jueves, 6 de marzo de 2014

Una cadena infinita de desgracias


Hace unas semanas alguien publicó este maravilloso sticker en internet. Más real que una piedra: 
Recordar es volver a emputarse. 
Con alguna frecuencia hacemos el tóxico y autodestructivo ejercicio de pensar en errores del pasado y evaluarnos por esas "metidas de pata". A partir de este veneno de la memoria, podemos considerar que nuestra vida ha sido una pérdida de tiempo, que somos las peores personas del universo (o estamos en un lugar destacado de ese selecto grupo) y que, como dice una ranchera que suele escucharse en avanzados estados de alcoholemia: "porque sé que de este golpe ya no voy a levantarme". 
Éste es un cartel para emergencias, cuando te quedes atrapado en el loco pasado: puedes imprimirlo y pegarlo en la botella de aguardiente que guardas en el fondo del bar para cuando todo te viene de recuerdo y te la empinas hasta llorar, lamentarte y autoflajelarte. Vamos a mirar un poco la realidad, a partir de las verdades como una piedra: 
Verdad como una piedra número 1: La vida humana es una colección de grandes éxitos revuelto con grandes boñiguitas de vaca. 
Si miramos la vida de cualquier persona, lo más frecuente es que esté revuelto el oro con la mierdita. Así de simple. Todos hemos cometido errores, todos tenemos en nuestros recuerdos equivocaciones. Algunas, te reconozco, pueden ser bastante grandes. Pero, al lado de esas, hay éxitos y logros. Y además, esas equivocaciones están en el pasado, ya no puedes cambiarlas. 
Claro, cuando uno está en la más profunda de las inmundas considera que en su vida todo ha sido un completo error (como dicen en las novelas mexicanas). Pues incluso en esa hipotética y muy poco probable situación, ¡Igual ya pasó, está en el pasado! Y tienes hoy para levantarte y comenzar a dejar de cometer errores. ¡Toma hoy tu primera buena decisión! Yo pienso que mis mejores decisiones las he venido a tomar después de los 40 años. Antes, hice tonterías. Con algunas de esas tonterías me divertí y con las otras pues he colocado los hitos a partir de los cuales me he reconstruido. Finalmente, sólo vivimos el día de hoy, el pasado no lo podemos cambiar y el futuro lo construimos a partir de lo que decidamos hoy, incluso hoy mismo por la tarde. la primera buena decisión, si quieres, es esta: ¡Pues me levanto y a que se jodan lo cabrones con mi felicidad!
Y tenlo muy clarito: tomar decisiones importantes siempre tiene riesgos. Algunas veces te vas a equivocar, porque eso es humano. 
Verdad como una piedra número 2: Nadie toma decisiones idiotas para hacerse la vida infeliz
Simplemente se equivoca y evalúa mal una situación. 
Así de simple. Tú, como todos, has tomado decisiones erradas. Incluso algunas muy graves y que han consumido mucho tiempo. Por ejemplo, más de la mitad de las relaciones emocionales comprometidas, es decir, matrimonios y relaciones largas, termina. Muchas de esas, terminan confirmando lo que todo mundo decía a gritos (pero no te decían a ti, que embarrada...): ¡Es un error! ¡¡No se casen!! Pero todas esas personas no se han comprometido con la firme intención de hacer su vida miserable. Simplemente, evaluaron mal a la persona y al momento. Incluso lo pasaron bien un cierto porcentaje del tiempo. Y finalmente, tuvieron la fuerza y la decisión de decir: ¡a la mierda todo, me voy de actor porno! y dejaron al neurótico o a la loca en cuestión. 
Finalmente, muchos de nuestros "errores" fueron malas valoraciones de las personas y las situaciones. En vez de sufrir por eso, ¡aprende! porque sí daría un poquito de pena que te equivoques dos veces con el mismo tema o la misma persona. Hay que ser creativos hasta para eso, ¡equivócate de formas nuevas!
Verdad como una piedra número 3: Lo normal en la vida es que las personas entren y salgan. 
Más realista, poco. Esto es la realidad. Las personas entran y salen de nuestra vida, eso es lo real. Incluso de formas dramáticas, como cuando la muerte o un viaje de cambio de vida aleja definitivamente o por mucho tiempo a personas significativas. Es lo normal. Es duro, pero eso es lo que ocurre. Incluso, esto te puede ayudar cuando tengas en cuenta que no solo salen de nuestra vida personas que valoramos: también salen afortunadamente de nuestra vida personas que son como una especie de kriptonita falsa. 
Verdad como una piedra número 4: Lo que puedes manejar es el presente. 
Si. Así de simple. El pasado está allí, los problemas están allí. No los puedes cambiar: puedes aprender de ellos, para que HOY no vuelvas a cometer los mismos (no te preocupes, cometerás otros). 
Verdad como una piedra número 5: La felicidad es también el ejercicio estratégico de una intencional mala memoria. 
Siiiii eso es una maravilla. Es como una especie de mala memoria funcional. A mí me sirve mucho. Hay gentecita de la que me acuerdo de forma borrosa. Para esto, es importante que tengas mucho presente, que conozcas mucha gente valiosa nueva, que te pongas en la tarea de hacer muchas cosas significativas. Significativas para ti, para tus metas. No tienen que ser procesos que te conduzcan a un nobel, basta que te lleven a reírte y a pasarla bien un rato, cada rato de tu vida. 
Verdad como una piedra número 6: A grandes boñigas, grandes paladas de tierra. 
Mira que en ocasiones somos particularmente geniales luego de aprender de una buena metida de pata. Basta que dejemos de consumirnos a nosotros mismos en la culpabilización y que nos decidamos a usar esa "energía" emocional de formas más positivas: en emputarnos para salir adelante. Y claramente en nuestra vida habrá situaciones y personas que fueron y son, para nosotros, una gran y potente "recuerdo" de una vaca. 
Pero vamos por partes: 1) no le des tanta importancia a esa persona. ¡Nunca la tuvo! 2) No seas tan radical con tanta gente como para odiar: Odiar es también un modo insano de apegarse al pasado. Pasa la página, olvida, deja así. 3) El mejor proceso para no odiar, es ser realista: esa persona quizá no fue el demonio de Tasmania, sus propios demonios la llevan a actuar así, como en ocasiones nuestros demonios nos hacen ser a cada uno de nosotros el demonio de Tasmania de cada día. 
Verdad como una piedra número 7: Échale también su culpa a los demás. 
¡Si! Deja de ser tan protagonista y no te olvides que quizá fuiste el "chacho de la película" (como decía el llorado Diomedes Díaz) pero seguro que tuviste coprotagonistas importantes en esa embarrada. incluso, en varios de esos eventos del pasado fuiste sólo rol secundario. Quizá candidato al Oscar de la Academia, pero secundario. Y en muchos otros, simplemente fuiste el actor extra al que le calló la pelotita de caca. 
Verdad como una piedra número 8: Siempre queda el resto del día. Pues eso. ¡A recomenzar, que eso es también la vida!
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com / @leonardoamayaMD

sábado, 1 de marzo de 2014

Telenovelas con protagonistas de pesadilla

Definir felicidad es una tarea complicada. Vamos a quedarnos con lo básico: la felicidad mínima parte de no complicarse la vida.
Tu tranquilidad no puede depender del cambio o la conducta de otras personas. Cada uno tiene su historia, sus problemas, sus tonterías, sus neurosis. No es nada práctico condicionar tu felicidad por los demás, porque este es un camino bastante seguro para frustrarte cada día. 

La paz personal depende de una decisión básica: elegir vivir cada día, enfrentar tus retos un día a la vez, aceptar que las personas son como son: puedes preferir que sean distintas, pero si no son según tus deseos no es una tragedia, no son un drama ni son una injusticia. Es simplemente la realidad. Lo real es que las personas no viven para hacernos felices a nosotros como a nosotros se nos da la gana que sea. 

Otra tarea básica y cotidiana es reconocer que tus miedos pueden convertirse en procesos para cumplir la meta en vez de temores de eventos futuros. 

Y el truco final: salir de la trampa de la frustración. Tenemos defectos, reaccionamos de formas poco funcionales, tenemos emociones locas que dependen de nuestras sobre demandas al mundo y a las personas. Así que depende de nosotros trabajar con las ideas claras: el mundo no es como a mí me gustaría sino como él es y ya. Las personas no giran a mi alrededor buscando hacerme feliz. Así que me toca ponerme a mí a la tarea de ser feliz, porque nadie lo hará por mí. Así de simple. 

racionalemotivo.blogspot.com

viernes, 14 de febrero de 2014

¡A la porra San Valentín!

Acabada la Navidad, a la mierda los pastores. 
Hoy es un día terrorífico para muchas personas. Si. Eso es la verdad. La cultura, las tiendas y las revistas de peluquería (a las que quiero tanto) suelen proponernos un día de encanto y emociones, romance e ilusión que es... eso: una ilusión. Por muchas razones. Te enumero algunas: 1) seguimos siendo los mismos, tú una loca histérica y él un cabrón traidor. 2) tú, una mujer ilusionada, él un insensible de piedra. 3) tú en plena crisis de los 5 años, él en plena crisis (masculina) de los cinco años -es decir, todo le da igual-. 4) tu, la mujer en espera. Él, no existe.
Claro, también hay parejas que hacen todo lo posible por ser felices ese día (y esperar que pase cuanto antes, procurando meter las patas antes del postre).
Realmente es un buen intento proponerse días especiales donde intentamos ser menos cabroncetes. No siempre se logra. Puede ocurrir un drama cultural peor: estás soltera el día de San Valentín y el plan es otro. Parecería que te toca esconderte debajo de una piedra.
Pero, veamos algunos protagonistas de las telenovelas del día:

Adriana la ilusionada

Adrianita lleva quince días escogiendo el vestido perfecto, el maquillaje perfecto, etc. Hace dos días que no da pié con bola en el trabajo, distraída. Le ha insinuado a Luis Felipe Antonio el lugar perfecto, y ella... se ha montado solita solita en una película donde Di Caprio es un pobre pendejo comparado con lo que ella va a vivir.
Adrianita... con tantas expectativas, la posibilidad de fracaso se dispara hasta el infinito y más allá. Y claro, falla una cosa aquí, un detallito allá. Y llega a la casa hecha una furia, y dispuesta a matar a la primera persona que se le atraviese, por ejemplo, a Luis Felipe Antonio.
Bueno, queda un año para superarlo. ¿La solución ideal? Vive tu San Valentín interior y, ya que has estado en una película romántica todo el mes, ¡Sigue así hoy! Mira para otro lado cuando algo falle, porque algo va a fallar. Y gózate la fiesta con lo que hay, con el real Luis Felipe Antonio.

Betty la sola

¡Hay pero por Dios! Todos mis ex-novios, ex-parejas y ex-arrejuntes están disfrutando este día y yo estoy sola. Sola, como una rata sola. Betty, tienes dos alternativas: encerrate a llorar y darle gusto a la gente que te odia, o salir, pegarte una borrachera loca, gozar como una desenfrenada y recordar que la pareja perfecta no existe, que la situación romántica ideal no existe y lo que hay son las situaciones reales. Y que con la primera y última persona con la que debes ser feliz es contigo misma. ¡Ah! y no te olvides que el cabrón que dejaste a otra ya hará sufrir a esa otra. Y esa otra se encargará de darle algún que otro momento miserable. Tú, a lo tuyo y buscar a alguien que valga la pena. Esa tarea te consumirá una buena cantidad de años, como a todos. 

Camila la traicionada

Cami, Cami... El muy cabrón de turno te dejó tirada hace como dos semanas y entonces descubriste que él ya tenía planeado este San Valentín con otra. Ya sé que llevas dos días llorando sin fin, y en la oficina decidieron que mejor no trabajaras y te dieras un paseo por tu clínica psiquiátrica de confianza. Pues mira, llora hasta que te deshidrates, pero ¡huye de tu casa esta noche! A donde otras amigas que estén atrincheradas porque están solteras, dejadas, lo que sea, y pégate la borrachera del año hablando de las cabronas y lo cabrones. Y luego, ya serenas, a planear y aprender de los errores, y a organizar para dónde te vas de vacaciones a premiarte de haber salido de este mal trago.

Daniela de los Dolores

Daniela lleva cinco / diez / quince años de casada y aún no ha aprendido la lección: Pablo Andrés no es detallista / romántico / atento. Pero, Dani, déjame decirte que no te estafaron en la tienda donde lo conseguiste. ¿Verdad que ha sido siempre así? A lo mejor tuvo uno o dos detalles de novios, pero luego, a se consolidó lo que ahora es. Y eso, es lo que ha sido siempre. Así que, eso es lo que hay. Sin embargo, si deseas intentar cambiarlo, ten en cuenta que es un proceso largo, frustrante y con baja tasa de éxito. Si quieres ser más feliz y tener una vida más tranquila, acepta lo que hay, no dejes de desear el cambio pero ten en cuenta que los sueños son sueños, las metas altas requieren tiempo y preferir un mundo mejor es una ambición humano. Exigirlo, una tarea del infierno.

Eugenia la endemoniada

Eu sí se soltó el moño. Decidió que, ya que no se cumplen las condiciones que ella tiene bien claras para ser feliz el día de hoy, entonces será un habitante del Averno y destilará fuego y azufre a su alrededor. Pues querida Eu, cuando uno vomita lava ardiendo, se acaba manchando la ropa y alguito le cae en los zapatos. Es como el efecto pañal en un niño con problemas de digestión. Siempre algo se sale de control. Eu, déjame te lo digo claro: ser feliz es una decisión. Y esa decisión se apoya en tres puntitos claves: vivir en la realidad, gozar la realidad, desear un futuro mejor sin odiar el presente, que es lo que tienes. 

Finalmente, también puedes decidirte a tener un día en el que pases de Francesca la Liberata a Paca la Puta. Pues eso: ¡Feliz San Valentín!

Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com - 

lunes, 3 de febrero de 2014

Basurillas interesantes de internet

Internet puede ser una fuente de sabiduría (y también una causa inagotable de tiempo desperdiciado) Pues muchas de esas basurillas que recogemos cuando estamos divagando como loca mirando pájaros pueden ser interesantes. Aquí te pongo una idea clara:

Vive como Bob Esponja...
Ríe a carcajadas durante todo el día sin ninguna razón y molesta a la gente mala con tu felicidad.


Pues eso. Con frecuencia nos olvidamos que pasarla bien es una actitud. No se trata quizá de la felicidad eudaimónica aristotélica, pero esa es de por sí difícil de entender. Imagínate lo complicado de lograrla. 
Finalmente, en la vida padecemos sucesos de todo tipo. En un sólo día tenemos motivos tremendos de alegría y razones fuertes para ser desgraciados. Nuestro sistema límbico, que es nuestro sistema de alarmas automático, se encarga de señalarlos constante y persistentemente los riesgos y amenazas. Incluso aquellos poco probables y lejanos. Así que la tarea consciente es señalarnos los buenos motivos, las experiencias constructivas y concentrarnos en los eventos divertidos, positivos y válidos. Sí, es una tarea consciente. No se te olvide que nosotros actuamos casi todo el día en automático, por motivadores y tendencias inconscientes. 
Por supuesto que hay ocasiones objetivas en que nuestro día tiene un volumen grande de situaciones trágicas. Pero eso, es muy poco frecuente. Lo más frecuente es la mezclita. Un mix tóxico de oro y mierdita. Depende de tí con qué quieras untarte. 
Leonardo Amaya - racionalemotivo.blogspot.com

martes, 28 de enero de 2014

Emociones de fragmentación

El cerebro es un órgano maravilloso; comienza a trabajar en el momento en que te despiertas en la mañana y no deja de hacerlo sino hasta que llegas a la oficina.
—Robert Frost*

Solemos culpar a nuestras emociones de muchas decisiones un poco tóxicas de nuestra vida. Le atribuimos un poder irresistible, como cuando las culpamos de "no sentirnos bien en este lugar, es algo que siento, hay un mal aquí". Les damos el poder de leer la realidad de modo mágico. "siento que esa persona me odia, lo percibo" y así, hasta el infinito y más allá. Con alguna frecuencia afirmamos que no podemos controlarlas y afirmamos que "debemos seguir a nuestro corazón". Muy poética la frase para justificar decisiones que no queremos pensar mucho.
Las emociones son profundamente humanas. Spock es un personaje de ciencia ficción y no me imagino lo que sería trabajar con él. Pero eso no implica que en algunas ocasiones preferiríamos trabajar con el orejas puntiagudas de Star Trek que con algunos de nuestros compañeros... o con nosotros mismos.
Pero, las emociones no son la "causa". Las emociones son la consecuencia de como evaluamos el mundo que nos rodea, las experiencias y las personas. De hecho, nuestra memoria es emocional en el sentido que acumulamos recuerdos asociados a juicios. Hagamos un pequeño experimento. Intenta recordar un evento y cuéntatelo en voz alta. Verás que comenzamos con describir eventos, situaciones, lo ocurrido. Y de repente, recordamos una "evaluación": algo así como decir: "fue una buena experiencia", "fue divertido", etc. Cuando le referimos a alguien un suceso o hablamos de una persona, solemos incluir en algún momento juicios de valor. No los hacemos en el momento, de hecho, así hemos almacenado el recuerdo. El juicio de valor y la emoción nos vienen juntos**.
Pues mete eso en una empresa, y ya tienes lista la telenovela.
Veamos alguna escenita de las telenovelas de oficina:
Margarita del Carmen es una ejecutiva de experiencia. Llegan a la Junta de Mercadeo de los lunes, y ella expone su propuesta, en la que ha trabajado el fin de semana. Camilo de las Mercedes es el nuevo Gerente, con dos meses en la compañía. Se mantiene distraído durante la sesión y descuidadamente hace dos comentarios un poco superficiales sobre el trabajo de Margarita. Finalmente considera que "debe estudiar con más detalle la propuesta", no la aprueba y da por terminada la reunión.
Ya te puedes imaginar. Camilo de las Mercedes tiene una enemiga a muerte de allí hasta los 2000 capítulos de esta telenovela.
Muchos habremos pensado que el tal Camilo es un cabrón de mucho cuidado. Ven, no te mientas: tú también lo pensante. Y lo hemos pensado porque nuestra memoria ha acumulado varios Camilos y nos los recuerda como una amenaza: esa es también la función de la memoria, lograr que no tropecemos dos veces con la misma piedra. Y es probable que sea cierto. A lo mejor el tal Camilo se merece una colonoscopia a fondo. Pero, esa es una interpretación. Nuestro cerebro nos ha querido advertir del riesgo. Incluso activó la alarma emocional y sentimos que el estómago se retorcía, casi tanto como nos gustaría retorcerle el cuello al cabroncete.
Sin embargo, es una evaluación, una impresión, un juicio. A lo mejor el personaje no es tan cabrón y simplemente está distraído. A lo mejor tuvo guerra campal en su casa con su mujer. A lo mejor tiene uno de esos hijos adolescentes que ya conoces. A lo mejor incluso es cierto que toca releer tu trabajo. Todos nos equivocamos, y esta vez le pudo tocar a Margarita del Carmen.
Pero, si el tema no se aclara, cada vez que se encuentren, el sistema límbico de margarita señalará los movimientos de Camilo como una amenaza. Y llegará el día que incluso ver su sombra reflejada en una pared desencadenará en Margara impulsos similares a los de un escualo depredador ante una descuidada foca. O la de un par de panteras negras, si han tenido rounds mutuos en otras reuniones.
Y cómo salir de esta trampa... pues hay varios caminos. El primero, muy cognitivo al estilo pragmático: tener en mente que estás evaluando. Ser consciente de este proceso cuando se disparen las emociones ante alguien. Hay un camino más profundo: trabajar todos los días por renunciar al reconocimiento. No se trata de negar tus logros, sino desligarte de la necesidad de que otros te reconozcan. Que tu jefe lo sepa, y a los demás, convéncelos con argumentos. Y que piensen lo que se les da la gana, porque no hay cómo controlar eso. (Bueno, puede probar con hipnosis colectiva y quizá opio en el aire acondicionado de la oficina, pero me parece más riesgoso).
Sobre el segundo camino, hablamos más adelante!
Leonardo Amaya, racionalemotivo.blogspot.com

*Robert Frost (1874-1963) fue un destacado poeta norteamericano. Antes de lograr reconocimiento, trabajó como maestro, zapatero, granjero, editor de un periódico pequeño en un pueblo ídem. Su poesía es raizal y cercana, y afronta temas profundamente anclados en el espíritu americano, como la sencillez, lo rural, la libertad. Para revisar algunas de sus obras, http://www.internal.org/Robert_Frost
** Este fenómeno es mucho más complejo, y aquí me limito a contarlo de forma sintética y en cierto modo caricaturesca, por lo que es inexacto.

miércoles, 22 de enero de 2014

La telenovela diaria


Filosofía Callejera

Nada mejor que encontrarte con filosofía de la calle. Pues hoy, hablemos un rato del tema del trabajo. Resulta que a tu trabajo le dedicas el tiempo de calidad, el tiempo de no calidad y el que te queda de la sustracción de esos dos. Por eso, ser feliz o por lo menos no sufrir en el trabajo ni con el trabajo influye notablemente en el balance de tu felicidad total. Y allí comienza la telenovela.

Saquemos la lista:

  • No me pagan lo suficiente 
  • Mi jefe es un cabrón 
  • Mis compañeras de trabajo son unas brujas 
  • Mi trabajo no me llena 


Vamos uno por uno:
El tema del pago. A ninguno nos pagan todo lo que nos gustaría. Siempre es posible recibir más dinero, y querer más dinero. Mira que los seres humanos tenemos la sorprendente capacidad de gastar siempre un poquito más de lo que ganamos.
Evidentemente la ecuación mismo tiempo más dinero sólo es superada por la ecuación menos tiempo y mucho más dinero. Y ambas... son poco realistas, porque algo te va a costar. Así de simple, en esta vida, gratis gratis, ni las patadas en el c*.
Evidentemente es bueno estar disponible a pensar otras oportunidades, crecer también económicamente, pero, sufrir por eso no tiene sentido. No hay ninguna evidencia estadística que el sufrimiento loco y la úlcera logren que uno aumente en sus ingresos. Al menos, no es consistente ni universal.
¿La respuesta es no buscar cómo crecer? No, la respuesta es a) entender que crecer no es sólo más dinero. b) tener claro que si te pagan más es probable que tengas más responsabilidades y te exijan más. Así de simple. c) sufrir no es una estrategia para lograr cambios en la empresa, simplemente serás el loco de la esquina o la bruja del quinto piso.

Mi jefe es un cabrón. Mira, ponte en la fila. Claro que hay personas cabronas. Bastantes. Nada garantiza que en otro lado no te encuentres otro igual o incluso peor. ¿Toca conformarse? No. Toca aceptar que ese es tu cabrón y no sufrir mientras consigues el siguiente. Claro, también es bueno mirar desapasionadamente la persona que tienes en frente. ¿quizá tú serías igual o peor con empleados como los que él tiene?

Mis compañeras de trabajo son unas brujas. Por supuesto que sí. Así se va poniendo la mayor parte de las personas con el tiempo. Y más de lo mismo: nada garantiza que tu empresa tenga el mayor porcentaje de brujas por metro cuadrado de la ciudad. Ahora, raramente las brujas son hechiceras infernales al 100%. Habrá alguna que es 20% de Salem, otra 35% Nigromante, otra tendrá una alianza con el demonio por 40% del tiempo, y así. Brujas 100%, brujas pura raza, poquitas. Ésta es la realidad. 
Evidentemente a alguien le tocará trabajar en la empresa de todos los infiernos, la que es un verdadero Aquelarre* (dícese de la reunión de todas las brujas con el macho Cabrío, en una bacanal del Averno), incluso puedes ser tú quien trabaja en Averno&Oscuridad, S.A.
Igualmente, mientras buscas un lugar donde puedan tener ventanas con luz de sol y tus compañeros de trabajo puedan ver crucifijos sin arder hasta las cenizas, pues aceptar que sí, me gané ese premio, y a negociar y sonreír en medio de los gritos de las almas en pena.

Mi trabajo no me llena. ¡Menos mal! Porque hay otras cosas que deberían llenar tu vida. Si tu trabajo representa casi todo el sentido de tu existencia, entonces es urgente que busques otras cosas. Porque no es el mejor relleno vital. Es el momento de hacer deporte, tomar un curso de Bonsai, salir a bailar en una Milonga cada día a las 6 pm, concentrarte en tus habilidades en alfarería artística.
Esto es más una señal de alarma que otra cosa. Incluso cuando tu trabajo te guste mucho, es muy importante que tu vida tenga otras cosas.

En último punto, todos necesitamos paz para poder crecer. Y la paz no depende, no debe depender de los demás, simplemente porque no puedes controlar a los demás. Puedes controlar en cambio lo que hay dentro de ti, las ideas con las que juzgas el mundo, limitando los "debería". Limitar los debería es una señal de realismo. El mundo no "debe" ser como tú quieres. El mundo de como es. Puede gustarte un mundo mejor, es importante que tengas claro cuál es el mundo que preferirías, para que así te pongas en la meta de buscarlo... pero viviendo y disfrutando el que tienes ahora que es... por el momento el único real.

Racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 13 de enero de 2014

Las famosas metas de fin de año...

Los propósitos son una excelente forma para reconocer lo inconstantes que somos
Hay una práctica extendida típica de los comienzos de año: la lista de las metas. Ciertamente es importante proponernos metas en la vida. Así operamos los seres humanos de forma más eficaz. El cambio de año es una buena excusa para evaluar los doce meses anteriores y aprender de los errores, corregir un poco el rumbo o incluso dar un "timonazo" radical.
Muchas de esas metas se quedan allí, como metas. Eso sí es un poco triste porque le perdimos tiempo y le colocamos ilusiones.
Vamos a revisar esas agendas y ver que podemos aprender de hacer agendas...
1. Para crecer, hay que reconocer que metimos la pata. Don perfecto nunca aprende porque don perfecto no comete errores. En ocasiones nos cuesta reconocer que nos equivocamos porque somos muy radicales en nuestros juicios y asumimos que un error es una constatación de nuestra incapacidad o un indicio de nuestro fracaso en un futuro. Resulta que ni lo uno... ni lo otro. Todos somos mediocres (así le he oído gritar a empresarios exitosos mi profesor Dom DiMattia).
Todos somos mediocres porque somos humanos, tenemos límites y nos equivocamos. Hay otra mediocridad que depende de no ser competentes, pero está asociada a la pereza y no a nuestros límites naturales.
Tampoco cometer errores implica que nuestra vida futura será un océano de desgracias sin fin. Incluso sin cometerlos pasamos por temporadas catastróficas. Y en otros casos, cometiendo toda la serie de equivocaciones tontas nos va bien. Simplemente se trata de una realidad: el mundo es injusto. En ocasiones que sea injusto incluso juega a tu propio favor.
2. Para crecer, hay que estar dispuesto a aprender. Y para aprender, tenemos que escuchar a los demás, incluso cuando nos duele lo que dicen. Por supuesto no se escucha a todo mundo: se trata de escuchar a tus pares, que son los que tienen conocimiento del tema, o tus cercanos amigos, que no temen decirte la verdad a la cara porque piensan que así te pueden ayudar. A los que no están en estos grupos, pues uno toma nota y quizá la lee o quizá la bota a la basura.
Un consejito de peluquería: si te dolió lo que dijo un par o una persona de tu entorno, apúntalo, porque es muy probable que tengan razón. Si lo dice el último mico de la fila quizá se trata de un gaznido elaborado. Pero, escucha con la disposición de aprender algo más.
3. Prepárate para recomenzar muchas veces. Nada importante se hace en un sólo paso o se logra con poco esfuerzo. Que pena, pero es la vida real.
4. Aprende a "ponerle patitas" a las metas. Una meta global, grande, es linda pero... poco clara. En este mundo, los cambios grandes se organizan con pequeños cambios, un plan, una tarea, una fecha, y luego otro, y así hasta el infinito y más allá.
Pues nada. ¡Organiza tu lista!
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