lunes, 3 de junio de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (III)

Yo tengo mis propias opiniones, -opiniones sólidas- pero no siempre estoy de acuerdo con ellas.
[I have opinions of my own --strong opinions-- but I don't always agree with them]
- George Bush 
Comencemos nuevamente por lo básico. El objetivo de la vida es ser feliz. Si no crees en esto, y piensas que la meta vital básica es sufrir, entonces no nos estamos entendiendo en lo principal. Si asumes que el objetivo vital es reconocimiento, dinero, sexo, etc., entonces estamos de acuerdo en el punto de partida, porque usualmente cuando pensamos que el dinero, o la aceptación de las personas es la meta lo que estamos asumiendo es que esas son las condiciones necesarias e indispensables para ser felices.
Sin embargo, colocar esas condiciones tan concretas con frecuencia nos conducen a sufrir, porque no siempre ni en todo momento podemos asegurar esos temas. El tema de fondo es no hay nada "necesario" para ser felices. Basta que te acuerdes de muchas personas a tu alrededor, que son felices careciendo de lo que tú consideras indispensable o que son infelices teniéndolo. Ahora, estando claros en nuestras opiniones firmes, como Bush, con alguna frecuencia nos cuesta despegarnos de esas "necesidades" que nos inventamos y nos creemos firmemente.
Uno de los campos más frecuentes está en las relaciones humanas y de pareja. Vamos a intentar ponernos de acuerdo en algunas ideas "claras" al estilo de George:

  • Cualquier relación es posible. Basta mirar a tu alrededor. Así que la idea de una "pareja ideal" está en las películas y los mitos. Mira por ejemplo la historia de la "media naranja". Parece suponerse que un ser creador y perverso piensa en dos individuos perfectamente complementarios y los coloca en lugares distantes del mundo para hacer prácticamente imposible que se encuentren. ¿No te parece un poco cruel? Por fortuna la realidad nos ayuda: mira a tu alrededor y te encontrarás con personas muy distintas que más o menos logran convivir con una cierta tranquilidad. 
  • No todas las relaciones son sanas. Vamos a irnos a uno de los principios que la antropología ha asumido como válidos para evaluar las conductas de otras culturas: que no implique la muerte, que no incluya la mutilación y que no involucre una disparidad de poder. Pues eso: una relación que no mate lo que eres o te oblige a cambiar lo esencial; una relación que no te cercene campos importantes de tu vida; y una relación en la que exista una cierta paridad. Evidentemente, muchas veces podremos negociarlo, con más o menos esfuerzo. 
  • Es importante que sepas lo que para tí es importante. Lo que es importante para tí: tener en "blanco y negro" los puntos no negociables. Lo demás, se trata de acordarlo. 
  • Algunas relaciones terminan. Es la regla de la vida. Algunas, perviven por siempre, otras se acaban, y otras toman una pausa. No se trata de que la otra persona sea un demonio de los infiernos. En ocasiones, simplemente se trata de algo más "temporal": se encuentran en momentos de la vida que en esa ocasión son incompatibles, poco viables, o te alejan de tus metas esenciales. 
  • La razón más frecuente y enfermiza que nos conduce a mantenernos en una relación tóxica es el miedo irracional a quedarnos solos. Se nos olvida que la compañía más importante, y la persona más significativa que conocemos somos nosotros mismos. Además, estar con esa relación enfermiza nos distrae de buscar unas más funcionales. Si no tienes hambre, no buscas comida. Pero, en ocasiones es mucho más sano pasar un poco de hambre y buscar mejor menú en cambio de estar lleno de caca. ¿Me entiendes?
  • Muchas, la mayoría de las relaciones se pueden salvar si se logran establecer acuerdos claros y se entiende que consolidar esos acuerdos requiere tiempo. Pero no te olvides que dejar las cosas como están, si estás sufriendo por el estado actual de la relación, no es sano. Muchas veces, para ambos.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com - www.leonardoamaya.com

domingo, 26 de mayo de 2013

Desapegandote y desenchiclandote de las relaciones pegajosas ytóxicas...

Leonor Lega, biógrafa de Albert Ellis ha concentrado parte de su trabajo en relaciones de pareja y afectivas basadas en terapia REBT. He tenido la maravillosa oportunidad de conversar y aprender de ella en múltiples ocasiones.

Luego de este detalle de vanagloria personal, pasemos a algunas ideas:

1. Estar sin alguien no es una desgracia. Claro, puedes preferirlo, es bacano y llega a ser muchas veces una experiencia divertida. Pero, indispenble, no lo es. Conozco a un buen número de personas que viven solas y son felices. Algunos, por decisión luego de relaciones largas, otras por viudez y muchas otras variadas formas, y otras simplemente porque las ofertas que llegaron eran poco prometedoras.
Cuando aceptamos la idea sobre-demandante: «no puedo vivir sólo» o «necesito a alguien para ser feliz», acabamos en relaciones poco sanas. Hay una razón básica: te pones en «promoción» y otras personas se dan cuenta y se aprovechan, muchas veces incluso de forma inconsciente. En cambio, sabemos que la independencia emocional es un aporte clave para la relación, cualquiera que sea, o incluso la ausencia de relaciones exclusivas. 

2. La independiencia emocional no es sequedad ni distancia. Puedes sostener relaciones muy intensas y vibrantes sin estar pegado al otro o los otros como una lapa tóxica y demandante*. Una relación se enriquece cuando los dos tienen cosas distintas que aportar, cuando cada uno es feliz por su cuenta y se pone a tu lado para compartir esa felicida, planes, y montar bacanales. Si lo que se pone a tu lado es una especie de sanguijuela emocional, llena de carencias y radicalmente hematófaga, tarde o temprano comenzarás a sufrir y cansarte. Y lo peor, la sanguijuela también. 
Otro tema clave: no eres el terapeuta de tu pareja. Fíjate que los que nos dedicamos a esto procuramos esta atentos a la interferencia que se produce cuando atiendes gente cercana. Es difícil e incluso, se enredan los temas familiares. Pues imagínate tú, atendiendo al personaje con el que compartes la cama. Aí que si tus parejas necesitan ayuda profesional, piden a gritos de noche una hospitalización psiquiátrica, o simplemente tienen una personalidad rara, de esas que hace falta una guía de enfermedades no para comprenderlos sino para abrirles la cabeza con ella, pues ses el momento que te plantees si vale la pena buscar tus parejas en el piso de transtornos mentales del hospital de confianza. Mándalos a su terapeuta, o acepta que no eres tu el personaje para ese voltaje. Es que mira, se trata de relaciones distintas, una es la relación afectiva, y la otra una relación clínica profesional.
En ocasiones las relaciones afectivas son muy parecidas a las relaciones clínicas, pero son muy distintas. Es como la relación entre una mujer fea y un culturista travesti: pueden parecerse, pero no son lo mismo.

3. Las relaciones evolucionan, crecen; otras se deterioran y acaban en el congelador esperando una mejor oportunidad y unas pocas acaban. No todas las que acaban finalizan en una batalla campal. Algunas, simplemente toman caminos distintos porque de hecho las personas involucradas están en momentos diversos. Algunas se fortalecen y crecen con la distancia, otras se opacan y languidecen al aparecer algunos kilómetros de diferencia. 
En principio vital generalmente conveniente es intentar activamente mantener las redes de personas significativas en nuestra vida. Otro principio igualmente importante es reconocer que algunas personas, en el momento vital en que se encuentran, no te convienen para crecer. Pero sobre esto te cuento otro día.

4. el objetivo vital es ser feliz. Y ser feliz, depende de tí, de como asumas la realidad: si esperas de las cosas o de algunas personas más de lo que realmente te pueden dar, simplemente porque evaluaste mal la situación o porque acostumbras sobredemandar, pues comenzarás a sufrir.
Así de fácil. Ahora, cuando te preguntes por el pricipio básico relacionado con mo que haces o vives, pregúntate si eres feliz en eso. Piénsatelo un poco, y examina si se trata de un tema de realismo. Y claro, considera si es realista seguir adelante o cambiar de entorno y de persona.

5. Aceptación incondicional. Esta es una idea clave: nos enfrentamos a la verdad que no es viable cambiar siempre. Tenemos dos caminos: sufrir y quejarnos por lo injusta que es la vida, que es cierto, o aceptar incondicionalmente la realidad. Ya que no la puedes cambiar, disfruta l que se pueda.
Te darás cuenta que frecuentemente generalizamos y lo que consideramos trágico no es más que una sobre–evaluación de un aspecto de ma situación. Hay una frase muy usada que te lleva a esa base: «si puedes cambiarlo, porqué sufres? Y, si no puedes cambiarlo, porqué sufres?


viernes, 17 de mayo de 2013

Pasando la página

Cuando toca pasar la página...
 Imagen tomada de internet. Derechos reservados del autor
Que bueno es mandar a alguna gentecita a la p. m! 
- Comentario real de mucha gente
La vida es un camino, y una evolución. Hay cambios que nosotros propiciamos, otros que permitimos y otros sobre los que tenemos poco control. En algunas ocasiones, estos cambios son una verdadera perdida, y en otros, una sobrevaloración: una oportunidad que no fue, una apuesta que fracasó. Esta es la realidad. Raramente son una desgracia integral, y pocas veces una ganancia total. Lo real resulta una proporción de resultados positivos y resultados menos positivos.
Ellis y Beck, padres de la terapia cognitiva han recogido un aporte significativo de la filosofía griega: nuestras reacciones emocionales no son consecuencia de la realidad, sino de la interpretación que hacemos de ella. Con frecuencia, nuestra interpretación es sobredemandante, globalizante, distorsionada. Como cuando pensamos que "es terrible" determinada pérdida o que una situación específica es completamente fatal.
Si miramos nuestra propia experiencia vital, situaciones que juzgamos mal han resultado ser una oportunidad, porque nos han dejado tiempo libre para otras cosas, porque nos han reclamada reconstruirnos y seguir adelante, e incluso porque hemos logrado alejarnos de una relación tóxica o de una persona a la que realmente no podíamos ayudar y que esa persona misma no nos aportaba, no porque fuera mala integralmente, sino porque en los momentos vitales en los que nos encontramos no era factible una relación productiva.
Alguna vez incluso, esa separación era el recorrido normal de un cierto deterioro que veíamos pero que nos costaba aceptar. Todo esto no es otra cosa que la realidad. Es importante que en las pequeñas encrucijadas y decisiones difíciles -más o menos difíciles, incluso en las pequeñas elecciones cotidianas que no califican más allá de "jarticas"-. Y el enfoque realista es... puse los medios, este es el resultado, esta es la realidad, no tiene sentido sufrir por eso. Aprender, siempre. Sufrir, no tiene sentido. Pero no podemos contener el sufrimiento hasta que no asumimos que eso es lo real, con eso es con lo que hay que trabajar, y ahora toca mirar adelante. Y es que sufrir nos estorba incluso para poder aprender, que es lo único positivo -además de los buenos recuerdos- que podemos sacar del pasado: sufrir no es una estrategia. Y eso que pasó, quizá tiene componentes negativos, pero eso es lo real, y a otra cosa mariposa.
 Ellis escribió sobre una tarea clave vital: la aceptación incondicional: eso es lo que hay. Claro, pon lo medios, esfuérzate, pon de tu parte. Y si la cosa no se resuleve como quieres, momento de concentrate otra vez en ir adelante. Leonor Lega (discípula de Ellis y profesora en Saint Peter's College de quien tengo el honor de haber aprendido) suele insistir en este campo cuando se trata de las relaciones de pareja... Pero ese es otro capítulo que continúa...

domingo, 5 de mayo de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (II)


"Las predicciones son difíciles, sobre todo sobre el futuro"
Yogi Berra, Jugador de Beisbol (1925-)
Si, podemos burlarnos, pero él por lo menos lo tiene claro: las predicciones son muy complicadas, y si es sobre el futuro, peor.
Pero, con frecuencia, nosotros tan inteligentes y coherentes nos pasamos horas terribles sufriendo sobre nuestro futuro. Preocupados por si lograremos aumentar nuestros ingresos, triunfar o mantener nuestro éxito, mantener nuestra relación o conseguir la persona deseada. Utilizamos la capacidad cerebral  desarrollada luego de millones de años de evolución, para armar unas telenovelas baratas que ni vendemos al canal tonto de la temporada.
Vamos por partes. Primero, sufrir y preocuparse no es una estrategia para nada. Segundo, estar sufriendo entorpece nuestra capacidad para planear y ejecutar. Y tercero, nos distraemos de lo que ya tenemos logrado en nuestra vida.
El futuro lo construímos hoy. Lo que emprendemos hoy aumenta nuestras posibilidades de lograr metas en el futuro, y las decisiones que tomemos hoy hacen más o menos riesgoso nuestro camino y el tiempo que sigue. Funciona en ambos sentidos: si haces algo productivo hoy, aumentas la probabilidad de éxito. Y en el otro sentido, si te sientas a fumar opio y lloriquear, disminuyen tus posibilidades de lograr algo interesante luego. Puestos a fumar alucinógenos y embriagarte, por lo menos hazlo con amigos: por lo menos conseguirás un descuento por grupo en la clínica para desintoxicación de tu preferencia.
Y lo único real que tenemos, es lo que hoy tenemos. Lo pasado no existe ya. Son buenos recuerdos si seleccionas recordar lo bueno, o un pozo de desgracias si te concentras en lo que no terminó como deseabas. Finalmente, el pasado es la película que nos contamos, con heroínas y villanos. Demanda al villano pero no sufras por él. Recuerda la heroína y apóyate en esa experiencia para buscar las heroínas y los héroes del futuro: a esos los encuentras hoy sin la "pinta" de superhéroe que luego tendrán, pero es hoy donde los encuentras. Mira bien a tu alrededor, y si ahora nos ves los candodatos, hora de dejar de lloriquear y sal a la calle a buscar candidatos.
Es mejor táctica concentrar las energías en hacer algo en vez de sentarte a predecir desgracias. Ya lo dijo Yogi: es muy difícil predecir, sobre todo el futuro. ¿Estás sufriendo por algo que te preocupa? Pues ponte ya a hacer algo HOY. Es lo que tienes.
Leonardo Amaya / racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 21 de abril de 2013

Frases idiotas llenas de sabiduría (I)

En ocasiones es importante recordar lo básico. Y para esto, nada mejor que frases producto de la mente brillante de políticos, deportistas, modelos, ingenieros nucleares, astigmáticos, es decir, de todos, porque todos de vez en cuando decimos alguna tontería.
Me parece que podemos comenzar con un individuo realmente único: nuestro querido Bush, quien clamó en favor de la paz misiles de veces.
I think war is a dangerous place. [pienso que la guerra es un lugar peligroso]
- George W. Bush, Washington, D.C. (May 7, 2003)
Pues eso. La guerra es un lugar peligroso. Vamos a recordar una pequeña lista de decisiones poco útiles que tomamos cuando nos olvidamos de esta verdad:
1. Todos cometemos errores: Así que, al empezar la guerra de "no los llamo porque no me llaman", y "no los busco porque no me comprenden", ten en cuenta que lo mismo dicen otras personas de tí.
2. Nuestros amigos, también comenten errores. Parece más cómodo estar rodeado por gente equivocada que lo quiere a uno que estar sólo y perdido mientras esperamos personas perfectas que no existen.
3. Nosotros nos cansamos de algunas personas, y ellos también. De vez en cuando, las personas necesitan descansar de otras. Tú de algunos, y otros, de tí. Darle tiempo a la gente, dejar que te extrañen, aunque sea tipo: ¿Y dónde andará ese bobo que tengo tiempo sin ver?. Controla las sobredosis de tí mismo.
4. Es mejor un mal acuerdo que una buena pelea. Puede sonar conformista, pero haz un recuento de tus últimas guerras y qué tanto te han costado, y entonces podrás darte cuenta más tranquilamente del balance.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

domingo, 14 de abril de 2013

El talento de Ratatouille

No cualquiera puede ser un gran artista, pero un gran artista puede venir de cualquier parte
-
Anton Ego (Persona de la película Ratatouille)
Pues sí, una cita de un personaje de dibujos animados. Nada distinto a cada uno de nosotros, que con no poca frecuencia nos metemos en películas bastante complicaditas e imaginarias.
Resulta que con frecuencia, sufrimos porque pensamos que no hacemos las cosas tan bien como deberíamos, cometemos más errores que los demás congéneres y eso confirma que somos incompetentes en el amor, en el trabajo, y peor aún, en el timón de nuestra propia vida.
Vamos a dos ideítas básicas:
1. Sí, a lo mejor debes mejorar. No sólo porque efectivamente los humanos somos defectuosos, sino porque de hecho, tenemos la posibilidad de ser mejores. ¿Te das cuenta lo básico del asunto? Claro, a lo mejor incluso eres terrible en un tema. Pues... busca ayuda. Consejitos, psicoterapia, etc. Pero, sufrir no es un método para nada.
2. Sí, deja de planear y sufrir y ponte a hacer algo. Vamos a repasar el "rosario de dolores": "me van a descubrir lo incompetente que soy"; "nunca podré mejorar en esto", y etc. Mira, seguro que algo se puede hacer. Ponte a hacerlo. Es muy bueno e importante planear, pero luego de organizar, alguien tiene que ponerse a hacer las cosas. Y si no eres tú, quién. Si no es ahora, cuándo. Si no es aquí, dónde.
¿Talento? tenemos todos. Quizá para algunas habilidades muy especiales no será práctico demandarse mucho, porque el camino sería muy dispendioso para competir con personas que nos llevan ventaja en tiempo y habilidades ya poseídas, pero seguro que tienes muchas habilidades que nunca te has decidido a explorar porque no eres "lo suficientemente bueno". ¿seguro? yo conozco personalmente gente bastante incompetente que logra "vivir del cuento" bastante bien. Únete al grupo, y ponte a hacer algo. Seguro que sentado llorando no desarrollarás ningún talento distinto a ser una reina del drama. Y levantándote a poner las manos a la obra al menos te ayudará a dejar de pensar en temas autodestructivos.
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com


miércoles, 3 de abril de 2013

Lo que te salió en la tapa.

Ser feliz es muy fácil: aceptar que lo que tienes es lo que te salió en la tapa.
- Alejandro Tobar. (conversación con el autor).
Afortunadamente, es extraño que alguien tenga todo. Si eres inteligente en temas académicos, eres una telenovela en los temas personales. Un tipo brillante, se enreda con viejas disfuncionales que lo hacen sufrir. La que es bonita, se tropieza con personajes insufribles. Y así, hasta el infinito y más allá.
Con alguna frecuencia, atendí a modelos profesionales. Y sin faltar a la confidencialidad, debo decir que fue una experiencia de aprendizaje: sufren por cosas muy parecidas a lo que hace sufrir a gente más feíta. En ocasiones, toman decisiones terribles que les complican la vida profesional y otras veces se dejan usar y minusvalorar por otras personas. Incluso, no están contentos con su cuerpo y su imagen física. Y doy fe que, con la pinta que tienen estos personajes, yo hubiese sido actor porno.
Por supuesto, hay temas que podemos mejorar. Procurar crecer profesionalmente, como personas, hacernos una lipo, ir al gimnasio, dieta, conseguir una maestría, etc, son hitos vitales que podemos perseguir. Pero, mientras lo logramos, no tiene sentido sufrir por lo que no tenemos.
Algunas cosas no las tendremos nunca, o intentarlo afectaría otras áreas de nuestro estilo de vida. Vamos a ver... si quiero bajar 15 quilos que me sobran, debo controlar las salidas a los restaurantes y dedicarle más tiempo al gimnasio, tiempo que debo sacarlo de otros temas que me gustan más, como ir a Galerías de arte y hablar m con amigos. No se puede tener todo. Es la realidad.
Pero, solemos estar más atentos a nuestros defectos y lo que no tenemos y descuidar nuestros logros y bienes actuales. Nos empuja un poco nuestro sistema límbico y otro poco nuestra cultura del reto. De allí a sufrir es un paso, también nos conduce a tomar decisiones tontas. No sirve para nada: pongamos el ejemplo de los kilitos de más. Puedes sufrir todo el día ante la mirada estupefacta de tu imponente panza. Pero no bajarás 100 gramos a no ser que te llenes de ánimo y lleves tu culo gordo a un gimnasio.  Y finalmente, es mejor que te quieras con tu barriga mientras ella te acompañe. Sufrir, no sirve para nada. Lo mismo pasa en todos los otros campos: no te has esforzado, y no te gusta tu lugar profesional actual? pues a moverte, pero siendo feliz ya.
Una de las tremendas barreras que nos pone nuestra cultura está relacionada con las sobredemandas: nos olvidamos que la vida hay que vivirla, que incluso la conversada con un grupo de alcohólicos sociales (tus amigos) es significativa; que atender a tus hobbies te saca de la carrera de las ratas mental. Pero, eso es otro tema que conversaremos luego.
racionalemotivo.blogspot.com


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