknisk-naturvitenskapelige universitet -NTNU (Noruega)
https://www.facebook.com/olgalehmanno
Olga es una prolífica escritora con una producción que se extiende desde la poesía hasta trabajos teóricos de psicología. Y como cito hoy, también en el género comentario de facebook. El texto que cito es suficiente para pensar en la tarde de un domingo, pero no nos vamos a quedar aquí.
En el mundo de empresa se hizo popular una sentencia hace un tiempo: "cambiar o desaparecer", invitando de forma dramática a innovar. Pero ese no es el reto aquí. Refleja más una realidad de la lucha por la afirmación de la identidad a la que nos enfrentamos con frecuencia las personas.
Por E. Ericsson sabemos que alcanzamos un cierto discurso de lo que "somos" que resulta permitido por el desarrollo de la corteza cerebral e impulsado por la presión social. Los demás, nuestros pares, nos reclaman que nos definamos, que digamos como somos y actuemos según esa afirmación.
Y desde ese momento, comenzamos a batallar por afirmarnos, por soportar una identidad que no deja de ser una versión de lo que somos. Y esa batalla nos reclama hacernos rígidos, apegarnos a una cierta definición de nosotros mismos. Y entonces, sufrimos, nos exigimos "sostener" un cierto rol que nosotros mismos hemos construido.
Pues como dice Olga. Es un mejor camino dejarnos sorprender, estar abiertos al encuentro, al cambio. Aceptar que cada relación vital y cada situación de nuestra existencia nos impulsa a cambiar. Y eso no es malo. Más allá, se sufre mucho cuando se empeña uno mismo en sostener un cierto modelo: es mucho más amable y funcional permitir el cambio, gozar el cambio, estimular el cambio.
Nuestra cultura, entendida como esa serie de sentencias, mitos y reglas muchas veces poco conscientes nos encienden las alarmas con una invitación tan abierta al cambio. ¡Debemos ser los mismos! ¡Debemos ser auténticos! ¡Madurar es establecer un cierto modo de ser y sostenerlo! Yo prefiero recordarte que lo único que realmente debería movernos, y la búsqueda de todos sostenemos es la felicidad. O el estado de emociones que más se le parezca. Pues un camino seguro es relajarnos dentro de ese disfraz que nos hemos construido con la ayuda de nuestros pares, y abrirnos a crecer, a cambiar, a movernos y dejarnos influir por nuestra vida. Finalmente, ¡acabará ocurriendo queramos o no!
@leonardoamayaMD.



lunes, 22 de septiembre de 2014

Siendo más que los propios problemas...

Graffiti en una calle de Miraflores, en Lima (Perú). 

¡Mira los filósofos que se encuentra uno caminando! Estaba en un congreso en Lima (que además está increíble y la oferta de restaurantes genial) y me encontré este lingote callejero. De los lingotes de pensamiento, y no de los "lingotes" de perrito de apartamento que se encuentra uno paseando por Parioli, en Roma... Pero este no es el tema. "Sé más que tus problemas" podemos leerlo de varias formas... pero comencemos por la fácil, colocándole la tilde que no quiso poner el autor.
En ocasiones nos quedamos abrazados de forma loca y disfuncional a nuestros problemas, historias interiores, neurosis, etc. Muchas veces, porque ganamos cosas con ellos. Es frecuente llamar a esta maniobra "ganancias secundarias", para que sepas cuando alguien te lo diga, usualmente con intención de insultarte, pero con una alta dosis de verdad.
Si. En ocasiones, seguimos haciendo las cosas raras que todo mundo nos dice que estamos haciendo, que nos generan problemas y nos llevan a sentirnos mal y actuar peor, porque algo pensamos ganar con eso.
Te pongo un ejemplo: haces un show disfucional de telenovela mexicana porque Pedro Manuel, Miguel Antonio o José de las Mercedes no hace las cosas como tú quieres. Y te parece lógico, porque "cómo es posible que no recordara que hoy era cuando yo quería que ..." y escribe lo que quieras.
Resulta que Pedro Manuel no quiere. Le da pereza. Sí, es tu novio pero no tu esclavo. Sí, te quiere, pero también tiene sus pequeños egoísmos. Peor: tiene partido de fútbol. Todo eso. Resulta que con el show, logras que él se sienta mal (con semejante loca, ¿quién no?). A lo mejor hasta viene a ese plan que tú querías. Claro, quizá hace una cara de circunstancias más adecuada para una colonoscopia que para una fiesta, pero vino...
Eso es lo disfuncional. Que te la va a cobrar. Que la próxima vez, se va a inventar una excusa peor, se va a "desaparecer" o se "enferme" muy oportunamente. Y además, le dirá a todo el mundo que eres una loca. No te olvides que los hombres somos bastante más chismosos que las mujeres, sólo que lo disimulamos un poco mejor.
Segunda escena, todos tenemos malos ratos. Sí. ¿Te acuerdas de esas personas que cada vez que tienen un problema se lo hacen vivir a todo el mundo? En ocasiones, esas personas somos tú y yo. Y, ¿sabes que? la gente no tiene porqué aguantarnos. Ellos también tienen sus propias películas interiores. La primera excusa que nos damos, tú y yo, es ¡Pero no lo puedo controlar! Te recuerdo que esa era la actitud que Albert Ellis llamaba la "primera idea irracional": Yo no puedo cambiar.
Pues eso: es una idea, una sentencia, una frase en tu cabeza. Sí puedes cambiar, pero te costará un poco de esfuerzo. Sí puedes hacerlo, aunque tendrás que salirte del show que te has montado y cambiarte la música interior.
¿Y sabes también porqué? porque te complicas la vida, porque sufres tú, porque te haces inmamable y entonces las personas te van a evitar, como tú mismo evitas (y te recomiendo que evites) a la gente negativa, lloricógena y dramática.
Tercera escena: superar los problemas y darles la dimensión que tienen te lleva a una vida más tranquila. Todos tenemos problemas. La vida está llena de esos retos. Difíciles algunos, pero sin duda frecuentes. Enfréntalos. Busca resolverlos. Y resolverlos comienza por tu cabeza, por saber que eres más que las dificultades. Que las dificultades si tú quieres son campos de mejora. Y que en el peor de los casos, las dificultades son una realidad de la vida. Nuestra vida -y nuestro trabajo- consiste en buena parte- en resolver problemas.
Pues eso. A Lima, a la Rosa Nautica a comer un carpaccio de pulpo al roquedal. A las calles de Miraflores, para aprender de la filosofía callejera.


jueves, 6 de marzo de 2014

Una cadena infinita de desgracias


Hace unas semanas alguien publicó este maravilloso sticker en internet. Más real que una piedra: 
Recordar es volver a emputarse
Con alguna frecuencia hacemos el tóxico y autodestructivo ejercicio de pensar en errores del pasado y evaluarnos por esas "metidas de pata". A partir de este veneno de la memoria, podemos considerar que nuestra vida ha sido una pérdida de tiempo, que somos las peores personas del universo (o estamos en un lugar destacado de ese selecto grupo) y que, como dice una ranchera que suele escucharse en avanzados estados de alcoholemia: "porque sé que de este golpe ya no voy a levantarme". 
Éste es un cartel para emergencias, cuando te quedes atrapado en el loco pasado: puedes imprimirlo y pegarlo en la botella de aguardiente que guardas en el fondo del bar para cuando todo te viene de recuerdo y te la empinas hasta llorar, lamentarte y autoflajelarte. Vamos a mirar un poco la realidad, a partir de las verdades como una piedra: 
Verdad como una piedra número 1: La vida humana es una colección de grandes éxitos revuelto con grandes boñiguitas de vaca. 
Si miramos la vida de cualquier persona, lo más frecuente es que esté revuelto el oro con la mierdita. Así de simple. Todos hemos cometido errores, todos tenemos en nuestros recuerdos equivocaciones. Algunas, te reconozco, pueden ser bastante grandes. Pero, al lado de esas, hay éxitos y logros. Y además, esas equivocaciones están en el pasado, ya no puedes cambiarlas. 
Claro, cuando uno está en la más profunda de las inmundas considera que en su vida todo ha sido un completo error (como dicen en las novelas mexicanas). Pues incluso en esa hipotética y muy poco probable situación, ¡Igual ya pasó, está en el pasado! Y tienes hoy para levantarte y comenzar a dejar de cometer errores. ¡Toma hoy tu primera buena decisión! Yo pienso que mis mejores decisiones las he venido a tomar después de los 40 años. Antes, hice tonterías. Con algunas de esas tonterías me divertí y con las otras pues he colocado los hitos a partir de los cuales me he reconstruido. Finalmente, sólo vivimos el día de hoy, el pasado no lo podemos cambiar y el futuro lo construimos a partir de lo que decidamos hoy, incluso hoy mismo por la tarde. la primera buena decisión, si quieres, es esta: ¡Pues me levanto y a que se jodan lo cabrones con mi felicidad!
Y tenlo muy clarito: tomar decisiones importantes siempre tiene riesgos. Algunas veces te vas a equivocar, porque eso es humano. 
Verdad como una piedra número 2: Nadie toma decisiones idiotas para hacerse la vida infeliz
Simplemente se equivoca y evalúa mal una situación. 
Así de simple. Tú, como todos, has tomado decisiones erradas. Incluso algunas muy graves y que han consumido mucho tiempo. Por ejemplo, más de la mitad de las relaciones emocionales comprometidas, es decir, matrimonios y relaciones largas, termina. Muchas de esas, terminan confirmando lo que todo mundo decía a gritos (pero no te decían a ti, que embarrada...): ¡Es un error! ¡¡No se casen!! Pero todas esas personas no se han comprometido con la firme intención de hacer su vida miserable. Simplemente, evaluaron mal a la persona y al momento. Incluso lo pasaron bien un cierto porcentaje del tiempo. Y finalmente, tuvieron la fuerza y la decisión de decir: ¡a la mierda todo, me voy de actor porno! y dejaron al neurótico o a la loca en cuestión. 
Finalmente, muchos de nuestros "errores" fueron malas valoraciones de las personas y las situaciones. En vez de sufrir por eso, ¡aprende! porque sí daría un poquito de pena que te equivoques dos veces con el mismo tema o la misma persona. Hay que ser creativos hasta para eso, ¡equivócate de formas nuevas!
Verdad como una piedra número 3: Lo normal en la vida es que las personas entren y salgan. 
Más realista, poco. Esto es la realidad. Las personas entran y salen de nuestra vida, eso es lo real. Incluso de formas dramáticas, como cuando la muerte o un viaje de cambio de vida aleja definitivamente o por mucho tiempo a personas significativas. Es lo normal. Es duro, pero eso es lo que ocurre. Incluso, esto te puede ayudar cuando tengas en cuenta que no solo salen de nuestra vida personas que valoramos: también salen afortunadamente de nuestra vida personas que son como una especie de kriptonita falsa. 
Verdad como una piedra número 4: Lo que puedes manejar es el presente. 
Si. Así de simple. El pasado está allí, los problemas están allí. No los puedes cambiar: puedes aprender de ellos, para que HOY no vuelvas a cometer los mismos (no te preocupes, cometerás otros). 
Verdad como una piedra número 5: La felicidad es también el ejercicio estratégico de una intencional mala memoria. 
Siiiii eso es una maravilla. Es como una especie de mala memoria funcional. A mí me sirve mucho. Hay gentecita de la que me acuerdo de forma borrosa. Para esto, es importante que tengas mucho presente, que conozcas mucha gente valiosa nueva, que te pongas en la tarea de hacer muchas cosas significativas. Significativas para ti, para tus metas. No tienen que ser procesos que te conduzcan a un nobel, basta que te lleven a reírte y a pasarla bien un rato, cada rato de tu vida. 
Verdad como una piedra número 6: A grandes boñigas, grandes paladas de tierra. 
Mira que en ocasiones somos particularmente geniales luego de aprender de una buena metida de pata. Basta que dejemos de consumirnos a nosotros mismos en la culpabilización y que nos decidamos a usar esa "energía" emocional de formas más positivas: en emputarnos para salir adelante. Y claramente en nuestra vida habrá situaciones y personas que fueron y son, para nosotros, una gran y potente "recuerdo" de una vaca. 
Pero vamos por partes: 1) no le des tanta importancia a esa persona. ¡Nunca la tuvo! 2) No seas tan radical con tanta gente como para odiar: Odiar es también un modo insano de apegarse al pasado. Pasa la página, olvida, deja así. 3) El mejor proceso para no odiar, es ser realista: esa persona quizá no fue el demonio de Tasmania, sus propios demonios la llevan a actuar así, como en ocasiones nuestros demonios nos hacen ser a cada uno de nosotros el demonio de Tasmania de cada día. 
Verdad como una piedra número 7: Échale también su culpa a los demás. 
¡Si! Deja de ser tan protagonista y no te olvides que quizá fuiste el "chacho de la película" (como decía el llorado Diomedes Díaz) pero seguro que tuviste coprotagonistas importantes en esa embarrada. incluso, en varios de esos eventos del pasado fuiste sólo rol secundario. Quizá candidato al Oscar de la Academia, pero secundario. Y en muchos otros, simplemente fuiste el actor extra al que le calló la pelotita de caca. 
Verdad como una piedra número 8: Siempre queda el resto del día. Pues eso. ¡A recomenzar, que eso es también la vida!
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com / @leonardoamayaMD

sábado, 10 de agosto de 2013

De navegar y esas cosas

No puedes cruzar el mar simplemente estando de pie y mirando al agua. - Rabindranath Tagore
En REBT (rational emotional behavioral therapy) hay una gran tradición en el uso de las metáforas. Suelen ser muy pedagógicas y fáciles para manejar, y construir metáforas más sanas ayuda a re–estructurar las otras metáforas, espontáneas y tóxicas, que en ocasiones nos hacen sufrir y tomar decisiones inconvenientes oara nuestros intereses.
En algunos temas vitales importantes, relacionados con el crecimiento y el desarrollo profesional y personal, hay una imagen que es muy gráfica: Podemos pensar en nuestra vida como un viaje en un barco que pasa por diferentes puertos.
En cada puerto, te encuentras con personas: algunas significativas para aprender de ellas, otras significativas para aprender a evitarlas. También vives eventos e instituciones que te ayudan a crecer, o te sirven para aprender de tus errores y los de esas empresas, acumular experiencias, etc.
Cuando toca crecer, cuando es el momento de dar otro paso en lo afectivo y en lo profesional, entonces toca levar anclas y emprender el camino para el siguiente puerto de la vida. Algunos de los personajes del puerto en que te encuentras ahora se embarcarán contigo, y seguirán acompañándote en tu camino. Otros, deciden quedarse o tu decides que es el momento de dejarlos en la historia.
Para que pueda zarpar el barco de tu vida, tienes que soltar las amarras que te atan a los que se quedarán atrás. Esas personas, eventos, etc., quedan en tu historia. Una historia valiosa, pero claramente historia.
Se trata simplemente de avanzar, de seguir el camino. Algunas de esas personas, quedan en la historia como momentos valiosos de la vida, como ese conjunto de fotografías felices que llevamos en nuestra memoria. Fueron momentos compartidos bellos, alegres, que pasaron y que por eso mismo son un tesoro en la memoria. Sufrir porque ya no están con esas personas no tiene sentido: afectas la magia de tus recuerdos. También hay otras personas y eventos que quedarán en la historia... afortunadamente: porque fueron malas decisiones, malos «castings» de los que has aprendido con no poco costo personal. Es una dicha que hayas podido dejarlos en la historia.
Aprende de esas situaciones. ¿No te ha ocurrido que, al ver alguna fotografías te preguntas: cómo fue posible que yo me juntara con esta gentecita? Pues eso. No sufras por los errores del pasado, aprende de ellos. Cuando te queda atado al pasado... No puedes avanzar. Hay una frase muy repetida, de la que no sé su autor original: para encontrar a la persona correcta, tienes que dejar la persona equivocada. Se aplica mucho, mucho.
También te puedes atar a un recuerdo bueno, pero que ya pasó, porque esa persona o evento siguió otro camino, tú debiste tomar un viaje de muchas millas... Y ya no coinciden en el espacio o en el tiempo. Disfruta los recuerdos sin romper la magia intentado revivirlos o mantenerlos de forma heroica. Goza el recuerdo, y acepta que por ser eso es mágico. Y date la oportunidad de vivir otros momentos espectaculares, y conocer otras personas maravillosas que están en los otros puertos que puedes visitar.

Vamos a unos consejitos de peluquería que pueden ser útiles para cortar esos cabos inadecuados con el pasado y poder seguir adelante, al siguiente puerto:
–Acepta la historia como es. Cuando quedamos atrapados en un «cuento viejo», con alguna frecuencia está causado por una cierta tendencia a asumir que el final de una mala historia incluye que los demás son unos demonios terribles y tú un ángel de los cielos. Ni lo uno, ni lo otro. Todos tenemos rasgos cabroncetes. Evidentemente en ocasiones las faltas de los demás han sido más serias, por ejemplo, cuando alguien te ha agredido física o moralmente. Pero incluso ese personaje seguro tiene alguna cosa buena. Así te evitas las sobre–demandas irreales de «justicia» y aceptas que también algo bueno te dejó, incluso no voluntariamente y quizá fue simplemente el aprendizaje de no tratar más a gente así.
Quizá te equivocaste de «casting» y eso es lo que hay. Para ser claros: dejar pasar. Porque el rencor también es una forma de quedarse atado al pasado. Por supuesto, no significa que te olvides de reclamar lo que sea justo para compensar los daños causados. Pero si quieres de verdad vengarte, en muchos casos la mejor venganza es el olvido.
–La naturaleza aborrece el vacío. Nuestra vida tiene muchos espacios significativos. La sabiduría popular lo dice: un clavo saca a otro clavo. Llena tu día de actividades con sentido para ti, controla la tendencia loca de vivir para otros, y ponte en la tarea de pensar en que, para dar, primero tienes que tener algo dentro de ti. Ponte en la tarea de encontrarte con nuevas personas, nuevas experiencias y dedícale tiempo a tu arte, a tus aficiones. A lo que disfrutas hacer. Y procura hacerlo con gente valiosa. Si te quedas encerrado sollozando por lo que no es, tampoco dejas partir el barco.
–Observa las experiencias con perspectiva. Todos aprendemos de circunstancias nuevas si nos lo proponemos. ¿Recuerdas las situaciones por las que sufriste de forma loca hace dos o tres o cinco años? En la mayor parte de los casos, ahora tenemos claro que... no era para tanto.
Y tu... a que puerto tienes ahora que aprovechar?
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 3 de junio de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (III)

Yo tengo mis propias opiniones, -opiniones sólidas- pero no siempre estoy de acuerdo con ellas.
[I have opinions of my own --strong opinions-- but I don't always agree with them]
- George Bush 
Comencemos nuevamente por lo básico. El objetivo de la vida es ser feliz. Si no crees en esto, y piensas que la meta vital básica es sufrir, entonces no nos estamos entendiendo en lo principal. Si asumes que el objetivo vital es reconocimiento, dinero, sexo, etc., entonces estamos de acuerdo en el punto de partida, porque usualmente cuando pensamos que el dinero, o la aceptación de las personas es la meta lo que estamos asumiendo es que esas son las condiciones necesarias e indispensables para ser felices.
Sin embargo, colocar esas condiciones tan concretas con frecuencia nos conducen a sufrir, porque no siempre ni en todo momento podemos asegurar esos temas. El tema de fondo es no hay nada "necesario" para ser felices. Basta que te acuerdes de muchas personas a tu alrededor, que son felices careciendo de lo que tú consideras indispensable o que son infelices teniéndolo. Ahora, estando claros en nuestras opiniones firmes, como Bush, con alguna frecuencia nos cuesta despegarnos de esas "necesidades" que nos inventamos y nos creemos firmemente.
Uno de los campos más frecuentes está en las relaciones humanas y de pareja. Vamos a intentar ponernos de acuerdo en algunas ideas "claras" al estilo de George:

  • Cualquier relación es posible. Basta mirar a tu alrededor. Así que la idea de una "pareja ideal" está en las películas y los mitos. Mira por ejemplo la historia de la "media naranja". Parece suponerse que un ser creador y perverso piensa en dos individuos perfectamente complementarios y los coloca en lugares distantes del mundo para hacer prácticamente imposible que se encuentren. ¿No te parece un poco cruel? Por fortuna la realidad nos ayuda: mira a tu alrededor y te encontrarás con personas muy distintas que más o menos logran convivir con una cierta tranquilidad. 
  • No todas las relaciones son sanas. Vamos a irnos a uno de los principios que la antropología ha asumido como válidos para evaluar las conductas de otras culturas: que no implique la muerte, que no incluya la mutilación y que no involucre una disparidad de poder. Pues eso: una relación que no mate lo que eres o te oblige a cambiar lo esencial; una relación que no te cercene campos importantes de tu vida; y una relación en la que exista una cierta paridad. Evidentemente, muchas veces podremos negociarlo, con más o menos esfuerzo. 
  • Es importante que sepas lo que para tí es importante. Lo que es importante para tí: tener en "blanco y negro" los puntos no negociables. Lo demás, se trata de acordarlo. 
  • Algunas relaciones terminan. Es la regla de la vida. Algunas, perviven por siempre, otras se acaban, y otras toman una pausa. No se trata de que la otra persona sea un demonio de los infiernos. En ocasiones, simplemente se trata de algo más "temporal": se encuentran en momentos de la vida que en esa ocasión son incompatibles, poco viables, o te alejan de tus metas esenciales. 
  • La razón más frecuente y enfermiza que nos conduce a mantenernos en una relación tóxica es el miedo irracional a quedarnos solos. Se nos olvida que la compañía más importante, y la persona más significativa que conocemos somos nosotros mismos. Además, estar con esa relación enfermiza nos distrae de buscar unas más funcionales. Si no tienes hambre, no buscas comida. Pero, en ocasiones es mucho más sano pasar un poco de hambre y buscar mejor menú en cambio de estar lleno de caca. ¿Me entiendes?
  • Muchas, la mayoría de las relaciones se pueden salvar si se logran establecer acuerdos claros y se entiende que consolidar esos acuerdos requiere tiempo. Pero no te olvides que dejar las cosas como están, si estás sufriendo por el estado actual de la relación, no es sano. Muchas veces, para ambos.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com - www.leonardoamaya.com

domingo, 5 de mayo de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (II)


"Las predicciones son difíciles, sobre todo sobre el futuro"
Yogi Berra, Jugador de Beisbol (1925-)
Si, podemos burlarnos, pero él por lo menos lo tiene claro: las predicciones son muy complicadas, y si es sobre el futuro, peor.
Pero, con frecuencia, nosotros tan inteligentes y coherentes nos pasamos horas terribles sufriendo sobre nuestro futuro. Preocupados por si lograremos aumentar nuestros ingresos, triunfar o mantener nuestro éxito, mantener nuestra relación o conseguir la persona deseada. Utilizamos la capacidad cerebral  desarrollada luego de millones de años de evolución, para armar unas telenovelas baratas que ni vendemos al canal tonto de la temporada.
Vamos por partes. Primero, sufrir y preocuparse no es una estrategia para nada. Segundo, estar sufriendo entorpece nuestra capacidad para planear y ejecutar. Y tercero, nos distraemos de lo que ya tenemos logrado en nuestra vida.
El futuro lo construímos hoy. Lo que emprendemos hoy aumenta nuestras posibilidades de lograr metas en el futuro, y las decisiones que tomemos hoy hacen más o menos riesgoso nuestro camino y el tiempo que sigue. Funciona en ambos sentidos: si haces algo productivo hoy, aumentas la probabilidad de éxito. Y en el otro sentido, si te sientas a fumar opio y lloriquear, disminuyen tus posibilidades de lograr algo interesante luego. Puestos a fumar alucinógenos y embriagarte, por lo menos hazlo con amigos: por lo menos conseguirás un descuento por grupo en la clínica para desintoxicación de tu preferencia.
Y lo único real que tenemos, es lo que hoy tenemos. Lo pasado no existe ya. Son buenos recuerdos si seleccionas recordar lo bueno, o un pozo de desgracias si te concentras en lo que no terminó como deseabas. Finalmente, el pasado es la película que nos contamos, con heroínas y villanos. Demanda al villano pero no sufras por él. Recuerda la heroína y apóyate en esa experiencia para buscar las heroínas y los héroes del futuro: a esos los encuentras hoy sin la "pinta" de superhéroe que luego tendrán, pero es hoy donde los encuentras. Mira bien a tu alrededor, y si ahora nos ves los candodatos, hora de dejar de lloriquear y sal a la calle a buscar candidatos.
Es mejor táctica concentrar las energías en hacer algo en vez de sentarte a predecir desgracias. Ya lo dijo Yogi: es muy difícil predecir, sobre todo el futuro. ¿Estás sufriendo por algo que te preocupa? Pues ponte ya a hacer algo HOY. Es lo que tienes.
Leonardo Amaya / racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 30 de julio de 2012

Convirtiéndote en un caos emocional

La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes.
- John Lennon
Podemos pasarnos una buena parte de nuestra vida en dos fases de sufrimiento: la búsqueda de la pareja ideal, y aguantándonos la pareja ideal. En ocasiones, asumimos la vida relacional con un cierto fatalismo y hacemos de una experiencia que debería ser feliz un conjunto bastante tremendo de malestares y disputas.
Con frecuencia le pedimos a la realidad y a las personas metas y logros que son bastante difíciles en el mundo actual y las personas de nuestro alrededor.
Primero, una cosa clara: puedes estar solo y ser feliz. La mejor compañía puedes ser muchas veces tú mismo y un cierto número de buenos amigos. Entre otras razones, porque lo mejor es ser feliz con lo que hay, por que esa es tu vida real. Y si lo real en tu vida es que ahora no hay nadie "especial", pues a divertirte con libertad, a salir a la calle, a consentirte en lo que te gusta, a explorar tus aficiones y gustos sin que nadie les ponga límites ni te toque combinarlo con la usualmente lamentable experiencia de los domingos familiares (sabes de lo que te estoy hablando, esos planes jartísimos y largos con la jartísima familia de tu pareja).
En ocasiones nos frena una idea que no tiene ninguna prueba: "no tengo fuerzas para ser feliz sin nadie especial a mi lado" y textos similares de telenovela mexicana / venezolana / colombiana. Pues un punto claro: no sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte no es la única opción.
Pero, estar disponible es eso: estás en el mercado. Y, hay que salir a ver qué pasa. Y aquí, suele surgir otro grupo de ideas bastante tremendistas: "tengo miedo de sufrir otra vez". ¡Por Dios! ¡Salte ya de esa telenovela! En la vida, todo tiene algún pequeño costo. Tener una relación implica el riesgo de romperla y de experimentar un poco de dolor. Eso es lo que pasa en el mundo real. Pero, es un dolor soportable, no se trata de una amputación sin anestesia. Ni siquiera de un parto natural. Lógicamente, si nos encerramos en casa a llorar nuestra desgracia, pues percibiremos una vida con poco sentido. Si vas a llorar, que sea en la calle rodeado de buenos amigos y acompañado de una buena botella de Old Parr. Así hemos manejado por siglos los problemas afectivos y nos ha ido bastante bien.
Y si el personaje / personaja aparece, pues a ponerte en el mundo real: tendrás que establecer negociaciones, porque la luna de miel en la que no percibes los defectos... no aguanta mucho más de una semana. Ya lo sabes.
racionalemotivo.blogspot.com

miércoles, 13 de junio de 2012

Romances homicidas

Yo tengo ideas homicidas relativamente estructuradas todos los días. Después me calmo, y me doy cuenta que estaba exagerando un poco y olvidando que todos somos un poco cabrones de vez en cuando. Y otras veces, no las llevo a cabo simplemente porque es muy complicado deshacerse limpiamente de un cadáver. 
Efluvio filosófico etílico.
Todos nos hemos sentido víctimas de vez en cuando. La mayor parte de las veces, victimitas, de pequeños crímenes. En nuestras relaciones sociales y profesionales, experimentamos conductas verdaderamente cabronas de otras personas. La mayor parte de las veces, esas conductas no son más que la expresión de una realidad: que somos imperfectos y nos falta tacto para hacer las cabronadas: se pueden hacer de formas más funcionales. Otras veces, simplemente es la imposibilidad de llegar a un acuerdo. Otras, porque no logramos poner de acuerdo las demandas de dos egoísmos, el de cada uno de nosotros con la otra persona.
Si nos vamos a lo práctico, el problema esencial es que el mundo no puede ser siempre como a nosotros se nos da la gana. Las demás personas tienen vida y tienen sus prioridades, que raramente son hacer por nosotros todo lo que a nosotros se nos da la gana. Y claro, no nos gusta. Así de duro es. Esa persona no vive para tí. Tiene otras cosas que hacer. Incluso le pueden dar ganas de no salir de la casa y quedarse viendo televisión sin bañarse en vez de organizar la tarde para hacerte a tí la vida divertida plenamente, en un holocausto personal sin límite.
Lógico, nuestra cultura está llena de ideas sobre demandantes y profundamente tóxicas. En estos días alguien me decía que la esencia del amor era la dependencia del otro... Mmm a mí me parece más bien la esencia del 70% de los que necesitan psicoterapia, si no más. Claro, es que hemos visto muchas telenovelas. Perdónenme por romperles la magia: las telenovelas no son reales. Son actores, con frecuencia egoístas, pantalleros y con una que otra adicción. Les pagan por mentir de forma realista. ¿Ustedes creen de verdad que hay colegios como los de High School Musical? Tampoco parece que existe Godzilla. La vida es mucho más plana y sencilla. Te haces el viaje espectacular y mágico, y luego te tienes que embutir en el avión lleno de turistas y niños gritones.
Las relaciones son una batalla tras otra hasta llegar a acuerdos. Hay que intentar que esos acuerdos se produzcan antes del 50 aniversario. Y para eso, o te casas con una persona que esté completa y psicóticamente centrada en tí o te pones en mangas de camisa y te dispones a llegar a acuerdos básicos, que implican ceder una vez tú y otra vez el otro. Un buen entrenamiento es la pareja que tengas ahora. De verdad que es más bacano estar con alguien sin tanto rollo y tanta pelea. Si la cosa está muy complicada, pues un buen comienzo puede ser ir a terapia de pareja. No tiene mucho sentido acudir a psicoterapia cuando estás a quince días de buscar el divorcio o una motosierra para deshacerte del cadáver.
L Amaya - Racionaemotivo.blogspot.com

lunes, 14 de mayo de 2012

Desatrapatándote

El hombre es un animal inserto en redes de significación que él mismo ha tejido
-
Clifford Geertz citando a Max Weber.
Geertz estaba definiendo la cultura. Comencemos por allí. Sigamos con que "desatrapándote" no existe en español, y parece como un trabalenguas: el hombre está atrapado, ¿quién lo desatrapará?, aquél que lo desatrape buen desatrapador será, etc.
Pero vamos a lo que vamos. Nosotros somos responsables del mundo que hemos construído a nuestro alrededor. En ocasiones, ese mundo es bastante disfuncional y nos sirve para dos cosas: sufrir y hacer tonterías. Cada uno seleccionamos activamente juicios sobre nosotros mismos, y armamos una urdimbre con la cual podemos tirar de las cosas jartas de nuestra vida o enredarnos aún más en las trampas de la culpa o decirnos que no somos capaces.
Estamos rodeados de mitos, construidos por nosotros mismos: no soy capaz, no podré cambiar, no pertenezco a ese grupo y por eso me siento como un metido, nunca seré feliz... Leyes generales sobre el universo en las que, con frecuencia, perdemos. Otro personaje decía: no pretendo mostrar cómo los hombres piensan en los mitos, sino como los mitos actúan en la mente de los hombres sin que sean conscientes de ello (Claude Levi-Strauss). Pues eso: estamos llenos de mitos, que nosotros mismos, de forma bastante inconsciente hemos contribuído a construir.
Hay varios caminos para resolver este problemita. Primero, aceptar que operamos por mitos, de los que usualmente no somos conscientes. Segundo, que nosotros los construímos y tercero... que podemos cambiarlos a otros que sean más útiles. Si ya nos pusimos a armarlos para sufrir, porqué no los armamos para ser felices? Lógico, esto puede no ser fácil. En ocasiones, necesitaremos un poco de ayuda, terapia, counseling, mentoring, cannabis. (aunque esto último no lo recomiendo en serio).
Y un camino bueno es seleccionando lecturas que valgan la pena, que no generen culpa y que no nos pongan en mundos ilusorios. Si tus lecturas no ayudan a tu vida, cambia de vida o cambia de lecturas, me parece a mí...
Leonardo A. - Racionalemotivo.blogspot.com

jueves, 3 de mayo de 2012

Los sutiles lazos que convierten tu día en una m.

Para ser feliz, me sirve la compañía. Para amargarme el día, lo hago bastante bien solito. 
(Efluvio filosófico de un amigo en medio de una borrachera heróica)
Y tiene toda la razón. Habilidades para hacerlos la vida imposible, tenemos en abundancia. No necesitamos ayuda en eso. Vamos a ver algunas ideítas tóxicas que nos hacen imposible la existencia de forma bastante poco funcional, para que te des un puntaje.
Ponte un número del 1 al 5 de acuerdo a la frecuencia con que pienses:

  1. La gente no sabe lo que se pierde cuando no está conmigo. (Trampa sutil: ¿qué te importa lo que se pierda la gente? Tu, feliz y ya está, quien se quiera unir al plan, adelante).
  2. Esta persona no me valora lo suficiente. (Una especialización de la anterior: Tu vales por lo que eres. No tengas reparos en demostrarlo). 
  3. Mis talentos no son valorados aquí. (Más de lo mismo: primero, lo que importa es que te paguen por esos talentos. Gente que te admire... pues bacano, pero no lo exijas. Las personas estamos todas muy ocupadas admirándonos a nosotros mismos. ¡Únetenos, admírate!)
  4. Las personas no responden bien a todo lo que hago por ellos (uff.... peligroso: quiere decir que lo que haces por ellos no es gratis, sino un intercambio en el que compras afecto. Comprar afecto siempre es muy caro). 
  5. Siempre mi vida ha sido así de terrible y por este camino seguiré. (¡Perfecto! Una profecía que mata las posibilidades de cambio. Si tienes el don de ver el futuro, ¿porqué no lo aprovechas mejor y te adivinas el número del Baloto?)
Evidentemente este "test" tiene la profundidad teórica de una encuesta de revista de peluquería, pero bueno, de algo sirve: 

Menos de 8 puntos: ¡Bien! Bastante funcional. Pero es el momento de pensar si debes atender un poco a la gente que te rodea. 
De 9 a 14 puntos: Mmm... es hora de dejar de pensar en tanta tontería e irte a dedicarte tiempo a tí mismo / misma. Fútbol y whiskey / Masaje y comprar ropa.
De 15 a 20: ¡Ups! ¿Seguro que quieres sufrir tanto por tanta gente tonta? Es hora de revisar a fondo cuánto pones en manos de los demás tu propia felicidad. Darte una pasadita por tu terapeuta de confianza es una buena idea.
De 21 a 25: Sufres y posiblemente tomas muchas decisiones por causa de ideas que no son funcionales. Por fortuna, es relativamente fácil revisar esas sobre-demandas y condenaciones personales que nos hacen la vida difícil. Ir a terapia no es para la gente loca (aunque también, claro). Es para ser feliz. Esa es la meta. No se trata de entender porqué sufres: se trata de cambiar lo que entiendes que te hace sufrir. No pienses en el problema: piensa en las muchas soluciones que tienes a mano. 
Esta encuesta NO está patrocinada por tu peluquería de confianza, pero lo parece. 
racionalemotivo.blogspot.com



viernes, 27 de abril de 2012

"Metiendo la pata" y las cagaditas diarias

Para aguantarse a un perfecto, hacen falta dos perfectos. 
Hay algunas realidades absolutamente cotidianas. Una de ellas, que tenemos una tendencia continua de buscarse motivos para sufrir. Y muy cerca a esa, una cierta, obsesiva e irracional tendencia de pretender la perfección. La verdadera calidad humana, es la calidad parcial. La calidad total, déjala para las teorías y los libros de psicología ficción. Somos imperfectos, tenemos límites y cometemos errores.
Claro que es importante procurar mejorar, ser más competentes en nuestro trabajo y buscar hacer las cosas bien. Pero, incluso con esas excelentes ideas e intenciones, cometeremos errores. Algunos, de forma continuada.
De los errores, podemos aprender. Y poco más. Mirar nuestros errores del pasado para condenarnos y para sufrir, no tiene ningún sentido. Si puedes mejorar, para qué preocuparse. Y si en eso, puedes mejorar poco, porque lo has intentado y aún no lo consigues, pues tampoco tiene sentido pasarlo mal. Por esa simple razón, porque eres humano.
En otras ocasiones, intentamos olvidarnos del tema y negar nuestro pasado. Puede servir... pero no muchas veces, porque precisamente es tu pasado. Parece que es un poco más funcional mirar tus errores, aceptarlos como equivocaciones, observar qué puedes aprender de ellos... y no decir nada de tí además de reconocer que eres humano.
Así que si decides tomar la pala para desenterrar cadáveres de tu historia, pues asúmelo como un pequeño cursito de arqueología interior. Ríete un poco, tapa otra vez, y concéntrate en hacer lo que mejor puedes hoy.
racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 16 de enero de 2012

Frustraciones insoportables

Menos da una piedra
-Cultura popular española
Con frecuencia en nuestra vida, incluso cada día, las cosas no salen como queremos y como lo habíamos planeado. Forma parte de la realidad del mundo y en ocasiones, las amplificamos por nuestras sobre-demandas.
Algunas de esas frustraciones pueden ser realmente impactantes, y nos generan una cierta molestia que puede extenderse durante el tiempo.
Hay dos trampas fuertes, la trampa del pasado, que nos lleva a condenarnos por decisiones que ya no podemos cambiar, y la trampa del futuro, predicciones para las que tenemos muy pocos puntos de apoyo: el malestar emocional que nos generan estas dos 'fugas en el tiempo' nos distraen de lo único real, que es el presente, y nos quitan energía para asumir las decisiones y acciones que podemos tomar hoy, las únicas que pueden contribuir al cambio de nuestra vida.
Pero, en ocasiones, el malestar permanece taimado allí, y queda como una especie de molestia sorda que surge en varios momentos. Aveces, este malestar está relacionado con otra ideíta tonta pero muy activa: "no voy a poder soportarlo". Si lo miras con objetividad, por supuesto que es molesto y quizá intenso, pero soportar, soportar, has podido otras veces. Lo único realmente insoportable es morirse, y cuando te mueres, ya no tienes más preocupaciones.
Tres ideas (consejitos de peluquería) para meternos en la cabeza cuando estemos en uno de esos días:
Bien, vamos a concentrarnos en lo de hoy: ¿qué debo hacer ya para hacer las cosas mejor mañana?
Ok, estar un poco perturbados es normal. No soy de piedra. ¿Dime quién no ha pasado por un mal rato y aquí está?
Molesta, he tenido un evento malo -que no ha ocupado tooooodo el día, sólo un rato difícil, sin duda, pero  vamos a poner piedra por piedra para que las cosas cambien.
Bueno, esto salió mal. Vamos a probar con otro.
El objetivo del pensamiento sano es disminuir las emociones disfuncionales, pero no se trata de convertirnos en un palo. No es realista ni humano no tener emociones. Pero, llorar alguna vez no es malo. No da cáncer. Estar mamado del trabajo un día no es terrible: es una experiencia bastante frecuente... y exagerada muchas veces. Y... Menos da una piedra: siempre se puede sacar algo de las experiencias difíciles, por lo menos, aprender.
racionalemotivo.blogspot.com

sábado, 14 de enero de 2012

Culpa y Realismo

Yo no tengo la culpa de que la vida se nutra de la virtud y del pecado, de lo hermoso y de lo feo. 
-Benito Pérez Galdos
Las emociones disfuncionales, es decir, aquellas sensaciones que nos hacen sufrir y que influyen en que tomemos decisiones poco útiles e incluso dañinas, son exageraciones de las emociones funcionales, útiles, que nos hacen humanos. Nuestra ira loca es una exageración de la molestia normal que nos generan ciertas situaciones; la angustia que nos lleva a sufrir ante riesgos futuros, es una amplificación dañina de la controlada preocupación por situaciones difíciles previsibles y que debemos enfrentar.
Así que el límite es el problema: es fácil identificar cuándo nos estamos pasando de la raya: porque sufrimos y hacemos cosas locas de las que luego, más tranquilos, somos capaces de reconocer como errores.
Esas emociones provienen de nuestras ideas: ideas sobre-demandantes para el mundo o para nosotros mismos que nos llevan a la frustración porque son precisamente eso: sobre-demandantes. No son realistas. No es lo que ocurre verdaderamente. No se trata de dejar pasar todo, pero sí de aceptar que el mundo es como es, y el cambio de nos parece adecuado necesitará tiempo, en ocasiones, mucho tiempo.
Así que se trata de tener claro que lo que nos gustaría, es decir, el mundo ideal que gira alrededor de nuestros deseos y nosotros mismos como seres perfectos es eso: una preferencia, un gusto, casi tanto como nos gustaría poder volar por nuestra cuenta. Y que por tanto, es eso: me gusta, pero no debe ser así. Porque nada puede obligar al mundo, a los demás o a mí mismo a ser de acuerdo al modelo ideal. Aceptar lo que es, lo que somos, y comprometernos con poner los medios cada día, sin angustias ni locuras para hacer más probable un mundo mejor para nosotros y los demás.
Hay una emoción que es muy frecuente, que llena nuestros días y que nos hace sufrir tontamente. Esa es la culpa, exageración de la responsabilidad. Pongo un ejemplo: eres responsable de esa decisión que finalmente demostró no ser para nada conveniente, incluso muy inadecuada. Ok, eres responsable, pero:

  • Eso está en el pasado, no lo puedes cambiar. Es historia. Puedes poner medios para contener el problema, pero no puedes volver atrás. 
  • Esa decisión no te convierte en una persona terrible. Te convierte en un ser humano, susceptible de errores, y capaz de mejorar. Pues condenarte a tí mismo y decirte que eres una basura no hace que cambie el pasado: sigue igual. 

En últimas, sentirte una porquería no sirve para nada más que para sufrir.
En otras ocasiones, por desgracia muy frecuentemente, mantenemos una constante búsqueda de las personas que en nuestro pasado nos hicieron algún daño, la mayor de las veces involuntario por parte de ellos. Y nos amargamos, y borramos gente de facebook, del teléfono, mantenemos activamente guerras absurdas y vamos quedándonos aislados cada vez de más personas.
por supuesto puedes poner distancia de personas que realmente no te aportan demasiado. Pero, la realidad es que no resulta nada fácil rodearse de gente perfecta, porque no existen y los que creen que son perfectos son habitualmente inaguantables.
Hay algunos puntos de realismo que nos pueden ayudar a manejar esas ideas de fondo que nos hacen sufrir en relación con la culpa:

  • Realmente el mundo no gira alrededor de tí. Esas personas posiblemente no estaban centradas en satisfacer tu vida y tenían -siguen teniendo seguramente- sus propios problemas y fantasmas. 
  • La gente perfecta no existe. Rodearte de los mejorcitos es una buena idea, pero no son muchos y no hay ninguno que sea perfecto. Así que si comienzas a quitar de tu lado a la gente con defectos, te acabarás quedando solo. 
  • Mientras tú te preocupas y sufres por la gente, ellos están en sus propios temas. Es decir, que tú sufras no hace que ellos centren su vida en tí. Una cosa un poco más dura: deja de pensar que los demás te hacen la vida difícil. Lo real es que el mundo es difícil y que sufres porque no te decides a dejar de exigir lo que no puedes conseguir. 
  • La culpa nos hace vivir en el pasado, que no podemos cambiar, cuando sería más funcional trabajar por lo que tenemos hoy en mano.

Manejar la culpa no es nada fácil, así que no sufras por lo que demore. Ponte un esfuerzo diario, examinando las ideas de sobre-demanda, suelta el libro de las retaliaciones, y dedícate a pensar en tí, en qué debes hacer hoy por tí. Mañana es otro día, y ya veremos.
leonardoamaya.com

jueves, 15 de diciembre de 2011

Decídete a cambiar... sin sufrir mientras tanto.

Salte de la telenovela, y shake that ass.  
-Frase de la cultura popular (la mía).
Suena muy fuerte ponerlo todo en español clarito, pero la idea es clave. Cuando nos sentamos a sufrir porque las cosas que nos gustaría que cambiaran de nuestra vida aún no cambian, conseguimos justamente eso: sufrir. A punta de sufrir no se logra nada. Mientras estamos sentados pensando que: 
El mundo es injusto.
La gente no me apoya.
Me han faltado oportunidades.
Tantas cosas me han salido mal.
Dejo de poner los medios para combatir las ideas locas que me frenan. Porque, son ideas locas. La mayor parte de las veces. Veamos: 
El mundo es injusto. Cierto, muy cierto. Y aveces, el que sea injusto juega a favor tuyo. ¿No te ha pasado que, a pesar de cometer errores y hacer tonterías te va bien en algo? Por eso: porque el mundo es injusto. 
La gente no me apoya. Ciertamente. Ellos mismos tienen sus problemas. De echo, muchas veces es una ventaja que la gente no te apoye, porque ellos tienen sus propias ideas y te pueden empujar a cometer errores que no son tuyos. Por lo menos, equivócate con tus propias metidas de pata. Y además, cuando la gente te apoya, le da por pedirte cuentas. En no pocas ocasiones, uno tiene ganas de pedirle a alguien: "ayúdame menos"
Me han faltado oportunidades. Si, mientras lloriqueas por tus desgracias, se te pasan las oportunidades que no te han faltado. 
Tantas cosas me han salido mal. Si, cierto. Pero alguna te ha salido bien. En el peor de los casos, alguna te saldrá bien en algún momento. No hay persona tan de malas. Y... quien hace cosas, alguna vez se equivoca. ¿Quién te ha dicho que uno triunfa siempre?
Lo decía claramente P. Drucker (Lo he citado varias veces): Deja de pensar en tus sentimientos y ponte a hacer tu deber. Y el mejor día es hoy. 
racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 30 de mayo de 2011

Vivir el presente

Excitabat enim fluctus in simpulo* [Hacía una tempestad en un cucharón]- Marco Tulio Cicerón 
Cicerón, cuyo aporte a la cotidianidad moderna ha sido usar su nombre para perros Bulldog, nos deja este recuerdito para la vida tranquila: Tenemos una tendencia notable a armar tormentas en un cucharón.
En un día cualquiera de nuestra vida ocurren muchos eventos. No es extraño que suframos un contratiempo, pasemos incluso un mal rato con una persona o situación. Pero, en lo ancho del día, la mayor parte de lo que nos ocurre es muy agradable. Nos encontramos con amigos en la calle que no veíamos en años. Trabajamos en un reto profesional que nos hace crecer. Iniciamos un proyecto esperanzador. Disfrutamos un día mágico en nuestra ciudad. Gozamos un almuerzo genial con algún amigo / a. Recibimos una llamada que nos alegra. Tenemos salud en un 99% de nuestro cuerpo. Pero mira tu!  Nos amargamos todo el día por 2 minutos de encuentro desagradable con alguien! Armamos un drama y descalificamos todo un día lleno de diversión, alegría y paz por sólo dos o tres minutos que nos parecieron terribles y... realmente no lo fueron. Alguna vez en nuestra vida hay situaciones duras, como la muerte de una persona cercana. Pero, eso no nos ocurre cotidianamente. Hace unos días me encontré con alguien hecha un mar de lágrimas por un asunto laboral, con una persona que realmente es difícil de tolerar: ¿Cuántos muertos hay?, pregunté. Y no, no había ninguno. Entonces, la vida sigue. Tómate un Martini Bianco, brinda por esa cabrona y a gozar las próximas 16 horas. A mí me sirve. Prueba esta semana y me cuentas. racionalemotivo.blogspot.com.
* La traducción literal es: él hacía oleaje en un cucharón. En Inglaterra se suele decir una expresión similar: Storm in a teacup

martes, 29 de marzo de 2011

Tómate las cosas con calma...

A black cat crossing your path signifies that the animal is going somewhere. Groucho Marx.
Frecuentemente nuestras angustias están asociadas a predicciones terribles que nunca acaban ocurriendo. Somos muy incrédulos de las posibilidades que tenemos y en cambio le damos una importancia desmedida a las profecías que construímos a partir de datos endebles. Es la "trampa" de sufrir por el futuro. Quieres no sufrir por lo que pase luego? Trabaja hoy. Se feliz con lo que tienes hoy. Siembra hoy, Disfruta hoy. Hoy es lo único que realmente tienes. Y además, alarmarse por posibles tragedias del futuro no cambia el que ocurran o no: No te alarmes. Ponte a hacer algo un poco más productivo! - racionalemotivo.blogspot.com


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