Hablando de felicidad en Uniminuto Radio
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miércoles, 20 de enero de 2016
martes, 19 de enero de 2016
Víctimas de nosotros mismos...
Hay una realidad básica de la vida. Por más que sufras y te tortures por el pasado, no va a cambiar. La única opción viable está en la decisión que tomes sobre lo que piensas sobre el pasado.
Por supuesto que muchas personas han sufrido episodios terribles. Una de las evidencias del poder de nuestras decisiones es la capacidad de algunas de estas personas para sobreponerse. Claro que les ha costado esfuerzo y quizá han necesitado ayuda, alguien que les apoye y les ayude a tocar tierra y ver con más claridad las opciones. Pero siempre, la decisión final recae en cada uno de nosotros.
He conocido personalmente a muchas personas que se han puesto nuevamente de pié luego de maltrato en su infancia, de terribles abusos, de la guerra, de adicciones. Pero, siempre ha ocurrido un "punto de quiebra" donde han decidido que la solución está en sus manos porque lo ocurrido no va a cambiar y el mundo no se va a confabular para ayudarlos.
Efectivamente es una decisión difícil y dolorosa. En muchas ocasiones toca emprender una tremenda tarea de pacificar nuestro pasado, perdonar, dejar pasar, asimilar. Y tomar el timón de la propia vida.
Albert Ellis, el conocido terapeuta norteamericano de quien he escrito muchas veces en este blog, decía:
El año pasado entrevisté a un veterano de Vietnam, ahora un reconocido psicólogo en Florida. Hablamos durante días sobre las terribles experiencias que vivió, la huella del estrés postraumático en su vida. Las adicciones que le permitieron sobrevivir a sus pesadillas. El regreso de los recuerdos de una infancia de maltrato por parte de su propia familia. Pero lo más importante fue lo que conversamos el último día. Como algún día escribiré todo y mostraré los videos, no me voy a piratear tanto. Basta con una afirmación dramática. Le pregunté si el camino era intentar olvidar, y me dijo con firmeza: lo traumático no lo podrás olvidar nunca. Tendrías que aprender a vivir con eso. Tendrás que decidirte a vivir con eso.
Por supuesto que muchas veces te costará mucho esfuerzo superar historias de tu pasado. Es posible que sí, hayas sido una víctima de personas y circunstancias. Pero vivir o no como una víctima depende de ti. Tu eres quien decide seguir adelante, reconocer que tu futuro, tu felicidad, está en tus manos. Y eres tu quien podrás decidir seguir adelante. Nadie lo hará por ti porque nadie puede decidir en tu nombre.
@leonardoamayaMD
Por supuesto que muchas personas han sufrido episodios terribles. Una de las evidencias del poder de nuestras decisiones es la capacidad de algunas de estas personas para sobreponerse. Claro que les ha costado esfuerzo y quizá han necesitado ayuda, alguien que les apoye y les ayude a tocar tierra y ver con más claridad las opciones. Pero siempre, la decisión final recae en cada uno de nosotros.
He conocido personalmente a muchas personas que se han puesto nuevamente de pié luego de maltrato en su infancia, de terribles abusos, de la guerra, de adicciones. Pero, siempre ha ocurrido un "punto de quiebra" donde han decidido que la solución está en sus manos porque lo ocurrido no va a cambiar y el mundo no se va a confabular para ayudarlos.
Efectivamente es una decisión difícil y dolorosa. En muchas ocasiones toca emprender una tremenda tarea de pacificar nuestro pasado, perdonar, dejar pasar, asimilar. Y tomar el timón de la propia vida.
Albert Ellis, el conocido terapeuta norteamericano de quien he escrito muchas veces en este blog, decía:
The best years of your life are the ones in which you decide your problems are your own. You do not blame them on your mother, the ecology, or the president. You realize that you control your own destiny.
Albert Ellis"Los mejores años de tu vida son aquellos en los que decides que tus problemas son tuyos. No puedes culpar de ellos a tu madre, a la ecología, o al presidente. Entonces, eres consciente que tú estás en el control de tu propio destino".
El año pasado entrevisté a un veterano de Vietnam, ahora un reconocido psicólogo en Florida. Hablamos durante días sobre las terribles experiencias que vivió, la huella del estrés postraumático en su vida. Las adicciones que le permitieron sobrevivir a sus pesadillas. El regreso de los recuerdos de una infancia de maltrato por parte de su propia familia. Pero lo más importante fue lo que conversamos el último día. Como algún día escribiré todo y mostraré los videos, no me voy a piratear tanto. Basta con una afirmación dramática. Le pregunté si el camino era intentar olvidar, y me dijo con firmeza: lo traumático no lo podrás olvidar nunca. Tendrías que aprender a vivir con eso. Tendrás que decidirte a vivir con eso.
Por supuesto que muchas veces te costará mucho esfuerzo superar historias de tu pasado. Es posible que sí, hayas sido una víctima de personas y circunstancias. Pero vivir o no como una víctima depende de ti. Tu eres quien decide seguir adelante, reconocer que tu futuro, tu felicidad, está en tus manos. Y eres tu quien podrás decidir seguir adelante. Nadie lo hará por ti porque nadie puede decidir en tu nombre.
sábado, 9 de enero de 2016
El 20% al que no le caemos bien...
¡Depender de la opinión de personas tan irresponsables como yo es un error muy grave!
- BSC, en un efluvio filosófico-etílico
Amerita contar un poco el contexto de esta frase. Me encontraba con un grupo de amigos comparando los matices de los últimos sorbos de un Old Parr cuando alguien se quejó con quien luego diría esa frase. "Es que tú no me consideras profesionalmente".
Yo me había perdido la parte inicial de la conversación, así que no sé de dónde salía ese "requiebro" de orgullo profesional. Pero, indudablemente, fue necesario el entorno festivo-etílico para que brotara del fondo del alma del ebrio en cuestión su dolor.
La frase de respuesta del aludido merecía el comentario. De una claridad que escasamente se encuentra fuera de los efectos del alcohol: "No deberías depender de mi opinión". Muy cierto. Evidentemente hay opiniones que deben interesarnos y que son sin duda importantes para que podamos crecer, para aprender de nuestras posibilidades y de nuestros errores. Pero con frecuencia no somos juiciosos para tamizar y determinar a quienes les vamos a dar esa posibilidad. Incluso, no en todos los momentos esas personas tienen la misma fuerza de opinión, porque les puede faltar el contexto específico, por ejemplo.
Esas personas, aquellas cuya opinión debería ser significativa para nosotros, son seguramente un grupo muy contenido. Y sin embargo, reaccionamos, nos afecta, y sufrimos, por la opinión de la señora que no conocemos de nada en la cola del centro comercial; de ese excompañero de colegio de hace años, que ahora es un gordito calvo merecedor de evaluación psiquiátrica y que carece de autoridad incluso ante el portero de su edificio... En fin, una lista muy importante. Pero, sufrimos por esas opiniones y les damos una relevancia desmedida.
En algunas ocasiones, estas personas pueden tener razón en lo que nos dicen. La cultura popular propone una sentencia muy sabia: "Quédate, del enemigo, con el consejo". Si, en ocasiones nuestros enemigos son unos críticos muy certeros. Pero, el que su opinión sea importante no significa que deba ser importante para ti. Al menos, no siempre.
Hay otro punto clave. También contamos con personas a las que simplemente no les caemos bien. Por decir un número, estará un 20% de gentes a las que espontáneamente no les vas a caer bien. No te creerán e incluso sencillamente les resultas chocante. No se trata de pensar que "los demás" son personas terribles. Nosotros también tenemos nuestros favoritos. Por supuesto, eso no nos autoriza (ni a ellos ni a nosotros) a discriminar o maltratar.
Cuando pretendemos lograr la aceptación del 100% de las personas en el 100% de las ocasiones en las que las encontramos, abrimos la puerta a inevitables experiencias frustrantes. Hasta el Dalai Lama tiene personas que lo consideran insufrible. El riesgo adicional es que, cuando estamos tan ocupados con trabajar la aceptación de ese 20%, descuidamos el 80% de personas a las que sí deberíamos dedicarle nuestra atención.
En ocasiones, nos enfrentamos a una tendencia más tóxica, que una psicóloga norteamericana de la que antes he hablado, Harriet Braiker llamaba "The Disease to Please": la "enfermedad" de agradar. En esos casos, habitualmente sostenemos la sobre-exigencia personal que podemos describir como la "es necesario que todas las personas con las que interactúo me acepten y me quieran". Lindo como ideal, destructivo como exigencia vital porque simplemente no hay realista que puedas hacer para que se cumpla.
Quizá el mejor camino sea considerar, como decía Albert Ellis, que el mundo es injusto y que a eso debes acostumbrarte.
Así que en consecuencia... hay un par de ideas que te llevarán a llevar mejor el tema de la aceptación:
1) Aceptar que es así. Si, que incluso un porcentaje de fracaso social es inevitable.
2) Trabajar por bajar un poco el porcentaje puede ser bueno, con la conciencia clara de la tasa de éxito razonable. Es decir, aceptar la realidad como es mientras trabajas con realismo para alcanzar su mejor versión.
Así que en consecuencia... hay un par de ideas que te llevarán a llevar mejor el tema de la aceptación:
1) Aceptar que es así. Si, que incluso un porcentaje de fracaso social es inevitable.
2) Trabajar por bajar un poco el porcentaje puede ser bueno, con la conciencia clara de la tasa de éxito razonable. Es decir, aceptar la realidad como es mientras trabajas con realismo para alcanzar su mejor versión.
Evidentemente es importante aprender. Si tu tasa de fracaso es más alta de lo esperado en el entorno en el que te mueves... pues quizá puedes esforzarte un poco más. Quizá tú estás ayudando a sostener ese número. También puede ocurrir que te encuentres en un terreno que es más exigente... o quizá tu trabajo mismo obligue a tolerar un número más grande. Por ejemplo, si estás en temas de negociación, o trabajas con grupos más hostiles, o simplemente tienes un rol de liderazgo, es probable que sea más complejo lograr mejores números.
Finalmente, es muy importante evitar usar esta "tasa de éxito" como medida para calificarnos personalmente. Esto sí que es pegarnos un tiro en un pié. La batalla es mejor, buscar la mejor versión de nosotros mismos en el mundo real en que debemos vivir. Y eso.
@leonardoamayaMD
Finalmente, es muy importante evitar usar esta "tasa de éxito" como medida para calificarnos personalmente. Esto sí que es pegarnos un tiro en un pié. La batalla es mejor, buscar la mejor versión de nosotros mismos en el mundo real en que debemos vivir. Y eso.
@leonardoamayaMD
sábado, 5 de diciembre de 2015
¡Temporada de música!: Olvidarte, Felipe Santos
He estado un poco descuidado de escribir, así que vamos a comenzar suave. Con temporada de música y todo.
Bueno, la música nos conecta emocionalmente. Con eso no estoy haciendo ningún descubrimiento spartiacque. Y es que habla de temas muy humanos. Algunos, un poco dark, nostálgico - suicida - místico - nostálgico, diga usted las Bienaventuranzas de Vladimir Martynov,
https://youtu.be/BzqjhC2OYnM
No entiendo cómo puede oírse a Martynov sin llorar a moco tendido.
Si te oyes una ópera (telenovela cantada...) te habla de esos encuentros / desencuentros / dramas y acaban incluso con muerto a bordo. Piénsate un Norma, Otello, o el dramononón de Tosca.
Pero, vamos a algo más contemporáneo. Hoy, Felipe Santos. Pero, tienes que oírla primero:
https://youtu.be/SUoDo0pj6nA
Pues esto. Un dramonón como Tosca. Sólo falta un cañonazo desde Castell Sant'Angelo. Es el duelo lacrimógeno mismo. "Poco a poco entenderé que nunca volverás".
Y ese es el tema duro. Las cosas terminan. En muchas ocasiones, es mejor que terminen. Pero, te va a doler. Porque somos humanos... y tenemos un área cerebral bastante egoísta, que nos apega a lo que sea. A lo bueno y a lo malo.
Toca "hacer la vuelta". Tienes que hacer lo necesario para olvidar... La tarea no te la ahorra nadie. Y vas a llorar, y no te vas a morir por eso. No hay reportes médicos de muerte por llanto. (sí hay una muerte causada por un ataque de risa).
Raramente se termina una relación porque el otro es malo. Casi nunca estás con Darth Vader, pero la realidad, no hace falta que la otra persona te conduzca al lado oscuro para que no te convenga estar con ella. Simplemente basta con el hecho de estar en diferentes caminos o en momentos personales distintos de forma importante.
El problema es que nuestro sistema límbico puede no tener las ideas tan claras. Vamos a explicarlo. El sistema límbico -llamémosle "limbi" por cariño- es una importante parte de nuestro cerebro que, además de ser sumamente vieja es notablemente activa. Es profundamente útil. También es increíblemente peligrosa cuando no lo regulamos un poco.
Allí está nuestro sistema de "alarmas", lo que nos ayuda a cruzar las calles de nuestras caóticas ciudades. Está diseñado para ayudarnos a sobrevivir en malos momentos: por eso es radicalmente acumulador y se apega de forma obsesiva a casi cualquier cosa.
Tiene miedo de abandonar algo que podríamos necesitar después. "Limbi" está organizado para ayudarnos a sobrevivir en situaciones de necesidad, como cuando estábamos empelotos en África (Nuestra bisabuela, el Australopithecus Afarensis (1) vivió hace unos 3 millones de años).
El reto es que este egoísmo y esta tendencia a acumular hace difícil que nos despeguemos de cosas (y sobre todo de gente) que deberíamos dejar atrás. Pasa con la basura, pasa con las malas relaciones. Entonces, cuando nuestra corteza cerebral, que es la que piensa, nos dice: "dejemos que este personaje se vaya", limbi nos dice: Noup. Qué va, mejor consérvalo porque a saber si consigues algo similar en esta estepa de África.
Ese es el problema, limbo actúa un poco como si continuásemos en la estepa africana, por allá por la zona de la tribu Afar. Resulta que hay más personas, puedes apostar nuevamente a conseguir algo mejor, o por lo menos, a plantearte un cambio. Por lo menos a renovar el nombre de los bichos con los que uno se mete a veces.
Además de Limbi, es importante tener claro que sería una meta difícil si no eres realista: no puedes apostarle a una relación de verdad si estás esperando cumplir una meta del canal Disney.
Así que arranquemos con la dura verdad:
1) Te va a costar trabajo. Vas a sufrir un poco y vas a experimentar la soledad durante un tiempo. Pero, es importante que aprendas a ser feliz solo. No porque siempre debas estar así, sino para que no "rellenes" tu tiempo con cualquier cosa. Luego, sufrir un poco no es ningún drama. Muchas veces, lo que cambias es sufrir de un modo más intenso -hacer el "duelo" porque terminó algo que no funcionaba- por suspender un sufrimiento menos intenso pero más tóxico y venenoso: el dolor de no ser querido como esperabas, pero paralizado sin darte la oportunidad de cambiar.
2) No existe la relación perfecta.
3) No existen personas perfectas.
4) Nos gusta quedar en la historia de las personas... saber que fuimos importantes...
4) También tú eres complicado y difícil.
5) Te va a tocar ver al otro personaje vestido de felicidad... y tú en la inmunda de las inmundas.
6) Aaaggg te va tocar mamarte que esa persona te olvide antes. Si, quizá descubrirás que no te quería como tú querías... o simplemente se fue antes de la relación. Y tú te quedaste ahí.
5) Date tiempo. Poco a poco entenderás que nunca volverá, como te dice Felipe Santos. Y ya llegará alguien.
Nota Nerdoscópica
(1) Por supuesto que Lucy (A. Afarensis) no es un un antepasado indiscutido, sino un bípedo facultativo que está en nuestra línea evolutiva (del genero homo). Hay importantes dudas sobre si su nivel de subjetividad y abstracción es suficiente para colocarlo en una posición destacada de nuestro árbol genealógico. Pero esta discusión no es para trasnocharnos hoy.
Bueno, la música nos conecta emocionalmente. Con eso no estoy haciendo ningún descubrimiento spartiacque. Y es que habla de temas muy humanos. Algunos, un poco dark, nostálgico - suicida - místico - nostálgico, diga usted las Bienaventuranzas de Vladimir Martynov,
https://youtu.be/BzqjhC2OYnM
No entiendo cómo puede oírse a Martynov sin llorar a moco tendido.
Si te oyes una ópera (telenovela cantada...) te habla de esos encuentros / desencuentros / dramas y acaban incluso con muerto a bordo. Piénsate un Norma, Otello, o el dramononón de Tosca.
Pero, vamos a algo más contemporáneo. Hoy, Felipe Santos. Pero, tienes que oírla primero:
https://youtu.be/SUoDo0pj6nA
Pues esto. Un dramonón como Tosca. Sólo falta un cañonazo desde Castell Sant'Angelo. Es el duelo lacrimógeno mismo. "Poco a poco entenderé que nunca volverás".
Y ese es el tema duro. Las cosas terminan. En muchas ocasiones, es mejor que terminen. Pero, te va a doler. Porque somos humanos... y tenemos un área cerebral bastante egoísta, que nos apega a lo que sea. A lo bueno y a lo malo.
Toca "hacer la vuelta". Tienes que hacer lo necesario para olvidar... La tarea no te la ahorra nadie. Y vas a llorar, y no te vas a morir por eso. No hay reportes médicos de muerte por llanto. (sí hay una muerte causada por un ataque de risa).
Raramente se termina una relación porque el otro es malo. Casi nunca estás con Darth Vader, pero la realidad, no hace falta que la otra persona te conduzca al lado oscuro para que no te convenga estar con ella. Simplemente basta con el hecho de estar en diferentes caminos o en momentos personales distintos de forma importante.
El problema es que nuestro sistema límbico puede no tener las ideas tan claras. Vamos a explicarlo. El sistema límbico -llamémosle "limbi" por cariño- es una importante parte de nuestro cerebro que, además de ser sumamente vieja es notablemente activa. Es profundamente útil. También es increíblemente peligrosa cuando no lo regulamos un poco.
Allí está nuestro sistema de "alarmas", lo que nos ayuda a cruzar las calles de nuestras caóticas ciudades. Está diseñado para ayudarnos a sobrevivir en malos momentos: por eso es radicalmente acumulador y se apega de forma obsesiva a casi cualquier cosa.
Tiene miedo de abandonar algo que podríamos necesitar después. "Limbi" está organizado para ayudarnos a sobrevivir en situaciones de necesidad, como cuando estábamos empelotos en África (Nuestra bisabuela, el Australopithecus Afarensis (1) vivió hace unos 3 millones de años).
El reto es que este egoísmo y esta tendencia a acumular hace difícil que nos despeguemos de cosas (y sobre todo de gente) que deberíamos dejar atrás. Pasa con la basura, pasa con las malas relaciones. Entonces, cuando nuestra corteza cerebral, que es la que piensa, nos dice: "dejemos que este personaje se vaya", limbi nos dice: Noup. Qué va, mejor consérvalo porque a saber si consigues algo similar en esta estepa de África.
Ese es el problema, limbo actúa un poco como si continuásemos en la estepa africana, por allá por la zona de la tribu Afar. Resulta que hay más personas, puedes apostar nuevamente a conseguir algo mejor, o por lo menos, a plantearte un cambio. Por lo menos a renovar el nombre de los bichos con los que uno se mete a veces.
Además de Limbi, es importante tener claro que sería una meta difícil si no eres realista: no puedes apostarle a una relación de verdad si estás esperando cumplir una meta del canal Disney.
Así que arranquemos con la dura verdad:
1) Te va a costar trabajo. Vas a sufrir un poco y vas a experimentar la soledad durante un tiempo. Pero, es importante que aprendas a ser feliz solo. No porque siempre debas estar así, sino para que no "rellenes" tu tiempo con cualquier cosa. Luego, sufrir un poco no es ningún drama. Muchas veces, lo que cambias es sufrir de un modo más intenso -hacer el "duelo" porque terminó algo que no funcionaba- por suspender un sufrimiento menos intenso pero más tóxico y venenoso: el dolor de no ser querido como esperabas, pero paralizado sin darte la oportunidad de cambiar.
2) No existe la relación perfecta.
3) No existen personas perfectas.
4) Nos gusta quedar en la historia de las personas... saber que fuimos importantes...
4) También tú eres complicado y difícil.
5) Te va a tocar ver al otro personaje vestido de felicidad... y tú en la inmunda de las inmundas.
6) Aaaggg te va tocar mamarte que esa persona te olvide antes. Si, quizá descubrirás que no te quería como tú querías... o simplemente se fue antes de la relación. Y tú te quedaste ahí.
5) Date tiempo. Poco a poco entenderás que nunca volverá, como te dice Felipe Santos. Y ya llegará alguien.
Nota Nerdoscópica
(1) Por supuesto que Lucy (A. Afarensis) no es un un antepasado indiscutido, sino un bípedo facultativo que está en nuestra línea evolutiva (del genero homo). Hay importantes dudas sobre si su nivel de subjetividad y abstracción es suficiente para colocarlo en una posición destacada de nuestro árbol genealógico. Pero esta discusión no es para trasnocharnos hoy.
martes, 25 de agosto de 2015
Autopirateándome (2) sobre crianza
En Profesión Hogar RCN, con la cordial invitación del equipo de este programa, hablé un poco sobre sexualidad y afectividad. Ahora, quiero responder algunas de las preguntas que recibí por el twitter @leonardoamayaMD. Vamos por partes!
http://programas.canalrcn.com/profesion-hogar/ph-video/que-hacer-cuando-mi-hijo-esta-enamorado-48509
http://programas.canalrcn.com/profesion-hogar/ph-video/que-hacer-cuando-mi-hijo-esta-enamorado-48509
- La psicología ha considerado desde sus inicias la forma como los humanos crecemos y desarrollamos nuestra mente y nuestras relaciones. Sin embrago, hay muchos elementos que provienen de otras disciplinas, como la antropología, la sociología y la etnografía. El objetivo de estas respuestas es meramente divulgativo, y orientado a personas que no tienen necesidades especiales (quienes serían beneficiadas por la terapia o una intervención personal). En ese sentido, las recomendaciones son ideas generales que requieren mucha evaluación personal y muchos casos, la revisión individual por el experto.
- La pubertad es un proceso biológico, que se evidencia por los cambios orgánicos. biológicos y hormonales que influyen en la conducta. La adolescencia es un proceso cultural, social. Y por eso, tiene notables variaciones en el tiempo, los entornos sociales y la influencia del contexto. Por tanto, la pubertad es relativamente universal, mientras que la adolescencia tiene notorias diferencias en el tiempo (era distinta en la época de los padres y ahora...) y recibe múltiples influencias. Para entender mejor esto, hay un artículo disponible en red de MC Tenorio, psicóloga cultural y A. Sampson, psicoanalista: http://www.psicologiacultural.org/Pdfs/Sampson/Pdf%20Sampson%20capitulos/Cultura%20e%20infancia.pdf
- También hay evidencia de un progresivo adelanto de la edad en la que se inicia la pubertad, pero este no es el tema ahora.
- La normas en la crianza parecen ser un elemento básico en la construcción de la conducta funcional (véanse por ejemplo las investigaciones de Clotilde Pontecorvo) y apoyan que los adolescentes alcancen una adecuada tolerancia a la frustración, muy necesaria en la vida cotidiana como adultos. En este campo, mi profesora Ann Vernon es una importante referencia. (https://www.researchpress.com/authors/359/dr-ann-vernon).
- El problema es cómo establecer las normas y lograr que se cumplan. Para esto, puedo enumerar algunas recomendaciones básicas:
- Puede que los papás estén en desacuerdo sobre algunas normas. Lo que no parece funcionar es que estas diferencias sean visibles para los hijos. Enciérrense en una habitación y "mátense" de razones, y cuando salgan a hablar con los muchachos, que exista una sola voz.
- En las parejas separadas esto es CLAVE. Los hijos no son pieza de batalla, y cuando se usan para agredir al otro, lo que consiguen es destruir en ellos el proceso de crianza. Además de generarles un dolor emocional innecesario y colocarlos en la injusta e incómoda posición de tomar partido. Si el matrimonio no pudo funcionar... que al menos funcione la paternidad y maternidad.
- Más que castigos por las faltas, lo que interesa que se aprenda es que las acciones en la vida tienen consecuencias. Así la acción sea no estudiar y entonces... no hay Nintendo por un día. Pero, la norma debe cumplirse. Las consecuencias que no se cumplen, no sirven. Es muy evidente, pero en ocasiones se olvida. Por eso no tiene sentido advertir de consecuencias que los padres no son capaces de hacer cumplir.
- La investigación ha enseñado que la paternidad y maternidad son importantes para el desarrollo. Para decirlo más claro, sirve ser padres. Más que ser "amigos" de los hijos. Por supuesto es importante ser cercanos, pero la "cercanía" no incluye ser "cómplices". O padres "regalones". Esto tiene consecuencias. En ocasiones hay un componente de culpa, de sentirse responsables o culpables por el tiempo que, por razones laborales, no se puede dedicar a los hijos, y entonces se compensa en los momentos en los que se está con ellos. Hay una interesante investigación de MC Tenorio, disponible en línea, sobre las prácticas tradicionales de crianza en Colombia que puede ayudar a comprender cómo no hay un "estilo" único de cercanía con los hijos, y que el "niño rey" es más una consecuencia de algunos rasgos de nuestras "patologías sociales". Puede descargarse aquí: http://psicologiacultural.org/Pdfs/Materiales/Ponencias/Para%20que%20sirven%20las%20practicas%20culturales.pdf
- La crianza implica esfuerzo. Así de simple. Los hijos son una responsabilidad, y los padres pueden ser mediadores de las influencias que pueden recibir de sus pares, de la cultura y de los medios. Para esto, es indispensable que se desarrollen espacios de diálogo, en los que se converse sobre las situaciones cotidianas. (Esta es una idea muy desarrollada por C. Pontecorvo, de quien hablé en la entrevista). Atreviéndome a resumir mucho sus investigaciones, podría decir: a) crear y sostener momentos en los que la familia habla en común sobre lo cotidiano, NO SÓLO cuando hay problemas, sino siempre. Por tanto, no es momento para estar juntos con televisor encendido. No. TV apagado. b) el método "interrogatorio" paterno no sirve. Busca más preguntar, dejar que hablen, preguntar qué piensan tus propios hijos sobre lo que hacen y dicen sus compañeros, sin "saltar" a juzgar y condenar algo. No porque sea "malo", sino porque no sirve.
- Controlar el "escándalo". Sirve muy poco comenzar a gritar y alarmarse porque el mundo está terrible, porque tal o cual amigo es una "mala influencia". Como siempre, no es porque sea "malo" sino porque no sirve. Causas que disminuya la comunicación, es probable que si haces una desgracia de cada comentario sobre el colegio, ellos prefieran mejor no contarte nada.
Pues eso, espero haber respondido algunas de las preguntas más frecuentes!
sábado, 18 de julio de 2015
Filosofía Musical
Giorgia Vivi DavveroLa nostra cara Giorgia Trodani (Roma, 1971) canta a grito herido un trozo de filosofía musical que vale la pena comentar -y quizá hasta bailar: Vivi Davvero. Vive verdaderamente.
Y no es la típica canción que propone la solución de la felicidad "contra la pared". Mira lo que nos dice Gio:
Questo è il prezzo cheEste es el precio que el mundo nos impone: vivir sin ninguna certeza. Y se nos olvida, sobre todo en lo afectivo. Esperamos tener seguridades, esperamos que no nos cueste sostener y trabajar en una relación, esperamos que el otro nos ofrezca un seguro. Y así, sólo podemos frustrarnos, pelear de forma infinita y sufrir de forma loca.
Questo mondo impone a noi
Di vivere senza certezza alcuna
La realidad, es que cada camino, cada persona y cada relación son una apuesta. Tenemos algunos datos, alguna información, pero, suficiente y clara, no. Toca apostar. Y apostar un día y otro. Claro, no se trata de una suerte loca, también debes utilizar algunos medios. Buscar que puedes aportar tú a la relación, a tu vida profesional también. Apostar no es nada seguro si lo que pretendes es que el otro cambie para que se adapte a ti, o encontrar a la persona "perfecta". Eso sólo ocurre en Disney Channel, y la vida real se parece más a Animal Planet.
Es decir. Te toca apostar un poquito. Tendrás que vivir con la incerteza. Tendrás que poner de tu parte. Y puede que aún así, alguna vez tengas que retirarte de la mesa de 21 y pasarte a la de tarot. Pero, nuestra amiga Giorgia nos da un poco de esperanza:
Mi pento mi dolgo per questo peccatoMe arrepiento y me duelo por este pecado, pero cuando respiro, me doy cuenta que me ¡Vivo de verdad! Eso es. Salte de la telenovela y ponte en la vida real.
Ma quando respiro mi accorgo che esisto davvero
@leonardoamayaMD
lunes, 29 de junio de 2015
Del filósofo Diomedes
"Si la vida fuera estable todo el tiempo, yo no bebería ni malgastaría la plata"Diomedes fue un personaje con algunas ideas muy polémicas, como su visión de la mujer. En ese campo mejor no meterse mucho. Pero, en lo que te cito, señaló una de los rasgos más significativos en el momento de tomar decisiones vitales importantes: No tenemos certezas en puntos fundamentales de la existencia, como el romance, la fortuna, el éxito profesional, etc. Cada vez que debemos elegir el algún campo realmente importante, nos enfrentamos a la significativa dificultad de no contar con información fundamental que nos permita elecciones seguras.
Diomedes Díaz, Filósofo Vallenato
En esto, la vida se parece mucho a las opciones de inversión en bolsa. Eliges una determinada acción, inviertes con algunos elementos, pero al final, si quieres verdadera rentabilidad, debes arriesgarte con pocos datos. Así pasa en las decisiones románticas: si quieres algo seguro, seguro, entonces toca bajar tanto los estándares que quizá no vale la pena.
Pero, el romance se parece también a las bolsa de valores cuando decidir si inviertes más o te retiras, con una pérdida significativa en ocasiones. De allí podemos ver varios ejemplos útiles. Invertir todo, todo, a la primera, por un impuso, suele causar pérdidas espectaculares. Retirarte antes, puede significar que dejes pasar una buena oportunidad.
En casi cualquier relación hay subidas y bajadas. Al comienzo y en los momentos de crisis es cuando consideras si debes seguir invirtiendo. Algunas veces, los problemas al inicio de la relación deberían ser una alarma, porque te hablan de temas importantes en los que no están de acuerdo, o de situaciones que son realmente inaceptables (por ejemplo, la violencia o el maltrato psicológico: ¡huye!). Sin embargo, los problemas más frecuentes son menos clamorosos y te obligan a pensar en seguir invirtiendo o desistir de la oferta.
En las crisis (que siempre habrá), el reto es similar. ¿Boto a la basura tiempo, emociones y posibilidades, o vuelvo a invertir? Es muy poco probable que tengas seguridad suficiente como para que la decisión no implique riesgo. Si te paralizas por el miedo a perder en esta elección... no te olvides de Diomedes. O te quedas, o te vas. Pero permanecer en la mitad, no funciona. Porque en la mitad, sufren ambos. Sufres tú, que es lo más importante. Elegir significa vuelvo a intentarlo, me quedo. O me voy. Pero, un estado intermedio del tipo "vamos a ver" no es tomar una decisión, y por tanto no funciona. Es como quedarme sentado en la oficina de la comisionista de bolsa con el dinero en el bolsillo. O voy y lo invierto, o como Diomedes, a beber y malgastarlo fuera. Bueno, con moderación, porque siempre te puedes ir a invertir en otro sitio. @LeonardoAmayaMD
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