domingo, 29 de marzo de 2020

La vida real con los estoicos...


Algo de los estoicos para la vida diaria. Sólo una breve introducción, de la que seguiremos hablado.
Como decía nuestro amigo Epicteto:
"En cuanto a todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de nosotros,
otras no dependen de nosotros. De nosotros dependen; nuestras opiniones, nuestros
movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras aversiones; en una
palabra, todas nuestras acciones.
Las cosas que no dependen de nosotros son: el cuerpo, los bienes, la reputación, la
honra; en una palabra, todo lo que no es nuestra propia acción".
Epícteto, Manual de Vida.  

sábado, 28 de marzo de 2020

Un pequeño desarrollo: la evolución del blog


Ya era hora de volver al blog, y también es la ocasión de hacerlo con algo de audiovisuales.
Aquí te explico un poco lo que estoy buscando con los vídeos. El tono será igual: divulgación pero sin olvidar ser un personaje serio que pretende ofrecer un apoyo a los procesos de psicoterapia cognitiva. Así que vamos a reírnos todos un poco mientras voy aprendiendo el nuevo lenguaje.
@leonardoamayaMD

domingo, 7 de abril de 2019

Ideas Claras

Cuando se trata de la vida feliz, no es propio que me respondas, según la costumbre de la opinión de la mayoría: “Esto parece ser la mayor felicidad”; pues por eso mismo es la peor. No marchan tan bien los asuntos humanos, que las cosas mejores agraden a los más; la prueba de lo peor es la muchedumbre. Busquemos qué es lo mejor, no lo más acostumbrado
Seneca, De Vita Beata

Hoy te traigo otro texto un poquito añejo, de Séneca. Sobre un tema cotidiano, y ya vez, antiguo: la felicidad. Nuestro querido Séneca tenía una pregunta muy adecuada para leer el domingo en la noche: el camino para ser felices. 

Por supuesto un filósofo debía escribir de una forma un poco difícil de comprender.  Pero este párrafo es bastante directo: lo que opina la mayoría no es lo que a todos sirve para ser felices. Y resulta que con frecuencia nos equivocamos de camino precisamente por seguir la opinión dominante. 
Resulta que todos tenemos diversas metas y tareas en la vida. 

Déjame lo digo claro: la jerarquía habitual suele no coincidir con lo que debería ser para nosotros importante. Claro que nuestro trabajo es relevante. Ojalá nos haga felices, sea una ocasión para crecer y sus retos interesantes. Pero, no es lo único, y muy seguramente no es lo más importante en nuestra vida. 

Claro que no te sugiero que renuncies mañana. Entre otras cosas porque necesitas el dinero, continuar tu recorrido profesional e incluso estar ocupado. Si te quedas todos el día en la casa es posible que te neurotices y comiences a pensar tonterías que te preocupen más. Pero, tampoco debe ser lo más significativo en tu día. Y también es probable que lo más apasionante que tengas mañana no sea tan relevante para la mayoría. Mira lo que nos decía Séneca: 

No marchan tan bien los asuntos humanos, que las cosas mejores agraden a la mayoría. 

Te lo traduzco mejorcito: No es que nuestro mundo esté lo suficientemente sano mentalmente como para que lo más importante importe a la mayoría. Voy a ser más claro aún. Mañana tengo una reunión de trabajo importante, que me divierte. Pero, lo que realmente me apasiona mañana es ir al gimnasio y ver como va la renovación de mi cocina. Otro día puede que lo mejor sea verme con algunas personas. Imagínate que yo mañana le apueste todo a esa reunión. Hoy preparé el material que necesitaba y me dispuse a que sea interesante y divertida, pero puede ser que las demás personas que acudan les importe muy poco lo que hice e incluso no lo valoren o no lo entiendan. Pues bueno, lo que realmente me interesa en categoría A plus es mi cocina. No quiere decir que no me importe para nada la reunión; simplemente es que no será lo más importante para mi felicidad en ese día. Quizá en otro sí. 

Es más, mi cocina no es lo que más felicidad me dará. Es la comunicación con la gente que me voy a encontrar, algunos de mi familia, otros amigos importantes y algunos colaboradores con los que amo trabajar. ¡Pero con frecuencia nos olvidamos de disfrutar eso! Cada momento, cada tema importante. 

Si vamos a lo práctico, te recomiendo un truco de peluquería: Construye tu lista de la felicidad de mañana. No de toda la vida ni del universo mundo, sino de lo que puedes disfrutar mañana mismo, y verás que, al ordenarlo de acuerdo a lo que para ti es más significativo, muy probablemente no coincide con la opinión de la mayoría e incluso, puede sorprenderte. 

Si la haces con juicio es posible que descubras que no atiendes lo suficiente a temas que son de verdad importante en tu vida. Te ayudo: comienza con las personas valiosas de tu vida con las que vas a tener contacto mañana. Sigue con las tareas interesantes de tu trabajo -quizá te interesen predominantemente a ti- luego, ¡por favor! incluye las metas que pueden sonar tontas pero que te gustan: ese postre que te vas a tragar mañana porque sí. Esa novela que estás leyendo, incluso la tarde del gimnasio, porque quieres mejorar algo en tu cuerpo, o desarrollar un extraño músculo o incluso si simplemente vas a ver gente que se sacrifica más en su dieta que tu. 

Y no te olvides, los que podemos disfrutar es lo que tenemos a mano cada día. Y disfrutar es al menos una versión cercana a la felicidad. 

@leonadoamayaMD

domingo, 31 de marzo de 2019

Gratitud

La felicidad, en un libro de hace años...

¿Qué nos impide, en efecto, decir que la felicidad de la vida consiste en un alma libre, levantada, intrépida y constante, inaccesible al miedo y a la codicia, para quien el único bien sea la virtud, el único mal la vileza, y lo demás un montón de cosas sin valor, que no quitan ni añaden nada a la felicidad de la vida, ya que vienen y se van sin aumentar ni diminuir el sumo bien?

Lucio Anneo Seneca, (4 a.C. - 65 d.C). De vita beata (Sobre la vida feliz).

Seneca es uno de los autores Romanos (bueno, nacido en Córdoba, España) que abordó una reflexión juiciosa sobre la vida. Para seguir en el tono nerd, Séneca es reconocido como un filósofo estoico. Y hasta aquí lo nerd. 

Esta frase recuerda a otro personaje muy influyente, de otra punta del mundo, Gauthama Buda, pero eso lo hablaremos otro día. Nuestra mente se perturba cuando intentamos controlar lo que está fuera de nuestro dominio... como las personas, el futuro e incluso aquellos eventos del pasado que son historia y ya. Y a partir de allí comenzamos a especular, a suponer un camino o el otro. Y mientras nos distraemos en eso, olvidamos gozar los que tenemos ahora, las personas maravillosas que nos acompañan hoy, incluso los recuerdos que podemos agradecer. 

Te cuento un consejito de peluquería que sirve para bastante. Organízate su "paquete de emergencia" para cuando pierdes contacto con la realidad. Te doy la fórmula: 


  • Fotografías con las personas que has tenido el gusto de cruzarte en la vida y te han dejado una huella amable. 
  • Fotografías de las personas cercanas, las que siempre han estado allí, aunque no las frecuentes
  • Recuerdos de esos viajes que han sido más importantes por dentro (en tu mente) que por fuera, en los pies...
  • Las frases que te han marcado, que te han ayudado a aprender un poco sobre quién eres. 
  • Los recuerdos de esos viajes con gente espectacular... y aquellos en que te has acompañado solo y has sido maravilloso compañero de viaje de ti mismo!
  • Los recuerdos de esos hitos de la vida que tienen sentido para uno mismo: ese premio que has amado, ese trabajo que ha sido un logro...
  • Y tu playlist del recuerdo, para cuando sea bueno que repases esos recuerdos e imágenes. 

Ya sabes. Dedícale un tiempo en uno de esos días que te domina la procrastinación de lo urgente y puedes hacer algo importante!

@leonardoamayaMD



lunes, 20 de agosto de 2018

Más allá del terrible 20% (1)

Hay un mundo maravilloso donde no te encuentras con personas difíciles. Maravilloso porque no es real. #elterrible20x100

Las relaciones humanas son complejas. Incluso en los mejores escenarios, las dificultades de comunicación son de administración ordinaria. 

Hay muchas razones. Primero, los problemas para establecer límites. Segundo, que existen personas particularmente difíciles. Inaguantables. Si. Pero más allá, incluso cuando tú mismo permites que las personas inadecuadas estén muy cerca de ti. O peor, cuando parte de tu trabajo es relacionarte con estas personas. 

Esta situación no es nueva. Muchos escritos relacionados con la felicidad, las relaciones humanas y la psicología están llenos de esta experiencia. No somos fáciles, tampoco nosotros. Y además, es imposible que seamos agradables para el 100% de las personas. Pretender serlo incluye que nos comprometamos en situaciones que nos afectan a nosotros y por supuesto a frustrarnos porque es imposible. Si, lo siento. Imposible. Y la razón es primariamente biológica. Nuestros sistemas límbicos (una parte primitiva y básica de nuestro cerebro), buscando defendernos, señala como "amenazas" a las personas con las que interactuamos. Así, un cierto número de individuos, sin que nos hayan causado ningún mal, acaban siendo designados como villanos por nuestro "defensor personal". Es fácil constatar en la vida diaria esta situación: cuando vas a un centro comercial, por ejemplo, o el gimnasio, o la calle... o la oficina, hay personas con las que nunca has interactuado que sin embargo, te "caen mal". Pues lo mismo le ocurre a los demás contigo. Luego hay muchas otras razones, de tipo cultural y social en las que no me voy a meter ahora porque seguramente no estás leyendo este escrito para que yo te de una "clase" que no has solicitado. 

Concretemos: le vas a caer mal a algunas personas. Algunas personas te van a caer mal. Y, hay gente que es particularmente difícil adicionalmente: es decir, además de las que ha señalado tu sistema de alarmas cerebrales, hay otros que sencillamente son difíciles. 

No creo que estas personas puedas ser señaladas como "perversos entes del mal". Carl Jung, un significativo psicólogo y etnógrafo de inicios del siglo XX señalaba un punto bastante claro: 

El hombre sano no tortura a otros, por lo general es el torturado el que se convierte en torturador -C. Jung. 

En muchas de las personas de difícil interacción hay una historia difícil, por carencias en las habilidades básicas de interacción social, comprensión y aceptación de la diversidad -simplemente no soporta que alguien piense diverso a como esa persona ve el mundo-; puede haber una historia de pobreza cultural (¿de dónde va a sacar esas habilidades si su entorno era así?); puede ser que se ha "entrenado" en lograr cosas de forma agresiva y violenta (no es extraño, en algunos países se valida y valora el perfil agresivo); y así hasta el infinito y más allá. 

Claro, esto no implica que debas estar cerca de esta persona. Pero allí nos juega una trampa a no pocos la "enfermedad de agradar": nuestra tendencia a pretender que seamos agradables para todos... y entonces comenzamos a buscar ser "simpáticos" para esa persona. Y entonces, nos metemos en la jaula de los leones por nuestra cuenta. Es bueno aprender de eso: si una persona te resulta difícil... quizá mejor déjala de lejos. Por algo tu propio sistema límbico te la señaló como una amenaza. 

Alguien me recordaba con preocupación algo que oyó decir en su empresa: "yo no vine aquí a hacer amigos". Quizá esta persona fuera un poco radical con su afirmación... pero insano no es el consejo. Raramente el entorno de la organización es un escenario para hacer amigos. Es una excepción que eso ocurra, entre otras razones, porque es un escenario de competencia provocada. 

Te recuerdo una cosita: si percibes una "señal" de amenaza de tu sistema límbico con alguien, escúchalo. Al menos analiza. En algunas ocasiones se equivoca, porque exagera un poco los riesgos, pero como las alarmas, muchas veces te señala algo importante. Aquí nuestro amigo Jung también lo señala: 

No debemos pretender comprender el mundo sólo por el intelecto. El juicio del intelecto es sólo parte de la verdad -C. Jung

Así que la primera tarea es aceptar: tendremos la tarea de aprender en cada escenario donde nos encontremos con momentos complejos. Es un reto de la vida. Y se trata de aprender, de establecer distancias, de moderar expectativas que se ajusten a la realidad. Y aprender a establecer acuerdos posibles, ¡controlando ese "comprador de afecto" que nos mete en problemas tantas veces!  

@leonardoamayaMD

domingo, 4 de febrero de 2018

Cuando el cambio de una relación es… terminarla.

La vida es simple. El problema es que no es fácil. 

Comencemos por dejar claro que las relaciones no “terminan” la mayor parte de las veces. Cambian a lejanía, cambian a tibieza y frialdad, cambian a odio. Y muchas veces no puedes controlar demasiado ese cambio… ¡pero es importante que lo intentes!

También me parece importante aclarar que hay relaciones muy buenas. Pero, cuestan esfuerzo y se basan en una intensa, activa y democrática negociación. Si tu relación la quieres basar en que el otro se porte como a ti se te da la gana, o peor, se basa en que algún día sea la imagen ideal que tienes en la cabeza, prepárate para sufrir de forma muy dramática.

Algunas relaciones funcionan. otras terminan. ¡Pero todas cambian!

Las relaciones “terminan”, es decir, pasan a la historia, dejas de frecuentar y conocer de esa persona e incluso procuras no enterarte demasiado de su recorrido. En no pocas veces es lo mejor que te puede pasar. Y con bastante frecuencia, requiere una decisión firme de empujarlas a que pasen a la historia. Ah, si. Que horror… las recordarás mucho tiempo. Sin embargo, cuando tomas la decisión, se trata de emprender un camino un poco arduo: conducirlas a la historia, es decir, que acaben siendo un  recuerdo lo menos doloroso posible, como una página un poco borrosa del libro de nuestra vida. Se puede, pero requiere tiempo y algo de esfuerzo. Cuando finalmente comienza ese tiempo maravilloso, somos capaces de verlas con realismo, con sus temas divertidos y constructivos… y con sus capítulos oscuros. Y logramos recordar lo bueno en medio de lo que no funcionó. Es el recuerdo más sano: sin olvidar que hubo razones por las que era mejor así.

El problema: estos recuerdos requieren tiempo para pacificarse. Porque los humanos no recordamos vagamente y tranquilos, sino con una porción significativa de las emociones que experimentamos cuando ocurrió. Eso es lo lindo de recordar las cosas buenas, nos hacen revivir la alegría. Y eso es lo malo de los recuerdos difíciles: algo del dolor inicial nos traen.

Esas emociones son reacciones humanas y válidas, sobretodo cuando están moderadas, cuando nos sirven para aprender, cuando son balanceadas: los grises, las luces y las sombras. Pero,  cuando están exaltadas suelen coincidir con decisiones bastante idiotas y no pocas veces autodestructivas. ¿Recuerdas? ¿Esas veces en que pagas con tu propio “pellejo” el orgullo? ¿Esas veces que te portaste como una persona un poco desequilibrada? No te sientas mal. Todos tenemos esqueletos de ese tipo guardados en el armario. (consejo de peluquería: uno niega esos episodios de histeria pública incluso en contra de evidencia fotográfica: “es un montaje” “no fui yo” “no había nacido en esa época” “en ese año estaba en la cárcel”).

El problema es emprender el camino de ese cambio. Las relaciones son un poco como una apuesta. Y como ocurre en las apuestas, o en la bolsa de valores, se apuesta hasta que es realista y sano.  Y llega un momento en que lo sano es retirarse. Como se trata de un balance, de aspectos buenos y malos… cuesta un poco de esfuerzo tomar la decisión. Cuando lo logras ver con menos apasionamiento, descubres que esa persona no te convenía al mediano tiempo, o que tarde o temprano terminaría, o incluso que, simplemente, fue algo importante, pero temporal. No podían durar más tiempo: esto pasa. Es una de esas realidades de la vida. Cuando se emprende una relación se hace una apuesta importante, pero es siempre una apuesta. En ocasiones funciona, en otras no. Otras veces funciona por un tiempo, pero los normales cambios de la vida lo hacen inviable luego. Claro, un buen número de relaciones duran toda la vida, en ocasiones porque negocian, aprenden a ceder, logran establecer un balance entre las ventajas y las desventajas... O porque alguno sabe morirse a tiempo.

Te adelanto un consejo de peluquería: has la lista de lo que quieres que el otro cambie… y quémala, porque no va a servir para nada. O procuras estar feliz con la persona real que tienes al lado, o te buscas otra. 

¡Continuamos la próxima semana!

@leonardoamayaMD

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