sábado, 14 de febrero de 2015

Botiquín para sobrevivir a San Valentín

Si. Otra vez San Valentín. 
Otras vez comienzas a dudar si estás con la persona correcta... porque no te llama, porque el plan parece organizado a la carrera, porque se le olvidó. O finalmente estás en la casa porque no estás saliendo con nadie (o con nadie que valga la pena).
Pues lo sabes perfectamente pero te lo voy a recordar. Es una fecha comercial. Está organizada para vender una serie de objetos cursis, llenos de corazones, que luego no vas a saber qué hacer con ellos. También es un momento bueno para los restaurantes, para vender esos vinos así como mediocritos que se han quedado en la bodega. Momento de ponerles unos pompones, una tarjetica en forma de corazón, ¡y sale!
También esta fecha es ocasión de grandes angustias (inútiles, ya verás) por la situación emocional de cada cual. La verdad, el consejo más importante es: ¡no te dejes guiar demasiado por las fechas comerciales! Pero, está muy metido en la cultura y como solemos compararnos con imágenes ideales -precisamente las que vemos en las propagandas y en el cine- pues acabamos sufriendo un poco.
Así que te dejo aquí una pequeña guía de supervivencia, de acuerdo al estado en que te llegue esta fecha:

Si estás en medio de una relación genial

¡Maravilloso! estás en el mejor de los mundos. Sin embargo, sufres porque... (1) El personaje no parece estar "tan enamorado" como a ti te gustaría. (2) La celebración no fue "tan especial" como el año pasado. (3) Te esfuerzas por sonreír todo el tiempo pero estás con miedo porque "esto puede terminar". 
El consejo es muy fácil: Concéntrate en lo que tienes. Hoy. Celebra por ti. Goza lo que puedes con lo que en cada momento tienes. Y por favor... deja de comparar tu vida con las películas.

Si estás en una relación en crisis

Ok. de acuerdo en que no estás en el mejor momento. Pero, esto es también una oportunidad. Tienes al menos tres salidas: (1) Te concentras en gozar hasta el último centavo de tu víctima. (2) te decides a celebrar por ti misma / mismo y no te preocupas por la cara del otro personaje: que cada cual lleve su batalla. (3) Pues nada, el personaje se presentó "porque le tocaba". Pues resulta, que a falta de mejor plan, ese es el que hay. ¡a divertirse! Ya mañana es otro día y verás qué decides. Pero hoy, puede esperar.
Ahhh, pero si el personaje no aparece, momento de salir a gozar con lo que te gusta y ¡toma la decisión que has estado aplazando tanto!

Si estás en una relación tóxica

Esta es muy fácil: escucha con cuidado, como si fuera una tarea de la Universidad, "Vete" de Felipe Santos. Ya él lo dice claro. 

Si estás saliendo de una tusa

Mira lo que NO puedes hacer: Quedarte en casa a revisar facebook. No. Muy tóxico. ¡A la calle, a hacer lo que te guste! Lo que sea. Momento de concentrarte en ti, vestirte para ti, ir a la peluquería, compara ropa, lo que se te ocurra y que te encante. Esos pequeños gustos costosos que le dan sentido al día sin sentido. ¡A la calle!

Si estás encerrada para que nadie vea que estas sola

Pues lee la anterior. ¡A la calle, a la calle! Se trata, como muchas tareas en la vida misma, de dos letricas: A y C. Aceptación y compromiso. 
Aceptación en sentido realista y no en de forma dramática. Se trata de reconocer que en ese momento de nuestra vida estamos así. Y tener claro que la felicidad la tenemos que encontrar en el presente real y no en un pasado que ya no existe o con unas condiciones que tampoco están ahora. 
Compromiso personal con dos cosas: vivir del mejor modo posible nuestro presente mientras trabajamos por lo que queremos en el futuro. 
La "aceptación llorosa" sirve de muy poco, se trata de saber "esta es mi realidad, así que es el mejor mundo posible, ahora". Es decir, no se trata de aceptar como acepta uno una desgracia "Oh, una vaca ha volado por encima de mí, y ahora me rodea el resultado de su digestión". No. Se trata de realismo: este es mi mejor mundo. Ahora. Y ahora voy a trabajar por el mejor mundo de mañana. 

Si te estás acordando de quien no debes

¡Alarma! En ocasiones se nos pasa por la cabeza mirar atrás. No sirve de mucho... si es para aprender, adelante! Si es para reafirmar una decisión, genial. Pero, si lo piensas para "retomar lo que salió mal"... es el momento de sacar lápiz y papel, ponerte en la tarea de recordar porqué ese personaje salió de tu vida, y así tener claras las razones por las que no debe volver. Estos días de pereza, nos confunden y nos dejan tener recuerdos muy parcializados y peligrosos: porque son irreales la mayor parte de las veces, son incompletos. 
La vida es, si queremos usar una metáfora, un camino. Y en ese recorrido te encuentras con gente interesante, que sigue contigo de algún modo, aunque quizá hoy no estén físicamente a tu lado. Pero, en ese camino te encuentras también algunas personas que quizá fueron significativas un tiempo, y luego no, o siempre... fueron candidatos a ser un "aprendizaje". 
Esas personas que han sido en tu vida un "curso de la gente con la que no me debo ver y las relaciones que no debo tener". Ya hiciste el curso. Ya ganaste esa. No vuelvas atrás!

@leonardoamayaMD

domingo, 25 de enero de 2015

Ligeros de equipaje...

El único real viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos horizontes, sino en lograr mirar con nuevos ojos. 
Marcel Proust
Esta es una de esas frases que me generan envidia y me hacen pensar ¿como es posible que a mí no se me ocurran esas frases? Pero bueno, este no es el tema. Hoy, hablemos un poco de viajes. De aquellos interiores que deben ser consecuencia de los viajes exteriores.
Nuestra vida, en cierta forma, es un viaje muy articulado y complejo. Crecer como persona te reclama ese "abrir los ojos nuevamente" muchas veces. y otras, abrimos los ojos viajando, conociendo nuevas formas de ver el mundo, mirando "in situ" como otros miran de otras formas el mundo.
Viajar es un poco eso, "encontrarte" con lo que puedes ser, si decides abrir tu mente, si decides soltar las amarras de las ideas preconcebidas, de las peligrosas zonas de comodidad que nos paralizan.
Y claro, para poder ir a nuevos puertos, tienes que soltar las amarras con las que estás atado al último. Algunas personas, recuerdos, experiencias y emociones viajarán contigo en ese nuevo curso. Otras -personas, experiencias- se quedarán atrás y es muy bueno que atrás queden. Pero, incluso muchas cosas serán la razón de la buena nostalgia, de esa alegría que sientes cuando miras objetos viejos, mensajes del tiempo, fotografías que conservas también en el alma. Honrar a esas personas y recuerdos es, muchas veces, seguir adelante sin apegos indebidos, sin dejar cabos sueltos y sutiles. Lo que vale la pena de tu historia, viaja contigo. Y en los caminos del mundo te re-encuentras con esos amigos e historias que no has visto en años, pero con los que te sientas a tomarte un café que parecería habías interrumpido ayer. ¡Adelante! Ligeros de equipaje.
¡Feliz viaje! para ese nuevo reto que comienza ahora, para esa nueva oportunidad que te da la vida.
@leonardoamayaMD

martes, 20 de enero de 2015

¡Metas y acciones!


Cuando es evidente que no vas a alcanzar las metas, no cambies tus objetivos sino tus acciones. 
Atribuído a Confucio, traducción adaptada.
En nuestra cultura de occidente, estamos en inicio de año. Es una fecha arbitraria hasta cierto punto, de hecho, el año nuevo se celebra en fechas distintas para otras culturas. Por ejemplo, el año nuevo Chino es el comienzo del año 4713, se celebrará en nuestro 19 de febrero y será el año de la Cabra. Muchos lo celebraremos, por ejemplo, los que estamos como las cabras.
El comienzo del año es siempre un reto interesante: tenemos nuevamente la oportunidad de decir mentiras o emprender procesos que permitirán nuestro crecimiento. Esta es la época en que te das cuenta de golpe que no cumpliste buena parte de lo que deseaste y te propusiste hace doce meses.
Quizá este recuerdo te golpeó mientras cumplías otro de los rituales de estas fechas: hacer aseo a fondo de tu escritorio y de tu armario, y considerar con dolor tu volumen abdominal consecuencia de las natillas irresponsables. Si, es el tiempo en que se tiene un abdomen masmeliforme.
Pero, finalmente estamos en esas fechas. Y con alguna frecuencia es la ocasión de repensar lo que no hicimos, lo que quedó pendiente y bueno, la ocasión del "ahora sí". 

Generalmente estas situaciones nos producen emociones bastante negativas: la culpa loca por lo que ha quedado pendiente y nos esperó en la oficina hasta el día de comienzo, los logros que no alcanzamos, y tantas cosas que decidimos hacer hace meses y no hemos hecho. Todo esto nos apabulla en un momento de particular fragilidad: cuando además hemos descubierto que otra vez tragamos como poseídos en las fiestas y ahora nos acompañan diez kilos de más que nos recuerdan la navidad.
La culpa es esa emoción que surge cuando miramos el pasado para condenarnos y acusarnos por lo inconstantes y mediocres que hemos sido en algunos campos. Y es una emoción que no sirve para construir nada. Nos concentramos en considerar los errores cometidos en el pasado pero convertimos esta evaluación en sufrimiento. Nos maltratamos por realidades que no son nuestros mejores productos pero finalmente no podemos cambiar.
Es mejor invertir esa fuerza en volver a mirar tus objetivos, proponerte metas evaluables en el futuro (nada puedes hacer con lo que no hiciste) y proponerte desde ya acciones pequeñas, cotidianas, específicas para cada día: serán finalmente esos esfuerzos de cada día los que permitirán cambios en tu vida, acercarte a esos objetivos grandes que no vas a lograr en una semana, pero sí en la suma de lo que hagas cada semana.
@leonardoamayaMD


lunes, 12 de enero de 2015

Recetas de vida fácil

Felicidad es, muchas veces, una decisión.
Hay muchas definiciones de la compleja noción que llamamos Espiritualidad. No me voy a meter en esa tarea, que además, puede importar poco para la meta de hoy. Espiritualidad suele estar relacionada con alcanzar la paz en medio de las circunstancias personales, logrando que las dificultades y el dolor no conduzcan a la perturbación y una cierta distancia de los objetos a los que nos apegamos, también cuando estos "objetos del afecto" son personas. Estaría cerca de poder amar sin depender, donde radica el sano egoísmo de amarse más a uno mismo que a cualquier otro. Para efectos prácticos, podemos considerar a una persona espiritual como alguien que vive y comunica la paz sin ser por eso un personaje rarísimo que se pone permanentemente como ejemplo. Por tanto, será una persona que no juzga a los demás como malos, ni se califica a él como bueno. Quizá es alguien que simplemente acepta cómo somos, humanos, y acepta el mundo como es. Y mientras tanto, vive el día y lo deja vivir a los demás. Muy fácil para escribirlo, un poco más difícil lograrlo.
Y esa situación de "felicidad - paz - imperturbabilidad" ha sido el tema del pensamiento psicológico, incluso cuando formaba parte de la filosfía, más de 23 siglos atrás.
Está en la línea de las tareas humanas más importantes, en las que estar en el camino es por sí mismo un logro y donde alcanzar tal meta es un ideal. Para un escrito de fin de semana de inicio de enero, basta con ver algunos puntitos que son, en el fondo, consejitos de peluquería.

Resulta que las personas sufrimos mucho por interpretaciones, peleamos por etéreos como "respeto", "reconocimiento", "aceptación", etc. No se trata necesariamente de vivir sin disfrutar estas posibilidades, sino de no sufrir cuando no lo obtienes siempre ni de todas las personas. Gózalo cuando lo logres, que será algunas veces, de algunas personas. En las demás ocasiones, se trata de dar las batallas que quieras dar sin sufrir por eso.

Usando un estilo que el padre de la Terapia Cognitiva, Albert Ellis, usaba como "canciones racionales" o poemas racionales... podemos resumir esto en una batallita articulada: 
  • Que no me haga sufrir lo que piensa o me da la gente.
  • Porque muchas veces es sólo un que yo tengo reglas muy exigentes.
  • Porque si es incluso cierto, no los hace malos: no tienen que actuar siempre como a mí me gustaría.
  • Porque incluso, si lo hacen, no los hace personas terribles, los hace humanos.
Y otra...
  • Que no me haga sufrir lo que no me gusta de lo que me pasa ahora
  • Porque sufrir no es un método, y por tanto no cambia nada
  • Porque siempre habrá una meta pendiente o un deseo no alcanzado
  • Y mientras batallas por ellos, sufrir y quejarte no te aporta nada.
La gente no me quiere
  • La gente no me quiere como a mí me gustaría, y tienen ese derecho... incluso nosotros no queremos a todas las personas como cada una de ellas querría ser querida
  • No me importa que la gente no me quiera como a mí me gustaría
  • No es malo que la gente no me quiera como a mí me gustaría
  • No me importa tratar bien a la gente, aunque no me trate como a mí me gustaría (No soy tonto porque trate a las personas mejor de como pienso que ellos me tratan)
Pues eso. Feliz año nuevo, y ya estamos en enero para poder comenzar otra vez las guerritas del día!
@leonardoamayaMD

viernes, 19 de diciembre de 2014

Los enemigos dentro de la mente

Muchas veces no necesitamos personas que nos desanimen. Basta con escuchar el demonio autocompasivo y depresor que tenemos dentro.
En la vida son normales los altos y los bajos emocionales, personales, relacionales, económicos, laborales, y un largo etcétera. Tendremos problemas, batallaremos con situaciones y momentos difíciles. Es precisamente en esas ocasiones en las que no debemos escuchar la vocecita desalentadora que nos dice: "es imposible", "pobre de ti que te pasan esas cosas", "que dura es tu vida". ¿Porqué? por que no sirve para nada. Nos sentimos mal, concentramos nuestras fuerzas en sufrir y lamentarnos, lloriquear... y no hacemos nada para enfrentar la situación.
Además de hacernos insoportables y molestos para las personas que nos rodean, alimentamos las raíces del fracaso.
¿El camino para salir de aquí?

  • Entender que lamentarnos no sirve para nada. 
  • Tener claro que es una salida tan tóxica como cómoda: no haces nada, sufres... y tampoco te esfuerzas. Pero, te toca pagar un precio loco por esta pereza. 
  • Saber que hay un mundo mejor, y tener claro que nada nos ahorrará el esfuerzo para trabajar en construirnos nuestras soluciones. 
  • Decidirnos, sí, decidirnos a re-orientar nuestras fuerzas hacia las soluciones de hoy. 
Sí, es una decisión. Te toca tomarla, te toca saber que cuesta esfuerzo, y tendrás que aceptar que muchas veces la salida más fácil es bastante difícil.
Decídete a enfrentar tus problemas. No se resolverán solos. Ni lloriqueando por las dificultades, a las que nos toca enfrentar todos.
@leonardoamayaMD

lunes, 1 de diciembre de 2014

Una frase idiota y sabia

Yo me siento muy bien cuando estoy feliz
Winona Ryder

  • Mira lo que es tener las ideas claras, como Winona. Tengo dudas que esto sea una frase idiota: parece evidente cuando la lees, pero es frecuente que en la vida real se nos olvide. Con frecuencia se nos pasan algunas cosas bastante lógicas en este campo, y claramente, en algunas ocasiones de la vida no es fácil poner en práctica algunas otras frasecitas por el estilo que te voy a decir. 
  • Es muy bueno ser feliz con alguien, pero es mucho mejor saber estar feliz y entretenido también cuando no estás con ninguno. El primer paso es aceptar que es posible. 
  • Es divertido cuando te encuentras en un buen momento de la vida. Pero es importante saber conservar la paz en las dificultades, teniendo claro que la vida real es eso: una sucesión de momentos buenos con otros que no lo son tanto. 
  • Se puede estar mejor, pero también es posible estar bien antes de lograr todo lo que quieres. 
  • Es una cosa buena que las personas que te rodean te acepten y te amen. Pero, es muy probable que no te amen todos ni todos reconozcan tus logros. Aprende a que tu primer juez seas tú mismo. 
  • Es divertido cuando las personas que te rodean son como a ti te gustaría que fueran. Pero, que no se parezcan a tus estándares es muy probable... y esto no es una tragedia. 
  • Hay un mundo mejor, pero en el que estás es el real, y es mejor que lo disfrutes. Quejarte, mirar lo malo que padeces actualmente y sufrir no te hace feliz, ni más rico, ni resuelve tus problemas. Confírmalo en tu cuenta bancaria cuando estés lleno de preocupaciones por el futuro. 
  • En el pasado todos tenemos algunas elecciones que podemos considerar errores, y en el futuro, hay riesgos. Sin embargo, todos vivimos sólo un día a la vez. El pasado es para aprender, y el futuro, para construirlo en el único momento real que vivimos: hoy.
@leonardoamayaMD / racionalemotivo.blogspot.com

lunes, 10 de noviembre de 2014

Nostalgia y otros venenos

En la vida siempre hay despedidas, muchas veces necesarias para crecer y continuar adelante. La nostalgia es con frecuencia un bomboncito envenenado que nos impulsa a intentar revivir lo que debería quedarse en la historia. 
En ocasiones nos tropezamos con recuerdos, lugares y personas relacionados con momentos significativos de nuestro pasado. La memoria nos lleva a un tiempo que disfrutamos y que terminó, bien o mal. Nos evoca emociones en ocasiones contradictorias y con frecuencia nos impulsa a buscar una nueva oportunidad, volver a comenzar lo que pensamos que quedó inconcluso. Esta es la nostalgia.
La nostalgia es una emoción peligrosa: es uno de esos "bombones de chocolate" que nos da la vida: dulces, provocadores y venenosos. Con la nostalgia, volvemos a saborear lo bueno y miramos el pasado como un tiempo para atesorar. Pero, pasa algo similar que con los bombones de la vida real. En una dosis muy moderada se disfruta, pero si tienes problemas con el azúcar o te empacas una caja, engordan, te caen mal y te hacen salir granos. Lindos, tentadores, pero si te pasas de la dosis, te cobrarán el precio. Hay muchos, muchos bombones que es mejor dejar en el mostrador. Y el bombón de la nostalgia, es uno particularmente envenenado.
Vamos a ver porqué. Primero, porque esa parte de tu historia terminó. Intentar revivirla es muy parecido al remake de una película mediocre: peor que el original. ¿Porqué? Porque ambos cambiaron, porque el tiempo pasó, y porque volver al pasado es tema de películas pero irreal.
Claro que algunas veces hacer el remake tiene sentido: cuando has dejado cosas sin cerrar... o cuando definitivamente estás obsesionado con la posibilidad de recrear la historia. Entonces, descubres que sí, que tenías razón y debías dejar los recuerdos en el pasado.
Pero veamos las cosas con detalle. Hay algunas razones claves para tomarse con mucho cuidado la amenaza del bombón envenenado de la nostalgia:
Porque han cambiado los protagonistas
El tiempo pasó, y los protagonistas han cambiado. Son personas distintas. Y así, cuando lo intentas, te dañas un buen recuerdo y lo complementas con uno peor. Tú has crecido, has aprendido de la relación y quizá, tienes alguna que otra "cicatriz" emocional que duele. El otro o los otros personajes también. Quizá han madurado, quizá no. Probablemente podría ser que tampoco tú seas un buen recuerdo para ellos, y todos prefieran un saludo de lejitos y no un reencuentro.
Porque alguno de los protagonistas no ha cambiado
Muchas veces las personas terminamos nuestras relaciones por los mismos defectos que encontramos en el primer momento. Cuando nos enamoramos, o comenzamos una relación profesional incluso, imaginamos o suponemos -quizá con poco realismo- que ese detalle difícil o ese defecto que identificamos podríamos cambiarlo o tolerarlo. Y no, el defecto continuó. Quizá otras cosas mejoraron, pero no lo que era más significativo para nosotros.
Pues puede ocurrir que la persona siga igual. Habrá mejorado en otros campos, pero en lo que nos hizo incompatibles, no ha cambiado. Así, volver a intentarlo es poco realista y muy riesgoso. De hecho, es una apuesta loca: ya sabemos que no funciona, sabemos porqué no funciona... y nos damos cuenta de que aquello por lo que no funciona continúa allí.
Porque tu tiempo debe seguir adelante
Un miedo muy frecuente y bastante tóxico es el temor a los retos del futuro. Preferimos quedarnos en lo seguro antes que mirar adelante y decidirnos a combatir los nuevos retos de cada día. Es de hecho muy frecuente que la gente "se quede" donde estaba, sin evolucionar. Así te encuentras a personas embebidas en relaciones tóxicas, en trabajos asfixiantes y en ausencia de retos que le den sentido a la vida. En general, una situación así nos sumerge en una sensación de fracaso que genera dolor. Porque ni aceptamos lo que tenemos, ni nos decidimos a que el reto es posible, y que construir es simplemente caminar, con sus riesgos. Si nos quedamos incluso en un lugar ideal, descubriremos que el mundo a nuestro alrededor va cambiando, y si no crecemos, el cambio a nuestro alrededor nos dejará sin el "nido" de seguridad que hemos construido.
Pero, si estamos en algo que no es sano, donde recibimos un maltrato sutil o incluso abierto y tóxico, entonces hay menos razones para no tomar una decisión y darnos una oportunidad de seguir adelante y arriesgarnos con algo nuevo. Así que volver a tomar del agua envenenada, aunque esté "dulcecita a ratos" es simplemente volver a sumergirnos otra vez en el mismo charco malsano donde alguna vez estuvimos.
¿Cuándo vale la pena intentarlo otra vez?
Pregunta importante... Muchas veces pensamos que debemos intentarlo otra vez simplemente porque le tenemos miedo al reto o al riesgo que implica siempre moverse. Pero, algunas veces puede ser bueno... para estar seguros con más evidencia que ese lugar o esa relación no funcionaba, o porque de verdad quedan algunas cosas por cerrar. Pero, no te olvides: en la vida no podemos evitar el dolor, procurar evitarlo siempre nos puede llevar a tomar malas decisiones y... la vida está llena de encuentros y despedidas. Eso es también: un viaje. Al menos como planteamiento es bueno estar abiertos a los nuevos que llegan, y toca hacerle espacio de los que se deben marchar.
@leonardoamayaMD

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