domingo, 15 de abril de 2012

¿Se puede ser feliz los lunes?

No todos podemos ser actores porno. A la mayoría nos toca trabajar de formas menos divertidas. 
Yo mismo.
Sorprendentemente, cuando estamos en el colegio, soñamos con estar en la Universidad. Luego, en mientras estudiamos la carrera, añoramos los tiempos del colegio y esperamos con ansia huir de las aulas. Luego, durante muchos años, trabajamos con la mente añorando el pasado o esperando la jubilación cuando, finalmente, haremos lo que queremos. Y los jubilados, con alguna frecuencia sufren por haber dejado el lugar donde sufrieron tanto trabajando.
No parece que sea una especie de síndrome de Estocolmo, esa curiosa situación psicológica que vincula afectivamente con aquellos que nos han hecho sufrir. Parece más bien el sindrome de la nalga inquieta, esa tendencia social a pensar que otra silla distinta a la que tenemos ahora seguramente es mejor.
Por supuesto es una buena meta buscar el entorno de trabajo ideal para nuestras aficiones. Con frecuencia ese camino es lento, dispendioso y lleno de recodos y curvas. Otras veces, esa meta es un poco más difícil, porque finalmente no todos podemos ser DJ's ni actores porno. Además, con el tiempo logramos que nuestras aficiones se conviertan en nuestro trabajo, e incluso que nuestro trabajo sea una de nuestras aficiones. Inclusos trabajos tan difícilmente retantes como la limpieza de sitios de crianza de marranos o encargados de atención al cliente.
Como casi siempre... la respuesta está en ser realistas y reconocer que lo único real es lo que tenemos hoy, y o somos felices con eso, o nuestra vida será un infierno pequeñito y continuo. Pero, hay también otras cosas que podemos hacer para hacer un poco más funcional esta meta:

  1. Explota tus aficiones. A lo mejor pasas de ser un cocinero de fin de semana a un feliz chef de lunes a viernes. 
  2. Dedícate tiempo. La persona más importante que conoces eres tú mismo. Así de egoísta es la vida. Si no te dedicas tiempo tú mismo... quizá nadie te lo dedique. 
  3. Ordena tus días. Trabaja a las horas que son... incluso cuando tus horarios sean largos, y luego, descansa los días que son. Seguramente te habrás dado cuenta que si trabajas todos los días con la misma intensidad, realmente trabajarás con poca intensidad, porque nadie aguanta. Eso de trabajar sin descanso suele tener consecuencias. Lo mínimo, que le haces la vida imposible a la gente que te rodea, y esa gente se desquitará, incluso de una forma tan cruel como casándose contigo.

Y nada más, feliz lunes!
racionalemotivo.blogspot.com

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