jueves, 10 de enero de 2013

Relaciones Miserables: con la ira de todos los diablos

#RelacionesToxicas
Cualquiera puede estallar de ira. Es fácil. Pero, estar furioso con la persona correcta, con la intensidad correcta, en el momento correcto y por la razón correcta no está en las manos de todos ni resulta fácil. 
- Aristóteles.
Mira que la cita es vieja. Seguimos siendo muy parecidos a pesar de los avances de la civilización, tales como los increíblemente instructivos reality y el uso de los pantalones descaderados. Mira tu: la civilización avanza, y seguimos sin ser prácticos a la hora de volvernos unos iracundos fosos de lava. Vamos a seguir el consejo de Aristóteles para tener "iras contenidas".
Primero, bájale el volumen. Estar un poco molestos en algunas situaciones es una reacción normal y sana. No es muy humano ser un individuo que no reacciona ante la corrupción, ante la injusticia y ante un senador cualquiera. Ser un "palo" no es nada humano.
Pero, entre la molestia que nos permite reaccionar de forma productiva y emprender tareas para resolver o manejar la situación injusta y la explosión de ira, hay un cambio importante: acuérdate de tu último ataque de ira. Eso pasa: no hacemos nada más que estallar, buscarnos una úlcera y... nada más. Tomamos decisiones bastante tontas cuando dejamos que explote toda nuestra indignación. Finalmente, es muy parecido a una cuestión de volumen: bajarle de Ira en 10 grado a Molestia en 2 - 3 grado.
Estar furioso con la persona correcta
Cuesta un poco de trabajo... sobretodo cuando la persona equivocada eres también tú. Y el "también" se debe a que en una relación los responsables son dos. Incluso cuando el cabrón en es el otro o la otra... activamente habíamos ignorado señales, elegimos mal al personaje, le pasamos muchas antes. Por supuesto que no se trata de sentirnos mal sino de aprender: si no reconocemos que nos equivocamos, difícilmente aprenderemos. Porque si somos perfectos ¿que vamos a cambiar?
Con la intensidad correcta
Evidentemente hay situaciones que son molestas. Incluso muy molestas. En esas ocasiones, es normal que nos ofendamos, que nos molesten algunas cosas. Incluso muchas. Pero, dejar que el mundo se nos convierta en un drama, es consecuencia de asumir que el mundo "debe" ser distinto. Y resulta que no, que el mundo es así y que algunas personas algunas veces actúan del modo que a tí no te gusta. Peeeero, en ocasiones, también nosotros somos mierditas con alguien, porque siemplemente hacemos las cosas como nosotros queremos y no para servir a los demás.
En el momento correcto
Éste es un punto absolutamente práctico. Si te vas a arriesgar a que te de una taquiarritmia por la ira, incluso que abones en la cuenta de una úlcera, que por lo menos sirva para algo. Hay momentos que son realmente inútiles para manifestar la molestia. Traga, cuenta hasta diez, y espera al momento ideal, al golpe de efecto.
Por la razón correcta
Ups. Esta sí que es complicada y requiere mucha cabeza fría. Pensarse bien la razón. Y que la razón sea válida. Finalmente, todos, también nosotros, debemos orientar nuestros actos de un modo defensivo, del modo que nos convenga. Así que esperar que los demás actúan como si tú fueses el centro del universo es poco realista, injusto con las demás personas y... peligroso. Mira que con frecuencia nos damos cuenta que hay personas que nos "ayudan demasiado". Pon atención: gente tan generosa hay muy, muy poquita (yo conozco sólo cuatro...) y no siempre es muy sano algo así. Así que, ten claro porqué te pones furioso/a: si se rompió un acuerdo, si una persona fue desleal ante un tema que habías dejado claro, etc. Y aprende... para que no se repita: tropezar en una piedra es normal. Enamorarse de la piedra es otro tema...
racionalemotivo.blogspot.com / Leonardo Amaya

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El lado oscuro de Papa Noel

"La Navidad la siento a veces como esos brawnies que no sabes si están un poco viejos o si tenían un poco de veneno" - Santiago, filósofo espontáneo en un Efluvio filosófico alcohólico.
Pues sí. Los renos, el pesebre (con o sin burro), la natilla, los buñuelos y los encuentros con la familia conforman un variopinto y contrastante escenario emerge un poco de lo mejor de nosotros, en ocasiones acompañado con rasgos y venenitos viejos, rencorcitos mal guardados y pobremente resueltos, saborizados por del agridulce sabor de la culpa.
Parece un poco horroroso, y sin duda es políticamente incorrecto hablar de algunos aspectos difíciles en estas fechas. Sin embargo es muy frecuente un campo de batallas, la mayor parte de las veces contenidas malamente en nuestro interior. Como la cultura nos presiona de una forma poco perceptible, solemos darnos cuenta de que algo no anda del todo bien cuando percibimos nuestras respuestas fisiológicas al stress o más sonoramente, cuando hacemos alguna cosita un poco rara. Veamos un pequeño inventario de los síntomas navideños, atendiendo claramente para no confundirlos con la indigestión simple, tan frecuente por estas fechas:

  1. Siento una molestia poco definida pero constante ante algunos chistes, comentarios o incluso la presencia de una persona concreta.
  2. Algunas tareas que inevitablemente alguien debe hacer, y me acaban tocando a mí (recoger unos platos, copas... organizar camas para las verdaderas migraciones bárbaras que ocurren en las familias grandes) me parecen "injustas". 
  3. Pienso que algunos miembros de mi familia o amigos no me atienden "como se debería" y me parece que no son lo suficientemente delicados conmigo. 
  4. Tengo la impresión que las personas que me rodean en estos días no me valoran lo suficiente, o no han valorado todo lo que antes he hecho por ellas. 
Date un puntaje: 0, si nada de esto tiene que ver contigo. 1, si algunas veces, y 2 si resulta más bien frecuente. Te puedes colocar 3 puntos si en alguno de los casos es una sensación casi continua  Suma los puntajes y veamos tu espíritu navideño. 
de 0 a 3:
Es lo "normal". Tienes gente cabronceta, tú mismo vives un poco un dramita de vez en cuando, pero no es un tema que te afecte. Estás más ocupado/a en empacar regalos y evitar que tu sobrina se abra el cráneo con una silla que en ti mismo. Es un buen camino para pasarla bien estos días.
de 4 a 6:
Te estás pasando un poco en el plan de la película personal. Es una tasa de sufrimiento soportable, pero quizá hay que asumir que no es el mejor de los mundos. ¿estás pensando que ya hace falta que termine?
7 o más: 
Mmm... quizá es el momento de pensarte hacer algo. Vamos a revisar el temita para tí.

Para ser prácticos, hay dos posibilidades. Incluso, hay una tercera que es la mezcla de ambas: a) te rodean unos personajes egocéntricos tremendos. b) tú tienes una imaginación que te llena la cabeza de ideas un poco locas que deambulan empelota y sin bañarse por tu cráneo. Y la tercera vía, la más probable y frecuente: te rodea gente poco sensible y atenta a ti, acompañadas por esas ideas insalubres en tu cabeza. 
¿Porqué? por algunas simples razones: 
El primer responsable de tu felicidad eres tú mismo/a. Por supuesto, sería espectacular que nos rodearan personas interesantes y amables y dedicadasa exclusivamente a atendernos y alabarnos. Pero si eso no es posible en la dimensión ideal, el mejor camino es aceptar el mundo como es, buscarse alguna compañía mejorcita al menos a ratos y, siempre, ser feliz con lo que hay. Aceptado que las personas suelen tener otros problemas con los cuales lidiar y el sentido de la vida de los demás no somos nosotros. 
Quizá te has convertido en la responsable 1A de las fiestas y de verdad podrías hacer otras cosas mejores para ti... porque o haces gratis lo que generosamente emprendes, o no le das tanta importancia en tu vida. Y eso funciona tanto con la entrega en holocausto heróico a los demás como con la limpieza de los platos del día 25...
La opinión de las personas cercanas sobre nosotros es valiosa. Es genial escuchar los halagos... pero no es indispensable si nosotros no lo hacemos "indispensable". Es importante la opinión de cada persona, pero eso no significa que cada opinión me deba importar a mí. 
Finalmente, la Navidad puede ser, si se te da la gana, una buena excusa para volver a la infancia en la que tantas cosas no eran tan importantes como nos parecen ahora, y gozar de forma más sencilla. También sabiendo que esas personas que hoy tienes a tu alrededor, con sus problemas y sus defectos, pero también con tantas cosas buenas y virtudes son un regalo que no sabes hasta cuándo estará allí. Hoy te acompañan, así que ¡goza lo que más puedas!

Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com




domingo, 9 de diciembre de 2012

El Zoológico personal - III

Los perros aman a sus amigos y muerden a sus enemigos, muy diferente a las personas, quienes son incapaces de amor puro y siempre tiene que mezclar amor y odio en sus relaciones objetales 
-Sigmund Freud 
Fuertecita la frase. Refleja sin embargo, la realidad de las relaciones humanas. Vamos a ser realistas: el amor puro existe sólo en algunas telenovelas bastante tóxicas e irreales. Con frecuencia le pedimos a la realidad algo que sólo existe en la fantasía. Amor puro.
Obviamente es bueno manejar los grises. El hecho que las personas no sean capaces del amor puro no las convierte en demonios infernales. Vamos a los grises: algunas y algunos serán más oscuritos y otros más claritos. Grises. Esa es la idea. En ocasiones -no pocas- suponemos que la ausencia de amor puro sólo indica oscuridad total. No, hombre, no. Hay sus lucecitas. Algunas, como un barco contrabandista. Otras, como feria de pueblo. Pero lucecitas hay. Tendrás relaciones color gris rata, y otras color gris perla.
Se trata entonces de tener claro los tonos de gris. Ir identificando los rata y las perlas. Así no nos escandalizamos por eso: simplemente aceptamos a cada cual como es, y le damos a la gente como es. Las relaciones son una apuesta siempre, y nunca sabes si reemplazas bien la gente.
Vamos por unos grupo de consejos de peluquería más avanzados:
Aprende
Quejarse y dolerse de los errores pasados no sirve para otra cosa que para amargarse la vida ahora por cosas viejas que no puedes cambiar. Pésimo negocio. Los errores del pasado sirven para no repetirlos en el futuro. Obviamente, es importante controlar el daño de los que son más recientes o han sido muy fuertes. Lógicamente, si ahora mismo estás metida o metido en un error, pues ¡a contener el daño! Piénsalo muy bien. Que no te cueste demasiada plata o demasiadas emociones. Mira con más realismo a esa persona. Comienza a considerarla como capítulo en camino de ser cerrado. Arregla los temas económicos con esa persona. Si has estado "comprando afecto" es posible que también seas un proveedor económico. Cierra esa línea de crédito y acepta aquellas cantidades que serán de dudoso recaudo. Y... mira hacia adelante. Evalúa dónde metiste la pata, y pon esos aprendizajes en negro sobre blanco.
Compras afectivas
Estas películas malas son muy frecuente. Lo sorprendente es que nuestras "alarmas" se habían encendido y las apagamos o les colocamos un balde encima para no oírlas. Aquí te cuento algunas de las situaciones que te deben hacer pensar si estás en una compra afectiva en la que tú estás perdiendo:

  1. Notas que tú pones y pones, y el otro personaje simplemente está y pide y pide. Hay dos miedos que nos atrapan en esta situación auto-devaluadora: pensar que será difícil encontrar otra persona y pensar que mejor eso que estar solos. La respuesta es simple: si estás pagando por compañía, no te enamores del puto / la puta. No confundamos dos negocios tan distintos pero tan cercanos: el amor y el acompañamiento profesional de adultos. 
  2. Te maltratan un día y otro, en pequeñas cosas: horarios, acuerdos, y tú tragas. Hay un camino para clarificar si es una compra afectiva o simplemente que el personaje o la personaja no ha despertado a la madurez elemental: acuerdos claros. Y si el acuerdo otra vez se rompe... entonces comienza a buscar remplazo o acepta vivir en ese infiernito. 
  3. Rollos de plata. Esta es una de las alarmas más claras y frecuentes. Y es una de las alarmas con las que más nos engañamos. Vamos a ver, todo mundo puede pagar alguito. Y si no, no lo confundamos. Si el personaje puede vivir 2 estrellas, no lo lleves a vivir en 5 estrellas. Que te quiera en su nivel, y tu viajas de turista a otro estrato. Alguna vez le das una muestrica, pero de tres estrellas. O si no, lo confundes / la confundes. Y te tocará tragarte, más tarde o más temprano, un sapo bastate feo. Ya lo sabes: seguro que antes te ha pasado... No tienen que ser millones: hay gente que se enreda con dineros menores. 

La importante compañía de estar solo. Aprende a estar solo. Eso ayudará para que no dependas de nadie para ser feliz. Descubre tus aficiones, explótalas. Aprende de tí misma o mismo. Crece en las relaciones con tus amigos y amigas, que serán el colchón que te evita darte con el mundo "de jeta" cuando finalmente las cosas se ponen difíciles. Y te ayudarán a sobrellevar la búsqueda de los reemplazos menos grises que el actual color rata.
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com

martes, 4 de diciembre de 2012

El Zoológico Personal - II

Tropezarte con la persona equivocada una vez, es un error que todos podemos cometer. Tropezártela más veces es una decisión mala, y es culpa tuya. 
Continuamos con el rollito de la vez pasada. Tengamos claro que una red de conocidos y amigos amplia no quiere decir que le "ruegues" nada a nadie -gente hay a montones- pero tampoco que te olvides de un detalle simple: las relaciones humanas requieren tiempo, inversión personal y... son de riesgo: un porcentaje de esos servirán para poco.
Honestidad
Vamos a ser claros: a nadie le gusta ser usado. Con el tiempo, se acaba notando, así que no se trata de una "tactica" personal. De hecho, ni como táctica sirve, porque la gente que realmente vale la pena no se deja usar, y cuando descubren que lo has intentado, miran para otro lado. Lo feo del asunto es que tendrán razón: te dejan de lado porque tu eres una persona lamentable. Ser honesto con la gente es una inversión a mediano plazo, pero una inversión más segura. Claro, si quieres una inversión a corto plazo, bacano, pero no te olvides de cambiar de ciudad cada tanto, porque todo mundo acabará sabiendo que clase de persona eres. Ya sabes: no pienso que haya cosas buenas o malas, sino decisiones y actos que sirven o no sirven.
Usar gente, tirar gente
Mala decisión. El reciclaje de personas es una tarea ecológica muy interesante. Los amigos pueden re-encaucharse muchas veces, porque finalmente también nosotros tenemos que hacer esa tarea de restauración personal de vez en cuando. Aún así, prepárate para pasar de algunas cuantas personas. Recuerda que los apegos, como cualquier adicción fuerte, acaban siendo tóxicos porque tú mismo te devalúas.
Cuántos
Te diría otra cosa: se consciente que las personas que nos rodean se colocan solitas en círculos: los más cercanos, esos dos o tres compinches que te conocen como eres. Luego, un grupito de 10 o 12 incondicionales, y así hasta el círculo exterior (como en el infierno de Dante) que forman parte del follaje, de esos que "conoces de saludo". Procura airear esos grupitos y ten tu programa de ascenso de millas...
Zoológico
Pues sí. Mientras más variada la gente, parece que es mejor. Hay un libro de unos añitos, pero interesante, The Tipping Point (Malcolm Gladwell, 2000) que te puede contra bastante bien porqué. En el peor de los casos, te ayuda a tener una conversación más variada. Si la gente que conoces es toda igualita... pues tendrás muy posiblemente un sólo rollo y estarás más visto que la luna.
A cada uno nos aguanta gente. También a tí.
Pues mira. Las personas cometen errores, tienen sus malos ratos y en ocasiones, temporadas difíciles. También tú. Así de simple: todos somos inmamables. Sobretodo los que piensan que no. No te olvides una frasecita muy cierta: para aguantarse un santo, se necesitan al menos dos santos. Yo en mi vida he conocido varios personajes que les dicen santos, y son más pesados que llevar una vaca en brazos.
Continuaremos!!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El zoológico personal

La fortuna elige tus relaciones. Tú eliges tus amigos.
- Jacques Delille 
Pues sí. El networking es importante. Pero ojo, no sólo por el tema de relaciones económicas y negocios. Incluso no es lo principal. Somos animales sociales, aunque nuestras caóticas relaciones no lo muestren con mucha frecuencia. Aprendemos y crecemos apoyados en los demás (Vigotsky) Crecemos en nuestras habilidades de comunicación (Tomasello) y desarrollamos nuestra identidad (Erikson, McLean).
Diciéndolo más claro: nuestros pares con ocasión para aprender de nuevos temas, desarrollar la inteligencia emocional, expandir nuestro mundo mental. Nos hace ser menos aburridos y monotemáticos. de todo. También cosas malas: podemos sufrir por las opinions de los demás y perder el tiempo de forma inútil (porque hay formas útiles de perder el tiempo). Depende de las personas con las que nos rodeemos. Y eso, depende en muy importante medida de nosotros.
Mira a tu alrededor...
Como siempre conviene, comencemos por la realidad. Mira a tu alrededor. Si el grupo es pequeño, puede parecer muy elegante y hacerte ver como una persona selectiva. Pero, igualmente te hace dependiente de pocas personas y un poco frágil. Mientras más grande sea una red, mejor, ¿no es cierto? Pero también es importante que la red sea de calidad. Obviamente, todos tenemos algunos amigos un poco frenados, un poco con problemillas. Pero, si tu grupo a amigos parece la selección de fútbol de una clínica psiquiátrica, o la Sociedad de Candidatos a Bullying, pues imagínate. Para poder apoyar a algunos, necesitas la fortaleza de otros.
Animales. Animales sociales. 
Todos cometemos errores. Nuestros amigos, nosotros mismos. Si nos descalificásemos por el primer error, estaríamos solos en pocos días. Obviamente, se trata de ser defensivos: algunas actitudes y conductas pueden estar en nuestros "no negociables" y en esos es importante que seamos un poco intransigentes, pero aclarando de frente con el personaje o personaja comprometido: no podemos olvidar que los chismes no son fuentes válidas de información objetiva. Así que ya sabes: animalitos, todos.
Continuará... 
Leonardo Amaya - Racionalemotivo.blogspot.com


viernes, 16 de noviembre de 2012

Tu relación convertida en una m... en 5 simples pasos

En general no hace falta que la mala fortuna acabe con nuestra felicidad. Lo logramos de forma bastante práctica nosotros solitos.
Vamos a comenzar por el principio: si te vas a meter con tu relación, tienes que decidir primero si vale la pena salvarla. Una simple claridad ayuda: no existe la mujer perfecta, el hombre perfecto o la relación perfecta. Sólo existen en las películas. Peeeero, las películas cuentan mentiritas. ¿sabes? supermán no vuela, utilizan unos cables. Pues lo mismo con las relaciones de las películas. Lo demás, todo imperfectico.
Puestos de acuerdo en esto, ten en cuenta que las personas mismas nos organizamos nuestros infiernos privados. Y no somos muy creativos en los modos: generalmente abonamos nuestras pesadillas con rigidez (las cosas deben ser así y sólo así) y sobredemandas, como cuando exigimos que nuestra pareja o nuestros amigos hagan todo lo posible y lo imposible por nuestra felicidad.
Estos deseos son maravillosos, pero contradicen la realidad. Raramente todo ocurrirá del modo como a nosotros se nos da la gana y es muy poco probable que las personas que nos rodean estén concentradas permanentemente en hacernos felices. La felicidad la tenemos que lograr nosotros y con lo que tenemos a mano.
Estas "moditos" nos llevan a sufrir y hacer cosas que nos conducen a complicarnos más aún la vida. Aquí te dejo cinco joyas de ese cofrecito:

1. Preguntar por respuestas que no queremos oir.
Vamos a ver. La verdad pura y dura no suele ser muy amable. Puestos a buscar verdades, es porque vas a tomar decisiones. Si preguntas algo cuya respuesta casi conoces y te va a llevar a sufrir locamente y ponerte furibundo / histérica, debería ser por dos razones: porque te gusta sufrir o porque te vas a largar de esa relación. Dudo mucho que el objetivo vital sea sufrir, y posiblemente no desees largarte porque bien sabes que las parejas usualmente sólo cambian de nombre. Si, porque todos tenemos defectos. Si los defectos del personaje / personaja son del área de los no-negociables, pues a irse. Pero no. Preguntamos, sin intención de largarnos porque albergamos el sueño loco de "realmente lo voy a cambiar". Déjame te pregunto: ¿esta estrategia te ha servido alguna vez para hacer cambiar a alguien? Y en las pocas veces que te ha servido para cambiar a alguien, ¿no piensas que podría haber sido más fácil? Pues eso: piénsatelo.
2. Busca la persona perfecta te garantizará estar infeliz con cada uno de los imperfectos que encuentres.
Resulta que las personas perfectas son muy, muy escasas. Tan escasas que no hay ninguna. Pero, nos ponemos en la tarea de encontrar al casi perfecto y estamos permanentemente añorando al perfil príncipe de los sueños. Mira las combinaciones que usualmente encuentras (déjame poner el ejemplo con mujeres):
Tipo lindo e inteligente: Complicado inmamable que no hay cómo soportarlo. Dedica más tiempo pensando en él y en como cuidar el six-pack. Se cree precioso.
Tipo lindo y descomplicado: perro lamentable que te pone los cuernos con cuanta vieja pasa.
Descomplicado e inteligente: feo a más no poder o personaje desconectado de la realidad y que no te pone atención ni si te empelotas delante de él. Tiene una relación rarísima con la novia de universidad o es gay.
3. Exígele a cualquiera que centre su vida en tí. Así te rodearás de locos cuando no estés sola / solo.
Vamos nuevamente a la realidad: Las personas suelen tener otras cosas que hacer en la vida. Los noviazgos "enzimáticos" donde están todo el día juntos arriba y abajo están en el tiempo del colegio. Las personas en las medida que crecen tienen que dedicarle tiempo a trabajar y desarrollan otros intereses. Si una persona crecidita te puede dedicar muuuucho tiempo se trata de un vago del carajo con un trabajo rarísimo (vender cosas en los semáforos casi) con menos motor interno que una lechuga.
4. Comprar afecto tiene un precio: sueles comprar gente de promociones, que se descose ese día y destiñe a la primera lavada.
Mira, no hay problema en tener un gigoló. Es decir, el tipo ideal pero como casi sin trabajo, medio alcohólico y sin oficio. Pero, como todo en la vida, viene con un precio: puede tener unos cuantos rollos mentales y ya lo sabes, esa relación no es una relación más allá de lo comercial. No le pagas como a un puto, pero casi: le invitas a comer y pagas tú. Le invitas al cine, y pagas tú. Le acompañas a comprar cosas y pagas tú.
Esta relación funciona hasta que cometes dos errores graves: 1) te confundes en tiempo y espacio y piensas que es un romance. Ups! No lo olvides: es una relación comercial amable. 2) pretendes cambiarlo. Grave error: el camino es psicoterapia, coaching o brujería. Y él no tiene cómo pagarlo y además no le interesa. No te compliques, si quieres este tipo de acuerdos por un tiempo, es bacano, pero ten claro en dónde andas.
5. Centrar tu vida en el otro te hace dependiente. Puestos a ser dependientes, que por lo menos sea un alucinógeno que te haga olvidar la realidad.
Esta es la idea tóxica número uno que está contenida en nuestras telenovelas mentales. Es como la nicotina de las series románticas. Claro, puedes soñar con tener la pareja que no haga más que pensar en tí. Pero, no te olvides que es un sueño, como ganarte la lotería o lograr no arrugarte con una crema facial. Pertenece al mundo de los deseos. Cuando lo exiges, cuando piensas que has fracasado por no conseguirlo, entonces allí sí que estás en una novela en que eres a la vez la mala, la bruja y la loca. ¿Un consejito de peluquería para salir de eso?: Ten una vida. Conserva amigos y amigas. Alimenta aficiones. Así el amor será lo que es: compañía, conversación amable y arrastrada nocturna. Una parte de tu vida, importante, sí, pero parte de.

Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

sábado, 10 de noviembre de 2012

Los munditos locos de cada uno

En todas las culturas hay una psicología popular, que es uno de sus instrumentos constitutivos más poderosos y que consiste en un conjunto de descripciones más o menos normativas y más o menos conexas sobre cómo «funcionan» los seres humanos, cómo son nuestra propia mente y las mentes de los demás.
- Jerome Bruner

Pues sí. Una cita un poco densa, pero muy clara. En nuestras culturas, es decir, en el mundo de significados en el que nos movemos, hay un conjunto de explicaciones, de modos de comprender el mundo, de entender a las personas, al éxito, al logro. Explica qué "deben" hacer los demás, que "debemos" hacer nosotros. Ése es el componente normativo, que nos atrapa en una red que muchas veces nos resulta invisible pero muy eficaz.
¿Porqué una red? Porque en no pocas ocasiones nos hace sufrir. Esto ocurre cuando esos "debería" son rígidos, inflexibles, y nos conducen a calificar a las demás personas o a nosotros mismos como personas malas.
Este conjunto de normas puede ser muy asfixiante, con el componente tóxico de la "normalización". Nos parece que es ése el camino. Ese sendero que nos conduce a descalificar a los demás o descalificarnos a nosotros mismos.
Aprendemos esas reglas en nuestra crianza, en forma de sentencias que escuchamos una y mil veces de amigos, de los medios de comunicación, hasta del señor de la tienda de la esquina. Y comenzamos a repetirlas sin observar su realidad, su sobredemanda, su exigencia inhumana.
Por supuesto que también hay algunas interpretaciones del mundo que nos resultan útiles. De hecho, todas son útiles: el problema es cuando las radicalizamos. Nos sirven para comprender lo que ocurre a nuestro alrededor sin complicarnos tanto la existencia. Nos sirven para comunicarnos de forma funcional con los demás. Pero, si no te generan problemas, no tiene sentido comentarlas aquí. Vamos en cambio a centrarnos en las que no nos son útiles. En la guía de las 100 ideas idiotas que nos complican la existencia. Pues eso. Nos pondremos a la tarea, pero vamos por poquitos y veamos algunos perfiles típicos:
1. La Gran Sacerdotisa: así te pones cuando estás permanentemente leyendo e interpretando las intenciones de los demás. Y te conviertes en una bruja loca.
Evidentemente hay gente con una fuerte tendencia a ser cabrona una buena parte de su tiempo. Pero, si no lo aclaras, si no enfrentas las evidencias, simplemente convertirás en una telenovela con villanos y heroínas todo tu alrededor. Y esa telenovela, está en tu cabeza. En primer lugar porque estarás viviendo en tu mundo, y atribuyéndolo continuamente a los demás. ¿Un camino? Pregunta. Enfrenta los temas con el protagonista.
2. La Super-víctima: esa personita que suele pensar que a su alrededor sólo hay personas que la hacen sufrir porque no saben comportarse con ella como deberían. 
Esto te pasa cuando te conviertes en una persona con más instrucciones que un televisor para armar-por-ti-mismo. También pasa cuando se te olvida que las demás personas tienen vida y que... frecuentemente no está el universo girando a tu alrededor. ¿Una propuesta para que dejes de ver injusticia en todas partes? Dile claramente a los demás lo que esperas de ellos y... recuerda que son libres, por tanto su vida no está centrada en tí. Ponte a buscar por tu cuenta la felicidad sin que dependa de los otros.
3. El pitoniso loco: Personaje complicadito que pretende que todos hagan las cosas a su manera porque es la "forma correcta". 
Mira con cuidado: hay muchas formas de vivir la vida. Y si pretendes que los demás la vivan a tu manera, además de injusto, te llenas de razones para sufrir sin sentido. Tus reglas no son universales.

Por supuesto que sería maravilloso que las personas vivieran centradas en hacernos felices y se concentraran en vivir nuestras reglas. Pero, la realidad es otra. Si quieres dejar de sufrir y "empelicularte" sin sentido... pues es mejor vivir en la realidad y aceptar que cada cual... vive en su mundo. Pues nada, a vivir en el tuyo.

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